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Historia 7942 — capítulo 7

CAPÍTULO 7.-

TROPIEZOS

Draco Malfoy, el plateado dragón de Slytherin, se despertó tarde ese día. Cuando se dice que el banquete de inicio de curso aturde, no están bromeando. 

La noche pasada, bien alimentado y justo después de un baño tibio, dormirse como tronco no fue nada difícil para Draco. 


Odiaba tener que bañarse en esas frías mazmorras, el agua caliente tardaba siglos en salir de la regadera y mientras tanto el aire y el ambiente era tan frío que quemaba. 


Abrió la llave del agua y espero que esta se calentara, luego la templó con agua fría, se despojó de su ropa y un escalofrío lo hizo retorcerse. Se miró en el espejo de cuerpo completo que había sido llevado a su cuarto por “motivos especiales” y se fijó en su nuevo cuerpo. El cuerpo que había florecido en las vacaciones. Era como las tentaciones escondidas de los dioses, que al no saber como deshacerse de ellas, las convirtieron en un hombre que fue nacido y dejado en la tierra. Draco era un cuerpo de pura tentación, que causaba reacciones tanto en hombres como mujeres, con miradas llenas de avaricia y deseo carnal (mmm). Era en realidad, la manzana de la discordia. Pasó sus delgadas y pálidas manos entre sus glúteos, dibujando pequeños círculos, luego líneas que viajaban de arriba a bajo entre sus torneadas piernas, una deliciosa línea entre sus pectorales y al final dio a parar en esos carnosos labios, lamió su dedo con vehemencia, imaginando puras cosas que lo hacían temblar...Si, era algo completamente seguro, Draco era un cuerpo de puras tentaciones... 


Se metió en la regadera, con el agua ya templada, y solamente pudo notar como su rubio cabello se pegaba a cada lado de su cara...


Tomó una botella que estaba a un lado de el, en un estante diminuto, lo apretón y de el salió un líquido que se puso en el cabello, empezó a tallar, suavemente con las yemas de los dedos. Mientras la espuma se formaba en su cabeza, pudo recordar claramente los sucesos del día anterior. 


Marina...ese nombre nunca se le iba a olvidar, Marina Costa esa chica tan extraña, esa chica tan Gryffindor que fue seleccionada para Slytherin. Tenía pinta de estar todavía más chiflada que Luna Lovegood. Esa chica león que sabía más de lo que aparentaba, la mirada se lo decía todo.


Pasó por su cuerpo la botella, echando a chorro el mismo líquido, luego pasó las manos por todo lugar y la espuma volvió a hacer acto de presencia. 


“Potter” Ese chulito Gryffindor que se creía superior a todos por su horrible y asquerosa cicatriz, ese niño de oro de Dumbeldore que le gustaba pavonearse por toda la escuela, presumiendo los nuevos hechizos que solo a el le habían enseñado, haciéndose el héroe al rescatar a personas de situaciones que a el no le correspondían. 


- Tienes miedo ¿Verdad?- 


Esas palabras hicieron que Draco se resbalara y cayera estrepitosamente contra el mármol del suelo del baño. 


- ¡Lo siento!- 


Sintió que algo suave le caía en la cabeza, era una toalla, se secó con ella y se la puso alrededor de la cintura. Salió del baño muy enojado, furioso era decir poco. 


- ¡Pero que demonios te crees! ¡No vuelvas a entrar en esta habitación sin mi consentimiento! ¿¡Me oiste!? ¿¡ME OISTE!?- gritó el Slytherin hasta que sintió que la ardía la garganta.- 


- Perdón. ¿Dijiste algo?- preguntó Marina, con una ceja levantada, había estado jugando con sus zapatos, sentada en la cama de Draco y sin escuchar, aparentemente, ni una sola palabra de lo que Malfoy estaba diciendo.- Perdón, es que estaba...en otras cosas...


