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Historia 7942 — capítulo 10
CAPÍTULO 10
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LA HISTORIA DE LUCIUS, PARTE II
Marina caminó lentamente por toda la torre norte, buscando como desesperada aquella sala que según su mapa, era La sala de los Menesteres, lugar donde, según lo que necesitaras se amoldaría a la perfección.
Corrió aún más al revisar su reloj y encontrar que faltaban solo dos horas para que los demás alumnos se despertaran, claro excepto Draco Malfoy que estaba cumpliendo su supuesto castigo en el despacho del profesor Dumbeldore (o eso pensó hasta que vio a Albus saliendo muy campante, jugando con sus dedos y tarareando “la cucaracha” fuera de su despacho).
Estaba a punto de darse por vencida cuando miró de nuevo el mapa, según eso, estaba justo en la entrada, miró la puerta y pensó durante algunos momentos, si el cuarto se amoldaba a lo que ella necesitaba, entonces tal vez tenía que pensar muy concentrada en lo que quería específicamente.
“Quiero un lugar con un vidrio que refleje el cuarto de la sala común de Gryffindor, que yo pueda ver lo que sucede pero que los leones no se puedan dar cuenta de mi presencia….!Ahh….y también una hielera con muchas cocacolas ^o^!” No supo si esto último también podía pedirlo, pero….soñar no costaba nada ^_^
Dio 3 vueltas con el mismo pensamiento, los puños cerrados, los ojos apretados y la lengua entre los labios fuertemente asida. Tomó la perilla de la puerta con cierto nerviosismo y le dio la vuelta con los dedos resbalándoseles a causa del sudor.
¡No lo podía creer! El cuarto tenía completamente todo lo necesario, incluso la hielera con las coca colas, el vidrio abarcaba toda una pared, sería algo así como una visión de 5X4 metros. Marina se emocionó y saltó de la alegría, gritando como loca.
Sin tiempo que perder, se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, ase acercó la hielera, preparó la cámara que llevaba consigo y destapó su bebida negra. Le dio un sorbo al contenido de la lata y esperó paciente pero muy emocionada a la vez.
Oyó el sonido de una puerta y luego unos pasos apresurados, de seguro era su presa. Observó fijamente el vidrio, pero cual fue su sorpresa al no encontrarse más que una mano recargada en su hombro: era Hermione
Marina casi saltaba del susto, pero supo reponerse y mantenerse serena para encontrar una buena explicación sobre lo que hacía ahí. Para su sorpresa, la castaña se le adelantó.
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¿Tu también lo sabes? ¿Verdad?- Hermione se mantuvo seria, como esperando que Marina diera el primera golpe.-
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Claro, lo bueno de tener un novio es que siempre te cuenta sus secretos, no se tu, pero esto es un festín que me hará rica…-
Marina sonrió para sus adentros cuando una chispa de celos cruzó por la mirada de Hermione, aguanto el grito de dolor cuando los dedos de la castaña intentaron incrustarse en la piel de su hombro.
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Perdona…no oí bien, dijiste ¿novio?-
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N-o-v-i-o, Granger, novio…pero tu te has de saber muy bien la palabra de memoria, al fin y al cabo tu tienes uno de esos, ¿Qué acaso no es el famosísimo jugador de Quidditch búlgaro por el cual no aceptaste a Ron en el cuarto curso durante el baile de los 3 campeones???- Marina sonrió más maliciosamente cuando el rostro de Hermione se crispó ante el horror.- y si te preguntas por que lo sé…bueno, me extrañaría que seas la alumna más inteligente de Hogwarts y no recuerdes lo que se te dice cinco segundos antes.-
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Mientes…- susurró Hermione con enfado y el rostro oscurecido.- Ron jamás se haría novia de alguien tan extraña como tú, ni tan…ni tan…-
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Dilo, Granger, “ni tan fea” Es cierto, no soy el perfecto modelo de belleza femenina, pero por lo menos me doy cuenta de las cosas antes de que sea demasiado tarde…así como Ron…tal vez por eso se me declaró, porque lleva tiempo madurando….de seguro, siendo tu su mejor amiga, ya lo había notado ¿o no?- Marina quiso en ese momento revolcarse de la risa por la cara roja de furia que Hermione se cargaba, tenía la cámara, pero sabía que enfrentarse con la mejor bruja que Hogwarts había tenido en años era una mala idea.- mejor siéntate y cállate, el espectáculo está por comenzar…-
Marina tomó una coca cola y se la lanzó a Hermione, esta la tomó y con duda la destapó, la acercó temerosa a sus labios mientras un reproche de Marina le decía que no estaba envenenada y tomó el dulce contenido.
