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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 15
Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que
pertenecen a J.K. Rowling.
Mira el pasado y verás el presente
"En algún lugar del alma se extienden los desiertos de la pérdida, del dolor fermentado; oscuros páramos agazapados tras los parajes de los días."
Sealtiel Alatriste
"Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte."
Ogden Nash
Perdonar que tardara tanto en subir este capítulo, pero me empiezan el día nueve los exámenes finales del primer trimestre y entre eso y que hay tanta fiesta jaja. Apenas tuve tiempo.
Teneis que ayudarme a decidir :
hacer un One Shot sobre Sirius
o
hacer un fic con la pareja Sirius-Hermione.
A ver si el capítulo compensa la espera.
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Hermione se había levantado pronto. Hoy comenzaban las vacaciones de Navidad. Mañana sería Noche Buena y estaba contentísima era la época del año que más le gustaba. Por ello se encontraba acabando de hacer la maleta. El tren saldría dentro de una hora y si seguía pensando en todos los besos que se había dado con Draco la noche anterior jamás acabaría. Soltó un suspiro y se dispuso a acabar de hacer el baúl.
Mientras salía de su habitación y pasaba por la sala común recordaba la sorpresa que le quería montar a Draco. El problema fue que el chico la descubrió y no le dejó hacerla. La sorpresa consistía en decorar una aula para poder hacer una cena romántica. Quería resarcirse por haber estropeado la cena que le tenía el chico. Pero se había enterado y él no le había dejado hacerlo. A pesar de lo mucho que le había insistido todavía no le había dicho porque no le dejaba.
Llegó rápidamente al tren donde se dispuso a buscar a Regulus y a Severus. Casi todos los vagones estaban llenos.
-¿Por qué llegas tan tarde?
-No llego tarde- le replicó la chica.
-Tampoco temprano. Ven tengo un vagón.
-Malfoy he quedado con Severus y Regulus.
-Tranquila ya los he avisado ya que tengo algo que dejarte claro.
-Está bien- le dijo poniendo los ojos en blanco.
Cuando Hermione entró en el compartimento se sentó y Draco en frente.
-No se si será igual, pero mis padres tenían unas reglas.
-Ilumíname.
-Hay una sala donde no se puede entrar. En ella hay varios artilugios, libros y demás que o bien son peligrosos o no deberían ser de dominio público.
-¿Intentas que entre o no entre en esas habitaciones?- ya que cada vez le entraban más ganas de ver que había en esas habitaciones.
-Granger, no tienes ni idea de lo que hay ahí. Algunos fueron pensados para la tortura de muggles.
-Está bien, ya me dirás en cuales no debo entrar- le contestó ya que no quería meterse en problemas. Estaba segura que alguna podría delatar sus orígenes.
-Y también te diré de cual no salir- le dijo el chico al verla pensativa.
-¿De cual?- le preguntó sin estar consciente del todo.
-De la mía.
-De acuerd...¡Malfoy!
-Eso te pasa por pensar en otras cosas.
-¡Boh! ¿Qué soléis hacer estos días?
Draco le estuvo contando alguna anécdota como que cuando era pequeño y sus padres no le dejaban estar en la fiesta de fin de año él y dos amigos más habían cogido una botella de champán, poco después había ido su madre a verlos ya que la elfa doméstica no sabía que hacer. Los niños habían cogido una varita mágica y estaban jugando a lanzar a la cosas por la ventana, al ver que la elfa se lo quería impedir la lanzaron un par de veces antes de avisar a la señora Malfoy. Narcisa en cuanto los vio los metió en la bañera con agua fría. Cuando ya estaban más sobrios los metió en cama. Al día siguiente, Draco con un dolor de cabeza enorme, tuvo que aguantar un gran sermón de su madre.
Cuando llegaron a la estación Narcisa y Lucius los estaban esperando.
-Hola Scorpius, querida, ¿cómo estas?- les había dado un beso a cada uno.
-Bien, e alegro de volver a verte- le sonrió Hermione.
-Espera a ver el vestido que te encargué.
-Narcisa, ¿no iba a ser una sorpresa?- le preguntó Lucius con una sonrisilla.
