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Historia 79734 — capítulo 15
Hermione caminó por todo el colegio buscando a Draco rogando no tener que recurrir a la última alternativa. Pero ni en los pasillos, ni en el patio, ni en la biblioteca, como tampoco en el lago pudo encontrarlo. Respiro profundo, encuadro los hombros, levantó el mentón y caminó decidida rumbo a las mazmorras, el nido de las serpientes.
Doblo para bajar el último tramo de las escaleras cuando unas voces la hicieron frenar en seco. Primero por precaución, no se olvidaba que era una Gryffindor en territorio Slytherin, y que para colmo de males se había olvidado la varita en su habitación. Pero luego reconoció una de esas voces como la de Draco y algo la mantuvo con los pies pegados al suelo
-No estoy enamorado de Granger -Claro, lo sé, es parte del plan. La enamorabas y la dejabas plantada para el baile. Era así, ¿no? - Hermione no podía creer lo que estaba escuchando. Una especie de vació había empezado a apoderarse de su estómago y podía jurar que alguien se había acaparado de repente todo el aire del lugar- Entonces, ¿puedo tener el placer de ser tu acompañante para ver la cara de desilusión de la sangre sucia? -"Sangre Sucia" resonó como un eco interminable en la cabeza de la castaña. Quiso reír de la ironía pero ni siquiera eso pudo. ¿Cómo había podido ser tan ingenua? Las diferencias de sangre no podían ser temas pasados para un Malfoy. -Por supuesto, no hay mejor candidata para un Malfoy que semejante belleza *Sangre Pura -*No pudo aguantar más, sus piernas parecieron cobrar vida de golpe y lo notó cuando se aflojaron drásticamente y tuvo que sostenerse de una de las paredes para no caer. Y así tanteando los muros salió del lugar como autómata.
Llevaba los ojos fijos, no concebía nada de lo que pasaba a su alrededor, sólo ocupaban su cabeza aquellas palabras que había oído y seguían resonándole. No entendía como, pero todo se le estaba nublando. No importaba hacia donde mirara, todo era borroso, como si estuviera desapareciendo. Como si los bordes de los objetos se difuminaran y se unieran entre ellos mezclándose hasta formar una masa compacta, inútil. Ni siquiera lograba ver dónde pisaba, seguía ayudándose con las manos para sujetarse de las paredes. Cada vez le costaba más poder respirar, creía que si pronto no tomaba aire fuertemente se terminaría ahogando. Cada vez distinguía menos los objetos, sólo oía voces en los corredores, pero no sabía lo que estaba sucediendo, sólo eran colores moviéndose sin forma definida y bullicio agobiándole los oídos… entonces notó cierta humedad en el rostro y confirmó lo que temía: Estaba llorando otra vez. Ni siquiera fue capaz de notar que había llegado a la puerta de su Sala Común y hasta le había dado automáticamente la contraseña a la Dama Gorda. Como robot se dirigió directamente a su habitación sin siquiera mirar a su alrededor. Cruzó la puerta y tras su cierre apretó con fuerza sus ojos desprendiendo así dos pequeñas lágrimas que hasta entonces pendían de sus pestañeas. Un fuerte relámpago hizo temblar los vidrios de la ventana sobresaltándola, inmediatamente la lluvia comenzó a caer con fuerza, sonrió amargamente ante la ironía y se sentó en el afeizer. La tormenta había tomado desapercibidos a varios alumnos que hasta entonces estaban en las afueras del castillo y ahora corrían para salvaguardarse del agua. Entre ellos divisó una cabeza colorada acompañada de una melena rubia y no pudo evitar apretar los labios. Lo gracioso del caso era que no lo hacía por celos, como cualquiera sospecharía. No, ¡maldita sea!, el amor de Ronald ya no le podía importar menos, lo que le daba bronca era que le recordaba la manera en que había caído en los brazos de su hasta entonces enemigo. En aquél momento había creído que el dolor que experimentaba por Ron sería insuperable, que su corazón había sufrido un daño del que jamás se repondría, por lo cual tampoco se había preocupado en restaurarlo, lo había dejado a un costado, a la buena de Merlín. Y ahí hizo su entrada triunfal para rescatarla -como en todo cuento de hadas- un Príncipe… el Príncipe de Slytherin y su bendito plan. Si bien al principio el trato de ellos había empezado siendo meramente cordial para no matarse en el trayecto, de a poco todo había tomado otro rumbo, al menos para ella. Draco había juntado los pedacitos de su corazón y los había pegado nuevamente con suma delicadeza, con conversaciones intensas, leves roces y caricias, risas robadas, escapes furtivos y algunas reglas quebrantadas, así, tan sutilmente que cuando ella se dio cuenta ya estaba todo hecho. Y aquél pequeño beso había sido la culminación de su trabajo terminado: su corazón estaba latiendo de nuevo con fuerza… con amor.
