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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 29
Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.
"El hombre ha de fijar un final para la guerra. Si no, la guerra fijará un final para el hombre."
John F. Kennedy
"La vida no ha sido sencilla, el sufrir nos enseña tanto a confiar o no en alguien, al final logras aprender cuando entregas todo sin condiciones y recibes solo desilusiones...."
Alessandro Mazariegos
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Hermione estaba muy nerviosa. Siempre se había reído de la gente que preparaba esas fiestas, pero estaba experimentando un verdadero agobio. Y la elfina no ayudaba ya que le preguntaba por las flores, los manteles, la cubertería, la bebida, etc. No sabía que la familia Malfoy contaba con tanta variedad. Una cosa es ser expertos en dar fiestas y otra cosa era esto.
Menos mal que Lucius se había encargado de Narcisa. La tendría ocupada todo el día con una sesión de spa, pedicura, manicura, peluquería y todo lo que se ofertaba. Lucius la traería a la hora de la cena totalmente arreglada.
Draco la estaba ayudando, aunque se ocupaba más del tema de los invitados. Lo principal era confirmar su asistencia. ¿En qué mesa poner a una persona? ¿Con quién relacionarla? ¿Vendrá acompañado o solo? Aunque se ocupaba de todo eso, encontraba un par de huecos para ayudarla.
-Hermione vete a cambiar- le dijo Draco.
Hermione no pudo evitar fijarse en lo guapo que estaba. Llevaba puesto un traje negro, con camisa blanca y pajarita. El pelo lo tenía totalmente engominado, estaba impecable. A Hermione le pareció el hombre más sexy del mundo. Se acercó y le dio un apasionado beso.
-Parece que tendré que vestirme de traje más a menudo ¿o es por la gomina? ¿La echabas de menos?
-Es por ti. Estoy locamente enamorada de ti-le dijo mientras apoyaba su cabeza en el pecho del chico.
-Vete a vestir- le dijo divertido.
-¿Me vienes a vestir tú?- dijo jugueteando.
-No, porque nos perderíamos el baile. Más tarde te sacaré toda la ropa. Ahora vete a ponerte el vestido.
Hermione se tapó la boca con las dos manos. No tenía ningún vestido lo suficientemente bueno como para usar para el baile. No es que le importase lo que opinasen de ella, pero Cissy no se merecía eso.
-No tengo vestido- dijo espantada.
Draco se rió.
-Tranquila, tienes un vestido con sus complementos esperándote en tu habitación. Así que ve.
-¡Que alivio!
-Venga, yo mientras atenderé a los primeros invitados. Ahora corre.
Subió corriendo las escaleras a su dormitorio. Allí encontró un precioso vestido azul marino. Era de palabra de honor, le quedaba ajustado de tal forma que le favorecía haciéndole un buen escote. El corte era de tipo sirena, ajustándose perfectamente a su silueta. El vestido tenía pequeños destellos brillantes formando líneas. Los zapatos eran plateados, con un gran tacón. A pesar de ello quedaba algo de cola. Parecía una verdadera princesa. Sobre todo al ponerse unos enormes pendientes azules. El pelo lo llevaba en un semi recogido.
Cuando bajó, Hermione notó como varios ojos se posaban en ella. Draco rápidamente se giró para ver en que se centraban las miradas. Vio a Hermione y rápidamente se acercó a su lado. Quería que todo el mundo supiera que era suya.
-Estás demasiado guapa como para dejar que alguien se te acerque.
-Es precioso este vestido.
-Tú sí que estás preciosa, con o sin vestido. Bienvenido señor Sparks.
-Parece que ya han llegado casi todos los invitados- comentó Hermione.
-Aún faltan los Weasley y Potter.
-¿Han venido tus tíos?
-Sí.
-¡Mira! Ahí están Harry y la familia Weasley.
Habían venido todos menos Ron. Estaban muy guapos, se habían arreglado perfectamente para la ocasión. Ginny estaba espectacular con un vestido rojo que se ajustaba perfectamente a su figura, llevaba un recogido alto que resaltaba el vestido. La señora Weasley iba vestida con una túnica azul marino y un elaborado recogido. Fleur estaba espectacular, llevaba un vestido de gasa rosa, el pelo estaba recogido por una preciosa diadema. Harry y los hombres Weasley iban vestidos perfectamente con sus túnicas de galas.
Draco y Hermione estaban en la entrada esperando a que los invitados se acercaran a saludarlos, pero cuando vio a Harry se acercó a él.
-Potter, no sabes cuánto significa para mí que estés aquí. Aunque sea por Hermione.
