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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 5
Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que
pertenecen a J.K. Rowling.
Mira el pasado y verás el presente
"Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final"
Harry Mulisch
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Le siguió hasta la salida. Sus padres estaban tan furiosos que no sopesaron el nivel de las amenazas de su hijo. Hermione ante la despedida de Sirius no pudo evitar soltar un par de lágrimas. No podía creer que se hubiese ido.
Cuando empiece el curso lo veremos de nuevo le había dicho Regulus la noche anterior. Sabía que era cierto, pero algo le hacía dudar que no volvería a ser como antes. Ya lo había perdido y no quería que eso volviese a pasar.
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Desde que Sirius se había marchado, Walburga había estado buscando cosas que hacer, desde que se levantaba hasta que se acostaba. Llevaba dos días muy intensos. Hoy había pensado en ir hacerle una visita a su hermano ya que le había dicho a Hermione que algunas de sus cosas estaban en la casa de la familia. Ese día él no estaría, pero les había dado permiso. Walburga, Hermione y Kreacher se aparecieron a la mañana en casa de los Rosier. Mientras Hermione y Walburga esperaban en el salón, Kreacher fue al trastero a buscar un baúl donde estaban las cosas de Cássidi.
-¿Qué hacéis aquí?- preguntó Druella- ¿quién os ha dejado pasar?
-Mi querido hermano, nos ha dejado venir a recoger las cosas de Cássidi.
-¿Qué cosas?
-Las que estaban en un baúl en el trastero- le dijo tranquilamente.
-Ama, ¿es este?- preguntó el elfo.
-Sí, vámonos.
Cuando estaban por salir, Hermione se fijó en una cajita de madera que estaba encima de la chimenea.
-Esto es mío- dijo en voz baja.
-No, es un objeto de la familia.
-Lo soluciono en un momento, spropir - dijo con un movimiento de varita.
Tanto en la caja como en algún marco de la sala, aparecieron unas letras brillantes que ponían Cassiopeia Black.
-Esas letras indican quién lo compró o a quién se lo regalaron. Kreacher coge todo lo que tenga esas letras.
-No, no sé que harías pero eso no te lo voy a dejar llevar.
-Walburga, solo me interesa la cajita.
-Como prefieras, Kreacher coge la cajita y llévate las cosas a casa. Tienes suerte, porque si por mí fuera me llevaba todo.
-Hasta un hijo nuevo, ¿no?
-¿A qué te refieres?- preguntó enfadada.
-Mi hijo siempre fue mucho mejor que el tuyo y ahora que te quedaste sin él, seguro que lo querrías.
-A tu hijo no lo querría ni regalado. Es feo, bruto y burro. Mi hijo sería rebelde, pero por lo menos usaba el cerebro, cosa que el tuyo no sabe ni que existe. Tú hijo solo lo quieres tú.
-Mi hijo no es anda de eso, además de que tiene muchas pretendientas.
-Tú hijo no tiene pretendientas. Esas chicas quieren el dinero de mi hermano. Ahora vámonos Cássidi, que mi saliva es demasiado valiosa para desperdiciarla con ella.
-Lárgate.
Cuando llegó subió a su habitación e inspeccionó la cajita. Era igual que la que le había regalado Draco. Pero a pesar d abrirla no ocurrió nada. Realizó varios hechizos sobre ella, para ver si reaccionaba de alguna forma, pero nada. Decidió guardarla en su baúl y el Hogwarts ya verería con ayuda del rubio que hacer.
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Era jueves 28 de agosto quedaban tres días para que empezase el curso. Había recibido las notas de sus exámenes, había obtenido extraordinarios en todas las asignaturas menos en Criaturas mágicas que tuvo un excelente y en adivinación un Troll. Debido a sus calificaciones había sido admitida en séptimo curso. Hoy para celebrarlo irían a comprar una regalito y todo lo necesario para el colegio. A su pesar no había podido escabullirse. A su pesar no había podido escabullirse. Como Hermione no encontraba nada interesante, Walburga desistió de regalarle nada. Cuando ya acabaron de comprar todo lo de Hogwarts, se encontraron con Scorpius y Narcisa.
-Madre, tengo que asuntos que resolver. Prima, Scorpius, hasta pronto- se despidió Regulus.
-Adiós Regulus- se despidió Draco.
-Narcisa, encontré unos marcos que quedarían perfectos en tu salón- le comentó Walburga.
-Así podría poner alguna foto de mi boda con Lucius y alguna de Scorpius que no tengo ninguna.
-Cariño, vosotros seguid. Cuando acabemos os alcanzaremos- les dijo Walburga.
