Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Mira el pasado y verás el presente · de

Mira el pasado y verás el presente — capítulo 28

Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.

"Lo mejor es salir de la vida como de una fiesta, ni sediento ni bebido."

Aristóteles

"El asesinato es lo único que elimina a la persona que hiere, de modo que la sociedad debe ocupar el lugar de la víctima y exigir en su nombre la expiación o conceder el perdón."

Wystan Hugh Auden

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

-Padre, madre. Os presento a Hermione Granger, mi novia.

Hermione se quedó sin respiración, no sabía cómo iban y eso le preocupaba. Quería a Draco y quería estar con él, pero su familia jugaba un gran papel. El día que cumplió 11 años fue el día más feliz de su vida, había descubierto que era especial. Aunque para su desgracia había gente que pensaba que era escoria. Después de varios años de sufrimiento y una guerra, había descubierto que era una persona fuerte y con ideas claras. Estaba preparada para lo que pudiese pasar, pero en el fondo de su corazón quería que los sacrificios, muertes y dolor pasado hubiesen servido para cambiar algo. No esperaba que cambiase todo de un día para otro pero sí que quería que todo lo pasado hiciese a la gente replantearse y analizar sus ideas y convicciones.

-Lucius, ya puedes respirar- le dijo Narcisa a su marido- dame un beso querida.

Para la sorpresa de Hermione, Narcisa se inclinó y le dio un par de besos. Draco sonrió.

-Ya nos conocíamos, pero por lo que parece todos somos diferentes de cómo éramos la última vez que nos vimos.

Hermione le sonrió agradecida, sin poder evitarlo miró a Lucius. Este le tendió la mano y Hermione se la apretó, pero le giró la mano y le dio un suave beso en el dorso de la mano. Hermione se sorprendió muchísimo, acababa de besar la mano de una sangre sucia, un ser inferior. Eso jamás lo hubiese creído, era mucho más de lo hubiese esperado.

-No sabes el susto que me diste con tu carta- le dijo a Draco- pensé que tu novia sería una Hufflepaff, fea y sin muchas luces. Menos mal que es la mejor alumna de Hogwarts además de una de las heroínas de la guerra.

Hermione se sonrojó ante el comentario del señor Malfoy.

-Bien, ahora que ya sabes que no te vamos a comer, vámonos a casa ¿te puedo llamar Hermione?- Hermione asintió con la cabeza- llámame Cissy.

Draco agarró de la mano a la chica y se aparecieron a la entrada de la mansión de la familia Malfoy.

Lo primero que vislumbraron fue una verja de metal que contaba con varios adornos Y estaba pintada de colores ocres y azules claro. Por dentro al lado de los barrotes, había plantados unos arbustos y castaños de indias y robles que resguardaban a la finca de miradas indiscretas. La entrada está flanqueada por un portón, a juego con la verja, solo que más robusta e imponente.

El camino de la entrada a la mansión, estaba en sus bordes decorado con pequeños arbustos que no sobresalían de los cincuenta centímetros. Por los laterales al camino se encontraban varias hectáreas de campo, con hierba verde. Antes de llegar a la casa el camino se dividía en dos, que se volvían a juntar delante de la entrada de la casa. En el medio había una fuente con un pequeño jardín alrededor.

La mansión era del siglo XVII. Desde la entrada solo se visualiza la parte posterior, la magnificencia del edificio se observa en la otra cara del palacio. Constaba de un edificio central a la que se le añadieron dos alas laterales para dar prioridad visual al jardín. La fachada contaba con grandes ventanas, rodeadas de columnas, las habitaciones principales con balcón. La fachada era de color blanco, azul y dorado.

El primer piso, en la fachada principal, había varias puertas con cristales que daban paso a los jardines o a un gran balcón, ya que en esa zona se encuentra el salón principal. Un piso noble de doble altura alternando columnas y pilastras, en el se encuentran los dormitorios principales y grandes salones. Por último, un tercer piso que sería el ático, rematado por una serie de figuras.

