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Historia 79734 — capítulo 22
No se dio cuenta cuando la respiración se le empezó a entrecortar. Los ojos de Draco estaban fijos en los suyos y ella no hacía más que boquear como un pez fuera del agua. Idiota. Decir que la pregunta la había tomado por sorpresa era minimizar las cosas. Se maldijo por el momento en que aceptó entrar en ese estúpido jueguito, nada podía salir bien de ello, cada vez estaba más estúpida.
Sus pensamientos se disputaban el lugar principal en su cabeza, ¿y ahora que demonios se suponía que debía hacer? La forma en que Draco la tenía sujeta no le daba lugar a salir corriendo, pero era mejor no seguir pensando en la forma en que Draco la tenía sujeta porque iba a volver a tararse. ¿Confesarle todo lo que sentía era una buena opción? Le aterraba la sencilla idea. No quería arruinar las cosas justo antes del baile. Su mente le jugaba una mala pasada, y cada vez que pensaba en aquella viable, le recordaba que ella misma había escuchado de su boca decir que no estaba enamorado de ella. Entonces, ¿Por qué se comportaba así?, ¿Por qué le había preguntado eso? ¿Por qué parecía que de un momento a otro iba a besarla?
Draco sonreía internamente. La actitud que había tomado Hermione era suficiente respuesta para él. El lenguaje corporal era algo que nunca fallaba. Podía notar como se había tensado sobre sus brazos, como inhalaba profundamente pero aún así su respiración salía escasa. No era necesaria la legermancia para notar el torbellino que se desataba en su cabeza, bastaba verla abrir y cerrar la boca sin decir nada, su ceño fruncido o la manera que se mordía los labios. Estaba casi seguro, sería capaz hasta de apostar su varita por ello: Hermione también sentía algo por él.
Quizá no estaba enamorada como él, pero igual le bastaba, igual le había hecho dar un vuelco a su corazón y le había instalado algo raro en su estómago. Estaba seguro que si seguía moviendo los labios así no se contendría y se apoderaría despiadadamente de ellos. Y eso no era lo que quería, o sí, pero no en ese momento. Se dio cuenta que quería que hasta un simple beso fuera especial. Estaba tremenda y jodidamente idiotizado. Pero también se daba cuenta que ser idiota no se sentía para nada mal, y por ello tendría paciencia y no la besaría hasta el baile. Ahí si que más de una cosa saldría a la luz.
Cuando pareció que Hermione había encontrado la ubicación de sus cuerdas vocales Draco se apresuró en silenciarla colocando un dedo sobre sus labios -Shh -susurró en su oído volviendo a erizarle la piel por completo- Mejor no me contestes ahora -ronroneó rozándole el cuello con la punta de la nariz -Hermione volvió a estremecerse ¿Qué estaba buscando con aquello? Si quería algo de ella que lo tomara y ya, ella no iba a mostrar ninguna resistencia, pero por Merlín, que dejara de torturarla de aquella forma.
(…)
Hacía diez minutos que estaban intentando hechizos para poder abrir la maldita caja. Habían empezado turnándose pero al momento la desesperación las llevaba a ejecutar al mismo tiempo. Hermione había llegado a su habitación convencida de que un Finite Incantatem sería suficiente para arruinarle la sorpresa a Draco y poder ver el bendito vestido de una buena vez. No es que a Hermione le preocupara el diseño o que el color no combinara con su piel. Simplemente, como cualquier mujer, ella también podía ser víctima de la intriga, y la poca paciencia de Ginny no había ayudado a calmarla, sino que muy al contrario.
-Creo que tendremos que darnos por vencidas -musitó Ginny dejándose caer abatida sobre la cama -Maldita caja -La caja no tiene la culpa, no se hechizó sola -la chicaneó. Hermione la miró furiosa- ¿Cómo será? -Si hubiera podido abrir la caja te lo diría con exactitud -ironizó -Relájate, y tómatelo con tranquilidad, juega con tu imaginación -Viniendo de Draco puede ser de cualquier manera -Oh, ¡te apuesto a que es color verde! -Exclamó divertida -No me extrañaría. Pero espero que no sea así si aprecia su vida -Debe de quedarte bien el verde -bromeó -Tú también te enredas con una serpiente -se quejó -Pero pude elegir el color de mi vestido -le sacó la lengua burlándose
(…)
Y tres días después estaban en la misma situación, sentadas en la cama observando la caja.
-¡Vamos, Herms!, abre la bendita caja -le pidió suplicante la pelirroja. Herms se mordía nerviosa el labio y miraba la caja con desconfianza. Sostenía la tapa y cuando parecía que iba a descubrirla, volvía a taparla rápidamente. Así hacía fácil veinte minutos que estaban dando vueltas. Enseguida llegarían Luna y Gabrielle a su Torre para prepararse, y ellas todavía perdían el tiempo con la bendita caja. Ginny finalmente terminó de perder su paciencia. -¡NO! -gritó Hermione al tiempo que su amiga dejaba al descubierto el contenido. Hubiera querido quejarse un poco más, pero la visión la dejo sin habla. Cuando Ginny fui a tomar el vestido para verlo mejor, Hermione le apartó bruscamente las manos. Esta iba a protestar unos golpecitos en la puerta lo evitaron. Ginny se encargó de hacer pasar a Luna y a su acompañante, a la que no pudo evitar mirar con cierto desagrado por más que ella la saludo cordialmente con una sonrisa. -¡Que hegmoso vestido, Hegmione! -exclamó Gabrielle apenas ingresó a la habitación al ver a la castaña parada al lado de su cama mirando el vestido como hipnotizada -¡Oh por Merlín! ¿Dónde conseguiste ese vestido? -Irrumpió Lavender que acababa de entrar a la habitación- Cuando fuimos a Hogsmeade no estaba, podría acordarme de él en cualquier sitio que lo viese -Se lo regaló su pareja -espetó bruscamente Ginny. Odiaba los cotilleos de la rubia y no se preocupaba en disimularlo. Hermione agradeció su intervención dirigiéndole una sonrisa- Ahora, mueve tu trasero de aquí que queremos prepararnos y todas no entramos -También es mi habitación -se quejó -Y decidiste amablemente cedérnosla porque se cambiarían en la habitación de Padma, así que ¡FUERA! -Lavender se fue refunfuñando por lo bajo, mientras las otras cuatro reían a carcajadas -¡Luna se ha hegcho un vegstido hegmoso! -comentó Gabrielle intentando crear una conversación. Hermione miró duramente a Ginny como súplica para que hiciera el intento de llevar la fiesta en paz con la francesa -Luna es una chica muy creativa -agregó para contentar a la castaña -Gracias chicas, son muy amables -agradeció la aludida- pero tendrán que ayudarme con el peinado -sonrió y todas asintieron. -¡Manos a la obra! -canturreó Ginny al tiempo que recolectaba su vestido y sus accesorios.
El resto de la tarde pasó entre vestidos, cepillos, orquillas y maquillajes. La primera en estar lista, como no podía ser de otra manera, fue Luna. La rubia llevaba un vestido strapless color blanco sujeto al cuello por una especie de trenza combinando los colores rojo, amarillo y naranja, por delante era cortado por un tajo que dejaba ver debajo varias capaz de tules del mismo color de la dichosa trenza y unas sandalias sin taco color rojas. El pelo lo llevaba completamente recogido, con una especie de corona hecha con su propio pelo trenzado y por delante dos mechones sueltos que le enmarcaban el rostro. Lo completó con un par de aros y un collar a juego con plumas color naranja. Su maquillaje era muy sencillo, sólo un poco de sombra a tono y brillo en los labios.
Gabrielle era una mujer hermosa, y ninguna podía dudar de ello. Todas estaban convencidas que cualquier cosa que se pusiera la haría lucir espléndida. Pero por lo visto, para Gabrielle la idea de ponerse cualquier cosa no había estado en sus planes. Todas quedaron boquiabiertas cuando la vieron enfundada en un elegante vestido rojo completamente ceñido al cuerpo, un tajo le dejaba al descubierto casi por completo la pierna derecha. Dicho vestido era de una sola manga, larga y también adherida al cuerpo y lo había complementado con un hermoso y despampanante collar lleno de corazones y pedrería. También optó por el pelo recogido -en su caso un sencillo rodete- y poco maquillaje, sólo los labios rojos destacaban y un poco de rimmel en las pestañeas.
El vestido azul de Ginny también se llevó varios gritos de admiración, sobre todo cuando lo vieron sobre la figura perfecta de la pelirroja. El azul contrastaba de manera impresionante con el blanco de su piel, y el escote profundo resaltaba su busto a pesar de no ser de gran tamaño. La espalda iba completamente descubierta hasta la cintura, dónde aparecía un cinturete adornado con piedras y le daba caída a la amplia pollera que llegaba a rozar el suelo. Bajo este lucía unas hermosas sandalias color plata. Fue la única que optó por el pelo suelto, natural, manteniendo sus hondas sobre las puntas. Optó por colores de maquillaje profundos, acentuando así sobre todo el color de sus ojos. Por más que sus amigas insistieron no quiso llevar ningún tipo de accesorio, ni aretes, ni collares, ni nada.