-Yo a Hermione la considero como mi hermana y haría por ella cualquier cosa. Pero esta vez Hermione no ha sido el condicionante. Si he venido a sido porque quiero cerrar todas las heridas y las absurdas rivalidades. Además, tu madre me ayudó y quería agradecérselo de cierta manera.
-Gracias Potter.
-Puedes llamarme Harry.
-Espera al final de la noche, me hace falta un poco de alcohol- se rieron ambos, pero se estrecharon la mano.
-Señores Weasley…- Draco se calló al ver como el señor Weasley levantaba la mano para que no continuara.
-No hace falta que digas nada, todos hemos perdido. Unos más que otros, pero nadie ha salido victorioso, nadie ha ganado con esta guerra. Si estamos hoy aquí es para cerrar estas heridas e intentar entre todos construir un nuevo mundo todos juntos- dijo el señor Weasley.
Uno por uno todos los Weasley fueron dándole la mano. Un gesto que el anfitrión agradeció. Sobre todo cuando George le dio la mano, le miró a los ojos y notó que no había hacía él ningún rencor. Aunque sabía que todavía estaba marcado muy fuertemente por la muerte de su hermano.
-Ahora cariño, vamos a acabar de prepararle la sorpresa a tu madre-dijo la señora Weasley a Draco.
Hermione vio como Draco le explicaba lo que tenía pensado hacer cuando llegase Narcisa. Quince minutos después de que llegase el último de los invitados, llegó una lechuza de Lucius.
Llegaremos en cinco minutos.
L.M.
Todos los invitados formaron un semicírculo cerca de la puerta para recibir a Narcisa. Y apagaron las luces. Todos intentaban guardar silencio, pero de vez en cuanto se escuchaba alguna risilla por el nerviosismo. Hermione le agarró fuertemente la mano a Draco, que lo notaba tenso.
-Lucius, ¿por qué están las luces apagadas? Ya te dije que no podíamos dejar a Draco solo- se escuchaba desde el hall.
Los invitaron soltaron alguna risilla por el comentario. Hermione notó en la oscuridad como Draco sonreía.
Cuando Narcisa pisó el umbral de la puerta las luces se encendieron y todos gritaron "sorpresa". Narcisa miró a todos lados emocionada.
-Draco, Lucius no me lo puedo creer. Esas cortinas, son del año pasado teníais que haberlas cambiado.
Los invitados se volvieron a reír. Esta vez, Hermione no se pudo contener y se rió con muchas ganas.
-Mama, es mejor que no digas nada más y me des un abrazo- le dijo Draco.
Narcisa se acercó y le dio un abrazo.
-Muchas gracias por la sorpresa- en un susurro añadió- la próxima fiesta mejor déjamela a mí.
Draco le sonrió. Su madre no tenía remedio.
-Muchas gracias a todos por venir aquí, sé que para muchos de vosotros ha sido una situación muy difícil. Así que, acabemos con todas nuestras diferencias y pasemos una agradable noche. Brindemos por un nuevo comienzo.
Después de eso, Narcisa se dirigió a saludar a Hermione a quién le dio un fuerte abrazo.
-Menos mal, que ayudaste con la organización de la fiesta- ambas se sonrieron.
Se dirigió a los señores Weasley y les abrazó. Cuando abrazó a Molly, le dijo "siento mucho tu pérdida, yo me volvería loca si perdiese a mi hijo. No me imagino tu dolor. Eres una persona muy fuerte". Al separarse, ambas tenían lágrimas en los ojos.
-Ahora, a pasar una buena velada- dijo Lucius.
Narcisa y Lucius comenzaron a bailar, siendo seguidos por varias parejas más. Hermione se acercó a Harry y a Ginny.
-Tenía la esperanza de que Ron cambiase de opinión-comentó Hermione.
-Somos muchos hermanos, por estadísticas alguno tenía que salir tonto- dijo Ginny.
-Vamos a bailar y dejar los problemas fuera- dijo Hermione.
Draco le ofreció su mano y Hermione la acepto y se dirigieron a la pista de baile. Draco guiaba a su pareja con excelente destreza, Hermione estaba agradecida ya que todavía no dominaba el baile. Ginny y Harry bailan cerca, aunque no se movían con la misma elegancia.
-¿Estás feliz?- le preguntó Hermione.
-Sería completa si Ron abriese los ojos, pero soy feliz. ¿Y tú?
-Claro que sí, te quiero mucho y estoy muy feliz de ver así a mis padres.
-La verdad es que Narcisa está radiante. Me alegro mucho por ella y por tu padre. Necesitan un poco de tranquilidad.