La entrada tenía cinco escalones de mármol, que conducían al porche. Donde daría paso a la imponente puerta principal de roble tallada, pintada y acabada con detalles de metales preciosos.

El parque, estaba precedido por escaleras de oro y mármol que bordeaban una gran fuente de oro, que forma un pequeño lago. Los jardines concebidos como una extensión de las salas del propio palacio son de estilo francés.

-¿Asombrada Granger?- le preguntó Draco divertido.

-Hogwarts es más grande- ante la cara de Draco, añadió- sí, sí que me asombra. Es una mansión preciosa y los jardines impresionantes, viene un olor muy agradable.

-Mira arriba. Es por la glicinia.

Era una trepadora que estaba enrollada en los arcos por los que pasaba el camino. Tiene unas flores de color violeta tienen forma de un racimo de uvas. A Hermione le gustó mucho.

-Después, sí quieres te muestro todo el jardín. Seguro que te gustan las variedades de rosa de mi madre.

-No sé porque me da, pero creo que eres del tipo que lleva a las chicas detrás de los setos.

-No he traído a casa ninguna chica, excepto Pansy. Y para eso, como amiga. Pero sí quieres hago una excepción contigo.

-Chicos, seguimos aquí- dijo Narcisa- mejor vamos a enseñarle a la señorita Granger SU habitación.

A Hermione no le pasó por alto la aclaración de que era solo su habitación. Narcisa, como madre de Draco debía de conocerle bien. Narcisa y Lucius iban delante, antes de que pudiesen abrir la puerta, esta se abrió. Una pequeña elfina estaba esperándoles, lo raro de la elfina era que estaba perfectamente vestida. Draco se dio de cuenta de la cara de su novia.

-A mi madre le gustó mucho la nueva moda de tener bien vestidos y pagados a los elfos- dijo Draco.

-¿A qué está monísima?- preguntó la rubia.

-Me sorprende, la verdad- esa respuesta le gustó a Narcisa.

Hermione sí que estaba sorprendida, pero sabía que aún quedaba más. Si la casa era enorme por fuera por dentro se notaba mucho. La entrada impresionaba, escuchaba como sus pasos resonaban. Su habitación no era para menos, de estilo Luis XVI. A Hermione le parecía la habitación de una princesita.

-Dentro de una hora será la cena, así que descansa un poco- le sonrió Narcisa.

-Tranquila madre, yo la llevo al comedor.

-Una hora- le recordó antes de irse.

-¿Qué les ha hecho a tus padres?

-Nada, creo que me pasé con mi carta.

-Prefiero no saber como me has descrito, tu padre creo que tenía la sensación de que iba a aparecerle un trol.

-Puede ser- dijo poniendo cara de angelito- simplemente les dije que eras la mujer de la que me había enamorado y que no si no querían perder a un hijo tendrían que aceptarla.

-Supongo que nos les gustó a tus padres que les hablases así.

-A mi madre le pareció una acción muy romántica. Mi padre como viste, esperaba a un trol.

Ambos se rieron.

-Tienes que explicarme lo de la elfina.

-A mi madre siempre le ha gustado decorarlo todo y cuando quiso que la elfina se pusiera eso, la elfina empezó a decir que la querían echar, etc. Entonces mi madre le hizo firmar un contrato donde ponía que era una trabajadora fija al servicio de  la familia Malfoy. Y como trabajadora, cobra un sueldo y tiene un uniforme. No veas el trabajo que le llevó a mi madre convencerla de eso.

-Me alegro que tu madre tomase esa decisión. Sé que ella es una buena persona. Estoy segura que si no hizo eso antes fue porque no quería dar que hablar.

-Ahora esas cosas ya no le importan. Ahora solo quiere que todos seamos felices, no se deja influir por los demás. Incluso suspendió la fiesta de Navidad de este año.

