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Venganza — capítulo 5
Venganza
Capitulo 5
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Sebastian Margerson estaba un poco cansado mientras leía informes en su escritorio. Harry Potter llego la noche anterior y había solicitado su ayudo en el caso.
Sebastián jamás hubiera dudado en ayudarlo, y no lo hizo. Pero encontrar una mujer con deseos de venganza en contra Hermione y Draco Malfoy era encontrar una aguja en un pajar. No es que no haya nadie, sino lo contrario, eran demasiadas personas.
Draco Malfoy fue un Mortifago, eso lo hacía enemigo de prácticamente cualquier familia de la luz, mientras que Hermione Malfoy fue una de las causas de que el señor oscuro haya caído, lo que la hace enemiga de prácticamente todas las familias de la oscuridad.
El Auror soltó un suspiro, que el asesino sea una mujer lo sorprendió verdaderamente, pero sabía que Harry Potter era el Auror con el mayor instinto con el que él tuvo el honor de trabajar. Si Harry decía que el asesino era una mujer, el no lo dudaría.
Pero la lista de sospechosos.
Mujeres que deseaban venganza contra Draco Malfoy.
Mujeres que perdieron a sus padres, hermanos, hijos durante la guerra.
Mujeres secuestradas y abusadas.
En otros casos mujeres secuestradas y abusadas, que también perdieron a sus padres, hermanos, hijos durante la guerra.
Había demasiadas, no terminaría de revisarlas en años.
En cuanto a las mujeres en contra de Hermione Malfoy.
Mujeres que perdieron a sus familiares por apoyar al señor oscuro.
Mujeres que fueron metidas en Azkaban por sus conexiones en el lado oscuro.
Mujeres que sentían un odio irracional ante la hija de Muggles quien había huido con una pura sangre de familia antigua.
Por supuesto también estaban las de la luz, quienes la culpaban de la muerte de Ronald Weasley.
Era perfectamente racionable que también fuera una mujer queriendo vengar la muerte de Ronald, quien era muy querido luego de la guerra.
Sebastián largo un suspiro.
—Señor—escucho el hombre y vio a Emma entrar por ella.
—Emma—saludo Sebastián.
—Los informes que me pidió—indico ella mientras entregaba unos papeles.
El hombre los tomo y releyó un poco antes de dar un suspiro.
—Mucho trabajo—le sonrió Emma.
El hombre cabeceo.
—Harry me pidió un favor—indico el hombre.
Emma lo miro confundida.
—Creí que se estaba tomando un tiempo, luego de lo que le paso a la señorita Weasley—indico Emma.
Sebastián asintio.
—Si, pero cree que el asesino de Ginny y Draco Malfoy es el mismo—informo Sebastián.
Emma se mostro confundida.
— ¿Quiere ayuda?—pregunto Emma.
Sebastián Negó.
—No, Emma. No quiero que te arriesgues esto no es oficial—indico el hombre.
Emma asintio y estuvo a punto de irse. Cuando ojeo un nombre en uno de los informes.
—Elizbeth Swon— susurro la chica.
Sebastián la miro confundido. Y miro el papel que leía.
— ¿La conoces?—pregunto el hombre.
La mujer asintio.
—Fue una de las últimas victimas de Mortifagos rescatada durante la guerra—informo ella.
Sebastián la miro confundido.
—Yo era encargada en ese momento de interrogar a las víctimas—informo la mujer.
— ¿Sabes donde esta ella?—pregunto Sebastián.
La mujer lo miro con tristeza y asintio.
—Nunca pudo superar lo que le hicieron, se volvió loca de la pena y está en Gratchen—susurro la mujer.
—Gratchen, el manicomio—pensó el hombre.
—Si quiere puedo preguntar en el manicomio, tengo algunos conocidos ahí— informo Emma.
—Gracias Emma— susurro el Auror.
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Luna observo su departamento vacio. Hermione se había ido.
La rubia no estaba preocupada, sabía a donde la castaña se dirigía. Era demasiado predecible.
Pero ir ahí devuelta le traería tantos malos recuerdos.
— Ir a donde esta Harry, su antigua casa, donde su familia fue asesinada— pensó la chica.
Luna suspiro, y comenzó a redactar una carta a sus amigos en el hospital San Mungo. Ella también estaba investigando por su lado.
Ginny fue encontrada cerca del hospital, y ella sabía que debía haber asesinado ahí.
Necesitaba ayudar a Harry y Hermione como pudiera.
El timbre sonó y la rubia fuea atender.
Había una mujer conocida en la puerta.
— Hola Luna— dijo la mujer.
— Beatriz— dijo Luna con sorpresa al ver a una de las mejores amigas de su padre frente a ella y miro que no venia sola una mujer la acompañaba.
