Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.7% · 90,801 de 95,911 páginas identificadas · 90,162/90,522 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 79734 · de

Historia 79734 — capítulo 16

Se removió incomoda y dolorida por la posición que había mantenido toda la noche. Abrió los ojos desconcertada por la situación, no sabía como había terminado así, durmiendo abrazada por Ginny. La cabeza parecía que iba a estallarle del dolor y un ardor en su mano le llamo la atención. Cuando la puso frente a sus ojos y notó la herida y la cantidad de sangre que la envolvía recordó todo. Intentó moverse sin despertar a su amiga pero le fue inútil. A penas pudo removerse cuando Ginny ya había despertado sobresaltada -Mione, ¿estas bien? -inquirió con suma preocupación. Por un momento Hermione no supo que responder. Estaba bien porque físicamente no le había pasado nada (fuera del corte en la mano), por lo que si se refería a ese momento, la respuesta sería un natural sí. Ahora, si profundizaba, la respuesta sería completamente la contraria. Ni siquiera encontraba palabra que pudiera describir como se sentía en ese momento. Viendo la expectación de la pelirroja esperando una respuesta, optó por encogerse de hombros. Para Ginny fue respuesta suficiente para volver a rodearla con sus brazos apretándola con fuerza. Hermione estaba segura de haber llorado todas las lágrimas que había dentro suyo, pero sin embargo al sentir el calido abrazo de su amiga las lágrimas volvieron a salir de sus ojos ¿acaso nunca se iban a acabar? -¿Quieres hablar? Quizá te sirva para desahogarte, pero no quiero que te sientas presionada -Hermione asintió levemente y se despegó de ella para poder secarse la cara con la manga de su túnica. Entonces Ginny se detuvo en su mano y recordó la herida- ¿Te parece que mientras me cuentas te cure esa mano? -Ella volvió a asentir. Quería hablar pero sentía como un tapón en su garganta que no le dejaba proyectar su voz.

Al momento Ginny hizo aparecer un pequeño botiquín y con suma delicadeza tomó la mano de la castaña. Primer pasó una gasa con agua tibia para quitar los restos de sangre -ya seca- que cubrían casi la totalidad de la mano, dejando al descubierto un corte que atravesaba la palma casi por completo, al verla un escalofrío le recorrió la columna por la impresión. Por suerte el corte no era muy profundo y con un par de pociones cicatrizaría de inmediato. -No debimos haberla dejado descuidada, debimos de curarla anoche mismo -Hermione se removió incomoda al recordar la noche anterior, en verdad no se había encontrado en condiciones de preocuparse por un estúpido corte. Cerró los ojos ante la sensación que una de las pociones le había provocado, instantáneamente se arrepintió cuando los cuidados de la pelirroja le recordaron al primer contacto interpersonal amable con él.

-Me usó -dijo sorprendiéndose a ella misma de lo ronca que salió su voz

-¿Qué dices, Herms? - Espetó como si lo que acababa de decir la castaña fuera un total disparate, mientras terminaba de vendarle la mano -Seguro tiene una explicación sobre lo que pasó en el comedor -trató de animarla. Claro, para Ginny Hermione se había quedado encerrada allí desde aquel incidente

