Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Mira el pasado y verás el presente · de

Mira el pasado y verás el presente — capítulo 3

Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que

pertenecen a J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

Gracias por vuestros reviews, me animan mucho.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

"A veces una buena apariencia puede ser tan engañosa como un lobo con piel de oveja."

Hermione tan pronto acabó la cena dijo que se iba a descansar a su cuarto, que estaba muy cansada. Aprovechando que los demás se iban al salón ella aprovechó para ir a la habitación de Sirius. Tocó en la puerta, pero nadie respondió. Volvió a tocar y obtuvo la misma respuesta. Asustada de que le hubiese pasado algo, entró. Se imaginó encontrar cualquier cosa, menos a Sirius recién salido de la ducha solo tapado con una toalla.

Tan pronto como lo vio giró la cabeza toda roja.

-Sabía que ibas a caer rendida a mis encantos, pero no pensé que fuese tan rápido.

-Te equivocas. Podrías vestirte.

-¿Estás segura de que quieras que me vista?

-Sí, por favor. Quería preguntarte sobre, ¿cómo los llamasteis? "Panda de descerebrados"-aún sin mirarle a los ojos.

-Tranquila, ya estoy vestido. ¿Por qué quieres saber de ellos?

-No conozco a nadie, no sé nada y estoy perdida. Quiero saber donde me encuentro, y con quién me relaciono.

-Bueno, mis padres te darán otra versión-comentó mientras se sentaba- puedes sentarte.

-Gracias. Prefiero tu versión-aseguró Hermione.

-Bueno, son más conocidos como mortífagos. Sirven a un estúpido que se cree el rey del mundo.

Hermione estaba esperando que dijese algo más pero al ver que no decía nada más, preguntó extrañada:

-¿No sabes nada más?-preguntó extrañada.

-Bueno que matan a magos hijos de muggles y a estos por diversión y se justifican diciendo que son impuros y que no merecen vivir. Se creen superiores por ser de sangre pura.

-¿Quienes son mortífagos?

-¿Quieres unirte?

-Por supuesto que no.

-¿No? Entonces, ¿te gustaría tener un marido mortífago?-preguntó como si fuese lo más normal.

-No- dijo con repugnancia- además, aún soy muy joven para casarme- Sirius sorprendido elevó una ceja.

-Pero no para comprometerte. El baile que habrá dentro de dos días será una presentación para ti.

-¿Qué quieres decir?- preguntó extrañada-¿cómo que me van a presentar?

-Mi madre aprovechará para que todos los solteros caigan rendidos a tus pies.

-¿Cómo?

-¿En serio no lo sabes?- ante la cara de la chica, continuo- bueno, mi madre dirá que eres una sangre pura, cosa que nadie negará. Después, eres una Black, que ya de por sí tiene un gran peso, además eres muy guapa. Serás considerada un gran partido, seguro que muchos se pelearan por ti.

-Es tarde, creo que me iré a dormir.

-Mañana, mi madre te llevará de compras. Deberías descansar.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Piensas ir desnuda al baile? Yo apoyaría esa elección. Buenas noches.

-Buenas noches- se despidió Hermione, mientras salía de su habitación.

Su habitación era bastante más grande que la de su casa. Los colores que predominaban eran el blanco y plateado. Le extrañó no ver verde. Al lado de la puerta estaba la cama con doseles de gasa, era blanca y con detalles plateados, a juego dos mesitas, una a cada lado. En la pared de al lado había una cómoda con tres espejos y a su lado estaba un armario del mismo estilo. Y a juego una silla, de ese mismo lado había una puerta. En frente de la cama estaba la ventana que sobresalía, en el hueco que dejaba había un banco que lo llenaba todo. En la otra pared, había una mesita baja, con tres sillones y un banco a juego. La habitación era de estilo Luis XVI. Parecía la habitación de una princesa.

Se sacó la ropa la dejó encima del banquito que tenía a los pies de su cama. Estaba demasiado cansada para meterla en el armario. Se puso un camisón que habían dejado encima de su cama. Apartó los cojines y se metió en el medio de las sábanas, eran de seda blanca. Pronto se quedó dormida.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

A la mañana siguiente, Kreacher le abrió las cortinas y le dijo suavemente que el desayuno estaba servido. Intentó hacer la cama, pero el elfo se adelanto y con un chasquido de dedos, la hizo.

-Señorita, su ropa está lista- anunció el elfo- Kreacher está muy contento de tenerla de vuelta señorita.

-Puedes llamarme por mi nombre.

-Señorita, no se acordará acordamos que no la llamaría ni ama ni por su nombre.

-Así que al final lo dejamos en señorita, ¿no?- asintió el elfo- y ¿no hay manera de que puedas llamarme por mi nombre?

-No, señorita. La ama la espera abajo, ¿quiere que le diga algo?

