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Bellatrix, mi madre.... Tom Riddle, mi padre.... — capítulo 44
Los días comenzaron a irse mucho más rápido y, ahora, estaban en pleno mes de Junio.
Annabella se sentía muy nerviosa, sentía un gran nudo en la garganta y un vació en el estomago. Ver llegar a los motífagos no le hacia nada de satisfacción.
Camino rápidamente, con la varita en mano, lista para lanzar un hechizo a cualquiera que se le atravesará. Justo entonces, Ginny Weasley pasó por delante de ella y la miró con desdén.
-¡Tú!-grito la pelirroja-. ¡¡Tú los trajiste!!
-¡Bombarda!-grito Anna y el hechizo dio en una pared cerca de Ginny, haciéndola irse hacia otro lado.
Draco llegó en ese momento, tenía el rostro increíblemente demacrado. Tenía una mueca de disgusto, que se fue enseguida al ver a Annabella. Se acercó a ella y la tomó de la mano.
-Hay cambio de planes-mascullo el rubio.
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Mira, no quiero que veas eso, si, mejor, quédate aquí.
Annabella lo fulminó con la mirada y luego le sonrió.
-Te recuerdo que yo debo acompañarte…. ¿es que no lo recuerdas?
-Claro que lo recuerdo. Pero todo cambia.
Draco tomó el rostro de la pelinegra y la besó con pasión. Se aparto minutos después y salió corriendo hacia la torre de astronomía, dispuesto a hacer su misión, para que todo terminará de una buena vez, o eso pensaba él…
_**
Annabella no supo cuanto tiempo pasó, pero lo que si supo fue que era una completa traicionera, una mentirosa y una persona verdaderamente repugnante.
Greyback iba junto a ella y la sostenía por la túnica, al mismo tiempo que se relamía los labios una y otra vez.
-A ella no la puedes tocar-le recordó Snape al ver al hombre lobo.
Severus tomó por el cuello a Anna y la puso junto a él.
Caminaban con bastante prisa y con mortífagos escoltándolos a sus espaldas. Draco, tenía la mirada perdida. Aún tenía un horrible peso en su conciencia al ver morir a Dumbledore y no hacer absolutamente nada al respecto. Pero ese era el peso que tenía que cargar al ser un asqueroso mortífago, como el mismo se decía.
-¡Corran, Draco y Annabella!-grito Snape.
Anna se giró involuntariamente y alcanzó a ver los ojos de Harry, que demostraban las emociones de sentía.
-Lo siento-murmuro Anna.
Un mortífago tomó a Annabella y a Draco, desapareciendo al instante con un fuerte "crack"
Bellatrix Lestrange corrió hacia donde estaba su primogénita al verla aparecer en la mansión Malfoy. La examino cuidadosamente y luego miró a su sobrino con menor importancia.
-Tú madre te espera en la sala, Draco-masculló Bella.
El rubio asintió y camino hacia donde su tía le había indicado.
-Bueno-continuó Bellatrix con un tono de voz más maternal-, ¿todo salió bien?
-Si-respondió Anna sin darle importancia al asunto.
-Hum…
-¿Qué pasa?
-Nada, nada… Ve a tu habitación, tu papá llegará en unos minutos.
_****
Harry miró nuevamente el cuerpo inerte de Dumbledore mientras Ginny Weasley trataba de consolarlo.
El azabache aún estaba tratando de asimilar todo. Snape había traicionado a Dumbledore, Draco iba a matar al director originalmente y Annabella…. Ella lo estaba ayudando.
Pero, está vez de algo estaba completamente seguro. Anna había ayudado a su padre contra su voluntad. Ya que ella misma lo había demostrado semanas antes de lo ocurrido aquel día.
El sol brillaba en su punto más alto y dos jóvenes se encontraban cerca, muy cerca del bosque prohibido. Hablaban de lo que les había sucedido en los últimos días o de algún tema que se les ocurriera.
-Y… ¿te trata bien?-pregunto de repente Harry mirando a su acompañante.
-¿Quién?
-Tú padre.
-Oh, pues, en realidad nunca está en casa.
El pelinegro se pregunto que haría Voldemort no estando en la mansión Malfoy, quiso preguntarle a Anna pero sabía perfectamente que eso la incomodaría.
-Hum… ¿y tú madre?
-Ella también tiene sus asuntos, pero es la que más me muestra… afecto…
-Es impresionante.
-Lo se… aún ni siquiera lo puedo creer. Pero bueno, además siempre hago lo contrario a lo que ellos me ordenan.
Anna sonrió y luego miró hacia los árboles, como si quisiera trepar en uno de ellos.
-Entonces eres desobediente, ¿no es así?-dijo Harry.
-Claro. Aunque, si es de vida o muerte, ¡en verdad los obedezco!
Hermione se acercó a donde estaban ellos y tomó por lo hombros a la pelirroja, la miró e hizo un gesto como diciendo "déjalo solo"
Ron, por otra parte, solo los observaba, no quería entrometerse, aún no….