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Historia 79734 — capítulo 3
Se durmió llorando y amaneció con los ojos hinchados. Al mirarse el espejo y ver la imagen que este le devolvía tomó una decisión y se juró por Merlín no volver a dejarse afectar por ese maldito baile.
Al salir hacia la sala común casi choca con Ginny que estaba buscándola, la mirada en su rostro era indescifrable, pero Hermione dio por hecho que era un intento de disimular que ya Harry le había contado todo.
-Sé que lo sabes Ginny -la sentenció esquivándola y siguiendo su camino. Ginny se volteó e intentó seguir su actuación. -¿De que hablas, Herms?, ¿qué debería saber, eh? -La castaña empezó a reírse ante el inútil esfuerzo de su mejor amiga por disimular -¿Cómo lo sabes? ¿Es que nunca podré disimular ante ti? -reprochó dándose por vencida -Nunca, Ginny. Nunca… -dijo en tono de broma y colocó un beso en la mejilla de la colorada, que se encogió de hombros.
Se tomaron por el brazo y salieron de la habitación de mujeres, para encontrarse con los demás en la Sala Común. Cuando llegaron lo hicieron todavía entre risas, lo que llamó la atención de Harry, que estaba parado al pie de las escaleras gritándole algo a Ron, al verlas les hizo una seña con la cabeza invitándolas a seguir su camino sin esperarlos. Ron se había quedado dormido de nuevo.
-Así que irás al baile… -canturreó en medio de un suspiro la menor -¿Tienes vestido? ¿Pensaste con quién irás? -Tocó el punto justo. Hermione sintió que el estómago se le retorcía, pero enseguida recordó la promesa que se había hecho minutos atrás -No, y… mmm, no -murmuró con la mejor sonrisa que podía plantar en su cara- De todos modos, hay tiempo aún… -Si, Herms, pero debes apurarte porque ya casi todos están consiguiendo con quién ir -¿Acaso se lo hacía a propósito? -Pero fíjate, mi hermano aún no se lo ha propuesto a Lavender -los ojos de Hermione se abrieron como platos -Si, lo que escuchas -agregó viendo la cara de sorpresa de su amiga -No sé porque, pero el caso es que quizá puedas ir con él…
Sintió que tras su promesa, Merlín le había tirado una soga para sobrevivir en lo que ella pensaba sería una tortura, pero la verdad era que de ir acompañada por Ron, estaría bastante lejano de ello. Al fin y al cabo, ¿qué habría hecho demorar tanto la propuesta de Ron a su "novia"?, a menos que tuviera en mente ir con otra persona, no encontraba otra razón… De repente se vio invadida por una ola de positivismo.
Se levantó con una certeza: no le importaba lo que pensaran sus dos compañeros, no necesitaba la ayuda de nadie. Él tenía un plan y lo iba a llevar a cabo como que se llamaba Draco Malfoy.
Subió hacia el Gran Salón a desayunar sin esperar a nadie, y casi huyendo de que alguien lo alcanzara. Entró y se ubicó en su lugar sin observar a nadie a su alrededor. Recién se percató de que la mesa de su casa estaba casi vacía cuando levanto la cabeza para buscar uno de los jarros. En el trayecto que le llevó volver a bajarla hacia su taza llegó a observar con el rabillo del ojo como una melena castaña bastante alborotada hacía su entrada al Gran Salón. Sonrió para sí, y clavó su mirada en la Gryffindor, los ojos se le entrecerraron como si observara a una presa lista para ser cazada.
No sabía cómo, pero para la hora del almuerzo, ya todos estaban enterados de que concurriría al baile. La mesa de Gryffindor no era más que un tumulto de cuchicheos, miradas rápidas hacia ella, y hasta alguno que otro que osaba en señalarla. ¡Genial!, pensó, y sus ganas de ser secuestrada por un basílico y así no tener que asistir a ese maldito evento crecían. Lo peor de todo era que a pesar de ser el tema en boca de todos, ningún chico se había acercado a invitarla, ni siquiera Cromac al que cada vez que levantaba la vista lo sorprendía mirándola.
Estaba ensimismada pensando en que hechizo podía utilizar para simular alguna enfermedad que "lamentablemente" la imposibilitara a asistir, cuando Neville se sentó a su lado golpeando sin querer una pierna contra el banquillo, lo que la sacudió y sacó de su burbuja.