-¿Cómo te fue con tus calificaciones?- le preguntó el rubio.
-Bien. Estoy en séptimo.
-¿Sólo bien? Si eres Granger-la-sabionda-comelibros.
-¿Tú qué tal?
-Tuve inaceptable en historia muggle y en adivinación. En el resto excelente. También en séptimo. Otro año que no me libro de ti.
Hermione de repente se paró.
-Saqué un excelente en historia muggle- se lamentó la chica.
-Se supone que tienes que eres una sangre pura. No deberías saber tanto de muggles. Nunca has podido evitar presumir de tus conocimientos.
-Yo por lo menos los tengo.
-Haré como no dijiste nada.
-Haz lo que quieras. Por mí como si te vuelves a unir a esos amigotes tuyos.
-Ni se te ocurra volver a hablar de lo que no sabes- le dijo mientras la agarraba de los brazos.
-Vaya, vaya. ¿Esta es tu forma de echarme de menos?- le preguntaron de malos modos.
-Sirius- se soltó de Draco para darla un abrazo al moreno pero él no se lo permitió- ¿qué pasa?
-No quería interrumpirlos. Por mí sigan con lo suyo- dijo con burla- y no vuelvas a mandarme ninguna carta más porque no te creo.
-Te echo de menos, para mí eres una gran compañía, un amigo- no entendía nada.
-Si lo fuera no te relacionarías con este señor- dijo con asco.
-No te pienso permitir que te dirijas a mí con ese tono- se posicionó Draco delante de él.
-No estaba hablando contigo.
-Canuto, ¿qué pasa? ¿Me presentas a esta belleza? Me llamo James Potter.
Hermione se quedó como una tonta mirando a James. Era idéntico a Harry, quizás más guapo. Tenía otro aire. A Harry lo mirabas y te inspiraba cariño, confianza. James parecía arrogante y chulesco. No le inspiraba el mismo cariño que le inspiraba su mejor amigo.
-Cornamenta, vámonos. Aquí no hay nada que merezca la pena.
-Cássidi, vámonos.
Hermione se giró y vio a Walburga y a Narcisa que se acercaban.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó de malos modos Walburga- ¿te estaba molestando Cássidi?
-No, solo nos saludaba- lo excusó.
-Sirius, vámonos. Se nos va a hacer tarde- dijo James tirando del moreno- hasta luego.
-Espero que no nos volvamos a cruzar madre- dijo Sirius.
-Tú ya no eres nadie para mí.
James alejó rápido al moreno. Walburga se excusó con Draco y Narcisa y se fueron a su casa.
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Era uno de septiembre, lunes. Debido a los nervios, se había despertado mucho más temprano de lo normal. Kreacher, aún no le había dejado la ropa. Sabía que se enfadaría si ella lo hacía, ya se había enfadado porque no le dejó hacer el equipaje. Por lo que decidió darse un baño. Cuando salió, tenía la cama hecha y la ropa lista. Se puso un vestido blanco de tirantes ajustado hasta la cintura, después con vuelo. En la cintura llevaba un cinturón de pedrería negro. Se recogió el pelo en un moño alto debido a que hacía calor. Se puso unas sandalias de color negro.
Como último día en la casa, desayunaron todos juntos. A la hora de las comidas era cuando más se notaba la ausencia de Sirius. Las charlas eran menos animadas. Orion se disculpó por no poder acompañarlos a la estación debido a sus negocios. Walburga dijo que no se encontraba bien y que prefería quedarse. Salieron a la calle donde les esperaba un carruaje.
-Mi madre a pesar de que se hace la fuerte no supera el abandono y rechazo de Sirius.
-Después de habernos encontrado con Sirius, tu madre estaba muy inquieta.
-Para ella la vergüenza que le va a hacer pasar Sirius será muy grande y solo de pensarlo la pone mala.
-Creo que no quiso venir a la estación por no verlo.
-Le dolería demasiado.
Se paró el carruaje y bajaron. En la estación vieron a Narcisa y a Lucius, que rápido se acercaron. Debido al tiempo que se entretuvieron, no encontraban vagones libres. Por lo que buscaron alguno que estuviese casi vacío. Por la ventanilla vio un compartimento con un solo chico y decidió probar suerte.
-Perdona, ¿puedes hacernos un hueco?
-No tengo ningún problema.
-Gracias, los demás compartimentos estaban llenos- le agradeció Hermione.
Después de colocar los baúles, se sentaron en frente del chico. Aunque Regulus debido a sus deberes de prefecto, se tuvo que ir.
-Me llamo Cassiopeia Black ¿y tú?
-Severus Snape.
