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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 27
Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.
"Los amigos verdaderos son como las raíces de los árboles y los falsos son como el hielo, ya que las raíces son quienes sostienen y el hielo se derrite y desaparece... No todo el que te mete en problemas es siempre tu enemigo ni todo el que te saca de ellos es siempre tu amigo."
Alessandro Mazariegos
"Amigos son ángeles que te dan alas cuando las tuyas no se acuerdan de cómo volar."
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Todos los Slytherin y Hermione especialmente, miraban con nerviosismo y preocupación la única salida de su sala común esperando que salieran Draco, Blaise y Theodore.
Los primeros rayos de sol estaban saliendo, si no se daban prisa la trampa que habían puesto los demás alumnos se activaría. Hermione vio como la sombra que cubría la pared exterior del colegio iba siendo sustituida por la luz. Aún no llegaba a las mazmorras, pero en cuestión de segundos lo haría. Un poco antes de que la luz llegase los tres chicos salieron con una niña en brazos.
Hermione iba a abrazar a Draco, pero al tener a la niña en brazos no pudo acercarse, cosa que agradeció ya que no quería que su relación fuese de dominio público.
Al poco rato apareció la profesora McGonagall con varios profesores, entre ellos el de Defensa Contra las Artes Oscuras, Pociones y Encantamientos. La directora observó a que todos los alumnos se encontrasen bien.
-Profesores, tienen que asegurar la sala común de Slytherin. Mientras, los responsables de las tres casas restantes hablen con sus prefectos a ver qué es lo que saben. Potter, Granger Malfoy y Parkison conmigo a mi despacho.
Cuando llegaron, la profesora conjuró un par de sillas más y se sentaron.
-¿Por qué salieron de su sala común?
-Porque…-empezó Hermione.
-Les preguntaba al señor Malfoy y a la señorita Parkison- le interrumpió la Profesora McGonagall.
-No sabemos porqué pero todas las salidas estaban bloqueadas- hizo una pequeña pausa
-Continúe señor Malfoy- le apremió la profesora McGonagall.
-Después apareció Granger y nos dijo que había una salida.
-¿Y porqué salieron?
-Porque Weasley nos iba a tender una trampa.
-¿Algo más que añadir?
-No.
-¿Y usted señorita Parkison?
-No.
-Puede irse y usted también, señor Malfoy.
Se levantaron y salieron del despacho. Cuando llegaron a su sala común vio que podían entrar y que estaban todos reunidos escuchando al profesor Slughorn.
-Acabo de terminar de contarles a vuestros compañeros lo que pasó, pero os haré un resumen. No se encontró nada en la sala común, ni nada que impidiese que salieses y los demás prefectos dicen no saber nada.
-¡Eso es imposible!- exclamó Pansy.
-Pansy, déjalo.
-La profesora McGonagall y los demás profesores nos reuniremos para hablar de lo sucedido y veremos que decisiones tomar en consecuencia a lo sucedido.
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Hermione se mordía el labio inferior debido al nerviosismo y la preocupación. La expresión de la profesora McGonagall era severa.
-Lo que nos temíamos ha sucedido- mencionó un cuadro.
-Gracias. Hermione no sabes lo que me apena lo que ha pasado.
-¿Qué es exactamente lo que ha pasado, directora?- preguntó Harry.
-Parece ser que Ron os ha engañado.
-¿A qué se refiere?- preguntó Hermione.
-Os ha engañado, no había nada en la sala común de Slytherin. Ni siquiera nada que nos pudiese dar una pista de porqué no podían salir los alumnos de su sala común.
-No es posible- murmuraba Hermione.
-¿Sabes lo que significa?-preguntó la profesora.
-Que hemos salido de nuestra sala común, fuera del horario permitido, me metí en la sala común de Slytherin y los engañé- dijo lo último en un sollozo.
-Exacto, entenderéis que tengo que castigaros.
-Pero, directora tenemos testigos-dijo Harry.
-Dos personas contra toda la sala común- le recordó la directora.
-Profesora, no castigue a Harry ha sido cosa mía- dijo Hermione.
-Yo le insistí.
-Señor Potter, el castillo tiene ojos y oídos en todos lados excepto en las salas comunes. Así que si alguien mencionase cierto asunto delante de algún cuadro o fantasma, no tendría que castigarte con que limpiases sin magia la sala de los trofeos todo el año y a la señorita Granger con que este asunto aparezca en su expediente y hará todos los fines de semana horas extra con los profesores que así lo requieran. Además queda relegada de su cargo de prefecta y premio anual. También se le restarán doscientos puntos y señor Potter queda expulsado del equipo de Quidditch.
