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Historia 79734 — capítulo 21
Cap 21 - Regalo
Estaba tirado en su cama apoyado en el respaldo con las piernas cruzadas y con la guitarra reposando sobre su regazo. Acariciaba las cuerdas una a una casi por inercia. Utilizaba el sonido que estas producían solamente como una melodía hipnótica para crear una burbuja que lo envolvía en sus pensamientos. Su vida estaba transcurriendo demasiado rápido para su gusto. Tanto que le costaba diferenciar cuales eran los acontecimientos de hoy y cuales de ayer. Por momentos parecía que todo había sido parte del mismo día y por otros que habían trascurrido semanas. En dos días había pasado de ser el principal ignorado por la señorita Granger, a estar tomados de las manos en el despacho de la directora o abrazados en un pasillo. Sin contar en el medio que durmieron juntos, que se enteró de la fuga de su padre de Azkaban y que fue víctima de una terrible crisis nerviosa. Tranquila vida se había echado encima.
Y tanto en las cosas buenas como en las malas, había algo que siempre estaba presente: ella. Y no podía ser más dichoso por ello. Como que su sola presencia, su simple apretón de manos en el momento indicado fuera suficiente para sentirse aliviado, para saber que no todo estaba tan mal. Era irónico que después de tantos años de enemistad, justo ahora fuera a encontrar en la insufrible sabelotodo esa paz. Él la había mortificado con insultos y ella le devolvía con comprensión. No, si cuando el decía que el mundo estaba patas para arriba, no se equivocaba en lo más mínimo. Ya no tenía miedo de reconocer sus sentimientos. Y hasta parecía que desde que lo había asumido podía disfrutar más de todo aquello, que todo se daba con una naturalidad inexplicable. Parecía mentira lo que era capaz de experimentar con su sola compañía, lo que podía disfrutar el simple hecho de estar tumbado en el sillón con ella, y considerar imposible un regalo mejor que sentirla recostada sobre su pecho y envolviéndola por la cintura con sus manos envolviéndole… ¡Si hasta ahora no concebía otra manera de compartir el lecho con una mujer si no fuera por un buen revolcón! Y no sólo nunca había pasado con ella con Hermione, sino que tampoco pensaba en ella para eso. ¡Joder! se había vuelto un cursi romanticón. Sólo un beso y no se había vuelto a repetir, ¿qué había hecho esta mujer con Draco Malfoy? Siguió con el rasgueo continuo de las cuerdas, pero esta vez fue formando una melodía. Cerró los ojos y se permitió visualizarla lentamente. Lo primero en aparecer fueron sus almendrados ojos chocolates, y quizá fuera una burla del destino que justamente el chocolate fuera su más potente debilidad. Lo siguiente fue su sonrisa, se sorprendió a si mismo con la claridad que recordaba sus labios: siempre rojos, el labio inferior un poco más grueso que el inferior con una marcada forma de corazón. Le siguieron los hoyuelos de sus mejillas, su nariz respingada, las pecas esparcidas por su blanca piel y sus infaltables rizos castaños. Respiró hondo llenándose del recuerdo de su fragancia a vainilla. Se dio cuenta que estaba tocando una melodía constante y le gustó el resultado, por lo que simplemente dejo que su voz dejara las palabras fluir.
You see it's hard for me to show my feeling*(Tú sabes que es difícil para mí demostrar mis sentimientos)* But girl, you don't know what you're missing*(Pero niña, no sabes lo que te pierdes)*
It's been a long game*(Ha sido un juego largo)* Of cat and mouse*(Del gato y el ratón)* And I know I have*(Pero sé que tengo)* Shut you out*(Que darle un cierre)*
But we belong together*(Pero pertenecemos juntos)* Hermione We belong together
(Permanecemos juntos) Just you and me*(Sólo tú y yo)*
I can only say*(Sólo puedo decir)* That I have made mistakes...
(Que he cometido errores...)
Una risa femenina proveniente desde la puerta le obligó a dejar de cantar y abrir los ojos de inmediato. Pansy, divertida lo miraba desde allí -¿Ya puedo vomitar? -Fue el comentario de la morocha cuando obtuvo la atención del rubio -Tanto dulce me revuelve el estómago -bromeó -Lárgate, Pansy -rugió el rubio -Hey, que no viene hasta aquí para escucharte destilar cursilería, y no me iré hasta hacer lo que pretendía -se quejó ingresando por completo a la habitación y sentándose en la misma cama que él. Draco rodó los ojos cansinamente -¿Qué quieres? -Oh, veo que toda tu ternura la dejaste en la cancioncita para Granger, pero me conformaría con que me trataras bien -refunfuñó cruzándose de brazos y mirándolo altanera -No tengo un día para juegos, Pans. Dime lo que querías decirme -le pidió ahora suavizando el tono. Pansy sonrió al lograr su cometido -Bueno, escuchaste hoy a McGonagall, ¿verdad? -Draco asintió- Bueno, entonces sabes que el sábado es la visita a Hogsmeade -aseguró y el rubio volvió a asentir- y bueno, tengo que comprar mi vestido para el baile y quería pedirte que me acompañaras a elegirlo -le pidió poniendo cara de corderito, mientras batía las pestañas y sonreía compradora. -Es un hecho -aseguró él- Es nuestro pequeño ritual, no lo cambiaré este año. Además no puedo dejar que te compres cualquier cosa -sonrió mientras que la muchacha se tiraba sobre él y lo abrazaba por el cuello. -Eres el mejor -besó su mejilla y salió de allí dando saltitos como una niña pequeña. Draco rió ante esta actitud y dejando la guitarra al lado de la cama, se recostó y posó la mirada en el techo. El tema que trajo a Pansy a colación, sólo le plantó una imagen en la cabeza: Hermione. Desde el momento en que la directora había anunciado el adelanto del baile, las manos habían comenzado a sudarle y sintió una especie de vorágine en el estómago. En el momento le echo los cargos a la charla que debería tener con la directora minutos luego, pero ahora, gracias a su amiga, volvía a experimentarlo. Ansiaba el preciso momento en que viera a su castaña bajar por las escaleras para ir a su encuentro. Esperaba que llevara el pelo suelto, cualquier vestido que se pusiera acentuaría su figura, de ello ya estaba seguro. Una idea cruzó por su cabeza dejando una pícara sonrisa a su paso. Pero su plan no sería tan fácil de llevar a cabo, sin dudas necesitaría ayuda. De un solo movimiento se paró de la cama y tomó de la mochila un pergamino, su pluma y su respectivo tintero. Escribió la nota y sin borrar la sonrisa de su rostro se la ató a la pata de su lechuza. -Llévasela a Ginevra Weasley, preciosa -le ordenó y tras acariciarle suavemente el lomo la dejó salir por la ventana.