- Quiero que te largues de mi habitación AHORA...- Draco tomó su varita y estaba a punto de lanzarle un hechizo a Marina, cuando notó que ella no estaba en la cama, estaba a un lado de el.- 


- ¿De veras me hechizarías, Malfoy? No tienes las agallas, lo se, se perfectamente todo sobre ti, tus más íntimos secretos.- estaba hablando, más bien susurrando a un lado de su oreja, podía oír el ligero chasquido que hacía al hablar. Era un tono que rápidamente hizo que se le erizaran los pelos de la nuca, era como si en verdad estuviera segura de lo que decía, nunca había oído un tono así, ni siquiera en Snape, era un silbido agudo y mortificante, pero profundo y rasposo, todo a la vez.- Se por quien deliras en las noches, por quien gimes pidiendo su cuerpo, se quien mueve tus sueños más ardientes, se quien es el que enciende todas tus esperanzas con solo una mirada, aunque sea de odio, se quien es el que excita tu cuerpo, se quien es en el que piensas mientras te masturbas...- 


Draco dejó caer su varita, su respiración era rápida, sentía que el sudor se unía de un golpe en su frente. Su corazón se aceleró mientras la preocupación y la desesperación lo llenaban. 


- Pregúntalo, Malfoy, se que lo deseas...eres como un chiquillo de ocho años, preguntando por todo, teniendo curiosidad por lo que está a su alrededor...Sólo pregúntalo y lo contestaré.- 


Marina se alejó de el y recogió su varita, se la guardó en el bolsillo y de nuevo se acercó a Draco. 


- ¿De que...de que...ten-te-tengo mi-miedo?- preguntó el Slytherin, sintiendo la respiración de Marina a un palmo de el.- 


- Valla, valla, al parecer nuestra serpiente empieza a dejar ver su lado amable y sencillo. Bueno...te lo diré...- se aclaró la garganta y puso sus manos a cada lado de sus caderas.- Tienes miedo de ti mismo, de salir herido.- 


Parecía como si hubiera acabado de salir de un trance, pero todo pensamiento de sacar a Marina de su habitación, así fuera con una ida pequeña a la cárcel de Azkaban, se había esfumado de su ser. Ahora solo quería escuchar atentamente, poner más atención en ese momento de lo que nunca había puesto en ningún otro. 


- ¿de mi mismo? ¿Cómo puedo tener miedo de mi mismo?- 


- No lo se.- respondió Marina, mirándose las uñas (de un horrible verde chillón) como si acabara de salir de la estética.- eso es algo que tu tienes que ir descubriendo.- 


- ¿y por que tengo miedo de salir herido?- 


- ¿Has escuchado alguna vez eso de “El lobo disfrazado de cordero”?- preguntó la mexicana, Draco asintió con la cabeza, sus rubios cabellos mojados se pegaron más a su frente.- tu eres todo lo contrario, tu tienes miedo e ira a la vez.- 


- No entiendo...pero es que como...que...cuando...no...Demasiado complicado.- Draco estaba al borde de una crisis nerviosa. Marina lo miró divertida.- No lo entiendo y si yo no lo entiendo, nadie lo hará.- 


- Que tu no puedas hacer ciertas cosas no significa que para los demás sea imposible: si para ti es imposible saltar desde un trampolín de 10 metros, no significa que para los demás lo sea, si para ti es casi imposible declarártele a alguien, no significa que para todos también lo sea...- caminó hasta acercarse más a Malfoy y exclamó de nuevo en un susurro.- piensalo...


Besó a Draco en la oreja. 


- ¡AUCHHH! ¡Hija de perra!- Malfoy se tocó la oreja con desesperación, la sangre brotaba a chorros de ella. Intentó seguir quejándose pero recordó que significaba ese beso. Era una tradición en la familia Malfoy, que daban los amos a los esclavos para darles a entender que ellos eran desde ese momento de su propiedad. Marina le había hecho un pequeño orificio a Draco en la oreja, entre el lóbulo y su cara.- 


Marina salió de la habitación silenciosamente, dejando a Draco con más dudas que con las que había iniciado.