-No hablo de eso, Ginny -el nudo en la garganta empezaba a amenazar con aflojarse y volver a darle vía libre al llanto- Fui a disculparme por la bofetada que le di, porque pensé que lo que había dicho era meramente por aparentar -Ginny asintió dándole la razón- Pero lo vi con Pansy -empezó a sollozar- lo escuché yo misma Ginny -siguió entrecortadamente- y… y fue horrible -estalló volviendo a refugiarse en los brazos de la pelirroja que la consolaba como podía, sin todavía entender lo que había pasado ¿Draco estaba con Parkinson? ¿Pero Parkinson no estaba con Blaise? -¿Qué fue precisamente lo que escuchaste, Mione? Sé que es duro hacerte pensar en ello, pero necesito que me expliques para que pueda entender -Hermione asintió -Hablaban de que todo esto había sido un juego, que Draco estaba conmigo para enamorarme y después reírse de mí -Contaba Hermione entre lágrimas mientras Ginny abría desmesuradamente los ojos sorprendida- Me pensaba dejar de plantón el día del baile para ir con Pansy ¡Dijo que ella era Sangre Limpia, no como yo! -Finalizó en medio de un profundo sollozo Ginervra no entraba en su asombro. ¿De verdad el rubio había sido capaz de planear aquello? No pudo evitar sentirse culpable, y se odiaba por en parte causar el llanto de su amiga. Ella la había convencido y había insistido incesantemente en que se dejara llevar por sus sentimientos hacia él, ¡Hasta le había allanado el camino al maldito hurón! Y ¡maldita sea! Hasta hubiera puesto las manos en el fuego si se lo hubieran pedido, asegurando que Malfoy había cambiado, no sólo por la guerra sino también por su amiga… ¡Hasta Blaise se lo había reconocido! Entonces sus pensamientos sufrieron un stop…. Blaise. ¿Estaría él al tanto de todo este engaño?, pero que estúpida ¡por supuesto que sí!, si lo estaba la perra de Parkinson también debería de estarlo él, dado que era el mejor amigo del rubio. El agujero en el pecho se acrecentó ante esta revelación, ¿cómo pudo ser tan enormemente idiota? La habían engañado como a una chiquilla de cinco años. Las lágrimas comenzaron a surcar también su rostro, lo que no pasó desapercibido para Hermione. -No te eches culpas, Gin -susurró adivinando por donde se dirigían los pensamientos de la pelirroja. Ginny por su parte no fue capaz de responderle. Le daba hasta vergüenza mirar a su amiga a los ojos- Escúchame bien -ordenó y le levantó el rostro por la barbilla obligándola a que la mirara- Tú no tienes nada que ver en esto. Yo decidí arriesgarme y creer en sus palabras -Pero… -intentó replicar pero enseguida fue interrumpida -¡Pero nada! -Exclamó- De lo único que tienes la culpa es de querer verme feliz, y no creo que precisamente eso sea algo por lo que se te pueda juzgar, al contrario. -le sonrió, pero la pelirroja no pudo devolverle el gesto. Hermione le secó con su propia túnica los restos de las lágrimas- Ahora vas a entrar al baño, te arreglarás y saldrás por esa puerta como todas las mañanas a tomar tus clases, ¿vale? -Ginny asintió y se puso de pie, aunque no muy conforme -¡Espera! -Exclamó ates de cruzar la puerta al baño- ¿Y tú que harás? -No estoy en condiciones de salir de aquí y tomar ninguna clase -suspiró- menos si la primera que toca es Transformaciones con Slytherin -Ginny torció el gesto y asintió en silencio.

Salió casi corriendo del baño llevándose varias cosas por delante. Tomó sus libros y su túnica a la pasada, así como también colocó un beso fugaz en la frente de su amiga, que a pesar de todo rió al verla tan atolondrada.

-Llego tarde, ¡Te quiero! -gritó mientras cruzaba la puerta que comunicaba la habitación con la Sala Común y cerrando la puerta tras ella.

Y de verdad que era tarde. Tanto que ni siquiera pudo pasar por el comedor a desayunar y tuvo que correr directamente al aula de Transformaciones. Para su suerte todavía la profesora McGonagall (que a pesar de ser directora se había negado a dejar de impartir su materia) no había llegado y varios alumnos estaban aún acomodándose en sus pupitres. Harry le hizo señas para que se sentara a su lado, ya que Neville había faltado y Ron se sentaba como siempre con su Lav Lav. No lo pensó mucho y hasta allí se dirigió, sin dar siquiera un vistazo al resto del salón. Dejó caer sus cosas en el banco y se desplomó en el asiento con la respiración agitada

-¿Estás bien? -Preguntó preocupado el azabache al verla en ese estado- ¿Y Hermione? -Si, sólo se me hizo tarde y tuve que bajar corriendo, sin siquiera desayunar, y sabes que eso me pone de mal humor, ¡Necesito cafeína! -Sigo pensando que fue una pésima idea de Hermione haberte presentado a su amigo el café -bromeó- Por cierto… -iba a volver a preguntarle por su amiga cuando la entrada de la profesora interrumpió -Buenos días alumnos -saludó recorriendo con la vista al alumnado- ¿La señorita Granger y el señor Longbotton? -Preguntó al notar sus ausencias -Neville tuvo permiso para ir a San Mugo a ver a sus padres, al parecer hubo un avance -respondió Harry -¡Oh, si!, lo había olvidado, si yo misma firmé ese permiso -sonrió -Hermione se sentía descompuesta, profesora -acotó Ginny -¿Se encuentra bien? ¿Fueron a la enfermería? -Minerva no podía disimular su preocupación cuando de su alumna favorita se trataba -No es nada grave, debe ser una recaída de su gripe -la directora asintió, más relajada- Si para el mediodía sigue mal, prometo encargarme de llevarla donde la Señora Pomfrey -Me parece correcto, señorita Weasley -le sonrió- Ahora vamos a lo que nos compete, página 562…

En el otro extremo del aula, la ausencia de la castaña también era el tema de atención -¿Estará bien? -preguntó un rubio denotando su preocupación -Ya escuchaste a Ginny, debe ser una recaída -intentó calmarlo Blaise -No sé porque no me lo creo -espetó el rubio apretando los labios- y algo me provoca un sentimiento de culpa -Mira, tú nunca has tomado una jodida clase de adivinación, así que no vengas ahora con presentimientos, tu tercer ojo interior desarrollado y todas esas estupideces -Voto por tu sensibilidad, amigo -dijo con sarcasmo -¡Oye! Que el insensible del grupo aquí eras tú -se quejó- Que ahora la castaña te tenga blandito no es motivo para que te espantes -¿Puedes bajar la voz? -espetó con furia por lo bajo -Sus deseos son ordenes, su alteza -ironizó pasando las hojas del libro- ¿Cuál mierda era la jodida página? -562, señor Zabini -respondió serena McGonagall que justo pasaba por su lado- y no es necesario que maldiga para obtener respuesta, agradecería que no lo hiciera en mi clase -Draco soltó una risita disimulada ganándose una mirada fulminante por parte de su amigo.

