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Historia 79734 — capítulo 19
Este capítulo incluye banda sonora, así que cuando aparezca: ► PLAY reproduzcan esto : http://www.youtube.com/watch?v=lB2ezJke9AA
**Cap 19:**El pasado presente
Abrió los ojos al notar un peso encima suyo. Lo primero que vio fue una maraña de pelo castaño acomodada en su pecho, sintió que allí también posaban las manos de su dueña, quien respiraba acompasadamente. Sonrió. Intentó moverse suavemente para poder revisar la hora en su reloj: las tres de la madrugada. Acarició aquel cabello con suma ternura, mientras que con la otra mano seguía apresándola por la cintura. Durmiendo con Granger, ¿Cuándo había llegado a esto? Ah, si, cuando se le dio por enamorarse de ella. Lo más raro para Draco, aunque parezca extraño, no era simplemente estar durmiendo con Hermione, sino que en realidad era la primera vez que dormía con una mujer. Tampoco vayan a pensar que voy a decirles que Draco Malfoy nunca estuvo con una, es de público conocimiento y cualquier alumno en aquél castillo podría darle algunos nombres de las muchachas que habían pasado por las sábanas -por decirlo de alguna manera, ya que varias tuvieron que "conformarse" con ser poseídas en algún rincón oscuro- del Príncipe Slytherin. Pero la realidad era que justamente con ninguna había dormido. Draco en persona se ocupaba de que así fuera: después del revolcón, cada uno a su lugar. Y las que protestaban o insistían en quedarse al final terminaban en la lista del rubio de las chicas a las cuales debía evitar volver a recurrir. Y ahora estaba ahí, durmiendo con una y sin la más mínima intención de dejar de hacerlo. Sonrió ante la ironía, pero lo sabía, todo radicaba en que no era "una" era ELLA. Y con ese pensamiento dio por enterrada otra parte del antiguo Draco, dejaba otra parte de su pasado atrás. Si era con ella lo que menos quería era botarla de su cama. Si señor, con ella tenía sentido dormir acompañado.
El turno de abrir los ojos para Hermione llegó con los primeros rayos de Sol. Al hacerlo se encontró con la imagen de un ángel rubio descansando a su lado, algunos mechones de su cabello caían desordenados sobre su frente y exhalaba aire pausadamente por su boca entreabierta incitando a ser cerrada con un beso.
Con la cabeza apoyada sobre su pecho tenía acceso directo a los latidos de su corazón, sintió que era la sensación más hermosa que podía experimentar. Se acomodó de manera tal de poder apoyar su oído de lleno para escucharlo mejor. Los latidos eran armoniosos, casi podía describirlos como una melodía de dos tiempos. No podía dejar de sonreír como una tonta al escucharlos, quizá porque el hormigueo que provocaba en su estómago le hacia cosquillas, o quizá porque simplemente se estaba volviendo un poco tonta. Y esa sonrisa fue lo primero que divisó aquél rubio cuando despertó, atinó a refregarse los ojos para asegurarse que no fuera una ilusión óptica o siguiera soñando. Hermione supo que había despertado porque su respiración había cambiado, lo confirmo al levantar la vista y chocar con esos orbes grises, se sonrojo inmediatamente y Draco rió.
-Buen día -saludó con timidez -Buen día -respondió él con tono ronco, todavía víctima del sueño. Hermione volvió a sonreír al notarlo -No es gracioso -se quejó y provocó las carcajadas de la castaña. Luego le depositó un beso en la frente a modo de disculpa y volvió a acomodarse en su pecho -¿Estas cómoda? -se burló pero ella asintió desvergonzada
(…)
Cuando se hizo la hora del desayuno, atentando contra sus reales deseos, dejaron la Sala de Menesteres para dirigirse al Gran Comedor. Aunque Draco había salido un tanto antes, incomprensiblemente llegaron al descanso de las escaleras al mismo tiempo. No les costó mucho aguantar la risa porque cuando quisieron acordar estaban siendo arrastrados por sus dos amigos hasta una de las aulas vacías.
-Estamos en problemas -sentenció Ginny con una seriedad que preocupó en sobremanera a Hermione, quien conocía a la perfección las gestualidades de su amiga.