-Sí, directora- dijeron los chicos tristemente.
-Directora, ¿qué ocurrirá con los Slytherin?- preguntó Hermione.
-Ahora vamos a reunirnos los profesores. Pero al haber el testimonio de varios alumnos que afirman que no podían salir de la sala común, no creo que tengan repercusiones.
-Gracias.
-Pueden retirarse- se despidió la profesora.
Salieron del despacho de la profesora. Hermione estaba tan furiosa con Ron que si lo tuviera enfrente ahora mismo lo despellejaría como si fuese una cebolla.
-Harry, esto es la guerra.
-Sí, Ron no solo ha perdido dos amigos sino que ha ganado a dos enemigos.
-Voy al baño de los prefectos a darme un baño relajante. Mañana pensaremos como destruirlo- dijo convencida.
-Hablaré con Ginny, Neville y Luna. Y les mandaré una carta a los gemelos Weasley que seguro tendrán alguna idea.
-Bien.
Hermione estaba tan furiosa con Ron y consigo misma que en lugar de caminar iba pisando el suelo como si fuese un elefante. Al llegar al baño abrió los grifos sin prestarles atención, se sacó toda la ropa y se tiró al agua. Permaneció varios segundos debajo del agua hasta que comenzó a faltarle el aire.
-Mirtle si estás ahí, vete.
-Como quieras, ¡aguafiestas!- le gritó antes de irse.
Poco le importaba en ese momento como se pudiese sentir la fantasma, necesitaba su espacio y ella estaba de intrusa.
No podía creer como Ron la había engañado de semejante forma. No porque pensase que era tonto, sino porque lo había hecho de una manera rastrera. Y no solo eso sino que involucró a Harry, no solo se quedó sin amigo sino que sin un gran buscador y capitán. No creía que encontrase uno medianamente bueno en tan poco tiempo para entrenarlo.
Hermione para tranquilizarse, apoyó la cabeza en el borde de la bañera de espaldas a la puerta, pero en lugar de relajarse, siguió pensando y analizando todos los detalles de cómo Ron había logrado engañarla.
-Sucio, rastrero, egoísta, avaricioso, idiota…
-Espero que no estés hablando de mí- dijo alguien detrás de ella.
Hermione se giró rápidamente del susto. Se le había olvidado cerrar la puerta.
-Malfoy, ¿qué haces aquí?
-Ver que tal estabas. Te busqué por todos los sitios, menos mal que me encontré a Potter.
-¿Qué haces?- le preguntó Hermione al ver que se comenzaba a sacar la corbata.
-Voy a darme yo también un baño.
Hermione se sonrojó ante la idea de estar los dos desnudos en la bañera, aunque pensar en lo enorme que era la relajaba un poco. Cuando se desnudó por completo Hermione apartó la mirada avergonzada, Draco sonrió al darse cuenta.
Cuando se metió en la bañera, la agarró por la espalda y la atrajo hacia sí. Comenzó a darle un masaje en los hombros.
-Deja de penar en esa comadreja pulgosa. Sino no podré sacarte toda esta tensión.
-Es que estoy enfadada con él y conmigo misma. No puedo sacarme de la cabeza como pude ser tan tonta.
-Que conste que no me has dejado más remedio- dijo divertido mientras le daba la vuelta.
-¿A qué te refieres?
Por respuesta recibió un fogoso beso. Hermione intentó decir algo, pero Draco la agarró firmemente por la cintura y la volvió a besar. Hermione como otras tantas veces se dejó seducir por el Slytherin del que estaba enamorada. Después de un largo rato se separo de los labios de la chica para continuar por su cuello, su clavícula, sus pechos y su ombligo. Tuvo que dejar su recorrido debido a la falta de oxígeno.
-Hermione todavía sigues tensa.
-No es culpa mía es que me enerva la situación y la vergüenza que he pasado por su culpa… ¿Qué haces?
La había cogido por las piernas y la había sentado en borde de la bañera.
-Ahora vas a ver lo que es relajarse- le dijo con un brillo en los ojos.
