Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Mira el pasado y verás el presente · de

Mira el pasado y verás el presente — capítulo 4

Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que

pertenecen a J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente,

pero de lo que está mal uno siempre es consciente."

Johann Wolfgang Goethe

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Hermione estaba pensativa. Si Regulus le había advertido era que debía estar prevenida. No supo muy bien como pasó, pero se vio sin pareja en el medio de la pista de baile mientras el resto seguía bailando. Quiso retirarse, ero las parejas se lo impedían. Ya no sabía que hacer, cuando alguien le dio la vuelta y se puso a bailar con ella.

-Tú- dijo sorprendida Hermione, mientras le seguía el paso.

-Granger, ¿qué te dije de dejar a mi familia en ridículo?- le preguntó mientras la guiaba.

-No fue culpa mía.

-Si estuvieras más atenta, eso no pasaría. Tranquilízate- le ordenó el rubio.

-Malfoy te lo agradezco, pero tú no mandas- le dijo mientras intentaba llevar ella el ritmo.

-Ni se te ocurra, yo soy quien tiene que llevar el ritmo.

-De eso nada- amenazó Hermione.

A pesar de lo que intentos de Hermione, Draco no se dejó vencer y le hizo saber quien era el que mandaba. Al acabar la canción la agarró por la cintura y por el cuello y la giró dejándola sobre su rodilla. Se acercó a su oreja.

-Que sepas que mando yo. Sé que no conocerías un bailarín tan bueno como yo que se enseñase como se baila, pero ahora ya lo sabes- después de eso la subió.

Hermione frustrada, salió de la pista de baile y se dirigió a la terraza.

-Cássidi, lo siento. Me arrastraron.

Hermione se giró y vio a Regulus. Tenia la cara seria, pero se le notaba avergonzado.

-No te preocupes, me advertiste. Además Malfoy me ayudó.

-En un momento pensé que sería Sirius.

-¿Sirius?- preguntó sorprendida.

-Sí, iba a ir en tu ayuda, pero Malfoy se le adelantó- comentó despreocupadamente- que te parece si para compensarte, no me separo de ti en toda la noche.

-Que te parece si lo dejamos hasta el final de baile- debido al comentario de Hermione el chico se sonrojó.

-¿Te apetece bailar?

-¿Aquí?- preguntó extrañada.

-¿Hay algún sitio mejor?

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

-Amo Malfoy, es hora de levantarse.

Se levantó, se dio una ducha y se vistió. Al igual que hacía en el presente, dejó todo tirado y la cama sin hacer. El elfo lo haría. Ese día desayuno solo con Narcisa. Lucius y Abraxam tenían unos asuntos de negocios.

-Buenos días.

-Buenos días, ¿qué tal dormiste?- preguntó la rubia.

-Bien.

-¿Qué te pareció el baile?

-Bastante presuntuoso. Pero no estuvo mal.

-Me alegro. ¿Qué te pareció la señorita Black?

-¿Perdona?- casi se atragantó.

-Se te vio... interesado.

-No quería que quedase en ridículo.

-Ya- dijo sospechando- creo que le deberías regalar algo.

-¿Por qué?

-Porque mañana vas a hacerle una visita.

-¿Y eso?

-Tienes que disimular un poco antes de que le pidas matrimonio.

Sin poder impedirlo, escupió todo el zumo.

-Aunque mi vida dependiera de ello jamás le pediría matrimonio.

-Bueno, tienes que acompañarme a hacer unas compras.

Mientras Narcisa compraba de todo, Draco recordaba como tanto ella como Orion lo habían recibido con los brazos abiertos. Orion lo trataba como otro hijo más y Narcisa como una mezcla entre un hermano pequeño y un juguete. Lucius, era educado, pero si podía evitaba su compañía. Debido a su trabajo en el ministerio y sus negocios apenas estaba en casa.

-Narcisa, ¿te queda mucho?

-No sé que comprarle a Cássidi- Draco suspiró.

-¿Y una cajita de música?

-¿Seguro que no te gusta?

-No.

-Pues creo que sí.

Entraron en una tienda de antigüedades. Narcisa miraba por un lado y Draco por otro. A cada paso le enseñaba una, pero el las descartaba. Buscaba una como la que había visto.

-Scorpius, ven.

-Señor, ¿qué le parece esta?- le preguntó el dueño de la tienda.

-Perfecta- era exacta a la que había visto, solo le faltaba un detalle, la inscripción.