-Oh, estaba tan emocionada porque lo viera que se me olvidó.
-No te preocupes- le dijo Hermione- así si hay que hacer algún arreglo, hay tiempo.
-Estaréis cansados, hay preparado chocolate- le comentó Narcisa.
Tenían preparado un translador para llegar a la mansión. Aparecieron en hall de la mansión. Hermione se quedó deslumbrada. Era enorme no quería ni pensar en las dimensiones de la casa entera. Tan pronto como llegaron apareció una elfina que cogió los abrigos, bolsos y baúles.
-Vamos al salón- le comentó Narcisa.
-Hola chicos, ¿cómo estáis?- preguntó Abraxas dándole un beso a Hermione y la mano a Draco.
Fueron a la sala.
-¿Cuando vendrá Walburga?- preguntó Hermione algo incómoda ya que Regulus no había venido con ellos.
-Vendrá mañana para la cena, le surgió un pequeño problema en la casa y por eso se retrasará un poco. Pero no te preocupes, aquí eres bienvenida.
Cuando acabaron de tomar el chocolate. Aprovechando que Lucius se fue a su despacho, Narcisa llevó a Hermione a probarse el vestido que le había comprado.
-Esta será tu habitación.
-Es preciosa.
Narcisa sonrió ante la cara de asombro de Hermione.
-Scorpius, me insistió en darte esta habitación- le dijo Narcisa.
-¿Por qué? Es decir, ¿por qué quería que me quedara con esta habitación?- preguntó Hermione desconcertada.
-Ven a ver las vistas.
Desde el balcón pudo ver un gran jardín alrededor de la casa. Pero lo más sorprendente era un hermoso lago que en casi su totalidad rodeado por un gran bosque, excepto por un embarcadero. El sol se estaba poniendo y se veía su reflejo en el lago.
-Veo que te ha gustado. Mañana le diré a Scorpius que te lleve al embarcadero. Ahora, vamos a lo importante- le dijo sonriendo mientras se dirigía al armario.
-Es muy bonito- le dijo Hermione al ver el vestido.
-Espero que no le parezca muy atrevido a Walburga. Aunque bueno, vamos a ser la familia y cuatro amigos más. Así que no te preocupes- le sonrió.
Hermione se vio obligada a probárselo. Narcisa era una persona a la que se le podía negar nada. Era un encanto de persona, muy jovial y alegre.
Como pudo comprobar el vestido era un poco atrevido, hasta para su época. Tenia prácticamente la espalda al aire, excepto por dos tiras que salían de sus hombros y cruzaban la espalda. Seguía un poco ajustado hasta la mitad de la pantorrilla para después seguir recto. Era de color negro con brillantes.
-Narcisa, creo que es un poco excesivo.
-No seas tan vergonzosa, los tiempos están cambiando. Además, me lo debes por el favor, piensa en como se va a poner Walburga..
-Narcisa, te lo agradezco, pero no sé- le dijo muy poco convencida.
-Ya verás como a Scorpius este vestido le hará dar el paso- le guiñó el ojo.
-¿El paso?- le preguntó Hermione sabiendo que la respuesta no le iba a gustar.
-Pedirte la mano. La verdad es que no sé a que espera. Se le nota que le gustas. Bueno, tengo que ir a repasar la cena de mañana. Te aseguro que esta cena de Noche Buena será inolvidable.
-Estoy segura de eso.
Ambas se sonrieron antes de que Narcisa se fuese de la habitación. Hermione, se puso a preparar un baño, mientras se llenaba la bañera se puso a buscar algo de ropa del baúl, pero comprobó que estaba vacío. Fue hasta el armario y comprobó que estaba todo perfectamente ordenado. Cogió un vestido cualquiera, una chaquetita y unos zapatos a juego, lo dejó en la cama y se metió en la bañera.