Draco Malfoy miró la puerta cerrada de su habitación, sin hacerle caso al charco que había debajo de sus pies, sin hacer caso a su cuerpo que le reclamaba que hacía un frío infernal y que por decencia se pusiera algo de ropa. Sin hacerle caso a la toalla que se la había resbalado entre las piernas. 

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“Buenas, magos y brujas. Hoy es una excelente día para salir a la calle con una buena dotación de jugo de calabaza ya que la temperatura esta entre los 27 y 30 Grados centígrados. Hoy solo habrá sol, nubes de vez en cuando y un claro cielo azul. Volvemos contigo Hank”

“Gracias, Shermi. Bueno, eso fue el reporte del tiempo por Shermi Stepson, te damos las gracias Shermi.

Ahora vamos a la sección de “Concurso del mes” donde se dan 5000 galeones. La lista de los veinte finalistas con las mejores poesías según los jueces de nuestra estación son:

Ansel Freya

Bouni Salome

Cesenia Daniela

Domínguez Ana

Durlin Barton

Flin-Fletchey Justin

Garza Margarita

Gernan Salvador

Gómez Mariela

Gutiérrez Rafael

Hernan Le fai

Humbsel Deyanira

Josuea Marlene

Kerlin Carolina

Macmillan Ernie

Nesa Romualdo

Orsen Oswaldo

Porto Miranda

Ronia José Luis

y por último Weasley Ronald”

Ron casi saltaba de su cama de la emoción. 


- Ron ¿Qué estas haciendo?- preguntó Harry con voz cansada, desde su cama, tallándose los ojos y el cabello más revuelto de lo normal.- ¿estas escuchando ese radio?- 


El pelirrojo asintió con la cabeza, notando como sus orejas se volvían moradas. 

Harry se volvió a acurrucar en su cama, envolviéndose en las sábanas, dándole la espalda a la cama de Ron. 


- ¿Qué es lo que con tanto ahínco quieres saber? Por algo tienes siempre ese radio. Con la insistencia que le ponías para que lo metiera en la maleta.- cerró los ojos, tapados levemente por su melena negra.- 


- Digamos que es mi pequeño secreto.- repuso Ron, sonriéndole a la parte de delante de su cama, metió su cabeza más entre sus rodillas y su pecho, donde había apretujado el radio contra si para que nadie escuchara. Metió el radio debajo de su cama, donde lo había estado guardando, se acurrucó en su cama, se tapó con las sábanas y disfrutó la última hora que le quedaba antes de que sus compañeros lo levantaran con almohadazos.-


Eran las ocho treinta exactamente según la esfera que había a un lado de el, en la mesita de noche. Se levantó de la cama, limpió los lentes con su pijama y se los puso, se bajó de la cama y se puso los tenis. Caminó lentamente hacia la puerta del baño, se dio prisa en quitarse todas las prendas y en abrir las llaves del agua. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo cuando el agua tocó su piel, poniéndole la carne de gallina. Rápidamente se acostumbró a la nueva temperatura, tomó el shampoo y se lo puso por todo el cuerpo, sin perder tiempo. 


Al salir, el agua rápidamente empapó el piso de baño, con los pies descalzos caminó hasta el espejo del baño, se puso en frente de este y se miró la cara, tomó su cepillo de dientes, lo cubrió con una pasta blanca se pasó el cepillo por los dientes, de arriba a bajo, de un lado a otro, con pequeños círculos en las muelas, tomó un poco de agua directamente de la llave y escupió en el lava manos. 