-¡No! -Gritó- ¡no me digas que notaron que anoche no dormí en mi habitación! -Caminaba en círculos alterada sujetándose la cabeza- Sabía, tendría que haber pensado en eso, soy una imbécil -¿Qué? ¿Cómo que no dormiste en tu habitación? -Ginny abrió los ojos desmesuradamente- Hermione Jean Granger ¿Dónde pasaste la noche? -sentenció en un tono digno de la heredera de Molly Weasley. Hermione sintió que la sangre se le bajaba a los pies. Draco encontró muy interesante la punta de sus zapatos y Blaise miraba la situación divertido. Entonces Hermione asimiló las palabras de la pelirroja -Ginevra Molly Weasley -los chicos encontraban sumamente divertido el hecho de que se llamaran por el nombre completo- ¿Cómo es que no te diste cuenta de mi ausencia? -Ginny tragó grueso- ¿Dónde estuviste anoche? -Lamento interrumpir su discusión conyugal -intervino Blaise- pero sobre lo que tenemos que hablar, aunque no lo crean es más importante -Bueno, vayan al punto, entonces -sentenció Draco, quien estaba perdiendo la paciencia. Si había algo que le molestaba es que dieran tantas vueltas al hablar de un tema Ginny y Blaise compartieron una mirada de complicidad. Ninguno de los dos sabía como abordar el tema. Ginny optó cortar por lo sano y le tendió el periódico. Hermione estaba a punto de sostenerlo, pero Draco le ganó de mano y lo tomó primero, el color de su rostro disminuyó notoriamente ni bien desplegarlo y se dirigió como autómata a la página señalada. Blaise miraba expectante la reacción de su amigo, pero salvo su palidez parecía inmutable, lo cual lo preocupaba más, ya que eso sólo podía significar que estaba haciendo la procesión internamente. Los ojos grises del rubio se quedaron fijos en alguna parte de la página, Ginny y Blaise hasta se atreverían a decir que se trataba del nombre o la fotografía de su padre. Draco recién reaccionó al sentir la mano de su amigo sobre su hombro, entonces aventó con furia el periódico al piso, y sin dirigir ninguna mirada a nadie salió disparado de aquél lugar. Hermione amagó a salir tras él pero Blaise la sujetó suavemente y le explicó que conocía a Draco y era mejor que lo dejara solo por un momento para que asimilara las cosas, ella estuvo a punto de preguntar que era lo que tenía que asimilar, pero justo bajo la mirada y se encontró de lleno con el titular de El Profeta y las imágenes de los mortífagos fugitivos. Gracias a que Blaise todavía se situaba a su lado, evitó caer al piso cuando sus piernas se aflojaron ligeramente.
(…)
Draco caminaba a ciegas por los pasillos, a nadie le llamó la atención que no volviera siquiera la vista hacia los alumnos que chocaba al andar. El camino hacia el séptimo piso fue más largo que de costumbre dado que todos se dirigían hacia el comedor o las aulas donde se impartían clase. Cuando estuvo frente al muro justo un grupo de Gryffindors salió de su Sala Común y debió de esconderse de tras de una columna. No era conciente de nada, simplemente se dejaba guiar por sus pies. Volvió a enfrentarse a la pared y la puerta ya estaba materializada, estaba tan en blanco que ni siquiera agradeció el hecho que aquellos leones no la hubiesen descubierto. Quizá porque ya se había acostumbrado, o quizá por su letargo autista, pero Draco no reparó en que la Sala era la misma que en sus encuentros con Hermione. Lo único que tuvo en cuenta fue una repisa con pociones que se encontraba ladera a la estantería de libros.
(…)
Hermione aprovechó la distracción de Blaise para buscarle una silla para salir corriendo. Blaise profirió una maldición y Ginny no pudo evitar soltar una carcajada ante el ingenio de su amiga. -No es gracioso -espetó Blaise- No sabes lo que es Draco enojado. No quiero que haga o le diga algo de lo que después se arrepienta -No por nada era su mejor amigo. No era la primera vez (y estaba seguro que no sería la última) que veía a Draco en ese estado. Sabía por experiencia propia que lo mejor era dejarlo solo, conocía las etapas por los que pasaría: Asimilación, furia, destrucción y llanto… deseaba con todas sus fuerzas que Granger llegara para la última.
-No te preocupes -se acercó y le sujeto afectivamente el hombro- Hermione no es tonta y sabe que lo que diga Malfoy ahora es consecuencia del estado en que se encuentra. Quizá hasta ella pueda reconfortarlo un poco -Ojalá, Ginny… ojalá -murmuró mientras la pelirroja lo abrazaba protectoramente -Va a ser mejor que vayamos al comedor para que no sospechen nada, ya suficiente tendremos con la fuga de los otros dos, ¿crees que podrás cubrir a Granger otra vez? -Algo se me ocurrirá, pero la verdad es que cada vez se hace más difícil sostener todo esto -suspiró
(…)
¡Que después le vinieran a decir que las serpientes eran más inteligentes que los leones!, Hermione se jactaba de su huída mientras corría. Ella no tuvo la misma suerte que Draco, varios alumnos se viraron a mirar como la Perfecta perfecta iba como alma que lleva al diablo por los pasillos del colegio. Pensaba en las palabras dichas por Blaise, pero aunque todavía estaba a tiempo de volver sobre sus pasos, ya había tomado una decisión y eso ya parecía ser bastante sentencia. La verdad era que no sabía con que se iba a encontrar, seguramente en cuanto Draco la viera iba a gritarle que se largara, pero también era verdad que en otra oportunidad eso ya había sucedido y había podido hacer desistir de su orden. Se sonrojó al recordar como había terminado las cosas, y cierto era que no le disgustaba que ahora las cosas se resolvieran de igual manera.
Le costó concretar su trayecto, pero finalmente -y casi sin aire- ya se encontraba en el séptimo piso. No sabía porqué, pero estaba segura que Draco se encontraba ahí. A pesar de su ansiedad y nervios, no estaba tan ausente como para no notar que la puerta estaba ahí… esperándola. Titubeó antes de abrirla, pero finalmente se decidió y giró el pomo con los ojos cerrados. 1…2…3… despegó los párpados y sólo divisó una cosa: caos.