-Dile a Walburga que bajo en un momento.

-Sí, señorita- con un "plof" desapareció.

Abrió la puerta y vio que había un magnífico baño, se dio una ducha y se vistió. Llevaba puesto un vestido de tirantes de color rosa palo. No tenía ningún escote. Era ceñido hasta la cintura, donde tenía unos brillante como si fuesen un cinturón. Después caía libremente hasta por debajo de las rodillas le quedaba como si fuese hecho solo para ella. Se puso los únicos zapatos que encontró, eran unas sandalias plateadas, tenían tacón de aguja muy alto. El pelo lo llevaba suelto. Estaba muy guapa.

Bajó y se encontró a Walburga desayunando, solo estaba ella. Le indicó con una mano que se sentase a su lado.

-Buenos días querida. ¿Cómo dormiste?

-Buenos días, Walburga. Dormí bien.

-Se que te resultará raro llamarme madre, pero que sepas que Orion está ahora mismo arreglando los papeles para que así sea.

-Gracias.

-No te preocupes. Cuando acabes tenemos mucho que hacer. Cortarte el pelo, maquillarte un poco de paso, comprar ropa, complementos, perfumes, joyas.

-Podemos comprar también las cosas del colegio.

-No te preocupes con eso. Ya habrá tiempo.

-¿Volveremos pronto?

-No creo, necesitaremos todo el día. ¿Por qué lo preguntas?

-No creo que aguante con estos zapatos todo el día.

-Supongo que habrás notado que son unas sandalias muy cómodas a pesar de su tacón, pero su encanto está en que puedes correr todo el día con ellas que tus pies no lo notaran. Ya compraremos más de este tipo.

-Pero, serán muy caros.

-Cariño, no te preocupes por eso somos unas Black, no hay nada lo suficientemente caro. Empezaremos por tu vestido de noche. Ya se donde podremos ir.

Cuando acabaron de desayunar, la señora Black cogió su bolsito y salieron a la calle. Walburga le pidió a Hermione que le agarrase del brazo para poder aparecerse. Tras llegar al callejón Diagon Walburga se dirigió a una de las mejores tiendas. Hermione jamás se había fijado en esa tienda nunca le había dado mucha importancia a la ropa y ya que quedaba muy por encima de sus posición económica.

-Entra cariño.

-Buenos días, señora Black.

-Buenos días Daisy. Necesito un vestido de gala, para mi hija. Tiene que ser único.

-No sabía que tenía una hija- confesó la dependienta.

-La he adoptado recientemente. Me recuerda mucho a mi hermana.

-¿De qué color querría el vestido?-preguntó Daisy.

-Estaba pensando en rojo, ¿qué opinas querida?-preguntó mirando a Hermione.

-Estará bien- no sabía muy bien que decir.

-Muy bien, voy a ponerte algunos diseños. Súbete ahí.

Hermione se subió a un gran taburete. La dependienta con un movimiento de varita hizo que apareciera un vestido rojo donde antes tenía el otro vestido. No recordaba cantas veces vio a la dependienta mover la varita.

-Es perfecto- dijo finalmente Walburga.

-Es uno de los últimos modelos, nos llegó ayer- aseguró la dependienta.

-Nos lo llevamos, necesito diez vestidos como el que te encargué ayer. Cuando estén mándamelos a mi casa- anunció la señora Black.

-Vamos Cássidi, aún tenemos mucho que hacer. Por cierto, mañana estaré fuera todo el día, así que pídele a Regulus o a Sirius que te ayuden en todo lo referente al baile.

-Claro- no tenía muy claro eso de ir y ahora que sabía que necesitaba instrucciones le apetecía mucho menos.

Fueron a otra tienda a buscar varios pares de zapatos, cerrado abiertos, de todos los colores, pero todos con mucho tacón. Después fueron por bolsos, por cosméticos, por perfumes, por joyas. Fueron a comer a un precioso restaurante. Finalmente, fueron a un salón de belleza. Le cortaron un poco las puntas y le hicieron un recogido. Sería el que llevaría en la fiesta.

Llegaron para la cena, Hermione estaba agotadísima. Había ido con su madre de compras, pero nunca terminó tan cansada. Parecían que las estaban esperando. Cuando vio la cena no pudo pensar en nada más. Orion se dio cuanta de la cara que tenía.

-Anda corre, ven a cenar con nosotros- dijo divertido- ¿qué tal las compras?

-Muy agotadoras- dijo sinceramente.

-Regulus, pásale la ensalada que parece que viene con mucha hambre- comentó refiriéndose a Hermione.

-Mañana me voy a servir yo primero, sino me vas a dejar también sin comida- comentó divertido Sirius haciendo referencia al apetito de la chica, cuando acabaron de cenar.