— Señorita Lovegood—dijo la otra mujer.
— Señora Malfoy— susurro Luna.
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Percy suspiro luego de la tarde pesada que tuvo. Estuvo un rato con su madre, lo necesitaban en estos momentos.
Entre lo que está pasando y la antigua guerra habían perdido demasiado.
El chico suspiro.
Con el regreso de Hermione y la muerte de Ginny apenas podía descansar.
Ahora Harry encima se está haciendo cargo del caso, había pedido una licencia, pero el chico sabia que el antiguo niño que vivió estaría investigando por su cuenta.
— Y querrá encargarse de todo, por su cuenta— pensó el chico.
El chico no entendía algo, porque Harry esta en el caso ahora. Que tenía que ver la muerte de Ginny con el caso.
Hace unos días el se sorprendió cuando Ginny le pidió las carpetas del caso de la muerte de Ron para Harry.
Acaso tenían algo en común.
Que podría ser.
Uno caso de homicidio en una vecindad Muggle y el caso de un suicidio en una vecindad mágica.
El chico suspiro al no entender lo que pasaba.
— Percy ya llegue amor— escucho a Audrey.
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Hermione miro el vecindario, mientras caminaba por la puerta principal. Tantos recuerdos, la mayoría dolorosos. Sabia porque estaba aquí, pero en realidad, apenas podía resistir por haber venido.
Miro la casa quemada con dolor. Pero ya había tomado una decisión al venir. Abrió la puerta y entro en su antigua casa, se fijo en el comedor, un hombre estaba ahí.
Harry Potter sentado en el suelo observando la casa sin moverse del lugar, sin hacer sonido alguno.
— Hola— susurro Hermione.
El hombre no contesto.
— Harry, siento lo que paso— susurro ella.
Harry Potter seguía silencioso.
La chica lo miro con tristeza, sabía que no era fácil para ella estar cerca de él. Alguien que la odiaba tanto, pero deseaba ayudar.
Con Draco y Scorpion muertos solo le quedaba la venganza para sobrevivir. Esa venganza se llevo a Ginny Weasley.
Ella era responsable, eso pensaba Hermione y también estaba segura de que Harry Potter pensaba así.
— ¿Qué haces aquí? —el susurro se escucho tan frio como el hielo.
— Trato de ayudar— indico ella.
— ¿Ayudar? — Dijo él con ironía— ¿Cómo? — pregunto el chico.
Hermione suspiro, ya se esperaba algo así.
— Soy la única testigo— índico ella marcando un Hecho.
Harry Potter la miro con tanta frialdad que intimido a la castaña.
— ¿Testigo? — dijo el— ¿Sabes lo que paso aquí?—pregunto el hombre. Pero antes que la chica pueda responder él siguió hablando.
— Según tu, Ronald Weasley volvió de la muerte, mato a tu familia y regreso al otro mundo cierto— dijo con sarcasmo el hombre.
Hermione tuvo que contenerse para que las lágrimas no salieran de sus ojos.
— Supongo entonces que volvió a la vida una vez más y mato a mi Ginny, su hermana. Eso es lo tu sabes cierto—indico el hombre.
Hermione lo miraba sin contener las lágrimas.
— ¡VI A RON! — grito sin poder contenerse.
— ¡NO, No lo viste. Solo lo usas como un mecanismo de defensa…Alguien mato a tu familia y simplemente le echaste la culpa al primero que cruzo por tu mente! —Alzo la voz enfadado Potter.
— ¡LO VI!…!LO VI!… ¡puede que no se a Ron, pero que tal un transformista (alguien con la habilidad de transformarse, como Tonks) o alguien con multijugos— gritaba llorando sin contener las lagrimas.
Harry la miro furioso.
— No existen muchos transformistas, los que hay están registrados en el ministerio desde que son bebes. Ninguno estaba en este pueblo la noche del asesinato, ninguno estaba en San Mungo cuando mataron a Ginny— susurro el chico con furia.
Harry tomo un poco de aire y siguió.
— La multijugos se prohibió luego de la guerra, solo maestros de pociones y un par de Medimagos pueden conseguir los ingredientes y no sin antes tener autorizaciones del ministerio. Además Ron murió hace más de un año, cualquier cabello tomado de su cabeza no serviría después de que murió— indico el antiguo niño que vivió.
Hermione se quedo callada ante la clara lógica de su antiguo mejor amigo.
La furia de Harry, junto a la de ella comenzaba a tomar forma el polvo en la casa comenzaba a viajar por la briza mágica que se estaba formando debido a cuantas furiosas emociones trasmitían los ojos de los dos.
Harry se levanto sin dejar de verla a la cara, sus ojos solo trasmitían el dolor de su perdida y la furia contra la mujer, que consideraba responsable.