(…)
Sentía que cabeza le bombeaba. Las preguntas, dudas y temores se le apelotonaban sin dejar un resquicio de aire. No era la primera vez que sus pensamientos le provocaban punzantes dolores de cabeza, pero tampoco era capaz de querer recordar las últimas veces por las que pasó por ello, sin dudas la consecuencia sería peor. La foto de su padre en El Profeta se paseaba cual marquesina por su cabeza y tras ella una pregunta. ¿Por qué? Cada vez estaba más convencido que la vida era una perra, una jodida perra. No podía presumir de ser dueño de una vida en orden, feliz y tranquila. Pero hacía tiempo que no sentía la calma que experimentaba hasta segundos antes de sostener ese maldito periódico entre sus manos. Una calma que era completamente el contrapunto al terror que sentía en ese momento. Que su padre -y otros catorce mortíos- haya escapado de Azkaban no era una buena noticia de ningún punto de vista posible. Era cierto que había estado avisado, Theo mismo se lo había anticipado y había tenido tiempo de hacerse a la idea. Por un lado podía defenderse con el argumento de que no esperaba que sucediera con tal rapidez, y eso sumaba un nuevo temor, ¿eran acaso los mortífagos tan poderosos aún sin estar encabezados por su Lord como para burlar de manera tal la seguridad de Azkaban?, pero lo que no podía tampoco negar, era que su cabeza los últimos días había estado fija en pensamientos de como volver a recuperar la ¿amistad? de Granger. Fuera como fuera, no estaba preparado para sentir el peso de su pasado volver a caer sobre sus hombros, y no estaba seguro que esta vez su espalda lo pudiera soportar. En este momento su única fortaleza era también su mayor debilidad. Sabía que el próximo paso era el ataque a Hogwarts, y no podía permitir que eso sucediera, no podía exponer a que Hermione corriera peligro, y la verdad era que los mortífagos irían directo a ella, junto al pobretón y San Potty.
La sola idea de que pudiera pasarle algo a su castaña le hizo bullir la sangre. La primera víctima fue la repisa con pociones a la cual despojó de todos sus frasquitos de un solo manotazo que los mandó a estrellar directo al piso, pronto los acompañaron uno a uno los libros que hasta entonces reposaban cómodamente en su estantería. ¡Merlín que se sentía bien destrozar lo que tenía al alcance!
(…)
Cualquiera hubiese jurado que un huracán había pasado por aquella habitación. Pero Hermione sabía perfectamente que el causante de semejante caos tenía nombre y apellido: Draco Malfoy. En un momento se desilusionó creyendo que el muchacho ya había abandonado aquella sala, dado que a primera vista encontró el desorden, más no a él, pero un ruido le hizo notar que no estaba sola en aquél lugar, y lo cierto era que no podía tratarse de otra persona que no fuera él. Lentamente se acercó al lugar de donde provino el ruido, se encontró dirigiéndose hacia la biblioteca donde antes reposaban los libros que ahora yacían desparramados a lo largo del suelo. Al llegar no le costó mucho divisarlo. A pesar de estar acurrucado como una bola, su cabellera platinada fue fácil de distinguir. Aquella masa maciza al ser detallada por sus ojos fue cobrando forma: el rubio estaba sentado con las piernas cruzadas y al mismo tiempo se las abrazaba, siendo cubiertas casi completamente por su torso. Sin dudas era una posición más que incómoda, pero de todos modos a Hermione no le sorprendió encontrarlo así: como un niño que le teme a las tormentas e intenta esconderse al escuchar los truenos o ver el reflejo de los relámpagos por su ventana. Pero lo cierto era que de lo que Draco Malfoy intentaba esconderse, era algo mucho peor que una simple tormenta.
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Con completa cautela Hermione caminó hasta situarse frente a él, se acuclilló y le sujeto la cabeza con ambas manos para después depositarle un fuerte beso. Draco sabía de quien se trataba, lo supo desde que escuchó la puerta abrirse, pero así y todo no había sido capaz de moverse. Se sentía avergonzado de que Hermione lo encontrara de esa manera, frágil, vulnerable, patética... otra vez. Ni siquiera fue capaz de reaccionar cuando sintió sus tibios labios sobre su cabeza, ni cuando usó su fuerza para incorporarlo y hacerle reposar la cabeza en su pecho mientras lo rodeaba en sus brazos. Él no emitió ninguna orden a su cerebro, ni siquiera era conciente de que lo hacía, pero Hermione pudo notar como su camisa comenzaba a mojarse por las lágrimas de Draco, y como su cuerpo empezaba a emitir espasmos entre sus brazos.
Momentos como este eran los que le hacían desear con todas sus fuerzas dominar las artes de la *Legermancia.*Para Hermione Draco era la versión personificada de Hogwarts, por más que se le estudiara lo cierto era que jamás se le podría conocer totalmente. Podía imaginar lo que el príncipe Sly sentía en ese momento, pero aún así ella misma sabía que esa concepción era completamente lejana a la verdadera. Se sentía ajena. Ella había sentido lo que era tener miedo, si… pero nunca miedo a su propio padre, miedo al sentir su pasado pisarle los talones, ni siquiera le había tenido miedo a la oscuridad en sí -ni a la metafórica ni a la real-. Entonces, ¿qué se suponía que tenía que hacer?, dejarlo sólo definitivamente no entraba entre sus opciones, y de sólo pensarlo inconscientemente apretó el cuerpo de Draco aún más contra el suyo. ¿Decirle que todo iba a estar bien? Tampoco, ella no era nadie para asegurárselo, ella también compartía ese miedo, además ¿Qué era lo que ese TODO abarcaba?