Se puso a pensar. Es cierto que sentía algo por Draco, pero ¿era tan fuerte como para casarse? Con Ron eso no lo habría dudado, pero Malfoy representaba mucho más. Si sus padres supiesen que era hija de muggles estaba segura que jamás la aceptarían siquiera como amiga. Narcisa la aceptó con mucho cariño, pero estaba segura que no sería igual si supiera quien era realmente. Y lo peor, ¿Draco sacrificaría su apellido y su familia por ella? Estaba segura que eso jamás ocurriría. A pesar de lo que diga Narcisa, no tenía muy claro que Draco se lanzase a pedirle matrimonio. Después de dar muchas vueltas, se dio cuenta de que nadie le preguntó si ella se quería casar. Simplemente por no hacerle un feo a Walburga y a Narcisa no había dicho nada, pero no significaba que deseara prometerse tan pronto.
-Señorita, la cena en media hora- le anunció la elfina.
-De acuerdo.
Salió de la bañera, se vistió se hizo un recogido en el pelo y después de mucho debatir se puso un poco de brillo en los labios y bajó.
Siguió recto el pasillo hasta encontrarse con las escaleras. Las bajó y se dirigió hacia el comedor. Se sorprendió al no encontrarse con nadie.
-Tranquila, están los dos en la sala tomando algo- le comentó Narcisa- siéntate aquí. Ahora voy a decirles que sino vienen se quedan sin cenar.
Narcisa había sentado a Hermione de tal forma que estaba al lado de Draco.
-Que buena pareja hacen, ¿verdad Lucius?
-Sí, querida- le dijo mientras intentaba contener una sonrisa.
-Scorpius, ¿podrías llevar mañana de picnic a Cássidi?- le preguntó Narcisa.
-Tenía que resolver unos asuntos...
-No te preocupes, eso puede esperar- le cortó Lucius.
-Entonces, Cássidi podrás ver lo hermoso que es el lago.
Los continuos comentarios hicieron que la chica se sonrojara. La cena pasó muy lentamente para Hermione ya que Narcisa no paraba de mandarles indirectas. Lucius intentaba contenerse y Draco hacía como si la cosa no fue con él.
Cuando acabaron de cenar Narcisa dijo que tenía algo que tratar con su marido, así que le dijo a Draco que acompañase a Hermione a su habitación.
-¿Vas a pedirme que me case contigo? -le preguntó directamente Hermione.
-Creo que eres muy directa.
-Malfoy, no voy a poder aguantar mucho más tiempo a Narcisa y a sus indirectas.
-No me voy a casar contigo- le aseguró el chico.
-No te lo estoy pidiendo, solo te pido que me lo pidas. Así Narcisa nos dejará en paz.
-A mí no me molesta, estoy acostumbrado- le dijo son inmutarse.
-¿Entonces?- preguntó exasperada. Draco se paró para mirarla a los ojos.
-Mañana lo sabrás- sonrió y siguió su camino.
-Eres malo- le dijo Hermione como si fuese una niña pequeña.
-¿Tú crees?
Se giró y sensualmente se le acercó, la agarró de la cintura le rozó los labios y cuando iba a darle un beso Hermione se separó y siguió andando como si nada.
-¿Ahora quién es la mala?- preguntó divertido Draco.
-Primero pídeme la mano.
-Si es solo la mano... -se rió el chico.
-Sigue así y saldrás volando por la ventana- le amenazó Hermione.
-Granger, no sabía que tenías sentido del humor.
-Buenas noches Malfoy.
-¿No me das un besito de buenas noches?-le pidió el chico.
-No te lo has ganado. Hasta mañana.
La chica se despidió con un simple movimiento de mano.
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Hermione se encontraba caminando con Draco. El día estaba despejado, pero a pesar de que les daba el sol hacía mucho frío. Estuvieron todo el camino en silencio hasta llegar al lago. Hermione dejó las cosas en un descampado que le pareció bonito.
-¿Por qué paras?- le preguntó Draco.
-Este sitio es perfecto.
-Está bien- comentó resignado.
-¿Te ayudo?- se ofreció.
-No- contestó de malas maneras.
-¿Estás enfadado?- preguntó sin saber que le pasaba.
-No- contestó de malas maneras.
-Entonces, ¿qué te pasa?- preguntó la chica ya casi enfadándose ella.
-Son cosas mías.
