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Historia 79734 — capítulo 20
Cap 20**- Preguntas equivocadas**
Una muchacha alta y de contextura delgada apareció por detrás de la mesa de profesores. El pelo rubio y ondulado le llegaba hasta la cintura y era poseedora de unos hipnotizantes ojos azules. La mayoría del colegio la recibió con aplausos, pero un extraño silencio se había apoderado de parte de la mesa Gryffindoriana. Ginny que en ese momento bebía jugo de calabaza terminó ahogada y con una Hermione con la mandíbula desencajada palmeándole la espalda para ayudarla a recomponerse. Lavender había saltado protectoramente sobre Ron cubriéndole los ojos, siendo conocedora de los efectos que causaban lasveelas sobre su novio. Seamus, Neville y Dean habían entrado en una especie de trance hipnótico del cual había que agradecer que al menos respiraran por sus propios medios. Y ajeno a esto estaba Harry Potter, el niño que vivió no cabía en su sorpresa ante este reencuentro, la pregunta era si lo que lo sorprendía era simplemente su repentina incorporación o el aspecto que este tiempo había adquirido la niña a la que había salvado algunos años atrás. Lo cierto es que en Gabrielle no había quedado ningún rastro de aquella niña, se había vuelto toda una mujer que no necesitaba sus dones de veela para cautivar la mirada de cualquier hombre. La muchacha desde su lugar lo buscó con la mirada y al encontrarlo le regaló una cálida sonrisa. Harry le correspondió automáticamente y se preguntó que fue lo que había cambiado desde la boda de Bill y Fleur. Después de lo que parecieron horas, McGonagall volvió a retomar la palabra. -La señorita Delacour ha sido sometida a algunos exámenes de nivelación ya que el programa de estudio en Beauxbatons no es el mismo que en Hogwarts -explicó- sus resultados nos dieron la pauta que debía ser adelantada un año. Por lo que será colocada en el séptimo curso. -Si te tomaran ese examen deberían ya de darte el título -Halagó por lo bajo Seamus a Hermione -Como antes dije, espero le den un cálido recibimiento y colaboren con ella cuando lo necesite, sobre todo los perfectos y premios anuales -Ginny mandó una mirada furiosa a la directora-. Como compartirá lo que queda del año con nosotros es necesario que sea seleccionada para una casa -indicó- así que si es tan amable, señorita… -McGonagall le señaló amablemente el taburete y Gabrielle tomó asiento. A continuación le colocó el sobrero seleccionador. -Mmm, veamos. Sin dudas tienes la valentía y el orgullo de un Gryffindor, así como también la arrogancia suficiente para pertenecer a la casa de Slytherin. Pero sin dudas tu inteligencia sobrepasa cualquiera de estas características -pareció pensarlo un poco más antes de gritar su resolución- ¡Ravenclaw!
La mesa de las águilas estalló en aplausos y Gabrielle se dirigió a ella con la cabeza en alto y una sonrisa en el rostro. Todas las miradas la acompañaron en su recorrido, los hombres completamente embelezados y las chicas con resentimiento y envidia. Hermione no pudo evitar echar un vistazo hacia Draco para conocer su reacción, la cual, para su felicidad, era de completa indiferencia hacia la nueva alumna. Ojalá Ginny pudiera decir lo mismo de Blaise: el moreno miraba a la francesa como si fuera el primer espécimen femenino que hubiese visto, llevaba tal cara de idiota que no le hubiera sorprendido encontrar un hilo de baba pendiendo de su boca para completar el panorama. La pelirroja masticaba su bronca con la mirada fija en el Slytherin, quien ni siquiera lo notaba. Draco si se dio cuenta y le dio un codazo a su amigo a la altura de las costillas para sacarlo de su ensoñamiento. Blaise dio un respingo y tras la mirada acusadora del rubio, miró hacia los Gryffindors y le sonrió a "su chica". No entendió porque esta le devolvió una mirada amenazante y fruncía los labios, fastidiada. -Anunciado todo esto pueden dirigirse a sus Salas Comunes -finalizó y la mayoría del alumnado se puso de pe. Hermione buscó la mirada de Draco en la otra punta del Salón y al encontrarla este asintió. Sin saludar a sus compañeros se levantó hacia la mesa de profesores y poco después fue escoltada por Malfoy. La Gryffindor se acercó a la directora y le susurró por lo bajo que necesitaban hablar con ella con suma urgencia. McGonagall les hizo señas de que la acompañaran a su despacho, y murmuró algo así como que los había estado esperando. -Ginny, ¿Qué hace Mione con Malfoy? -preguntó Harry con simple curiosidad, la aludida lo notó y hasta se sintió culpable de tener que mentirle. -McGonagall los citó, supongo que por asuntos de Premios Anuales -se encogió de hombros simulando restarle importancia. Harry no vio nada raro en ello y asintió dando por válida la respuesta. -¿La esperamos o subimos? -Esperémosla en la Sala Común, no sabemos de que hablará y cuanto podrán tardar en ello -sugirió. -Tienes razón -accedió- Mejor vamos antes que nos topemos con Flich -Ginny rió y Harry esbozó una sonrisa encantadora al tiempo que le ofrecía su brazo y ella lo aceptaba colgándose de él.