(…)
Hermione y Ginny estaban unidas en un abrazo que hubiera durado bastante más si el picoteo de una lechuza en la ventana no las obligaba a separarse.
Instantáneamente, Hermione reconoció que se trataba de Nevenka, la lechuza de Draco y se apresuró hasta la ventana para dejarla pasar. Al hacerlo, le acarició suavemente el lomo pero al intentar retirar la nota que llevaba en su pata, el animal se sobresaltó y entró volando a la habitación… específicamente donde se encontraba sentada Ginny. La pelirroja miró con extrañeza la lechuza que ululaba y estiraba su patita a la espera que retirara la nota. -Es la lechuza de Draco -señaló Hermione, Ginny iba a replicarle que era algo que ya sabía cuando la castaña continuó- Debe ser una nota de Blaise -la idea pareció convencerla. Después de todo ella desconocía si el Slytherin poseía o no una lechuza, y de no ser así era lo más normal que pidiera prestada la de su amigo, pero ¿qué querría? -Si no la abres nunca sabrás lo que dice -sugirió Hermione como si le hubiese leído la mente. Aunque sólo había bastando ver la cara con la que Ginny miraba aquél pergamino para deducir sus pensamientos. Desenrolló el pergamino con una sonrisa llena de ilusión en el rostro, sonrisa que a pesar de la sorpresa tuvo que mantener para disimular ante su amiga.
Pecas, necesito hablar contigo Te espero mañana antes del almuerzo en la Torre de Astronomía Hermione no debe enterarse No faltes D. M.
-¿Y? -Preguntó Hermione impaciente -Es de Blaise -forzó una sonrisa -¡Eso ya lo sé! -Exclamó-… no va a ser de Draco -bromeó irónica. Ginny hizo esfuerzos sobrenaturales por no denotar ningún tipo de emoción -¿Qué dice? -Quiere que nos juntemos mañana -intentó mostrar ilusión, y Hermione lo creyó- mañana después del almuerzo -¿Te dijo si era por algo en especial? -Se interesó -No, me lo dirá mañana -Hermione esbozó un "oh..." con los labios- Será mejor que le responda -Y apurada cogió pluma y en el mismo pergamino en la parte de atrás escribió:
Hurón, iré simplemente porque me dejaste con la intriga. Dile a Blaise que también desaparezca después del almuerzo ya que le dije a Hermione que me veré con él para excusarme. Hasta mañana Ginny
Tras volver a atar la nota en la pata de Nevenka y enviarla de regreso se volvió a dejar caer sobre la cama. Parvati le dedicó una mirada curiosa pero ella la ignoró completamente, cerró los doseles y volvió a repetir el Muffliato, por las dudas.
-¿Ya sabes que te pondrás para el baile? -preguntó Hermione nerviosa. Habían pasado tantas cosas desde el día que recibió la carta de McGonagall la obligaba amablemente a asistir que hasta que hoy en el anuncio del Gran Comedor hablo de "las compras para el baile" no había pensado ni mínimamente en ello. Y ahora tenía el baile a la vuelta de la esquina, y ella sin vestido, zapatos ni ideas. -Vi un vestido en el Callejón Diagon la última vez que visité a mi hermano -respondió- espero que aún esté, había quedado maravillada con él -suspiró con voz soñadora -¿Irás con Harry, verdad? -Por supuesto -aseguró- al menos que el quiera cambiarme por la franchuta -despreció, provocando la carcajada de Hermione- No te rías, a ti porque tu rubio ni siquiera pareció registrarla, y no tienes a tu hermano mayor casada con un espécimen similar -se quejó- ya suficiente tengo con una, gracias -Gabrielle no parece igual a Fleur -argumentó- además, que tu cuñada demostró ser una gran mujer para tu hermano -Si tú lo dices… -murmuró saliendo de la cama de su amiga para ir a recostarse a la suya. Hermione rió por lo bajo.
(…)
Para dos alumnos las clases de la mañana transcurrieron extremadamente lento. Ginny tenía su plato de comida en frente pero por más que se obligara a hacerlo, no podía pasar bocado. Todos en la mesa habían notado la extraña actitud de la Weasley menor, y Hermione sonreía argumentándoselo a los nervios por su encuentro con Zabini. Por lo menos no llamó la atención que se levantara bruscamente de su sitio y saliera a pasos acelerados del Gran Salón, adjudicándoselo a que seguramente se sentiría descompuesta, cuando en realidad los causantes de su apuro fueron dos Slytherins que estaban retirándose en ese momento. -¿Se siente bien? -le peguntó Harry a su mejor amiga -Estuvo descompuesta toda la mañana, debe de haberle caído mal algo en el desayuno -mintió esta. -Oh, Potter, no habrás engendrado un pequeño Potter, ¿verdad? -Bromeó Lavender provocando que Ron escupiera todo el zumo de calabaza que estaba bebiendo -No estamos más juntos, Lavender -espetó el azabache con seriedad -¡Vamos!, que no estén de novios no significa que hayan dejado de lado sus encuentros -le guiñó el ojo, insinuante -Lamento derrumbar tus fantasías -Ron de a poco había vuelto a adquirir sus colores naturales y cuando Lavender iba a volver a arremeter otra voz cortó con la conversación -¡Hola chicos! -saludó Luna. Le dio un beso a Neville en la mejilla haciéndolo sonrojar en niveles insospechados y se sentó en medio de él y Harry -Gabrielle, no seas tímida, siéntate aquí -la invitó haciéndole lugar entre ella y el niño que vivió. La francesa aunque sumamente avergonzada, accedió y se sentó allí. -¡Hola Gabrielle! -le saludó Hermione. Lavender la fulminaba con la mirada e intentaba acaparar la atención de su novio antes de que se periera en los encantos veela de la muchach -soy Hermione Granger -Oh, pog supuegsto que se quien egues -sonrió- un placeg, Hegmione -Veo que ya te has hecho amigos -comentó Harry -Nos conocíamogs del togneo. Nos hogspedamogs en su sala comugn y ella enseguida se hacegcó a mi -explicó- es una excelente pegsona -agregó sonriéndole directamente a la rubia. -Luna es la mejor opción que podrías haber elegido
-Gracias Harry -respondió Luna al halago mientras tomaba un trozo de pudín de vainilla- a ti también, Gabrielle -Gabrielle, ¿irás al baile de fin de año? -preguntó curiosa Lavender, y Seamus y Dean se mostraron repentinamente interesados en la conversación -Clago que igué, no me lo pegdería pog nada -sonrió- la Diguectoga se ha encagrado de conseguirme pagueja y todo -¿Si? ¿Y te dio su nombre? -se interesó esta vez Harry recibiendo una pícara mirada por parte de Hermione -No lo guecuegdo, pero me ha dicho que es un ex alumgno invitado -explicó y el intercambio de miradas desconcertadas no se hizo esperar.