I let it fall, my heart, (Dejé caer mi corazón) And as it fell, you rose to claim it,(Y apenas cayó apareciste para reclamarlo) It was dark and I was over,(Estaba oscuro, y yo estaba acabada) Until you kissed my lips and you saved me*(Hasta que besaste mis labios y me salvaste)*
Y no hacían ni dos días que lo había reconocido, que había aceptado que había vuelto a caer en el estúpido amor, pero… ¿qué más daba? Si se sentía plena, si Draco la hacía sentir de una manera que creía nunca haber experimentado…. Quizá por la fragilidad que la envolvía después de Ron fue que con un poquito de atención, como un perro callejero que te sigue luego de una caricia al pasar, Hermione se había aferrado a eso que el rubio le daba, poco o mucho… no importaba, a ella le bastaba. Porque esos momentos compartidos eran su vía de escape de su rutinaria vida. Había dejado de ser la Perfecta perfecta para jugarse por lo que sentía y le hacía sentir bien. Todo el día se resumía en la espera de la hora para sus encuentros y una vez allí la cargaba la necesidad de detener el tiempo, porque con él se sentía ella misma como de ninguna otra manera lo conseguía… Estaba rendida ante él.
My hands, they were strong,(Mis manos eran fuertes) But my knees were far too weak,(Pero mis rodillas demasiado débiles) To stand in your arms*(Como para sostenerme en tus brazos)* Without falling to your feet.(Sin caer a tus pies)
When laying with you*(Cuando me tumbaba contigo)* I could stay there, close my eyes,(Podía quedarme ahí, cerrar mis ojos) **Feelyou here forever,(Sentirte aquí por siempre) You and me together, nothing is better. (Tú y yo juntos, nada podría ser mejor)
Veía al resto de los alumnos empapados de pies a cabeza y no pudo evitar recordar cuando se encontraba en la misma situación con él. Fue la primera vez que pudo ver con claridad detrás de aquella máscara de hierro que el rubio se empeñaba en mantener, la primera vez que escuchó su risa, que la embriagó su aroma, que la electrificó su roce… la primera vez que deseo que el momento no acabara, que no quiso separarse de él. Las lágrimas seguían cayendo incesantes, sin esfuerzo ni control, pero ante el recuerdo una leve sonrisa se asomó en su rostro. Sonrisa que poco duró cuando las palabras pronunciadas por él y Parkinson volvieron a resonar dentro suyo. ¡Qué estúpida fue!, en realidad la máscara era la que le había mostrado en ese momento, porque todo eso había sido una estúpida fachada para lograr su estúpido plan, tanto eso como todo lo que pasó entre ellos después. Las imágenes inundaban su mente y no podía creer su ingenuidad. O a ella debían quitarle el titulo de la más lista, o a él darle un Oscar por la mejor actuación. Se había tragado cada una de sus palabras, de sus disculpas, de sus lágrimas… y había sido todo parte un estúpido juego. ¡Por Circe! Si él mismo le había dicho que todo sería un plan y que lo único que buscaba era divertirse, ¿Por qué ahora se sentía defraudada? ¿Qué le había hecho pensar que Malfoy era capaz de cambiar? Y menos por ella: una impura. Se maldecía a ella y a su estúpido síndrome de Robin Hood con la costumbre de creer en que todos merecen otra oportunidad, de que en toda persona puede encontrarse un rastro de bondad y recatarla, en que las personas se comportaban así porque no conocían otra manera de vivir. ¡Já!, ahora podía ver con claridad que la gente -por no puntualizar concientemente en Malfoy- era cruel porque gozaba el sufrimiento de los demás bajo sus pies, como los seres inferiores que eran. Y él como buena serpiente había actuado con total frialdad, calculando sigilosamente cada uno de sus movimientos.
