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No puedo dejarte de Amar — capítulo 13

La fiesta había sido agradable, habían asistido las personas a las que más quería, había estado rodeada de las personas importantes, aunque algunas de las invitadas de Vladimir no me hubieran agradado mucho. Pues que invitara a sus ex novias no había sido demasiado lindo, y mucho menos las miradas asesinas que me enviaban.

Después de una larga despedida, que no entendí porque, si solo iba a ser en Port Angeles en donde íbamos a pasar cuatro días de luna miel, que no iba a ser muy larga, por lo de nuestros trabajos, pero habíamos logrado que nos dieran dos días. Me sentía un poco tonta, por el temblor de mis manos, que había disminuido durante la recepción, pero ahora que estaba en el auto con dirección a nuestra luna de miel, había vuelto el temblor.

-Te ves hermosa - comento con una leve sonrisa.

-Debo estar acorde contigo - me incline y deje un beso en su mejilla.

-¿Cuándo me conociste, creíste que estaríamos así? - su voz fue suave.

-No, - respondí con sinceridad - solo eras un hombre con algunas copas, que me había invitado a bailar.

-Debo confesarte algo, - clave mi mirada en él - te vi desde que llegaste, de hecho no aparte la mirada de ti, durante toda la noche, de hecho Garret fue quien me obligo a que te invitará a bailar.

-La próxima vez que vea a Garret, le daré las gracias - mientras mi sonrisa se hacía mayor - ¿y tú que pensaste cuando me viste?

-Sabía que quería que fueras parte de mi vida, - tomo mi mano y dejo un beso en ella - tal vez te suene extraño, pero yo si vi esto, desde el momento en que te conocí.

-No sé si emocionarme o tener miedo - me lleve una mano a la barbilla, como si en verdad lo estuviera analizando.

-Te amo - seguía con nuestras manos entrelazadas - y yo creo en el destino, y que eso fue lo que te trajo a mí.

-Es una mentira, - le reproche

  • esa es la frase que le dices a todas, y terminas llevándotelas a la cama.

-No debí de haberte dicho, mi método de seducción, - sonrió de lado - pero eso ahora no importa, pues ya eres mi esposa.

Simplemente sonreí, aunque en cierta forma aun sentía el nudo en el estómago, no podía creer que lo hubiera invitado a mi boda, pero no había podido negárselo a Vladimir, por lo que Jacob había asistido a mi boda, no solo sufriendo él, sino también yo, pues lo amaba y dudaba que eso muriera algún día. Y verlo con sus ojos apagados, tratando de aparentar que todo estaba bien, cuando ambos sabíamos que era una mentira, me había hecho que el corazón se me oprimiera.

Llegamos al hotel, que debo decir era bastante elegante y grande, bajo del auto y enseguida camino hacia mi lado y me abrió la puerta, me extendió la mano para ayudarme a bajar, sin soltar mi mano abrió la cajuela, para bajar las maletas, que debo decir que mi tía de nuevo se había obsesionado con la ropa, y me había puesto como si me fuera un mes.

Un joven tomo nuestras cosas y dijo que ya las subiría a nuestra habitación, Vladimir camino hacia la recepción, pidiendo su reservación, la mujer como siempre que lo veían, comenzó a coquetearle, ya me había acostumbrado a eso, por lo que no hice más que sonreír, no había duda que me había casado con un hombre guapo, que llamaba la atención de la comunidad femenina.

Y por un segundo recordé que con Jake pasaba lo mismo, moví la cabeza para alejar aquellos pensamientos, ahora estaba casada y estaba en mi luna de miel, no podía pensar en mi ex en estos momentos.

-Espérame aquí, - me di cuenta que estaba frente a mí - ahora vengo.

Dejo un casto beso en mis labios, antes de caminar hacia el joven que llevaba nuestras maletas, me quede esperando en la recepción, a que él regresará, me senté en uno de los sillones, observe mi reloj y note que eran más de la una de la mañana, y en cierta forma los nervios volvieron a consumirme, pues sabía que esta sería nuestra noche de bodas.

Y no es que nunca hubiéramos tenido relaciones, pero la verdad es que tenía tan poco que había estado con Jake, que tenía miedo de cometer alguna estupidez, que pudiera arruinar el momento, estaba aterrada con la idea de que pudiera pronunciar su nombre, porque no merecía que estando con él, yo tuviera en la mente a alguien más.

-Tengo que olvidarte - susurre.