Hermione, al revés del resto, prefirió peinarse y maquillarse antes de colocarse el vestido. A pesar de querer persuadirla, la negativa de la castaña hizo a las chicas desistir y acatar su pedido. Todas perdieron la noción de cuanto tiempo estuvo Hermione encerrada en el baño. Quizá Gabrielle que no la conocía lo suficiente pudo haber pensado que se había descompuesto o algo. Pero Luna y Ginny no necesitaron de nada para saber lo que en realidad sucedía. Los Gryffindors eran considerables los valientes del colegio, pero tener que hacerse cargo de esa valentía era lo que por lo general más los aterraba. Hermione era conciente de que todo cambiaría desde el momento en que diera un paso afuera de aquella habitación, y no sería todo tan sencillo como simplemente afrontar al espejo que ahora tenía en frente y no se animaba a hacer. Respiraba hondo, con los ojos cerrados intentando auto-convencerse de que ese vestido era mágico y que quedaría perfecto en su imperfecta figura. Primero despegó lentamente el ojo izquierdo y se echó un vistazo de arriba abajo, sobresaltada, creyendo que estaba viendo erróneamente abrió el otro. Pero no, no estaba equivocada, o al menos que hubieran puedo el espejo de Oesed en su baño, la que estaba ahí era ella realmente y se veía increíblemente hermosa. Si la lógica no le estuviese indicando aquello, le costaría creer que aquél reflejo le pertenecía a ella. Sonrió. Enorme y sinceramente. Se rió. Estaba feliz. Como si todos sus miedos se hubieran ido a volar. Inflo el pecho, segura de si misma y salió del baño, con la convicción de que sería digna de tomar el brazo de Draco Malfoy.
Al verla Ginny ahogó un grito de emoción, Luna aplaudía y sabía saltitos en el lugar, y Gabrielle le ofrecía una cálida sonrisa. La primera vez que vio el vestido supo que era perfecto para ella. Mientras sus amigas fueron vistiéndose, supo que quizá no sería el más provocativo o despampanante de la noche, que quizá era hasta bastante sencillo y eso la hizo sentir plena, porque ¿cuándo ella había sido provocativa o despampanante? NUNCA, y que Draco hubiera tenido ello en cuenta, y por más de estar acostumbrado a andar con mujeres que sí lo eran no intentara cambiarla la hizo enormemente dichosa. Hermione era consciente que no era una mujer de curvas peligrosas, o pechos exuberantes y pese a la inseguridad que aquello le había provocado, aquél vestido parecía hecho para resaltar cada dote de la castaña. Era color dorado, lo que daba un espléndido contraste con su piel, el largo no sobrepasaba las rodillas dejando ver así parte de sus largas y bien torneadas piernas. El escote redondo y el lazo que lo cruzaba por debajo hacían lucir sus pechos redondos y levantados, además de que en esa zona la tela estaba completamente bordada de lentejuelas lo que los resaltaba aún más. El lazo bajo el busto se unía a una especie de cola que sobrepasaba ampliamente el largo del vestido llegando a rozar levemente el piso. La prenda había venido acompañada de unos zapatos de tacón del mismo color, no le sorprendió que Draco no perdiera detalle. Combinó sus labios y uñas en color rojo y en gama de marrones y dorados Ginny se encargó de maquillar sus ojos. Gabrielle, que se había ocupado del peinado de todas -hasta de Ginny, quien se ocupó de los maquillajes- le había acomodado el pelo en perfectos y bien formados bucles, los que luego recogió completamente formando una especie de cascada cayendo por su espalda, delante le soltó dos bucles de cada lado y volvió a formárselos bien para cortar la tirantez y le colocó unos pendientes dorados largos que llevaba consigo.
-Hermione, estás bellísima. Tendrás idiotizado a Draco toda la noche -fue lo primero que dijo Luna en cuanto la vio. Ginny y Hermione intercambiaron una mirada. ¿Cómo es que Luna sabía…? pero la respuesta llegó por sí sola. Luna siempre percibía todo por más oculto que se tuviera.
La ansiedad las trastornaba a las cuatro de igual manera. Parecía que el compartir aquél sentimiento y su trabajo en equipo habían logrado limar todo tipo de asperezas, porque Ginny y Gabrielle charlaban más que animadamente sobre su primer sobrino. Luna ahogó un grito en cuanto corroboró la hora en su reloj: Siete y treinta. La hora de salir de la habitación había llegado.
(…)
La situación en la Sala Común de Slytherin no distaba demasiado
-¡Joder Draco! Quedate quieto que me alteras los nervios -se quejó Theodore mientras veía a su amigo caminar de un lado al otro de la habitación mirando el reloj a cada minuto y pasándose la mano por el cabello con exasperación al comprobar que las manecillas apenas se habían movido -Te despeinarás -comentó Blaise divertido, también observando la situación. Tanto el como Theo estaban semi recostados en una de las camas compartiendo un cigarro. -Me vale una mierda -espetó el rubio- ustedes apaguen esa mierda que llenarán los trajes de olor a tabaco -Es nuestra manera de controlar la ansiedad -explicó Blaise- al menos nos gastaremos la suela de los zapatos o amenazaremos con hacer un hoyo en el suelo de tanto caminar -Repito, me vale mierda -Vale, vale -concedió el moreno- Lo siento por ti camarada -se dirigió a Theo- pero sopórtalo tú, yo me voy a buscar a Pansy -anunció mientras se ponía de pie, se alisaba el traje para luego salir de la habitación. -¿Dónde recoges a Granger? -Preguntó intentando entablar una conversación que quitara la tensión a la espera -En el vestíbulo -respondió autómata -Yo también a la francesa -¿Vamos? -Propuso ansioso -¿Ya? -Si me quedo un minuto más dentro de estas cuatro jodidas paredes me volveré loco -Es bien -accedió- pero antes vuelve a peinarte -bromeó. Draco soltó un bufido pero de igual manera casi corrió al baño para alistarse.
(…)
Abrieron la puerta de la habitación y varios pares de ojos masculinos se dirigieron hacia allí. Las primeras en salir fueron Luna y Ginny dado que sus parejas eran Gryffindors y las estaban esperando en la Sala Común.
Seamus tuvo que pegarle un leve codazo a la altura de las costillas a Neville para que reaccionara. Este, al hacerlo, corrió hasta el pie de la escalera para tenerle la mano a Luna y ayudarla a bajar las escaleras. Ella la tomó sonriente y al llegar a su lado le colocó un dulce beso en la mejilla.
-E…estas preciosa, Lu…Luna -tartamudeo el chico. Luna amplió aún más su sonrisa. -Gracias Neville Longbotton, tú también lo estas -devolvió el cumplido haciéndolo sonrojar tremendamente. Pero lo cierto es que Luna no mentía ni exageraba… Neville esa noche lucía verdaderamente guapo enfundado en un elegante traje de tres piezas color negro, con corbata del mismo color y la camisa blanca en contraste. Lejos había quedado el niño de las paletas y cachetes prominentes, dándole paso a un hombre de rasgos fuertemente marcados. No era novedad, que después de la guerra, Neville también tenía un harén de muchachas tras él.
Todos observaban aquella situación. Si bien Luna no era una Gryffindor, en aquella casa todos la querían como tal, y todos habían sido testigos de lo que envolvía a aquella peculiar parejita aunque ellos mismos fueran incapaces de notarlo.
El sutil carraspeo de Ginny le hizo notar a Harry que ya se había situado a su lado. La pelirroja rió ante la cara del niño que vivió. Harry la miraba perplejo, con los ojos abiertos y la mandíbula desencajada.
-Estas… estas… -titubeaba sin poder encontrar las palabras adecuadas -Perfecta, lo sé -bromeó Ginny, y a Harry le dio el pie para relajarse y sonreír. -Si, perfecta es la palabra -coincidió ya distendido- Seremos la pareja más observada. -Puede que por ser Harry Potter tengas varias miradas encima. Pero sé de una pareja que será la que dará que hablar esta noche -comentó haciendo una referencia que Harry no pudo entender- Y no porque nosotros no estemos lo suficientemente guapos -aclaró echándole un vistazo a su acompañante. Harry había salido del prototipo, llevaba un ambo de tweed color azul grisáceo con una camisa de seda, estampada con rombos oscuros en una base color perla, de la cual asomaban las solapas por sobre el cuello del saco, dándole un toque aún más informal. Parecía que la pareja se había puedo de acuerdo, dado que sus vestimentas combinaban perfectamente. Harry sonrió aunque no muy convencido de a que se refería la pelirroja, pero lo dejó pasar y le tendió el brazo para que se tomara de él. -¿Y Hermione? -Supongo que querrá darles la sorpresa de que la vean directamente allí -excusó. La verdad es que no sabía porque Hermione y Gabrielle no habían bajado, ya que habían acordado que lo harían todos juntos- ¡Esta irreconocible! -Es su costumbre deslumbrar en los bailes -bromeo el azabache- Eso significa que él no es un Gryffindor, ¿verdad? -No -respondió acompañado de un guiño- Y eso será todo lo que te diga -No iba a preguntar más de todos modos -reconoció- Aguanté hasta hoy, no me cuesta hacerlo unos minutos más -se encogió de hombros -Entonces, ¿nos vamos? -¡Nos vamos! -accedió sonriente y tras ellos salió la otra pareja
(…)
Cuando dejaron de escucharse murmullos en la Sala Común una cabeza rubia se asomó por el cuarto de las chicas.
