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Historia 79215 — capítulo 14
-¡Vamos, Hermione! Dime más,- susurro, tomando su vaso con un poco de jugo.
-Ya te dije todo lo que he visto hasta ahora, Harry- rio frente a el.
Llevaba ya un par de horas hablándole acerca de sus padres, de lo mucho que Lily "odiaba" al azabache, de lo mucho que él le insistía Lily salieran y como ella lo rechazaba y la manera en que Sirius se reía de su amigo. Pero el tiempo había transcurrido y las historias se habían acabado, mas Harry pedía por mas.
Giro su cabeza y vio la cabellera pelirroja que esperaba tener cerca de ella desde hacia ya muchos días. Lo vio caminar lo mas rápido que pudo, hacia ella y hacia Harry; lo miro a los ojos y le pareció que, cuando él la diviso en la mesa de los leones, le había sonreído con dulzura.
-McGllagen puede quedarse con mi puesto, yo me retiro después del partido.
Harry asintióy la castaña lo tomo del mentón, haciendo parecer al resto de los demás que Ron solamente miraba hacia el asiento vacio a un lado suyo.
-Lo harás bien, Ron.- El pelirrojo le sonrió y ella también lo hizo.
James llamaba a Lily SU pelirroja, Remus solía hacer lo mismo con Alyssa y, aunque ella no lo supiera, Sirius la llamaba "su castaña"; pero, mirando a los ojos azules del pelirrojo que ella aseguraba estaba enamorada, se pregunto porque ella nunca lo había llamado "su pelirrojo". ¿Eso significaba acaso que no lo quería lo suficiente? Por supuesto que no.
El pelirrojo miro de vuelta a su amigo, le había tendido un vaso con jugo.
La castaña a regañadientes dejo de mirara al pelirrojo.
Luna llego y se sentó a un lado suyo:- Tienes mala cara Ron, ¿Es por eso que le pusiste algo a su bebida, Harry?
Sus ojos castaños miraron al azabache; los rayos de luz que iluminaban el comedor, se reflejaron en el cristal que Harry oculto con suéter. Miro a Ron y negó con la cabeza, pero el ya se había llevado el vaso a los labios.
-Te podrían expulsar,- el azabache elevo los hombros.
-No se de que estas hablando- respondió él.
Dejo el vaso de nuevo en la mesa de manera ruidosa y sonrió:- Vamos a ganar este partido.
-¡Ron!-la castaña lo hizo detenerse.
Se giro, miro a todos lados, esperando que nadie lo viera, y se acerco a ella; la tomo del mentón y la miro a los ojos:
-Deja pasar esta, Hermione. No sucederá nada malo, lo prometo.
Hermione asintió, mirándolo a los ojos.
Y Harry, a espaldas de su amigo, sonrió complacido.
Gryffindor anoto de nuevo y en las gradas, se escucho a los espectadores gritar el nombre de Ron.
La castaña rió y miro a su amigo.
-Eres un presumido, Ronald.
Se giro y negó con la cabeza, después señalo a las gradas.
-Son ellos los que están gritando mi nombre, además… yo no soy el que esta sentado sobre los aros, ¿o si?
La castaña sonrió y miro hacia abajo. Estaba a kilómetros del suelo, lejos de poder tocar tierra, pero cerca del pelirrojo; después de todo, si caía solo despertaría… nada malo le pasaría. Harry persiguió la Snitch dorada durante minutos, hasta que pudo tomarla; el partido había acabado y los leones se retiraban triunfantes, a la celebración que seguramente habría en la sala común. Ron se acerco y le tendió la mano.
-Sube, tenemos que bajar.
Vacilo. Tomo la mano del pelirrojo y subió a la escoba con sumo cuidado de no caer, el resto fue solo trabajo de Ron. Sus pies tocaron el suelo y casi de inmediato se alejo de él; desde afuera se podían escuchar los gritos de aclamación hacia Gryffindor en la Sala común, atravesó el cuadro sin tener que decir contraseña alguna y busco a Harry. Se movió entre la gente de manera lenta, como si de pronto el tiempo se hubiera detenido y ella siguiera avanzando, pero no era así: ella solo estaba a punto de despertar.