(…)
Como si fueran castigados, ambos premios anuales caminaban con las cabezas gachas mirando al suelo detrás de la directora, la cual poseía en el rostro una traviesa y pícara sonrisa. -Lágrimas de Fénix -pronunció la mujer frente a la enorme gárgola que custodiaba la entrada. -Al menos no usa las mismas disparatadas contraseñas que el viejo -bromeó Draco por lo bajo y Hermione tuvo que contener la risa porque justo McGonagall se volteo hacia ellos.
-Adelante, por favor -dijo mientras les daba lugar. Los chicos compartieron una mirada cómplice y entraron al despacho. Lo primero que divisó el rubio fue el retrato de Dumbledore que le sonreía amable, algo lo hizo detenerse en seco, una rara sensación se instaló en la boca de su estómago y si no fuera porque Hermione lo incentivó tomándolo del brazo a que siguiera caminando se hubiese quedado allí plantado con los pies echando raíces al suelo, sobre todo porque después sus ojos se trasladaron al cuadro continuo, donde su padrino descansaba con los ojos cerrados, por un momento le hubiese gustado que estuviera despierto, aunque sea para ver su mirada destilante de ese falso desprecio, pero también sabía que quizá eso fuera mejor. Ya demasiadas emociones le estaba causando volver a encontrarse de alguna manera con él… con ellos. - Tomen asiento -pidió mientras ella lo hacía frente a ellos y Draco se preguntó cómo y cuándo había llegado hasta el escritorio de la directora- ¿Una galleta? -Ofreció tendiéndoles una bandeja -No, le agradezco -declinó la muchacha, mientras Draco se limitó a negar con la cabeza- Teníamos que tratar un tema bastante delicado con usted -Oh, si, lo supuse -exclamó- Debo admitir que tengo idea del tema que los trae aquí, pero por favor, soy toda oídos -Draco y Hermione volvieron a intercambiar miradas para decidir cual de los dos debía empezar a hablar. Draco sabía que era algo que a él le correspondía y que Hermione estaba simplemente para darle apoyo moral, pero lo cierto era que no era un hombre de muchas palabras y le costaba explicarse, además de que no estaba preparado para abordar un tema semejante frente a "la vieja loca", una cosa era que lo hablara con Hermione que aunque estaba acompañada de Pecas, el simplemente la ignoró. La castaña apretó con fuerza su mano para darle ánimos y una idea se cruzó en su cabeza. Bajó su mirada hacia sus manos entrelazadas y comenzó a hablar. -Se formó una nueva unión de ex mortífagos, buscan venganza por la muerte de su Lord -explicó- Hace unas semanas sentí el llamado de la marca -al recordarlo inconcientemente apretó más la mano- y en su visita, Theodore Nott nos contó que había escuchado a su padre en una reunión hablar sobre esto, y que tenía pruebas que había conseguido gracias a un artefacto muggle -¿Una filmadora? -Preguntó Hermione -Creo que sí -sudó- pero el muy Troll no sabe como sacar las imágenes de allí -siguió dirigiéndose a Hermione -Yo los podía ayudar con eso -espetó la castaña -No -dijo rotundo- nunca estuvo en consideración meterte en estos temas -Hasta ahora -respondió con orgullo -Te pones insistente, Granger -sonrió soberbio y Hermione bajó la mirada- Como decía, Nott nos previno de que planeaban la fuga a Azkaban, pero nos tomó por sorpresa la rapidez con que la llevaron a cabo -evitó decir que se había distraído tras una muchacha que casualmente ahora estaba sentada a su lado- Pero también conocemos que su próximo movimiento será volver a atacar el castillo, directora -recién entonces dirigió la vista hacia la mujer y le sorprendió encontrar en su rostro una expresión de suma tranquilidad "la misma que siempre llevaba el viejo chiflado" pensó para sí, y la idea de que fuera algo que se adquiría con el puesto de director cruzó por su cabeza. Sentir que Hermione se tensionaba en su agarre lo sacó de sus estúpidas cavilaciones. -Señor Malfoy -habló la mujer por fin- Agradezco que haya venido a confiarme este asunto, sé lo delicado que es este tema para usted, y es un acto muy valiente de su parte haberlo hecho -Draco asintió a modo de agradecimiento- Antes que nada debo preguntarle