-Hegmione, no hay nagdie -susurró Gabrielle. Hermione se acercó hasta ella -¿Segura? -Si, cogoboga pog ti migsma -dijo manteniendo el tono bajo de voz y haciéndose a un lado para dejarle vista a la castaña -¡Bien! -Exclamó- podemos salir -indicó en susurros -Si no hay nagdie, ¿egs necesaguio que sigamos hablagndo bago? -inquirió -Tienes razón -reconoció- Son los nervios. -Igual vagn a vegte fuega -Lo sé -suspiró- pero es mejor evitar las preguntas antes de tiempo -¿Egs pog tu novio? -Hermione casi se atraganta con su propia saliva -¿Novio? -Si, tu pagueja -aclaró. Si bien a Hermione, Gabrielle le caía de maravillas, tampoco iba a fiarse de las intenciones que la rubia pudiera tener para con el Slytherin. Y si hay algo que son las leonas, es protectoras de lo suyo… Aunque técnicamente Draco no lo fuera -Ehmm, ah sí -musitó nerviosa- Es que en realidad nadie, salvo las chicas, saben con quien iré -Malgfoy, ¿vegdad? -dudó la rubia. Hermione asintió y no pudo evitar embroncarse porque la francesa recordara el apellido de SU Malfoy. Había hecho bien en no desmentir su noviazgo, era mejor mantenerla lejos, no era justo pelear contra sus dotes de veela. -Mejor bajemos que ya deben estar esperándonos -Esta vez fue Gabrielle la que asintió y ambas, por fin, dejaron la habitación. Y aunque eran conscientes de que no había ya nadie en la sala, trataron de hacer el menor ruido al salir.
(…)
El vestidor era un completo caos. Alumnos de todas las casas iban y venían, bajaban y subían escaleras. Se abrazaban, gritaban, corrían. Pero algo coincidía en todos: los nervios. Cuando los Gryffindors más Luna llegaron allí, no les pasaron desapercibidos los gritos de una muchacha rubia hacia su pelirroja pareja. No pudieron con su curiosidad de acercarse a la disputa, muertos de risa.
-¿Qué pasa, Lavender? ¿Qué hizo ahora el troll de mi hermano? -Preguntó Ginny, divertida -¿Qué hizo?, ¿Qué que hizo? -Gritó exasperada- ¡Míralo! ¡Tan sólo miralo! -Oh, ya sé que es feo, pero ya cuando tú lo elegiste era así -Ron la miró furioso -No me refiero a eso, Ginevra. Mi Ro-Ro es hermoso -Ginny rodó los ojos- ¡Pero mira lo que lleva puesto! -Al percatarse de ello, le tocó el turno de soltar la carcajada -¡Lindo traje, hermanito! -Bromeó -Es genial, ¿no que sí? -Comentó entusiasmado, sin notar las mal disimuladas risas en las caras de todos -Si, muy discreto sobre todo -acotó Neville -A mi me gusta -dijo Luna sonriente -Gracias Luna -¡Pero no combina! -Gritó otra vez Lavender fuera de sí- Sabía del color de mi vestido, y así y todo se compró… ESO -agregó despectivamente. Y lo cierto, gustara o no lo que Ron llevaba, es que completamente lejos estaban de combinar. El vestido strapless de gasa de Lavender era en degradé de azul a turquesa, mientras que su Ro-Ro había optado por un "discreto" ambo púrpura con camisa violeta. Inmediatamente todos estallaron en carcajadas. -Mejor vamos acercándonos a la entrada antes de que ocurra un asesinato -bromeó Ginny y nadie se negó a seguir su sugerencia. Ron salió tras ellos, y por supuesto Lavender, aunque quejándose, lo siguió.
(…)
No muy lejos de ellos, charlaba el cuarteto Slytheriano. Pansy estaba tomada del brazo de Blaise, pero la cintura de la chica estaba fuertemente apresada por el brazo de Theo, incomodando al moreno. Draco, desde afuera miraba divertido la situación.
-¿Van a bailar los tres juntos también? -Bromeó -No, Theodore tiene su propia pareja -comentó Pansy fingiendo resentimiento -¡Hey! Que sabes que no es algo que yo haya elegido, no hay algo que me haga menos gracia -se defendió -Yo no estoy reprochándote nada, Nott, tranquilo -sonrió con cinismo- Ahora si me disculpan -se soltó del brazo de Blaise y se soltó del agarre del castaño- Tengo cosas que corroborar. -Y así desapareció camino escaleras arriba.
No sabía porque carajos se preocupaba. Pero no quería que la estúpida de Granger no estuviera a la altura de las circunstancias. El vestido era hermoso, ella misma lo había corroborado, pero también era cierto que su pelo de escoba y poca afición por el maquillaje, podía arruinarlo completamente. Iba a hacer su buena acción del día -que debería contar por toda su vida, quizá- y le daría una mano a la Gryffindor… todo sea por Draco.
Cuando dobló a la esquina en el primer descanso de las escaleras de mármol, no pudo sorprenderse más: Granger estaba verdaderamente deslumbrante. Y debería morderse la lengua por haberlo reconocido tan abiertamente.
Para Hermione la reacción no fue muy diferente, con la diferencia que ella no poseía la seguridad de la Slytherin y al ver a la morocha se sintió chiquitita como una hormiga. Si Gabrielle no la hubiera estado sujetando del brazo no hubiese tardado en dar media vuelta y salir corriendo para volver a encerrarse en la seguridad de su cuarto. Y no era para menos. Quizá el vestido de Pansy no era lo exuberante que cualquiera hubiese imaginado viniendo de ella, pero simplemente la presencia y prestancia que tenía la Slytherin dejaba estúpido a cualquiera que la mirase.
Siguiendo la costumbre del baile del Torneo de los Tres Magos, Pansy volvió a inclinarse por el color rosa, esta vez tirando más a fucsia. El escote drapeado en forma de moño era lo suficientemente profundo para enseñar sus buenos pechos, pero también dejaba lugar a la imaginación. Era sostenido en un lado por un fino bretel, mientras que el otro hombro estaba adornado con volados y plumas. La pollera estaba formada por capas de tul hasta la altura de los tobillos, dejando a la vista unos hermosos zapatos de tacón color negro. Toda la atención se la llevaban sus ojos verdes, fuertemente maquillados y completamente despejados, ya que el cabello lo llevaba atado tirantemente hacia atrás, sujeto en una coleta de caballo. Despampanante era una buena palabra para describirla.
-Parkinson -la saludó cortésmente Hermione, suponiendo que era a ella a quién estaba buscando -Granger, Delacour -saludó con un movimiento de cabeza- Ya vine a corroborar lo que quería, me largo -espetó y ya estaba dada vuelta cuando Hermione volvió a captar su atención -¿Qué querías corroborar? -Que no estuvieras hecha un desastre -espetó sin más -¿Te… te mandó Draco? -Preguntó temerosa -Oh, en verdad eres idiota, Granger -Gabrielle amagó a decir algo, pero Hermione la frenó- Podrías ir en pijama y sin peinar que Draco te encontraría igualmente perfecta -rió irónica y la castaña sonrió. Al ver el gesto, la morena volvió a ensombrecer su semblante- No te confundas, Granger. Si he hecho todo lo que he hecho es porque quiero ver feliz a Draco, y por mucho que me pese, lo que lo hace feliz eres tú -bufó- Pero eso no significa que seamos amigas de aquí en más, somos distintas y no me agradas. Por mi parte me limitaré a soportarte, es lo menos que puedo hacer por él -A Hermione le sorprendieron esas palabras. No pretendía ser amiga de Parkinson ni mucho menos, y tampoco creía que eso estuviera en los intereses de la Slytherin. Pero tampoco imaginó que se lo diría de aquella manera tan frontal. La hizo admirarla, a ella también le gustaría tener un poco de ese temple para enfrentarse a las cosas. No le pasó por alto, que para ella sería un gran sacrificio "soportarla", pero lo haría por sólo ver feliz a su amigo, y eso era lo mínimo que ella podía hacer por Draco. Por eso asintió y las dos entendieron aquél gesto como una firma de su pequeño pacto de tregua. Iban a caminar hacia las escaleras cuando Hermione afirmó sus pies en el suelo, víctima de una ola de pánico
-No, no estoy preparada todavía -espetó con la voz temblorosa. Pansy puso los ojos en blanco y negó con la cabeza como desaprobación -Lamento informarte que nunca lo estarás, así que, ahora, Granger… Tú no porque lo llevas bastante bien -se dirigió a Gabrielle y esta sonrió avergonzada- cabeza en alto, ojos al frente, espalda recta y caderas en movimiento -Hermione como buena alumna inmediatamente tomó aquella postura- Bien, ahora en marcha que estas tres diosas -dijo señalándose- están siendo pacientemente esperadas por tres bombones bajo las escaleras. ¡Qué el príncipe azul espere sentado en el infierno, esta noche nos divertiremos con los chicos malos! -exclamó mientras tomaba la delantera camino a las escaleras. Hermione no pudo evitar pensar dos cosas: Que su príncipe azul y el chico malo que la esperaban eran exactamente la misma persona. Y que no sería un gran sacrificio llevar las fiestas en paz con Pansy.