(…)
Cuando llegó a la Torre de Astronomía los dos Slytherins ya la esperaban allí. Ginny se sorprendió al ver la presencia de Blaise y una tonta sonrisa se plantó en su rostro. No tendría que enfrentarse a Malfoy sola. Caminó con el paso firme que la caracterizaba y se situó junto a ellos. -Hola -saludó secamente. Blaise esbozó una enorme sonrisa y Draco tuvo que contener las ganas de carcajear. -Hola Ginny -devolvió el saludo el moreno- Los espero en la puerta, así de paso vigilo que no entre nadie -esta vez se dirigió a Draco quién asintió aceptando su propuesta. -¿Qué tal Pecas? -Saludó con su destilante arrogancia -Corta de tiempo. Así que mejor ve al grano y dime lo que querías decirme -ordenó -Menudo carácter…. -murmuró el rubio. Iba a soltar algún chiste sobre como era que Blaise la soportaba, pero la mirada que le dirigía la pelirroja no daba lugar a bromas -Necesito tu ayuda -Alguien que grabe esto: El príncipe de Slytherin necesitando ayuda de la pobretona Weasley -ironizó divertida -¡Hey! Que a ti no te he llamado así -se quejó -Pero sí a mi hermano, y te refieres así a mi familia, que es lo mismo… -reflexionó- Pero no vine aquí a pelear por temas pasados, dime en que puedo ayudarte -Para Draco no pasó por alto el "temas pasados" y tuvo que contener una sonrisa. Hermione no era la única que lo había perdonado… -Necesito que me ayudes a que castiguen a Hermione el fin de semana -La pelirroja lo miró por varios segundos perpleja, y de a poco las comisuras de sus labios comenzaron a elevarse hasta terminar riendo a grandes carcajadas -¿Tú bebiste algo raro, verdad? -Dijo todavía entre risas mientras se secaba las lágrimas -No -¿Algún golpe? -Preguntó ahora un poco más seria -No -¡Oh, Vamos!, no puedes ser tan estúpido naturalmente -Draco alzó una ceja. Estaba bien que Pecas le cayera bien y se trataran amistosamente, pero ya estaba pasando barreras -Cualquier persona en su sano juicio no se plantearía algo semejante. ¿Sabes cuantas veces castigaron a Hermione en siete años? -¿Cuántas? -Ninguna -espetó con Orgullo. Así que, no sé que es lo que tu siniestra y torpe cabecita planea, pero ve trazando otro plan -¡Necesito que no vaya a Hogsmeade! -exclamó pasándose la mano por el cabello y caminando en círculos, exasperado. -Ratifico tu mala salud mental, Malfoy -bromeó- Este es el único fin de semana que tenemos para ir a Hogsmeade antes del baile. Olvida que te ayude con esto. Hermione aún no tiene vestido, me mataría -Ese es el motivo, se lo regalaré yo -Ginny abrió los ojos sorprendida -Hubieses empezado por ahí -sonrió- Pero en vez de hacer que la castiguen y ensucien su expediente, podrías simplemente decírselo -Se supone que es una sorpresa, Weasley -Claro, y se supone que adivinarás así sin más su talle ¿verdad? ¿Y que hay si no le gusta? -Recriminó -No dudes de mi buen gusto. Y las medidas… -"La tengo bien vista" Pensó, pero sin dudas no podía decirle eso- no es algo tan difícil de adivinar. Pansy me ayudará con eso -Vale, pero luego no digas que yo no te avisé -Lo que digo es que no estas ayudándome en nada -Lo único que puedo decirte es que formules otro plan, no hay manera de que castiguen a Hermione tan fácil -expresó antes de dar media vuelta y marcharse de allí, dejando a un Draco completamente consternado y pensativo. ¡Joder! ¿Cómo se suponía que iba a mantener a Granger dentro del castillo?
(…)
Cuando Minerva abordó su despacho minutos antes de la cena, notó al retrato de Phineas Black llegaba carraspeando para llamar su atención -¿Señor Black? -Tengo novedades de mi tátara tataranieto, lo he visto desde mi retrato en la Torre de Astronomía -comentó con tono soberbio. Con la frente en alto y cara de superioridad. A McGonagall no le extrañaba reconocer esos rasgos en su alumno, ¿cómo no los iba a heredar si se le imponían desde ambas ramas familiares? -Me alegro mucho, Phineas -sonrió con amabilidad- soy toda oídos -Se reunió con la señorita traidora a la sangre -murmuró con asco -¿Se refiere a la señorita Weasley? -preguntó con picardía. Después de tantos años no podría hacerle cambiar su manera de referencia, pero al menos tampoco se lo dejaría pasar tan fácil -Supongo -Y él era demasiado orgulloso, a pesar de ser un simple retrato, como para dar el brazo a torcer. -Y yo supongo que habrá escuchado lo que hablaron -sugirió. Black volvió a aclararse la garganta mientras se acomodaba elegantemente su larga cabellera negra -Por supuesto -reconoció- Estaban hablando sobre la sangre sucia. Mi heredero le pidió que hiciera lo posible para que la amonestaran y no pudiera concurrir a Hogsmeade este fin de semana -la Directora abrió los ojos sorprendida- Parece que el muy estúpido esta enamorado de ella y hasta pretende regalarle el vestido para que concurra al baile. ¡Habiendo tantas damiselas dignas de posar del brazo de un Black! -Señor Black, le agradecería que se limitase a informar -el aludido le dirigió una mirada de indignación por sobre el hombro y abandonó aquél retrato. McGonagall que hasta entonces se encontraba parada frente a él, se dejó caer en su sillón soltando un largo suspiro. -¡Parece mentira que mi ahijado haya convivido siete años con Granger y aún así pretenda que la castiguen tan fácil! -se quejó Snape -El amor en la juventud nos ciega de cualquier razocinio, deberías tenerlo en claro mi querido Severus -Dumbledore, que tampoco se había perdido palabra del parte dado por Phineas, sonrió -Es hora de que empiece a razonar, antes de que sea demasiado tarde -protestó. Él sabía perfectamente de lo que hablaba Dumbledore, él mismo había sufrido esa anulación de razonamiento. Pero creía y deseaba que su ahijado todavía estuviese a tiempo de despertarse, las diferencias entre él y Granger iban más allá del color de sus uniformes. Sabía que un paso más del pequeño Malfoy lo llevaría a un camino sin retorno. Al mismo camino en el que había caído él y permanecido toda su vida. -No tiene que ser igual que tu historia con Lily -musitó dulcemente el anciano, como si hubiera leído sus pensamientos- Draco está intentando hacer bien las cosas, y deberías apoyarlo para que lo logre. Que sea tu ahijado no significa que continúe con tu karma, Sev. Si tanto lo quieres y temes su dolor, ayuda a que tome el camino correcto y que no se entregue a una vida privada de amor -Snape mantuvo el semblante serio, pero estaba sumamente conmovido por aquellas palabras. Dumbledore al ver la actitud del otro ex directos sonrió y volvió a dirigirse a Minerva, que miraba con ternura a sus dos viejos amigos- Minerva, ¿qué harás con esta valiosa información? -Actuaré, Albus -sonrió- Ayudaré a Malfoy con su plan -Y antes de cerrar la puerta tras ella en su salida, escuchó claramente un resoplido de Snape.