si además de usted, la señorita Granger y el señor Nott alguien más está al tanto de este asunto -Si, también lo están Zabini y Weasley -respondió -¿Weasley? -preguntó asombrada. Draco se alivió de que al menos la bruja era capaz de demostrar algún tipo de emoción. Cuando iba a responder cayó en cuenta que no sabía el nombre de Pecas, y no sería digno de su parte llamarla "Ginny" como si fueran amigos de toda la vida. Buscó auxilio en Hermione, y ella sonrió divertida al notar el problema del rubio -Ginevra Weasley, profesora -ésta asintió comprendiéndolo. -No pongo en duda que ellos son gente de confianza para ustedes -ambos asintieron- pero necesito que la información no se distribuya más allá -sugirió- Nosotros nos haremos cargo de la seguridad del castillo, y analizaremos lo que es más conveniente para esta situación, por lo que no veo como buena opción que el alumnado entre en pánico, además de que corremos el riesgo de alertar a los mortífagos y ellos sospecharían el filtraje de información. -Draco volvió a asentir y Hermione le dedicó una cálida sonrisa al rubio tranquilizándolo- En privado tendré una conversación con el señor Potter, entenderán que es necesario mantenerlo al tanto y seguramente corresponda también informarle al señor Weasley -Podríamos idear algo en conjunto con el ED -sugirió Hermione emocionada. -Lo evaluaré, señorita Granger -sonrió McGonagall- Por el momento, como le dije, mantengamos esto en este pequeño círculo, yo los mantendré al tanto -Ambos se pusieron de pie dispuestos a marcharse, cuando la directora volvió a llamar su atención- ¡Señor Malfoy! -Draco se voltio nuevamente hacia ella- Puede volver a usar su varita -sonrió dulcemente y a Draco le fue completamente imposible contener que otra enorme sonrisa se plantara en su cara. Antes de salir echó un ultimo vistazo a los retratos y saludo con un leve movimiento de cabeza al anciano que contemplaba su sonrisa con satisfacción. Hermione, aún tomada de su mano, tiró levemente de ella arrastrándolo hasta la salida.
-¿Por qué no le has dicho que ya estabas al tanto de todo? -Espetó el retrato del ex director de pelo grasiento -¿Qué hubiera ganado con ello? -Se quejó- Así le di la oportunidad de hacer algo por él mismo -Hiciste lo correcto, Minerva -apremió el anciano barbudo- El señorito Malfoy esta en un proceso de cambios y liberaciones, necesita perdonarse a sí mismo por sus errores del pasado y no volviéndolos a cometer es una manera de hacerlo. Pude ver el arrepentimiento en sus ojos cuando nos vio, la culpa no es una buena amiga, ya que a la larga se ve alcanzada por la autodestrucción -reflexionó- Por cierto, Severus, ¿qué fue esa infantilidad de hacerte el dormido? -bromeó. Snape inmediatamente pronunció aún más su gestualidad de desagrado -No quería asustar al chico -se defendió- Hubiera sido pertinente que usted tomara la misma postura -¿Para qué, Severus? -sonrió- ¿Y perderme su cara de felicidad cuando volvieron a darle sus facultades sobre su varita? -Podía espiar -Haber sido un espía tantos años se te tornó costumbre, por lo visto -rió- Vamos, ¡Severus!, ya estamos en un plano más allá de todo esto, es hora que te dejes afectar un poco por el sentimentalismo. Por suerte el muchacho no siguió tus pasos y está haciendo lo correcto con la señorita Granger -Todavía no me acostumbro -intervino Minerva después de un rato sin hablar- parece tan inverosímil. Y pensar que te he tratado de loco tantas veces Albus, cuando años atrás ya lo atisbabas -No te preocupes. Me sería raro a mi mismo que no siguieran llamándome de esa manera. Por suerte Draco todavía tiene esa consideración -sonrió -No se me pasó el detalle de como se tomaban las manos debajo de la mesa -suspiró la actual directora con cierto aire soñador -A mi tampoco, Minerva… a mi tampoco -Me pregunto cuánto será capaz de perder el muchacho por estar cerca de la sabelotodo -espetó Severus cortando con la melosidad de la conversación. -Estas haciéndote la pregunta equivocada, mi querido -sonrió Dumbledore- La pregunta correcta es cuanto estará dispuesto a ganar a su lado.
