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Venganza — capítulo 6
Capitulo 6
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Sebastián suspiro cansado, ya pasaron dos semanas desde que Harry le pidió el favor de que le ayude en el caso, fue junto a Emma a cuestionar a Elizabeth Swon, pero la mujer estaba apenas reconocible.
— Loca sería una forma para describirla mejor— susurro con un suspiro mientras entraba en la casa a la que lo mandaron.
Adentro vio a Emma con varios otros Aurores alrededor de un cuerpo.
— ¿Y Bien?—pregunto Sebastián.
Emma fue quien respondió.
— Alberich Stomper— indico la mujer.
Sebastián sonrió.
— Encontrado por vecinos cinco horas antes, suponemos suicidio. Ninguna huella de nadie excepto de él, una carta de despedida, se encontró colgado de una de las lámparas del salón— aclaro Emma.
Sebastián miro con un poco de pena en su frio rostro el cadáver. Y examino la carta que Emma le entregaba.
Lo lamento, ya no puedo más.
Papa, mama, lo siento.
Yo ya no quiero vivir.
No puedo más.
Mucho dolor.
Lo siento, por favor perdónenme.
Sebastián miro la carta con frialdad. Mientras lazaba otro suspiro cansado.
— Típico de los suicidas, disculpándose con todos— indico el hombre.
Emma no dijo nada, Y Sebastián noto la frialdad con la que miraba la carta de despedida.
— ¿Pasa algo? — pregunto Sebastián.
Emma negó con la cabeza, pero una ceja alzada del hombre mayor basto para que admitiera su disconformidad.
— No me gustan esta clase de casos, es como el primero que tuve como Aurora— índico la chica.
Sebastián asintio.
El primer caso como Auror es el que más les quedaba guardado en la cabeza.
— Emma tuvo un suicidio como primer caso, pobre— pensó el hombre.
— ¿Que caso era?— pregunto el hombre.
— Ronald Weasley— susurro la chica.
Los ojos de Sebastián se abrieron con sorpresa.
— Con razón estaba tan interesada en el caso de Granger— pensó el hombre lanzando un suspiro.
Sebastián asintio pero no dijo nada más.
— Sebastián eh estado husmeando en casos antiguos— admitió la chica.
Sebastián la miro confundido.
— Cuando ocurrió, yo ya conocía al señor Weasley…Y eh seguido un poco su carrera, te lo digo por si necesitas algo para ayudar a Potter, estoy bastante al tanto de su carrera— informo la chica.
Sebastián le regalo una sonrisa y asintio.
— Gracias Emma, bueno terminemos aquí— índico el hombre mirando nuevamente al cadáver.
Emma se quedo en su lugar viéndolo salir. La mujer abandono cualquier emoción su rostro poseyera mientras seguía examinando minuciosamente la carta de suicidio que la victima dejo.
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Harry seguía revisando el lugar sin perder detalle. Hermione lo miraba de lejos, aun estaba incomoda por lo que paso hace unas horas.
Quién diría que terminar teniendo sexo.
La verdad es que ambos estaban con los nervios de punta.
Ella con la muerte de su familia.
El con la muerte de Ginny.
También estaba su huida y como les afecto a ambos.
Amistad, amor, odio.
Todo mesclado y de repente exploto como una bomba cayendo de un avión Muggle, como una estrella chocando con otra. Y fue así como las emociones de ambos explotaron.
Hermione podía recordar cada beso y caricia que el joven de ojos verdes le dio.
Harry podía recordar cada grito de placer que la castaña expulso mientras la hacía suya.
Ambos con dolor, se entregaron a sus emociones.
Sin entender el porqué.
Sin entender nada de lo que pasaba.
Pero ambos lo sabían, tuvieron sexo y les encanto.
La imagen de Draco estaba en la cabeza de la chica, como si le recriminaba por lo que había hecho.
La imagen de Ginny en la de Harry, llorando desconsoladamente mientras le apuntaba con el dedo.
Fue entonces cuando Harry la giro para mirarla, Hermione se sintió intimidada ante la mirada, hasta que noto que el odio con el que la veía desde que volvió no estaba en ella. Si la chica pensara de alguna emoción en esos ojos verdes diría que sería dolor.
Pero Dolor de que.
Traicionar a Ginny, quizás.
O seria por traicionar a Ron.
La chica no lo sabía, pero le sostuvo la mirada.
— Lamento lo que paso— susurro el chico.
La castaña negó.
— Yo también estuve involucrada, si no lo recuerdas, no te rechace para nada— indico la chica.
El hombre sabía que era verdad.
— Estábamos algo nerviosos— susurro él.
Ella asintio.
— Demasiadas emociones— aclaro ella.
El asintio.
El silencio fue lo que siguió por unos minutos.