Draco no se había tragado aquella supuesta enfermedad de Hermione, y le valía tres muggles lo que pensara Blaise, el tenía esa sensación y no era algo común que le ocurriera algo así, estaba convencido de que por algo tenía que ser. No había visto a Hermione después de lo acontecido en el desayuno del día anterior, y si bien lo sucedido era motivo suficiente para que la castaña lo evitara, no lo era tanto como para que desistiera a concurrir a clases. Sin embargo, esa sensación de que él tenía que ver con su ausencia, seguía allí, inexplicablemente. Le dio mil vueltas al asunto sin encontrar un motivo que lo satisfaga. Sólo tenía una carta para jugar…

-¡Ve a hablar con Pecas! -Fue una completa orden, nada de un pedido cordial -¿Qué mierda?, no soy tu lechuza, Draco -se quejó el moreno -Ni que fuera un sacrificio para ti ir a hablarle -se burló -Esta con Potter -respondió dando a entender que era motivo suficiente como para no acercarse a veinte metros a la cuadrada de ella. Y como si el universo conspirara a su favor, en el instante que Draco dirigía su vista a ella, observó como Potter tomaba el camino contrario de la pelirroja. -Es tu día de suerte, tienen clases separadas, si te apuras la alcanzas -No sé porque hago esto -protestó al tiempo que salía corriendo por el corredor que había tomado Ginny. Draco sonrió satisfecho.

No le costó mucho alcanzarla. Ginny al notar que alguien la corría volteó con varita en mano suponiendo de quien se trataba

-Ni se te ocurra acercarte, Zabini -rugió furiosa sin quitarle la vista ni bajar la varita -¿Qué demonios te pasa? -Preguntó atónito por la reacción de la chica -Encima te haces el desorientado, ¡Claro! No imaginabas que me daría cuenta de todo -Ginevra… -¡Oh, hasta te aprendiste mi nombre! Que conmovedor… dime ¿qué más estudiaste de mi para joderme? -Blaise iba a abrir la boca para hablar, pero Ginny no se lo permitió -No respondas -ordenó- Te libro de tener que pensar otra mentira -espetó antes de bajar la varita, voltearse y salir echa una furia hasta su próxima clase. Dejando parado a mitad del pasillo a un Blaise completamente desorientado. ¿Quién carajos entendía a las mujeres? Y él que había pensado que la colorada salía eximia de todas esas histeriqueadas y demases. Era menos complicada la vida de casanovas, pasar una noche y a la mañana siguiente "si te he visto no me acuerdo", pero no, él se tenía que haber encaprichado con hacer algo enserio con su vida y así terminaba. Quizá era algo que había ganado, como especie de Karma por todas las que se había mandado él. -¡Ni mierda!, ¿qué hago pensando esas estupideces? ¿Desde cuando crees en el Karma? ¡Joder! -rezongaba consigo mismo mientras se pasaba la mano por la cabeza exasperado. Era un manojo de nervios, y todo por culpa de una mujer… ¿en qué diablos se había convertido?- ¡Esta loca!, si, ¡completamente loca! -intentaba convencerse mientras se dirigía a las mazmorras

Hermione abrió los ojos por segunda vez en lo que iba de la mañana, pero esta vez decidió levantarse de una bendita vez. Miró la hora comprobando que ya había perdido todas las clases de aquél turno, pero que sin embargo faltaba para la hora del almuerzo. Llenó la bañadera y se sumergió en ella por un rato intentando no mojar los vendajes en su mano hechos por Ginny. Salió envuelta en una toalla y se plantó frente a su armario como si fuera el mayor dilema de su existencia. Podía optar por volver a ponerse un pijama y no salir de la cama todo el bendito día -el cual se podría transformarse en días o incluso semanas-, por alguna ropa muggle decidiendo no ir a clases, pero tampoco caer en la depresión de las sábanas, o dejarse de vueltas, calzarse el uniforme y salir a enfrentar la vida. Suspiró ante su indecisión.