-Hola, Hermione -la saludó con una amplia sonrisa en el rostro -escuché que estas obligada a ir a la fiesta, aunque no querías… lo siento -su rostro reflejó que realmente lo sentía, porque su sonrisa se evaporó de inmediato -No te preocupes, Neville -intentó mostrarse relajada y le sonrió- tampoco es algo tan terrible -recordó la frase que le había dedicado Harry el día que le dieron la noticia. Hizo una extraña mueca -Ya creía yo eso -volvió a mostrar su amplia sonrisa -y dime, ¿ya tienes con quién ir? -Hermione casi se ahoga con la porción de tarta que estaba masticando, pero lo disimuló. ¿Acaso Neville la iba a invitar a asistir con él? -No, recién anoche recibí la nota, y la verdad es que todavía no lo pensé -dijo con toda la despreocupación que le era posible transmitir -¿Y tú? -Ehmm... -Neville titubeo y hasta pareció ponerse incómodo -¿Puedo hacerte una pregunta y me responderás con sinceridad y me jurarás por Merlín que quedará entre nosotros? -Por supuesto… -Bueno, verás -comenzó dudoso -tengo en mente alguien ¿sabes?, pero tengo miedo que me rechace -Hermione asintió invitándolo a continuar, entonces Neville lo soltó -¿Crees que si le digo a Luna Lovegood ella aceptará? -Hermione sonrió alegre. Sabía que hacía tiempo a Neville le gustaba Luna, y la reciente pelea entre esta y Dean le daba una enorme chance a su amigo, por un momento envidió a Luna y la valentía del Gryffindor… -Estoy casi segura que sí -le respondió pasándole la mano por la espalda, como dándole ánimos. Neville suspiró aliviado -De todos modos, te aconsejo que te apures, a las chicas no nos gusta esperar y a veces eso nos lleva a tomar decisiones precipitadas -Dicho esto Longbotton asintió y salió casi corriendo del salón. Hermione rió divertida. Al levantar la mirada sintió la de un particular Slytherin dirigida directamente a ella. Draco temía que el bueno para nada de Longbotton se le hubiese adelantado, tenía que actuar rápido.
No iba a negar que encontrar a Draco mirándola de aquella manera la había sorprendido, pero tampoco era nada del otro mundo como para preocuparse, y así desplazó ese momento de su mente inmediatamente. Tenía una hora libre, y nada mejor que hacer que instalarse en la biblioteca a leer, así que terminado su almuerzo se dirigió hacia allí. A mitad de trayecto encontró a Ron doblando por uno de los pasillos. Esa rara sensación que la había acompañado durante todo el desayuno volvió a hacerse presente junto con el valor Gryffindor, y aceleró sus pasos para alcanzarlo. Pero lo que vio tras esa esquina volvió a desmoronarle el alma hasta los pies, no sólo estaba con Lavender, besándose como si el mundo fuera acabarse -como ya era costumbre- sino que cada vez que sus labios se separaban, la rubia gritaba "Iremos juntos al baile", como si buscara que todo el mundo lo escuchara. Lo volvió a pensar y se rió amargamente al afirmarlo… ¿qué otra cosa buscaría que eso?
