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Inuyasha: Viaje al pasado — capítulo 21

Dos semanas más tarde…

Era realmente hermosa. Por mucho que pasara el tiempo, Kagome siempre sería una mujer muy bella, sobre todo ahora que había dejado de ser una simple adolescente y era toda una mujer. No podía evitar observarla embobado mientras amamantaba a uno de sus hijos mientras la otra más pequeña dormía en las mantitas rosadas posadas en el verde césped. Tenían un día tranquilo, y Miki y Daiki habían desaparecido completamente del mapa.

No estaba preocupado, sabía que Daiki protegería a su hermana si ella se ponía en problemas. Algo usualmente común…

Su mujer le observó de repente sacándole de su ensoñación.

-¿Qué ocurre? -preguntó con una sonrisa. Inuyasha se sentó a su lado y observó al pequeño que seguía alimentándose con ansia.

-Nunca pensé poder llegar a ver el día en el que tendría una familia. Y me gusta contemplar lo que sé que es mío.  -dijo mientras observaba como Kagome cogía al bebe con cuidado y lo depositaba junto con su hermanita.

-Yo jamás creí poder tener un futuro a tu lado… -dijo mirándole a los ojos. -Ojala pudiese ser para siempre…

El deje de tristeza en su mirada llamó la atención del medio demonio el cual enseguida se preocupó.

-¿Por qué dices eso? -preguntó. Kagome le miró seriamente.

-Hace tiempo que le doy vueltas… Inuyasha… no tardaré en morir…

-¿Cómo? -dijo levantándose de golpe asustado.

-¡Escúchame! -dijo enfadada. -Y no grites… -dijo mirando de reojo a los bebes que ni se habían inmutado.

Inuyasha volvió a sentarse visiblemente preocupado.

-Soy humana, y eso es un problema. -dijo. -La perla trajo muchos problemas, cierto. Pero Kikyo quería que te volvieras humano por una razón muy sencilla…

-¿A qué te refieres?

-Inuyasha… los humanos tenemos un límite de vida muchísimo más corto del límite que tu o alguno de nuestros hijos tiene.

El rostro del medio demonio se quedó blanco al caer en la cuenta de ese pequeño detalle. Era cierto. Por eso Kikyo le había pedido que se volviese humano, para que él jamás hubiese tenido que seguir su vida sin ella.

-Quieres decir… que cuando tú te hagas mayor… yo…

-Tú tal vez hayas llegado a tu edad adulta… o no hayas cambiado absolutamente nada. No sé cuánto tiempo duran los demonios, mucho menos los medio demonios, pero estoy segura de que sobrepasaras mi limite con creces…

Inuyasha la contempló con temor y miró a los gemelos intentando pensar en algo.

-El otro día hablé con Miyoga. -dijo Kagome. Inuyasha la miró de nuevo sin entender. -Le dije lo que me preocupaba y me dio una solución.

-¿Solución?  -dijo esperanzado. Ella le miró de reojo temiendo su posible respuesta.

-Sé lo que hemos sufrido con lo que ocurrió con Naraku y no sé si te ofendería que yo… bueno… si yo…

-¿Si tú qué? -dijo impaciente.

-Miyoga dijo que hay una manera de alterar la sangre humana y volverla demoniaca…  -dijo mientras cerraba los ojos esperando su reacción.

Una que no llegó.

Abrió primero un ojo y después otro. Inuyasha la miraba esperando algo o eso creía. Tal vez se había quedado en estado de shock…

-¿Inuyasha?

-Quieres decir…  ¿Como hizo… Naraku?

-¡No! No exactamente así… pero sería un modo similar… para que yo… fuese como tu…

Inuyasha se quedó mirando a su mujer con la boca abierta sin creer lo que Kagome le estaba diciendo. ¿Qué ella se convertiría en un medio demonio? ¿Para estar con él?

-Inuaysha… si no te parece bien… lo entiendo. Se lo que odiaste a Naraku y sé que el simple hecho de que yo use ese modo para ser…

-¿Estás loca? -dijo cortándola. Ella miró al suelo arrepentida por haber tenido una idea tan estúpida. Era cierto, era una idea horrenda. A pesar de que Miyoga le dijo que no habrían ningún problema ni consecuencia colateral…

-Lo siento… No tendría ni siquiera que haberlo sugerido… yo solo quería…

Él la miró mientras veía como sus mejillas y sus ojos se volvían rojos.

-Kagome… -dijo con asombro. - ¿Serias… serías capaz… de hacer algo así para estar conmigo?

Kagome levantó la cabeza y le miró a los ojos.

-Casi estuve a punto de pedir a la esfera poder estar contigo… Si encontrara una solución que no conllevara al resto de la humanidad como lo es esta… lo haría. Pero no lo aré si tú no estás de acuerdo…

-¿Y porque tu si lo estás? -dijo él. Kagome le miró y le tocó la mejilla con todo el amor que albergaba por él.

-No quiero irme a un lugar donde tú no estés… y no quiero llevarte conmigo. Así que si no estoy dispuesta a morir sin ti ni a dejar que tú mueras conmigo, tendré que seguir viviendo junto a ti hasta que la muerte nos lleve juntos. -dijo decidida.