-Encantada. Por lo que veo en tu capa perteneces a la casa de los Slyterin, ¿no?
-Sí, ¿no recuerdo haberte visto nunca?
-Soy nueva. Debido a ciertas circunstancias los señores Black me adoptaron. ¿En que curso estás?
-Séptimo, ¿tú?
-Igual, ¿podrías dejarme tus apuntes?
-Claro.
Antes de que pudiese añadir algo más la puerta de su compartimento se abrió.
-Hola Quejicus- le saludó Sirius- ¿nos echaste de menos?
-Hola querida, ¿te has perdido?- preguntó James.
-Buenos días- saludó Hermione poco convencida- minombre es Cassiopeia y por lo que sé este es el expreso a Hogwarts.
-¿No sabes quién es la persona que está contigo?- volvió a preguntar.
-Sí, Severus Snape un simpático Slytherin.
Snape ante las palabras de la chica se sonrojó.
-Sirius, ¿podemos hablar?- le preguntó Hermione.
-No te tenemos nada de que hablar. Pero si quieres decir algo, adelante.
-¿Puede ser a solas?- preguntó mientras se levantaba.
-No tengo nada que esconder.
-Quejicus, no entiendes que estorbas.
-Igual que tú Potter.
-Vámonos James, aquí ya no nos retiene nada.
-Sirius, es importante. Es sobre tu madre.
-Yo ya no tengo madre. Me echó de su casa.
-¡Tú te fuiste!- estaban a unos centímetros.
-Bien sabes lo que ocurrió- le gritó mientras la agarraba por los hombros.
-Me haces daño- le comentó la chica.
-Eso no es nada comparado con el siento yo- la soltó.
-¿Por qué me tratas así? Yo te quiero como un hermano.
-James, vámonos.
-Adiós Cassiopeia- se despidió James con una reverencia- ya nos veremos Quejicus.
Hermione siguió al moreno y lo agarró del brazo.
-¿Por qué me tratas así?- le preguntó mirando directamente a los ojos.
-Lo siento, estaba enfadado y pagué mi mal humor contigo. Al verte, recordé todo lo que pasó.
-¿Me das un abrazo?
-Claro- se dieron un abrazo y cada uno regresó a su compartimento pero aléjate de ese Malfoy me da mala espina.
A pesar de regresar rápido, Snape estaba un poco inquieto.
-¿Te encuentras bien?
-Sí. Por cierto ¿por qué te llaman Quejicus?
-Prefiero no hablar del tema.
-Está bien.
-Lo que puedo decir, es que me odian. Odian a todos los Slytherin.
-Yo aún no soy de ninguna casa.
-Estoy seguro que serás una Slytherin. Eres astuta y una Black.
-No lo sé, pero en caso de ser de ora casa, ¿serías mi amigo?
-No deberías acercarte a mí.
-Deberíais poneros las túnicas, estamos por llegar a Hogwarts- les dijo Regulus.
Cuando bajaron del tren, sus caminos se separaron. Hermione se fue con Hagrid en las barcas mientras que Regulus y Snape se fueron en las carrozas. Hermione pensando en como se tomarían los señores Black la noticia de que perteneciera a la casa de Griffindor que apenas se enteró de la selección de los niños de primero.
-Ahora les tocará a dos casos especiales- anunciaba la profesora McGonagall- dos alumnos de séptimo año. Primero será la señorita Cassiopeia Black.
Curioso, tienes cualidades más que suficientes para cada casa. En Ravenclaw tu inteligencia sería aprovechada e incrementada con suerte. En Gryffindor tu valor te hará superar grandes obstáculos y nada te impedirá conseguir tus objetivos. En Slytherin tu astucia te llevará a grandes lugares y podrás llevar a cabo lo que te propongas. ¿Por cuál te decantarías?
Me gustaría estar en Gryffindor, pero mi familia no me lo perdonaría y lo que menos quiero ahora es hacerla sufrir. Así que mi elección es...
-¡Slytherin!- gritó el sombrero.
Draco se sorprendió. La mesa de las serpientes estalló en vítores. Hermione dirigió su mirada a Sirius, quien la evadía la mirada. Camino hacia su nueva casa y se sentó al lado de Snape donde había un sitio libre.
-¡Slytherin!- gritó nuevamente el sombrero.