Harry tiro de ella, haciéndola volver, y la llevo hasta el frente de todos. Lo miraban extrañado, pues tenía la mano extendida y parecía sostener algo o a alguien pero nadie mas la veía.
-No debiste hacerlo,- miro al pelirrojo en el centro de la habitación y luego a Harry.
-Tienes razón, hubiera sido mejor un… ¿confundus?- Hermione lo miro nerviosa; Harry rió. Metió la mano al bolsillo de su pantalón y saco el pequeño fresco que aun contenía la suerte liquida.
-no se lo diste,- él negó con la cabeza- él solo creyó que si.- Lo vio asentir.
Y miro al pelirrojo.
Ron se giro por un par de segundos, la miro con detenimiento y le guiño un ojo; las mejillas de la castaña se encendieron al instante y Ron sonrió aun más.
De pronto todo se volvió borroso, los vítores no se escucharon mas y sus ojos solo miraron a Lavander: se había acercado a Ron con tanta rapidez, que nadie siquiera lo noto, tiro de su muñeca de la misma manera y lo beso en los labios.
Harry rió… y ella se derrumbo.
Dio media vuelta y opto por huir. Corrió sin detenerse, esperando despertar en cualquier momento, pero ya no le fue posible, esta atrapada… en el lugar al que tanto había ansiado volver y del que ahora esperaba marcharse.
Se detuvo.
Se dejo caer en el suelo y dejo que las lagrimas corrieran por sus mejillas, nadie podía verla, esa era la mejor parte, ella podría llorar y nadie se burlaría o preguntaría que le sucedía. Sollozo mirando hacia arriba, mirando a las pequeñas aves que volaban sobre su cabeza y escucho a alguien acercarse.
-¿Hermione?- Harry se sentó a su lado y miro a las aves.
-Encantamientos, estoy practicando- no logro reconocer su voz, mientras se limpiaba las lagrimas.- ¿Qué se siente, Harry… ver a Dean con Ginny?- los ojos verdes de él miraron al suelo- lo se, he visto como la miras.
Pasos acercándose… un par de risas cerca de ellos.
La castaña se hizo pequeña a un lado de Harry: Lavander y Ron se detuvieron a solo pasos de ellos. Ron miro preocupado a la castaña que estaba hecha un ovilloa un lado de Harry, Lavander solo miro a Harry pero igual se alejo, Y Harry miro a Ron… rogándole se marchara. Pero se quedo, parado, sin decir o hacer nada… solamente mirándolos; las mejillas de la castaña se encendieron y se puso de pie furiosa.
-Opugno,- las aves giraron una ultima vez sobre su cabeza y volaron en contra de Ron, dispuestas a hacerle daño; el pelirrojo las esquivo y miroa su amiga: había entendido el mensaje.
Volvio a sentarse y Harry la abrazo, estrechándola contra su pecho intentando darle consuelo.
-Asi se siente- susurro entristecido.
-¿Se llegara a dar cuenta?
Lo mas probable era que no, o que se diera cuenta de lo que ella sentía por él demasiado tarde, pero no quería darle falsas esperanzas a su amiga.
-Tal vez, después de todo, solo están hechos para hacer amigos; quizá tu estas destinada a alguien mas.
Ella asintió, no dijo nada mas… solo espero. La fría brisa hizo ondear su cabello una ves mas, de la misma manera como cuando había caído dormida bajo la sombra de un árbol, los parpados le pesaron y todo se volvió borroso perdió la noción del tiempo y perdía la calidez que Harry le daba… cerro los ojos.
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Escucho una rama crujir, cerca suyo, y abrió los ojos.
Sintió las mejillas empapadas en lagrimas y los ojos hinchados; miro a su alrededor sin temor a nada y el sacudir de un arbusto llamo su atención. El cuerpo oscuro que un enorme perro se asomo, los enorme ojos grises del animal la miraron preocupados.
-Canuto,- susurro… intentando sonreír.
El perro elevo la cabeza y sin dudarlo se acerco a ella, se recostó a un lado de la castaña y ella se abrazo a él. Las lagrimas bañaron el grisáceo cabello del enorme animal y escucho el latir de su corazón cerca de su oreja; a calidez la abrazo de nuevo y el frio pareció marcharse. El par de ojos grises que mas admiraba la miraron una vez mas, preguntando, sin tener que decir nada, que le sucedía… el porque de su llanto. -Son solo tonterías, no importa ya.