Por un lado no se sentía con fuerzas para salir de la seguridad de las cuatro paredes de su habitación, a pesar del baño sentía que todo el cuerpo le pesaba y los ojos le ardían cansados. Pero también sabía que de quedarse allí se la pasaría dando vueltas al asunto en su cabeza y nunca se sobrepondría a ello, era una Gryffindor y como tal debía enfrentarse al problema, no evadirlo. Decidida tomó su uniforme y se vistió. Enfrentó el espejo con la motivación de hacer algo decente con su pelo y su rostro, mientras se maquillaba los ojos comenzaban a brillarle de nuevo, pero ella se concentró en no dejar salir ni una sola lágrima, la respiración comenzó a acelerársele y el pulso a temblarle, por lo que se decidió en sentarse al borde de la cama y volver a serenarse. Se odió por sentirse así, por sentirse así por él. Cualquier persona creería que después de una guerra, Hermione sería una fortaleza en sí misma, que después de tanto dolor sería difícil hacerla desmoronar, ¡Pero como se equivocaban aquellos! En esos momentos le hubiera gustado ser como Ginny, siempre admiró la entereza de su mejor amiga, aquella misma que había visto morir a su propio hermano y cuando decidió que lo había llorado lo suficiente decidió dejar toda esa melancolía de lado, porque aseguraba que a Fred no le hubiera gustado que siguiera por su vida llorando por él, porque como le dijo un día: las lágrimas no podían hacer que alguien que había muerto volviera a vivir. Y recordando esas palabras, Hermione comprendió algo más, comprendió que las lágrimas tampoco podían hacer que alguien que no te quiere lo haga. Decidió imitar a la pelirroja, ella también dejaría toda esa melancolía de lado, pero simplemente por ella misma, y por no darle el gusto a Malfoy de verla como un trapo de pisos por él.

Ginny terminó sus clases y se dirigió directo a su habitación para ver como se encontraba su amiga. Estaba preparada para encontrarla de varias formas, dormida, o simplemente tapada con los acolchados hasta arriba de la cabeza, quizá levantada pero notablemente destruida anímicamente. Mil formas, pero todas lamentables, todas lejos de lo que encontró en su lugar. Hermione estaba sentada en su escritorio y volteó con una sonrisa al encontrar con la vista a su amiga, quien la miraba anonadada. -Si, ya sé, crees que soy bipolar -bromeó -No, simplemente me desconciertas -Hermione se encogió de hombros -No te culpo, yo me desconcierto a mi misma -suspiró -¿Volviste a tomar la decisión de no llorar por quien no te merece? -Inquirió con una sonrisa en el rostro -Algo así -respondió volviéndose a encoger de hombros- Pero de una manera distinta -Ginny arqueó la ceja denotando su desconcierto- Digamos que unas palabras tuyas me sirvieron de consejo -Sonrió y Ginny frunció completamente el ceño ante su confusión. Hermione se sentó en el borde de la cama y palmeó el colchón a su lado indicándole a su amiga que se sentara allí, Ginny así lo hizo mientras Hermione le tomaba las manos- Fue después de la guerra, todos estábamos muy mal, y a ti te costaba sobrellevar la muerte de Fred, un día te levantaste sin lágrimas en el rostro y con una sonrisa ¿recuerdas lo que me dijiste? -Ginny asintió -Que llorando no iba a lograr traerlo de nuevo a la vida, y que a él no le gustaría verme así -Su voz dejaba ver su nostalgia, pero tal como había prometido aquella vez, no iba a llorar. Hermione sonrió -Digamos que lo modifiqué un poco. Las lágrimas no van a borrar lo que pasó, ni a hacer que él me quiera, y a él le gustaría verme de ese modo, así que no voy a darle el gusto al maldito -rió contagiando a su amiga que la abrazó fuertemente -Me alegra haberte sido de ayuda, al menos hace que me sienta menos culpable -hermione le pegó suavemente en el brazo -¡Déjate de tonterías! Ya te lo he dicho -sentenció- Y ahora vamos a almorzar que estoy sin desayunar y muero de hambre -Uy, si, por favor, que yo estoy igual que tú -señaló poniéndose de pie -¿Porqué no desayunaste? -preguntó mientras seguía a su amiga y se colgaba de su brazo mientras salían de la habitación -Porque llegaba tarde ¿recuerdas? -Hermione asintió tímidamente, sabía que había sido su culpa- Ahora no te sientas culpable tu y acelera esas piernitas que quiero llegar temprano antes que mi hermano se acabe todo -bromeó y ambas estallaron en carcajadas