Perdida entre sus pensamientos perdió total noción del tiempo transcurrido, sólo salió de aquella especie de burbuja cuando sintió el cuerpo de Draco removerse entre sus brazos. Se distancio apenas unos centímetros sin siquiera soltarlo para darle lugar, y el respondió levantando la cabeza para mirarla fijamente a los ojos. La sangre se le heló al ver aquellos orbes grises rodeadas de un aura color rojo furioso pero completamente inexpresivos, al ver las pupilas dilatadas, los párpados hinchados y el rostro completamente surcado por huellas de lágrimas derramadas. Aún así no pudo detener el pensamiento de que hasta en los peores momentos Draco se veía completamente bello, era como un retrato perfecto, una obra basada en la nostalgia.
-Perdón -musitó con voz ronca- no quería que me vieras así -No te disculpes -se apresuró- no es nada de lo que debas esconderte, Draco -espetó- y en cierto modo, me alegra haberlo hecho y poder estar aquí por ti -Otra vez… -interrumpió reprochándose a sí mismo -Y las que sean necesarias, Dragón -sonrió y le acarició el rostro
De un solo movimiento, tomándola por la cintura tiró de ella de manera tal que la sentó sobre sus piernas extendidas. Cuando Hermione se recompuso de la sorpresa no dudó en apoyar la cabeza sobre su pecho, tras lo que Draco la envolvió entre sus brazos. Se aferró a su cuerpo como si de un salvavidas de tratase y no pudo evitar que las lágrimas volvieran a brotar de sus ojos. Al notarlo, la castaña lo sujetó con más fuerza, como si intentase fundir sus cuerpos en uno y así amortiguar su dolor. Pero sabía que no era posible, no era posible, por mucho que deseara, poder compartir el dolor de Draco entre los dos. Aquello era suyo y de nadie más, y era él mismo el que tenía que sacarlo fuera de sí, y quizá la mejor manera fuera llorándolo. Las lágrimas no borrarían lo sucedido, pero ayudarían a que se descomprimiera, a que aflojara esa enorme mochila que cargaba. Ella no podía compartir su dolor, no… pero podía estar ahí para él, podía sostenerlo para que se desmoronara tranquilo, podía abrazarlo hasta hacerlo sentir seguro, podía amarlo de manera tal de espantar todos sus miedos.
Pasaron varios minutos así, en silencio, con sus respiraciones como único sonido. Hermione perdida en el "lub-dub" del corazón de Draco, mientras él se embriagaba con el dulce aroma a vainilla que emanaban los castaños rizos de la leona, en los cuales tenía sumergido prácticamente la mitad del rostro.
Los dos estaban siendo concientes de la paz que los embargaba, de como no necesitaban absolutamente nada más… ni siquiera palabras. Y lo mejor de todo era que ya ninguno se espantaba por ello, ya reconocían sus emociones con naturalidad, como si esa sensación -o sentimiento- los acompañara desde siempre, y la verdad era que lejos estaba todo de haber sido así. No podían evitar preguntarse que hubiese pasado si él sombrero seleccionador no los hubiese declarado enemigos naturales desde un principio, o si se hubieran permitido antes el conocerse sin máscaras de por medio, como lo hacían ahora, ¿Hubiera existido esa conexión? Pero lo cierto era que en ese entonces las cosas no eran como ahora, en esos años, en su mudo era algo completamente inverosímil. Draco sonrió al pensar que él lo concebía así hasta algunos escasos meses atrás. Odiaron que los temas de sangre los hubieran privado de vivir algo semejante, de haber desperdiciado siete años en insultos cuando hasta estar como ahora, sentados en silencio -pero JUNTOS- era una idea mucho más provechosa. Pero Hermione, que miraba todo desde un punto más racional, sabía que todo sucedía a debido tiempo. De seguro de no haber vivido todo lo que vivieron por separado hoy era lo que los juntaba. Suena triste, pero a ellos los unía el dolor, las heridas que había dejado algo que sí habían tenido en común: una guerra. No eran concientes de que sus pensamientos estaban ligados, ni siquiera notaron el escalofrío que los recorrió al recordar aquél acontecimiento. Pero tenían en claro que los dos estaban seguros sobre que hacer: No dejarse atormentar por el pasado, ni agobiarse en los mares impredecibles del futuro. Su única seguridad era el presente, uno que justamente estaban compartiendo.