-Estas… dispuesta a ser un medio demonio, para quedarte a mi lado… -el asombro se vio reflejado en su rostro.

Ella siempre le había dicho que le amaba por ser humano y por ser demonio pero sobre todo por ser ambos. Kikyo había querido cambiarlo, ella estaba intentando que siguiese siendo el mismo.

Aun así, lo que ella estaba proponiendo conllevaría que Kagome cambiara. Él la amaba como humana… como ella le amaba a él como medio demonio…

-Solo quiero quedarme a tu lado…  no me importa de qué modo… -Inuyasha sonrió mientras la miraba con ternura.

-Creo… que tengo la solución perfecta…

Miyoga afirmó ante lo que el medio demonio le había dicho. No era demasiado difícil lo que le pedía, es más era realmente sencillo.

-¿Estás seguro que así seguiré siendo yo? -dijo Kagome mirando al anciano mientras le extraía un poco de sangre de su hijo mayor, Daiki, y se hinchaba como un globo.

-Completamente, Señora. El amo Inuyasha estaba en lo cierto. Los grupos de  demonios convierten en medio demonio a  los humanos devorándolos como ocurrió con Naraku, pero si la sangre de un medio demonio se mezcla con la de un humano es posible que se inviertan los efectos. ¿Me permite? -dijo mientras se acercaba a la mujer.

-De este modo… seguirás siendo humana excepto las noches de luna nueva. Lo cual nos ira muy bien… -dijo Inuyasha con una sonrisa.

-¿Y porque tengo que ser yo? -dijo Daiki.

El anciano Miyoga le miró todavía hinchado.

-Es muy sencillo señorito… Usted tiene la sangre de ambos mezclada, por lo que asegura que Kagome no sufra ningún efecto colateral. Es más probable que acepte su sangre que la del amo Inuyasha.

-¡Bueno! Basta de cháchara… ¡Hazlo de una vez!

Una noche de luna nueva…

-Está a punto de anochecer… -Kagome miró el cielo asustada. Ambos estaban sentados en la cima de un árbol esperando que el cambio se iniciara. Los niños habían sido enviados los cuatro al otro lado del pozo para evitar que estuviesen en peligro ante la desaparición de sus poderes demoniacos en la noche de luna nueva.

Inuyasha cogió su mano con ternura y la miró a los ojos azules mientras ella observaba como el sol desaparecía.

-Tranquila… todo irá bien… -Kagome vio como el sol desaparecía por completo y algo dentro de ella empezaba a vibrar. Inuyasha la observó mientras cambiaba asombrado, pues un aura rosácea la cubrió mientras un par de orejitas negras salían de su cabeza y unos colmillos acompañaban a unos ojos aún más azules. Las garras crecieron y su cuerpo cambió levemente a uno más fuerte.

Ella le miró con esos increíbles ojos que parecía que destellaran como los rayos de luna sobre el mar y tuvo que contener la respiración ante tal visión.

-¿Qué… que tal estoy? -dijo con temor. Inuyasha la observó sin poder apartar la mirada de los cabellos oscuros con reflejos azulados  ni de las lindas orejas que la acompañaban.

-Creo… que se perfectamente como aprovecharemos esta noche… -dijo con los ojos encendidos antes de abalanzarse sobre ella y besarla con devoción. Si ya le era difícil contenerse cuando era humana, ahora que era un medio demonio era irresistible. Era imposible no percibir tal belleza. Y era toda suya.

La cogió en volandas y la bajó de un golpe sin caer en la cuenta de que ahora él era humano. Inevitablemente sufrió el impacto contra el suelo.

La risa de la joven lo llenó de jovialidad y logró reconfortarle el dolor de la caída.

-¿Significa eso que te gusta el cambio? -sin responder, como muda respuesta, besó sus labios incitándola a abrir la boca con ansias.

-Ahora…-dijo Kagome al fin. -Soy más fuerte que tú, ¿verdad? -Inuyasha la miró y encaró una ceja sin dejar un solo espacio entre ambos.

-¿Vas a luchar conmigo ahora? -ella sonrió y le miró con cara pícara.

-Aré algo mejor… -dijo mientras se acercaba a su oído con sensualidad. -Voy  a hacerte el amor durante toda la noche…

Inuyasha le dio la vuelta en un impulso quedando él encima y empezó a besarla a lo que ella respondió dándole un nuevo empujón y volviendo a la posición inicial.

-Creo que no lo has entendido. Tengo más fuerza que tu esta noche. Y por una noche… Voy a ser yo quien mande… así que ponte cómodo, cariño… Porque no vas a descansar… Estoy llena de energía….

-Haga lo que quiera señorita medio demonio… Mientras se quede conmigo para siempre…

-Para siempre… y mucho más…

Las risas que siguieron a esta frase llenaron el bosque oscuro por la noche sin luna. Por una noche… iba a dejar que ella hiciese lo que quisiera… aunque la verdad era que no le importaba en absoluto que lo hiciese.

Era realmente hermosa y sexy de ese modo, y seguía siendo ella.

 Su Kagome. Su dulce Kagome.

Y lo seguiría siendo el resto de sus vidas…

Fin