-¿Y eso? Que yo recuerde eso era algo con lo que disfrutaba.

-No quiere que nos hagan daño en nuestra casa, no quieren que vengan a reírse de nosotros a nuestra casa. Además, la mayoría de nuestros conocidos están relacionados con Voldemort  de forma directa o indirecta. Eres nuestra invitada, no queremos que pases un mal rato.

Hermione había conocido a Narcisa y sabía lo mucho que significaba para ella. Es cierto que eso era lo que le importaba hace unos años, pero no creía que cambiase tanto. Draco incluso le había confirmado sus sospechas. Narcisa no hacía el baile por ella y por su familia. Sabía que si se reunía con sus conocidos el Ministerio desconfiaría y eso era algo por lo que no quería hacer pasar a Draco y a Lucius ya que seguramente los vigilarían. Lucius se encontraba en una posición comprometida porque si hacía algo que para el Ministerio fuese oscuro podrían revocarle la sentencia y llevarlo a Azkaban a que pasase el resto de su condena.

-Me iré para que te cambies cómodamente. Sino no salimos de aquí en toda la noche. Mi habitación está en frente, por si necesitas ayuda con la cremallera o algo.

-Pues vete, que quiero estar presentable- le dijo sonriente.

Se puso un vestido blanco, sencillo pero adecuado. Era de tirantes, entallado y en la cintura tenía un cinturón negro a juego con los zapatos. Se puso una diadema y dejó el pelo suelto. Con los productos capilares que le regaló Draco su pelo estaba más brillante y menos rebelde. Apenas se maquilló, solo se aplicó un poco de rímel y brillo labial.

Cuando acabó fue a la habitación de Draco, toco a la puerta.

-Entra- le gritó el rubio.

La habitación de Draco era tan impresionante como la suya, aunque la del chico era más grande.

-Me pongo la chaqueta y ya nos vamos.

Se encontraba de espaldas a la chica, acabando de ponerse los gemelos de su camisa blanca. Llevaba puesto un traje negro que le quedaba muy bien. Iba sin corbata y con el pelo ligeramente despeinado. Eso hacía que se viera muy sexi.                                                                                                                                                                                        

-Entre que estás muy guapa y que me estás mirando así, no sé si me daré contenido.

-Es que te queda perfecto ese traje.

-Granger, ¿es que no aprendiste nada? No es el traje es la percha.

-Que creído que eres.

Draco le ofreció el brazo a Hermione.

-Solo digo la verdad, nada más.

-¿Hay algo que no deba mencionar delante de tus padres?

-Es mejor no hablar de nada referido a Voldemort.

Cuando bajaron las escaleras, los señores Malfoy los estaban esperando en un gran salón mientras tomaban algo.

-Vamos a cenar querido- comento Narcisa a su marido.

Cuando se sentaron, aparecieron un montón de platos de comida. Hermione miró asombrada la gran cantidad de comida.

-Draco no me quiso comentar nada y no sabía que era lo que te gustaba y lo que no.

-Como de casi todo- comentó Hermione.

-¿Qué es lo que no te gusta?- preguntó Draco.

-No es que no me guste, como de todo. Pero hay muchas cosas que no he probado.

-Si hay algo que te gustaría probar, nuestra elfina, Pixi estará encantada de hacértelo. Es muy buena en la cocina-comentó Narcisa.

-No te molestes, cualquier cosa me sirve- comentó un poco abrumada, le daba un poco de vergüenza ser el centro de atención.

Continuaron comiendo tranquilamente.

-¿Qué talla usas?- preguntó Narcisa- es que tengo unos vestidos que no me pongo y estoy segura que te quedarían preciosos.

-Mamá, déjala comer.

-Si fueras una niña, esto no pasaba. Te los pondrías tú-dijo Narcisa fingiendo estar enfadada.

Hermione comenzó a reírse.