-¿Quiere grabarla?

-Sí, quiero que ponga "*simul aeternum"-*dijo en un susurro intentando que la rubia no leescuchase.

Mientras Narcisa veía como el dueño grababa la inscripción con un movimiento de varita, Draco observó que tenía un registro de inscripciones perfectopensó el rubio *ahora mi declaración de amor a Granger quedará grabada por toda la eternidad.*Pagaron y salieron de allí dirección a la mansión.

-¿Así que no te gusta?- le preguntó mientras se reía.

-Y así es. ¿Puedes dejar el tema?

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Estaba comiendo con Orion. Solo con Orion, cosa que le pareció raro. Llevaba todo el día sin ver a Narcisa y a Lucius. Una chispa se hizo en su cabeza.

-¿Dónde está Narcisa?

-Hoy tenía un compromiso con mi hijo.

-¿Cuando vuelve?

-Mañana, ¿por qué?

-Hoy tenía que acompañarla a casa de los Black.

-Sí, algo me comentó. Seguro que la señorita Black te lo agradece.

-¿Eh?

-Orion y Walburga, tenían un compromiso. Dobby, traele a Scorpius el paquete que dejó Narcisa.

-Ya iré otro día, no tengo prisa.

-Chico, no hace falta que disimules. Ve.

Sin poder evitarlo se encontraba delante de la puerta del número 12 de Grimmauld Place. Tocó a la puerta y un elfo le abrió.

-¿Quién es? ¿Qué desea?

-Soy Scorpius Malfot y vengo a ver a Cássidi.

-Pase -dijo mientras le hacía una reverencia indicándole el salón- ¿desea algo mientras llamo a la señorita?

-No.

Kreacher le dijo que tenía una visita que la esperaba en la sala. Al principio pensó que era Druella Rosier, pero le habían prohibido a Kreacher que la dejase pasar. Después pensó que era Dumbledore que había descubierto la verdad. Se asomó a ver quién era y vio un pelo inconfundible.

-Malfoy ¿qué haces aquí?- preguntó extrañada.

-Buenas tardes a ti también.

-¿A qué viniste?

-¿Dónde dejaste tus modales, Granger? ¿O es que no los tienes?

-Mira hurón oxigenado, después de todo lo que me hiciste pasar desde que llegué a Hogwarts no te mereces que emplee mis modales contigo.

-Sabiendo que eras tan desagradecida, te hubiese dejado hacer el ridículo.

-¿No fue por no dejar en vergüenza a tu familia?

-Da igual. Toma- dijo dándole un paquete.

-¿No será una bomba?

-Déjate de estupideces muggles y ábrelo.

-¿Qué significa esto? ¿Juntos para siempre? ¿Me estás tomando el pelo?- preguntó enfada.

-Esa es la caja con lamismainscripción que la que nos mandó aquí.

-Ah- ahora lo entendía- ¿algo más?

-No.

-Pues vete.

-No puedo.

-¿Por qué? ¿No sabes donde está la puerta?

-Muy chistosa Granger, pero Abraxam y Narcisa creen que me gustas.

-¿Qué les has dicho?

-Nada, lo piensan porque nos vieron en el balcón y bailando.

-No es problema mío.

-Sí que lo es. He venido a traerte la caja. Tengo que quedarme y disimular un poco.

-Claro, tienes toda la sala para ti solo, yo me voy a mi cuarto. Tengo que estudiar.

-Si viene alguien y me ve aquí solo, sospechará.

-Iré por algunos libros y podemos estudiar juntos.

-No cambias.

Estuvieron estudiando toda la tarde. Bueno, Hermione intentaba estudiar y Draco la incordiaba. Cuando estaba a punto de echarlo, llegaron los señores Black.

-Buenas noches. No sabía que teníamos visita- comentó Walburga.

-Buenas noches señor, señora.

-¿Te quedaras a cenar Scorpius?- le invitó Orion.

-No quiero molestar- respondió Draco- ya he abusado demasiado.

-Insisto- dijo la señora Black.

-Entonces, me quedaré.

-Kreacher, ¿está la cena?

-Claro ama.

-Sírvela que vamos ahora a cenar.

-Regulus, ¿dónde está tu hermano?

-No lo sé, salió a la tarde y aún no regresó-respondió serio- buenas noches- dijo mirando a Draco.

-Buenas noches- respondió Draco.