Cuando encararon las escaleras, tal como había predicho Pansy, los tres Slytherins las esperaban en el final -rodeados de otro tanto de alumnos que en ese momento parecían no existir-. Fue inevitable para Hermione pensar que los muchachos parecían estar sacados de una revista de modelos, o algo similar.
Los tres estaban parados recargados sobre una pierna y con las manos en los bolsillos. El moreno vestía un ambo color negro, y el saco desabrochado dejaba ver una camisa verde botella, digna de Slytherin. El castaño llevaba su traje negro completamente prendido, dejando asomar una camisa del mismo color. Pero sin dudas, las miradas de Hermione se clavaron en el rubio de aquél trío. En lo primero que reparo fue en su pelo, echado para atrás pero sin fijador, lo que dentro de la formalidad le daba un aspecto casual encantador. Estaba enfundado en un más que elegante traje negro, cual saco sólo se prendía por un botón a altura media, y en una impecable camisa blanca a la cual desprendió los primeros botones y se asomaba por debajo de las mangas del saco.
Blaise fue el primero en notar la bajada de las chicas por la escalera, y con un gesto advirtió a sus compañeros, que enseguida se irguieron en su postura e intentaron disimular su embelesamiento. Ahora era Blaise el que reía por la situación, mientras no fuera Ginny la que estuviera frente a sus ojos él estaba a salvo de caer en la tontera.
-¡Merlín! ¿Esa es Granger? -Se sorprendió Blaise -Hermano, tú si que no eres ningún estúpido a la hora de elegir pareja -aduló esta vez Theo y Draco sintió como se le inflaba el pecho de orgullo. Si, esa hermosa bruja que bajaba las escaleras en ese momento, era SU pareja de baile y no dejaría pasar mucho más para que lo fuera de su vida también. Si en estos meses no hubiese descubierto por sí mismo la belleza que Granger se empeñaba en ocultar, dudaría de lo que sus propios ojos le estaban mostrando. Cuando eligió el vestido supo que iba a verse perfecto en el cuerpo de su leona. La tela se ceñía en los lugares precisos y mostraba justo lo que tenía que mostrar. Pero sin dudas todo aquello no se luciría de aquél modo si no fuera por la sonrisa que adornaba su rostro. Esta verdaderamente impactante -Espero que esta noche no pierdas el tiempo -le chicaneó Blaise, pero Draco ya no le escuchaba. Estaba completamente abstraído en otro mundo, dónde solamente estaba él pendiente de cada peldaño que bajaba Hermione para llegar a su encuentro. Y así automáticamente acortó la distancia que lo separaba del pie de la escalera.
-Mira al frente, sonríe, pero evita la cara de idiota -le iba indicando Pansy mientras bajaban la escalera. "Mirar al frente y sonreír, mirar al frente y sonreír" se iba repitiendo la castaña internamente. Hasta que sus ojos chocaron de frente con los de Draco. Y ahí se olvidó como se llamaba, donde estaba y que estaba a punto de concurrir a un baile. Pansy notó esto y le dieron ganas de zamarrearla… la cara de idiota ya estaba ahí. La sonrisa de ambos se iba ensanchando a medida que se acercaban y supo que no había nada que hacer, por lo que se dedicó a mantener la atención de Theo sobre ella.
Las manos le traspiraban cada vez más a medida que ella se acercaban. Diez escalones. Nueve. Ocho. Y con ellos el nudo en el estómago cada vez más pesado. Se pasó la mano disimuladamente por el traje. Cinco. Cuatro. Y ella cada vez más sonriente. Cada vez más cerca. Tres. Le tendió la mano. Dos. Ella la toma segura y se sorprenden de la manera en que ambos sienten la misma corriente recorrerles la columna. Último escalón y colisión. Definitivamente no existía un mundo fuera de ellos dos. Draco besa caballerosamente la mano de Hermione y clava la fijamente la mirada en ella, de tal modo que llegaba a intimidarla, que la hacía temblar. -¿Te… te gusta? -Inquirió la castaña completamente cohibida, intentando que Draco al menos pestañeara -No tienes idea de cuanto -murmuró y su voz sonó terriblemente ronca. Pero su mirada no cambió un ápice hasta que notó como Hermione sonreía y se sonrojaba -Será mejor que nos vayamos acercando a la entrada -sugirió y ella asintió brevemente mientras se tomaba del brazo que el le ofrecía para alejarse de allí.
(…)
-Theodore Nott -saludó cortésmente a la rubia que esa noche sería su pareja -Mucho gusto, Teohdogue. Gabrielle Delacour -se presentó la francesa -Estas muy bella, Gabrielle -Gragcias -se sonrojó. Pansy que miraba la escena a su lado, rodó los ojos poco disimuladamente y Blaise tuvo que contener la risa -Será mejor que sigamos a Draco antes que lo encuentren Potter y la Comadreja corrompiendo a su princesita -Yo estoy dudando quien corrompe a quien -bromeó Theo por lo bajo. Pero fue suficiente para que Pansy y Blaise lo escucharan y le dieran la razón.
(…)
La puerta de entrada al Gran Salón estaba todavía cerrada, provocando un alboroto de alumnos. El pobre Flitch, por pedido de Mcgonagall intentaba poner orden y formar a los alumnos por parejas en tres filas.
-Procura no ponerte a la vista de Harry y Ron, por favor -suplicó mientras daba pequeños saltitos nerviosa y se mordía el labio -¿Piensas evitarlos toda la noche? -Sonrió divertido- Será imposible cuando medio colegio ya esta hablando de nosotros y voltea a mirarnos -Hermione inconscientemente se dio la vuelta, como si necesitara cerciorarse de ello, cuando bien sabía perfectamente que así era. No habían pasado dos segundos de reunirse en la escalera cuando los murmullos empezaron a entonar sus nombres, los dedos a señalarlos y los ojos a mirarlos sin ningún tipo de reparo
-Al menos quiero estar dentro -murmuró tímidamente -¡Granger! -saludó Blaise mientras se situaba junto a ellos con Pansy en la fila. Tras ellos llegaron Theo y Gabrielle- Tu chico te llevó tan rápido que no me dejo decirte lo bella que te encuentras esta noche -Gracias, Zabini -sonrió- Me gusta tu camisa -comentó divertida. Pansy bufó -No era necesario, todos sabemos que eres un Slytherin -se quejó la morena -El color me favorece -argumentó el moreno provocando las risas de todos -No es que este interesado en agrandar tu ego, amigo -intervino Theo- pero hay una pelirroja que no te quita sus preciosos ojos azules de encima. -Enseguida Blaise se volteó en varias direcciones como desesperado, sin importarle que sus amigos rieran ante su actitud. Entonces la vio. Tomada del brazo de Potter, pero poco le importó porque ella, como le había dicho Theo, tenía los ojos clavados en él. Al recorrerla con la mirada tuvo que tragar en seco, estaba bellísima. Ginny sonrió cuando notó que él la buscaba con la mirada, sonrisa que se ensanchó al ver su reacción cuando la encontró. Distinguió que con él estaba Pansy, Theo y Gabrielle. Esforzándose un poco más distinguió la cabellera rubia de Malfoy y justo a su lado Hermione la miraba con un gesto de terror, ella no pudo evitar reírse, e iba voltear para hacerla ver por Harry, pero las señas desesperadas de su amiga para que no lo hiciera la frenaron sobre la marcha.