-A mi no me hace ninguna gracia- dijo Draco.

-Es que me estaba imaginando como estarías con un vestido, tacones y pintado.

Narcisa y Hermione se rieron, Draco hizo un mohín y Lucius curvó ligeramente los labios, divertido.

-Señorita Granger, ¿a qué piensa dedicarse en el futuro?

-Me gustaría entrar en el departamento de Leyes.

-¿Por algo en especial?

-No me gustan las condiciones que tienen varias de las razas mágicas. Sobretodo los elfos domésticos.

-Interesante. Te animo a que no te dejes influenciar por todos esos viejos que se niegan a que haya cambios.

-Gracias señor Malfoy.

-Puedes llamarme Lucius.

-Cuando me llames Hermione.

La cena continuó tranquilamente. Hermione pudo notar que no había ningún rastro de racismos en los señores Malfoy. Eso le alegró bastante. Al acabar de comer se levantaron de la mesa.

-Buenas noches chicos- dijo Narcisa.

-Nosotros nos retiramos por hoy- dijo Lucius.

-Que descansen- dijo Hermione.

Cuando estaban acabando de subir las escaleras, Draco le susurró al oído.

-¿Quieres conocer la casa o prefieres mi habitación?

-Draco, cada uno en su habitación- dijo Narcisa- todavía soy muy joven para ser abuela.

-Para evitarlo hay métodos.

-Te he escuchado- le gritó antes de irse.

Los chicos se miraron y se rieron.

-¿En tu habitación o en la mía?

-Draco no creo que sea lo adecuado.

-No te preocupes por mi madre, ello lo entiende. Solo que le gusta meterse conmigo.

Ambos se dirigieron a la zona de las habitaciones. Hermione quería ir a su habitación, pero Draco la arrastró a la suya.

-No tengo mi pijama para dormir.

-Me gustas desnuda.

Al ver la expresión que puso Hermione, añadió.

-Si me pones esa cara de McGonagall se me sacan las ganas de hacerte cualquier cosa.

-Muy gracioso.

  • Te prestaré una camiseta. Tengo una verde que seguro que te queda perfecta.

-Aunque el color no es mi favorito.

-Pues bien que te gustaba ponerte el uniforme de Slytherin.

-No creo que te gustara que Severus y Regulus me viesen en ropa interior.

-No, pero con no dejarte salir de mi habitación lo solucionaba.

Después de un rato en cama, Hermione se animó a preguntarle a Draco.

-¿Por qué no le organizamos una fiesta de Navidad a tu madre?

-Hermione, no creo que sea muy buena idea. No me gustaría que en mitad del baile apareciera gran parte del Ministerio.

-No tendrían porque aparecer si los invitas. Conozco un par de ellos. También podríamos invitar al Ministro y a Harry. Seguro que los Weasley también querrán venir.

-Primero habla con ellos, si aceptan venir. Podemos empezar a organizarla.

-Bien, ¿quieres acompañarme?

-Como tu prefieras.

-Mañana vienes conmigo a la Madriguera. ¿Tienes una lechuza?

-Algo mejor, ahora escribe una nota.

-Ya está- dijo Hermione después de cinco minutos.

-¡Pixi!

-Sí, señorito Draco.

-Tienes que llevar una carta a la Madriguera y esperar respuesta.

Después de diez minutos regresó la elfina con una repuesta. Se la entregó a Hermione.

-¿Qué pone?

-Que podemos ir a desayunar, mañana al ser domingo. El señor Weasley y los demás estarán en casa.

-Ahora vamos a dormir, mañana será una mañana divertida.

-Buenas noches- le dijo la chica dándole un beso.

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

A la mañana siguiente le levantaron pronto. Se ducharon y se vistieron. Draco se puso un pantalón gris y un jersey de cuello alto de color negro. Hermione se puso un vaquero, una camisa blanca y unas botas altas de color marrón. El pelo se lo dejé suelto. Antes de salir se pusieron sus guantes y las capas. Se dirigieron a los terrenos y se aparecieron en la casa los señores Weasley.