Hermione se acerco sin calmar su furia quería matarlo en el lugar donde estaba, no necesitaba su varita para hacerlo, solo con sus manos bastaba.
Harry pensaba igual, se acercaron solo a unos pasos de distancia estaban y no se detenían.
Sin embargo no se golpearon, simplemente se besaron con pasión desenfrenada. Un beso tan salvaje como si se estuvieran matando el uno al otro mientras intercambiaban sus salivas.
La imagen de Ginny muerta, estaba en la mente de Harry mientras arrancaba la blusa de la chica y la tiraba en el suelo.
Los rostros de Draco y Scorpion se encontraban en la mente de la chica mientras lanzaba a Potter en el suelo y se tiraba sobre él.
Las lagrimas en el rostro de la chica no dejaban de caer mientras era penetrada una y otra vez.
El chico no tenia piedad, no era amor, no era sexo, simplemente pasión y dolor. Muerte y venganza.
Terminaron unos minutos mas tarde. EL chico la miraba con melancolía, la chica seguía llorando un poco más calmada.
Ambos sabían lo que paso.
Como perdieron el control.
— Lo siento— susurro la chica.
—¿Qué cosa? ¿Ron? ¿Ginny? — dijo el chico con dolor.
La chica no dijo nada.
—¿Por qué te fuiste? —pregunto el chico.
—Me enamore— susurro ella.
—¿Y qué? Lo hubiéramos entendido si nos los decías—indico el chico.
— Lo siento— susurro ella.
—Ron creía que fue su culpa— susurro él.
La chica negó con la cabeza.
—Te fuiste sin explicar nada, él pensaba que no era suficiente hombre para ti— susurro él.
La chica niega mientras lloraba nuevamente.
— La depresión lo consumió, si te hubieras quedado…O al menos si le hubieras explicado las cosas. Le hubiera dolido, pero lo superaría más tarde—dijo él.
Ella no dijo nada solo se tapo la cara con las manos.
—Pero te fuiste, no dijiste nada, solo te fuiste y lo mataste…¿Por qué? — dijo Potter.
— Lo siento…Lo siento—susurraba ella.
—No quiero que lo sientas…Solo quiero saber porque— decía Potter levantándose.
Hermione lo miro como se ponía la ropa nuevamente.
—No sé, creo que tuve miedo de su reacción, quizás simplemente trate de huir de todo lo demás, Draco era mi escape—susurro ella.
— Escribió una carta antes de suicidarse…No había amor o disculpas…Solo furia, odio. Aun sueño con ella todas las noches, nunca pude olvidarla— susurro el chico mientras terminaba de cambiarse.
Hermione se paro sin dejar de escuchar las palabras del chico.
— La carta hablaba de ti, como lo usaste, como lo empujaste al suicidio, como lo mataste— susurro el chico— Lo encontré yo…Había salido con Sebastián, unas horas y fuimos a buscarlo, para tomar unos tragos. Estaba ahí, en una silla— susurro el chico.
Hermione no dijo nada mientras terminaba de cambiarse.
— Al principio no sabíamos que estaba muerto, estaba oscuro, creí que estaba dormido en la silla, no note la sangre hasta que Sebastián se dio cuenta que caía por su brazo…Le Grite, no respondía, luego encontré la carta en su pecho y supe que era tarde— finalizo él.
Hermione lo miraba con dolor.
—Yo nunca quise dañarlo— susurro ella.
—Fue lo único que hiciste…Dañarlo, y ahora volviste para dañarme a mi— termino el chico.
—Yo también estuve dañada. También me dolió partir de la forma en la que lo hice. Pensaba en ustedes cada día, aun estando con Draco, el vacio nunca pudo ser llenado por nada ni nadie— susurro la chica.
—Te fuiste, no culpes a otros por tus decisiones, nadie te obligo a irte, nadie te empujo a irte. Tu simplemente te fuiste porque quisiste, te fuiste por qué no pudiste decirle la verdad y eso es lo que mato a mi mejor amigo. Murió culpándose, murió sin saber la verdad. Murió por tu culpa— aclaro Potter y la rabia volvió a su rostro.
Hermione sonrió con ironía.
— Si es cierto— susurro ella.
La mujer miro directamente a los ojos verdes del chico.
—Como estas tan seguro que el está muerto— susurro ella.
El chico la miro con frialdad.
—El médico que la atendió era un medico nacido de Muggles, hizo exámenes tanto mágicos como Muggles. Era Ron sin duda— susurro el chico.
— Ya veo— susurro ella con dolor.
—Me lo recomendaron como el mejor, y yo necesitaba estar seguro que era Ron antes de decírselo a los Weasley,el médico James Sans, uno de los mejores en San Mungo— susurro el chico.
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FIN DEL CAPITULO