Para suerte de Hermione, las puertas se abrieron y no le dieron tiempo a Ginny a replicar. Los alumnos comenzar a avanzar rápidamente y Draco apretó con más fuerza su mano para infundirle confianza. Dentro del Gran Salón los profesores se encargaban de acomodarlos de manera tal que formaran una especie de ronda. Hermione admiraba la decoración del lugar como una niña pequeña. Miles de velas flotaban en lo alto iluminando el lugar. El techo mostraba un cielo completamente azul y lleno de estrellas. La mesa de profesores como siempre al fondo, lucía manteles blancos con bordados dorados, al igual que las mesas que rodeaban el salón donde se podían encontrar candelabros, bandejas con aperitivos y las bebidas. Los esquineros estaban adornados con guardas de flores, y una reluciente alfombra roja cruzaba el Salón por el medio. Tan embelezada se encontraba, que olvidó por completo a sus amigos y compañeros que tenían los ojos clavados en ella. O mejor dicho, en su mano… la que estaba sosteniendo nada más y nada menos que la de Draco Malfoy. La voz de la directora recién pudo sacarla de su ensoñamiento, directamente miró a su lado y Draco le regaló una dulce sonrisa que ella devolvió automáticamente.
-Queridos alumnos -resonó la voz de la directora por todo el lugar- Les doy la bienvenida a este Baile de fin de año. Esta noche esta ideada para que la disfruten, dado que esta hecha especialmente para ustedes, por lo que los discursos nostálgicos sobre la despedida del colegio después de los siete años por los que ustedes tuvieron paso, los suspenderemos hasta la entrega de diplomas. -Debería sacar a bailar a McGonagall, está muy linda esta noche -bromeó Blaise y Hermione tuvo que morderse los labios para no reír. Recién entonces se percató que estaba rodeada de serpientes, y a pesar de ello no podía sentirse más cómoda. -Como ya son mayores, los dejaremos divertirse hasta que se cansen -sonrió- con la condición de que sepan comportarse y no hagan abuso de las bebidas alcohólicas, confiamos en que son lo suficientemente maduros para mantenerse a raya -espetó con seriedad, por alguna razón dirigiendo su vista hacia un grupito particular de Slytherins- Sin querer aburrirlos más… ¡que disfruten su noche! -exclamó y los aplausos no se hicieron esperar -Para abrir el baile, voy a pedir que se acerquen al centro de la pista a los dos Premios Anuales, que casualmente vinieron como pareja -"Como si necesitara que lo hiciera más evidente" pensó Hermione -Señorita Granger, Señor Malfoy ¿serían tan amables? -pidió con una cálida sonrisa -¿Tú sabías de esto? -inquirió Malfoy mientras caminaba con Hermione del brazo hacia el centro de la pista. La muchacha negó rotundamente con un exagerado movimiento de cabeza. El Gran Salón se sumía en un escalofriante silencio, y por algún motivo Hermione no fue capaz de abrir los ojos. Recién reaccionó cuando un vals comenzó a sonar y sintió la mano de Draco en su cintura. Colocó una de las suyas sobre su hombro y con la otra tomó la extendida del rubio- Tranquila, no es nada que no hayamos hecho. Sólo que hay cerca de un centenar de ojos clavados en nosotros -bromeó mientras daba el primer paso -Muy gracioso, Malfoy -refunfuñó. Draco sonrió travieso y le hizo dar una pirueta -Tranquila -susurró esta vez con ternura, ella sólo pudo asentir.
Durante la mitad de la melodía se esforzó por mantener sus ojos sobre los de Draco. No quería mirar nada de su alrededor, pero un giro le hizo pasar una mala jugada y no pudo evitarlo. Ginny la miraba sonriente, pero a su lado la cara de estupor de Harry la opacaba por completo. Ni hablar de Ron, que estaba rojo como el fuego apretando los labios y los puños con la misma fuerza, mientras Lavender chillaba con emoción acompañada de Parvati. Neville tenía el entrecejo fruncido y cada tanto se frotaba los ojos como si quisiera asegurarse no ser víctima de una ilusión óptica, Luna se agarraba a su lado y sonreía de la misma manera que Ginny. Dean y Seamus parecían desentonar con todo aquél panorama, ellos se dedicaban a mirar las expresiones de sus compañeros y a reírse abiertamente de ellos.
Un cambio de frente le dejó a la vista muchos hijos de Salazar. Theo y Blaise le hacían caritas y se burlaban intentando distenderla, lo que agradeció internamente. Gabrielle era indiferente a toda esa situación, sólo miraba tranquila aquél baile mientras que Daphne Greengrass parecía haberse tragado una gragea sabor a vómito por su cara de desagrado. Y Pansy… Bueno, Pansy tenía el rostro impasible, pero Hermione podía jurar que con un brillo especial en los ojos. A la castaña le estaba desesperando que nadie se unía a su baile, por lo que como única alternativa le mandó una mirada-pedida-de-auxilio a la morena, aunque no supo si sabría comprenderla o quisiera ayudarla. Un nuevo giro le hizo volver al hombre que tenía en frente, que no había dejado de mirarla en ningún momento y había notado como la cara de la leona se iba transformando a medida que se encontraba con las distintas reacciones. En ese momento le hubiese gustado poder crear una burbuja para que nadie la perturbara, pero fue entonces que los ojos chocolate volvieron a clavarse en los suyos y fue incapaz de hilar dos pensamientos lógicos continuos. Fueron incapaces de cortar esa conexión hasta que voz de Blaise los hizo volver a la tierra
-Serpientes al rescate -anunció divertido mientras eran flanqueados por el otro lado por Nott y Delacour. Ginny enseguida entendió lo que estaba pasando y salió de su ensoñación arrastrando a Harry hasta la pista de baile, tras ella salió Luna haciendo lo mismo con Neville.
-Herm, estás bellísima -la halagó Harry con una sonrisa cuando llegaron a su lado -Gracias Harry -dijo completamente tensa -Malfoy -saludó dirigiéndose al rubio -Potter -respondió con la misma cortesía- Pecas, te ves muy bien -Ginny rió y Harry la fulminó con una mirada desconcertada al escuchar aquél apodo -Gracias Malfoy, tú siempre te ves bien, así que qué va… -Draco y rió sinceramente ante el comentario y Hermione, por alguna razón, se sonrojó -Harry, yo… -Nada, Herms -le interrumpió- después hablaremos, ahora disfruta -se encogió de hombros, como restándole importancia y puso su atención en el baile con Ginny.
(…)
-¿Te dije que estas hermosa? -Preguntó Draco peligrosamente cerca de su oído -Algo así mencionaste… -comentó haciéndose la misteriosa- Por cierto, gracias por el vestido, es precioso -Me lo agradeces luciéndolo se ese modo -volvió a susurrar- ¿Mencioné que me cae bien Pecas? -Demasiado para una noche -bromeo- ¿Estas admitiendo que te cae bien un Weasley? Esto es digno de la portada para El Profeta -Muy graciosa, señorita Granger -ironizó- Pecas trasciende a su apellido, al igual que los gemelos -¿Otra confesión? -Nunca negué que me simpatizaban ellos dos, pueden decírtelo Theo y Blaise. Una lástima que no terminaran en Slytherin -¿Supiste que Fred murió en la guerra? -musitó Hermione dejando de lado el dolor en el pecho que le producía aquello -Por supuesto. Uno de los inocentes, ¿recuerdas? -mencionó haciendo referencia a la charla que habían tenido unos días atrás. Hermione asintió.
Draco podría haber aprovechado la situación y declarar algo que seguramente sorprendería gratamente a Hermione y sumaría un punto a su favor. Él era un manipulador de raza, pero no de ese tipo. También contaba que no era lo suficientemente valiente para confesarlo. Ni siquiera Theo y Blaise sabían que el día que velaron al Weasley él estuvo ahí, escondido detrás de unos árboles, y que cuando todos se fueron del lugar se acercó hasta la lápida y lloró. Lloró y le pidió perdón cayendo de rodillas. Draco jamás contaría aquello, como quizá jamás se enteraría que George había sido espectador de todo.
-¿Estás bien? -inquirió al notar el estado ausente de Draco, preocupándose y culpándose de haber traído recuerdos de la guerra en ese momento. -Si -sonrió e inconscientemente se abrazo más a su cintura- Sólo recordaba -Este no es un momento para ponerse a recordar -replicó acariciándole suavemente el rostro- Este es un momento que debe ser recordado.
Poco a poco los demás alumnos se fueron animando a abordar la pista y los Premios Anuales se mimetizaron en el montón.
(…)
-¿Así que Pecas, Ginny? -Si -respondió tensa -No te preocupes, no voy a decirte nada -dijo leyendo la actitud de su compañera -y a Hermione tampoco -Gracias. Cuando termine el baile te prometo que te contaremos todo -No necesito que me den explicaciones, como si me las debieran -mencionó- pero me gustaría que me lo contasen, como a un amigo -Así será, Harry -aseguró sonriendo- Así será…
(…)
Al rato, medio a hurtadillas, Draco y Hermione se fueron moviendo hacia una de las mesas donde ya estaban Blaise y Pansy. Se pasaron un buen rato charlando mientras de fondo tocaban Las Brujas de MacBeth, y aunque Pansy había dejado en claro que no quería su amistad, parecía todo lo contrario mientras junto a Gabrielle, las tres criticaban los vestidos de las demás chicas. Hermione nunca había sido de ese tipo, es más, le molestaba mucho cuando Lavender y Parvati se ponían a cotillear. Pero con Pansy se daba con demasiada naturalidad, como si hablaran del clima. Ninguna escuchaba los comentarios de los varones haciendo referencia a la pésima influencia que sería Pansy para con Hermione.