Se dirigió al Gran Comedor donde la mayoría de los alumnos ya se encontraba cenando y se sentó, como siempre, al centro de la mesa de profesores a esperar que la comida finalizara. Minutos después volvió a ponerse de pie y llamó a los dos Premios Anuales para que se acercaran. Ambos alumnos mantenían su cara de desconcierto. Descartaban la idea de que se tratara sobre el asunto que habían estado hablando la noche anterior, porque no sería algo que la directora se animara a abordar públicamente, por lo que no tenían siquiera una idea mínima de porque los había llamado. -Se preguntarán porque los llamé -mencionó la mujer y los dos asintieron- El sábado que viene deberé salir de viaje por asuntos personales. Justamente los sábados son los días que doy mis clases de apoyo para los alumnos de los dos primeros años y sería un contratiempo para su progreso que suspenda la clase. Por l oque necesitaría, señorita Granger, que usted que es la más diestra en mi materia cubra mi lugar por este día. Como dije, son alumnos de primero y segundo, por lo que el contenido es sumamente básico para usted -Me halaga que me tenga esa confianza, profesora -agradeció la castaña- Pero este sábado es el único día que tenemos para ir a Hogsmeade antes del baile, y… -Oh, eso ya lo sé -interrumpió- Y lamento tener que pedirle esto en estas condiciones, pero no tengo otra alternativa -mintió- Lo que puedo proponerle es concederle un permiso durante la semana para que salga del castillo a hacer sus compras. -Para Hermione la idea tomó más color. No quería defraudar a su profesora, y le estaba dando una oportunidad más que valorable. Pero al mismo tiempo, le preocupaba, que cuando fuera su turno de hacer las compras, el resto de las alumnas hubiera saqueado las tiendas. Rió internamente por la ironía, nunca se había preocupado por su manera de vestir, pero inconcientemente se había propuesto que este baile debía ser digna de llevar el brazo de Draco Malfoy, y para ello necesitaba un buen vestido. Resopló resignada -Esta bien, profesora -accedió- cuente con ello. -Muchas gracias, hermione. Es un alivio saber que cuento siempre con usted -sonrió amablemente- eso es todo, pueden volver con sus compañeros -Profesora -intervino Draco, quien se había mantenido completamente aislado de la conversación hasta el momento- ¿Necesitaba algo de mi? -Oh, no joven. Sólo pensé que debería saberlo -sonrió y Draco hubiera podido jurar de que la vieja chiflada le había guiñado el ojo disimuladamente.
No sabía como, pero era sumamente evidente que estaba al tanto del todo. En otro momento le hubiera preocupado y se hubiera alterado por el simple hecho de sentirse vigilado, pero la felicidad, el alivio y el agradecimiento que sentía ahora, no le habían permitido siquiera pensar en ello.
Cada uno había vuelto con su grupo de compañeros. Ni bien Draco llegó a la mesa, con una simple señal de cabeza Blaise se puso de pie en plan de seguirlo. No se habían alejado mucho cuando sintieron a Pansy corriendo tras ellos, al alcanzarlos se colocó en el medio y pasó los brazos alrededor de los hombros de sus amigos. Como una niña pequeña levantó los pies del suelo y comenzó a balancearse sujeta a ellos. -Pans, ya no eres una niña para andar balanceándote así -Blaise la tomó por la cintura para obligarla a bajarse -¡Uf!, un poco de diversión no les haría mal, ¡amargados! -protestó. Pero luego se fijó en la sonrisa que llevaba el rubio y tuvo que retractarse -Bueno, aunque veo que hay uno que de amargado nada, ¡que sonrisa hermanito! -bromeó mientras le picaba en una costilla. Recién entonces Draco se percató que se refería a él -Y el motivo me huele a Granger -En parte, pero se la debo a la vieja chiflada -admitió y le contó lo sucedido durante el trayecto a su Sala Común. Cuando llegaron, Pansy lo abrazó por el cuello y le susurró al oído -Cuenta conmigo para conseguir ese vestido, Granger estará hermosa para ti -le depositó un peso en la mejilla y se alejó hasta llegar a su cuarto dando saltitos. Draco no podía concebir a Pansy de otra manera que de una mujer maravillosa. Podía pecar muchas veces de insoportable, superficial e histérica, pero así mismo también podía ser la más comprensiva y sensible. Pero sobre todo era una gran amiga. Lamentaba terriblemente ver que las vidas de todos estaban encaminándose después de aquella fatídica guerra, pero Pansy seguía estancada en un mismo casillero. De repente sintió el deber de hacer algo por ella, de pagar la enorme deuda que había contraído con ella en este último tiempo. Si el había recuperado su relación con Hermione, y hasta afianzado, gran parte de la culpa era de ella. Entonces él, le pagaría con la misma moneda. Buscó a Blaise con la mirada y lo encontró charlando con Daphne cerca de la estantería de libros, y aprovechó la oportunidad. Se escabulló hasta su dormitorio y tomó la pluma y parte del pergamino que habían quedado sobre su mesa de noche y escribió. Sacó a su negra lechuza de la jaula y ató el rollito en su pata para luego dejarla salir por la ventana… no sin antes indicarle su destino -A Theo Nott.
(…)
La semana se había trascurrido como agua entre los dedos y ya se encontraban frente al sábado que conllevaba la visita a Hogsmeade. Los nervios alterados de los alumnos -sobre todo las mujeres- eran sumamente palpables, así como lo era el mal humor de la Premio Anual, Hermione Granger. -Tranquila Herms, yo miraré vestidos por ti y luego te avisaré en que tienda puedes encontrarlos, ¿te parece? -intentaba consolarla su mejor amiga, que bien sabía que no haría nada de lo que estaba prometiendo- Ya te lo dijo la profesora McGonagall, en la semana tendrás tu permiso para ir -volvió a mentir -Lo sé Ginny, no me lleves el apunte -intentó sonreír- ve, pásatelo bien y búscate un buen vestido -con un ligero abrazo la pelirroja se despidió de su amiga y se unió a la tanda de alumnos que salían del colegio. Enseguida Luna y Gabrielle se acercaron a ella.