— Embarazada— susurro el chico.
Hermione parpadeo.
— ¿Qué? —pregunto ella.
— Ginny— susurro él.
— ¿Ginny? — pregunto ella.
— Si, Ginny, ella estaba embarazada— susurro él.
Ella se llevo las manos a la boca horrorizada.
Harry miro al suelo.
— Lo siento, no lo sabía— indico la castaña mirando al suelo incomoda.
Harry asintio.
— No lo sabía nadie, ella misma no tenía idea de que yo si lo sabía, no quería casarse simplemente por tener el bebe, quería casarse por amor, no necesidad— indico el chico.
Hermione asintio.
— Yo quería adelantar la boda, ella no. Estuve a punto de desrícelo, decirle que sabía que estaba embarazada, pero bueno, mi psicóloga me advirtió que deje que ella me lo diga cuando este lista— informo Harry.
— ¿Psicóloga? —pregunto Hermione.
Harry asintio.
— Los Aurores tienen una psicóloga que cada vez les hace un examen, Psicológico. Para ver si pueden estar en misiones o no— informo el chico.
Hermione asintio, tenía sentido después de todo. No podían enviar a misión a Aurores que estén mal de la cabeza o disturbados de alguna forma.
— Yo por ejemplo, veo apsicóloga cada semana, debido a mi pasado—indico el chico.
La chica asintio con la cabeza al escucharlo.
— ¿Quieres dormir un poco?—pregunto Hermione.
Harry asintio.
— Ven— dijo ella apoyándose en la pared.
Harry se acostó y apoyo la cabeza en las piernas de la mujer, y cerro sus ojos. Estaba muy cansado.
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Sebastián se veía realmente destruido mientras miraba con horror los papeles frente a él. Los exámenes médicos de Ronald Weasley y de Ginny Weasley.
Fueron su única pista, pero realmente no podía creer que sospechara de ella.
Sería posible.
¿Como no pudo notarlo?
Pero no había duda.
Hace solo unas horas habían encontrado el cuerpo de James Sans, el supuesto medico que Ginny Weasley entrevisto, había estado en una bodega en San Mungo para podrirse.
Murió de una maldición asesina, según la autopsia murió pocos minutos antes que Ginny.
James Sans, ese nombre como le sonaba. Fue por eso que empezó a investigarlo, pensando que quizás encontrara algo oscuro sobre él.
— ¿Pero qué Hago ahora?—pensó desesperado el Auror.
Por un lado estaba su deber de Auror, e interrogar a quien sospechaba.
Por otro lado, podría realmente hacerlo.
Alguien tan cercano a él.
Alguien a quien protegería hasta la muerte.
Alguien que amaba.
Pero no podía negar las evidencias en contra. Después de toda esa mujer era lo único que conectaba a Ronald Weasley, Hermione Granger y James Sans.
— ¿Pero porque mato a Ginny? —pensó el hombre desdichado.
Sin decir más el hombre tomo sus cosas y se desapareció, volviendo a aparecerse frente a un departamento. Toco el timbre y espero.
La puerta se abrió y una mujer salió de ella.
— Sebastián— dijo sorprendida de verlo.
— Emma— susurro el hombre.
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— Harry te ves como la mierda— dijo el pelirrojo.
Harry sonrió al ver a su amigo Ronald Weasley después de tanto tiempo.
— Tu siempre te ves peor Ron— dijo divertido.
— ¿Dónde estamos? —pregunto Harry.
Ron se encogió de hombros.
— Es tu sueño compañero, como mierda voy a saberlo— indico Ron.
Harry sonrió, extrañaba estas conversaciones.
— Es tu turno—indico Ron.
Harry miro frente a él, había un tablero de ajedrez. Con piensas por todo el tablero, tomo el alfil blanco y lo movió un par de casillas.
— ¿Así que dime, disfrutaste de Hermione?— pregunto Ron curioso.
Harry suspiro como si la pregunta no le sorprendiera.
— Si—dijo con simpleza.
El pelirrojo asintio y movió una pieza.
— ¿Estuvo mal? —pregunto Harry.
— No estoy ahí, Ginny tampoco— respondió el pelirrojo.
Harry movió otra pieza.
— Mal. Mal—indico Ron riendo. Y con su alfil mato al peón de Harry.
— Has perdido el enfoque compañero, no recuerdas ni lo más básico— indico Ronald.
— ¿Eso crees? —pregunto Harry.
Ron alzo una ceja.
— Estas yendo por el mal camino, y lo sabes—informo Ron.
— ¿Cuál es el buen camino? — pregunto Harry.
— Ya lo sabes— índico Ron.
Harry suspiro.
— No sé a dónde voy a llegar, Ron. Es difícil, tenerla ahora aquí, luego de lo que paso— indico Harry.