La señora Weasley pronto salió a recibirlos, al ver a Hermione corrió a darle un fuerte abrazo. La sorpresa fue cuando también se lo dio a Draco.

-Oh, querida cuanto me alegro de verte. Vamos no so quedéis ahí parados que hace mucho frío. Menos mal que no hice caso a Artur, estáis muy delgados. No sé como hacéis hoy en día los jóvenes, pero tenéis que comer más. Siempre se lo digo a Harry. Draco, este es mi marido Artur que ya lo conoces. Y estos son mis hijos Charlie, Bill y su mujer Fleur, George y Ginny. Ron y Harry aún se acaban de levantar y Lavender no sé.

-Aún sigue encerrada en el baño. Hola Hermione, bienvenido Draco- Ginny le dio dos besos a ambos.

Artur y Charlie le dieron la mano sin decir nada.

-Siento lo de tu cara- le dijo a Bill.

-No te preocupes, así todo el mundo se acuerda de mí- dijo amablemente- es una gran ventaja ya que todos mis clientes del banco me recuerdan.

-Aún así sigue siendo muy guapo- le dijo Fleur cuando le dio dos besos.

-Lamento lo de tu hermano- le dijo a George- estabais bastante unidos.

-Sí, pero así no tengo que repartir las ganancias.  Con el dinero que gano puedo pagar a gente para probar mis inventos- se rió.

-Que no me entere de que andas haciendo esas cosas.

-Venga sentaros a desayunar. Draco sírvete que te hace falta comer bien. ¡Harry, Ron bajar a desayunar!

-Desde que vino Lavender, no se puede ir al baño. Siempre está ocupado- comentó Fleur.

-Y sino encima de Ron- añadió Ginny.

-Es insoportable- coincidieron las dos chicas.

-Me alegra ver que os lleváis mejor- le dijo a Ginny.

-Sí, comparada con ella Fleur es un cielo.

Ambas se rieron.

-Hola Hermione- la saludó Harry dándole dos besos- Malfoy, cuídala-le dijo al oído mientras le daba la mano.

Le asintió.

-¿Qué hace él aquí? Mamá, dijiste que vendría Hermione. Pero no mencionaste a esta escoria.

-Ron no hables así- le riñó su madre.

-Para lo que es, le hablo con bastante respeto. ¿A qué has venido? ¿A acabar de matar a nuestra familia? George, ¿cómo puedes estar ahí sentado con él?

-Señora Weasley, le agradezco el desayuno. Pero como no quiero ser una molestia me voy- le dijo mientras se levantaba.

-Draco, no hace falta que te vayas, mi hermano que es un bocazas- dijo Bill.

-Yo no soy el que tiene un tatuaje en un brazo.

-Ron cállate- le dijo Artur.

-Es mejor que me marche, así pueden desayunar a gusto. Gracias por el trato y aunque ahora no sirve de nada, siento todo lo ocurrido. Hermione, te espero en casa.

Dijo antes de irse.

-¿Cómo te atreves Ron?

-Es un asesino.

-Era un invitado.

-A mí nadie me preguntó.

-Por ahora esta es nuestra casa- dijo Artur- y al igual que aceptamos que viniera Lavender, tú deberías aceptar que viniera Malfoy.

-No es lo mismo papa. Lavender no ha matado a nadie.

-Ron, tú no nos avisaste que vendría- le dijo Bill- ¿por qué tendría que hacerlo mamá?

-Además, sí que lo hizo. Solo que tú te fuiste antes a cama y no te enteraste- le dijo George.

-¿Y por qué nadie me avisó?

-Porque cuando duermes no hay manera de despertarte- le dijo Harry.

-Ahora Ron, pídele disculpas a Hermione- le dijo Ginny.

