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Historia 79215 — capítulo 17
De nuevo al despacho del director, ¿Qué había hecho ahora? Hasta donde sabia… nada.
Los pasillos tenían ya muy poca luz y le aterrorizaba el quedo susurrar del viento contra su oreja, con las gotas de lluvia azotando de manera brusca contra los vidrios.
Había ido a visitar a James, que en esos momentos se encontraba en la enfermería-de nuevo- por un pequeño duelo que había tenido con Daniel, el novio de Lily, quien había salido aun pero de lo que el azabache estaba.Pero ahora el castillo le parecía sombrío y escalofriante, seria la perfecta casa de terror en el mundo muggle.
-¡Price!- Severus paso a su lado- ¿Cómo esta tu amigo Potter?- sonrió orgullosos, como si hubiera sido él quien lo hubiera lastimado.
-¿Cómo lo supiste? No hace ni un día que esta en la enfermería.
La sonrisa se borro de su rostro.
-Lily llego preguntando por ti, no se porque creyó que yo lo sabría.
-Tal vez solo quería una excusa para charlar contigo.- Lo vio sonreír y ella rió.
-Tal vez… tal vez no. En fin, me pidió la acompañara y los escuchamos: a ti- la señalo con el dedo- discutiendo con Black…
Hermione bajo la mirada, el oji-gris la culpaba por lo sucedido con el azabache, pues Daniel había llegado molesto preguntando por Lily cuando ella estaba con Oliver; "*si no hubieras estado tan ocupada con tu novio, ¡nada de esto hubiera pasado!"*le había reprochado.
-… y a Potter quejándose, llorando como un niño. Cuando llegamos Lily me pidió que llamara a la enfermera, no volví a hablar con ella- reconoció con angustia.
Hermione sonrió. -Eres especial para ella, no importa que suceda, siempre tendrás un lugar en el corazón de Lily… no lo dudes nunca.
Él asintió, sin decir nada, molesto y extrañado por mantener una conversación con la castaña que creía mas había odiado en toda en su vida.
No dijo nada mas, el pequeño que la había mandado llamar había asegurado el llamado de Dombludore era urgente; paso al lado de Severus sin decir nada, esperando que no se girara de pronto y comenzara a insultarla. Camino en silencio, escuchando atenta cada sonido a su alrededor, hasta que lo supo: no estaba sola, pues otro respirar -además del suyo- se podía escuchar… rápido, lleno de furia y ansiedad.
No se detuvo sino que acelero aun mas el paso, indispuesta a correr riesgo alguno. En esos momentos le parecía que el que Filch la encontrara de noche en los pasillos, era su menor problema, no podría excusarse con el llamado del director porque se había dado cuenta, en el instante en que se dio cuenta de que alguien mas la seguía, de que esa solamente había sido una excusa… una para hacerla caer en la trampa.
Tiro algo de su cintura con extremada fuerza, lastimándola. El frio muro la hizo emir, al golpear su espalda contra si.
-Tenemos una cuenta que saldar, Price-el moreno sonrió-, no te preocupes solo hare lo que me prometiste ese día en las duchas.
Ella tembló y el rió.
-Vámonos de aquí, no queremos que sea demasiado publico, ¿o si?- la tomo del brazo y tiro de ella.
En un abrir y cerrar de ojos aparecieron en otro lugar del castillo; la aparición le provoco nauseas y la hizo tambalear, no sabiendo ya donde quedaba el suelo. Aron la empujo, dejándola caer en el mullido colchón de una cama. Miro por todos lados, intentando encontrar algún indicio que le indicara en donde se encontraba, pero no logro reconocer nada, ni siquiera el rastro de un rojo opaco en las paredes.
Sintió como algo la ataba a la cama, sujetándola por las muñecas, impidiéndole que hiciera hasta el mas mínimo movimiento. Sintió el dedo índice del moreno subiendo por su pierna, de manera lenta -torturándola aun sin tocar su piel-queriendo llegar mas allá de los extremos, pero se detuvo al reconocer que llevaba puestas un par de botas.
Elevo las cejas dudoso, pues sabia que Hermione no andaría de noche por lo pasillo sin su varita, era demasiado lista como para hacerlo; deslizo su mano hacia el interior de la bota y saco la varita de la castaña sonriente.
-Eres muy peligrosa con una varita, Price- la lanzo sin mas- no debiste hacerme esa bromita tan pesada, después de todo… todo se paga en esta vida- dijo de manera cantarina, dejándose caer sobre ella.