Se estaba terminando de poner la túnica cuando Ron se despertó. Abrió sus perezosos ojos azules, pasó una mano por su alborotado pelo rojo y preguntó la hora. 
  • Son las 9:00, hoy no tenemos clases si no hasta las 10. Hermione ya debe de estar regresando de su clase de Aritmancia.- exclamó Harry, anudándose la corbata del uniforme.-

  • ¿Qué clase te toca después? A mi me toca Cuidado de Criaturas mágicas.- aclaró Ron, enderezándose en su cama mientras comenzaba a desabrochar su pijama rojo oscuro.-

  • Defensa contra las artes oscuras.- se pasó un cepillo por el desobediente cabello negro, aunque eso no servía de nada.- Ya vístete que apenas tenemos tiempo de bajar y tomar un rápido desayuno. Te espero abajo.-

El pelirrojo asintió con la cabeza. Cuando se terminó de poner la túnica y anudarse la corbata, tocaron la puerta y por ella entró Marina.

  • ¿cómo entraste? Se supone que tu eres Slytherin.- dedujo Ron, horrorizado.-

  • Buenos días a ti también, Ron.- saludó Marina con enojo y sarcasmo.- y entré por que Harry me dejó.- se puso a dar pequeños golpes con la punta del zapato en el suelo, con los brazos cruzados y una gran mirada de enojo.- Vine a ver si ya estabas listo para bajar a desayunar.-

  • ¿no has tenido ninguna clase?- exclamó el pelirrojo, pasándose un peine muchas veces por la cabeza, probando nuevas formas de acomodarse el cabello.-

  • Sipi, he tenido adivinación y runas antiguas, las dos clases son increíblemente fascinantes, el profesor Firenze y la profesora Vector son inspiradores.- mostró sus primeros apuntes, llenos de dibujos sobre el movimiento de las estrellas y un texto en runas que Ron no entendía ni j.-

  • Como que runas ya se me esta empezando a hacer tentador.- exclamó Ron, mirando fijamente los apuntes de Marina.-

  • No te detendré, pero creo que debes apurarte a apuntarte, llevas alrededor de cuatro años de atraso, no se te hará fácil aprender en un año lo que no alcanzaste en cuatro.- metió los rollos de pergamino de nuevo en su mochila de militar y salió de la habitación gritándole a Ron que se apurara si quería llegar a desayunar.-

Ron tonó sus libros como pudo, se manchó la túnica de tinta, los pergaminos y plumas se le resbalaban mientras intentaba meterlos a la mochila.

El pelirrojo se dirigía corriendo hacia el gran comedor cuando un cartel en el tablón de anuncios le llamó la atención, estaba ahí, como iluminado.

VIAJES ASTRALES.

¿Sabes que es un viaje astral? ¿te gustaría probarlo?

Siente como si el universo te traga pero al mis tiempo nunca has tenido los pies más puestos en la tierra.

Solo para personas que están completamente seguras de si mismas y si no están seguros, pero quieren unirse, se dan pequeños cursos dos semanas antes, donde te ayudaremos a que tengas más confianza.

Si te interesa la idea solo manda una lechuza, mi nombre no importa, solo se que estoy cerca, pero a la vez tan lejos, la lechuza entenderá en cuanto le digan “mándala a VAM”

“No puedo descubrir lo desconocido cuando me aferro a lo conocido”

Ron sonrió. Miró su reloj de pulsera y salió rápidamente de la sala común.

Era un soleado y fresco lunes, los árboles, que durante invierno y otoño se habían estado secando, ahora parecían despertar su follaje verde, los pájaros construían nidos, las abejas hacían miel y los alumnos corrían a su siguiente clase. 

Eran exactamente las diez, hora en que debía de tener la clase de pociones con el grasoso profesor Snape. Fantástico, dos horas encerrado en una fría mazmorra junto con el olor de cientos y cientos de brebajes diferentes que le daban arcadas, además del dulce, cariñoso y comprensivo profesor Snape a un palmo de su nuca.

Pero debía de felicitarse, era la primera vez en mucho tiempo que el llegaba justo a tiempo a la clase de pociones sin la necesidad de que lo estuvieran empujando o recordándoselo a cada minuto.