Colocaron las cosas y se pusieron a comer. Siguieron sin mediar palabra. Hermione se empezaba a impacientar, cuando ya se estaba hartando de ese silencio incómodo se levantó y comenzó a caminar por el borde del lago. Disfrutaba de los rayos de sol que le daban en la cara.
-¿Hasta dónde piensas seguir caminando?- le preguntó Draco sobresaltándola.
-Son cosas mías- le repitió sus propias palabras.
-Será mejor que volvamos.
-No quiero- le dijo Hermione.
-Déjate de chiquilladas.
-No quiero volver. Si vuelvo Narcisa me echará un montón de pociones.
-Te harán falta si quieres que te pida matrimonio- se burló el chico.
-Pues si no te gusta mi cara, espera a que regrese mi cara natural. Saldrás corriendo- le comentó con una sonrisa triste.
-Si huyo de ti será por tus puñetazos- le dijo divertido.
-Te pillé desprevenido- recordó divertida.
Hermione se giró, quedando frente a Draco. Se puso seria.
-¿Por qué viniste conmigo de picnic?- le preguntó la chica.
-Porque quería evadirme de todo. Cuando estoy contigo todo lo demás parece como si desapareciera.
-Ya, por eso te comportaste como un imbécil durante la comida-dijo indignada.
-Granger, no quería comportarme de esa manera. Pero los últimos acontecimientos se me hacen cuesta arriba.
-¿Por qué no me lo cuentas?- se ofreció.
-Porque no quiero hacerte pasar por más cosas de las que estás pasando- le dijo Draco mientras se acercaba.
-No tienes porque soportar todo el peso tú solo. Durante todos estos años, he aguantado al lado de Harry y de Ron. No hay nada que no pueda afrontar- le dijo mientras lo abrazaba.
-Gracias por el ofrecimiento. Pero estoy acostumbrado- le sonrió y le dio un tierno beso en los labios.
-¡Que bonito!- gritó Narcisa.
Ambos se separaron como si los hubiese atravesado un rayo.
-Sino tuviéramos tantas cosas por hacer, no hubiese venido. Pero tienes que estar perfecta- se disculpó una sonriente Narcisa.
-Está bien, ya voy.
-Parece como si fueses al matadero. Sonríe- le comentó Narcisa mientras volvía a la mansión.
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Lo que quedaba de tarde Narcisa tuvo a Hermione primero untada en pociones y luego a remojo. Cuando salió del baño la peinó y maquilló al mismo tiempo que ella misma.
-Señora, los señores me han dicho que tienen que salir. Pero que volverán a tiempo para la cena- le informó la elfina.
-Corre Cássidi coge el abrigo- le metió prisa.
-Narcisa, ¿a donde quieres ir? Tengo el vestido puesto.
-No te preocupes te lo contaré por el camino. Y ya te lo he dicho, llámame Cissy.
-Está bien.
Ambas con su vestido de gala y abrigo se aparecieron en el Callejón Diagon, y salieron del Caldero Chorreante.
-¿Nar...Cissy a dónde vamos? Estamos en la zona muggle.
-No te preocupes, vamos a una joyería cercana. Los anillos de la familia de pedida de la familia son muy especiales y no quiero confiárselos a cualquiera. Vamos es aquí- le indicó Narcisa que entrara en una tienda.
-Buenos noches- les saludó una joven- señora Malfoy mi padre ahora le traerá los anillos.
-Gracias- le dijo Narcisa.
-Felices fiestas señora Malfoy. Aquí los tiene.
-Quedaron perfectos- dijo feliz Narcisa después de habérselo hecho probar a Hermione.
-Felices Fiestas- se despidieron.
A los pocos pasos empezaron a escuchar gritos y explosiones. Hermione cogió del brazo a Narcisa.
-Deberíamos alejarnos, no tiene buena pinta- le sugirió Hermione.
-No te preocupes, somos magas y Black- se rió.