Le cogió uno de sus pies y comenzó a lamer dedo por dedo, Hermione sintió como un gran calor la invadía cuando la lengua de Draco lamió la planta del pie. Prosiguió por su tobillo ascendiendo hasta su muslo. Para sorpresa y pesar de la chica, se apartó volvió a repetir lo que había hecho en el otro pie. Esta vez cuando llegó a su muslo continuó ascendiendo hasta la intimidad de la chica. Comenzó a lamer y succionar de tal forma que parecía que estaba jugando. Hermione se sorprendió de todas las sensaciones que le invadían. Draco viendo como la chica se corría decidió darle más placer al introducir primero un dedo y luego dos. Hermione llegó rápidamente al orgasmo.
Hermione quería devolverle el favor, pero Draco no la dejo. Le dio beso profundo, Hermione se sorprendió al notar que no le disgustaba el sabor de sus fluidos. Delicadamente la bajó y sin delicadeza la penetró, Hermione lo rodeó con las piernas. Hermione tuvo dos orgasmos más antes de que Draco llegase al clímax.
-Ahora sí que estás relajada- le dijo Draco mientras le daba un beso en la frente.
-No deberías haberlo hecho, ahora ya no me acuerdo de todos los hechizos que pensaba lanzarle a Ron.
-Punto número uno, esa era mi intención. Punto número dos, a partir de ahora es COMADREJA. Punto número tres, también nos queremos vengar, así que cuenta con nosotros. Punto número cuatro, no estás sola. Todos los Slytherin estamos contigo.
-Mañana te aviso con la hora y el lugar.
-Bien, ahora sal de aquí que no quiero que te resfríes- le dijo al notar que el agua se enfriaba.
Se vistieron y Draco la acompañó hasta la sala común. Hermione entró intentando pasar inadvertida, pero no pudo evitar escuchar lo que decía un grupo de alumnos entre los que se encontraba Ron.
-Lo más gracioso fue ver cómo llegó llorando a junto del unicornio y le pidió ayuda. Claro que la muy tonta no sabía que era una ilusión formada por nosotros- le escuchó mofarse a Ron.
Tragándose las ganas de querer asesinar a Ron, pasó olímpicamente de él. Siguió tranquilamente hasta su habitación. Una vez en ella, dio rienda suelta a las lágrimas no podía evitar sentir como la frustración y la impotencia se apoderaban de ella. Había quedado como una tonta delante de todo el mundo.
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Apenas había pegado ojo, pero no le iba dar a Ron la satisfacción de que lo supiese. Aplicando varios consejos de Walburga y Narcisa quedó impecable y bajó a desayunar. Tan pronto como puso un pie en el Gran Comedor todos fijaron sus ojos en ella, Hermione vio a Harry y para sorpresa de todos sonrió como si nada hubiese pasado. Ron que estaba unos metros alejado, apretó la mano de su novio con fuerza ya que no le habían salidos las cosas como él esperaba.
En las clases que compartían con los Slytherin estos se sentaban cerca de Hermione, en las que Harry no se sentaba con la chica, lo hacía Draco. Ese día fue muy largo para varia gente la mayoría de ellos se reunieron en la sala de los Menesteres al finalizar sus clases.
Se encontraban Ginny, Neville, Luna, Pansy, Theodore, Draco, Hermione y Harry. No se fiaban de nadie más por lo que decidieron que no le preguntarían a nadie más. Tendrían que arreglarse entre ellos.
-Todavía sigo sin creerme lo que ha hecho Ron- decía Neville.
-Debe de ser que unos Chruiska se le han metido por la nariz. Es muy normal que hagan que la gente haga cosas extrañas- dijo Luna.
-No te engañes Lovegood, esa comadreja sabe perfectamente lo que hace- dijo Pansy- nos ha engañado a todos.
-Eso lo sabemos todos, ahora lo que hay que hacer es que confiese delante de testigos. A poder ser cuadros o fantasmas ya que no se pondrán de su parte- dijo Hermione.
-¿Y cómo vamos a hacer eso?- preguntó Ginny.
-Hay que herirle en su orgullo. Cuando nos metimos con su novia o aludimos a su falta de cerebro fue cuando comenzó a atacar en serio- comentó Theodore.
-Tenemos que hacer que le gente dude de él. Conseguir que un rumor falso se extienda por todo el colegio.
-¿En qué has pensado Malfoy?- le preguntó Harry.
-En adjudicarnos el mérito de esta broma. Fingiremos que hicimos todo esto para ver si conseguíamos expulsaros a ti y a Granger- explicó.