But there's a side to you*(Pero hay una parte de tí)* That I never knew, never knew,(Que nunca conocí, nunca conocí) All the things you'd say,(Todas las cosas que dijiste) They****were never true, never true, (Nunca fueron verdad, nunca verdad) And the games you'd play,(Y los juegos que jugabas)
You would always win, always win.(Siempre los ganaste, siempre ganaste)
Levantó la mirada y vio su reflejo en el ventanal. ¿En verdad la imagen que le devolvía era ella? ¿Cuánto tiempo hacía que estaba así? Sus ojeras estaban sumamente acentuadas, y ni hablar del toque escalofriante que daba ver todo su maquillaje escurrido por todo su rostro, pasó la palma de la mano por sus ojos -completamente enrojecidos- intentando limpiarlos, pero el resultado fue peor. Se llevó la mano a los labios que le temblaban ligeramente y pudo sentirlos completamente secos, entonces notó que esa sensación se reflejaba también dentro de su boca, en su garganta. Su cabello estaba más enmarañado que de costumbre, la idea de que raparse sería el único arreglo que encontraría surcó su mente. Quiso volver a centrar la mirada en sus propios ojos, pero notó un destello gris a su lado. El rostro de Draco se reflejaba junto a ella, estiró la mano hacia el ventanal y recorrió cada una de las facciones del rubio que la miraba de una manera difícil de descifrar, las lágrimas volvieron a caer mientras ella seguía con la mano apoyada en la ventana, contemplando aquél demonio en piel de ángel. Se negaba a voltearse porque sabía que no lo encontraría y la sola idea la aterraba. ¡Ridícula, estúpida, ingenua!, a pesar de todo estaba deseando de que el maldito mal nacido fuera a buscarla y la abrazara. Su respiración comenzó a ser más profunda y acelerada, su pecho subía y bajaba frenéticamente, la furia contra ella misma la estaba desbordando… hasta que estalló. Tomó la silla que estaba junto a su escritorio y la estrelló directo al ventanal con todas sus fuerzas. El vidrio sobrevivió intacto -debido seguramente a algún hechizo preventivo-, pero la silla no corrió la misma suerte y perdió dos de sus patas en el impacto, como si fuera poco arrojó con furia sus restos contra el armario antes de dejarse caer al suelo y acurrucada contra la cama romper en un llanto furioso. Se llevó las manos a los oídos con la esperanza de dejar de escuchar la lluvia… lluvia que no hacía más que recordarle a él, a él y a sus malditos ojos color tormenta.
Rogó que dejara de llover, necesitabaque alguien apagara la lluvia.
But I set fire to the rain,(Así que prendí fuego la lluvia) Watched it pour as I touched your face,(Y la ví caer mientras acariciaba tu rostro) Well, it burned while I cried,(Ardió mientras yo lloraba) 'Cause I heard it screaming out your name, your name*(Porque la escuché gritando tu nombre)*
Si hubiera puesto un Muffliato quizá todo hubiera pasado desapercibido, pero eso no pasó y el ruido alertó a algunos alumnos que en la Sala Común estaban cerca de las habitaciones, entre ellos Ginny. Ni bien identificó que el estruendo provenía de su propia habitación, y que hacía rato Hermione estaba encerrada en ella corrió lo más rápido que pudo hasta llegar allí. En todo su ataque Hermione también había olvidado sellar la puerta, por lo que Ginny no tuvo ni la mínima dificultad para entrar. El panorama era desolador: La castaña seguía acurrucada al lado de la cabecera de su cama, en la otra punta estaba tirada la silla -o lo que quedaba de ella- y las patas quedaron dispersas en distintos lados de la habitación. Deteniéndose en Hermione podía observar el terrible estado de su cabello, los ojos cerrados completamente hinchados y la cara con restos de maquillaje y… ¿sangre? Fijó la vista y vislumbró que esta provenía de una de sus manos, que se encontraba completamente bañada en rojo. No tardó en conjeturar que la herida se la había provocado al romper aquél mueble.