Según siguieron avanzando vieron como varios muggles huían en dirección contraria a la suya. Hermione tenía cada vez más miedo, no por ella sino por Narcisa. Quedaban unos cincuenta metros para el Caldero Chorreante. Dieron dos pasos más y vieron a varios encapuchados que lanzaban maldiciones a diestro y siniestro. Hermione cogió a Narcisa de la mano para meterse en un callejón. Un mortífago apareció detrás de ellas.
-Tenéis que iros- le dijo.
Las chicas reconocieron a Abraxas Malfoy. Cuando se dio la vuelta un muggles con una pistola le apuntaba.
-Apártate y no sufrirás ningún daño- le dijo Abraxas.
-Asesino- disparó dándole en el pecho.
Hermione corrió a su lado, mientras que el asesino huía. La chica le sacó la máscara y la capa y presionó sobre la herida. Narcisa seguía estática. Hermione cogió la varita de Abraxas ya que se había dejado la suya, pero cuando iba a aparecerse en San Mungo apareció una ambulancia. La apartaron del hombre a penar de sus gritos. Las metieron en otra ambulancia y las llevaron al mismo hospital. Narcisa seguía en shock. Con la varita de Abraxas le mandó un mensaje a Draco. A los pocos minutos aparecieron él y Lucius.
-Familiares del señor Malfoy- llamó un médico.
Daco y Lucius se acercaron, Hermione se sentó al lado de Narcisa. Esta parecía que iba recuperando el sentido. De repente, vio salir a Lucius corriendo.
-Ha muerto, voy con él. Dime como era- le pidió Draco.
Hermione le dejó usar la legeremancia para verle la cara. Cuando lo vio salió disparado.
-Doctor, soy la prometida del hijo del señor Malfoy. Le quería pedir que nos dejasen llevar el cuerpo- le pidió Hermione.
-Está bien, ¿cómo se encuentra su amiga?
-Está algo mejor- le dijo poca segura la chica.
-Entonces pueden irse, que estamos a rebosar por los heridos.
Hermione consiguió llegar a casa con Narcisa y el cuerpo del señor Malfoy. Le acomodaron una sala y la elfina llorando preparó todo. Narcisa después de un té con unas gotitas de brandy fue volviendo a la realidad.
-Cássidi, lo siento.
-Cissy, descansa. Ya está todo resuelto.
-Señorita, los señores Black acaban de llegar- le comentó la elfina con lágrimas en los ojos.
-Narcisa, tranquila ya me ocupo yo- le dijo a Narcisa.
Salió al hall a recibirlos.
-Felices Fiestas, estás guapísima- le dijo Walburga que venía acompañada de su marido y sus dos hijos. Para su sorpresa Sirius había llegado con ellos.
-Lo siento mucho, pero llegáis en mal momento- les comentó Hermione intentando contener las lágrimas.
-¿Qué ha ocurrido?- preguntó Orion preocupado.
-Abraxas ha muerto.
-¿Cómo ocurrió?- preguntó Sirius.
-Un muggle le disparó mientras nos ayudaba- le dijo Hermione.
-O cariño es terrible- le dijo Walburga.
En ese momento aparecieron Draco y Lucius. Este último fue al salón cogió ua botella y subió a su cuarto. Draco se fue con Orion y Regulus a otro lado y Sirius se fue con Walburga y Hermione a hacer compañía a Narcisa.
-Y me encuentro mejor. Debería de ir con mi marido- comentó una pálida Narcisa.
-Creo que es mejor que lo dejes, por la mañana después de dormir, será más accesible- le aconsejó Walburga.
-Además, aún no te encuentras bien- le comentó Hermione- Walburga espero que no te importe que me quede unos días.
-Verás, de eso te quería hablar- comenzó Walburga- sé que no es el mejor momento, pero tengo que decírtelo cuanto antes.
-¿A qué te refieres?- preguntó Narcisa.
-Quiero romper el compromiso de Cássidi.
-¿Por qué?- preguntó una exaltada Narcisa- ¿con quién la quieres prometer? Ellos están enamorados.
-Se casará con Sirius-sentenció.
-¡Qué!- exclamó la rubia- ¿cómo puedes hacer eso? Está fuera de tu familia, tú misma lo expulsaste.
-Hemos llegado a un pacto- le dijo Walburga.