(…)
-Lo hiciste muy bien -le animó Hermione mientras caminaban por los pasillos al notar su dispersión. Draco le agradeció con una tímida sonrisa, que nada tenía que hacer comparada a la que había esbozado hacía minutos atrás en el despacho -¿Te afecto mucho hablar de eso? ¿Estás bien? -No y no sé -respondió con una sonrisa ladeada. Hermione no necesitó meditar mucho su respuesta para entender a que se refería. Ella pudo notar como se tensó cuando vio aquellos retratos, como su semblante había cambiado y sus ojos oscurecidos, supo cuanto le había afectado desde el primer momento. -Soy buena para dar respuesta, más no para hacer las preguntas adecuadas -le devolvió la sonrisa intentando distender el ambiente- ¿Lo extrañas verdad? -Draco levantó la vista de sobresalto. La pregunta lo había tomado por sorpresa y sin darse cuenta estaba asintiendo como respuesta. ¿Cómo podía negar que no lo hiciera? Pero le sorprendía que Hermione pudiera siquiera sospecharlo. Snape era su padrino, pero nunca había dado muestras de afecto en público. Si bien beneficiaba a su casa y a él sobre otros alumnos, siempre mantenía su postura seria e imperturbable. Aquella postura que él conocía como si fuera suya, porque la había estudiado tanto y de distintos puntos de vista con el asombro de que fuera capaz de mantenerla con tanta naturalidad. Porqué el conocía a el hombre que había detrás de la máscara de acero, lo conocía porque el mismo Severus se había dejado ver frente a sus ojos. Desde que era un crío Draco conoció las historias de Hogwarts por boca de Snape, supo de su amor imposible (aunque sin nombres) y sus sufrimientos, y eso él lo había tomado como fuente para no caer en lo mismo, para crear su propio escudo… un escudo que a fin de cuentas no sirvió para salvarlo de nada. En la guerra ambos se encontraron igual de desprotegidos, y él con la suma de haber sido un capullo por no confiar en su padrino como lo había hecho hasta entonces ¿Por qué había cambiado su actitud? ¿Por qué su vanidad y estúpido orgullo no le dejaron permitir su ayuda? ¡Claro que lo extrañaba!, ¡lo necesitaba!, necesitaba a esa especie de padre con el cual hablar sin problemas, necesitaba contarle de Hermione, de los cambios que estaba teniendo en él, de lo bien que se sentía ser más humano… contarle que casi estaba acariciando con la punta de los dedos la felicidad. Hermione pudo observar como los ojos del rubio se empañaban de lágrimas y paró su marcha para poder ponerse frente a él y abrazarlo. Draco se sorprendió ante el contacto, estaba demasiado sumergido en sus propios pensamientos para siquiera notar que las lágrimas estaban a punto de brotar de sus ojos -No era un simple profesor de pociones -fue lo único que fue capaz de decir. Hermione apretó aún más su agarre -Lo sé -murmuró- Fue un hombre muy valiente, Draco -sonrió separándose de él para poder mirarlo a los ojos- Y debes recordarlo como tal -el rubio no pudo hacer más que suspirar profundamente. -Murió mucha gente inocente -reflexionó Hermione en voz alta cuando no tenía la intención de hacerlo, todavía no era capaz de asimilar la falta de Dumbledore, ni que cuando fuera a pasar el verano a La Madriguera no se encontraría con las risas de Fred, o que cuando fuera a visitar al pequeño Teddy la recibieran los enamorados Remus y Tonks. A Draco esas palabras le trajeron a la cabeza la sonrisa que Dumbledore le había expresado minutos atrás y no pudo evitar sentirse culpable. Murió tanta gente inocente y muchos de ellos por su culpa... el viejo chiflado la víctima más directa, pero sin dudas fue la pieza que desencadenó el efecto dominó hasta llegar a la catástrofe. -Pero ahora no volverá a suceder lo mismo -expresó con convencimiento. Ahora estamos del mismo lado y juntos será todo más fácil. Gracias a tú valentía -acentuó- las cosas serán distintas -Draco acortó los pasos que los separaban y la abrazo efusivamente. JUNTOS fue la única palabra que necesitaba escuchar, la única que lo hizo entrar en razón y alejar todos los fantasmas que amenazaban con volver a rondarle. Se hundió en el hueco de su cuello y aspiró con fuerza el perfume de su pelo y su piel, llenó sus pulmones de el y una poderosa vitalidad se apoderó de él. Eso era suficiente para enfrentarse al maldito mundo. En ese momento podría venir hasta el mismo Voldemort con un ejército de dementores que el les haría frente gustoso, porque ella estaba de su lado, porque esta vez estaban JUNTOS.
