← Historia 79215 · de
Historia 79215 — capítulo 18
La música comenzó sonar, tocada por la banda frente al enorme ventanal del Gran Comedor, la pista ya estaba llena y las mesas vacías. Ni si quiera él había resistido el quedarse sentado. Bailaba con la pelirroja que acompañaba a su amigo mientras el azabache se había retirado para ir por una bebida.
Hermione aun no llegaba.
La canción llego a su final y decidieron salir de la pista. Vieron a Peter acompañado de la rubia que Sirius le había presentado, pero no visualizaron a James. Lily giro su cabeza y sonrió, mirando a la entrada, tiro de la mano de Sirius y señalo a la puerta. El oji-gris obedeció.
Sonrió.
La vio caminar acompañado del azabache que la llevaba del brazo, moviéndose con elegancia y con lentitud, cuidando sus pasos… sin tropiezos. Sintio envidia del azabache por unos segundos pero sonrió al reconocer que aquella bella castaña estaría con él el resto de la noche. El largo vestido de color rojo hacia resaltar el color de su pulcra piel, se ceñía a su delgada figura con elegancia, con un escote en V, con el cabello recogido y un par de risos cayendo sobre su rostro… no pudo recordar haber visto algo tan hermoso.
La castaña llego a su lado.
-No luces nada mal, Canuto.
-Lo mismo digo, castaña.- La vio sonreir.
Sus ojos miel miraron de inmediato la mesa en la que estaban las bebidas, dio un paso en su dirección pero Sirius tomo su mano y negó con la cabeza.
-Nada de bebidas, bailaras conmigo.
-Solo no te avergüenzas si llego a tropezar o peor: a caer.
-Yo te atrapo.- Le sonrió y luego la llevo a la pista, con Lily y James detrás suyo.
El ritmo de la música no suponía un baile en pareja, no al que ella estaba acostumbrada, asi que tuvo que ingeniárselas. El oji-gris se movia al sonar de la música y ella lo seguía lo menor que podía.
James tomo la mano de ambas y las hizo girar, haciéndolas reír como a un par de niñas pequeñas. Sirius tomo a Hermione de la mano y la atrajo de nuevo hacia si; James tomo a Lily de la cintura e hizo lo mismo.
La canción cambio entonces.
Remus y Alyssa llegaron a su lado.
-¿Te molestaría si bailo con Feles?- pregunto a Sirius y el oji-gris se acerco a Alyssa.- No te preocupes… tampoco se bailar muy bien,- comento rodeando su cintura.
-Eres un mentiroso, Remus Lupin.
Elevo los hombros y rió.
-Yo solo trataba de ayudarte.
La castaña rió.
Seria una noche entretenida… después de todo.
/&/&/&/&//&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/&/
-Ire por unas bebidas- se levanto de su asiento y comenzó a alejarse.
-Te acompaño- el azabache se apresuró a alcanzarla.
Tomaron cada uno un par de vasos y los llenaron con whisky de fuego. La castaña miro al azabache.
-Llily te quiere, James… pero toma las cosas con calma.
El azabache sonrió.
-¿Por qué correr cuando puedo solo caminar a su lado? El tiempo con ella es especial, no tengo porque apresurarme
La castaña asintió.
James comenzó alearse, quedándose un poco rezagada, a solo unos pasos de distancia de su amigo. Tiraron de su muñeca, obligándola a girarse con rapidez. El profundo mar azul que tenia semanas sin ver la miraron con intensidad; sus manos temblaron y la bebida cayo al suelo.
-Oliver- dijo en un hilillo de voz, apenas audible.
El rubio mostro sus blancos dientes en una encantadora sonrisa.
-Lo lamento, solo…¿Quieres bailar conmigo?
-¿Necesitas algo- la voz molesta de Sirius resonó en su cabeza.
-Espero la respuesta de Hermione, no tengo nada que hablar contigo.
Sus piernas flaquearon: no quería que iniciaran un pleito… no esa noche. Miro a Sirius y le sonrió, calmándolo un poco. Se adelanto y tiro de la mano de Oliver, que aun se negaba a dejarla ir, y lo obligoa apartarse de Sirius. El ritmo de la música se volvió mas lento y ella se lamento de haber aceptado. El rubio rodeo su cintura.
-Parece que te diviertes.
Ella asintió.
-Se que es un poco tarde pero… ¿Qué te parece si salimos un momento? Alejarnos un poco del ruido- le sonrió.