Draco caminaba con Pansy por las calles de Hogsmeade, Blaise había optado ir por su cuenta, ya que no tenía la misma paciencia que el rubio para aguantar a Pansy entrando en todas las tiendas y probándose miles de vestidos. Entraron a la tienda de Madame Malkin aunque de primera sabían que allí no iban a encontrar nada del gusto de la muchacha, pero por las dudas habían decidido ir a ver. La mayoría de los estudiantes de Hogwarts se encontraban en aquella tienda y el tumulto los hizo separar. La señora Malkin, con su habitual túnica malva, no daba a basto para atender a tantos clientes. Draco se preguntaba cuando comprendería que era necesario que contratara algunos empleados. Pansy pasó la vista muy por arriba sobre los vestidos y con una seña de cabeza le pidió a Draco salir de aquél lugar -¡Merlín santo! Casi no se podía respirar -se quejó la morena cuando llegó al lado de su amigo -No se que te extraña -musitó con desprecio- ¿Nada de tu agrado? -No. Horrible. Todo de la temporada pasada -suspiró Siguieron caminando y visitando varias tiendas, pero todas con el mismo resultado. Pansy ya se estaba alterando y entrando en su plan de histeria profiriendo que no conseguiría vestido indicado, que estaría horrible y sería el hazme reír de Hogwarts, que ella era Pansy Parkinson y no podía ir con cualquier trapo a su fiesta de egresados, que todo era culpa de la vieja chiflada que había adelantado la fecha y bla bla bla. Draco no podía hacer más que poner los ojos en blanco y respirar hondo para sacar paciencia de lo más profundo de su ser. Bien sabía que decirle que encontrarían el vestido ideal, que estaría hermosa y que tenía que dejar de preocuparse no servirían para nada más que alterarla de peor manera. Así era Pansy y así había sido toda su vida: "La reina del drama" -Todavía nos queda por visitar Twilfitt y Tatting, seguro allí consigues el vestido ideal -Pansy asintió- Y sino siempre podemos cruzar el paredón del Caldero Chorreante y visitar una tienda muggle -sugirió en broma sabiendo la reacción que provocaría en su amiga -¡Ni loca! Antes me quedo sin baile antes de ir con una trapujo muggle -sentenció cruzándose de brazos y haciendo puchero. Draco soltó una carcajada -¡Vamos! Que quiero tener tiempo para ir por una cerveza de mantequilla antes de volver. La tienda no estaba muy lejos, por lo que no tardaron mucho en llegar. Además al ser la tienda más costosa del Callejón Diagon no eran mucho los alumnos que habían llegado hasta allí. Ni bien entraron Pansy se perdió entre vestidores. Draco caminaba tranquilo por la tienda, él también tenía algo que buscar y no le costó mucho encontrarlo. Al lado del mostrador, un maniquí llevaba el vestido perfecto para su leona. -¡Es hermoso! -Exclamó Pansy al volver a su lado -¿Te vas a probar todos esos? -inquirió señalando la parva de vestidos que llevaba colgados del brazo -Si -ratificó contenta- y creo que también me probaré ese -Ni lo sueñes -espetó- Yo lo vi primero -la vendedora lo miró sumamente extrañada -Granger no lo lucirá como yo -replicó -No, a ella le quedará mejor -rió guiñándole el ojo y ella le dedicó una mirada furiosa. La mujer, que seguía pendiente de la charla, respiró más tranquila al entender que el chico quería el vestido para alguien más. -Llevaré ese -le indicó Draco mientras Pansy se dirigía bufando hacia los probadores. Después de un rato Pansy salió con el primer vestido, color rojo. Draco lo desaprobó alegando que una Slytherin no podía llevar un vestido rojo. El segundo, color verde, era demasiado cerrado para su gusto. Cuando salió con el tercero, Draco no pudo evitar la carcajada, era largo y de color blanco
-No vas a casarte, Pans -había alegado.
El anteúltimo cambio, se había tratado de un vestido negro, pegado al cuerpo y largo hasta los pies. La espalda iba descubierta hasta donde cambia su nombre y sólo era cortada por una cadena adornada con diamantes, el escote no era muy profundo pero tampoco cerrado. Extremadamente sensual. Draco lo aprobó con aplausos, haciendo que Pansy se sonrojara. De todos modos eligió probarse también el último vestido.
-Perfecto -fue lo único que expresó el rubio, pero suficiente para que ella terminara de convencerse. También era el que más le había gustado. Con una enorme sonrisa, salió lista del probador y se dirigió al mostrador para pagar. Pero antes se ocuparon de elegir un par de zapatos acorde de cada vestido. Y luego salieron de la tienda para caminar un rato por Hogsmeade. Draco se acordó de su plan y miró desesperado la hora ¡Demonios! Casi y se le había pasado la hora -Pansy, debo ir a resolver unos asuntos, no me tardo -¿No quieres que te acompañe? -Se ofreció -No es necesario. Espérame en Las Tres Escobas que enseguida voy -anunció y Pansy no se dio cuenta que en el muchacho tomaba camino de vuelta hacia Hogwarts. Como no sabía cuanto iba a tardar Draco en hacer sus diligencias, pasó por Honeyduckes antes de dirigirse a la taberna. Cuando lo hizo, se sentó en una mesa al lado de la puerta para que Draco la ubicara ni bien ingresara. Cuando la señora Rosmerta se acercó a tomar su pedido, ella ordenó dos cervezas de mantequilla, ya que calculaba que su amigo no tardaría mucho más. Pocos minutos después, la bella mujer se acercaba con los dos vasos. Tenía la mirada perdida en la ventana, podía observar como todos sus compañeros prácticamente corrían por las calles, entrando y saliendo de las distintas tiendas e inconcientemente llevó la vista hacia las