Se sentaron a cenar. Cuando estaban en mitad de la cena, entró Sirius y pasó de largo sin saludar. Walburga lo vio.

-Disculparme.

-¡Sirius! ¿A dónde crees que vas?-gritó su madre.

-A mi cuarto, voy a dejar mis cosas y a cenar.

-Tenemos visita.

-¿Y?

-Muestra un poco más de respeto por tu familia y nuestro invitado.

-Tu invitado.

-Ya que no llegaste a su hora, pasaras sin cenar.

-Perfecto, prefiero pasar sin cenar a tener que aguantar esa pesadez- se fue a su habitación.

La cena pasó sin más dilaciones. Se despidieron de Draco y cada uno se fue a su cuarto. Cuando Hermione sintió que todos se habían ido a acostar, se dirigió a la habitación de Sirius. Tocó y como no escuchó respuesta entró. Vio a Sirius en su cama, tenía solo puesto el pantalón del pijama y estaba todo destapado. Dudo un segundo, pero se acercó a taparlo. Cuando subía la sábana una mano la detuvo.

-Al final si que voy a pensar que estás enamorada de mí.

-Tonto- le dijo soltándose- solo te venía a traer algo de comer y te vi todo destapado- se sonrojó- y te iba a tapar.

-A ver que me traes, siéntate.

Le traía un poco de pan, un filete y una manzana. No era mucha cosa, pero le saciaría un poco el hambre. Se lo dejó encima de su mesita y se sentó a su lado en su casa. Sirius levantó las cejas.

-¿Solo esto?

-Si no lo quieres, me lo llevo- dijo acercándose a recogerlo.

Sirius le agarró la mano y la sentó.

-Era broma mujer. Gracias.

-Que te parece si para agradecérmelo me cuentas algo de Hogwarts o de tus amigos- preguntó interesada.

-Empezaré por mis amigos, se llaman Peter un gordinflón cobarde, Remus es prefecto lunático y James es el cómplice perfecto.

-¿Cómplice?

-Sí- dijo con una sonrisa en sus labios- James y yo tenemos el record de castigos del colegio. Nos conocemos los despachos de todos los profesores, incluso el de los que no cursamos sus asignaturas. McGonagall ya no sabe que castigos ponernos, creo que ya acabamos con su imaginacion.

-¿Por qué os castigan?

-Bueno, la mayoría de las veces es por culpa de los Slytherin, sobre todo es por culpa de Quejicus.

-¿Quejicus?

-Un Slytherin insoportable de pelo grasiento- ya te diré quien es.

-¿Qué más aventuras me puedes contar?

Estuvieron hasta casi la mañana hablando. Le había gustado la charla. Pero había algo que le preocupaba de sobre manera. Sirius le había mencionado que quería encontrar todos los pasadizos del colegio y una bombilla se encendió en su cabeza *el mapa del merodeador.*Tenía que encontrarlo, tenía que modificar su nombre y el de Draco sino estaría perdida. Mañana se dedicaría a encontrar una solución.

Ese día le costó mucho levantarse, desayunó rápido y se dirigió a la biblioteca de los Black. Tardó dos días en dar con una solución. Necesitaba el mapa, la sangre de Malfoy y la suya. ¿A ver como se lo explicaría al rubio?

"Con a luz del atardecer se verterán dos gotas de la sangre de la persona que desea engañar al papel. Después escribirá sobre la sangre su nuevo nombre y para sellar el final pondrá su dedo anular encima. Todo ello debe ser antes de que se ponga el sol."

Debido a eso, apenas había podido estudiar. A la mañana siguiente sería el examen y estaba muy nerviosa. Tenía que idear una forma para poder hablar con Draco. Al día siguiente se verían y dependiendo de las circunstancias, seguro que algo se le ocurría.

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Como todos los días, Kreacher la despertó. Bajó y desayunó con Reulus, quién la acompañaría, ya que los señores Black tenían otros asuntos y Sirius había quedado con sus amigos para comprar las cosas imprescindiblepara el colegio. Usaron un traslador para llegar a Hogwarts. En el despacho donde aparecieron estaban Narcisa y a Draco hablando con el director.

-Buenos días, señores- saludó Dumbledore.

-Buenos días, profesor- saludaron los recién llegados.

-Señor Malfoy, señorita Black, por favor acompáñenme. Les llevaré a un aula donde realizaron sus exámenes. Debido a que es una situación especial, el Ministerio ha enviado a dos magos a supervisar los exámenes. Tendrán primero las pruebas teóricas y después las prácticas. Pasen y siéntense. Buena suerte.