La banda dejo de tocar y en su lugar comenzó a sonar música con algo más de ritmo. Al momento apareció Ginny en escena, y sin prestar atención a los ojos verdes que inmediatamente se clavaron en ella, arrastró a su amiga hacia la pista. Hermione llegó a agarrar del brazo a Gabrielle y esta a Pansy, creando una cadena. En la pista de baile se les sumaron Luna, Lavender y Parvati.
-¿Así que Malfoy, Hermy? -Preguntó con cizaña Lavender -Si, Malfoy -espetó secamente -¿Desde cuando? Te lo tenías bien escondido -Lo tenía escondido porque no me gusta ventilar mi vida como a otras -escupió. Lavender comprendió que no iba a poder sonsacarle más información y se quedó callada. Pansy quiso soltar la carcajada. O Granger tenía un lado Slytherin bastante desarrollado, o la otra idiota, de la cual no era capaz de recordar el nombre, había sido el clásico error generacional del Sombrero Seleccionador y la mandó a Gryffindor en vez de a Hufflepuff.
(…)
-¿Potter ya te amenazó? -Preguntó en tono bromista Blaise, una vez que las chicas se separaron de ellos -No, debo admitir que me sorprendió. No es tan gilipollas como pensaba y la dejará pasar la fiesta en paz -reconoció- Simuló ser amable y todo -El problema lo tendrás con la comadreja -señaló Theo mientras le dirigía un vistazo al pelirrojo en cuestión, quien alternaba su vista entre Hermione y el trío de Slytherins con la misma furia y frustración que durante el vals -Es quien menos me interesa. No quiero que Hermione sufra por la desaprobación de sus amigos y aunque me moleste aceptar que la comadreja es de su importancia, la palabra que verdaderamente le afecta es la de Potter. -¿Tan seguro estás? -Hermano, ¿te escuchas? -interrumpió Blaise sin darle tiempo a responder la pregunta hecha por Theo- ¡Hablas de desaprobación como si se tratara de la aprobación de su pareja! ¡Es sólo un baile! -Draco sólo se limitó a sonreír, dándole lugar a sus amigos a sacar sus propias conclusiones -Felicitaciones -musitó Theo mientras alzaba su copa -¿Ya… -No, Blaise -marcó- Pero pronto, muy pronto… -¡Brindo por eso! -exclamó el moreno y los tres chocaron sus copas entre risas. -Este tema merece ser bailado con mi pareja, así que si me permiten… -anunció Theo mientras iba al encuentro de Gabrielle -Pansy lo matará -Ni lo dudes -rió Draco -Mejor voy a sacarla a bailar antes de que cometa una locura -Te acompaño, también tengo asuntos que atender -Blaise le guiñó un ojo con complicidad y se dirigieron hasta la pista de baile.
(…)
-¿Me permite esta pieza, señorita? -la invitó cortésmente tendiéndole una mano -No hace falta el teatro -bufo poniendo los brazos en jarra, por donde aprovechó Draco a pasar los suyos y atraerla hasta él- Tampoco para que lo tomes así -rió coqueta abrazándose a su cuello -¡Me vuelves loco, Granger! -Y eso sonó más que cerca de una declaración -¿Es una canción muggle, sabías? -preguntó intentando cambiar drásticamente de tema. Draco asintió intentando no reír por la manera en que lo había evitado. -Te dije que conocía bastante de su música -aclaró debido a la cara de sorpresa de la castaña -Touché -Malfoy, no piensas acaparártela toda la noche, ¿verdad? -Harry Potter estaba parado a su lado y dirigiéndose al rubio con demasiada familiaridad -Podría… -fingió hacerse el pensativo- Pero te la cederé un rato -Prometo devolvértela en buenas condiciones -Te tomo la palabra -sentenció el rubio antes de volver hasta las mesas. -Okay, ¿qué fue eso? -inquirió Hermione completamente desconcertada, mientras se acomodaba en los brazos de su mejor amigo -Una conversación civilizada -respondió Harry con naturalidad -¿Y desde cuándo tu tienes conversaciones civilizadas con Malfoy? -¿Y desde cuando tu eres tan íntima suya? -repreguntó triunfante- Porque no me vas a venir con que sólo vinieron juntos al baile por ser ambos Premios Anuales -Bien, tenía la mentira servida en bandeja. No sería tan complicado decirle que sí, que había sido un pedido expreso de McGonagall. Pero ¿qué necesidad tenía seguir mintiendo ahora? Así como tenía facilidad para mantener la farsa, también la tenía para hacer las cosas bien -No, no te voy a decir eso -reconoció Hermione y sorprendentemente su voz denotó seguridad. Harry sonrió
(…)
Draco los observaba desde las mesas. No hacían ni dos minutos que la había dejado y ya varias chicas se habían acercado a él para invitarlo a bailar. Claro, él bien sabía lo que seguía después de bailar. De más esta decir que rechazó una y cada una de las invitaciones sin dudarlo y ni siquiera tener que pensarlo. Por primera vez en su vida, Draco Malfoy tenía en la cabeza una sola mujer y no quería nada que no fuera con ella. Mucho menos bailar. Ese se había vuelto como su ritual personal. Era su actividad. Su momento. Y tal como decía la canción en ese momento, no volvería a bailar de la manera en que lo hacía con ella. Tenía ganas, muchas ganas de ir y arrancársela de los brazos a Potter. No eran celos, lo tenía claro. Era necesidad. Necesidad de tenerla cerca de nuevo.
(…)
La música muggle estaba haciendo furor en aquella fiesta, aunque no era ningún secreto que algunos, como Elvis Presley habían traspasado la barrera que separaba ambos mundos. Por eso no era raro ver a todos los alumnos en ronda, bailando uno de sus temas y siguiendo las prendas que este iba dictando.
Los Slytherins estaban aislados en un costado viendo y riéndose de los ridículos que se veían todos chasqueando los dedos, aplaudiendo o demases cosas, sólo porque la canción lo indicaba. Pero la carcajada fue mayor cuando Hermione se acercó corriendo hasta ellos y tomó a Pansy del brazo.
-No, Granger, ¡ni lo sueñes! -gritaba la morena mientras iba arrastrada a la ronda- ¿Dónde dejé mi varita?
Al poco tiempo, acorralada también por Delacour, no le quedó otra que rendirse y sumarse a la estúpida coreografía
-Theo, ¿no trajiste por casualidad tuflimadora muggle? Esto lo merece -decía Blaise entre lágrimas de risa
Pero dejaron de reír inmediatamente que vieron a Hermione correr nuevamente hacia ellos. Por impulso The y Blaise dieron un paso hacia el costado alejándose de Draco. El rubio musitó algo así como "malditas serpientes cobardes". Pero gracias a Merlín, Salazar, Morgana y todos los santos, cuando la castaña llegó hasta él la canción había terminado. La muchacha enseguida mostró la desilusión en su rostro, y Draco sonrió triunfante. De todos modos se acercó hasta él, lo tomó por las solapas de la camisa y empezó a cantarle la canción que ahora sonaba.
-You know I can be found sittin' home all alone, if you can't come around, at least please telephone... don't be cruel to a heart that's true -Le cantó sensualmente mientras contorneaba las caderas. Draco pensó que si no quería que lo volviera loco allí mismo debería seguirle el juego. -Baby, if I made you mad**somethin' I might have said, please, forget my past, the future looks bright ahead...don't be cruel to a heart that's true. I don't want no other love, baby it's still you I'm thinking of -Respondió teatralizando cada frase. Hermione estuvo a punto de soltar la carcajada, pero optó por mantenerse en el personaje. -Don't stop thinkin' of me, don't make me feel this way. Come on, let me hear you love, me you know what I want you to say... don't be cruel to a heart that's true
-Why should we be apart?, I really love you baby, cross my heart. Let's walk up to the preacher, and let us say I do, then you'll know you'll have me**and i know that i'll have you -recitó el rubio y Hermione tuvo que convencerse de que era todo parte de una canción. Aunque a pesar de sus intentos, haberlo escuchado decir aquellas palabras le hicieron temblar irremediablemente las piernas. Por suerte los movimientos de aquél baile la habían ayudado a disimular.
Para todo esto, Theo y Blaise, aunque a un costado, estaban presenciando aquella majestuosa ¿actuación?
-Y yo que creí que Pansy me traía mal -admitió Theo, Blaise rió -Ni que lo digas… ¿Ahora entiendes a lo que me refería cuándo te decía lo bien que le hace? -Con un simple movimiento de cabeza le dio la razón -No sé cuanto hace que no lo veía así -Nunca -respondió sonriente Blaise.
Podían burlarse de lo pollerudo que se había vuelto el rubio, podían gastarlo por su sonrisa de idiota y por las papelones que estaba haciendo en público. Pero eso era algo que harían simplemente para molestarlo, porque en verdad, verlo así, lo único que les provocaba era una inmensa felicidad.