Ron asintio.
— Y eso te hace perder el enfoque— índico Ronald.
Harry asintio.
— Entonces no podrás ganar— informo Ron.
Harry asintio, sabia eso de antemano.
— Piensa bien las cosas, amigo— indico el pelirrojo.
— Malfoy muere junto a su hijo— índico Harry.
Ron asintio.
— Dejan viva a Hermione— susurro el chico de ojos verdes.
Ron vuelve a asentir con la cabeza.
— Tu suicidio— Indico Harry.
Ron sonio.
— Vamos sigue, que vio Ginny— aclaro Ron.
— ¿Ginny? — susurro el chico de ojos verdes, en su mente miles de imágenes de la pelirroja aparecían.
— Percy le dio la carpeta con tu caso— susurro el chico de ojos verdes.
La sonrisa de Ron crecía.
— Porque mi hermana debe saber perfectamente como ocurrió mi caso, apuesto que lo investigo— susurro Ronald.
Harry negó.
— No yo se lo prohibí— informo el chico.
— Aun cuando lo hayas hecho, eso no la detendría— susurro Ronald.
— Cierto, pero hasta a una periodista, se le pueden negar ciertos detalles— informo Harry.
— ¿Como cuáles?—pregunto Ron.
— La nota que dejaste—indico Harry.
Ron aplaudió.
— Y cuando ella pudo ver la nota,fue a San Mungo para ser asesinada— indico el chico pelirrojo.
Harry se ponía muy nervioso.
— Deja que te ayude— indico Ron y de la nada una pieza de papel aparecía.
— Se lo que dice— indico Potter sin leerla.
— Léela— ordeno Ronald.
Harry estaba pálido, pero aun así tomo la nota.
No puedo más.
No quiero vivir.
Fui usado por ella.
Ella me mato.
Me uso.
La quiero muerta.
Me muero, y ella es mi asesina.
La odio.
Odio todo lo que es.
Esa asquerosa sangre sucia.
Hermione Granger, mi asesina.
Te deseo una vida de desdicha.
MUERE, MUERE como yo lo hago.
La vista de Harry se empezaba a nublar ante eso.
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Los ojos del chico se abrieron y vieron a Hermione mirándolo.
— O Merlín— susurro el chico.
— ¿Harry? —pregunto Hermione.
El negaba con la cabeza, lagrimas comenzaron a salir por sus ojos.
Hermione vio como lloraba desconsoladamente.
— ¿Cómo no me di cuenta antes? — pregunto a nadie en especial.
Hermione le abrazo, no sabiendo que hacer.
— La nota de suicidio, normalmente esa clase de notas, son para disculparse con las personas queridas, por dejarlos heridos con la muerte, pero en la nota, solo había odio, odio hacia Hermione—pensaba el chico mientras cada vez estaba más desesperado.
— ¿Por qué no lo vi antes? — se preguntaba con dolor.
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— Estas seguro— susurro la chica.
El hombre asintio.
— ¿Quizás te equivocaste? — pregunto Emma.
Sebastian negó.
— Ronald Weasley, Hermione Granger y James Sans. Lo único que puede conectarlos es una tercer persona— informo dolido el Auror.
— ¿Pero? —susurro la chica.
— Emma, James Sans solo pudo conocer alguna vez a Ronald Weasley por un compañero, algún médico que conocía personalmente tanto a Hermione como a Ron y era colaborador con James Sans. Pero Sans no vino a San Mungo hasta que Hermione se fue con Malfoy— índico el Hombre.
— Solo existe una persona que conoce personalmente a James Sans, y que conoce cada secreto de Ron y Hermione— indico el hombre— La psicóloga que los atendía después de la guerra—
—Pero eso no quiere decir— decía la chica.
Sebastián lanzo un aullido de dolor.
— Crees que quiero esto, pero tengo que interrogarla, saber lo que ella sabe—susurro el Auror.
— Como puedo siquiera llevar a mi esposa al ministerio para ser interrogada— susurro el hombre.
Emma suspiro y se alejo un par de pasos de él.
Sebastián miro al suelo, no sabiendo que hacer ahora.
Nunca noto como Emma sacaba la varita y le apuntaba con ella.
— Tienes razón, no puedes— susurro la chica y una poderosa magia salióde su varita golpeando al Auror.
Emma lo vio en el suelo y una mirada de desprecio adorno su cara.
Rápidamente se dirigió hacia la chimenea y lanzo un polvo que volvió la chimenea verde.
— Si— escucho del otro lado.
— ¿Puedes hablar? — pregunto Emma.
— Si— susurro la voz en la chimenea.
— Tu esposo lo sabe— indico Emma.
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FIN DEL CAPITULO