Llegaron al Gran Salón, donde Sophia y Candice les guardaban lugar, al poco tiempo llegaron Ron y Harry y este último se sentó al lado de la castaña. -Herms, ¿cómo te sientes? -le preguntó desconcertándola por un momento, hasta que cayó en cuentas de que Ginny debió de haberles dicho que se sentía enferma o algo similar para justificar su ausencia a las clases. -Bien, fue sólo una recaída -respondió con normalidad, y Ginny fue capaz de respirar de nuevo. -Me alegro -dijo sonriéndole, pero entonces se detuvo en el vendaje de su mano borrando el rastro de su sonrisa- ¡Por Merlín, Hermione!, ¿qué te sucedió en la mano? -Que Morgana la iluminara porque se había olvidado por completo de su mano y no había pensado ninguna mentira para cubrirse -Hola Harry, Hermione y Ginny -los saludó la voz soñadora de Luna que se acercaba a ellos. -¡Hola Luna! -respondieron al unísono. Hermione agradeció la interrupción ya que le daría unos minutos más para pensar en algo. -Herms, siento lo de tu mano -señaló la rubia volviendo a llamar la atención de la nombrada. -No es nada, Luna -sonrió -¡Claro que sí! -Insistió- Ha sido mi culpa -Ginny y Hermione se miraron inmediatamente buscando una respuesta en la otra, que por supuesto no encontraron -¿De qué están hablando? -Intervino Harry, y las amigas leonas no sabían si agradecerlo o tensarse más -Oh, es que ayer se me escaparon unos narglesy le pedí ayuda a hermione, porque ya saben lo peligrosos que pueden ser -explicó con toda su inocencia. ¡JA! ¿Inocencia? Luna era una vil y experta mentirosa- Y uno se metió en su oído y se lastimó -¿Cómo se lastimó? -insistió el azabache y a Luna pareció habérsele acabado la capacidad de inventar porque de golpe palideció. Entonces hermione decidió tomar la batuta -Yo justo estaba con una copa en la mano para atraparlo, y se ve que lo apreté mucho, y lo rompí… -Explicó balbuceando -¡Hermione! Debes tenes más cuidado -espetó Harry que al parecer se había tragado el cuento, lo que llamó la atención de las tres chicas, ya que no había sido demasiado convincente -No te preocupes Harry, ya los hemos atrapado todos -interrumpió Luna -De hecho, Luna, ¿puedo hablar contigo luego del almuerzo? Creo que con Ginny hoy nos cruzamos algunos más -comentó Hermione, ahora así descolocando por completo a Harry, claro, para el pelinegro una cosa era que le siguiera la corriente a Luna y otra que ella misma hablara de esas criaturas de aquél modo -Dalo por hecho, Herms -sonrió tímida- Voy a mi mesa, adiós -saludó mientras se iba dando saltitos junto a sus compañeros.

El almuerzo pasó sin más relevancias, charlaron animadamente e ignoraron a Ron como venían haciendo hasta entonces. Hermione observó como Luna se paraba de su mesa y se disponía a salir del comedor, por lo que saludó a sus amigos y salió tras ella para que no se escapara

-¡Luna Lovegood detente ahora mismo! -gritó en medio de los corredores, y a la rubia no le quedo otra opción que hacerle caso. Se volvió lentamente hacia Hermione pero no levantó la vista del suelo, la castaña rió ante ello y se acercó rápidamente para abrazarla -¡Gracias, te debo una! -Pensé que te ibas a enojar -musitó tímidamente -¿Enojarme? ¡Acabas de salvarme la vida, Luna! -Exclamó regalándole una sonrisa que fue contagiada- Pero… ¿cómo sabías lo de mi mano? -La vi… -Me refiero, ¿cómo sabías que estaba en aprietos? -¡Oh! -Exclamó- había varios Warkspurt alrededor tuyos mezclándose con tus *Pumpkins, entonces… -*explicó con naturalidad, y Hermione al notar que no conseguiría una respuesta coherente decidió interrumpirla -Bueno, no importa el motivo, ¡Gracias! -Volvió a abrazarla- deberás enseñarme donde aprendiste a mentir así -bromeó haciendo sonrojar a Luna- Debo irme a Herbología, te veo en Runas -la saludó y corrió a encontrarse con Ginny a quien justo divisó doblar uno de los pasillos. Pero al doblar en aquella esquina la perdió de vista, siguió caminando hasta el invernadero creyendo encontrarla ahí.

Lo que nunca hubiera sospechado es que Ginny tomó una escalera más y siguió bajando, con objetivo no al invernadero, sino que a las mazmorras. Poco le importaba que todos los Slytherins clavaran su fría mirada en ella, con varita en mano caminaba a zancadas con la vista fija en un punto: tres serpientes que acababan de salir de su nido. Al divisarla, Blaise le hizo señas a Theo y Pansy que esperaran, mientras él se acercaba lentamente a la pelirroja. Grave error

-¿Dónde esta el imbécil de Malfoy? -Espetó utilizando un tono que hasta hizo temblar al moreno -Primero no te dirijas así a mi amigo, no olvides que estas en nuestro territorio -Tus amenazas me tienen sin cuidado, Zabini -sonrió cínicamente- Ahora ve a buscarlo si no quieres que descargue contigo -No me hagas reír, Weasley. No soy tu lechuza, no iré a buscarlo -le provocó. Para entonces Theo ya tenía la mano dentro de la túnica para desenfundar su varita tras cualquier movimiento peligroso, Pansy al notarlo lo imitó. -Weasley, será mejor que te vayas, te sobrepasamos en número y no esta tu noviecito Potter para salvarte -musitó Pansy ganándose una mirada llena de ira de Ginevra -Tú, justo tú, no abras la boca. Porque no me va a temblar la mano para hechizarte, no tientes a tu suerte porque ganas no me faltan -amenazó. Cuando Theo iba a salir en su defensa la entrada de la Sala Común volvía a abrirse, esta vez para darle paso a una cabellera rubia que estaba completamente desentendida de lo que sucedía allí fuera.

