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Historia 79215 — capítulo 1
"Lord Voldemort ha vuelto", "El Sr. Oscuro ataca Ministerio";los mismos títulos se mostraban imponentes desde hacia semanas en las primeras planas de "El Profeta". Recordó como los primeros había aparecido una foto de su mejor amigo y hermano, con cara de angustia y frustración, ¿Cómo no hacerlo, si ella misma estaba afligida?; la tristeza del Niño que Vivió no se debía en si a que el asesino de sus padres había vuelto sino porque le habían quitado a la única persona que consideraba su familia: Sirius. No lo había conocido lo suficiente pero el hecho de uqe sus padres se lo hubieran asignado como Padrino, le daba más que confianza, le daba seguridad. Juro que Bellatrix Lstrange pagaría por su cometido, ella no se opuso a ese jurar pues Sirius la había protegido innumerables veces aunque fuera de los más insignificantes peligros y se había preocupado por ella tal y como lo había hecho por su ahijado.
Una lagrima corrió por su mejilla al recordar sus ojos grises, y no el gris platinado tan característico de Draco Malfoy, sino uno de tonalidad mas obscura. Esos hermosos ojos que durante años la habían mirado con un amor indescriptible, esos mismos ojos que la miraron con infinita ternura hasta el ultimo segundo de su vida.
"*Sirius Black"*su amigo, el segundo padre de su amigo y compañero de todos, pero mas que nada, él había sido… SU perro guardián. Inconscientemente llevo sus manos a su cuello, del que colgaban dos cadenas igual de hermosas: la más corta tenia a un pequeño gato sobre 3 enormes libros, su madre se lo había obsequiado poco antes de entrara a Hogwarts; la segunda cadena le llegaba ala altura del corazón, colgando de ella un enorme perro negro que extrañamente había encontrado en el ultimo mes en su casa.
Sus ojos marrones recorrieron toda la habitación, los colores dorado y rojo llenaban la habitación; como era de esperarse, la castaña se encontraba al fin en su segundo hogar, la escuela de Magia y hechicería Hogwarts. No sabia como y cuando fue que sucedió, pero esa era solo una prueba mas de que el tiempo pasa rápido y sin condiciones que se le puedan poner para que logre detenerse unos momentos, Octubre estaba por comenzar y aunque la tarea que Dombludore le acaba de asignar a su mejor amigo Harry lo mantenía ocupado, ella no olvidaba lo sucedido hacia semanas, cuando el 5to curso estaba por acabar.
Su estomago rugió y la castaña se puso de pie, bajaría a la cocina por algo de comer. Hermione Jane Granger rompería las reglas, per ¿a quien le importaba? Todos la conocían como la ratona de biblioteca y la que nunca rompe las reglas, era por eso que desde hacia días bajaba de su habitación hacia las cocinas y a mitad de las penumbras comía tranquilamente, los mismos días que tenia que casi no comía y no bajaba a cenar. Algunos creían que su angustia se debía a que últimamente Ronald pasaba mas tiempo con cualquier otra chica que no fuera ella y los de Slytherin creían que se debía a que ya no había libro que no hubiera leído ya, pero lo cierto es que lo extrañaba, extrañaba a SU perro y no sabia por que. Comenzó a bajar las escaleras y se detuvo un momento antes de salir por el Retrato de La dama Gorda, los pasillos eran dominados por la oscuridad y tuvo que utilizar el ya muy acostumbrado *"Lumus"*para ver entre las penumbras. Una rebanada de pastel y jugo de calabaza le fue entregado por un pequeño elfo que por las noches la esperaba sonriente; el camino de regresó fue complicado pues le parecía que alguien rondaba por los pasillo, anduvo con cautela pues de ser descubierta llevaría -quizás- el pero castigo de su vida. Llego a la entrada del lugar y el retrato le reprimió el haberla despertado pero aun así la dejo pasar.
-¿Me hes posible saber a donde fue Srita. Granger?- pregunto una voz a sus espaldas; la castaña se giro temerosa al pensar que había sido descubierta, y en esos pococ segundos fue capaz de pensar e imaginar mil maneras en que podría ser castigada.
-Harry,- suspiro aliviada; el azabache estaba sentado frente a uno de los sofás que estaban frente a la chiemenea de la sala común y ella se sentó a su lado.- Tenia hambre, lo lamento.
-¿Por qué no bajaste a cenar Hermione? Y no me refiero a solo hoy, sino a todas las noches,- la chica hizo su plato y su vaso a un lado y lo miro a los ojos.
-LO extraño Harry.- Dijo ella acariciando con delicadeza la cadena con el perro; el chico lo noto y suspiro para luego abrazarla.