La castaña levantó la vista al percibir otra presencia en su habitación. Volvió a odiarse cuando su corazón se precipitó pensando que podía ser Draco. Al ver por completo el estado de su amiga, Ginny no pudo hacer más que abalanzarse sobre ella y abrazarla. Hermione se aferró a sus brazos como si de un salvavidas se tratara. Como si no lo hubiera hecho comenzó a llorar al punto de ahogarse en sus propios sollozos… ¿Cómo iba a poder respirar si a Draco ya le pertenecían hasta sus pulmones? La pelirroja no hacía más que consolarla abrazándole con fuerza y acariciándole el cabello, sabía que no era momento de hacer preguntas ni exigir explicaciones por lo que permaneció en silencio. Cuando el llanto aminoró -o los ojos se le secaron ya a falta de más lágrimas- la ayudó a incorporarse y sentarla en la cama. Ginny la acurrucó sobre ella como si fuera una niña pequeña y abrazándola y acariciándola mantuvieron el silencio. Hermione no deseaba más que jugar a meterse en la cama y ya no salir más, sabía que el mundo no desaparecería por que quisiera, entonces sería ella la que desapareciera del mundo. En esa misma posición a los pocos minutos se quedó dormida, y poco más tarde su amiga la acompañó en el viaje con Morfeo.
Let it burn*(Déjala arder)*
-Hablando enserio -sentenció la morocha dejando de reír- ¿Qué piensas hacer? -¿Hacer con qué? -¡Con Granger, Draco! -Le espetó como si fuera una obviedad -Voy a pedirle disculpas, contarle la verdad de lo que pasó y que Salazar me ayude -respondió con cierta tristeza. Era sumamente conciente lo que le costaría hacerle entender a Hermione lo que había pasado -No me refería a eso, Malfoy -entrecerró los ojos mirándolo con recelo -Entonces explícate mejor, Parkinson -replicó acentuando su apellido -¿Qué harás con ella? ¿Con lo que sientes? -Draco la miró perplejo- ¡No me mires así! -Oye, no sé que clase de hipótesis habrás creado en tu retorcida mente, pero yo no siento nada por Granger, al menos no lo que tú insinúas -¿Sabes que es lo peor de todo esto? -Preguntó retóricamente- que no es que te esfuerzas por negármelo a mí o a los demás, realmente te lo niegas a ti mismo. No sé si así buscas que desaparezca o de verdad eres tan idiota que no lo notas -respiró hondo y rió—Bueno, de cualquier modo eres un idiota -¡Hey! -Se quejó -Sólo digo lo que pienso, Drake -se defendió- Como tu hermana no puedo permitir que te enceguezcas de esta manera. No voy a ser hipócrita y decirte que me encanta la idea que te tenga jodido una Sangre Sucia-Draco la miró con furia tras el apelativo, pero Pansy lo ignoró evitando que el rubio lo utilizara para irse por la tangente- ¿Pero que puedo hacer? Si sería estúpido negar lo que has cambiado, ¿cuánto hacía que no sonreías tanto, Draco? Y aunque sea por ella yo no puedo evitar sentirme feliz de verte así y voy a hacer lo que sea necesario para que dejes tu idiotez de lado, te hagas cargo y vivas eso que estas tratando de negar. No hay nada que te lo impida, la guerra acabo, tu padre esta preso, tú eres el único obstáculo -finalizó dedicándole una sonrisa -¿Quién eres y que haz hecho con Pansy? -Rió el rubio mientras la abrazaba- No creí jamás escuchar algo tan profundo salir de tu cabecita -Siempre subestimando, mi querido -sonrió soberbia- El problema es que tú crees que todo sale de la cabeza, deberías escuchar más a tu corazón, las serpientes también tenemos uno -¿Y qué te dice tu corazón? ¿Qué harás con Theo y Blaise? -Pansy suspiró profundamente -Supongo que dejar que las cosas tomen su cauce -se encogió de hombros- No hay mucho que pueda hacer, Theo me odia y Blaise esta embobado con la Weasley -¿Luchar no entra en tus posibilidades? -Ironizó -No si será en vano -Yo no creo que sea en vano -replicó con un tono que pretendía ser misterioso -¡Oh, Malfoy! No te hagas el consejero sentimental que no te queda -rió- Primero asume que estas enamorado de Granger y haz algo y quizá recién entonces tengas derecho a osar decirme algo -musitó divertida poniéndose de pie y dirigiéndose al interior de la Sala Común, dejando al rubio sumergido en su propios pensamientos.