El resto de la noche pasó perfectamente. Narcisa y Lucius se quedaron despidiendo a los invitados, mientras Hermione y Draco subieron a sus habitaciones.
-¿A dónde crees que vas?- le preguntó Draco a Hermione mientras la acercaba pasándole el brazo por la espalda.
- A mi habitación.
-De eso nada. Tú hoy duermes conmigo.
-Draco- le dijo con una sonrisa- tus padres pronto vendrán.
-Tienes razón- la agarró por la espalda y le pasó por detrás de las rodillas llevándola hasta su habitación.
-Draco, bájame.
-No, que te me escapas.
-Claro que no. No seas tonto, bájame.
-Vale, pero quiero un beso a cambio- dijo el chico mientras la bajaba.
Hermione se agarró a Draco mientras este la dejaba en el suelo. Le agarró del cuello y le comenzó a besar. Después de varios besitos cortos, paró.
-Buenas noches.
-De eso nada guapa, de aquí no te vas- Y menos sin darme un beso en condiciones.
Le agarró el cuello y le dio un beso muy pasional. Hermione pronto le respondió, comenzó a mover su lengua dentro de su boca. Draco rápidamente le bajó le cremallera de su vestido, deslizándose hasta el suelo. Se apartó un poco y miró con deseo a su novia.
-Humh… que buenas vistas.
-Draco- le dijo Hermione un poco avergonzada. Draco le impidió taparse con sus manos.
-Ven conmigo- le dijo mientras la metía entre las sábanas- eres preciosa.
Comenzó a besar todo su cuerpo, Hermione se estremecía ante sus caricias. Hermione tampoco se quedaba quieta, le sacó su camisa y le besó todo su torso subiendo hasta su hombro donde le dio un pequeño mordisco.
Draco como venganza se adueñó de sus pechos. Uno lo masajeaba y apretaba con su mano derecha mientras que con su boca chupaba y mordisqueaba suavemente el pecho izquierdo. Hermione excitada se frotó contra erección del chico, al que se le escapó un gruñido.
Hermione le desabrochó el pantalón. Draco rápidamente se sacó el pantalón y los calzoncillos y le sacó a Hermione las bragas. Hermione lo agarró y se tumbó sobre él.
-Pequeña Griffindor, ¿crees que puedes conmigo?
-Estoy por encima de ti- se rió la castaña, mientras se movía encima del chico.
-No por mucho tiempo.
La agarró por los muslos y la levantó. La sujetó fuertemente por el culo y la estrujó contra la pared. A Hermione el impactó le dolió un poco, pero le gustó en cierta forma. La excitó que Draco fuese salvaje e impulsivo. La penetró contra la pared de una forma muy pasional. Hermione cuando llegó al orgasmo le clavó las uñas en los hombros. Cuando acabaron Draco le susurró al oído:
-Está bien eso de empatar.
-Supongo que si no puedes ganar, es un buen consuelo.
-Granger, ¿me estás desafiando?
Hermione se soltó de Draco, lo empujó suavemente hasta la cama. Le puso la zancadilla y lo empujó cayendo Draco sobre la cama.
-Vuelvo a estar por encima.
-¿Quieres apostar?
Draco comenzó a hacerle cosquillas.
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Hermione y Draco se despertaron muy tarde ya que estuvieron hasta tarde despiertos. La primera en despertarse fue Hermione. Comprobó que su novio estuviese dormido y sonrió. Se levantó de la cama, cogió un poco de carrerilla y saltó en plancha sobre el rubio. Draco se despertó sobresaltado al notar como algo lo aplastaba rápidamente. Sin poder evitarlo cogió su varita que estaba en su mesita y se la puso a Hermione en el cuello.
-Aún así, estoy por encima. Así que gano yo.
-Por dios Hermione, no me metas esos sustos.
-No se me pasó ni por un instante que te pudiese afectar de esa manera.
-Lo sé. Esta vez cuenta como victoria mía- el rubio puso su mejor sonrisa.
-Sigo encima.
-Creo que no por mucho tiempo- la intentó agarrar de las manos, pero la chica fue más rápida y le sujetó las muñecas a la altura de su cabeza. Después comenzó a frotar sus caderas contra las del chico. Draco amplió su sonrisa.
-Esa es una manera muy buena para que no te saque de encima.
-Lo sé, por eso vuelvo a ganar- le dijo la chica.
-Tú ganarás, pero yo me llevo el premio- le sonrió antes de besarla.