Estaba aterrada,aterrada porque sabia que los Slytherin no conocían los limites, pero aun así, aun en esa situación, no se dejo intimidar.
-Un dicho muggle, parece que has caído muy bajo, Zabinni.
-Hay que aprender siempre de los mas débiles… muñeca- la vio hacer una mueca, con la intención de replicar, pero se acerco a ella de manera rápida y sin vacilar se adueño de sus labios con rudeza.
Hermione lo mordió con fuerza y el moreno de aparto gimiendo de dolor, la castaña enredo sus piernas a la cintura de Aron y lo empujo contra la pared, propinándole un fuerte golpe; el moreno perdió la concentración, dejándola sin ataduras. Se lanzo fuera de la cama, tomando su varita, pero Aron tiro de su tobillo, arrastrándola de nuevo hacia él.
-Patrunus nontius- la luz brillante salió de su varita,- ayúdame… Sirius- la nutria atravesó la puerta sin dificultad y ella soltó de nuevo su varita.- ¡Dejame ir!- le propino un golpe en el rostro pero él no cedió ante nada y la recostó de nuevo en la cama.
La respiración del moreno se acelero y su pecho subía y bajaba de manera anormal, pues con varita o no, esa castaña era peligrosa.
Hermione rio y Aron negó con la cabeza.
-Aun es muy pronto para reír- dijo acercándose a ella de nuevo, atándola ahora incluso por los tobillos.
Tomo su varita y la deslizo por debajo de la blusa de la castaña, provocando que se estremeciera; pareció de pronto que la madera tenia un filo incomparable, pues desgarro la blusa de inmediato.
El corazón de Hermione comenzó a correr sin rienda alguna.
-¿Lo ves? Ya no estas riendo, ¿o si?- guardo su varita y se dedico a mirar el delgado cuerpo de Hermione.
Cerro sus ojos, al ver que volvía a estar sobre ella, el moreno mostro sus blancos dientes en una sonrisa de satisfacción. Tomo su rostro entre sus mano y la beso una vez; no hubo ternura alguna en aquel beso, solamente lujuria.
Se convenció de que los labios que besaba no le pertenecían a aquella serpiente, sino al oji-gris al que había pedido ayuda, pero ¿Cómo igualar aquellos labios, que no le provocaban nada mas que asco, a los sedosos y dulces de Sirius? No había manera siquiera de imaginarlo.
Pero el moreno sobrepaso los limites: abrió paso a su lengua, intentando explorar cada rincón de la boca de Hermione, pero ella se aparto sin dudarlo.
-Voy a disfrutarlo,- dejo caer su fría mano sobre el abdomen de ella, sintiéndola temblar debajo suyo.- ¡Ja! ¿Merodeadora?No eres mas que otra damisela en peligro.
Hermione sonrió.
-Los merodeadores no solo hacemos travesuras, sino que siempre estamos dispuestos a afrontar cualquier peligro… juntos, y NUNCA estamos solos.
-Pues parece que no eres una de ellos, estas aquí S-O-L-A-resalto cada letra, haciendo una pausa- después de todo.
Se rió de nuevo e intento concentrarse de nuevo en cumplir su tarea… solo trato.
-¡Aléjate de ella, Zabinni!- Sirius movio su varita y el moreno fue lanzado contra la pared con brusquedad.
Libero a la castaña de sus amarres y, desviando la mirada de su desgarrada camisa, le entrego su varita. Aron permanecía en el suelo, sin hacer nada mas que reír, burlándose de su propio dolor. El oji-gris le propino otro golpe.
-No soy tu muñeca- la castaña le propino un puntapié en el estomago, lo apunto con su varita sin vacilar- ¡*Petrificus totalus!*Y no vuelvas a tocarme.
Tomo a su castaña de la muñeca y salieron de ahí corriendo, sin poder siquiera arreglarse un poco la camisa desgarrada, los pasillos se iluminaron un poco mas y la lluvia se calmo. Bajaron escaleras que ala castaña le parecieron eternas y giraron a la derecha, pero al detenerse en el pasillo ella ya no lo soporto mas. Se solto del agarre del oji-gris y se apoyo en el muro mas cercanos, la visión se torno borrosa y sus piernas le fallaron, se dejo caer en el suelo; su blusa seguía abierta, desgarrada por completo, con la horrible sensación de los labios del moreno sobre los suyos.
Toda ella temblaba.
