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Bellatrix, mi madre.... Tom Riddle, mi padre.... — capítulo 9
La noche se fue volando. En unos minutos darían las ocho de la mañana. Ni Harry, ni Annabella, se habían dado cuenta de la hora que era. Madame Pomfrey comenzó a caminar hacia la cama del pelinegro, tenía que darle nuevamente una poción que haría aparecer los huesos de su brazo nuevamente.
-¡Potter!, es hora de levantarse.
Harry no oyó nada. Anna estaba tan sumida en su sueño que tampoco despertó. Solo unos centímetros faltaban para que Pomfrey llegara a la cama. Cuando estaba a punto de llegar tropezó con algo, cayó en la cama y, para empeorar las cosas, en el cuerpo de Annabella. Está última abrió sus ojos, ¡Los habían descubierto! Pomfrey llevo sus manos al bulto invisible y lo levanto. La capa invisible resbalo dejando ver a Anna.
-¡Señorita Riddle!-exclamo Pomfrey despertando a Harry.
-Ma… Madame Pofrey… yo….
-¡Salga inmediatamente!
Harry tomo la mano de su amada y la retuvo.
-¡Señor Potter! Los dos serán…. Iré por el profesor Dumbledore.
-¡No!-grito Anna, pero lo hizo tan fuerte que las escasas personas que estaban afuera voltearon, viéndola en la penosa situación en la que se encontraba-. Yo ya me voy.
Annabella salió corriendo lejos de ahí. Ya era tarde y aún tenía que arreglarse.
El resto del día fue tranquilo, eso sin mencionar que medio colegio sabía el incidente en la enfermería. Draco fue el más afectado con la noticia, y no se diga de la más pequeña de los Weasley. Ginny había perdido todas sus esperanzas, era obvio que Harry jamás se fijaría en una chiquilla como ella. Además Annabella era perfecta. Inteligente, madura, bonita… corrección… hermosa, la favorita de todos los maestros, incluso de Snape y por supuesto, la dueña del corazón de la mitad de los chicos de su generación. Eso sin contar que, los gemelos Weasley decían que era un encanto y que si fuera un año más grande tal vez querrían algo con ella.
Simplemente Ginny no podía soportar aquello. Al igual que Hermione. Está quería superar a Anna, ella se sentía solo una más.
-Esta navidad la tendré para mi-se dijo Draco cerrando su libro de pociones.
-Hey, Draco-llamo Pansy-. Deberías de dejar ir a Riddle y ver otras opciones. Esta Daphne, Astoria, ah… y por supuesto que yo también. Sabes que ella jamás te hará caso. Está demasiado concentrado en Potter…
-¡No me menciones a la cara rajada!
-Draco, pero si obvio que ella esta muerta por el sucio gryffindor…. ¿No esta mañana durmió con el?
-Si vas a recordarme eso será mejor que te largues. No necesito de ti.
Entre otras noticias…. Las petrificaciones comenzaban a tener fuerzas. Justin, Sir Nicholas, la señora Norris y estaba a punto de haber más.
Harry ya estaba recuperado y con la mínima excusa estaba cerca de Anna. Oliver, el capitán del equipo de Quidditch, siempre le decía que tuviera cuidado, ya que ella era de Slytherin y podía sacarle información.
-Y….-dijo Harry.
-¿Y…. que?
-¿Cuándo cumples años?
-El 28 de diciembre, ¿Y tú?
-El 31 de Julio.
-Entonces eres mayor que yo por cinco meses.
-Correcto.
-Bueno, creo que mi cumpleaños lo pasare con los Malfoy.
-¿Los Malfoy?
-Si. Hace poco Draco me contó que su madre fue perteneciente a los Black, y, el día de la selección, el sombrero me dijo que por mis venas corría la sangre de Los Riddle, los Gaunt y por supuesto, los Black. Sabes que desde hace un año intento averiguar quienes son mis padres. Compréndeme, ¿si?
-Si.
-Bueno, que te parece si seguimoscon la tarea.
-¡No!, ya te pareces a Hermione, todo el día esta presionándonos con los deberes.
-Al propósito, como se encuentra ella.
-Muy bien.
-En lo personal, a mi me preocupa su bienestar, las petrificaciones no paran y… ella es de sangre muggle. No quiero que le pase nada, ¿Sabes?
-Y no le pasara nada, nosotros la vigilaremos constantemente.
-Me alegro. Si tan solo pudiera ser su amiga, pero ella me trata fríamente. También la hermana de Ron es así, me fulmina con la mirada y hace muecas en mi presencia. ¿Qué tienen esas dos contra mí?
-Nada. Tal vez… son cosas de mujeres yo no entiendo eso.
-Tontito…
-¿Cómo me llamaste?
-Olvídalo.
Harry se abalanzo hacia Anna y comenzó a hacerle cosquillas. Esta se retorcía en el pasto como si la maldición Cruciatus se apoderada de ella. De repente Harry resbalo y cayó encima de Anna.
-Hem…-se oyó un carraspeo atrás de ellos.
Ambos voltearon y vieron a Hermione.
-Creo que deberías estar haciendo tus deberes, ¿No es así, Harry?
-¿Annabella esta acaso pintada, Hermione?-regaño Harry.
-Oh, claro que no, hola Riddle.
-Hola, Hermione.
-Apresúrate Harry, Ron y yo queremos hablar contigo.
-En un momento más acabo.
Annabella se alejo de Harry. Este la miro extrañado.
-¿Qué pasa?
-Yo creo que Hermione tiene razón.
Anna comenzó a escribir de nuevo en un pergamino. Mientras que un confundido Harry la miraba atentamente.
Espero les haya gustado.