(…)
Cuando llegó a su sala común, todavía varios alumnos daban vueltas por allí. Frente a la chimenea se encontraban Ginny y Harry charlando animadamente, pensó en dejarles esos momentos a solas pero Ginny la vio antes y le hizo señas para que se acercara. -¿Cómo estas, Herms? -Preguntó Harry ni bien su amiga tomó asiento a su lado- Ginny me contó que tuviste otra recaída y hoy en la cena no te pude preguntar -Oh, bien -respondió intentando sonar lo mas natural posible- Sólo que a la mañana me levanto un tanto mareada, pero Madame Pomfrey me dio una poción para ello, espero que surja resultado porque no estoy dispuesta a seguir perdiendo clases. Por suerte postergaron los EXTASIS otra semana, sino iba a reprobar seguro -Harry sonrió, en cierta manera la respuesta que le había dado su amiga había logrado tranquilizarlo, su preocupación por los estudios le demostraba que Hermione seguía siendo la misma de siempre. -Yo también lo espero, nadie toma apuntes de Historia de la magia mejor que tú -bromeó el azabache. Hermione rió con ganas, y recién entonces notó cuanto extrañaba esas situaciones con su mejor amigo y cuanto se había distanciado de él. Era cierto que todavía no se sentía capaz de pasar página con Ron y hacer como si nada y eso complicaba las cosas también con Harry, ya que los dos muchachos eran más que inseparables y ella no era quién para hacerlo dividir entre los dos. Pero también era cierto que Ron pasaba, como en ese momento, mucho tiempo con su novia Lavender, y esos eran los períodos en los que había descuidado su amistad con el niño que vivió. -¿De qué hablaban? -preguntó Hermione intentando entablar una conversación en la que incorporaran a Ginny. -De los anuncios de McGonagall esta noche -contestó la pelirroja y Harry movió la cabeza afirmando sus palabras.