-No le pienso pedir perdón a una traidora.

-¿De qué hablas?- le preguntó Fleur.

-Anda revolcándose con Malfoy.

-Eso lo harás tú con Lavender- le espetó Ginny.

-¡Ron, Ginny! ¿Qué manera es esa de hablar?- le preguntó Molly.

-¿No vais a decir nada de lo que os acabo de contar?

-Nada más hay que ver como se miraban para saber que están enamorados- dijo Fleur.

-Además, que la elfa de los Malfoy nos traiga una carta de Hermione nos dio bastantes pistas- dijo George.

-Ahora cállate y déjanos disfrutar de la visita de Hermione- le dijo Charlie.

-¿Qué es lo que nos querías preguntar, querida?- preguntó Molly.

-Narcisa suele celebrar todos los años un baile por Navidad. Este año no lo quiere celebrar porque la mayoría de sus amistades estaba directamente o indirectamente relacionado con Voldemort no quiere que haya problemas ni conmigo ni con su familia. Por lo que Draco y yo queríamos darle una sorpresa y aprovechar la oportunidad para limar asperezas.

-Ni sueñes que yo o Lavender vayamos.

-El burro delante para que no se espante- dijo Percy que acababa de llegar- a mí me parece buena idea. Si quieres puedo invitar al Ministro y algunos amigos míos de Ministerio.

-Genial, pero lo que más me gustaría es que vinierais todos vosotros- comentó mirando a todos los Weasley.

-Cuenta conmigo y con Bill- dijo Fleur, después de mirar a su marido- tengo un vestido perfecto para la ocasión.

-Yo me apunto- dijo Charlie.

-Yo no me perdería una fiesta por nada- dijo George.

-Cuenta conmigo Hermione, sabes que no te fallaría- dijo Harry.

-Yo tengo que vigilar a Harry- después de ver las miradas que le lanzaban- vale, me gusta la idea de un  baile.

-Nosotros también iremos. Es hora de zanjar todo- dijo el señor Weasley.

-Gracias a todos, no sabéis lo mucho que significa para mí. Estoy segura que Narcisa se alegrará mucho.

-Hay que ver lo que te complicas. Si salieras conmigo ya tendrías a la suegra ganada- dijo George.

-¿Y qué le dirías a Angelina?- le preguntó Ginny.

-Que hay George suficiente para todas.

Como respuesta sus hermanos le tiraron trozos de pan. Hermione tan pronto como acabaron de desayunar todos, se disculpó.

-Si es por Ron, no te preocupes. Lo mandamos a desnogmizar el jardín.

-Gracias Ginny, pero Draco debe estar esperando una repuesta.

-De acuerdo amiga. Cuando sepas la hora avísanos.

-Ginny, tenemos que ir de compras- le dijo Fleur.

-Cariño, ¿no era que tenías ya un vestido?

-Sí, pero no complementos.

Ante la cara de Bill las tres chicas se rieron.

-Si Ron cambia de opinión, dile que está invitado-dijo Hermione apesadumbrada.

-Hermione, si quieres correr la voz de que voy a ir no me importa. Lo digo por si alguien duda entre ir.

-Gracias Harry, me ayudará mucho- le dijo mientras lo abrazaba.

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

Cuando entró en la Mansión de los Malfoy, Draco la estaba esperando en el salón.

-Han aceptado venir, ¿no?- le preguntó el chico.

-Sí, además Percy dice que va a hablar con el Ministro y con algún compañero suyo. Menos Ron y Lavender, el resto ha confirmado su asistencia. Harry me ha dicho que si quieres hacer correr la voz de que va a venir no le importa.

-Bien, puedes avisar a McGonagall y el resto de profesores. Slughorn seguro que viene. Yo avisaré a mis amigos y conocidos de mis padres. Le pediré a Pansy que me acompañe, seguro que le gustará ayudarme.