-Gracias- respondió Hermione dedicándole una sonrisa.

Delante de la clase había dos magos que los miraban con gran escrutinio. Sen sentaron separados donde habían unas hojas con preguntas de todas las asignaturas y de diferentes niveles. Cuando acabaron fueron pasado por turnos, hacia otras aulas donde les esperaba entre varias pruebas una poción, un duelo, una serie de plantas, etc.

Draco y Hermione tuvieron seis largas horas de pruebas. Cuando acabaron apenas sabían realizar una simple suma. Su cerebro parecía haberse quedado achicharrado por el sobreesfuerzo. Salieron por la puerta donde ya les esperaban Narcisa y Regulus.

-¿Cómo os fue?-preguntó Narcisa.

-Bien, ¿acaso lo dudabas?- respondió con altanería Draco.

-La poción no me alió del color que debería y en adivinación no vi nada.

-Adivinación con el profesor Bronws es un verdadero muermo, sería una bendición que la suspendieras- comentó la rubia.

-¿Cuando sabremos algo? -preguntó Hermione nerviosa.

-Dumbledore, nos ha dicho que cuanto antes puedan tendrán sus resultados- les comentó Regulus.

-Tranquila, seguro que te fue bien- le dijo Narcisa viéndola tan intranquila- ¿verdad Scorpius?

-Sí, deberías tomarte un té para calmarte -aconsejó el rubio.

-Tengo en mi casa uno muy bueno- aseguró Narcisa.

-No te lo niego, pero prefería que nos lo tomásemos en mi casa- fingió Hermione.

-Si prefieres que te dejemos a solas, lo comprenderemos- dijo la rubia.

-No te preocupes prima, no se refería a eso. Tomaremos un té y se siente mal, tiene su cuarto cerca.

Llegaron a la casa y se sentaron en el salón a comer mientras a Hermione le servían un té reconstituyente. Después de comer se fueron a la sala donde Draco y Hermione se sentaron enfrente de Regulus y Narcisa. Estuvieron hablando hasta que pronto se pondría el sol.

-¿Dónde está el baño?- preguntó el rubio, mientras se levantaba.

-Sígueme, yo te digo donde es- se ofreció la ahora morena.

Tan pronto se levantó, sus piernas le fallaron y se desplomó y de no ser por el rubio se hubiese caído al suelo. La cogió en sus brazos y siguiendo a Regulus la llevó a la habitación de la chica seguido por Narcisa. La dejó en la cama, le sacó los zapatos y la tapó.

-Regulus, es mejor dejarlos solos, necesita espacio y Scorpius la cuidará bien- aseguró su prima.

-Si necesitas algo, Kreacher nuestro elfo doméstico te atenderá- dijo el moreno mientras los dejaban a solas.

-Hay que ver que débil eres- se mofó.

-Por favor Malfoy, ¿no creerás que todo esto era en serio?

Se levantó, agarró al rubio de la mano y lo llevó con cuidado al cuarto de Sirius. Cuando llegaron cerraron la puerta y Draco se separó con asco de ella.

-No tengo nada contagioso- comentó herida.

-Prefiero no comentar sino no acabaremos hoy. Además ¿qué hacemos aquí?

-Sirius tiene un mapa de Hogwarts y sus terrenos donde aparecen todas las personas que hay reflejadas con sus nombres.

-¿Qué pretendes hacer? ¿Robárselo?

-No, ya encontré la forma de burlarlo.

Buscó el mapa y murmuró que sus intenciones no eran buenas (sin que el rubio la escuchase).

-Granger no tengo todo el día.

-Deberías acostumbrarte a llamarme Cassiopeia. Necesito que eches dos gotas en el papel y sobre tu sangre primero escribe tu nombre y después pongas tu dedo anular encima. Y apúrate que pontro se va a poner el sol.

Tanto Draco como Hermione lo hicieron a tiempo. Tan pronto acabaron, regresaron al cuarto de la chica. Por poco Walburga no los descubre.

-Cássidi, ¿cómo te encuentras? ¿Quieres que llamemos al médico?

-No hace falta, ya estoy mejor.

-Mucho mejor gracias a Scorpius.

-Scorpius gracias por cuidarla, pero no creo que sea conveniente que esteis mucho tiempo a solas- comentó mirando con desconfianza al rubio.