-Vaya sorpresa, ¿no? -Ni que lo digas -bufó la menor de los Weasley -Más que sorprenderme, no deja de resultarme extraño -agregó el muchacho- Una incorporación a casi finalizar el año, que se hayan mudado desde Francia ahora… -los tres parecieron quedarse procesando aquellas palabras, porque los envolvió un silencio sepulcral. La verdad era que Hermione no le había prestado mucho interés al ingreso de Gabrielle ya que problemas mucho más importantes habitaban en su cabeza en aquellos momentos. Ginny estaba tan asombrada, frustrada y furiosa por su llegada que no se había puesto a pensar en otra cosa que no fuera que seguramente merlín la estuviese castigando por algún error (y uno muy feo debiera de ser) cometido en su vida pasada. En fin, Harry había sido el único con la duda rondándole en la cabeza, la sensación de que había algo oculto detrás. -Chicas, voy a salir a dar una vuelta -anunció poniéndose de pie -Ya pronto será el toque de queda, Harry -advirtió Hermione -Lo sé, llevaré la capa -¿Es necesario que salgas? -Indagó Ginny, sorprendida por su repentino ataque de salir a tomar aire -No se preocupen, será sólo un rato -indicó antes de retirarse depositándole un beso a cada una sobre la frente. Ambas chicas se miraron con desconcierto por su actitud -¡Hombres! -exclamó la pelirroja acompañado de un gesto teatral. Hermione soltó una carcajada- Hablando de hombres, nosotras nos debemos una charla, señorita -sentenció fingiendo seriedad -¡No tienes ronda de Perfectos? -preguntó intentando de librarse del asunto -No señorita, Luna me pidió que se la cambiáramos a Astoria Greengrass y Rose Zeller porque ella tenía algo que hacer, y raramente ninguna de las otras dos se opuso -comentó encogiéndose de hombros antes de volver a tomar su postura de falsa seriedad- Así que señorita Granger no tiene excusas -Esta bien -dijo rendida- Pero vamos a hablar a la habitación
-Ninguna objeción -sonrió poniéndose de pie- Después de usted…
(…)
No sabía que lo había movido a hacerlo, pero de repente se vio invadido por la necesidad de salir a caminar. Trataba de auto convencerse que era algo que hacía tiempo no realizaba y quizá inconcientemente lo estaba extrañando. Inmediatamente a su cabeza llegaron las imágenes del pasado de las tantas veces que se fugaron de su Sala Común bajo aquella misma capa que solía taparlos a los tres perfectamente, y ahora gracias que llegaba a cubrirlo completamente a él. No fueron muchas las veces en las que se había dado el gusto de usarla como en ese momento, simplemente por salir a caminar, generalmente el hecho que los llevaba a hacerlo estaba ligado a los problemas que los habían afectado desde su ingreso al colegio. Sonrió ante la ironía. Contra cualquier pronóstico de estudiante tipo, su último año había sido el más tranquilo de todos. Era la primera vez que sus prioridades se parecían más a las de Hermione y lo único por lo que debía preocuparse eran los exámenes. Sin notarlo sus pies lo habían llevado hasta la Torre de Astronomía. El cielo estaba completamente despejado, y no se necesitaba ningún tipo de complemento para que las estrellas se observaran a la perfección. Caminó hasta el barandal y se apoyó en el. No se permitió pensar que en la última vez que había visitado aquél lugar había resultado testigo de la muerte de su director. En ese momento sólo quería despejarse y disfrutar el viento que acariciaba suavemente en su cara. Cerró los ojos y respiró hondo permitiéndose ese momento de paz, hasta que una voz lo obligó a volver a la realidad -¿Hagy Potteg?
(…)
