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Tratando de callar al corazón — capítulo 4
Me dolía todo, era como si un tren me hubiera pasado por encima, no había parte de mi cuerpo que no dolía, pero sobresalía la del vientre y el dolor de cabeza, que sentía que me iba a explotar. Abrí los ojos con cuidado, pues hasta hacer eso dolía.
En cuanto los tuve abiertos, observe las paredes blancas, y un olor a alcohol y medicamento inundo mi nariz, frente a mí estaba un televisor, del lado derecho estaba un sofá, y del otro lado un sillón, en el cuál estaba un hombre sentado, aunque no pude reconocerlo.
-Es bueno que ya hayas despertado - al escuchar su voz lo reconocí enseguida.
-¿Qué haces aquí? - mi voz sonó amarga como siempre, para él.
-Pues estaba cerca, de donde tuviste el accidente - me informó, y en ese momento recordé el choque - de hecho, fui yo quien le llamo a la ambulancia.
-Gracias
- susurre.
-Y por la obra no te preocupes - me informó tranquilamente - le llame, a Margaret, y le dije sobre tu accidente.
-¿Aun tengo el papel? - pregunte en voz baja, pues si la elevaba me dolía.
-Por supuesto
- me sonrió de lado.
-¿Por qué no estás en el teatro? - enserio no entendía que hacía aquí.
-Pues les dije que solo haría la obra contigo - fue su sencilla contestación.
-¿Quiénes tomaron nuestros lugares? - clave mi mirada en él, y en ese momento note que no era feo, de hecho era bastante guapo.
-El tuyo lo tomo, Mary y el mío Jeff - repuso suavemente.
-¿Cuándo podre salir de aquí? - odiaba los hospitales.
-Según el médico, tendrás que quedarte unos tres días - me acaricio el cabello, en sus ojos azules noté cierta lástima.
-¿Paso algo más? - necesitaba saber todo lo que estaba pasando conmigo.
-El golpe más fuerte fue en el vientre - bueno eso explicaba, mi dolor.
Pero no termino de hablar, porque en ese momento entro un doctor, junto con una enfermera, la última me checo todos mis signos y la solución que estaba pasando por la intravenosa de mi mano.
-Hola, soy el Doctor Stevens - me saludo el doctor, que tendría como unos cuarenta y tantos, tenía una sonrisa y sus ojos cafés me veían con amabilidad - ¿Cómo te sientes?
-Me duele todo - conteste.
-El choque fue fuerte, - comento - y bueno fue una suerte que salieras solo con unos cuantos golpes - aunque sentía que todo mundo me estaba ocultando algo - aunque, si hubo una perdida.
-No entiendo
- arrugue la nariz.
-Tenías tres semanas de embarazo, - el pasado no me agrado mucho - tratamos de hacer todo lo que estuvo en nuestras manos, para salvar al bebé, pero el sangrado era mucho y no lo soporto. Lo siento.
-Gracias
- susurre, no sabía ni porque lo decía.
-Cualquier cosa que necesite, puede llamarme o con la señorita Marina - me señalo a la enfermara.
Solo asentí, mientras las palabras del médico se seguían repitiendo en mi mente, sabía que un bebé en ese momento no era bueno para mi carrera, pero era mi hijo, tenía mi sangre y estaba creciendo dentro de mí, aunque ahora ya no había nada, y me sentí vacía como jamás lo había hecho.
Lo había perdido, sin siquiera saber de su existencia, me lleve la mano al vientre en el cual ya no había nada, era estúpido pero a pesar de no haberlo sabido antes, en ese momento era como si hubiera perdido lo que más amaba, mi bebé había muerto y yo no había hecho nada para evitarlo.
POV Emmett
Llegamos al teatro, y nos sentamos en las primeras bancas, esperando a que la obra comenzará, pero en ese momento apareció la productora de la obra, una mujer regordeta de cabello rubio con algunos mechones castaños, parecía un tanto nerviosa, y llevaba un micrófono.
-Sé que esperan ver a Samantha Cullen en la obra, - ante aquello arrugue la nariz - pero hubo pequeños percances, que no le permitieron llegar…
-¿Qué paso? - mi cuñada se levanto de un brinco.
-Sufrió un accidente automovilístico - ante aquello, todos nos pusimos de pie - parece que está bien, pero no podrá presentarse hoy, ni toda esta semana, esperamos que la próxima ya esté de nuevo con nosotros, y bueno Charlie…
Pero en ese momento ya salíamos del teatro, no podía creer que mi esposa, había sufrido un accidente y yo no lo sabía.
-Ella está bien - me aseguro Rose - así que tranquilízate.
-No puedo
- le espete - no mientras, no la vea, y me asegure que en verdad está bien.
Nadie dijo nada, de todas formas, no podían decirme que me calamara, cuando la mujer que amaba estaba en un hospital, y yo no estaba a su lado, no quería imaginarla sola en aquel tétrico lugar, y más con lo mucho que ella detestaba esos lugares, yo tenía que estar con ella, y hacerle ver que todo iba a salir bien.
Vi a Alice llamar a cada hospital, para ver a cual debíamos ir. Después de cómo veinte minutos y cinco llamadas.
-Está en Weston General Hospital - informó la duende.
Maneje con dirección al hospital, nadie se quejo de cómo lo hacía, porque seguramente si alguien lo hubiera hecho, lo habría mandado al diablo, en cuanto llegamos le dije a Edward que lo estacionará, ya que el resto ya había corrido hacia el hospital.
En cuanto llegue, note que la recepcionista parecía mareada por tantas personas que le preguntaban por mi muñeca, en ese momento un hombre que recordaba vagamente se acerco a mí.
-Eres Emmett Cullen ¿cierto? - solo asentí - soy Charlie Baker, compañero de Samantha, ella está bien - dijo, antes de que lo preguntara - está en la habitación 310.
-Gracias
- fue lo único que dije.
Camine hacia el elevador y marque el piso tres, en cuanto llegue al piso, busque la puerta con el número 310, que en cuanto lo vi me dio un vuelco al corazón, algo me decía que había pasado algo grave, respire profundo antes de abrir la puerta.
Cuando lo hice, escuche suaves sollozos, camine hacia la cama, en donde estaba hecha un ovillo y lloraba como tenía mucho que no veía, solo lo había hecho cuando se entero, de que Aro si había asesinado a sus padres.
-Muñeca
- susurre, acariciando su cabello - aquí estoy.
-Emmett
- se aferro con fuerza a mí - lo siento.
-¿Por qué? - no entendía de que hablaba.
-Lo perdí
- oculto su rostro en mi cuello.
-Samantha
- la separe de mí, y clave mi mirada en ella - no entiendo, de que hablas.
-Perdí a nuestro bebé - contesto, y sus ojos dejaron salir más lágrimas.
Aquellas palabras, me cayeron como agua helada, no dije nada solo la abrace, no era momento para preguntas o reproches.
-Estamos juntos en esto - besé su cabello.
-Ni siquiera lo sabía, - se aferro a mi camisa - ¿Por qué mi bebé, Emmett?
-No era para nosotros, - me recosté a su lado, tratando de que se calamara - pero no pienses en eso, ahora lo importante es que te recuperes, todo va a estar bien, porque estamos juntos.
Pero ella no dejo de llorar, y a pesar de que apenas me enteraba de la existencia de un hijo mío, aunque claro ahora ya no iba a conocerlo, enserio dolía más de lo que podía decir, pero debía ser fuerte por Samantha, y hacerle ver que todo iba salir bien.
Rosalie, Isabella y Alice
Capitulo dedicado a:
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