Que Merlín, Morgana y Circe le tuvieran piedad, porque por lo visto la Weasley no se la tendría. En cuestión de un pestañeo la pelirroja había llegado hasta él y lo apuntaba con la varita directamente al cuello. Ver su pecho subir y bajar debido a su respiración, la fiereza de sus ojos, y como apretaba los labios fue suficiente para que los presentes tomaran apunte de que no era inteligente para sus subsistencias hacerla enojar, pero claro, para aquél momento ya era demasiado tarde. Instintivamente Theo, Blaise y Pansy levantaron sus varitas apuntándola

-Bajen eso -ordenó Draco, sabía que Ginny estaba furiosa y eso sería alimentar la fiera, además de que confiaba en que la pelirroja no le haría nada…. Al menos nada que lo matara. Los tres obedecieron, y Ginny en ningún momento si quiera tembló o aflojó el agarre de su varita- ¿Qué te trae por aquí, Pecas? -Deja tu cinismo, Malfoy. Ya no hace falta tu falsa simpatía -escupió con sorna- Para ti soy Weasley -Vale, Weasley -dijo remarcando el apellido- ¿A qué vienes? Por como te traes cabreada no creo que busques una explicación a lo sucedido -No necesito explicaciones, hurón. Menos las que puedas darme tú que serán más mentiras. Vine a advertirte, o mejor dicho, a amenazarse -sonrió cínicamente- Me siento una estúpida por haber confiado en ti y ayudarte con Hermione, te la entregué servida creyendo que tú, maldito seas, la ibas a cuidar. Ahora, si quieres hazlo como remuneración por haberte sido de ayuda en tu estúpido plan, no vuelvas a acercarte a ella, ni siquiera intentes hablarle, Malfoy. Estoy segura que lo único que valoras es tu puñetera vida, por lo que no querrás conocerme enojada -dijo casi a los gritos para después voltearse y salir de allí de la misma manera que había llegado. -Si eso no es conocerla enojada, que Merlín me guarde -se animó a bromear Theo. Pero ninguno se rió de su chiste -Tengo que hablar con Hermione…-fue lo único capaz de musitar el rubio -¿Pero tú eres imbécil? -Volvió a interceder el castaño- ¿Acaso no escuchaste lo que Ginevra te acaba de decir?, siempre creí que tenías tendencias suicidas, pero tampoco es para que lo lleves a cabo -¡Es que no entiendes! -gritó el rubio- Si Pecas vino así es porque Hermione está mal, y no puedo dejar las cosas así, más cuando es culpa de un mal entendido ¡Joder!, tengo que estoy… -¿Qué estas…? -inquirió Blaise con una sonrisa en el rostro sabiendo perfectamente hacia donde desembocaba aquella frase -Que esta jodido -intervino Pansy salvando a Draco- y yo también creo que debas hablar con ella, sobre todo ahora -mencionó mientras lo miraba con complicidad - Intenta encontrarla en biblioteca o en los pasillos, o espera hasta el jueves que tendremos Pociones con los Gryffindors y ustedes hacen equipo juntos. -Voy a perderme toda la acción -bromeo Theo -¿Cuándo te vas? -preguntó Blaise al captar a lo que se refería -Esta tarde -respondió a secas- Debería de haberme ido anoche en realidad, ya no soy alumno del castillo y no debo levantar sospechas -No creo que nadie sospeche, Theodore -acotó Pansy- no tiene nada de raro que vengas a visitar a tus amigos y te quedes -No sé, en estos tiempos hay que ser precavido, mejor que tentar la suerte -Esa frase me trae recuerdas de otras épocas -comentó Blaise -Si, y nada felices -agregó Draco con nostalgia.

Pasaron dos semanas sin que Draco se diera por vencido, aunque por cierto, ya se estaba cansando. No sólo no habían vuelto a reunirse, como era lógico, sino que también Hermione lo ignoraba por completo. Cada vez que la encontraba sola por los pasillos la llamaba, sin importarle que otros alumnos lo presenciaran, pero ella aceleraba el paso fingiendo siquiera haberlo escuchado. En las clases de Pociones, si bien no había pedido que le cambiaran de pareja como el había creído que haría, lo trataba como si fuera uno de los fantasmas del castillo, o peor, porque parecía que ni siquiera notaba su presencia, simplemente se limitaba a trabajar. Hasta era capaz de romper frente a él las notas que le pasaba en las clases pidiéndole que se encontraran sin levantar la vista y mirarlo. Creyó que en la biblioteca sería más fácil que no se le escapara, y quizá lo sería, claro, si se la hubiera encontrado una de las tantas veces por día en las que iba a buscarla. Lo que él no sabía es que Hermione concurría con la capa de invisibilidad de Harry o mandaba a Ginny a retirar los libros y hacían las tareas en la habitación.