-Creí que era todo por Ron, pero… también lo extraño Herms. Aun no logro olvidarlo.
-Lo se, pero… ¿Por qué él? ¿Poruqe tuvo que marcharse y dejarte solo?
-Tal vez el destino insiste en dejarme solo.
-No lo estaras nunca, yo no te abandonare jamás y se que Ronald tampoco.
-Gracias Herms, es un gran consuelo saber que tu sigues conmigo.
-Juntos en la tempestad, Harry.
Guardaron silencio por unos minutos mientras lagrimas silenciosas corrían por sus mejillas y Harry miraba perdido las llamas rojas que ardían frente a ellos.
-Él siempre te quixo Hermione.
-¿Qué?
-Sirius, no se por que pero… desde la primera vez que te vio aquella noche que lo sacaste de Azcaban te miro no solo con cariño sino también con amor. Nunca le pregunte porque pero siempre lo supe.
-Tal vez sólo me veía como a ti: una hija.
-Creo que te veía como algo mas que eso, algo como… su compañera.
Hermione sonrió en el pecho de su amigo y agradeció que él no lo notara. El silencio invadió la sala de nuevo y el mismo recuerdo los invadió a ambos:
Hermione permanecía en las escaleras llorando sin consuelo alguno y en silencio mientras Harry permanecía sentado en el sofá de la sala gritando el nombre de su padrino con suma desesperación. Ron y Remus intentaban hacerlo calmar pero el esfuerzo fue en vano; Ginny lo veía con los ojos húmedos por las lagrimas que amenzaban con salir y Tonks lloraba en silencio, al poco rato Molly Weasley las llevo a la cocina ¿y Hermione? Se quedo en las escaleras, parecía que todo mundo la consideraba de lo mas fuerte para esa clase de partidas además ¿Por qué tendría ella que sufrir si apenas había pasado tiempo con Sirius?.
Hacia unas cuantas noches de la muerte de Sirius y esa noche, precisamente esa noche, cuando el azabache aun no podía creer lo sucedido en el ministerio, la imprudente de Reta Skeeter había escrito en el profeta que al menos el ex reo Black ya había muerto y que al fin pagaba las consecuencias de sus actos, Harry había explotado al leerlo.
-¡Voy a asesinarla! Se lo merece. Bellatrix pagara.- Dijo Harry poniéndose de pie con varita en mano; la ira la repulsión hacia Bellatrix lo dominaban, ¿Quién lo culpaba? Le habían arrebatado la única persona a la que consideraba su familia dejándolo a merced de sus odiosos tíos.
Ron intento detenerlo pero fue lanzado con fuerza por Harry, Remus intento hacer lo mismo pero recibió un pacto contra la pared que estaba frente a ellos gracias a la varita del azabache.. La castaña reacciono en ese momento y se puso de pie inmediatamente para luego ponerse frente a la puerta, deteniendo a Harry por los hombros.
-Harry no… por favor,- dijo en un susurro apenas audible- es peligroso.- El niño que vivio la miro a los ojos molesto y apretó aun mas su varita, pero al verla de esa manera reacciono: la chica tenia los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, sus manos temblaban al igual que su labio e inexplicablemente, el brillo en sus ojos se iba extinguiendo.
Harry soltó su varita dejándola caer al suelo, y abrazo a Hermione con fuerza.
-Lo lamento Herms, lo lamento.- Repetía en el oído de la chica reprimiendo las ganas incontrolables de llorar, mientras su castaña amiga lloraba en su pecho. -Ella tiene que pagar por lo que hizo.
-Creeme cuando te digo que yo misma la mataria por causarte este dolor pero… hoy no es el momento de que pienses en ello. Juro que Bellatrix Lestrange pagara por lo que te ha hecho.
-Por lo que NOS he hecho Hermione, NOS.
Hermione lo miro y suavemente retiro las lagrimas que por las mejillas de su amigo comenzaban a resbalar, Harry le sonrió y aun abrazados acompaño a la castaña hasta su habitación; el azabache permaneció a un lado de la cama de la chica solo esperando hasta que al fin su amiga durmiera, beso su coronilla cuando sus parpados se cerraron y salió de la habitación sumida en las penumbras de la noche.
Harry permaneció en la que ahora era su casa unos días mas al lado de los Weasley, Remus y Hermione. La misma mañana en que la castaña había mandado una carta a sus padres informándoles en que esa tarde llegaría a casa, los Weasley decidieron marchar a la madriguera. Ginny y Ron se despedían de Harry mientras sus padres se despedían de una angustiada Hermione.