Volvieron a estallar los vítores. Draco se sentó lejos de ella. En el medio de la mesa. Sabía que Sirius estaba dolido por su casa. Pero seguro que se le pasaría. Fue con Regulus a la sala de Slytherin, quién le dijo la contraseña y donde estaba su cuarto. Sus habitaciones eran todas individuales. Estaba decorada con verde y plateado. La cama tenía unos doseles que tenían cortinas verdes con detalles en plateado. Al lado de la cama, había dos mesitas una a cada lado, parecían de cerezo, al igual que el armario que estaba a un lado y el escritorio que estaba al otro. En frente de la cama había una pequeña ventana lo suficiente para dar luz a la habitación. Al lado del armario había una puerta que daba a un baño, que debía ser solo suyo porque no tenía más puertas. Volvió a su habitación con la intención de cambiarse y dormir.
-¿Qué hiciste para burlar al estúpido sombrero?- estaba sentado en su cama.
-Buenas noches a ti también Malfoy- lo saludó irónicamente.
-Me gusta Scorpius. Contesta a mi pregunta.
-A mí ni Malfoy ni Scorpius. El apellido aún bueno, pero tu nombre... ¿no podías haber escogido algo más normalito?
-Lo escogió mi abuelo.
-¿Por qué será que tu abuelo y tus padres te pusieron nombre de animales? ¿Será por tu poca apariencia de humano? ¿O por el poco corazón tienes?
-Contesta a mi pregunta y déjate de tonterías.
-Lo haré, pero primero contestame esto, ¿que se siente al estar con tu familia?
-No te voy a contestar.
-Pues yo tampoco, así que sal de mi habitación.
-Eres terca- suspiró resignado- no es lo mismo que antes. Lucius no me como un hermano, menos como un hijo, me evita. Narcisa, me trata como a su jueguete, como cuando era pequeño. Lo bueno es que pude conocer a mi abuelo.
-¿No lo conociste?
-No.
-Sabes que no puedes cambiar su muerte, ¿no?- preguntó inquieta.
-Lo sé, además solo me acuerdo que será a finales de este año. Y no sé como muere, mis padrs me dijeron que fue por culpa de los muggles pero no me dijeron nada más.
-¿Qué te parece Abraxam?
-Un gran mago y una excelente persona. Es inteligente, justo y astuto. Me gustaría parecerme a él.
-Bueno, el físico lo tienes. Solo te falta el resto.
Draco le dirigió una mirada de enfadado.
-Ahora dime que le hiciste al sombrero.
-Nada, solo que tenía cualidades para ir a cualquier casa. Y escogí esta por los señores Black.
-No me lo creo. Eres hija de muggles, no deberías poder estar aquí.
-Tom Riddle, tenía un padre muggle y mira a donde llegó. Además Salazar lo único que quería era astucia en su casa.
-No quería a hijos de muggles en su colegio, menos en su casa.
-Esta casa no es racista, sino selectiva entre los mejores. Si no admitiese a hijos de muggles o a mestizos, apenas habría gente en esta casa. Lo que pasa es que los hijos de muggles prefieren no tener problemas por lo que escogen otra casa.
-Seguro que le hiciste, algo.
-Que no, pesado.
-Antes de salir de tu habitación deberías decir Salazar me protegeasí nadie podrá entrar a tu habitación.
-Gracias- respondió sorprendida.
-Hasta mañana.
-Buenas noches.
Malfoy ayudándola. Entre eso y la conversación más o menos civilizada, Hermione no sabía que pensar. Así que decidió dormir. Se duchó, se vistió y se dirigió al gran comedor. Sino fuera porque alguien la había agarrado del brazo llevándola a su mesa, hubiese ido a desayunar con Harry y Ginny.
-¿Qué haces- preguntó enfadada.
-¿Qué ibas a hacer tú? Esa ya no es tu mesa.
-Por un momento me pareció que me estaban Harry y Ginny esperándome.
-Eran los padre de San Potter. Despierta, como cometamos un error esto se nos puede ir de las manos. Dumbledore no nos sacá los ojos de encima. ¿Quieres acabar en Azcaban?
-Quiero irme a mi casa.
-Si solo empezaremos el curso- le comentó Regulus que acababa de llegar- buenos días.
-Buenos días-saludaron los dos.
-¿Tan malo te parece Hogwarts?
-No, pero no conozco el lugar ni a nadie. Estaba más a gusto en casa- intentó arreglarlo.
-Vuestro horarios- les dio el profesor Horace Slughorn.
-Que animado es vuestro horario- dijo divertido Regulus.
-¿Por qué nos tocan casi todas las clases con los Gryffindor?- preguntó de mal humor Draco.
-No, porque os toca con los Merodeadores.
-¿Con quién?- preguntó Draco.
-Con mi hermano y sus amigos. No sé si serán muy productivas las clases, ahora divertidas seguro que os van a resultar. Suerte, en historia de la magia.
-Yo tengo transformaciones con Ravenclaw, nos vemos- se despidió cuando acabó de desayunar.
