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Bellatrix, mi madre.... Tom Riddle, mi padre.... — capítulo 46
Annabella miró a Draco y luego se despidió de él con leve movimiento de mano.
Era hora de aquella misión que desde hace algunos días llevaba esperando con ansias, pues, tal vez, mientras se armaba la persecución ella podía escapar. Claro que para eso aún faltaban unos veinte minutos y ese tiempo lo aprovecharía para algo.
Salió de la habitación, mientras su capa le ondeaba al caminar.
Anna tenía su cabello recogido en un moño, traía ropa muggle y unos zapatos deportivos a juego.
Se dirigió rápidamente hacia el jardín y, una vez ahí, desapareció con un fuerte "crack"
Apareció en la calle de la Hilandera, justamente enfrente de la casa de Snape. Tocó la puerta y está se abrió de inmediato dejando ver a Severus. Ella sonrió ampliamente y entró una vez que él le indico.
-Pensé que no llegarías-dijo Snape con un tonó frío.
-Te equivocaste-respondió ella-. Además, tenemos que hablar.
-¿Y de que?
Annabella lo miró fijamente a los ojos y luego dirigió su mirada hacia el sofá.
-Será mejor que primero nos pongamos cómodos-sugirió Anna.
-Bien.
Anna se sentó de inmediato y Severus hizo lo mismo. Esté la miró directamente y repentinamente exclamó:
-*¡*Legeremens!
La pelinegra no estaba preparada para aquello y justo en ese momento, sus pensamientos y recuerdos revoloteaban por toda su mente.
Solo unos segundos bastaron para que Snape supiera todo lo que Anna había estado viviendo, haciendo, planeando y pensando. Pero, para gran desgracia de la chica, también se había enterado de los momentos más felices de ella, y gran parte eran los besos que se daba con Harry o Draco.
-Estás muy confundida-le dijo Severus-. Pero queda claro a quien amas de verdad.
Anna levantó la cabeza y lo miró, sorprendida.
-Potter ocupa todo espacio que encuentra, ¿no es así, Annabella?
-Si, es cierto. Creo que algo tenemos en común.
-¿Perdón?
-¿Es que acaso piensas que no lo se? Yo se que siempre amaste a Lily Evans.
Severus sintió como si su alma cayera hasta sus pies, ¿Cómo era que ella sabía su secreto? Él siempre había cuidado que nadie se enterará a excepción de Dumbledore.
-¿Cómo lo sabes?-pregunto Snape con voz fría.
-Días antes de la muerte de Dumbledore yo… no resistí la culpa-confesó-. Fui al despacho del director y…. le dije todo. El me dijo que era necesario que muriera y me pidió que me acercara a usted. Que ambos teníamos mucho en común y que seríamos necesarios dentro de Hogwarts ahora que mi padre tomará el poder.
-Dumbledore siempre supo lo que decía, cumpliremos su deseo.
-De acuerdo. Pero dime, ¿Cómo fue que te enamoraste de Lily?
-¿Cómo te enamoraste tú de Potter?
-Larga historia….
-También la mía.
-Será para otra ocasión, entonces.
-De acuerdo.
Snape le tendió su mano y está la tomó, desapareciendo al instante. Cuando volvieron a tocar el suelo ya estaban en la Mansión Malfoy, donde todos los mortífagos estaban reunidos.
Voldemort miró a su primogénita y se acerco a ella, se inclino un poco y le susurro:
-Después de esto tienes una seis días para ir a donde te plazca, últimamente has progresado mucho y tú comportamiento a mejorado.
-De acuerdo.
-Pero te advierto que si no vuelves, pagarás muy caro, así seas mi hija.
-Bien.
Voldemort, con una señal de mano, hizo que todos los mortífagos levantaran en vuelo.
Bellatrix, con un ademán de mano, llamó a su hija. Cuando Annabella estuvo junto a ella, le dijo:
-Iremos tras la hija de la traidora de Andrómeda, ¿de acuerdo?
Anna asintió, a regañadientes, ¿Qué le quedaba ahora?
Volaron hasta quedar situados arriba de Privet Drive y esperaron. Cinco minutos, diez minutos, quince minutos, ¡la orden se hizo presente!
Annabella inmediatamente sacó su varita y un hechizo le dio en el hombro a Hagrid. Anna miró al acompañante de Hagrid, Harry, que la miraba a los ojos con miedo y otro sentimiento…. La pelinegra miró alrededor y vio que había ¿¡seis Harrys más!?
Pero algo, algo en su pecho le decía que el Harry que iba con Hagrid era el verdadero. Ella lo reconocería de inmediato.
-¡Por aquí, Anna!-le grito su madre a su izquierda.
Ella miró al Harry verdadero por última vez y luego giro bruscamente con la escoba, desapareciendo en la oscuridad.
Enseguida, Annabella localizo a Tonks y a su madre persiguiéndola. Anna comenzó a lanzarle hechizos a Dora, pero claro, no le daban. Por el contrario, muchos mortífagos caían de las escobas. Fue entonces que un hechizo le dio en el hombro y un chorro de un líquido rojo comenzó a resbalarle por dentro de la ropa.
Aún así siguió lanzando hechizos, hasta que alguien la tiró de la escoba y la gravedad se apoderó de ella. La sangre salía tan deprisa que ya se estaba convirtiendo en una terrible hemorragia.
-¡NO!-grito la voz de un joven.
Anna solo distinguió el rostro de otro Harry y luego, todo se volvió oscuro.