Justo en ese momento el sonido de una puerta sacó a las dos de su aparente enojo, Marina preparó su cámara con excitación y Hermione se sentó embobadamente en el suelo junto a la chica.
Ron había entrado a la habitación con solo unos boxers y un plato de cereal. Marina hizo un acercamiento cuando el pelirrojo se hecho la cuchara a la boca y tomó la foto cuando una dulce gota de leche resbaló por sus labios.
Hermione estaba en un tipo de hipnosis, se sentía tan bien estar ahí sentada tomando refresco y viendo esos esculturales labios sonrosados.
Ron se acercó a un aparato, que las chicas reconocieron como un radio mágico, no escuchaban absolutamente nada por que Marina no había considerado importante este hecho.
Marina siguió tomando cientos y cientos de fotos en cada diferente pose que el Gryffindor ponía, inconscientemente.
Esos inocentes ojos azules, ese candente cabello rojo como danzantes llamas saltarinas y ese escultural cuerpazo de hombre, tan exquisito ante el sexo opuesto y uno que otro del mismo sexo. Marina decidió que le regalaría escobas al equipo de Quidditch, incluso saetas, si continuaban haciendo a hombres tan buenos como este…
Marina dio un inconsciente sorbo a la coca y mantuvo los ojos desorbitados cuando Ron se tomó los últimos tragos de leche del cuenco del tazón, se había estirado tan seductoramente desde los talones hasta esa nariz recta, soltó un suspiro reprimido que se pudo tomar como una exclamación de impresión. Hermione, por su parte, sintió su cara ardiendo, teniendo esos pensamiento “poco buenos” que algunas veces la abordaban, se sintió avergonzada. Tenía novio!!!! ¡no podía estar pensando en Ron de esa manera!!!!
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No te preocupes, chica traga, aquí nadie te va a decir que pensar o no pensar, además, no es que estés besando a otro hombre ¿verdad? Sigues siendo fiel.- Marina dio otro sorbo sin dejar de mirar la pantalla. Hermione levantó una ceja, impresionada.- Digamos que piensas demasiado alto.-
El Ron del espejo dejó suavemente el cuenco vació en la misma mesa en la que se encontraba el radio, la cuchara se le había caído. Con resignación y un poco de enojo puso las manos en sus caderas, con una pierna ligeramente más de lado, luego se estiró.
Esto fue como la llama que encendió la mecha, Marina gritaba de la emoción y Hermione solo levantaba el brazo diciendo suavemente “hazlo, hazlo” Ron se estiró de espaldas al espejo y fueron visibles sus glúteos muy bien formados y muslos y piernas torneados, junto con esa espalda ancha y blanca como la nieve, sería exquisita con un poco de chocolate (Hermione se sonrojó violentamente) y una cereza en donde la espalda pierde su nombre (Marina rió sonoramente).
Luego Ron dejó de estirarse…y se empezó a agachar para recoger la cuchara que se había ido bajo un sillón de la sala común.
- Aquí viene lo bueno….- exclamó Hermione emocionada.-
Marina analizo esto brevemente ¿desde hace cuanto había estado viniendo Hermione??? O_o’
Pero ninguna respuesta, ni siquiera una pregunta, es más, ningún pensamiento racional cruzó la mente de las chicas cuando vieron el premio mayor de su largo viaje desde las mazmorras y una torre hasta la sala de los menesteres.
Ese diminuto bóxer no alcanza a tapar completamente el redondo y apetecible trasero del pelirrojo (lo cual las chicas agradecían a Merlín). Y Ron seguía moviéndose tan ondulantemente como una serpiente, confiado de que nadie en su sano juicio se levantaría a esa hora solo para escuchar la radio.
Marina tomó fotos como desesperada, era la mejor pose del pelirrojo y no podía dejar pasarla tan fácilmente.