-Me parece una buena idea- dijo Hermione los demás afirmaron con la cabeza.
-Que hagamos esto no significa que no nos vengaremos de él- dijo Pansy.
-Tranquila, cuentas con mi ayuda y la de mis hermanos para eso. En sortilegios Weasley hay infinidad de cosas por probar- dijo Ginny, pensando en lo bien que lo iba a pasar.
-¿Cuando lo haremos?- preguntó Neville.
-Pronto, primero tenemos que difundir el rumor- dijo Draco- seguramente el último día antes de irnos de vacaciones podamos hacerlo.
-Lovegood y Longbottom, extender el rumor por vuestras casas, nosotros lo haremos en la nuestra. Y los Hufflepuff se creerán cualquier cosa que digan las demás cosas ya que no estaban presentes- comentó Pansy.
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Los días fueron pasando y el rumor se fue extendiendo. Ron había conseguido un gran respecto ya que se había burlado de los Slytherin y había conseguido engañar al gran héroe Harry y a la inteligente Hermione. O le temían o le respetaban.
Pero ahora estaba cambiando, la gente empezaba a murmurar que él no había sido el artífice de la broma sino que habían sido los Slytherin, en concreto Draco, Pansy y Theodore. Los de su propia casa sabían que ellos no habían sido, pero no negaban esa versión porque les hacía quedar como los astutos e inteligentes. Eso era mejor que quedar delante de todo el colegio como tontos.
Ron por su parte empezaba a perder credibilidad, incluso los propios Gryffindor dudaban de que él solo hubiese planeado todo eso. Debido a esto comenzó a ver como la gente que antes lo rodeaba ahora lo evitaba.
El plan estaba funcionando. Hermione veía como Ron se desesperaba cada día más. El colmo fue cuando Ron se quiso ser el capitán del equipo. Era sábado por la mañana, el entrenamiento acabó un poco antes porque empezaba a llover. Así aprovecharon para decidir quién sería el capitán ya que Harry había sido apartado del equipo.
-¿Algún voluntario?- preguntó Dean Thomas.
-Creo que está claro quién debe de ser el capitán- dijo Ron altivo.
-Yo no lo tengo tan claro- dijo Ginny- cualquiera es mejor que tú.
-¿Alguien más se ofrece?-preguntó Alice- pues a votar. Quien prefiera a Ginny Weasley que levante la mano. Por mayoría tenemos nueva capitana.
-Eso es injusto- gruñó Ron- yo estoy mejor capitán que ella.
-No es injusto, lo que pasa es que no se puede confiar en ti, mientes y engañas.
-Eso no es cierto, sí que se puede confiar en mí. El problema sois vosotros que queréis olvidar, no me puedo creer que no quieras venganza por la muerte de Fred.
Ginny le dio una bofetada.
-No olvido lo que le pasó a Fred, pero ya hemos pasado por suficiente dolor como para pasar página y comenzar de nuevo. Deberías entenderlo. Y para tu desgracia soy la nueva capitana así que me vuelves a faltar el respeto y te echo. Lo has entendido o te lo escribo.
Se dio media vuelta y salió rápidamente hacia el colegio, la lluvia era una buena excusa para correr. Sabía que Ron iba a seguirla ya que no quería que ella se quedase con la última palabra. Hermione, Draco y varios Slytherin deberían de estar cerca de la entrada para cuando llegase Ron detrás de Ginny.
Tan pronto como Ginny entró, Draco se situó de tal forma que Ron le golpeó.
-¿Se puede saber que haces perdedor?- Le preguntó Draco con un toque de superioridad.
-¿A quién llamas tú perdedor?
-A ti una comadreja que le quiere llevarse el mérito de otros- sonrió.
Los Slytherin estaban escuchando detenidamente, incluso un par de fantasmas se pararon a ver qué pasaba. Draco se sintió complacido, Ron rechinó los dientes enfadado.
-Tú no has hecho nada- murmuró entre dientes.
-Yo he engañado a la alumna más brillante e inteligente de Hogwarts al igual que a al Elegido. ¿Eso es no hacer nada?
Ginny se sorprendió de lo que había dicho de Hermione. Tomó nota mental.
-Eso no lo hiciste tú.
-¿A no? ¿Entonces quién se supone que lo ha hecho?
Ron se quedó callado, lo único que hizo fue apretar con fuerza los puños. En ese momento apareció Hermione.
-¿Por qué no le preguntas a Granger?- le sugirió Draco.