(…)
Cuando la canción cambió por otra mucho más movida, Draco se vio arrastrado -literalmente- por Hermione hasta la pista. En ningún momento habían dejado de reírse. Saltaban, giraban, e inventaban pasos como chicos, pero sobre todo disfrutaban. Y eso es lo que más le llamaba la atención a Ron desde la otra punta del Salón.
Desde que los vio juntos, tomados de las manos, una sensación de hervidero se había desarrollado en su interior. Intentó relajarse, pensar que Hermione estaba obligada, que McGonagall se los había impuesto y en el peor -pero no menos posible- de los casos, que Malfoy la había amenazado. Pero aquella sonrisa de Hermione no denotaba amenaza ni obligación, es más, tenía que hacer memoria para recordar la última vez que la había visto sonreír así. Y ni siquiera hablar de la manera despreocupada con la que actuaba. La señorita perfecta, la que siempre se cuidaba de las apariencias, estaba ahí, con un ex mortífago, comportándose como críos. Había una sola explicación: Malfoy la había hechizado.
-No imaginé que sabías bailar esto, al principio y ni podías con un vals -lo chicaneó Hermione bailando agitada -Eso creías -sonrió de lado- No hay cosa que los Malfoy no sepan hacer -¿Fingiste? -Y parece que muy bien -sonrió orgulloso. En otro momento Hermione se enfurecería por haberla tratado de idiota y burlado de ella. Pero ahora las cosas eran tan distintas que encontraba ternura en aquella situación.
Aunque la canción que sonaba era la misma y la melodía no había disminuido sus piernas no daban más y sus pulmones morirían dentro de poco. Pero lejos estaba de desear alejarse de él, así que optó por lo contrario. Pasó su brazo tras el cuello del muchacho y pegó completamente su cuerpo a él moviéndolo rítmicamente. Draco pensó en que desfallecería en aquél instante. Esa mujer estaba hecha con el único propósito de acabar con su cordura. La abrazó con un brazo por su estrecha cintura, apoyó su frente sobre la de ella, mirándola fijamente a los ojos y le siguió el ritmo. Cualquier Malfoy moriría del espanto al verlo pegado de aquella manera a una Sangre Sucia, y sin embargo él no podía sentirse más feliz y febril. Su cuerpo no podía pasar por alto su cercanía, que no dejaban partícula de aire entre sus cuerpos, como aquellos senos estaban pegados completamente a su pecho y sobre todo como sus sexos casi se rozaban y se movían cadenciosamente. Era una bendita tortura. Por lo que debía recordarse mentalmente en el lugar en que estaban, por quienes estaban rodeados y que no podía hacerla suya en ese preciso instante.
Para Hermione tampoco pasaban por alto esos detalles, pero los estaba disfrutando. Le gustaba saber lo que provocaba en Draco, se sentía poderosa. No le importaba lo que los demás pensaran al verla, simplemente con él perdía todos los pudores habidos y por haber. Pero a pesar de ello, sintió las piernas temblar cuando Draco hundió la cabeza en su cuello y aspiró su perfume.
-Te dije que me gusta más tu pelo suelo -susurró ronco provocándole un escalofrío que la recorrió de pies a cabeza -Oh, culpa de eso a Delacour, ella me peinó -Estúpida francesa, ya me cobraré venganza -protestó- O mejor se la envió a Pansy -Hermione volvió para ver a la morena que en ese momento bailaba con Blaise pero miraba fulminante a Theo que escuchaba como Gabrielle le hablaba, pero se notaba que tenía la mente en otra parte. -¿Cómo es que ni tú ni Theo caen bajo sus dones de veela? -Preguntó recordando que cuando la presentaron, él mostró mucho interés en su comida, mientras todos babeaban por ella -Dos motivos -enumeró- Uno: ambos fuimos entrenados para ser mortífagos, aunque a Theo no llegaron a marcarlo -aclaró- y debimos aprender cosas peores que no ceder ante los encantos de una mujer -Hermione se estremeció al pensar por las cosas que les habrían hecho pasar- Dos: ¡Merlín, Hermione! Admito que soy narcisista, pero tampoco caería tan bajo -exclamó fingiendo sentirse escandalizado, para salir de la situación tensa en la que se había metido por nombrar su paso por los mortíos. -¿A qué te refieres? -preguntó Hermione incomprendiendo completamente la situación -¿La has visto bien? -Inconcientemente se volteó a hacerlo- Alta, delgada, buen porte, rasgos delicados, rubia, ojos grises, ¡perfecta!... Podría pasar como una Malfoy tranquilamente -expresó- Es como ver la hermana que gracias a Salazar no tuve, o lo que es peor, la versión de mi mismo en femenino -Hermione puso los ojos en blanco -No sé si me sorprende más tu retorcido humor o tu falta de humildad -comentó sarcástica. -¡Hey!, que no es mi culpa que mis atributos sean innumerables. Si hubiese nacido mujer, de seguro sería una veela -¿Hay veelas en tu familia? -Preguntó con verdadero interés -No, pero con mi belleza hubiese alcanzado -se jactó orgulloso -Eres imposible… -murmuró intentando fallidamente contener la sonrisa -Gracias, lo agregaré a mi lista de cualidades.
(…)
En otro lugar del Gran Salón estaban reunidos los Gryffindors, varios habían salido a bailar, y Ginny aprovechó para separarse con Harry del resto.
-Ve -Fue lo único que le dijo. Harry la miró perplejo- Si lo que necesitas para acercarte a ella es que te diga textualmente que te dejo libre eso hago, te dejo libre Harry, ve por ella -Pero… -quiso rebatir, pero los labios de Ginny sobre los suyos le impidieron hacerlo. No fue un beso pasional, fue simplemente un sello entre labios. Lo que Harry bien supo, sabía a despedida. -Pero nada, Harry -sonrió- Te mereces ser feliz, más que nadie en todo este lugar y yo no podré hacerlo -reconoció mientras una lágrima traviesa rodaba por su mejilla- Y tampoco quiero que por intentar forzar algo terminemos perdiendo esto que tenemos. -Pero no la amo -rebatió -Todavía -sonrió con tristeza- es sólo cuestión de tiempo, lo noté en como la miras -Harry se sonrojó- y no te sientas culpable, yo no soy la indicada en decirte nada -¿Hay alguien más? -Si -respondió firmemente- Lo hay. Pero nada tiene que ver con esto, y lo sabes. -Él asintió- Ahora que lo pienso, Gabrielle y yo tenemos algo en común… ambas nos enamoramos de ti siendo unas crías de 10 años -Y quizá a ella también se le vaya el encanto -A mi no se me fue el encanto, Harry -aseguró- sigo admirando cada parte de tu ser como en aquél momento. Te sigo amando por lo que eres, no por tu famoso nombre. Sólo nos pasaron mil cosas por delante que no supimos ver, quizá simplemente no éramos el uno para el otro, o quizá sí y en un futuro nos demos cuenta que nuestro lugar esta con el otro y sólo necesitábamos vivir otras experiencias para valorarlo -sonrió -Eres increíble -No te quiero fuera de mi vida -explicó- No quiero que perdamos esto. Pero tampoco quiero que te quedes aquí parado como un tonto, teniendo una hermosa veela velando por tu amor. Así que vale, mueve tu bello trasero e invítala a bailar -Yo también quiero que seas feliz, Ginny -sonrió- Así que espero que sigas tu propio consejo -le guiñó el ojo antes de cruzar la pista para llegar a Gabrielle. De repente lo tomaron del brazo y vio que Ginny caminaba a su par -En ese caso, creo que nos dirigimos hacia el mismo sitio.
Cuando Harry y Ginny aparecieron frente a ellos, Blaise y Gabrielle no supieron como reaccionar. Cada vez que la francesa se enfrentaba al niño que vivió, se veía envuelta en una especie de nube en la que idiotamente no podía dejar de sonreír. Blaise no estaba lejos de eso, pero en ese momento la preocupación era más grande.
