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Historia 79215 — capítulo 15

La lluvia golpeando contra su ventana era lo único que llegaba a sus oídos, lo único que la mantenía despierta, lo único que la hacia sonreír… un poco al menos. Esperaba aun en vano, a que las luna saliera de entre las nubes negras, pues la habitación permanecía a oscuras y el frio se había apoderado del lugar. Recordó la calidez que siempre era dueña de la Sala Común, tomo su varita y convoco un Lumus, salió de la habitación sin hacer ruido. La chimenea permanecía encendida y el calor se adueño de ella en un abrazo maternal.

El insomnio se había apoderado de ella hacia dos días- no estaba dispuesta a cerrar los ojos por miedo a aparecer en "el" Hogwarts-y era esa la primera noche en que se había dado la oportunidad de bajar.

Los leños ardían, crujiendo haciéndola sentir en casa una vez mas; cerro los ojos y se concentro en los delicados y bajos sonidos que se podían escuchar:

El crepitar de los leños al tacto del fuego.

La lluvia golpeando el techo.

Pasos lentos y lejanos.

El tronar del cielo.

El rechinar de un escalón.

El temblar del techo.

Una respiración… una que no le correspondía, una respiración acompañada de un olor a hierbabuena con un toque húmedo y amargo; Hermione abrió los ojos al sentir como alguien se sentaba a su lado: Sirius.

Se puso de pie de e intentó caminar…

-¡Hermione, espera!- Sirius tomo su muñeca- quédate, por favor.

La castaña no fue capaz de mirarlo, sabiendo que si lo hacia sucumbiría ante su mirada y se derrumbaría, pero permaneció a su lado… luego de soltarse.

-¿Qué quieres… Black?- sus labios ardieron al mencionar su nombre de esa manera.

-¿Ahora soy "Black"?

-Ese es tu nombre, ¿o me equivoco?

El oji-gris asintió con lentitud, molesto.

-Lo de la otra noche fue una estupidez y yo…

-Ahórrate las disculpas- Hermione se acerco a él- ganaste la apuesta, debes estar feliz.

Se puso de pie.

-¡¿Es eso lo que te molesta?! ¿Seguirás con esa estúpida excusa?

-¡¿Eso es lo que te molesta?!- reconoció la voz de Black.

Su gritar la hizo salir de la cama. Se sentó y aparto sus rojos cabellos de su rostro para mirar mejor la cama de se castaña amiga… Hermione no estaba… y Black gritaba. Desconcertada se puso de pie y bajo las escaleras, descalza, para asegurarse de no hacer ruido.

-No creí que fueras así…- la voz de Hermione.

Asomo un poco la cabeza y se dispuso a escuchar con atención… temiendo que tuviera que intervenir.

-¿"Asi" como?

-De los que usan a las demás y las dejan después como un trapo viejo… del Sirius Black del que tan mal habla Lily.

Sirius bufo.

-¡Yo no te deje! Tu saliste huyendo; estabas mal y luego de que te bese y vi tu rostro, yo…

Sus ojos color esmeralda casi se le salieron de sus orbitas.

-… te hice sentir pero, lo se, por eso decidí dejarte sola; si querías hablarme esperaría… pero si no, tendría que soportarlo.

-¡No me vengas con tus patrañas, Black!- lo fulmino con la mirada.

-¿Enserio crees… que te bese por una estúpida apuesta?- su voz se volvió mas dulce; se acerco a la castaña-: Hermione….¿ enserio no lo ves?

Dio un paso hacia atrás.

-¿Ver que?- oprimía ese sentimiento que la consumía, porque no era lo correcto… él era Sirius Black… alguien a quien no debía amar.

-Me gustas, Hermione- susurro con dulzura.

Lily sonrió.

-Eres valiente, decidida, luchas por los tuyos y por lo que es correcto, y me conoces, no se como pero… lo sabes y no le temes a lo que soy.- Tomo su mano y la puso sobre su pecho, acercándose a ella-: esto es lo que haces cada vez que pides que me calme, pero ahora no podrás. ¿Sientes eso? Ese palpitar acelerado, ¿lo sientes?