-Muffliato -pronunció la castaña mientras cerraban los doseles de su cama. Parvati también estaba en la habitación, y era cuestión de minutos que Lavender ingresara a ella -Ahora sí podremos hablar tranquilas -¡Genial! -Apremió- Ahora habla -Sabes que no me gusta hacer monólogos -se quejó- Dime que es lo que quieres saber -Ehmm -titubeo- básicamente que rayos esta pasando con el señorito Draco Hurón Malfoy. La última vez que hablamos le odiabas y no eras capaz de ver su cara ni en los cromos -¡Oh! No me hagas acordar -se lamentó pegándose en la cara con la almohada- Fue el papelón de mi vida, Gin. No te equivocaste cuando me dijiste que era todo demasiado raro y quizá tenía que escucharlo. Pero yo, cabeza dura, no lo quise escuchar, lo seguí ignorando y… -Y te llevó a cuestas hasta la sala de Menesteres -sonrió- Luna te vio -aclaró y el rostro de Hermione se tiñó completamente de rojo- Vamos, sigue. -Bueno, me encerró allí, me enojé, chille, pataleé, le pegue y no hubo caso -suspiró- Me ganó por cansancio y accedí a escucharlo -¿Y qué te dijo? -Nada. No me dijo nada, lo que fue peor, directamente me lo mostró. Puso sus recuerdos en un pensadero -aclaró tras la cara de desconcierto de su amiga, la que ahora había pasado a ser una de desmesurada sorpresa. -Y en resumidas cuentas, yo escuché la mitad de las cosas, en realidad el estaba bromeando con Pansy y diciéndole un montón de cosas maravillosas sobre mi. Soy una estúpida -Ginny la abrazó -No voy a llevarte la contraria amiga, un poco estúpida eres -rió y Hermione le pegó levemente en el brazo mientras también reía- Pero si has pasado la noche con él es porque te has espabilado a tiempo -bromeó -¡No! -gritó exasperada- no es lo que piensas, Ginny -dijo apresurada -Tranquila, yo no pensé nada -musitó la pelirroja entre risas -Luego hablamos, y sacamos a flote muchas cosas y nos quedamos dormidos en el sillón -Nunca pensé otra cosa… -Hermione volvió a sonrojarse- Pero eso no explica porque hoy en la Torre estaban tomados de las manos -insinuó divertida -¿Estábamos tomados de las manos? -preguntó perpleja. No intentaba hacerse la tonta, en realidad no se había dado cuenta, últimamente esas cosas entre ellos se daban con demasiada naturalidad. -Si, Herms. Y Se soltaron como si quemaran cuando entramos nosotros -rió -Es que… -suspiró- Estamos teniendo una relación muy rara. No pasó nada entre nosotros, pero de cierta manera me doy cuenta que nos comportamos como si fuéramos pareja. Nos consolamos y mostramos apoyo mutua y constantemente de una manera distinta a la que lo podría hacer con Harry. Es como que es algo que va más allá ¿me explico? En realidad ni yo lo entiendo -Creo que mi sentido común me permite comprenderlo -sonrió- Pero necesito que saber ¿ya pasaste la etapa de negar que estas total perdida y locamente enamorada del rubio sexy? -Hermione soltó una carcajada -Si, ya lo asumí -dijo con seguridad a pesar de la vergüenza -Uff, menos mal -suspiró- No tenía ganas de seguir remándola con ese asunto -¿Y vos? -Ginny la miró perpleja- Si, no te hagas la idiota tú ¿seguirás negando lo que te pasa con el moreno sexy? -No -dijo secamente, con una sonrisa tímida -Ahora, suéltalo… ¿dónde pasaste la noche? -En las escaleras de las cocinas -respondió entre risas- Y no es broma. Estábamos escondiéndonos de Flich y nos quedamos dormidos -Te creo -aseguró- Pero creo que me estoy perdiendo un capítulo. ¿Qué hacían en las cocinas? ¿Por qué se escondían de Flich? -Okay, Granger, y después la chismosa soy yo ¿verdad? -Sólo estoy pagándote con la misma moneda -sonrió cínicamente, y Ginny le devolvió el empujón en el brazo que había recibido un rato antes -Esta bien, te contaré, pero te tranquilizas -advirtió de entrada- Como te dije, me pasan cosas con Blaise, y lo sabe como sabe que todavía estoy confundida con respecto a Harry, pero me dijo que estaba dispuesto a esperar que yo me decidiera, que no me iba a exigir nada pero que le permitiera quedarse a mi lado -Hermione sonrió con ternura y los ojos casi se le llenan de lágrimas- Y lo cierto es que no me pude negar. Y bueno, ese día hablamos hasta tarde y nos perdimos la cena, y por eso fuimos a las cocinas, y fin de la historia. -Claro, se les hizo tarde hablando -ironizó Hermione y ambas empezaron a reír. Luego casi por inercia se abalanzaron sobre la otra en un abrazo que hubiera durado bastante más si el picoteo de una lechuza en la ventana no las obligaba a separarse.