-¿Cambio de parejas? -canturreó Harry divertido, mientras la música cambiaba hacia una canción lenta. La cara de estupefacción de Blaise era para retratar, si aquello era una jodida broma que alguien le avisara. La mano de Ginny sobre la suya le indicó que no, que no era ninguna jodida broma. -Cuídala -espetó Harry al pasar por su lado llevando de la mano a Gabrielle- Vale más que toda tu bóveda en Gringotts -Blaise miró confundido a Ginny que sonreía sin ningún reparo -Ya te contaré -explicó- Ahora abrázame y bailemos -Y ni un segundo se tardó en cumplir su deseo
(…)
Hermione, abrazada a Draco bailando, veía felizmente sorprendida como todas las parejas que entraron cruzadas, comenzaban a unirse a sus verdaderas mitades. Como, y aunque sonara irónico, por arte de mágica, aquella canción estaba logrando lo que profesaba en sus letras, creando amor de la nada. Sonrió al sentir los brazos de Draco en su cintura y saberse refugiada en su pecho. Al ver la felicidad en el rostro de Ginny y el alivio en el de Blaise. Como Pansy parecía tan frágil en brazos de Theo, y como este la miraba como si no hubiese otra mujer en el mundo. Como Neville y Luna bailaban distanciados, tomados de las manos y mirándose directamente a los ojos. Como Harry denotaba por cada poro de su piel y en cada movimiento su nerviosismo, y como Gabrielle le devolvía una mirada dulce, llena de esperanza y ternura. Y por último a Ron sentado en una esquina soportando las quejas de Lavender. No puso evitar sonreír, entre ellos siempre funcionaría así y aunque antes esa relación le causara a ella tanto dolor, en ese momento no podía más que sentirse agradecida, porque sino no habría forma de que ahora estuviera perdida en esos brazos bailando una de sus canciones favoritas.
-Gracias -¿Y eso porqué? -preguntó sorprendido. Hermione separó el rostro de su pecho para poder mirarlo a los ojos -Por esto -contestó encogiéndose de hombros- Fue una de las mejores noches de mi vida, Draco -También lo fue para mi, Hermione -respondió- Fue la noche perfecta -Mmm -murmuró- Faltaría una sola cosa parque sea completamente perfecta -comentó abrazándose más al cuello de Draco acercando peligrosamente sus rostros. La sonrisa que esbozó Draco le hizo temblar las piernas, pero ella no sabía que aquél gesto no denotaba ni una pequeña parte de la felicidad que él sentía en ese momento. Como tampoco notaba su corazón latir a mil por hora, o como el estómago le daba vueltas como aquél artefacto que los muggles utilizan para lavar la ropa. Todo lo que ella notaba era esa sonrisa que la estaba derritiendo por dentro.
Los dos eran completamente conscientes de lo que estaba apunto de pasar, y poco les importaba estar en el medio del Gran Salón con todos sus compañeros presentes. Sabían lo que iba a pasar y era inevitable, por lo que no quisieron apurarse, lo disfrutarían a cada tortuoso segundo. Se acercaron con los ojos cerrados, despacio, hasta que las narices se rozaron, se acariciaron suavemente con ellas, reconociendo la piel y el aroma del otro. Sus respiraciones eran aceleradas. Draco abrió los ojos para encontrar una señal que lo frenara antes de que fuera demasiado tarde, pero los ojos cerrados y los labios entreabiertos de Hermione eran más que una ferviente invitación. Los alientos se mezclaban, Hermione ya podía sentir el calor de los labios de Draco cerca de los suyos, pero el contacto nunca llegó.
Sintió como algo la impulsaba bruscamente hacia atrás, y abrió los ojos llenos de preocupación. La imagen no la dejó mucho más tranquila, Ron acababa de pegarle un puñetazo a Draco haciéndole sangrar el labio, después de haberlo empujado para alejarlo de ella.
-¡RON! -Gritó desesperada mientras se acercaba a Draco- ¡Para ya! -El muchacho reaccionó, pero no de la manera que esperaba. Sacó la varita de su túnica y la apunto, a ella, su amiga desde los once años, la mujer que como idiota estuvo tras él durante años. -¡Finite Incantatem! -pronunció aún señalándola. Hermione lo miró perpleja al igual que el resto de sus compañeros -¿Qué haces, imbécil? -espetó- Draco, ¿estas bien? -Se dirigió al rubio mientras le miraba con preocupación la herida y este asentía como única respuesta -Debe ser una poción -murmuró por lo bajo -¿De que demonios estas hablando? -Intervino esta vez su hermana -Una poción, la debe tener hechizada bajo los efectos de una po… -y la palma de Hermione estrellada contra su rostro no lo dejó continuar. -Eres un estúpido -escupió con una frialdad que perturbó más que mil gritos- Esta vez de verdad te pasaste -Yo… -¿Tú que? -Levantó el tono de voz- ¿Qué vas a decirme ahora?. Me duele, me duele que me pienses tan estúpida Ronald. Tan estúpida cuando yo fui la que salvó tu trasero tantas veces -No es por ti, no me fió de Malfoy, que de la noche a la mañana venga a un baile contigo y sean todos sonrisas no es normal -La diferencia está en que esto no paso de la noche a la mañana -aseguró. Y sin importarle que absolutamente todos los alumnos estuvieran pendientes de esa discusión hizo su más preciada confesión- hace meses que empezó esto. Draco no cambió de la noche a la mañana, es verdad. Pero yo me enamoré de él como es, y me vale una mierda que no haya cambiado. Me basta que sea él el que me hace sonreír -¿Enamorada de Malfoy? ¡Por favor, Hermione, no sabes lo que dices! -Sé perfectamente lo que digo, y ni siquiera te atrevas a poner en duda mis palabras -espetó amenazante -¡Pero es Malfoy, Hermione!, hay cientos de chicos en el colegio -No digas estupideces Ron, que cuando pensaste que Seamus estaba detrás de mi lo buscaste para amenazarlo -En ese momento absolutamente todas las miradas se dirigieron al Gryffindor nombrado- Con Víktor también tuve que soportar tu berrinche. Nada de lo que haga con mi vida te parecerá lo correcto, serías capaz de defender a Voldemort por sólo llevarme la contraria -¡Aquí la única traidora eres tú! -Escupió con furia- ¿Acaso te revuelcas con el mortífago para intentar purificar tu sangre sucia? -Y un silencio sepulcral inundo el lugar hasta que un nuevo golpe dio de lleno en la cara del pelirrojo, pero esta vez por parte de Draco, que ahora lo sostenía por las solapas de la camisa -¡Escúchame bien, estúpida comadreja! Nunca, pero nunca -remarcó la última palabra- vuelvas a faltarte el respeto a Hermione. Porque aunque en nombre de Voldemort no haya matado nunca, no significa que me vaya a temblar la varita para acabar con tu despreciable vida -escupió con asco, mientras sus dos amigos lo sujetaban por los hombros para alejarlo y Pansy le hablaba por lo bajo para intentar calmarlo. Hermione que hasta ese momento era custodiada por Ginny y Harry se soltó de su agarre para volver a enfrentarlo. -No te preocupes, no dejaría que Draco corrompa su alma por alguien como tú
Y con esa última frase, se abrió lugar a los empujones para salir corriendo hacia el único lugar donde podría encontrar paz.Cap 22 - Saliendo a la luz
**N/A:**Wooooooow!, es el capítulo más largo que escribí en mi vida! jajaja. Estuve hasta recién tipeando. Reconozco que se me fue de las manos, no pensé que iba a quedar tan largo, al contrario, al principio creí que iba a quedarme un capítulo corto.... vengo mal con los cálculos. Me arden los ojos y la espalda me esta pidiendo a gritos que pare de tipear. Así que disculpen, pero los reviews que no respondí del capítulo anterior, los responderé mañana!
Antes que nada, recuerden que los vestidos, trajes y las canciones que utilicé las voy a cargar (ni bien termine de escribir acá) en mi grupo de fans: http://www.facebook.com/groups/219206194800858/ . Agradezco a las chicas que ya se unieron, me estoy divirtiendo mucho :D
Bueno, en lo que el capítulo concierne, primeramente... Aunque sólo hice mención explícita de un sólo tema, usé cinco para este capítulo. Aunque los vaya a subir al grupo, lo dejo aquí asentado - Draco esta bailando con Hermione y los separa Harry: Careless Whisper de George Michael
- Todos bailan en ronda: C'mon everybody deElvis Presley
- Se cantan Hermione y draco Don't be cruel también deElvis -Luego bailan aniñada y sensualmenteHoung dog, para terminar con el repertorio deElvis -Y el tema que bailan al final es Making love out of nothing at all de Air Supply
Si, tuve un súper retroceso en el tiempo con la música jaja. Pero me los re imaginé a los magos escuchando esto, sobre todo Elvis.
Este capítulo tenía muchas expectativas, tanto suyas como mías, espero no haberlas defraudado, yo quedpe bastante conforme con el resultado. Debo admitir que he llorado varias veces mientras lo escribía, en la charla de Ginny y Harry, o la última conversación de Draco y Hermione. Me siento tonta, pero es como ver como mis personajes evolucionaron y estan actuando por propio convencimiento. Además de que al estar cerrando esta etapa del fic estoy soltando tensiones y tiene mucho que ver. Uf ¡Morgana me salve cuando sea el final de la historia! jajaja
Agradezco uno y cada uno de los reviews del capítulo anterior, mañana lo haré como Merlín manda, pero sepan entender que siendo las dos y pico de la madrugada la cabeza no me da más y me cuesta coordinar los dedos y las palabras al mismo tiempo y que haya coherencia jaja, además, como algunas sabían, estoy algo enferma, y eso no ayuda mucho =S
Las veo por el grupo, o por aquí mismo la semana que viene! Las quiero! ♥
Rocío