-¿Hermione?- tomo sus manosy la vio dar un pequeño salto, asustada.
-Lo lamento, se que estas molesto pero… Cornamenta esta en la enfermería, Lily no me encontraría y Oliver…
Sirius negó con la cabeza:
- Ni siquiera lo menciones, todos menos él- se puso de pie una vez, se quito el suéter negro que lo protegía del frio y se lo entrego a la castaña- se que seria mejor arreglar tu camisa pero…
Hermione tomo el sueter y a él lo abrazo con fuerza: -Gracias, Canuto- se aparto de él y de inmediato se puso el sueter, que parecía ser un par de tallas mas grande y le llegaba casi hasta las rodillas.
-Preciosa… como siempre- se alejo un poco y asomo la cabeza, vigilando que Filch no anduviera cerca-: hay que correr, porque creo que su gata…
La castaña rió y salió corriendo.
-¡El ultimo en llegar compra las bebidas!- grito.
-¡¿Qué?! ¡ESO ES TRAMPA!- corrió detrás de ella, intentando alcanzarla, pero le llevaba una gran ventaja, así que tuvo que recurrir a otra solución.
Le pareció escuchar el ladrar de un perro, miro a su espalda y vio al enorme perro negro detrás suyo. En segundos logro pasarla.
-¡Eso SI es trampa, Canuto!- saco su varita y apunto a si misma-: ¡Homorphus feles!
Comenzó a correr en cuatro patas a una velocidad inigualable, sintió el vello comenzar a salirle y su figura disminuir: se había transformado en un gato, su pelo conservaba el mismo tono castaño, a excepción de las patas, que habían tomado el color oscuro de sus botas. Se sintió mover sin rienda alguna, sin nadie que la detuviera; se metió por entre las patas del perro y lo paso una vez mas.
El perro ladro una vez, al ver que la castaña de nuevo le llevaba ventaja, y la escucho maullar de manera burlona.
Atravesaron el cuadro de la Dama Gorda luego de haber dio ella la contraseña, se subieron ambos al sofá frente a la chimenea y recobraron su forma humana.
No sin antes haber hecho aparecer un cambio para poder él cambiarse.
La castaña se recargo en el hombro de Sirius y comenzó a reír, con él imitándola.
-Hiciste trampa, Canuto- dijo poniéndose de pie.
-Tu empezaste, Castaña-
Caminaron juntos, pues él se había ofrecido a escoltarla hasta las escaleras. Él se detuvo y ella comenzó a alejarse, aun con el sueter puesto.
-¡Hermione!- la llamo de nuevo y sonrió para sus adentro al ver como ella se giraba de nuevo-: quizá ya sea un poco tarde pero…- agacho la cabeza nervioso y Hermione rió.
-Solo dilo, Canuto.
Levantó a cabeza de nuevo, con el oscuro cabello sobre sus ojos, mirándola sonrojado.
-Me preguntaba si, ¿te gustaría ir al baile de navidad conmigo?- sus ojos parecieron brillar.
Hermione sonrió y asintió, encantada.
-Por supuesto que si,- lo vio asentir satisfecho.
-Buenas noches, Castaña.
-Buenas noches, Sirius.- Se despidió de él con la mano y lo vio alejarse detrás del muro.
Él se recargo en la pared y, mirando al suelo sin dejar de pensar en la castaña, sonrió. Sintiendo como la sangre subía hasta sus mejillas, pintándolas de color carmesí: había sido más difícil de lo que había creído, tuvo que reconocer.
Sus piernas flaquearon y tuvo que recargarse en la pared, con la fragancia del oji-gris filtrándose por su nariz, se dejo caer al suelo; el cabello cubría por completo so sonrosado rostro, lo aparto con delicadeza y nerviosa, feliz, ansiosa… no sabia ya como, se mordió el labio… solamente con él en su mente.
Tenia que admitirlo, quizá la manera en que su corazón corría de solo pensar el había sido su primera pista o lo mucho que esperaba verlo sonreír… no tenia idea de que la había hecho darse cuenta de ello, pero de algo si estaba segura…
Se había enamorada de Sirius Black.
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Me aparezco solo para hacer una aclaración: el PATRONUS NONTIUS es solo el hechizo que complete yo para enviar un mensaje atreves del patronus, en realidad no se cual es el hechizo para hacerlo.
Sigo preguntando: ¿Qué travesura les gustariaa cometieran la castaña y la pelirroja?
¡COMENTEN!
Ale_Malfoy Granger.