-¡Que imagen tan patética! -una fría voz sonó a sus espaldas, eran tan fácil adivinar de quién de trataba, nadie más arrastraba las palabras al hablar de tal manera… ¿pero que hacía allí? Claro, ella no sabía que la había estado siguiendo desde que salió del Gran Salón. -¡Púdrete, Malfoy! -murmuró entre dientes sin siquiera darse vuelta a mirarlo -Veo que me reconoces, Granger -siseó acercándose hasta ella hasta quedar justo detrás -¿Tal obsesión llevas conmigo? -le susurró suavemente al oído -Te lo repito -se dio vuelta, dejando sus rostros completamente enfrentados -¡No me molestes! -desmenuzó las palabras letra por letra, para que no se quejara que no había entendido. Draco sonrió de lado -¿Y sino qué? -ninguno de los dos se movía de su lugar, sentían el aliento del otro al hablar, pero no se dejaban inmutar por ello -Estas jugando con fuego, Malfoy -amenazó. La serpiente largó una risa burlona -¿Y se supone que el fuego eres tu, Granger? -volvió a reír -Me subestimas demasiado -sentenció- a veces se te olvida que por algo soy una Gryffindor -¡Oh!, claro, claro, cierto… -Asintió como si lo que acababa de decirle la chica tuviera alguna importancia. Nuevamente se rió he hizo estallar a Hermione -¡Puedes dejar de reírte! -gritó furiosa alejándose, olvidando que Ron y Lavender no se encontraban a mucha distancia y podían oírla. -Parece que la ratita tiene carácter -se burló conteniendo la risa, sabía que si lo volvía a hacer lo que seguía era un cachetazo -¡Te lo advertí! -Draco pareció pensativo por unos momentos hasta que asintió -Es verdad… "el fuego leonino" -La castaña se volteó antes de tener que seguir soportando la sonrisa socarrona de Malfoy, pero este la sujeto de un brazo antes de que pudiera dar si quiera un paso -Tampoco te pongas así, Granger -musitó el muchacho seriamente, y Hermione giró sobre sus pasos al no poder creer lo que oía, su voz parecía tan…. ¿sincera?
Fueron unos segundos, pero parecieron horas. Al darse vuelta chocó directamente con unos brillantes ojos color mercurio, ya no quedaba rastro de aquél insípido hielo que estaba acostumbrada a encontrar en su lugar. A Draco le pasó algo similar, a diferencia que nunca siquiera había fijado su vista en las avellanas que tenía la muchacha como par de ojos, a aquel color chocolate que no hacía más que hipnotizar e invitar a adentrarse más en ellos. No se sabe que fue, pero algo los sacó simultáneamente de su trance y ambos por inercia sacudieron la cabeza simulando que nada había pasado. -Tengo una propuesta para hacerte -escupió rápidamente el rubio. No quería detenerse mucho en pensar las palabras porque se arrepentiría. -No me interesa -contestó casi en simultáneo -No seas orgullosa, Granger. Ni quiera me has escuchado… -Es simple, nada de lo que ofrezcas puede interesarme -contestó altanera tomando envión para salir definitivamente de allí -Yo creo que sí… -musitó el muchacho y fue suficiente para hacerla parar en seco. Arqueó una ceja denotando su curiosidad y sorpresa, lo que incentivó a Draco a seguir -¿Entonces me escucharás? -Hermione asintió levemente con la cabeza, pero sin quitar su postura altanera, dando a entender (o intentándolo) que estaba ahí haciéndole un favor -Dentro de unos meses será el Baile de Fin de Año, sé que no tienes pareja, y esta vez no está aquí Krum para sacarte las papas del fuego -¿Quién te ha dicho que no tengo pareja? -espetó. La mueca que le dedicó Draco fue tan legible que no necesitó escucharlo hablar, y prosiguió antes de que lo hiciera -Iré con Neville, Longbotton… -no entendió porqué, pero instantáneamente el rubio estalló en carcajadas -¿Y se puede saber de que te ríes? -Buen intento, Granger -Hermione volvió a poner esa cara de desconcierto que tanto divertía a Draco -te hubiera creído de no ser que cuando venía hacia aquí me encontré a Longbotton pidiéndoselo a Lunática Lovegood… -¿Enserio?, ¿Y ella que le respondió? -la curiosidad le ganó y por un instante olvido que delante tenía a Draco Malfoy, no a Ginny… -¿Bromeas, Granger? Oí lo que me interesaba oír y me marche -de su semblante se había borrado todo rastro de pasadas risas, se tensó completamente. -Bueno, ¿y a que viene todo esto? ¿Tienes alguien en mente para proponerme, o qué? -el malhumor también se había apoderado de ella. Estaba perdiendo sus preciados minutos de lectura, en soportar las tonterías de Malfoy. -Si, y