(…)
Apuró sus pasos al máximo para llegar al Gran Comedor a tiempo para desayunar. A pesar de sus sospechas todavía era temprano y abordó su mesa con tiempo de sobra. Tan preocupada estaba por toda la situación, que se había enfrascado en sus cereales y no notó la presencia del niño que vivió a sus espaldas. -Buen día, Ginny -la aludida se llevó tal susto que pegó un salto y volcó todo el contenido de su tazón -lo siento, no quise asustarte -Buen día, Harry -respondió nerviosa mientras con un movimiento de varita limpiaba todo el desastre. -No te preocupes, estaba con la cabeza en otra parte. -¿Y se puede saber dónde? -preguntó tomando asiento a su lado. -En Hermione -soltó sin saber muy bien lo que decía, pero necesitaba un escape rápido y sabía que a la corta o a la larga él preguntaría por su amiga -Justo iba a preguntarte por ella, ¿le pasó algo? -Inquirió con suma preocupación -Nada, simplemente que volvió a tener una recaída. Parece que esa gripe muggle no piensa dejarla en paz -¿Volverá a faltar a clases? -Preguntó atónito y Ginny asintió- ¿seguro es una simple gripe? -fue más que nada un pensamiento en voz alta. Durante siete años la educación había sido prioritaria para ella. Algo raro había, la Hermione que el conocía casi hubiera preferido dar la vuelta al mundo sobre un Thestral antes de ausentarse a clases, y en estos últimos meses lo había hecho en reiteradas ocasiones. -No sé cuanto de simple tenga, pero no levantes otras hipótesis -replicó con un tondo de enfado, el cual más que nada intentaba disimular la preocupación que le propiciaba que Harry comenzara a tejer su telaraña y llegara a la verdad. -No estoy haciendo ninguna hipótesis -se defendió sorprendido por la actitud que había tomado la pelirroja. -Okay -respondió a secas, dedicándose a untar su tostada. Harry la miraba con extrañeza y ella asumió que estaba haciéndole pagar por platos que él no había roto, que por no denotar sus nervios se había puesto violentamente a la defensiva -Lo siento, Harry -se disculpó colocando amistosamente su mano sobre la del muchacho- Estoy preocupada por Mione y me las agarré contigo. -No te preocupes -sonrió- Te comprendo -se quedaron unos minutos mirándose a los ojos, pero Ginny se encontró con la necesidad de cortarlo y eso hizo. -Ehmm, debo irme a clases -se excusó- nos vemos en el almuerzo -se despidió dejando atrás el Gran Comedor a grandes zancadas. Harry se quedó en el lugar siguiéndola con la mirada. -¿Sigue poniéndotela difícil? -Preguntó Neville que llegaba a su lado junto con Ron -Ni siquiera eso. Esta rara -Respondió torciendo el gesto con rareza -Mi hermana es rara, Harry -interrumpió Ron -Todas las mujeres lo son -agregó Neville dirigiendo su vista inconcientemente hacia la mesa de Ravenclaw -Pero mi hermana lo es más -retrucó -Hablando de mujeres y rareza -intervino en tono casual- Hermione volvió a descompensarse por la gripe -¿Otra vez? -inquirió el castaño con suma preocupación. Harry asintió -¿Pero no es demasiado para una simple gripe? -Preguntó esta vez el Ron -Lo mismo le dije a tu hermana y casi me escupe fuego en la cara. Neville parecía estar meditando cada uno de los datos que iba rescatando. Sus amigos se percataron de su estado ausente y lo miraron desconcertados -Ehmm… ¿y si en realidad están ocultándonos algo? -¿A qué te refieres Nev? -¿Y si Hermione está embarazada? -soltó sin más. Harry abrió desmesuradamente los ojos, mientras que Ron terminó ahogándose con su propia respiración
-¿Acaso te has vuelto loco, Longbottom? -espetó Ron exasperado. Harry lo tomó por el hombro con miedo que de un momento al otro arremetiera contra su inocente amigo -No… -murmuró por lo bajo- sólo es una posibilidad, ¿no? Es un justificativo de porque se comportan de manera tan extraña -Cualquier cosa menos terrible podría también ser justificativo, no olvides que se trata de mujeres. Además, para estar embarazada Hermione debería tener un hombre, y no veo ninguno más cerca de ella que nosotros -explicó, pero de alguna manera buscaba convencerse más él mismo que a sus compañeros -Eso que tú sepas. Hermione tiene una pareja para el baile el cual es desconocido para todos… -argumentó provocando que a ron se le volviera a acumular toda la sangre en la cabeza. -Neville, tus comentarios no ayudan -se quejó el azabache- Ahora déjense de discutir por idioteces y vamos a clases antes de que nos quiten puntos por tardanza -sentenció empujando a los dos gryffindors. Neville se dejó llevar sin rechistar, mirando al suelo. Mientras que Ron se pasó refunfuñando palabras ilegibles durante todo el trayecto.