Recorrió los pasillos hasta llegar a la mazmorra, abrió la chirriante puerta lentamente y entró a la fría habitación de tortura. Snape todavía no había llegado, pero en una de las mesas de en medio se encontraba Harry, acomodando su pluma de águila en el tintero.

  • Hola, Harry, lamento llegar tarde pero me quedé leyendo algo.- se excusó pausadamente mientras recuperaba el aliento.-

  • Déjame adivinar, estabas leyendo lo de los viajes astrales ¿te vas a unir?.- dijo Harry mientras se apoyaba en su codo y miraba a Ron.-

  • ¿Qué…como…tú?-

  • Fácil, cuando bajé todos lo estaban leyendo, era como la más grande concentración de alumnos interesados en algo que dijera el cartelón desde que los gemelos pusieron sus anuncios en busca de ayudantes para probar su surtido salta clases.- miró su pluma con aburrimiento, le dio vuelta entre sus dedos y la volvió a dejar en el tintero.-

  • Se oye interesante, pero no se, creo que a lo mejor no, no creo tener tiempo para eso considerando los estudios.- dijo Ron mientras se achicaba en su silla.-

  • ¿Tú, Ron Weasley, se preocupa más por los estudios que por una aventura?-

Ron se sintió indignado.

  • Claro que no, solo que…bueno...quiero ganar dinero y entre más estudios, más dinero, así que...está bien, ¡ME UNIRÉ!- se decidió Ron mientras le daba un golpe a la banca con el puño.-

  • ¿Qué es exactamente a lo que se unirá, Sr. Weasley?.- era Snape, que desde hace diez minutos había estado silenciosamente atrás de Harry y Ron, con su potente figura negra y su nariz ganchuda, la pregunta resultaba casi una tortura. Ron tragó saliva.- diez puntos menos para Gryffindor para hacer alboroto en mi clase, Sr. Weasley y ahora saque su caldero y un pergamino si no quiere perder el acceso a mi clase.-

Se fue de su lugar, con pasos firmes y una postura militar mientras Ron soltaba el aire ruidosamente. Muy aliviado.

Se oyó un nuevo chirrido y por la puerta entró Draco Malfoy y Marina. El aire se hizo tenso y el que más lo notó fue Harry, que empezó a tener problemas para respirar.

  • Sr. Malfoy, Srta. Costa, por favor tomen asiento.- exclamó Snape amablemente al verlos.-

Solo quedaban dos lugares en toda la mazmorra, Marina rápidamente se fue a sentar con Pansy y Millicent, el único que quedaba era el que estaba a un lado de Ron.

Con una cara de asco, la mejor que puedo poner, se acercó a un lado de Ron, se sentó y sacó sus pergaminos.

Draco permaneció lo más sereno que pudo durante la clase, excepto cuando Ron se levantó por algo y la mano de Potter quedó libre, estaba apoyada en el asiento y estaba tan accesible que no pudo controlar sus impulsos, acercó lentamente su mano y rozó levemente la de Harry, debió de pensar que era una mosca o algo por que no se inmuto.

Al final, la razón le gano a Draco y quitó la mano lo más rápido que pudo.

Ron regresó momentos después, caminaba muy despacio, eran demasiados frascos, entonces se tropezó y las botellas salieron volando en todas direcciones, una de ellas se estampó contra la túnica de Harry y empezó a escocerle la ropa, la estaba quemando y Harry soltó un horrible alarido de dolor.

Draco sintió que algo se despertaba en el, algo que lo hizo enfurecer contra ese maldito pelirrojo, era como si le hubieran quitado toda razón o lógica, principios y moral.

  • Draco...¡¡¡¡NNNOOOO!!!- era Marina, que notó cuando Draco se lanzó contra Ron en busca de venganza.-

Estaba completamente furioso, rápidamente desgarró la túnica de Ron, este forcejeaba para quitárselo de encima pero hiciera lo que hiciera el Slytherin lo tenía bien agarrado, las uñas de Draco habían crecido por lo menos unos diez centímetros, desgarró furiosamente la piel de Ron, disfrutando el olor a sangre, la misma que ahora decoraba su blusa, pasó las filosas garras por las mejillas del pelirrojo y solo oyó como Ron gritaba para que lo dejara en paz, hizo diez cruces exactamente en el pecho del pelirrojo al pasarse las mortales uñas.