bolsas con las cajas de sus recientes compras. Sonrió conforme cuando una voz le llamó la atención -¿Pansy? -un alto castaño con sonrisa brillante se dirigía en ese momento a ella haciendo que su corazón dejara de latir por algunos instantes -The…Theo -titubeo presa de sus nervios -¿Qué haces aquí?, ven siéntate -le invitó indicándole la silla frente a ella -No quiero molestar -argumentó viendo que en la mesa había dos cervezas de mantequilla, por lo que dedujo que la muchacha estaba acompañada -No te preocupes -sonrió ella al notarlo- Era para draco, pero todavía no llegó y siempre se puede volver a ordenar otra -Theo sonrió con alivio y no tardó en tomar asiento -¿Qué hacías? -preguntó para iniciar conversación -Ahora esperaba a draco. Antes estuvimos en de compras. Ya sabes, se acerca el Baile de fin de curso… -Si, lo sé. Yo también iré. -Indicó dándole un sorbo a su bebida. Pansy volvió a sentir su corazón estático- McGonagall me invitó. Entiendo que te sorprendas, yo reaccioné igual cuando leí la carta. -Es una buena sorpresa -sonrió Pansy contagiándolo al muchacho. Ninguno se dio cuenta que se habían petrificado mirando al otro. Cuando Pansy lo hizo intento salir rápidamente del percance -¿Y tú que haces aquí? -Me citó Draco -Y ni bien lo dijo en voz alta todas las piezas del rompecabezas encajaron. Pansy no tardó mucho más en llegar a la misma situación, pero se sorprendió que cuando Theo se dio cuenta del plan del rubio comenzó a reírse a carcajadas -Supongo que hay cosas que no cambian -dijo entre risas- Deberíamos aprovechar el plan de Draco y ponernos al día, ¿no crees? -La propuesta la pilló con la guardia baja y no fue capaz de responder -Si no quieres no te sientas obligada -se apresuró a agregar tras su prolongado silencio -¡No! -exclamó más fuerte de lo que había deseado- No me siento obligada, de hecho me gustaría mucho -quién lo diría, la femme fatal de Hogwarts poniéndose nerviosa ante una "cita"
(…)
Cuando llegó a su Sala Común lo primero que hizo fue buscar con la mirada a Draco y la verdad fue que no le costó mucho localizarlo. El rubio al notar la mirada de su amiga sobre su nuca temió lo peor, más cuando la veía acercarse a él rápido y con paso firme. Podía darse por muerto. Su plan tenía dos viables: O que saliera perfecto y surgiera una reconciliación. O que fuera un desastre total y Theo y Pansy sólo se pusieran de acuerdo para colgar su cabeza en el medio de Hogsmeade. Tan preparado estaba para la bofetada y el inicio de los gritos, que casi se muere, pero de la sorpresa, cuando pansy se arrojó sobre él y abrazada a su cuello le llenó la cara de besos. -Eres el mejor -gritó y con un último beso en su frente se alejó de él dando saltos hasta su habitación. Draco quedó parado en medio de la Sala con una sonrisa de oreja a oreja. Por fin podía quedarse tranquilo con que la vida de todos estaban encaminándose.
(…)
Mientras caminaba a su encuentro, Hermione no podía dejar de pensar que sería de ellos de ahí en más. En dos días, todo saldría a la luz. ¿Y qué pasaría entonces? Quería ser positiva y pensar que la relación que habían formado en ese lapsus de tiempo era lo suficientemente fuerte como para terminarse junto con la noche. Estaba segura, completamente segura, que ella no podría superar un alejamiento por parte del rubio, ¿qué serían de ahora en más sus atardeceres sin sus encuentros en la Sala de Menesteres? Sin darse cuenta cuando quiso darse cuenta ya estaba en el séptimo piso. Observó la pared por varios segundos, a pesar de que la puerta de ingreso ya había aparecido en ella. Se detuvo en varios detalles intentando grabarlos a fuego en su memoria, como si nunca más fuera a ver aquella imagen. Respiró hondo, colocó la mano en el picaporte y se adentró a la sala. Draco la esperaba en el medio del lugar. Hermione se quedó boquiabierta ante la imagen del rubio. Estaba completamente distendido, el pelo le caía desprolijo en su frente, la camisa fuera del pantalón con las mangas arremangadas, los primeros botones desprendidos y vaya uno a saber por donde habría dejado la corbata. Como si hubiese estado pendiente de su llegada, -porque esta claro que no lo estaba, ¿no?- apenas la leona cruzó la entrada la música empezó a sonar en el lugar. Hermione sonrió y puso los ojos en blanco a modo de burla, Draco rió y ella no pudo hacer más que acoplarse a su risa.
Como si se tratara de imanes, sus cuerpos se juntaron en un abrazo disimulado por la posición del baile. Era gracioso que todas las tardes repitieran la misma acción. Quizá era una manera de evitar los saludos, ya que ninguno de los dos sabía como dirigirse en esos momentos al otro. Tenían una complicidad y confianza que iba más allá de todo, pero al mismo tiempo todavía estaba presente una barrera, la misma que todavía de vez en cuando los hacia llamarse por los apellidos. Lo que también era gracioso e irónico, era que aún no se acostumbraran al contacto del otro. Draco seguía siendo víctima de la electricidad en sus manos cada vez que las colocaba en la cintura de Hermione como se seguía perdiendo en el aroma que desprendía tanto su piel como su cabello, y ella sentía las rodillas aflojarse cada vez que sentía la cercanía de su cuerpo y su respiración en el cuello. Ensayar el baile ya era una burda excusa. Sus pies parecían conocerse a la perfección, los guiaban solos de forma sincronizada y con soltura. La imagen que brindaban sus cuerpos acompasados dejaba embelezado a cualquiera que los viera.