¿Por qué todo el mundo se empeñaba en decirle lo mismo? ¡Él no era tan estúpido de no saber lo que sentía! ¡No era tan estúpido de caer en el amor!... ¿O si? Hundió la cabeza entre sus piernas y se la sujetó con fuerza, como si apretándola de aquella manera exprimiría alguna idea interesante o sus pensamientos se ordenarían y le darían un resultado feliz. Pero ¿qué podía resultarle feliz? ¿Darse cuenta que Hermione no le significaba nada y ratificarse a sí mismo que los Malfoy son incapaces de sentir amor? ¿O qué como sus amigos insistían, el témpano de hielo que tenía por corazón había empezado a derretirse y estaba sintiendo algo por ella?
Pansy tenía razón: su padre estaba en Azkaban y la guerra había finalizado, ahora sus decisiones serían eso: suyas. ¿No era lo que tanto había deseado? Entonces, ¿por qué era todo tan jodidamente complicado?, sonrió amargamente ante la ironía. También era cierto que hacía rato que no se sentía tan bien, y que la Gryffindor mucho tenía que ver con ello, sus encuentros eran también un encuentro con él mismo y siempre salía de allí con una sonrisa y sintiéndose un estúpido pájaro libre. Y aún siendo conciente de ello, se empeñaba en seguir sin aceptar darle un nombre, quizá por miedo, quizá por orgullo, quizá simple indecisión. Como si su mente le jugara una broma, la imagen del beso apareció ante él y lo hizo estremecer. Había sido el beso más sencillo que había dado, pero sin dudas el que más había sentido, la situación y el momento en que se dio lo cargaba de un montón de condimentos que no podía pasar por alto. Un escalofrío le recorrió el brazo izquierdo, como queriéndole rememorar que por allí habían pasado sus manos… ¡Joder! había sido la única que se había animado a tocarle la marca fuera del puto morbo. Hermione era la única que lo miraba sin miedo ni lástima, la que se empeñaba en conocer al verdadero Draco, la que lo aceptaba a pesar de todas las que él le había hecho durante los años pasados, la que aún él siendo un proyecto de mortífago y ella una heroína de guerra lo queríay… ¡Mierda que se sentía bien eso!
Si hubiera sabido lo que era un Tetris hubiera notado que sus pensamientos se iban encastrando a la perfección como en aquél juego *muggle.*Pero lo que sí supo fue la conclusión a donde todo esto lo llevaba. -Estoy enamorado de Granger -murmuró por lo bajo, necesitaba oírse para hacerse a la idea, como si escuchándose sería más endemoniadamente sencillo asumirlo. Golpeó con fuerza la pared. No, ahora no podía perderla…
Let it burn*(Déjala arder)*
N/A: Ya sé, capítulo corto, CORTÍSIMO al lado de lo que las tengo acostumbradas. No fue por falta de inspiración, ni porque no sepa como seguir... simplemente quería dedicar un capítulo plenamente a esto. A decir verdad sólo iba a escribir la parte de Hermione, pero después tuve la necesidad de agregar lo de Draco.
La canción que use es Set Fire to the Rain de Adele. Y tengo que confesarles que el capítulo esta completamente escrito a base de la canción. Ya tenía esta idea apenas tenía escritos los primeros capítulos del fic cuando escuchando la canción formé toda la imagen de la escena en mi cabeza, y desde entonces estoy esperando para escribirla. Ya perdí la cuenta en estos días la cantidad de veces que la escuché mientras escribía :P. Les recomiendo hagan lo mismo, la canción es hermosa, Adele canta de manera sublime, y tiene una fuerza impresionante que le da un toque genial a lo escrito aquí para acompañar :)