Solo esperaba que esta noche fuera especial, que no pasara nada, que pudiera arruinarlo, quería hacer mi vida con Vladimir, era un hombre extraordinario, y quería solo amarlo a él, que no tuviera que compartir mi cariño con Jake, e iba a tratar que esta noche fuera inolvidable, para así comenzar a olvidar a ese hombre que me había enseñado tanto, pero que ahora debía dejar de lado por mucho que me doliera.

-¿Lista? - de nuevo me había sacado de mis pensamientos.

-Sí - le sonreí levemente.

Me ofreció su brazo el cual tome, tratando de recordar, que lo amaba y que Jacob debía ser parte de mi pasado; él no pareció notar mi batalla interna, subimos al elevador, en donde marco el piso nueve, en cuanto las puertas se abrieron en el piso, él me tomo en brazos.

-No soy alguien que siga las costumbres - comento, mientras caminaba hacia nuestra habitación - pero tú mereces que siga todo los detalles.

-Eres único, - susurre - enserio gracias por aparecer en mi vida.

-Gracias a ti, por aceptar ser parte de mi vida - se detuvo frente a la habitación 906.

Sin bajarme, abrió la puerta, las luces estaban encendidas, dejándome ver una cama King size en medio de la habitación, las cortinas estaban cerradas, había una pantalla frente a la cama, aunque dudaba que la fuéramos a utilizar, había un sofá, una mesa con dos sillas; no era como en todas las películas o telenovelas, en donde había un camino de pétalos de rosas, y un corazón en la cama.

No era espectacular, pero tenía el sello de Vladimir, pues en la mesa estaba una botella de vino, y a su lado había una nota, me dejo en el suelo, y lo primero que hice fue caminar hacia la nota, en cuanto la vi, era la letra de mi marido, que debía decir no era muy linda, pero eso no era lo importante.

Tal vez no es lo que esperabas, pero espero

que esta noche sea tan especial para ti, como lo

será para mí, nunca olvides que te amo como

imbécil y siempre serás mi ángel, sin importar

lo que pase, nadie va a cambiar esa imagen.

En cuanto termine de leer, me giré hacia él y lo bese, esperando así poder transmitirle lo mucho que me había gustado eso, él me tomo de la cintura, mientras yo enredaba mis brazos alrededor de su cuello, pero yo también le tenía una sorpresa.

-Ahora me toca darte mi regalo de bodas - le susurre, mientras me separaba de él.

-Estoy ansioso de verlo - me sonrió de forma ladina, ocasionando que mi corazón latiera más rápido.

-Pues porque no te pones cómodo, mientras yo arreglo tu regalo - comenté, mientras me deshacía de su agarre y tomaba la maleta en donde se suponía venía mi regalo.

Al entrar al baño para poder cambiarme, escuche mi móvil, que llevaba en el bolso que no había dejado, por lo que lo tome, esperando que tuvieran una buena excusa, para arruinar mi momento, observe el número en la pantalla, pero decía privado.

-¿Diga? - fue mi contestación.

-Le acabo de enviar a tu marido, su regalo de bodas - se me hacía lejanamente familiar la voz - espero que lo disfrutes.

-¿Quién habla? - pregunte.

-Ya lo sabrás - fue su respuesta, antes de colgar.

Decidí ignorar la llamada y buscar el baby doll que había comprado para la ocasión, que era blanco y que apenas si cubría lo necesario, pero sabía que le iba a gustar, pues cuando habíamos salido de comprar, había sugerido que le encantaría verme en él.

Me solté el cabello, y después de estar segura que me veía bien, por fin salí del lugar, aunque cuando lo vi sentado en la cama con el celular en sus manos, y se notaba bastante abatido.

-Vladimir - llame, él levanto la vista y en sus ojos había bastante dolor - ¿Qué pasa?

-Eso es lo que yo quiero saber - se escuchaba entre molesto y dolido - ¿Qué es esto?

Me entrego el móvil, eleve una ceja pues no entendía que podía haber ahí, que lo había puesto tan mal, pero en cuanto vi la imagen, mi respiración se detuvo, y los latidos de mi corazón aumentaron de manera considerable, pues en esa fotografía estaba besando a Jacob, en el rancho del abuelo, después de nuestra última vez, juntos.

Vladimir

Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero no hay mucha inspiración, espero que les guste el capitulo

Capitulo dedicado a:

maryadorotaylor

Mariana11