(…)
Ninguno se había dado cuenta que se quedaron dormidos toda la mañana. Increíblemente se despertaron al mismo tiempo y por acto reflejo miraron sus relojes -Te perdiste todas las clases de la mañana -le espetó Draco. Hermione no supo identificar si la estaba retando, constatando un hecho o simplemente se veía sorprendido, pero asintió -Y pienso perderme también las de la tarde -informó evitando mirarlo a los ojos para evitar que le reprochara y se acomodó nuevamente en su pecho -¿Y eso porqué? -preguntó aunque era perfectamente conocedor de la respuesta. No era más que una manera de acariciar su orgullo -Pienso quedarme aquí contigo -susurró, pero lo bastante audible para que Draco ensanchara una sonrisa, al notarlo ella le pegó un leve golpe en el pecho- ¡Oye! Hace un rato tu ego estaba bastante ausente, eh -bromeó, pero Draco lejos estuvo de festejarle el chiste. Inmediatamente borró su sonrisa y la mirada volvió a oscurecérsele. Recién por el comentario de Hermione recordó el verdadero motivo que los había llevado a estar allí y en esa situación. Se sintió mal por estar arrastrándola a ella a su depresión, ya que la leona poco tenía que ver con ello. Si bien también le preocupaba el peligro que la sociedad mágica corría con el nuevo plan de los mortíos, Draco se veía fuertemente afectado por la idea de volver a verse bajo el mando de su padre, porqué estaba claro que a estar él en libertad, Draco perdía la suya automáticamente, y en esos momentos perder la libertad significaba conjuntamente el perderla a ella. Al traer a Hermione a sus pensamientos, también cayó en cuenta del riesgo que corría cerca de él, ya de por sí sería un blanco seguros de los vengadores de la muerte del Lord Oscuro, pero si se le agregaba el hecho de lo que fuera que la unía a él, el riesgo sería el doble. -Debería hacer que te alejes de mí -comentó con seriedad. Hermione se sobresaltó al escuchar estas palabras, y por primera vez en horas se separo del cuerpo del rubio para poder mirarlo directamente a los ojos- Ahora con mi padre suelto no es seguro que estés cerca de mí -continuó Hermione empezó a sentirse ligeramente mareada- Debería mantenerte lejos mío antes de que algo te pasara, obligarte a que te olvides de todo esto y continúes tu vida como hasta hace algunos meses -A esta altura la castaña tenía los ojos completamente obnubilados por las lágrimas acumuladas en su retina, pensaba replicarle, decirle que ella decidía que hacer y que no, que no podía pasar sobre su decisión y que ella deseaba, elegía seguir acompañándolo, pero Draco se lo impidió colocando suavemente el dedo índice sobre sus labios -Pero no puedo -admitió- la sola idea de volver a tenerte lejos me aterra, soy una vil y cruel serpiente, no puedo cometer un acto de altruismo y dejarte ir, soy demasiado egoísta, Hermione -La Gryffindor se quedó estática en su lugar. No sabía como juzgar las palabras del rubio… algo estaba claro: no iba a dejarla. Pero también sintió algo trasfondo que le removió algo en el estómago, pero no quiso hacerse ilusiones. Aún permanecía estática, no sabía si abalanzarse sobre su cuello y abrazarlo o molerlo a golpes y hechizos por el susto que le hizo pegar… optó por la primera opción. -Draco Malfoy, nunca más vuelvas a darme un susto semejante, o la próxima vez no contendré el deseo de hechizarte -le amenazó al oído. Pero auque prácticamente fuera una sentencia de muerte, su voz en ningún momento dejó de sonar extremadamente dulce. -¿No te molesta mi acto de egoísmo? -Sonrió seductoramente -Aunque ni yo misma me crea mis palabras, por primera vez en mi vida, agradezco esa característica slytheriana -¿Por qué? -Hermione arqueó la ceja ante su desconcierto- ¿Por qué lo haces? ¿Por qué te arriesgas así por mí? -¿Porqué te empecinaste tanto en buscarme y que te perdonara? -respondió orgullosa. La pregunta lo tomó más que desprevenido a Draco, pareció que había leído sus pensamientos y ya la tenía preparada de antemano. No encontró una respuesta para darle. Confesarle que se estaba volviendo loco por ella no estaba entre las opciones. Al notar la tardanza en la respuesta Hermione sonrió- Dejemos que las preguntas se respondan solas, Draco. Mientras sigamos sin cuestionarnos nuestros actos -Draco sonrió- Y ahora deberíamos pensar objetivamente que vamos a hacer -¿Qué vamos a hacer con qué? -se sobresaltó -Hay quince mortífagos fugitivos de Azkaban, más los que estaban fuera esperándolos, buscando revancha por la muerte de su líder, ¿no crees que deberíamos hacer algo? -Tienes razón, pero primero deberías enterarte de todo lo que sabemos hasta ahora -Hermione asintió- Supongo que la Weasley a la larga también terminará inmiscuida en esto, así que ¿podrías enviarle un Patronus a ella para que busque a Blaise y reunirnos para hablar los cuatro? -la castaña asintió y sonrió como una niña pequeña por la felicidad de que Draco tomara en cuenta a su amiga. Suponía que mucho que ver tendría Zabini con esto, pero ese era un detalle menor. -Pero no aquí -espetó- reunámonos en otro sitio -¿Te parece la Torre de Astronomía? -sugirió y ella debió de estar conforme porque enseguida se incorporó, tomó su varita y envió el mensaje.