El tiempo para desayunar, había pasado y la hora razonable para comer estaba pasando. Pero ellos seguían haber quién ganaba en su pequeño juego.
Después de varias horas, Narcisa un poco preocupada se acercó a la habitación de su invitada y comprobó que estaba vacía. Ya sabía dónde estaba y porque no habían bajado a desayunar. Le pidió a su elfina que les preparase algo y que se lo llevase a la habitación. En otra ocasión, le habría dicho cuatro cosas bien dichas a su hijo, pero después de la sorpresa que le habían montado le perdonaría ese comportamiento poco apropiado. Aunque se vengaría más tarde teniendo una charla con su hijo sobre los riesgos de un posible embarazo.
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Poco a poco los días fueron pasando y pronto tuvieron que regresar. Algunos querían regresar antes que otros. Draco había empezado a desear regresar desde que su madre se había empeñado en tener una charla con él sobre sexo. Desde hacía dos semanas, Hermione y Draco llegaban tarde a casa y se iban muy temprano. Todo ello para que Narcisa no lo pillase por banda.
Ahora estaban solos en un vagón de camino a Hogwarts.
-Que bien voy a dormir hoy- dijo Hermione.
-Podías no festejar que te vas a separar de mí.
-Draco, cariño- dijo con rin tintín- he tenido todas las aventuras del año, todas juntas. Estoy cansada y necesito dormir.
-La culpa fue tuya por mantenerme ocupado todo el día después de la fiesta de mi madre.
-Recuerdo que no fue solo culpa mía lo de estar ocupados-le contestó Hermione.
-¿Qué te parece si dormimos un rato y celebramos nuestro regreso a Hogwarts a la noche?
-Draco, te recuerdo que contigo poco duermo.
-Cierto, te espero después de cenar. Tenemos mucho retraso.
-Eres insaciable.
-Tú también- le dijo Draco después de un intenso beso.
De repente se separaron porque Ginny entró sin llamar.
-Uy que fogosos se levantaron todos hoy.
-¿Todos?- preguntó Hermione extrañada.
Al ver el pelo de Harry lo comprendió. Su pelo desordenado de por sí, parecía una selva.
-¿Buen despertar, Potter?- le saludó Draco.
Harry miró a Ginny y se decantó por sonreírle de forma que la pelirroja no lo viese. Harry cada día estaba más enamorado de su novia y no le importaba que todos lo supieran. Es más, estaba encantado con poder presumir de una novia como Ginny. Guapa, lista, valiente, con carácter, decidida, extrovertida,…
Estuvieron conversando todo el camino. Un tiempo de cambio se acercaba.
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Era verano, era un día caluroso. Por eso, cierta Gryffindor se encontraba sentada bajo la sombra de un gran roble. Sin poder evitarlo, dejo su libro en la hierba se tumbó en el roble y cerró los ojos.
-Hermione, ¿qué haces?- le preguntó su novio divertido.
-Esperar a un novio tardón.
-Oh, deberías tener cuidado. Cualquiera podría aprovecharse de una chica tan guapa.
-Ah, ¿sí?
-Sí, ven aquí- se sentó y la ayudó a que se tumbase encima del chico, de tal forma que Draco estaba apoyado con la espalda en el árbol y la espalda de Hermione estaba apoyada en el torso de Draco- ¿en qué pensabas?
-En lo mucho que voy a echar esto de menos. ¿Tú no?
-No, ahora te voy a tener todo el día encerrada en mi habitación sin tener que hacer deberes y estudiar- ante la mirada de su novia, admitió- vale, puede que si lo vaya a echar un poco de menos. A pesar de los malos momentos, los buenos los compensan con creces. Ya no podré volver a hacerte el amor encima de la mesa de la biblioteca…
-¡Draco! Solo fue una vez y fue porque me secuestraste.
-Yo no recuerdo exactamente así, le puse el hechizo a la puerta para que no entrase nadie. Juraría que estabas demasiado a gusto como escapar.
-Yo tampoco lo recuerdo exactamente así.
-Un día le preguntaremos al zanahorio a ver que recuerda.
-No le llames así a Ron y ni se te ocurra preguntarle nada.
Ambos se pusieron a recordar como había sido aquella noche en la que tantas cosas habían cambiado.
Hermione se encontraba de patrulla con Ron, aunque cada uno vigilaba por caminos diferentes. Empezaban desde la sala común y se separaban para recorrer cada uno un ala diferente del castillo. Así acababan antes y no se tenían que soportar.
A Hermione le tocaba esa noche asegurarse de que no hubiese nadie husmeando por la biblioteca. Aunque esa noche sería diferente.