-No sé si el maldito mundo esta al revés o soy yo el que está patas para arriba -musitó Blaise al ver el estado de ensimismamiento de su amigo -¿A qué te refieres? -Simple. ¿En qué mundo como el que concebimos, una Gryffindor entra a territorio Slytherin a amenazarnos y se va de allí no por producto de una buena patada en el culo? Y mírate tú ¿desde cuándo es hermione la que te hace llorar a ti? ¡Ilumíname! Porque en siete años me había acostumbrado a que fuera al revés -Yo no lloro por Granger -siseó entre dientes -Si, no literalmente… pero mira tu cara -Ya, cállate -espetó -Draco… -¡He dicho que te calles, joder! -Vale, vale… después no digas que no te avisé -musitó divertido, sabiendo que así lo haría picar -¿Qué quieres, Blaise? -Bueno, tampoco creyó que picaría tan rápido -Granger a la vista… -canturreó y no fue necesario nada más para captar todos los sentidos Draco. Levantó la vista y la vio parada a los pies de la escalera, seguramente estaría esperando a su amiguita, por lo que no tenía mucho tiempo. Corrió hasta ella y Blaise se quedó riendo mientras miraba el espectáculo.

-Hermione, tenemos que hablar -sentenció parándose frente a ella. Por primera vez en tiempo la muchacha alzó la vista y clavo su mirada en la suya. -Te equivocas Malfoy, no tengo nada que hablar contigo -Pues yo sí, y necesito que me escuches -y más que un pedido fue una súplica -Que lástima, porque yo no quiero escucharte -le dijo con la sonrisa más retorcida que fue capaz. Draco en vez de amedrentarse, pensó que era la sonrisa más linda que le había visto, digna de toda una Slytherin. -Hermione, por favor, no es como tú piensas -¿Y qué sabes que pienso yo? Hazte un favor y deja de rebajarte por una sangre sucia -escupió y decidió que subir las escaleras era la mejor opción para escapar de allí. A mitad de camino se encontró con Harry que bajaba y se unió a él -Estabas tardando demasiado, ya te iba a buscar -bromeó intentando disimular su nerviosismo.

Para su tranquilidad, al bajar Draco ya no se encontraba allí, cuando entraron al comedor pudo divisarlo en su mesa al lado de Blaise, que le hablaba animadamente mientras el rubio parecía estar sumamente concentrado en algún punto fijo de la mesa.

Los tres se sentaron en su mesa, aunque para entonces la mente de Hermione estaba muy lejos de ahí, estaba más que arrepentida de haberle dirigido la palabra al hurón. Hasta entonces no le había resultado difícil ignorarlo, era tanto el enfado que le generaba que le salía naturalmente. Pero algo siempre la llevó a no mirarlo en ningún momento y ahora entendía que había sido eso… simplemente su sentido de subsistencia a esos malditos ojos tormenta. Cada vez que los miraba era retroceder veinte casilleros, era temblar, era olvidarse hasta el nombre. -Esta rara, ¿no lo crees? -le preguntó Harry- tu la conoces y quizá sepas algo. Es decir, no me refiero a que me cotillees sus cosas -se corrigió nervioso- pero quiero saber si hay alguien más, ya sabes, para no insistir en una causa perdida - La voz de Harry apenas le llegaba como un zumbido constante -Claro -respondió ella revolviendo su taza -¿Claro qué? -Tienes razón -volvió a responder -Ya veo… -musitó Harry que ya había empezado a notar la ausencia de atención de su amiga -Entonces creer que tiene algo con… -pensó algo disparatado para evidenciarla- ¿Luna? -Por supuesto -Confirmado. Aunque para notarlo sólo bastaba ver su mirada fija en el contenido de su taza a la cual revolvía como autómata hacía diez minutos -Herms, ayer quemé tu libro de historia de Hogwarts, hacía frío en la sala común y lo eché a la chimenea -No hay problema -Bien, esa no era una buena respuesta. -Y estaba pensando volver a unir a los Mortífagos para terminar de cumplir las voluntades de Voldemort, ya sabes como éramos tan amigos -comentó para ver a cuanto llegaba la gravedad del asunto -Te apoyo, Harry -contestó