-Lo siento, yo- intentó disculparse Hermione toda roja.

-¡Sirius! No seas maleducado, si aún queda comida en las fuentes- intervino su padre.

-Así no vas a conseguir mujer- se lamentó Walburga.

-Tengo a todas las alumnas de Hogwarts suspirando por mí. ¿Verdad hermanito?

-No es para tanto- contestó fastidiado- no me metas.

-Mañana será buena ocasión para buscarte una- le aseguró su madre.

-¿Por qué mejor no te centras en ella?- preguntó furioso.

-Yo no hice nada- se defendió indignada.

-Por eso mismo, pensé que eras diferente- la increpó. Mientras se levantaba y se iba a su cuarto.

-¡Sirius!Vuelve aquí. ¡Sirius!-gritó su madre.

-Con permiso. Hasta mañana- se despidió Hermione.

Subió las escaleras hasta llegar al cuarto de Sirius. Delante de la puerta dudó en entrar, pero necesitaba aclararlo. Tocó y como la otra vez, no contestó. Así que abrió la puerta. Estaba tumbado en su cama.

-¿Por qué no contestaste?- preguntó la chica.

-¿Qué quieres? - preguntó sin rodeos.

-¿Por qué me dijiste que pensabas que era diferente?

-Cuando viniste ayer a mi habitación pensé que eras diferente. Creía que no te dejarías llevar por toda esa sarta de tradiciones ridículas.

-Y no me dejo llevar- se defendió ofendida- le debo mucho a tus padres. No sé quién soy, no tengo donde ir. Me dan comida, ropa y un lugar donde vivir. No tengo porqué ser descortés.

-Eres una cobarde- murmuró lo suficientemente alto para que le escuchase.

-Si tanto odias a tus padres, vete. Así no tendrás que aguantar "tradiciones ridículas". Tú tienes a medio Hogwarts enamorado y seguro que te darían cobijo- sabía porque pero estaba muy enfadada.

-Por supuesto, así por lo menos estaría bien acompañado.

-Pensé que eras más comprensivo.

-Y yo que tendrías más vergüenza. No eres más que una muerta de hambre oportunista.

Eso le dolió. Sabía que no tenía a donde más ir, pero no era una oportunista. Walburga fue la que insistió en se fuese con ella. Durante todo el tiempo que llevaba en esa casa, se había tenido que morder mucho la lengua. Pero sabía que no podía llevar la contraria a los señores Black ni expresar sus ideas.

-No te preocupes que esta oportunista no te va a molestar más.

Cerró la puerta con un portazo. Cuando iba entrar a su cuarto vio a Regulus.

-Buenas noches- se despidió con una sonrisa triste.

-No te preocupes, pronto se le pasará.

-Regulus- lo llamó- verás, quería pedirte algo- dijo sonrojada.

-Dime- dijo curioso.

-¿Me podrías ayudar con lo referente al baile?

-Claro. Empezaremos a las nueve. Buenas noches- se despidió con una sonrisilla.

Hermione más contenta se fue a dormir. Estaba agotaba. Se sacó la ropa y se metió en cama. Poco tardó en dormir.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Al igual que la mañana anterior Kreacher la despertó.

-El amo Regulus la está esperando abajo.

-Oh, lo había olvidado.

Se puso rápidamente la ropa que le dejó el elfo y bajó corriendo las escaleras y llegó a la sala.

-Llegas quince minutos tarde- la saludó el moreno desde un sillón.

-Lo siento, me quedé dormida, estaba muy cansada.

-Vamos a desayunar.

-Claro. ¿Qué tengo que saber del baile?- preguntó sentados a la mesa.

-Te haré un resumen de las familias que van a asistir para que cuando te los presenten te sea más fácil acordarte. También te enseñaré los bailes y para acabar como tienes que comportarte; saludos, qué beber, cómo beber, con quién bailar, de que hablar dependiendo de la persona. Más o menos se reduce a eso.

-Buff- resopló la chica.

-No te preocupes- comentó divertido.

Después de desayunar, fueron a la sala. Se sentaron juntos y el moreno sacó unos álbumes y le puso a explicar quienes eran y que relación tenía con su familia. Después se le enseñó unos pasos clave y después le enseñó algunos de los bailes que más se sonaban. Picaron algo en la sala y continuaron con las clases. Poco después acabaron. Aunque no tuvo mucho tiempo para relajarse, ya que tuvo que ducharse y ya se pusieron con el peinado, después con el maquillaje y por último se puso el vestido y se echó el perfume. Y después llegó el turno de las joyas.

Kreacher la aviso para que bajara cuando acabase que ya estaban todos listos abajo. Hermione se vio una última vez en el espejo. Se sentía muy rara entre que su cuerpo y cara eran diferentes, y que nunca se había arreglado tanto, ni si quiera cuando fue el torneo de los tres magos. Llevaba un vestido único, diamantes, un recogido muy elaborado.