Ron levantó más las sentaderas y las chicas gritaron como unas lujuriosas. Tal vez confiado de que así no conseguiría encontrar la cuchara, ¡Abrió las piernas!!!! ÓoÒ
Hermione se tapó la boca y Marina se lastimó el dedo de tanto que apretó el botón del flash. Esa pose puso a cien a las locas chicas (pobres niñas sin amor ).
Luego parecía que Ron había escuchado algo que lo impresionó, pues de la rapidez con que se levantó de sillón se había golpeado la cabeza, aunque con lágrimas en los ojos, todavía tenía la mirada fija en el gran aparato. Al siguiente minuto, se había desmayado.
Hermione y Marina se levantaron con preocupación del piso y corrieron lo más rápido posible hasta que Marina tomó a Hermione fuertemente de la muñeca y le dio la vuelta bruscamente en un pasillo desierto.
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Se que esto no está permitido, pero…es por Ron, Hermione, toma mi mano…- Marina cerró los ojos con aparente fuerza y Hermione se le quedó viendo interrogante.-
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¿q…qu…que planeas hacer??-
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¡Solo toma mi mano…!!-
Hermione tomó la mano de la chica antes de que terminara la frase y al siguiente minuto sintió como si una fuerza fuera de sus manos la tomara fuertemente por el ombligo y le diera vueltas hasta marearla completamente, los colores del pasillo se revolvieron hasta que lograron una mancha gris semi blancusca. Cuanto todo terminó, que fue increíblemente rápido aunque a ella le parecieron milenios, estaba en la Sala Común de Gryffindor, Marina fue la primera en reaccionar y se acercó rápidamente hasta donde estaba Ron, se encontraba inconsciente y con un fuerte chichón en la cabeza, pero con una estupida sonrisa en su rostro desmayado. Estaba tirititando sin control sobre el suelo, Marina lo tomó entre sus brazos y rápidamente el pelirrojo empezó a recobrar el conocimiento. Hermione se hincó del otro lado y miró con expectación mientras Ron abría los ojos lentamente.
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¿Qué…que…sucede??- su voz se oía fatigada.-
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No lo sé, solo te desmayaste…-
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¿Y cómo supieron que me desmayé?? ¿Qué acaso no había nadie aquí??- Empezó Ron, intentando poner sus recuerdos en orden desde que se despertó y se fue por un dulce cuenco de cereal hasta que estaba en los tibios brazos de Marina. Pero, solo logró que la cabeza le doliera más…-
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Hm….hem….bueno…digamos que…- empezó Hermione buscando una buena excusa.-
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Veníamos de la Biblioteca, Hermione me estaba ayudando con mi tarea de Aritmancia, es que hoy tenemos un pequeño examen y quería estar plenamente preparada…- “¡Pero que lenta es esta chica!” se dijo Marina observando a Hermione con ligera compasión.-
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Si, si, es eso…- Hermione sintió una fría gota de sudor recorriéndole toda la nuca.-
Ron se levantó del suelo, con la cabecilla roja despeinada y ganas de tener una bolsa de hielo en la mano.
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Si quieres puede irte a tu dormitorio, todavía falta buen rato para que todos despierten…- exclamó Marina en tono maternal.-
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Si, buenas noches…digo madrugas…ah….lo que sea.-
Ron se levantó del suelo tambaleante y se dirigió a su dormitorio. Marina y Hermione soltaron un suspiro de alivio y se miraron durante un rato.
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¿de la que no salvamos no?- dijo Hermione con una sonrisa semi-forzada-
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“¿Nos salvamos?” Eres muy lenta para mentir, Hermione, se te nota en la cara, nos vemos en el desayuno…-
Marina salió de la Sala Común de Gryffindor dejando a una enfurecida Hermione en el lugar.
Mientras se dirigía a su sala común, tomó la cámara que había guardado en su túnica y la observo durante algunos momentos, con una sonrisa que casi le dividía la cara.
- Tu, amiguita, me harás muy rica.- exclamó con alegría mientras acariciaba el aparato.-
Mientras en el despacho de Dumbeldore se encontraba Lucius, su semblante pensativo y a un lado de él Draco, escuchando atentamente cada palabra.