-Vamos Granger, no tengo todo el día.
-Malfoy te recuerdo que me llamo Cassiopeia Black.
-¿Cuál es el diminutivo?
-Cássidi.
-Ahora vámonos a a clases Cássidi- dijo con sorna.
-Vale, Scor.
-No, ni te ocurra llamarme así.
-Ya veremos Scorp.
Salieron del Gran Comedor detrás de los Merodeadores. Así podrían disimular.
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-Canuto, mira quién os sigue- James se había dado cuenta de Draco y Hermione.
-¿Por qué andará con ese idiota?
-No debe conocer a mucha más gente- comentó Remus.
-Ahora mismo los separo.
-¿Por qué nos seguís?- preguntó Sirius, mientras se daba la vuelta.
-Porque no sabemos donde tenemos la clase y vosotros sí- respondió Hermione.
-Cássidi, ven aquí.
Hermione sin entender muy bien la cosa se acercó a los Merodeadores. En ese momento Severus Snape se acercaba a junto de Draco. De repente con un "plof" apareció una espesa manta de gas. Cuando desapareció los dos chicos tenían el pelo de punta y con mechas rosas.
-¿Por qué has hecho eso?- le increpó la chica.
-Para divertirnos- le dijo Peter.
-Tú no me dirijas la palabra, rata inmunda- le dijo con todo el odio que le había guardado estos años.
-Cássidi, Peter no te hizo nada, no lo pagues con él- le dijo Sirius aún extrañado ante lo de rata.
-Eso tú no lo sabes. Menudo prefecto estás hecho- le dijo a Remus Lupin cuando pasó a su lado.
-¿Qué mosca le picó?- preguntó Sirius.
-Me recuerda al carácter de cierta pelirroja- suspiró James.
Entraron a clases. Hermione vio un sitio libre y se sentó. Cuando entró Severus le hizo una seña para que se sentara a su lado. El Slytherin extrañado se sentó a su lado.
-Creo que ya sé como arreglarte el pelo.
-¿Estás segura? Normalmente se ponen peor al intentar arreglarlo.
-Confía en mí.
Hermione cuando estaba buscando una solución para cambiar su nombre en el mapa encontró algún hechizo interesante. Recordaba uno en particular, para volver una cosa a su apariencia inicial, debes mover la varita hacia la derecha y ligeramente hacer un círculo sobre lo que se quiere recuperar mientras se pronuncia con voz clara; "asperkins".
-¡Asperkins!- dijo Hermione sobre el pelo de su compañero.
Ante la sorpresa de los merodeadores, Snape recuperó su cabello normal. Hermione, después hizo lo mismo con Malfoy.
-No te voy a dar las gracias.
-No te las he pedido Malfoy.
Como llegó el profesor, Hermione regresó rápidamente a su sitio con Snape. El profesor Binns era él único profesor fantasma. Se decía que Binns era tan viejo que una mañana, se levantó frente al fuego de la sala común, simplemente se fue a clase, dejando su cuerpo detrás. Su rutina no notó ninguna variación. Se cree que no se ha dado cuenta de esta circunstancia.
-Bienvenidos a todos otro año más- comenzó la clase- empezaremos con un resumen del año anterior. La rebelión de los duendes comienza en 1613, cuando establecen su guarida en una posada de Hogsmeade....
-Pero, ¿qué?- una nota le acababa de dar en la cabeza.
Mi madre,
tenía una cajita como la que nos mandó aquí
pero cuando te compré la tuya no dio indicio que la tuviese.
¿Descubriste algo más?
S.M.
Hermione de mala gana le escribió:
Sí, tengo la verdadera caja.
C.B.
Le lanzó la nota con la varita, e intentó concentrarse en al clase. Pero otra nota le cayó encima.
¿¡Y no se te ocurrió que era algo que me interesaba saber!?
¿Desde cuanto la tienes?
S.M.
Furiosa le escribió otra nota.
¡A ti que te importa!
Me dijiste que no necesitabas mi ayuda,
pues ahora apechuga.
C.B.
Cuando acabó se la lanzó con fuerza a la cara. Creando un coro de risas.
Granger, no me provoques.
No sabes con quien te metes.
S.M.
Se giró para que la viese y delante de él partió la nota en varios trozos. Volvió a mirar al profesor y a tomar apuntes. Dejando a un Malfoy enfadado.
Al acabar la clase, salió rápidamente a su próxima clase.
Se aceptan opiniones, respuestas, consejos, quejas, críticas, review bomba, tomatazos....
PD: a ti no te cuesta mucho dejar un review, y a mí me alegra mucho.
Adiós TaTi