-¿Qué va a pasar después del baile? -soltó Hermione sin poder aguantarlo más. No quería mostrarle su miedo, su inseguridad, pero lo hizo, se lo preguntó y la voz se le quebró a la mitad de la frase para hacerlo más evidente aún. -¿A qué te refieres? -repreguntó. Merlín sabía que él tenía bien en claro a lo que se refería Hermione. Pero también sabía que él era víctima del mismo temor. -A esto, Draco. A lo que sea que tengamos -espetó con tal desesperación que no midió sus palabras- Quiero saber que va a pasar cuando salgamos de la oscuridad, cuando dejemos de jugar a las escondidas. ¿Qué es lo que vas a hacer el lunes a las siete de la tarde? -Esto que tenemos -murmuró corriéndole un rizo tras de la oreja y acariciándole ligeramente el rostro- lo seguiremos teniendo. Va a pasar que ahora Hogwarts será espectador de lo que hasta ahora sucedía entre estas cuatro paredes -respondió respetando el orden de sus preguntas- Y el lunes a las siete tengo una cita contigo aquí mismo, y si no me equivoco también el martes, el miércoles y el resto de la semana hasta que acabe el año -Hermione sonrió y los ojos se le llenaron repentinamente de lágrimas -¿Y cuándo el año acabe? -Y cuando el año acabe deberemos conseguirnos una Sala de Menesteres fuera -le respondió resuelto afianzando su abrazo. -¿No tienes miedo a lo que digan? Porque sabes que hablarán ¿verdad? -Draco sonrió de lado. Parecía que hablaran de hacer conocer su compromiso. Pero sabía que de alguna manera era algo similar. Dar aquél paso hacia la luz significaba más cosas de las que podían verse a simple vista. No era simplemente que una Gryffindor y un Slytherin bailarían juntos, hasta iba más allá de la heroína de guerra y el mortífago cobarde. Aquél paso era el sello definitivo al final de una guerra, era el significado del perdón, era la superación de creencias y de obstáculos, era una demostración de amor. -¿Estarás a mi lado? -Hermione asintió- Eso es lo único que me importa verdaderamente. El resto puede joderse -Hermione rió y volvió a recostar la cabeza en su pecho. Aquellas palabras habían bastado y sobrado para dejarla en una completa tranquilidad. Pero cuando terminó de relajarse sintió los brazos de Draco que la alejaban suavemente. Antes de que pudiera protestar el rubio se dirigió a ella. -Tengo algo para ti -anunció y se deslizó rápidamente hacia el sillón donde, recién ahora notaba, reposaba una enorme caja color verde. Draco la tomó y se acercó a ella. Sin decir nada caminaron hasta las sillas y se sentó uno frente al otro -Toma, es tuyo -le tendió la caja y Hermione titubeó entre tomar la caja o abrazarlo, pero la mirada expectante del muchacho la incitó a tomar la primer opción. -Espera. No lo abras ahora -pidió- En realidad, no podrás abrirlo ahora -sonrió -No entiendo -musitó Hermione con el entrecejo fruncido -Tiene un hechizo -explicó- No podrás abrirlo hasta el sábado -¿Y eso porqué? -Es el vestido que me gustaría que uses en la noche -anunció y a Hermione se le desorbitaron los ojos- Y antes que digas nada, tiene el visto bueno de Pansy, estoy seguro que te gustará y te quedará perfecto -"como si el visto bueno de Pansy bastara como garantía" pensó la castaña, pero se guardo sus pensamientos -Conste que si quedo ridícula será por tu culpa -Por más que te envolvieses en un trapo, tú jamás quedarías ridículas -halagó Draco y a ella se le subieron notablemente los colores -Gracias -¿Por el regalo o por el cumplido? -preguntó, divertido -Por las dos cosas -reconoció aún con notable sonrojo. En su cabeza se prendió un especie de luz alerta que mágicamente le hizo recordar que ella también tenía un regalo para él. Desde el incidente en las mazmorras lo había llevado consigo, y cada vez que recordaba que debía de dárselo no le parecía el momento oportuno para hacerlo, pero sin dudas este era el ideal -Yo también tengo algo para ti -anunció sonriendo coquetamente. Draco sin poder controlar sus pensamientos imaginó que lo que Hermione le daría sería un beso de agradecimiento. Pero desechó la idea y se maldijo por pensar idioteces cuando vio a la leona buscar algo en los amplios bolsillos de su túnica. Al encontrar el reloj, Hermione tomó la mano de Draco y se lo colocó dentro. El muchacho miró su regalo con cierta extrañeza. Antes de que Hermione se lo indicara lo abrió y al hacerlo la melodía de una canción comenzó a sonar. No tardó mucho en reconocer que se trataba de SU canción, aquella que habían bailado allí mismo, con la que habían removido sus peores recuerdos, pero con la que también, entre miles de lágrimas, se habían besado. Estaba que no entraba en su asombro. -Ya… ya sé que es muggle, pero… -titubeó, pero él la calló enseguida con un dedo sobre sus labios -Es perfecto -sonrió, y el brillo en sus ojos fueron suficiente prueba para Hermione para saber que era sincero. -Perteneció a mi abuelo -comentó y Draco inmediatamente notó que aquél reloj le pesaba como mil tipógrafos -No, no puedo aceptarlo, Hermione -sentenció tendiéndoselo de vuelta- Es algo muy personal, deberías guardarlo para ti -Ahora es mío -explicó rechazándolo- y yo decido regalártelo. No le encuentro un sentido más importante como que lo tengas tú. Iba a dártelo el día que te encontré con Pansy, y bueno, supones porque no te lo di entonces -Draco asintió entre risas- Y hasta ahora no había encontrado mejor ocasión para dártelo, pero lo tuve siempre en mi bolsillo, porque de verdad, mi deseo es que lo tengas tú. -Gracias -fue lo único que fue capaz de musitar y tan por lo bajo que Hermione sólo fue capaz de escucharla por la cercanía en la que se encontraban. Si bien Draco estaba acostumbrado a recibir regalos, y de un valor costosísimo, no lo estaba con los de semejante valor sentimental. El hecho de que aquel objeto perteneciera al abuelo de Hermione, le cargaba de un montón de otros valores fuera del económico. Le importaba una mierda si era muggle o no, porque justamente, el hecho de que ella le hubiera regalado ese objeto tan preciado justamente a ÉL, traspasaba todas aquellas estúpidas barreras. Las palabras que le había dedicado hermione para que lo aceptara, le habían inflado el pecho de orgullo. Ella elegía regalárselo a él, ¿cuán importante era en su vida?, estaba claro que para Draco, en ese momento Hermione lo era en demasía, pero… ¿a la inversa? -¿Puedo hacerte una pregunta? -Se decidió el rubio a preguntar después de divagar en sus pensamientos y tomándola por sorpresa a ella- -Sólo si yo puedo hacerte otra -Condicionó ella. Tenía que aprovechar la situación -Entonces hagámoslo más entretenido, cada uno le hace cinco preguntas al otro alternadamente -sonrió de lado- ¿aceptas? -Hermione pudo percibir su tono chicanero. La estaba provocando, probando hasta donde era capaz, olvidándose el orgullo que caracterizaba a los leones. -Por supuesto -respondió altanera- Tú empiezas -¿Estás enamorada, Hermione? -soltó sin más. Demasiado tuvo esa pregunta en la cabeza como para seguir dándole vueltas. Hermione casi da un salto en el lugar por la sorpresa con que la tomó aquella pregunta. Se suponía que en esos juegos se comenzaba con preguntas livianas y se iba aumentando a medida que avanzaban, no quería ni pensar en que le preguntaría el rubio si para él esa era su pregunta más inocente.