Ella asintió.

-Eres tu; mi corazón corre como un loco cada vez que pienso en ti, cada vez que te veo sonreír… y hace dos noches, cuando te bese, casi se me sale del pecho.

Hermione se mordió el labio, nerviosa por la presencia del oji-gris.

-Como tu no hay otra, nadie mas que me haga sentir de la manera en que tu lo haces, ¿crees, enserio, que te bese solo por una apuesta?

No dijo nada, mas no dejo de mirarlo.

-Lloras por alguien que no supo valorarte, ¿sabes como me hace sentir el verte así?- estrecho mas su mano- me burle de Cornamenta por lo mucho que ama a su pelirroja, como él la llama, pero luego… llegaste tu, soy yo ahora el tonto del que Cornamenta se burla ahora, porque soy yo ahora el que te llama MI castaña y nadie le hace daño a mi castaña.

El color carmesí pinto sus mejillas.

-Te bese en el pero de los momentos, pero si tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo… lo haría exactamente igual, porque a pesar de todo nada se compara con ese sabor a miel que guardas en tus labios. Lo único que pido, es que me perdones, no importa ya si las cosas cambian, lo único que pido es tu perdón.

Ella sonrió… apenas.

-¿Cómo no perdonar a mi mascota favorita?

Sirius sonrió.

La miro a los ojos, y ella a él, todo les pareció lejano y como si nunca hubieran discutido, se acerco a ella. Pego sus labios a los de la castaña y ella le correspondió… una vez mas, como la primera vez, hacia dos noches. Sus labios se amoldaron a la perfección -hechos el uno para el otro- moviéndolos con suma lentitud, alargando el momento cada vez mas, pero a los pocos segundos el sabor algo salado llego a los labios del muchacho, no sin antes haber resbalado por sus mejillas.

Abrió los ojos.

Hermione lloraba.

El corazón de la castaña quedo oprimido, mas no se movió. Esperaría…

Sirius se aparto de ella y la abrazo con fuerza, rodeando su cintura, saco la varita de su bolsillo y, sin que ella siquiera lo notara, apunto a la cabeza de la castaña.

-Solo recordaras haberme perdonado- dijo quedamente, para luego susurrar acongojado-: obliviate.

La castaña se quedo inmóvil, dejo de respirar por un par de segundos y luego cayo en los brazos del oji-gris inconsciente.

Guardo su varita y la tomo en brazos, para luego comenzar a caminar hacia las escaleras que daban a la habitación de las mujeres.

Lily corrió escaleras arriba y se metió bajo las cobijas de inmediato.

Entro sin hacer ruido, se dirigió a la habitación que, aun con las cortinas corridas, diviso vacía. Recostó a la castaña con cuidado y la cubrió de la misma manera, dejo la varita de Hermione en la mesita de noche y la miro: los labio entre abiertos, respiraba de manera serena, con las mejillas aun sonrosadas y varios mechones cayendo sobre su rostro.

Los aparto con dulzura.

-Es mejor asi,- murmuro para si.

Se acerco a ella y, con la luna, las estrellas y la mirada de la pelirroja como testigos, beso sus labios una ultima vez; ella inconscientemente le correspondió, pero él de inmediato se aparto.

Lily abrió un poco los ojos y lo miro…

-Ron…- susurro la castaña en sueños.

Sintió algo que, dentro de él, se partía en dos... completamente destrozado.

Ron: el nombre del "otro".

Aparto su mano de la mejilla de la chica y miro por la ventana el mágico brillar de la enorme duda, a la que tanta por tantos años le habían pedido deseos para cumplir.

Lo miro con atención, él cerro los ojos; la luz de la luna hizo resplandecer , en la mejilla del oji-gris, una lagrima… solo una… ninguna otra.

Se giro para comenzar a caminar de nuevo, para salir de ahí.

Se detuvo… solo para mirarla a ella.

-Dulces sueños… mi castaña- susurro con una sonrisa acongojada pintada en el rostro.

Agacho la mirada y se marcho de ahí, convenciéndose de que no había cometido un error.