Draco se encontraba escondido tras la primera sección. Hizo que callera un libro un libro con la varita, de la sección más alejada.
-¿Quien anda ahí? Si sales ahora te aseguro que el castigo será más pequeño.
Draco se aseguró de que la puerta no se abriese al menos en una hora. Cuando sintió que Hermione se acercaba, se sacó la camisa y se tumbó encima de una de las mesas de la biblioteca.
-¡Ah!-chilló Hermione del susto que le dio verlo- ¿qué haces ahí espatarrado y semidesnudo?
-Esperar a mi novia.
-Pues tu novia te va a castigar. Ahora vístete.
-La verdad es que prefiero que me castigues- le dijo lanzándole una mirada sensual.
-¡Draco! ¡Sal de ahí ahora mismo!- le gritó Hermione, lo único que consiguió fue que se sentase.
-De eso nada, ven aquí- la agarró por la cintura y la atrajo hacia la mesa.
-Suéltame.
La besó pasionalmente, Hermione intentó separarse pero solo consiguió que profundizase el beso. Le soltó el pelo e introdujo su mano por su sedoso pelo para agarrarle el pelo y tirar hacia la derecha para besarle el cuello. Hermione se rindió a la pasión, con cada caricia se estremecía.
Draco se levantó e intercambio sitios, ahora era ella la que se encontraba sentada en la mesa. Draco le sacó la camisa y le desabrochó la falda quedando en ropa interior. La besó por el cuello descendiendo hasta sus pechos. Le sacó el sujetador y comenzó a juguetear con sus pechos. Sus manos comenzaron a descender hasta su tanga, entonces Hermione comprendió lo que estaba a punto de hacer.
-Draco, para. Esto no está bien.
-Tienes razón, sácate el tanga- le dijo mientras le mordía la oreja.
-Aquí es donde estudio, no puedo.
-Así te acordarás de mí cada vez que vengas aquí.
-Draco…
Hermione no pudo oponer más resistencia a los besos del chico. Cuando notó que no opondría ninguna resistencia le sacó la última barrera que le quedaba, su ropa interior calló rápidamente al suelo. La besó mientras la penetraba para que no se escuchasen sus gemidos.
Después de que Hermione tuviese su primer orgasmo, decidió dejar un buen recuerdo en su mesa favorita y la tumbó completamente sobre la mesa, donde ambos tuvieron conjuntamente un gran orgasmo.
-No me puedo creer lo que hemos hecho.
-Pues mi espalda si lo cree -le dijo al oído, notando los arañazos.
-¿Hermione?-escuchó a alguien que se aproximaba.
-Rápido, vístete- l e dijo Hermione.
Draco cogió su ropa y se escondió detrás de la estantería. Hermione con un hechizo se vistió. Unos segundos después apareció Ron por la puerta.
-¿Te encuentras bien?- le preguntó al ver su aspecto. Tenía las mejillas sonrojadas, el pelo revuelto y la respiración entrecortada.
-Eeh…sí. ¿Qué haces aquí?
-Tardabas demasiado y pensé que te podría haber pasado algo.
-Simplemente escuché un ruido y decidí venir a ver que era- dijo Hermione tranquilamente- ¿estabas preocupado por mí?
-Sí- dijo sonrojándose- sé que te he apartado de mí estos meses, pero te sigo queriendo. Siempre te he considerado mi amiga y te quiero mucho.
-¿Me sigues queriendo?
-Te considero como una hermana más. Ya no puedo soportarlo más, ¿me perdonas por ser tan capullo?
Hermione vio sinceridad en la mirada de su amigo.
-Claro que sí. Te he echado tantísimo de menos.
Se abrazaron.
-¿Y Draco?
-Lo dejaré en Malfoy. Por fin me he dado de cuenta de que muchos hemos perdido y de que mi odio y mi dolor es solo mío no es normal que se lo haga pagar a los demás y menos a ti.
-Aunque la verdad es que el Weasley no se curró mucho su disculpa, yo le hubiese hecho que se arrastrase un poco más.
-Tú eres así. Yo le echaba demasiado de menos.
-Lo sé- dijo mientras la abrazaba- menos mal que lo perdonaste, desde Navidades no era nada más que un ánima en pena.
-¿Qué pesará a partir de ahora?-preguntó Hermione- voy a echar de menos el colegio.
-Que empezará algo nuevo y diferente y seremos muy felices.
-¿Tú crees?
-Pues claro, soy muy bueno en adivinanza, la profesora Trelawney ya me lo decía.
-Tonto-dijo sonriendo.
-Yo también te quiero tontita.