El vestido era rojo de tirantes. Los tirante recorrían toda la espalda y acababan en su cuello, eran finos y con pedrería. El vestido formaba un gran juego de gasa y pedrería. El escote estaba formado por gasa suelta que se superponía por encima de un corsé de seda. El corsé se ajustaba perfectamente, llegaba hasta un poco más arriba de la cintura y terminaba en un cinturón de pedrería igual a los tirantes. Desde ahí caía libremente con un poco de vuelo hasta tocar el suelo. La parte de abajo esta formada por una falda de seda que se ajustaba a sus formas, por encima tenía una capa de seda con algún detalle de pedrería. El vestido estaba pensado para insinuar sin que se vea nada. Resultaba sexy sin ser vulgar.

Los zapatos eran abiertos por delante y se abrochaban al tobillo. Llevaba unos pendientes largos a juego con un impresionante collar de diamantes. También llevaba un anillo. El recogido se basaba en que por delante tenía marcada un trozo de la raya al medio, después cogía volumen, hasta terminar en en un moño de donde salían unos mechones que se tapaban por otros, así todo el pelo.

Bajó y vio a los Black. Regulus y Orion llevaban un traje negro con camisa blanca, Regulus llevaba una corbata negra, su padre una pajarita. Sirius llevaba un traje y camisa negra, sin corbata. Regulus iba peinado, Sirius iba con el pelo al natural. Su madre llevaba un vestido negro con un ligero escote en barco y con mucho brillantes, zapatos negros y un collar semirígido a juego con unos pequeños pendientes. Su peinado era un recogido alto, muy tirante.

-Estás muy guapa- comentó Orion.

-Todos vosotros también.

-Nos vamos ya, que quiero volver pronto de esa tortura.

Cogieron un carruaje muy antiguo de la familia, tirado por dos animales invisibles para los Black, pero no para Hermione. Durante el camino le comentaron que el baile era en la Mansión Malfoy y que era como una tradición. Cuando llegaron las verjas se abrieron a su paso, hasta la casa había un sendero con magnolias en flor a cada lado. El carruaje se paró delante de la puerta. Se bajaron entraron y en el hall estaban en fila la familia Malfoy. Primero estaba Abraxam, a su lado Lucius acompañado de Narcisa su prometida y por último Draco. Fueron saludando uno por uno. Entraron al gran salón donde había mucha gente. Hermione pudo reconocer (gracias a las clases de Regulus) a gente del ministerio, vio a miembros de familias de sangre pura.

La señora Black, estuvo presentándole a un montón de gente. Hasta que Hermione se pudo escapar diciendo que tenía que ir a retocarse. Estuvo buscando a Malfoy hasta que por fin lo encontró en la terraza.

-Que suerte tienes de estar en casa, con tu familia- le comentó mientras se apoyaba a su lado.

-¿Qué quieres Granger?- preguntó sin inmutarse.

-¿Cómo era la cajita?

-De madera con una placa de plata.

-No eres de mucha ayuda. Por cierto, ¿cuál es tu nombre?

-Granger, ¿es una broma?

-Me llamo Cassiopeia Black.

-Scorpius Malfoy.

-Pues sí que te van los nombres de animales.

-Muy graciosa. Si ya acabaste, vete.- dijo refunfuñando.

-Te necesito para volver a nuestro tiempo- le dijo seria.

-No me importa ya lo resolveré. Tú por tu parte, no dejes en mal sitio a mi familia.

-¿Solo te preocupa eso? -preguntó indignada.

-Cássidi, ¿quieres bailar?- preguntó Regulus- ¿interrumpo algo?

-No. Vamos a bailar-dijo mientras le dedicaba una mirada de enfado.

Se dirigieron al medio del comedor y se pusieron a bailar rodeados de varias parejas. Estaba tan nerviosa por lo que solo era capaz de pensar en los pasos de su pareja.

-Deberías tener cuidado con aquel grupo- le indicó un grupo de chicas que bailaban al rededor, que los miraban.

-¿Por qué?

-Has atraído demasiadas miradas.

Hermione estaba pensativa. Si Regulus le había advertido era que debía estar prevenida. No supo muy bien como pasó, pero se vio sin pareja en el medio de la pista de baile mientras el resto seguía bailando. Quiso retirarse, ero las parejas se lo impedían. Ya no sabía que hacer, cuando alguien le dio la vuelta y se puso a bailar con ella.

-Tú- dijo sorprendida Hermione, mientras le seguía el paso.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Se aceptan opiniones, respuestas, consejos, quejas, críticas, review bomba, tomatazos....

PD: a ti no te cuesta mucho dejar un review, y a mí me alegra mucho.

Adiós TaTi