-Jamás sería capaz de tocarla, señora- aseguró.

Hermione supo que le decía en serio. A pesar de que se llevaban mal, las palabras del rubio le removieron algo en su interior. Durante años había experimentado en carne propia el odio que el rubio le profesaba, pero escucharlo de una manera tan directa había hecho que se entristeciera. Ningún hombre se enamoraría jamas de ella. El único que se había fijado en ella había sido Víctor Krum pero no habían llegado a nada serio, ni siquiera se habían dado un beso. Walburga vio su expresión y lo malinterpretó.

-Cariño no te estoy regañando, solo que no debemos dar que hablar a la gente. Kreacher, te subirá algo de cena mientras te dejamos descansar.

-Que descanses- se despidió el rubio.

-Scorpius, mañana si quieres puedes venir a verla.

-Por supuesto. Cuídate.

Cuando estaba por salir, entró Sirius.

-¿Qué haces aquí?

-¿Qué modos son esos?- preguntó escandalizada su madre.

-Sirius, me alegro de verte- le dijo Hermione para que se olvidase del rubio.

-¿Cómo te encuentras? No te preocupes que ahora no sufrirás con la compañía.

-¡Sirius!- le gritó Walburga- perdona sus modales, no sé que le ocurre hoy- se disculpó con Draco.

-No se preocupe. Ahora me tengo que ir, hasta mañana.

Se fue rápidamente del dormitorio. A sus espaldas, se escucharon unos cuantos gritos más, pero los ignoró. Pronto se fueron él y Narcisa.

Mientras en la habitación de Hermione:

-¡¿Cómo te atreviste?

-¿Cómo se atrevió él a quedarse sólo en su habitación? A saber lo que le hizo.

-Es todo un caballero.

-Seguro que se convertirá en un mortífago- dijo el moreno con asco.

-Por supuesto. Será un gran partido.

-¿Quieres arruinarle la vida casándola con semejante individuo?- la acusó furioso.

-Sirius, cálmate- le pidió Hermione.

-¿Ves lo que haces? La has alterado- le acusó Walburga- sal de la habitación.

Lo agarró del brazo y siguieron discutiendo, ahora también con el señor Black. Hermione sin calzarse, los siguió.

-¿Qué es lo que ocurre?

-Tú hijo es un maleducado.

-Y él un pervertido, se aprovechó que ella estaba desmayada.

-Es todo un caballero, además deberíamos estarle agradecidos- siguió Walburga.

-¿Por qué? ¿Por pervertido?

-Él evitó que cayese al suelo- dijo Orion.

-¿Y eso le da derecho a estar a solas con una dama indefensa en su habitación?

-Ni que fuese un depravado.

-Va a ser un mortífago, ¿no te parece suficiente?

-Igual que tú- le respondió su padre.

-Jamás, antes muerto.

-En Navidad anunciaremos tu compromiso y te casarás en verano, al mismo tiempo tiempo que pasarás a formar parte de los mortífagos.

-No.

-Si no lo haces atente a las consecuencias- le amenazó su madre.

-¿Cuáles? No tengo miedo.

-Te tacharé de hijo mío.

-Por mí perfecto. Odio esta familia.

-Pues vete, nadie te lo impide- le hostigó su padre.

-Recogeré mis cosas y me iré.

-Pues vete- le gritó su madre mientras Sirius subía a su cuarto.

Hermione se apartó para dejarle pasar y le siguió a su cuarto. Le cerró la puerta antes de que pudiese entrar. Tocó y entró. Estaba metiendo ropa en su baúl.

-Lárgate- le dijo sin mirarla a los ojos.

-No.

-Si tú no te vas, me voy yo- cogió su baúl y se dirigió a la salida.

-Espera- le agarró del brazo- no te vayas por favor.

-No aguanto más- le miró a la cara.

-No me dejes sola.

-Tienes a ese mortífago. Adiós.

Le siguió hasta la salida. Sus padres estaban tan furiosos que no sopesaron el nivel de las amenazas de su hijo. Hermione ante la despedida de Sirius no pudo evitar soltar un par de lágrimas. No podía creer que se hubiese ido.

Besitos y hasta pronto!

x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x

Se aceptan opiniones, respuestas, consejos, quejas, críticas, review bomba, tomatazos...

PD: a ti no te cuesta mucho dejar un review, y a mí me alegra mucho.

Adiós TaTi