(…)
Ginny corría por los pasillos del colegio rumbo a las Mazmorras. Nunca en su vida creyó que en un par de meses del último año de estadía en el castillo recurriera con más frecuencia al nido de las serpientes que durante sus anteriores siete años. Pero lo cierto era que en ese momento no estaba para hacer recuentos o balances sobre nada, debía encontrar a Blaise como fuera para poder acudir con Hermione y Malfoy y enterarse lo que tramaban. Hacía algunos minutos ya desde que había recibido el Patronus de su amiga, y desde entonces estaba dándole vueltas al asunto intentando develar lo que querían hablar. Hermione en el mensaje dejó en claro que se trataba sobre el artículo de El Profeta, por lo que descartó que fuera un anuncio sobre un noviazgo o algo similar. Antes de bajar el último tramo de escaleras, vio un muchacho moreno doblar por uno de los pasillos. Inmediatamente tomó carrera hasta alcanzarlo -¡Blaise! -gritó completamente agitada por la corrida. El muchacho se dio vuelta con una media sonrisa en el rostro tras haber reconocido su voz. En pocos segundo ya estaba situada a su lado -¿Tanto me extrañabas? ¡Mira que venir así corriendo! -bromeó y la pelirroja lo fulminó con la mirada. -No te ilusiones -sonrió cínicamente- Traigo un mensaje, Hermione y Malfoy nos quieren ver. Ahora. En la Torre de Astronomía -¿Motivo? -No sé exactamente. Pero algo sobre la fuga de mortíos -respondió con la respiración prácticamente normalizada -Entonces vamos -sugirió emprendiendo la marcha. Caminaron un largo trayecto en silencio alternando miradas furtivas -Tengo una duda -rompió el silencio- ¿Cómo fue que lograste que aquél crío no nos delatase? -Ginny sonrió orgullosa
Flashback Como siempre que alumnos irrumpían en las cocinas, los elfos domésticos se empeñaban en dar lo mejor de sí para satisfacerlos con sus manjares. Eran sólo dos, pero Ginny aseguraba que ni siquiera estando con su hermano podrían acabarse toda esa comida. Su cena transcurrió de lo más natural, charlaron animadamente y rieron sin preocupación. Ninguno podía describir la sensación que los embargaba cuando compartían tiempo con el otro… "Es como estar en casa" pensó el moreno. Habían perdido completamente la noción del tiempo, pero no les preocupaba. El hecho de ya haber roto de primera una regla, les daba vía libre para seguir haciéndolo, si lo habían hecho que al menos valiera la pena.
Se disponían a volver a sus Salas Comunes cuando el maullido de la Señora Norris los hizo volver sobre sus pasos. Sigilosamente se desplazaron hasta salvaguardarse en el descanso de una de las escaleras. Pudieron escuchar la voz de Flich cerca, por lo que no se movieron en un largo rato. Cada vez que intentaban salir de allí algún ruido los hacía desistir. Blaise cansado terminó sentándose en uno de los escalones recargando su espalda en la pared, Ginny lo observó y acto seguido lo imitó en la acción. El Slytherin, caballerosamente pasó un brazo sobre sus hombros y la atrajo hacia el, recostándola sobre su pecho. Ninguno se dio cuenta en el momento en que se quedaron dormidos, sólo fueron concientes de despertarse tras sentir un carraspeo tras ellos. ¡Maldita sea! Se habían quedado dormidos en las escaleras cercanas a la sala de los Hufflepuff. Paris Louge, un alumno alto de pelo castaño y ojos pardos, perteneciente al sexto año de aquella casa, los miraba con una sonrisa ladeada en el rostro y los ojos entrecerrados. A Blaise no le pareció una actitud de la casa de los tejones, esta más cerca de una propia de los Sly. -Weasley -saludo con un asentimiento de la cabeza-… ¿Zabini? -El tono irónico fue sumamente perceptible -Louge -respondió la Gryffindor -Que sorpresa encontrarlos por aquí -bromeo. Blaise le dirigió una mirada asesina, pero Ginny intervino inmediatamente -Blaise, vete y déjame hablar con Louge -Pero, Ginny… -Nada -interrumpió- hazme caso, estaré bien -Completamente disconforme se levantó de allí y no sin antes intimidar al Hufflepuff se fue de allí. -Esta será la noticia del año -siseó el Hufflepuff -No lo será, porque no saldrá ni una palabra de tu enorme pico -¿Qué te lo asegura? -Preguntó provocativo -Que eres inteligente, Louge. Seamos lógicos, ¿de verdad piensas que alguien te creería? Además, de que no te conviene convertirte en la mira de una serpiente -Veo que juntarte con los Slytherins te esta contagiando -A mi nadie me influencia -advirtió- Agradece que estas hablando conmigo y que no permití que fuera Zabini quien tuviera esta conversación contigo -¿Debo agradecerte? -Desafió -No, no es necesario. Sólo mantén la boca cerrada, como te dije, es por tu bien -Y dicho esto, se marchó con la frente bien en alto. Aunque por dentro se estaba muriendo de culpa por haber tratado así al pobre Paris.
Fin Flashback
-Ehmm, tuvimos una amistosa conversación y cedió -murmuró aguantando la risa -Ginny… -Oh, esta bien -se quejó- digamos que lo amenacé amablemente con que no abriera su bocaza -soltó con naturalidad y Blaise emitió una sonora carcajada.