-Hermione,- la castaña reacciono desde el pie de las escaleras e hizo una mueca parecida a una sonrisa que iba dirigida a su pelirrojo amigo.- Pareces perdida.
-Probablemente así sea,- el chico le sonrió y acaricio su mejilla luego de besarla en la misma.
-Adiós Hermione, nos vemos en Hogwarts.
-¿Olvidas a caso que al final de las vacaciones iré a la madriguera? ¿O es que ya no quieres que vaya?
-Claro que quiero que vayas, solo lo olvide por un segundo.
La familia Weasley se marcho de ahí con la preocupación de que Harry cometiera una locura reflejada en el rostro. Hermione fue escoltada hasta su casa por Remus y Harry, pero solamente el azabache la llevo hasta la puerta de su casa.
-Lamento lo que hice la otra noche Herms.
-Nadie te culpa Harry, al menos… yo no lo hago.
-Te escribiré lo mas que pueda.
-Esperare tus cartas,- abrió la puerta de su casa y dejo su equipaje a un lado de la entrada mientras Harry comenzaba a caminar alejándose de ella.- ¡Harry!- el azabache volvió sobre sus pasos.- Se que tal vez te cueste hacerlo pero al menos trata de sonreir.
-¿Lo harás tu también?
-En tanto tu lo necesites para sonreir igual.
-Tal vez aun después de eso, sigas sonriendo,- se acerco a ella y la abrazo.- Eres mi mejor amiga Hermione y aprecio todo lo que has hecho.
-¿Amiga? Creí ser más que eso.
Harry rio y detrás de ellos, Remus también lo hizo.
-Lo eres, mas que mi amiga… eres mi hermana.
-Y tu mi hermano Harry Potter.- Beso la mejilla de su amigo y luego entro a su casa.
Solo desde ese día todos aquellos que eran allegados al fallecido Sirius Black trataron de sonreír por petición de la castaña, trataron lo mas que pudieron pero solo pocos lograron hacerlo sin tristeza alguna. Remus lloro la partida de su mejor amigo por días y noches; Harry le escribia a Hermione una vez por semana, evitando mencionarle lo triste y angustiado que se sentía pero incluso la castaña podía percibir detrás de cada letra escrita la angustia que a su amigo lo llenaba; y Hermione… bueno, era cierto que no fue muy apegada a Sirius pero cada que pudo el oji-gris se había acercado a ella a platicar con ella, fueron esas cortas charlas las que la ayudaron a conocerlo un poco aun y cuando tuvo siempre la sensación de conocerlo incluso mejor que Harry. Su frágil corazón se había llenado de un cariño que siempre había mostrado y de un inexplicable indicio de amor hacia Sirius que nunca admitiría.
-Me crees, ¿no es así Hermione?- la voz de Harry la puso de vuelta en aquella calida sala común de la casa Griffyndor.
-¿A qué te refieres Harry?
-A lo de Sirius.
-Harry ya te lo dije, soy tu amiga y por lógica tendría que mirarme con cariño.
-Tu no lo entiendes por que nunca te percataste de ello. A MI me miraba con cariño, el cariño de un padrino, amigo y padres mezclados a TI siempre te miro con amor.
-No es así Harry, además… eso es imposible, Sirius era 20 años mayor que yo.
"Era" una palabra que a los dos les dolio.
-¿Y eso que? Remus y Tonks tienes casi la misma diferencia.
-¡Estas loco! Ni siquiera se que hacemos hablando de algo que NUNCA pudo ser y no podrá ser jamás.
-Di lo que quieras, aun y cuando puedas tener a alguien mas a tu lado, no me molestaría que además de mi mejor amiga y hermana fueras mi madrina.
Hermione negó con la cabeza sonriendo mientras Harry se podía de pie y comenzaba a caminar en dirección a los dormitorios de los hombres, dejando a la castaña en el sofá frente a la chimenea que aun permanecía encendida.
-Hermione.
-¿Si Harry?
-Trata de sonreír.
-¿También tu lo harás?
-En tanto tu lo necesites para hacer lo mismo.
-Entonces si. Buenas noches… hermano.
-Buenas noches, mi castaña hermana.
Harry se marcho para luego de unos minutos, Hermione hacer lo mismo. Subió con pesadez las escaleras hacia su habitación, se dejo caer en la cama y aun con ambas cadenas colgando de su cuello miro la enorme luna que en su ventana se apreciaba como la 8va maravilla del mundo . Pudo escuchar el ladrido de un perro en la lejanía y sonrió ampliamente.
-Buenas noches para ti también, Sirius.
Susurro débilmente cerrando los ojos, esperando soñar con aquel perro negro que, a pesar de que lo negara, en el fondo lo amaba como a nadie más.