Draco se sintió extraño ante lo último que le dijo su padre, lo odiaba, era cierto que era un padre sádico al que nunca le importaron los demás, pero nunca se imaginó como era de joven, tranquilo, sencillo, sin problemas, con las preocupaciones normales de un adolescente.
Flash back…
Despertó horas después, entre los olores de la enfermería y un fuerte dolor de cabeza, se levantó lentamente de la cama y miró a su alrededor, Arthur estaba aun lado de el, desparramado en su cama, al parecer ya había recuperado la movilidad en sus manos y piernas, pero no en la cabeza, pues dormía con los ojos abiertos. Era de noche y tenía ganas de irse a tomar una ducha en su dormitorio.
Michael, el doctor de Hogwarts estaba dormido en su escritorio cercano a la puerta, era hippie, con rastas y sandalias siempre se le veía, era hijo de muggles así que eso no era muy sorprendente. Su respiración era acompasada y sus extrañas gafas se le habían salido de lugar. Los labios ligeramente separados y los parpados caídos suavemente eran signo de un sueño tranquilo y profundo.
Una sombra se acercó a la puerta y la abrió lentamente, entre la silenciosa oscuridad, Lucius escuchó perfectamente el ligero chirrido. Se quitó las sábanas y se sentó en la cama.
Ante él, apareció la figura de Severus Snape con aire melancólico, los ojos rojos e hinchados, los puños cerrados fuertemente y la mandíbula apretada, el cabello revuelto y la ropa sucia preocuparon a Lucius.
Parecía que en cualquier momento lo golpearía, incluso temblaba de furia. Pensó en correr, pero se levantó de la cama con aire decidido y se enfrentó al chico que tenía delante.
- No me dejes…-
Fue lo último que dijo antes de atraparlo en un abrazo casi asfixiante, calido y confortable. Lucius se quedó estático, no supo como reaccionar. (Los que saben de Inuyasha: imagínense algo así como el abrazo que le dio Inuyasha a Kikio cuando se bajaron del bote y se ve el reflejo en el río (esa escena es encantadora)).
Soltó el aire con placer al sentir el cuerpo de Severus tan pegado a él, pero un aroma le hizo cambiar rápidamente. Había algo, una esencia desagradable: tenía ganas de matar a Severus, de destrozarlo por haber hecho algo muy malo, algo imperdonable…¿pero que era?+
Era algo terrible, algo sin nombre…algo fuerte.
- ¡¿Qué le has hecho?!- lo separó bruscamente de él y lo apretó fuertemente de los hombros.
- Auch…suéltame.- exclamó Severus con voz entrecortada, las manos de Lucius le perforaban la piel, como si tuviera garras, fue bastante su impresión al comprobar que así era. Su mirada era tan penetrante como la de un león en busca de su presa escondido entre la maleza, con los ojos atigrados.-
- ¡Si le hiciste algo te juro que te mato, maldita serpiente grasosa!!!!- los ojos parecían inyectársele de sangre, el tiempo se hizo agreste y las lechuzas de un árbol cercano salieron volando despavoridas al caer un rayo. Se estaba creando una tormenta. Severus comenzó a espantarse.- ¡DIME QUE LE HAS HECHO!-
- No le hecho nada, Lucius, por favor…-empezó a llorar de la impotencia, parecía que de un momento a otro ese pequeño chico con cuerpo bastante delgado y casi femenino hubiera adquirido la fuerza de un lobo, incluso sentía su respiración agitada a causa de la furia.-
Lucius comenzó a olfatear el aire, esa no era la esencia de Remus, era la esencia de otra persona, aumentó la fuerza con que el aire entraba a sus pulmones y reconoció el olor. Era Sirius Black y entre todos esos aromas repugnantes estaba el caneloso dulzor de Remus.
Con una fuerza sobre humana tomó a Severus del cuello de la camisa y lo lanzó contra su cama, esta se volcó a causa del fuerte impacto. Arthur se despertó con un sobresalto y giró todo el cuerpo para saber que estaba sucediendo. Comenzó a correr tan fuerte como le fue posible, saltando los escalones de cinco en cinco. Las escaleras parecían furiosas y hacían todo lo posible para cambiarse de lugar antes de que el chico terminara el trayecto.