-Oliver, no- la sonrisa se borro de su rostro.- Eres un gran amigo, pero no..
-Entiendo- se detuvo- solo… no olvides que cuentas conmigo para lo que sea.
Beso su mejilla, por un par de segundos, y luego se alejo.
-Es mi turno- James rodeo su cintura sin previo aviso y juntos se acompasaron al ritmo de la música que había subido de ritmo.
Se sintió torpe, al principio, incluso estuvo a punto de darse por vencida, pero luego de un par de segundos logro seguir al azabache que junto a ella se movia con destreza.
-¿Lista? Ahora serán solo vueltas.
La tomo de la cintura con aun más fuerza y comenzaron a dar vueltas sin parar; le pareció increíble que hubiera logrado dar tantas vueltas sin un solo tropiezo. Se rio de su torpeza y James negó con la cabeza. Se detuvieron. A su alrededor todos comenzaron a saltar, con las manos en alto y los de las mesas aplaudían, daban vueltas y volvían a dar saltos. La castaña los siguió, ya una ves había hecho aquello y le parecía mas fácil. El ruido sordo de sus zapatos golpeando el piso lego a sus oídos, siguió a los que estaban sentados en la mesas, aplaudiendo al ritmo de la música, y salto al ritmo de la música como todos los demás; no podía dejar de reir.
James la hizo girar una ultima vez y Sirius tiro de su cintura cuando ella dejo de girar. Lily llego al lago de James. El oji-gris la miro y rió junto con ella.
De prono le parecía que el tiempo se detenia, escucho a sus amigos reir y se dedico a mirar a la pelirroja y al azabache. Habia compartido momentos asi incontables veces con Ronald y Harry peroaquello era diferente; esos breves segundos en que se detuvo a mirar lo que en esos momentos tenia la hicieron dudar sobre si debía volver a la época a la que pertenecía… pues eran momentos que solo se daban pocas veces.
James se detuvo y miro a la pelirroja, que reia al lado de la castaña y el oji-gris; tomo su mano y ella se detuvo a mirarlo un par de segundos. No lo dudo mas. Tiro de su cintura y la acerco mas a él, la miro por un par de segundos y ella le sonrió sonrosada. Poso sus labios sobre los de ella con delicadeza, la pelirroja le correspondió. El flash de una cámara se hizo presente y Hermione y Sirius sonrieron.
Los que estaban en la pista siguieron aplaudiendo, la castaña incluida, negándose a dejar de bailar o mas bien saltar. El oji-gris tomo su mano y tiro de ella, sacándola de la pista, esquivando a los que intervenían en su paso.
-¿A dónde vamos?- la castaña rio.
-Ya lo veras.
El viento azotó contra su rostro como un bofetada y el frio se adueño de su cuerpo de inmediato. Sus ojo miraron al cielo nublado, sin estrella o luna alguna que iluminaran el cielo negro, solo nubes negras cubriéndolo todo. Sirius siguió corriendo, sujetando a la castaña impidiéndole detenerse.
Se detuvieron bajo de un árbol, sin hojas, solamente una fría sombra que los cubria.
-¿Pasa algo, Canuto?- la castaña se quito los zapatos y se recargo en el tronco del árbol.
-No, solo quería que vieras la nieve caer- movió su varita e hizo desaparecer la larga túnica que traía puesta, quedando solo con el pantalón obscuro y la camisa blanca.
-No creo que…- extendió el brazo, intentado contradecir aquella posibilidad, cuando un diminutoy apenas visible copo de nieve cayo en la palma de su mano.
Sirius sonrió.
-¿Lo ves?
La castaña cerro los ojos y rió.
El oji-gris metió las manos a su bolsillo y saco una pequeña caja de terciopelo roja. Tomo la mano de Hermione y deposito le entrego la cajita. Ella abrió los ojos. Con cuidado abrió la pequeña y cajita y sonriendo, contuvo la respiración: dentro, descansaba una delgada cadena de plata con la figura de un perro negro colgando de ella. La cadena que antes llevaba colgada de su cuello… ahora sabia como había llegado a estar oculta en su habitación: Sirius se la había obsequiado.
Sirius tomo la cadena y le pidió se diera vuelta. No le importo cuan larga estuviera, la colgó al cuello de la castaña, dejando caer la figura a la altura del corazón de la castaña y sonrió para si.
-Gracias, Canuto.