-¡Herms! -¿Qué quieres Harry? -dijo levantando la voz -Esta bien que la mañana no me favorezca, pero tampoco creo estar tan mal para que me confundas con Harry -le reprochó Ginny que se había sentado su otro lado. Hermione se sonrojó de repente y más al notar la cara con que también la miraba el pelinegro. Recién entonces cayó en cuenta en toda la situación- ¿Estas bien? -Harry, ¡tú me dijiste que ibas a… -Si, al fin lo notas -rió- olvídalo. Ginny, fíjate que puedes hacer con ella -sonrió y se levantó del lugar para darle intimidad a las dos amigas -¿Qué pasó, Herms? -Preguntó la pelirroja entre risas todavía por la actitud de Harry -Nada -murmuró aún con vergüenza- creo que estaba un poco distraída -¿Un poco? -Rió- Y que te tiene así -Hermione dudó un poco antes de contarle, pero que más daba -Malfoy… -soltó- Lo de siempre, que quería hablar y bla bla bla -Y si es lo de siempre, que es lo que cambió esta vez, porque hasta ahora lo venías ignorando de primera, reconozco que me sorprendió hasta a mi -Que le contesté, en realidad que lo miré -se avergonzó por decirlo en voz alta, sin dudas en su cabeza sonaba menos estúpido. Ginny sonrió -No pensaste en dejarlo explicarse -¿Ginny estas loca? ¿Olvidaste que fuiste tú quien fue a amenazarlo a las mazmorras? -No, no lo olvidé, tus reproches me lo recuerdan a diario -se quejó- pero es una buena forma de sacártelo de encima, es eso lo que quieres. Además hay algo que me resulta extraño en todo esto -Hermione la miró intrigada- No sé, es que me resulta raro tanta insistencia de su parte, se esta rebajando demasiado por un simple plan ¿no crees? -Hermione se encogió de hombros- Herms, sé que ya me equivoqué una vez, así que puedes rechazar el consejo, pero creo que debes dejar el orgullo de lado y hablar con él -No sé, Ginny -susurró antes de volver toda su atención hacia su taza

Y Hermione siguió en la luna de valencia durante todo el resto del día, creía volverse loca cuando cerraba los ojos y veía aquellos penetrantes ojos suplicantes. Agradeció cuando salió de su clase de artimancia, la última que tenía en aquél fatídico día. Dobló en una esquina y en su ensimismamiento no notó como alguien iba tras sus pasos. -Hermione… -la llamo alguien por lo bajo. Demasiado bajo. Quizá estaba alucinando, si. Por alguna razón sus pasos se aceleraron violentamente- Granger -Okay, no podía seguir haciéndose la tonta, alguien la estaba llamando, pero se negaba a voltear -¡Maldita sea! GRANGER- gritó aquella voz, SU voz. Temblando, si… pero se giró. Y ahí estaban los malditos ojos grises que la atormentaron todo ese maldito día -¡Hasta que me prestas atención! -No cantes victoria, Malfoy ¿qué quieres? -¿Qué que quiero? No te quedó claro que quiero hablar contigo -protesto alterado, despeinándose el cabello con una mano -¿Y a ti no te quedo claro que no te quiero escuchar? -Replicó- Ya sé todo lo que tienes para decir -No me prejuzgues, Granger -No te estoy prejuzgando, Malfoy. Nadie me contó nada, lo escuché y vi yo misma, así que no pierdas el tiempo -No me digas que hacer con mi tiempo -reprochó, pero Hermione ya le daba la espalda -Pero sí decido que hago con el mió -gritó mientras se retiraba rápidamente. Claro, rápidamente para ella, no tuvo en cuenta que tres pasos suyos equivalían a uno de Draco, quien en cuestión de segundos la había alcanzado y hecho voltear. -Nadie, pero NADIE me ignora y menos me deja con la palabra en la boca -sentenció mientras la tomaba por las piernas y se la echaba cargada en un hombro y salía a grandes zancadas de allí con un rumbo fijo: 7mo piso.

*N/A: Antes que nada, quiero invitarlas a una pág de Facebook, que la amorosa Natalia_Malfoy hizo para mi. (Gracias hermosaaa ♥). La que quiera pasar, esta es la dirección:*http://www.facebook.com/pages/Fans-de-Ilwen-Malfoy/192937794105990  Seguramente aprovecharé el lugar para darles adelantos o cosas por el estilo ;) Sé que dije que no lo haría más pero tengo que decirlo: No me gusta NADA como quedó el capítulo jaja. Igual me voy a justificar un poquito, es un capítulo que cuando me planteé la historia no iba a existir, pero como se dieron las cosas necesité escribirlo como anexo al próximo, sino quedarían muchas cosas "colgadas" o fuera de lugar. Más que nada quería marcar un poco los tiempos, y demás.

A pesar de ello, quiero dedicárselo a jennygrangerdemalfoy que me venía pidiendo una intervención de Luna :)

El próximo capítulo es uno que hace rato estoy esperando escribir, y uno de los (para mi) más claves para la historia en varios aspectos. Intentaré estas acorde de la circunstancia y hacer un buen trabajo con él.

Debo admitir que me he metido en un problemón con los triángulos amorosos y no sé como los voy a solucionar jajaja. Me encnata que me den sus opiniones sobre lo que les va gustando, pero no pidan que anticipe que haré con ellos (Harry/Ginny/Blaise o Blaise/Pansy/Theo), no porque no les quiera decir, sino porque NO TENGO IDEA jajaja