-Solucionado ese problema, ¿quién solía ayudar a tu adre a organizar todo esto?

-Con la ayuda de los elfos. Sé que Dobby no puede ayudar, pero Pixi la ha ayudado en algunas cenas y bailes menores. Seguro que servirá.

-Quiero que todo salga bien.

-Si no fuese así no serías Hermione Granger- se rió el chico para darle un pequeño beso.

-Pensé que no ibais estar en toda la mañana- dijo Lucius como disculpa por interrumpirlos.

-Padre, estamos organizando un baile sorpresa-

-¿Necesitas ayuda?

-Necesitamos que el día de Navidad lo pase fuera de casa- dijo Hermione.

-Por eso no hay problema. Draco, creo que deberías ir a hacerles una visita a tu tía Andrómeda y a su nieto.

-Lo haré, padre.

Lucius salió del salón.

-Todavía queda mucha mañana, ¿te apetece acompañarme?

-¿A junto de Aandrómeda?

-Sí. Creo que será mejor si te ven llegar conmigo.

-Está bien.

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

El señor Tonks se encontraba cortando el césped cuando vio acercarse a dos personas a su casa. A Hermione la conocía, había ido varias veces de visita. Sobretodo desde que el pequeño Teddy se había quedado huérfano.  Dejó el cortacésped, se sacó los guantes y se acercó a los dos muchachos que se aproximaban.

-Buenos días- les saludó cordialmente.

-Buenos días Ted. ¿Cómo estáis?

-Bien, Ted desde que ha empezado a caminar nos vuelve locos.  No le podemos dejar solo ni un momento. Aunque Adrómeda está encantada, dice que así ha perdido tres kilos.

-En realidad son cuatro. ¡Oh! ¡Draco, que sorpresa! Pasar, no os quedéis ahí fuera.

Pasaron al salón donde rápidamente Andrómeda trajo unas tazas de té.  Draco y Hermione estaban sentados enfrente de los señores Tonks. Ted al escuchar voces se acercó.

-Hola Teddy- lo saludó Hermione.

El niño fue rápidamente a sus brazos. Hermione lo cogió y empezó a hacerle carantoñas. Después de un rato se fijó en Draco y le hizo señas para que lo cogiera. Hermione al ver que Draco no hacía nada, le acercó le niño. Los dos se miraron. Al pasar unos segundos el niño le sonrió y comenzó a jugar con su pelo. Draco le dejó nadar con su pelo.

-Parece que le gustas- dijo Ted.

-Draco aunque me gusta que hayas venido, ¿qué haces aquí?

-Lo primero quiero pediros perdón en nombre de toda la familia. Por no devolverte de nuevo a la familia y por lo sucedido con vuestra hija. Quiero remediarlo y para ello me gustaría que vinierais al baile de Navidad que se celebra en mi casa.

-No podemos dejar solo al pequeño Ted. Nuestros amigos son todos muggles por lo que no le podemos dejar a cargo de nuestro nieto.

-No hay problema por eso. Nuestra elfina se puede encargar de él- dijo Draco.

-Querida, yo no creo que encaje muy bien- dijo Ted.

-No se preocupe señor Tonks, nadie le faltara al respecto.

Siguieron hablando un rato más, poniéndose al día.

-¿Os gustaría quedaros a comer?- les propuso la señora Tonks.

-Lo siento, pero ya hemos molestado demasiado.

-Está bien, otro día será- dijo Andrómeda.

-Volver cuando queráis- dijo Ted.

-Hasta luego, señores Tonks. Un placer- se despidió Draco.

Ambos se marcharon de vuelta a la residencia de los Malfoy.

-Vamos a comer, estoy hambrienta.

-Pues yo pasaba directamente al postre.

-Cariño, el único postre que vas a probar hoy será la tarta de manzana que hizo Pixi- dijo Narcisa que estaba  a sus espaldas.

-Últimamente estás en todas las partes.