-Hermione, dile a Malfoy quién fue el que te gastó la broma- le pidió Ron un poco desesperado.
-Te recuerdo que tú y yo no nos hablamos- le dijo Hermione.
-Granger, le puedes decir a la comadreja quién te gastó la broma.
-Por lo que parece fue cosa tuya, cosa que es bastante plausible.
-Eso no es cierto y lo sabes- le dijo mientras se le acercaba para agarrarla fuertemente del brazo- confiesa, di que la broma la hice yo, que todo fue idea mía.
-¿Quieres que diga que la hiciste tú? Si quieres lo digo, pero es mentira, tú mismo me lo dijiste.
- Eso fue para que no me castigaran, pero la broma la hice yo. Yo la planeé y la ejecuté engañándoos a todos -se jactó Ron.
Hermione y Draco se miraron y sonrieron.
-Sí, es cierto fuiste muy inteligente para engañarnos pero ahora el engañado eres tú- dijo Hermione.
-Ahora el que será castigado serás tú- le dijo Harry que había estado oculto tras una estatua mientras escuchaba todo.
-Es mi palabra contra la vuestra- dijo Ron resuelto.
-No, tenemos a varios testigo- le dijo Pansy señalando el grupo de Slytherin, a los fantasmas y a los cuadros.
Después de eso, se reunieron todos en la sala de los Menesteres a festejar mientras Ron estaba con la profesora McGonagall. Hermione y Harry le habían pedido que no echasen a Ron de la escuela. No se sabría hasta después de Navidades su castigo.
Hermione estaba contenta porque toda la verdad se supiera, pero lamentaba ver como Ron, su amigo había llegado a ese punto.
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Hermione estaba en su habitación, revisando que no se olvidase de nada. Dentro de unos minutos cogería el tren de regreso casa. Estaba nerviosa porque Draco la presentaría como su novia ante sus padres.
Fue a la habitación de Ginny. Estaba encerrada en el baño.
-Venga Ginny, acaba.
-Ya voy- salió del baño- ven tú también te vas a retocar un poco.
-Ginny, vamos a ir en un tren a casa. ¿Para qué me voy a maquilar?
-Entonces, ¿Por qué llevas un vestido precioso y zapatos de tacón?
-Vale, pero nada exagerado.
La maquilló ligeramente.
-Bien, ahora que he acabado, me tienes que dar algo cambio.
-¿Qué quieres Ginny?- preguntó divertida.
-Información, ¿sales con Malfoy?- Hermione se quedó sorprendida- eso es un sí. ¡Lo sabía!
-No se lo digas a nadie.
-¿Por qué no?
-Todo a su tiempo, primero quiere decírselo a sus padres.
-Harry lo sabe, ¿verdad?
-Sí. Ahora vamos o perderemos el tren.
Cuando subieron al tren, Draco la agarró de la mano y la metió en su vagón. Ginny sonrió y se fue a buscar a Harry. Draco comenzó a besarla, pero Hermione lo separó.
-Acuérdate de lo que pasó la última vez- le dijo Hermione.
-Esta vez no hay ningún Black que nos moleste.
Al ver la cara de la chica, cedió.
-Está bien, pero me lo tienes que compensar- dijo el chico.
Hermione se sentó y Draco la atrajo hacia sí he hizo que se apoyase sobre él.
-Mis padres vendrán a la estación.
Hermione se tensó y Draco lo notó.
-No te preocupes, están avisados. Sabes, creo que Cassiopeia nos devolvió atrás en el tiempo porque les había mandado una carta diciendo que no me importaba casarme con quién ellos eligiesen.
-¿Y eso?
-Porque desde la guerra todo me daba igual ya que a nadie le importaba. Y si podía hacer algo porque mis padres se sintiesen mejor, lo haría.
-Entiendo. Ahora ya sabes que eres importante, no solo para mí sino para más gente.
-Eso no me lo creo.
-Harry fue a ayudaros, también le importas.
Siguieron hablando hasta que llegaron a la estación. Cogieron sus maletas y las dejaron en dos carritos. Después Draco la llevó hasta sus padres. Narcisa estaba tan guapa como siempre, aunque un poco más vieja. Lucius sí que estaba bastante desmejorado, el tiempo que pasó en Azkaban le había pasado factura aunque seguía teniendo el mismo aspecto que infundía respecto y seguridad en sí mismo.
-Padre, madre. Os presento a Hermione Granger, mi novia.