  • ¡RUEGAME, WEASLEY! ¡RUEGAME!- tomó a Ron por el cuello de la blusa y lo azotó contra el suelo dos veces, hasta que su cabeza empezó a sangrar- ¡Vas a pagar por o que le hiciste a Harry!- colocó sus uñas en Posición vertical, listo para atravesar el pecho de Ron, cuando alguien gritó un Desmaius y el Slytherin cayó sobre el cuerpo sangrante del pecoso.-

Cuando despertó, estaba en la enfermería, con una venda en la cabeza.

  • Al fin despertaste.- exclamó una voz oculta y fuerte a un lado de el.-

  • ¿Qué? ¿qué hago aquí?- preguntó, no podía ver bien, el cuerpo lo tenía completamente adolorido, sus uñas eran horriblemente nueve veces más grandes de lo normal, tenía un sabor amargo en la boca y un olor fuerte adornaba el ambiente.-

  • No recuerdas nada ¿verdad?-

  • No, solo que estaba en la clase de pociones y que después alguien gritó y pues.-

  • Ese grito era de Harry, está en la cama de al lado.-

Harry estaba dormido, la cabeza caía angelicalmente en su hombro derecho, era el ser más inocente que Draco jamás había conocido, sin sus lentes, su boca ligeramente abierta y su cabello negro. Draco sintió el impulso de abrazarlo para que nunca nadie le volviera a hacer daño.

  • Draco, no le has preguntado a tu padre, es necesario.-

  • ¿qué es lo que hice, por que estoy aquí?-

  • Bueno, casi matas a Ron en un intento de vengarte por haberle tirado encima el frasco de extracto de cola de escreguto. Te pusiste tan loco que tuvieron que desmayarte.- se recostó con los hombros sobre la cama de Harry.- Si fuera el, ya tendría sospechas sobre que te gusta.-

  • A mi no me gusta Harry, solo.-

  • Claro que te gusta, te ha gustado desde siempre, pero nunca habías tenido el valor de hacerle caso a tu corazón cuando te lo decía a gritos, se te hace que su amor no puede ser por que la gente ya los ha tachado de ser completamente diferente, tienes miedo de que Harry te odie cuando le confiese algo que hasta hace poco te confesaste a ti mismo, tienes muchísimo miedo de que alguien te quite la oportunidad de ser alguien en la vida de Harry.-

Marina se acercó lentamente a Draco y lo besó en los labios, suavemente. Draco sintió la lengua de la chica recorriendo sus labios.

  • No lo hagas.- exclamó el Slytherin y movió la cara bruscamente hacia otro lado.-

  • Ya se que no te gusta, pero debes de acostumbrarte a que la gente va a hacer las cosas aunque tu no quieras que las hagas, tienes que buscar la manera de librarte de mi.-

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Hola, chicos y chicas del coro. 

Soy yo, de nuevo. (ya se que tenían la esperanza de que no volviera, pero: hierba mala nunca muere)

En serio estoy muy emocionada con esta historia. Ya saben, más mensajes es igual a más capítulos (será por eso que nadie me escribe)

Para quienes no sepan que son los viajes astrales, son supuestamente, un viaje que hace tu alma cuando se desprende de tu cuerpo, como que caminas por un sendero muy tenebroso o que de repente te sueñas dormida (o).

Hoy no contesto reviews, pero a la próxima si, ando escribiendo un pedido de parte de una persona muy cercana, ya después lo leeran (si es que no se quedan dormidos a mitad de la historia (¡Ya se que la historia es realmente aburrida!)).

Atte: Jessica Weasley (la chiflada enamorada de Ron y Rupert)