Hermione y Draco se sobresaltaron al escuchar la risa de Blaise e inmediatamente soltaron las manos que hasta entonces habían mantenido unidas. Ni Ginny ni Blaise pasaron por alto aquél detalle. -¡Era hora, hermano! -Reprochó Draco intentando desviar la atención -Me costó encontrarlo -explicó Ginny- si hubieran organizado la reunión con antelación no habrían tenido que esperar -draco le iba a replicar pero fue interrumpido por Hermione -Bueno, lo que importa es que ya están acá -Exacto. Ahora suelten lo que tienen que decir -espetó Blaise, ansioso. Ginny asintió mostrando su apoyo y Draco bufó -Tenemos que ponerlas al tanto sobre lo que sabemos de los mortífagos -explicó -Si, soy toda oídos, ¿quién empieza a hablar? -dijo Hermione mientras se sentaba en el piso con las piernas y los brazos cruzados. Ginny la imitó al instante y tras ella se sentaron también los chicos. -Lamento informar que yo ya puse al tanto a Ginny, así que Draco tienes todo el trabajo -sonrió Blaise y Ginny asintió. Si las miradas matasen, Blaise ya estaría varios pies bajo tierra a manos de su mejor amigo. Aunque hubiera pensado lo contrario, para Draco fue fácil relatar todo a tal punto de hacerlo sin perder detalles. Nadie lo había interrumpido en ningún momento, Hermione se limitaba a abrir la boca cuando se sorprendía, y Ginny, aunque ya conocía la historia por boca de Blaise no podía evitar imitar el comportamiento de su amiga, escuchar todo por parte de Draco le daba una especie de condimento especial que le hacía helar la sangre. -Debemos hablar con McGonagall -espetó la castaña ni bien Draco finalizó su relato -No creo que ella pueda hacer mucho -rebatió el moreno -Es la directora, Zabini. Evidentemente podrá hacer más que nosotros -argumentó mirándolo con fiereza -Hermione tiene razón -intervino Ginny- Evidentemente tendremos que reforzar la seguridad del castillo y mantenernos alerta. Quizá hasta sea conveniente evacuar al menos a los alumnos más pequeños. -Será difícil hacer eso sin levantar sospechas -agregó Draco- y no podemos poner en riesgo a Theo, si sospechan de alguien él caerá en la primera. -Por eso digo que tenemos que hablar con McGonagall -insistió Hermione -Está bien -accedió Blaise- No será dumbledore, pero puede ser de ayuda -hermione negó con la cabeza resignada -Perfecto -sonrió Ginny- esta misma noche ustedes dos -señaló a Hermione y Draco- irán a hablar con ella
(…)
La cena había llegado más pronto de lo que habían deseado. Los cuatro estuvieron de acuerdo con que la charla con la directora se llevara a cabo después de la misma, y los nervios les habían cerrado el estómago. Las miradas de Hermione se alternaban entre Ginny, la mesa de Slytherin y la directora. Para los otros tres la situación no era demasiado diferente. Las Gryffindor se esforzaban por mantener alguna conversación para distraerse y al mismo tiempo no levantar sospechas de sus nervios pero en ningún momento pudieron sostenerlo. Cuando la comida desapareció de las mesas, los cuatro se miraron automáticamente como si fuera una señal. Pero la voz de la directora los tomó por sorpresa. -Queridos alumnos -llamó la atención Mcgonagall que se había puesto de pie frente a la mesa de los profesores. Esta noche tengo algunos anuncios para hacerles. Hoy llegó a mi despacho una nota del Consejo Escolar de Magia, informándome sobre el cambio de fecha tanto para los TIMOS como para los EXTASIS -un fuerte murmullo inundó el comedor y la directora se vio forzada a alzar la voz para ser escuchada- Esto trae consigo una buena y una maña noticia. La buena es que la fecha se ha corrido dos semanas más, por lo que contarán con esa ventaja para estudiar un poco más -los alumnos comenzaron a aplaudir y se escucharon varios vítores- ¡Silencio por favor! -gritó e inmediatamente volvió a reinar el silencio- Ahora, la mala noticia es que la fecha coincide con la que se había estipulado para el baile, por lo que -se apresuró a continuar antes de volver a verse interrumpida por las quejas del alumnado- hemos decidido adelantarlo. Por lo que el baile será dentro de dos sábados, el domingo se hará la entrega simbólica de diplomas y la otra semana serán los exámenes. Recuerden que de todos modos seguirán siendo evaluados por sus profesores durante estos días -aclaró- Y la salida a Hogsmeade también se ve afectada por los cambios. Podrán salir el próximo fin de semana ya que es el único que les queda para poder comprar y ultimar detalles para la fiesta. -los aplausos no se hicieron esperar. McGonagall suspiró resignada- Y antes de librarlos para ir a sus habitaciones, tengo algo más para informarles -anunció- A pesar de estar prácticamente finalizando el año, hicimos una excepción para permitir la incorporación de una nueva alumna. Por cuestiones familiares debió mudarse a Inglaterra y dejar el colegio Beauxbatons -respiró profundamente- Espero que sepan hacerla sentir cómoda, algunos ya la conocen desde el Torneo de los Tres Magos que se llevó acabo en este colegio. Le damos la bienvenida a Hogwarts a la señorita Gabrielle Delacour.
**N/A:**Recibí varios comentarios sobre que les gustaba las canciones que inmiscuía en la historia, y me tentaron a que siguiera haciéndolo. En esta oportunidad dejé "Security" de Joss Stone , la cual me ayudó MUCHÍSIMO en la escritura del capítulo.
¡A que se sorprendieron con la aparición de la pequeña Delacour!. La única que sabe mis verdaderas intenciones con ella es mi querida black969902,ya que ella me aportó la idea ¡Gracias totales!.La que adivina se gana un adelanto del próximo capítulo (? jajajaMe gustó escribir este capítulo. Estuve en un vaivén de sentimientos constante, espero que a ustedes les haya gustado el resultado! Tiene un poco de todo.
A las ansiosas que preguntan por el baile: Falta poco!. tengan en cuenta que la historia gira en torno a este acontecimiento, en cuanto llegue calculen que no le quedarán muuuchos capítulos más. Admito que en un principio, en la primer idea que tuve de la historia en mi cabeza, la idea era que ese fuera el final. No tardé mucho en cambiar de idea, pero bueno.. jaja