El perro se irguió de nuevo y corrió, ocultándose tras los arbustos de nuevo. La castaña se sintió vacía, sola e incompleta; se abrazo a si misma y sollozo con aun mas fuerza.
-Nada por lo que llores son tonterías, Hermione- tomo su rostro entre sus manos y la miroa los ojos, de inmediato frunció el ceño:- la comadreja.
La castaña aparto la mirada.
-Es un idiota, te tuvo cerca suyo durante demasiado tiempo y no se dio cuenta de lo valiosa que eres. Pero él se lo pierde, él debería de estar llorando… y no tu- logro ver el hermoso indicio de una sonrisa-: ¿lo ves? No lo necesitas.
Borro las lagrimas de sus mejillas con dulzura y acaricio su mejilla, complacido de poder sentir la calidez de sus mejillas siempre rozadas; la castaña puso su meno sobre el pecho del oji-gris, sin dejar de mirarlo, sintiendo el acelerado latir de su corazón. Vio sus ojos bajar hasta sus labio, sintió como acortaba la poca distancia que los mantenía a uno lejos del otro, cada vez mas cerca de besarla, y ella no hizo nada para frenarlo.
Sus labios al fin se tocaron.
Movio sus labio con suavidad y suma lentitud sobre los de ella, la castaña le correspondió y estuvo a punto de sonreír; sus ojos permanecían cerrados, el sabor amargo de los labios del oji-gris se mezclo con el dulzón de los suyos, y cada segundo transcurrido… solo significaba otro segundo mas de tormento, el mismo recuerdo del pelirrojo besándola a "ella" se repetía una y otra vez.
Se detuvo.
-Lo lamento…- lo escucho decir.
Se puso de pie sin decir nada mas y corrió… de nuevo intentando huir de los problemas, de los recuerdos y el mejor error que jamás había cometido. No se detuvo, no le importo lo tarde que seria, si los pasillos del castillo estaban vacios o no, de si alguien la veía o si ni siquiera la recordaban… solamente corrió, sintió el latir desbocado de su corazón y el cansancio adueñarse de ella. Llego al cuadro de la Dama Gorda y se detuvo, lo miro un par de segundos pero retrocedió, no estaba dispuesta entrar y escuchar las críticas de Lily hacia Sirius.
Se oculto detrás de un pilar y en silencio se abrazo, ocultando el rostro entre sus rodillas.
-¿Feles?- James toco su hombre y ella levanto el rostro asustada, miro sus ojos hinchados y noto l fría que estaba y lo mucho que temblaba, negó con la cabeza; tomo su mano y la obligo a ponerse de pie:- conozco un lugar en el que nadie te molestara.
Rodeo su cintura, ayudándola a mantenerse de pie, y la llevo a las escaleras que daban a la habitación de los hombres. La castaña vaciló por un momento, pero eso era mejor que nada; Remus y Peter estaban ya dormidos, con un par de camas mas que aun permanecían vacías.
-Esa es la mía, duerme en esa.
Se dejo caer en la cama de golpe y sin dudarlo, se quito los zapatos, levanto las cobijas y miro al azabache. Sin decir nada mas, lo abrazo con fuerza y sonrió.
-Gracias, Cornamenta… te debo una.
El negó con la cabeza y beso su mejilla:
-Eso es lo que hacen los amigos, cobran los favores, tu eres como una hermana para mi… no me debes nada.
Ella sonrió.
Se cubrió con las cobijas y se acurruco, abrazada a sus rodillas. Desvió la mirada y miro por la ventana, la enorme luna parecía sonreírle dándole consuelo y escucho a las estrellas cantarle una canción de cuna.
Cerró los ojos.
Recorrió sus labios con su dedo índice, recordando el beso que Sirius le había dado y, sin nada mas que dudar o preguntar, se dio cuenta…
A Ron aun lo amaba, pues el primer amor nunca se olvida, pero…
Comenzaba a sentir algo por el oji-gris al que antes solía referirse como "perro guardián", ¿es que, acaso, podría comenzar a llamarlo "dueño de mi corazón"?