Su desarrollado olfato lo llevó hasta las profundidades del bosque prohibido, era sangre, el aroma era de la sangre de Remus, siguió corriendo sin hacer caso del traqueteo de los centauros o del aullido amenazador de los hombres lobo.
Corrió tan fuerte que no se percató de una gran sombra un poco lejana, esa sombra traía una inmensa caja en sus brazos, una caja de la que salía una cosa peluda, casi como una cola de gato.
Lucius se detuvo, olfateando más fuerte que nunca, el rastro se había perdido durante algunos segundos. Lo encontró y corrió más desesperadamente. Una mancha negra se fue haciendo más grande, hasta que adoptó la forma de un hombre lobo mal herido. El veela se acercó corriendo lo más rápido que su cuerpo se lo permitió.
Aullaba de dolor, tenía un cuchillo encajado en una pata y una herida grande en la espalda. Se hincó a un lado de él y con suavidad lo acomodó en sus piernas.
Una nube inmensa en el cielo tapó durante algunos momentos la luna llena, se sumieron en una aterradora penumbra, siendo solamente iluminados por el tenue brillar de los unicornios.
Lucius acarició con dulzura los dorados cabellos de Remus, sacó el cuchillo de la pierna del licántropo y entonó una melodía (Si alguien tiene el libro de “Los mundos mágicos de Harry Potter” sabrá que las velas tienen tres poderes y dos dones: La belleza y el canto, crear tormentas, huracanes y dones curativos) tan dulce que incluso los centauros se detuvieron a escucharlo, viendo las estrellas imaginando que ellas eran las que cantaban.
“Cuando una veela ve a su pareja, lo único que quiere es estar con ella, lo demás ya no tiene importancia. Se deja llevar por ese fuerte sentimiento y termina perdiéndose en él. Se entrega completamente a esa persona y hace todo lo posible para que siempre esté contenta. No le importa ser golpeado o maltratado mentalmente, contar de estar con esa persona haría lo que fuera: incluso daría su vida.
Sus emociones son tan fuertes que si un día no siente el contacto de su pareja esta lo está rechazando, el veela entonces se sumerge en una gran depresión.
Si el veela sufriera por el engaño de su supuesta pareja, entonces está condenado a morir, dejaría de comer y de dormir con tal de encontrar el por que su pareja lo ha dejado, aferrándose al hecho de que es imposible que su amante lo haya engañado. Suena patético, pero el veela ama con demasiada fuerza.
El hombre veela puede quedar embarazado y el mitad veela también, pero con este, el caso es muy especial, tiene que haber una bendición, una circunstancia, incluso un hechizo para que esto suceda, en el más raro de los casos: amor verdadero”
Lo cargó con toda la ternura posible y caminó tranquilamente por el bosque prohibido, observó el rostro del hombre lobo y con amor besó la punta de su hocico (Hey!!!! ¡Sin morbo!!! ¡Que Lucius no es zoofílico…por lo menos no por ahora .’). No le importaba como se veía, seguía siendo el mismo Remus, el chico tierno y despreocupado del que se había enamorado. Si, se había enamorado y ahora podía gritarlo a todo el mundo sin miedo, pues entendía que el amor no era motivo de vergüenza.
Hacía un viento furioso y cada cierto tiempo la esencia de Remus cambiaba. Lucius sonreía, no importaba ni siquiera si alguien lo veía sacando a un hombre lobo del bosque.
“Los Slytherins no son malos, ni mucho menos desagradables. Un Slytherin se encierra en una fría cárcel de hielo, con tal de que nadie vea sus sentimientos, son personas inseguras que esconden esa inseguridad en rencor, maldad y estafas “Son corderos disfrazados de lobos” Un Joven comprende, desde el momento en el que el sombrero seleccionador lo grita, que ser Slytherin es ser frío, es estar bajó esa mascara para no ser dañado. ¿Qué sucede cada vez que alguien ve un Slytherin? Lo ataca, lo ataca incluso antes de conocerlo, si algo sale mal intuitivamente se le concede la culpa. Entonces que preferiría: atacar o ser atacado, ser la presa o el cazador????