-Si -respondió con la voz quebrada ¡Maldita sea! Dos letras y era suficiente para que ella denotara su nerviosismo. El corazón de Draco en ese momento dio un vuelco. Todavía le faltaba saber una cosa para confirmar su idea y poder ser completamente feliz -¿Tú Draco? ¿Estuviste enamorado? -Si -contestó sin dudar. Entonces Hermione casi se golpea la cabeza con la mesa por ser tan imprecisa -¿Ahora? -Esas son dos preguntas, señorita Granger, ¿esta segura que quiere gastar una oportunidad? -Hermione se mordió el labio, nerviosa. No, no podía gastar una pregunta en eso, total ya sabía por palabras de él mismo que no estaba enamorado de ella, ya con eso sabía suficiente. Movió la cabeza en signo de negación -Pregunta tú -¿Es cierto que tu primer beso fue con Potter? -los ojos castaños se abrieron de manera desmesurada -¡No! -Espetó- Fue con Krum, ¿de dónde sacaste eso? -Draco sonrió por dentro. Hermione le había respondido dos preguntas en una sola, tal como había previsto, era visible que la muchacha no estaba acostumbrada a aquél tipo de juegos. Se encogió de hombros como única respuesta -¿Tu primera vez? -Draco sonrió sorprendido, pero agradado con el tono que iba tomando la conversación -¿Hablamos de sexo, Granger? -preguntó con picardía. Hermione asintió bruscamente con la cabeza, le había sido demasiado fácil soltar esa pregunta como para no pasar vergüenza en algún momento- A los catorce -La castaña casi se ahoga con su propia saliva ¡Por Merlín! Ella a los catorce recién había dado su primer beso- ¿Co… con quién? -Titubeó -Vale como otra pregunta -Hermione asintió- Pansy -No sabía porque, pero esa respuesta no la había sorprendido, al contrario, hasta se la esperaba. -¿Tu primer beso también fue con ella? -Tu cuarta pregunta -advirtió y rió- No, ojalá. Fue con bullstrode, a los 11 por una apuesta. No sé como pude superar el trauma y volver a besar una mujer después de aquella experiencia -hizo una mueca de asco y Hermione no pudo evitar la carcajada -¿Y tú? -Has perdido una pregunta, Con Krum, ya te dije -repitió avergonzada siendo conciente de que no le costaría mucho sacar cuentas y deducir que mientras él tenía su primer revolcón ella apenas un casto beso. -No me refería a eso, Hermione -su nombre esta vez sonó condenadamente sexy -Tu primera vez… -Si antes se sentía avergonzada ahora sentía su rostro prenderse fuego. Se maldijo internamente por haber sido ella la que empezó con el tema, respiró hondo, junto fuerzas y respondió -Soy virgen -a pesar de la vergüenza que la embargaba, su voz salió firme y segura. Draco sintió que dentro de él se desataba una fiesta. Si antes la concebía como una especie de piedra preciosa, ahora su valor aumentaba a niveles insospechados. Las ganas de ser él quien la iniciara en las artes amatorias, se hicieron mal que presentes, y aunque no estuviera dispuesto a reconocerlo, también en ser el único con quien las profesara. -¿Y qué se tiene que dar para que te entregues a alguien?, ¿Qué tiene que tener ese hombre para hacerte suya? -"Ser tú" pensó la castaña, pero definitivamente no podía darle esa respuesta -Que lo ame y me ame, no más que ello -respondió resuelta, pero antes tuvo que tragar grueso, no podía negar que cuando el rubio utilizaba ese tono le erizaba la piel. Draco sonrió abiertamente- Vamos, si vas a burlarte, hazlo ahora -espetó con el entrecejo fruncido -¿De qué debería burlarme? -Preguntó con seriedad- Si crees que tu virginidad es motivo de burla… -No, no es eso, pero… -Pero todavía tienes la imagen del Malfoy que te despreciaba y se burlaba de todo lo que venía de ti, entiendo… -Se hizo el mártir Draco. Sabía a lo que se refería Hermione, pero iba a aprovecharse un poquito de la situación. Lo que evidentemente le dio resultado porque a los pocos segundos la tenía echada sobre él abrazada a su cuello -No quise decir eso, Draco, enserio -se disculpaba- No es lo que pienso de ti -En un solo movimiento Draco la tomó de la cintura y la giró de modo tal que la sentó en su regazo y quedó prácticamente pegada a su cuerpo -Entonces dime, Hermione -ronroneó en su oído y la Gryffindor estuvo segura que de no estar sentada sus piernas le hubiesen jugado una mala pasada. Sentía su respiración pesada sobre su cuello, hasta que esta se posó directamente sobre su boca. Su aliento se entremezclaba con el suyo, que salía entrecortado como en jadeos insonoros, y su aroma a menta le embotaba completamente los sentidos- ¿Qué es lo que piensas de mi?
**N/A:**Antes que me olvide!. Se acuerdan la pagina de fans que me había hecho Nati?, bueno, nos mudamos!. Hace un tiempito una fan de Fan Fiction me había armado un grupo, pero como en FF tenía un par de capítulos adelantados. no se los había pasado para que no leyeran Spoilers. Pero desde este capítulo, ambas cuentas quedan unificadas, así que esta bueno unificar los grupos también. La dirección es: http://www.facebook.com/groups/219206194800258 y lo voy a usar para además de que puedan comentar sobre lo que se les de la gana, poder publicar cosas que complementen a la historia. Por ejemplo, para el baile (próximo capítulo) subiré un álbum con las imágenes de los personajes con sus respectivas vestimentas y cosas por el estilo. Así que las espero por allí :)
El capítulo me quedó archi mega recontra re largo. para las que se me quejaban por los capítulos cortos! jaja
Aclaraciones y demás:
1. La canción que use: Hermione's Song de Oliver Boyd and the remembralls. Usé un fragmento muy muy corto porque en realidad la canción es un Ronmione ( =/ ) Y el resto no pegaba con la historia. Y dado que es una canción que esta componiendo Draco en ese momento, la letra tenía que tener que ver!. Y si, estaba encaprichada con ponerla jajaja
2. Amo a Pansy! jaja
3. Lo de los retratos. En el capítulo anterior varias se quedaron con la duda de como se había enterado McGonagall de todo. Yo en mi cabeza lo tenía tan sumamente claro que se me pasó que ustedes no pueden penetrar en ella y pasé de explicarlo jaja. Así que aquí la respuesta: Los retratos del despacho de la directora, tienen (como todos los retratos mágicos) movilidad entre sus otros retratos (ok, esto parece un trabalenguas), siempre pensé como explicación a que Dumbledore se enteraba de todo lo que sucedía en el castillo, que se debía a la colaboración de los retratos. Que tenían su "réplica" (por llamarlo de alguna manera" en otra parte del colegio además del despacho. Esta bien, creo que en el capítulo quedó más claro que en la explicación que intenté dar jajaja
4. Ohh! Volvió Theoo. En el capi que viene haré un pequeño FlashBack que cuente un poco más lo que pasó. Pero no quería cargar de más información este capítulo. Ya trae demasiadas cosas, ¿no creen?
5. El final. Jajaja, van a matarme lo sé. yo ya tengo todo preparadito para atrincherarme hasta la semana que viene y nadie conozca mi paradero jajaja. Estos dos me producen demasiada ternura. Necesitaba plantear sus miedos al "después del baile", yo también me lo he estado preguntando :P
6. Y ya que estamos con el baile, este será subido seguramente el domingo, al igual que en FF. El capítulo me quedó tan largo por eso, no quería cortarlos y estirarles la espera una semana más. Para que después no me digan mala! jajaja
Nos vemos en el baile, muchachas :)