La nieve comenzó caer, cubriéndolo todo de blanco, haciendo lucir cada rincón de los jardines del castillo aun mas bello de lo que eran. La ultima canción de la noche hizo acto de presencia y el oji-gris tomo la mano de la castaña de nuevo, la miro a los ojos, preguntando por un ultimo baile, y ella asintió sonriendo. Dieron un par de pasos, para salir de la sombra del árbol, y se detuvieron… bajo el cobijo de la nieve.
Rodeo la cintura de la castaña y ella se abrazo a su cuello.
-Me alegra que te hayas dado cuenta de que el rojo es tu color.-la hizo sonreir.
-¿Por qué lo hiciste?- pregunto repentinamente.
Sirius la miro confundido.
-Aquella noche que me besaste en la Sala Común, y trataste de hacer que lo olvidara, ¿Por qué?
Se detuvo, pero no la soltó.
-Estabas confundida; me dolió sentir como llorabas en mis brazos, mientras yo te besaba, y quise ahorrarte ese dolor. - Sus ojos grises la miraron fijamente- podre estar contigo como amigo, pero no soportare NUNCAla idea de que te hagan llorar. A menudo me invaden los celos, es cierto; aborrezco a Oliver mas de lo que ya lo hacia, e incluso he llegado a estar celoso de Cornamenta pero…
La soltó y se alejo… dándole la espalda.
-Tu ya estabas enamorada de alguien mas cuando llegaste aquí y no puedo darme el lujo de causarte daño, no por un capricho mío, no porque… me haya llegado a enamorar de ti.
El corazón de la castaña latió desbocado y ella no pudo evitar sonreir… pero él comenzaba a alejarse.
-¡¿Y si te dijera que no es asi?! Tienes la idea errónea de porque llore esa noche, Sirius. ¿y si te dijera que ya no estoy enamorada de la comadreja?- se mordió la lengua por llamarlo asi.
Él se detuvo.
-Preguntaría, quizá, ¿de quien estas enamorada, entonces?- Dijo antes de comenzar a caminar de nuevo.
La castaña se mordió el labio, entre nerviosa e impaciente, entonces se decidió a hablar.
-¡Bésame!- su pulso se acelero aun mas.
Él se giro y la miro. La nieve caia sobre su obscuro cabello, adornándolo de blanco, un brillo se asomo por entre sus perlas grises, ocultas detrás de su cabello. No dijo nada. Camino a grandes zancadas, sin tiempo que perder, acortando la distancia que los separaba. La tomo de la cintura y tiro de ella, acercándola mas a su cuerpo, acercándola mas a sus labios que esperaban impacientes a posarse sobre los de ella.
La beso sin mas.
Todo indicio de frio desapareció en ese instante, sus labios se amoldaron de manera perfecta… hecho el uno para el otro. La beso de manera tierna y apasionada a la vez.
Sintio como sus labios se movían con delicadeza sobre los de ella y por un momento pensó en el futuro, pero fue solo un momento… no importaba ya el dolor que pasaría si no podía evitar la gran tragedia, no importaba lo que pasaría en el futuro, ella pertenecía ahí… con él, y por esos breves segundos dejo de lado a los demás, a los que la extrañaban en un futuro, a los que ansiaban su regreso, dejo de lado al resto del mundo y vivió el presente… lo vivió al lado de aquel que por cortos años había amado y ahora besaba.
Conocia el riesgo de haberse enamorado de Sirius pero no había en ese momento riesgo alguno que no estuviera dispuesto a correr... lo valdrían todos si estaba a su lado.
Se aparto de ella y se dedico a mirarla… durante interminables segundos.
-Tenias razón- susurro ella.
-¿Sobre que?
-Hacemos una mejor pareja que Lily y James.
Ambos rieron.
-Siempre la tengo… Castaña.
-Eres un engreído, Sirius Black.
-Y tu una engreída, Hermione…
Pero no le dio tiempo de terminar, porque escuchar un apellido que no le correspondía la destrozaría y no lo permitiría. No en esa noche, no en ese momento… el momento que tanto había ansiado; y de pronto lo descifro, todo lo sucedido la había llevado hasta ese momento, cada paso que había dado se resumía en aquellos breves segundos en que se dedicaba a mirar a los ojos grises que tanto amaba y a besar los labios que por tanto tiempo había ansiado probar.
La nieve los cubrió, abrazándolo como una vieja amiga, las estrellas salieron de entre las nubes y la luna los ilumino, el viento soplo y ellos sonrieron… no habría mejor momento que aquel, no mientras estuviera uno al lado del otro. Estarían juntos… sin importarles ya presente, pasado o futuro alguno.