Si uno logra derrumbar esa fría máscara, descubriría a una persona sencilla, con defectos y virtudes, incluso dudas. Una gran amigo, compañero o pareja. Pues para sentir ese cariño, es necesario entregarse al Slytherin y el Slytherin dará lo mismo”
¿Severus? ¿Quién era Severus? Ahora lo único que le importaba era el bienestar de ese indefenso cuerpo (en momentos ^_^) que se acurrucaba en sus brazos. ¿Qué le importaba ese chico Black? Absolutamente nada.
“El veela olvida sus problemas por que lo de su pareja están primero. Daría todo su dinero con tal de cumplir cualquier mínimo capricho de su amante”
Llevaría a Remus a San Mungo, en la mejor habitación de todo el jodido hospital y si alguien se negaba se enfrentaría a la furia de Lucius Malfoy, último descendiente de esta poderosa familia.
Por estar en su mundo de fantasías con Remus, pisó por descuido un escondite de pequeñísimas hadas. Estas tuvieron la intención de atacarlo. Más no pudieron, miraron la escena con compresión y reconocieron, cuando una nube volvió a tapar la luna llena, que ese chico era Remus Lupin, el chico extraño que siempre se sentaba a platicar con ellas, el que hacía todo lo posible para que los alumnos no les arrancaran las alas.
El sol estaba alto ese día, no tenía ninguna intención de levantarse.
- Remus…Remus, ya levantate…-
- Hay, mamá, cinco minutos más, lo juro…luego me levantttoookkkkkkkkm…- y volvió a dormir.-
- Pero ya es hora de levantarte…-
- Hay, mami, ven aquí…- y la tomó en brazos, como siempre lo hacía en las mañanas.-
Se sorprendió al sentir que su mamá estaba muy delgada y fría esa mañana, algo estaba mal, le tocó la cabeza y el cabello liso le espantó. Abrió los ojos de golpe y el corazon se el paró cuando vio a Lucius tan cerca que podía tocar nariz con nariz. Con los ojos abiertos de la impresión Lupin se arrinconó en una esquina de la cama en la enfermería. Era muy temprano, pero de seguro ya había perdido su primera clase en el invernadero 6.
Y como si ese pensamiento hubiera sigo escuchado la puerta se abrió con un golpe seco y por ella entró un profesor cargando a un chico pelirrojo con los pies y las manos tiesas.
- ¿Qué hago aquí???-
- Centauros…-
- ¿Qué….?-
- Te atacaron los centauros en el bosque prohibido, al parecer alguien los alerto…-
- Pero si los centauros rehuyen a los hombres lobo…..oh…- y se detuvo con ganas de maldecirse a si mismo, de estúpido el sólo se había delatado…-
- No te preocupes, ya lo se todo y sinceramente no me molesta…-
Lupin levantó la mirada con un poco de vergüenza y las mejillas rojas, le dio una sonrisita a Lucius y se hizo el muy interesado en la venda con sangre seca de su brazo derecho.
HHHHOOOOOOLLLLLLLAAAAAAA!!!!!!!!!!!! ^O^
Me siento muy feliz de volver, ¿Cuánto tiempo me habré ido??? Yo creo que como unos ocho meses, pero les prometo por mi “esposa adorada” que pronto tendrán más actualizaciones.
Este capi se lo dedico muy, pero muy especialmente a Alexandra Black. ¿Sabes chica? En realidad deje de escribir aquí porque como que no cuadraba, cuando comencé el fic había pocas historias yaoi, además que tenía ciertos problemillas con los encargados de harry argentino. Estuve actualizando en slasheaven (bajo el nombre de Lunatica) durante un tiempo (no se si hayas escuchado de la página), y hasta la fecha. Así que te pido una disculpa con todo el dolor de mi corazón.
Además estuve leyendo algunos comentarios que me dejaron durante el tiempo que no estuve y digo de plano: ¿saben? Debajo del título de la historia pueden encontrar la pareja o slash/yaoi y si tiene esto último, yo me pregunto, porque demonios la leen?????? Así que les pido de la manera más atenta que si no les gusta este género: no se metan en donde no los llaman. Hay muchas más historias HETERO de muy buen gusto que andan por ahí, así que si me siguen poniendo ese tipo de mensajes me veré en la necesidad de borrarlos. Queda claro que sigo aceptando mensajes donde me digan que les gusta y que no, pero que no caigan en lo grosero o ya casi en homofóbico.
Bye
Jessica Weasley