-¿Qué pacto?- preguntó Draco.
-Quiere romper tu compromiso- le dijo Narcisa.
Draco se quedó callado mirando a Hermione, pero ella le apartó la mirada, no sabía que hacer. Lo único que quería era salir de ahí. Se levantó, no hizo caso a lo que le decían y salió por la puerta. A los pocos pasos notó como alguien le ponía un abrigo sobre los hombros.
-¿A dónde vas?
-Es mejor que me dejes sola- le comentó enfadada a Sirius.
-No te molestaré.
-¡¿Qué no me molestarás? Eres un inepto. ¿Cuantas veces te he dicho que no quiero nada contigo?- estaba furiosa. No había notado que se le había caído el abrigo.
-Entonces, ¿por qué querías que viniera?- le preguntó indignado.
-Para que hicieras las paces con tu hermano. Solo te lo voy a decir una vez y espero que te quede claro. No sé lo que le has prometido a tu madre, pero ya puedes ir rompiendo el compromiso porque sino te romperé yo a ti uno por uno todos los huesos- le gritó furiosa mientras le daba golpecitos con el dedo en el pecho.
-Eres tú la que no lo entiende, yo te quiero, estoy completamente enamorado de ti la intentó agarrar por los brazos, pero ella se echó hacia atrás.
-Tú no estás enamorado, estás encaprichado. No me gustas. De verdad ¿piensas casarte conmigo?- preguntó la chica indignada.
-Con el tiempo...
Intentó abrazarla pero ella se apartó y calló al lago. Se empapó de arriba a bajo. Sirius le tendió una mano, pero ella la apartó. Sentía tanta rabia que solo pensaba en estrangularlo. ¿Cómo podía haber interpretado todo al revés? ¿Qué pensaría Narcisa de ella? Le había pedido que invitada a Sirius, pero había salido todo al revés. De una cosa estaba segura y era de que no se casaría con Sirius. Pero ahora eso no era lo importante, Narcisa la necesitaba. Sin importarle el chico corrió hacia la casa. Cuando entró en el salón vio a Narcisa llorando. Se sentó a su lado y la consoló.
Draco cogió una manta y se la puso en los hombros.
-Deberías irte a cambiar. Vas a coger un resfriado- le dijo tranquilamente.
-Gracias.
-Narcisa lo siento, pero nos tenemos que ir-le dijo suavemente Walburga.
-Walburga, tengo que recoger mis cosas- le dijo Hermione intentando ganar más tiempo.
-No te preocupes, mañana mandaré a Kreacher. Ahora vámonos
Hermione le dio un beso en la mejilla a la rubia y se levantó, cuando pasó por delante de Draco, este la agarró de la muñeca y le susurró al oído.
-Yo lo arreglaré. No te preocupes- después de eso la soltó.
Aparecieron en casa de los Black.
-Buenas noches- dijo Hermione subiendo a su habitación.
-¿Se puede saber por qué no te comportaste como una señorita?- le preguntó Walburga.
-¿A qué te refieres?- le preguntó Hermione sin saber a que se refería.
-¿Por qué te fuiste?
-Detesto a Sirius y era salir de allí o mandarle una maldición. Y si me vas a preguntar porque estoy mojada, fue por culpa de Sirius.
-Yo que tú me iba haciendo a la idea de que a partir de ahora va a ser tu prometido- le dijo Walburga.
-Me da igual lo que me digas, pero deberías saber que he pasado varias noches con Scorpius.
Walburga le pegó una fuerte bofetada. Hermione se llevó una mano a la cara. Mientras Walburga le cogía la mano para meterla en un tarro con una poción. La poción cambió de rojo a blanco. Hermione rápidamente la sacó.
-Eres virgen- sentenció Walburga.
-Si lo soy es porque Scorpius es un caballero, no como este patán que tiene que andar robando besos- dijo refiriéndose a Sirius- esta no te la perdono.
Se fue a su cuarto rápidamente. Se sacó el vestido y se metió en la ducha se sentó en el suelo abrazando sus piernas y rompió a llorar.
¡Besitos y hasta pronto!