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Bellatrix, mi madre.... Tom Riddle, mi padre.... — capítulo 45
Era de noche. Una noche fría, oscura y siniestra.
La Mansión Malfoy brillaba a la luz de la luna y, adentro, iluminaba los pasillos oscuros. Donde una joven corría rápidamente, volteando atrás al mismo tiempo.
Tenía rostro preocupado, pero, a pesar de eso, una sonrisa estaba en sus labios.
Se oyó un fuerte chasquido de metal desgarrándose y luego un objeto salió volando en dirección a la chica. Sin embargo, Annabella Riddle seguía corriendo como si su vida dependiera de ello. De repente paró en seco y, sin previo aviso, lanzó un hechizo al techo y un candelabro cayó hacia un hombre. Llegó otro mortífago y le lanzó hechizos a Anna a diestra y siniestra. Está correspondía con hechizos no verbales, ganando la batalla por ahora. Estaba claro que era hija de Voldemort y Bellatrix, pues poseía aquellos dones magníficos para las peleas.
Se abrió la puerta principal y por ella entró Narcisa junto con su hermana. Bella, al ver a su hija peleando, se enfureció.
-¡Basta!-grito.
El mortífago detuvo su ataque y un "*desmaius"*le dio de lleno en el pecho haciéndolo quedar inconciente.
-¡Annabella Merope Riddle!-exclamó Bellatrix-. ¿Otra vez intentando escapar?
-¡Yo no quiero escapar!-grito Anna-. Yo solo quiero salir un rato de aquí, es deprimente estar en un lugar como este.
-Pues acostúmbrate, aún falta mucho para que regreses al nuevo Hogwarts. Ahora, ¡vete a cambiar! Hoy habrá una reunión muy importante.
Annabella asintió sin ánimo con la cabeza y camino de vuelta hacia su habitación, que, ahora, ya no era simplemente de ella; desde algún tiempo atrás, sus padres y los de Draco querían que comenzaran a tratarse más como lo que eran y lo que iban a hacer, por lo que decidieron que ahora dormirían juntos.
Subió las escaleras con pesadez y trató de poner su mente en blanco. Ya era la décima vez que intentaba escapar en lo que iba del mes y no lo lograba. Ella quería salir, tomar aire fresco y puro. Ya que ahora casi no la dejaban salir ni al patio y menos aún ahora que tenía permiso para desaparecerse.
Llegó a la habitación y abrió la puerta.
Draco Malfoy la esperaba, con una mirada de preocupación y sufrimiento a la vez.
-¿De nuevo?-pregunto el rubio bajando la mirada.
-Si, otra vez no lo logré…
-Tal vez… es hora de resignarse….
-¡NO! ¡Yo tengo que salir de aquí!
El rubio se levantó de donde estaba y camino hasta ella, le tomó el rostro con delicadeza y la besó tiernamente. Anna lo apartó pasados unos segundos y se dejó caer de rodillas, dejando que las lágrimas cayeran por su rostro. Se levantó nuevamente y camino hacia su armario, tomó lo primero que vio y se quitó con furia la capa de viaje. Se giró y miró a su prometido.
-¿Puedes salir un momento, me voy a cambiar?
Draco asintió y salió de ahí.
_****
<<*Una horrible reunión de mortífagos>>*pensó Annabella al sentarse en la mesa situada en el salón.
Anna miró hacia delante y por debajo de la mesa, sujetó fuertemente la mano de Draco. El rubio se sentía nervioso, pues estaban muy cerca de Voldemort|, de hecho, Annabella estaba a su lado izquierdo.
-Bien-dijo el Señor Tenebroso-, demos comienzo.
Annabella solo se limito a mirar al frente y solo hablaba cuando se lo pedían o cuando era necesario.
-Y dígame, señor-masculló Rodolphus-. ¿Cuándo haremos la iniciación de su hija?
-Ella no tendrá iniciación, ella no será una mortífaga.
-Pero, ¿Por qué?
-Mi hija será mi mano derecha en Hogwarts al igual que Severus y me puedo comunicar con Annabella de otra manera que con ustedes.
-Oh, de acuerdo, mi señor.
La puerta del salón se abrió y por ella entró Snape y Yaxley.
Anna siguió mirando al frente, pero está vez su mirada se topo con la de Snape y tuvo que apartarla.
Pasado el tema de la emboscada de Harry salió un tema nuevo a relucir, el casamiento de Nymphadora con Remus Lupin. Anna estaba que saltaba de alegría pero tuvo que fingir que todo aquello era de su total repugnancia.
De repente Draco apretó un poco la mano de Annabella y está lo miró.
-Yo no se porque los Malfoy son tan malagradecidos-dijo Voldemort-. Después de todo les concedí esté honor, y desde luego también deje que mi hija se casará con Draco, ¿no es así?
-Padre-intervino Anna-, no seas tan duro con ellos. Después de todo, tienes que aprender a convivir con los Malfoy, Draco es mi futuro esposo y por lo tanto Narcisa y Lucius también serán más unidos a mí.
El señor tenebroso asintió y no insistió más en el tema.
_****
-Me enteré de que quisiste volver a escapar-masculló Voldemort.
-Si, así fue.
-¿Por qué?
-Yo solo quiero salir un rato, tú no me dejar salir.
-Dime, ¿Qué pasó la última vez?
-¿La última vez?
-¡Si! ¿Acaso no recuerdas que el verano pasado no regresaste en el tiempo límite que te di? ¡Tú madre y yo estábamos muy angustiados!
Annabella abrió los ojos como platos, ¿había oído bien? ¿Voldemort angustiado por ella?
-Bueno, te prometo que está vez regresaré en el tiempo que me pongas.
-No. Además, te necesito bien preparada para la emboscada.
-¿Participaré?
-Por supuesto.
Annabella sonrió, sería muy divertido estar en la emboscada.