(…)
Harry enseguida supo quien era la dueña de esa voz. No necesitó darse vuelta, aquél acento era suficiente. Lentamente y con una sonrisa en el rostro se volteó hacia ella y se sorprendió al ver que ella tenía una sonrisa aún más grande y deslumbrante -Gabrielle, tanto tiempo -le saludó mientras acortaba la distancias. La muchacha recorrió el trayecto faltante y lo abrazo suavemente para luego besarlo en las mejillas. -No tangto, un año quizá -Es verdad. Pero pasaron tantas cosas en un año que parece que fueran más -Lo sé. Pego no te ha sentado nada mal, Hagy -aduló coquetamente -A ti tampoco, Gabrielle, al contrario. Estas bellísima. Te veo y no puedo creer que eres la niña que saqué del lago -Deje de seglo hace gato, tu tampoco eges un niño -sonrió -Debo volver a darte la razón -admitió- Pero dime, ¿qué es lo que los trajo a Inglaterra en estas épocas? -Oh, a ti puedo contagte la vegdad -pensó en voz alta- Lo ciegto es que mi familia decidió venir a Inglatega y yo tuve que seguiglos. Lo que nadie sabe es el vegdadego motivo -Harry la miraba expectante, incitándola a que siguiera hablando. Gabrielle respiró profundo antes de continuar- El Ministeguio escguibió hace poco a mi padgue, que es augor en Fgangcia por la fuga que hubo en su pguisión. Necesitaban guefuegsos aquí y mandaron varios desde nuegsto consulado y bueno, aquí egstamos -Harry se había quedado congelado en la parte de "fuga en su prisión", pero decidió que era mejor hacer de cuenta que estaba al tanto de todo. Al fin de cuentas Gabrielle le estaba contando algo que no debería confiando que él estaba al tanto del asunto. Ya tendría tiempo para dedicarse a investigar puntualmente sobre ello -De paso tenemos la excusa pog el emagaso de Fleur
-¡Fleur está embarazada? -Gabrielle asintió- No sabía nada, que buena noticia. Así que serás tía, ¡te felicito! -Muchas gacias, Hagy -sonrió- Ahora temo que debo igme a mi Sala Común. Un plagcer hablar pog primega vez contigo, espego no sea la última -mencionó antes de desaparecer por los pasillos. Harry se quedó pensativo con su última frase… era la primera vez que hablaban y él ni siquiera se había percatado de ese detalle. ¿Cuántas cosas más había dejado pasar así frente a sus narices? Entonces se dio cuenta, y se auto respondió la pregunta que se hizo cuando vio a la francesa en el Gran Comedor: no era que las cosas hubieran cambiado en un año, sino que él nunca las había sabido ver.
(…)
Instantáneamente, Hermione reconoció que se trataba de Nevenka, la lechuza de Draco y se apresuró hasta la ventana para dejarla pasar. Al hacerlo, le acarició suavemente el lomo pero al intentar retirar la nota que llevaba en su pata, el animal se sobresaltó y entró volando a la habitación… específicamente donde se encontraba sentada Ginny. La pelirroja miró con extrañeza la lechuza que ululaba y estiraba su patita a la espera que retirara la nota. -Es la lechuza de Draco -señaló Hermione, Ginny iba a replicarle que era algo que ya sabía cuando la castaña continuó- Debe ser una nota de Blaise -la idea pareció convencerla. Después de todo ella desconocía si el Slytherin poseía o no una lechuza, y de no ser así era lo más normal que pidiera prestada la de su amigo, pero ¿qué querría? -Si no la abres nunca sabrás lo que dice -sugirió Hermione como si le hubiese leído la mente. Aunque sólo había bastando ver la cara con la que Ginny miraba aquél pergamino para deducir sus pensamientos. Desenrolló el pergamino con una sonrisa llena de ilusión en el rostro, sonrisa que a pesar de la sorpresa tuvo que mantener para disimular ante su amiga.
Pecas, necesito hablar contigo
Te espero mañana antes del almuerzo en la Torre de Astronomía Hermione no debe enterarse No faltes D. M.
**N/A:**Jajaja, soy una vergüenza y una caradura, lo sé. no me acordaba como hablaban las Delacour y bueno, salió eso, sepan disculparme. Si alguien no entendió el idioma con gusto le haré la traducción JAJAJA
*Del capítulo no tengo mucho que decir. Ya se puede ver la orientación que le estoy dando a Gabrielle ¿verdad? eso les atará muchos cabos. En cuanto a la selección de su casa, admito que me hubiera sido mucho más útil en Gryffindor o hasta en Slytherin, pero no puedo ir contra mis ideales, y desde el momento que imaginé a Gabrielle la vi como una Ravenclaw, así que allí fue a parar.*Por otra parte quise volver a retomar no sólo la amistad entre Ginny y Hermione (ya que las tenía bastante enfrascadas en sus amoríos) sino también con Harry, que el pobre seguía pagando los platos rotos por Ron, y lo tenía al margen de todo :P
Sigo dándome gustos y me sentí feliz de poder darle el espacio a Dumbledore y Snape. Ya tenía pensado que para Draco se tocara ese tema, porque lo veía SUMAMENTE necesario, y también que Dumbledore fuera medio la mente siniestra que ayudo a juntar a este par de tórtolos jajaja. Pero la manera de hacerlo se me ocurrió recién cuando estaba escribiendo el capítulo y quedé conforme y contenta con el resultado. Encontré sumamente divertido a Dumbledore "molestando" a Snape jajaja