lo tienes justo frente a ti -Y ahí estaba, otra vez la sonrisa arrogante por un lado y el rostro completamente desorbitado por el otro. Hasta que finalmente la que rió esta vez fue la Gryffindor. -¿Me tratas de idiota verdad? ¿Me has hecho perder todo este tiempo para esto? -Primero -enumeró con aire de superioridad- tu has sido la curiosa que se ha quedado a escucharme. Segundo, te he tratado de idiota durante siete años ¿no cazaste las indirectas?... igualmente este no es el caso, hablo enserio -Hermione amago a responderle furiosa, pero Malfoy logró impedirlo con sólo levantar la mano -No creas que lo hago por el hecho de ayudarte, Granger, y mucho menos porque sea de mi interés ser tu pareja -Entonces, ¿por qué me lo pides? -Por maldad, pura y exclusivamente -y antes que la chica reprochara o siquiera volviera a exponer su cara de desconcierto agregó- y de verdad, creeme que tu terminarás aceptando por lo mismo. -Eso es imposible. Tu y yo no manejamos los mismos códigos, hurón -espetó ofendida -Eso no esta en duda, y lejos estoy de querer tener los mismos criterios que una santurrona como tú, pero esto va más allá de eso -para su sorpresa, Hermione permaneció escuchándolo- Mi maldad es por pura diversión, mientras que tu lo harás por la inocente acción de generar celos -¿De qué hablas? -¿Y de verdad tú eres la más lista de Hogwarts?... claro, de esto no hablan los libros -se corrigió divertido -Es más que evidente el amor que sientes por el pobretón Weasley -esperó que saltara en su defensa, pero era tal su enojo con Ron que solo frunció un poco los labios -y que esta situación con la insoportable Brown ¿cómo decirlo?... ¿te lastima? -se ensanchó en orgullo al ver que ahora también presionaba sus dos puños pegados al cuerpo -y que todas las esperanzas que albergabas de que te propusiera y al baile contigo, se desvanecieron hace…-simuló ver su reloj -¿5 minutos? -¿Y tu que tienes que ver en todo esto? -no pudo disimular el nudo en su garganta, lo que hinchó aún más el inflado pecho del orgulloso Draco -No seas ansiosa y déjame continuar -adquirió un tono que intentaba sonar comprensivo -ya te lo he dicho, yo sólo busco divertirme a costa de todo esto. Y tu, bueno, conseguirás poner celosa a la comadreja colorada, y humildemente no hay nadie mejor que yo para ser él motivador -Hermione pareció evaluarlo -No lo sé -murmuró apenas ilegible- ¡eso no esta bien! -¡Oh!, ahí esta la correcta y santurrona rata de biblioteca -se quejó -¿Acaso no te aburres de ser como tú? Vamos, Granger, tampoco es que vas a cambiar las notas de un examen o dar parte de enferma cuando no lo estas -Hermione se tensó al escuchar esto último, su plan era verdaderamente peor que lo que le ofrecía Malfoy -Es un juego inocente -agregó y pareció dar justo en la tecla. Como si necesitara un último empujón, Ron y Lavender pasaron por su lado sin siquiera notar su presencia. La muchacha los miró volviendo a tensarse y volvió la mirada al rubio que tenía delante -Acepto -cedió a regañadientes -pero jugaremos con mis reglas -De acuerdo -aceptó el muchacho sin poder simular su sonrisa triunfante -¿Alguna que quieras exponer en este momento? -¿Sabes bailar? -lanzó la pregunta tan rápido que parecía que llevaba horas pensándola. El muchacho se sorprendió de tal modo ante el interrogante que dio algunos pasos hacia atrás y la miró desquiciado -¿Qué clase de pregunta es esa? -La clase de pregunta que respondes por sí o por no -ahora era ella la que manejaba la postura arrogante, pero al ver que así no iba a conseguir respuesta alguna, intentó por otro lado -Es que en el torneo de los 3 reyes, en el baile de Navidad, si bien asististe no te vi pisar la pista de baile en ningún momento… -No estaba de ánimos… -se excusó. Hermione que interpretó enseguida, largó una pequeña risita -Okay… de todas formas, puedo aprender -no iba a dejarla salir triunfante de allí, en todo caso, que pareciera que él la dejaba hacerlo. Le guiñó el ojo y volvió a adoptar esa postura tan irritablemente sensual. -Te enviaré mi lechuza con día y lugar -fue lo último que dijo antes de dirigirse escaleras abajo -¿Para? -inquirió la leona asomándose a las mismas -¡Ensayar!, ¿no es lo que querías? -llegó a escuchar antes de que la platinada cabellera se perdiera de vista
Se apoyó contra la pared proponiéndose procesar toda esa información. Iría al Baile de Fin de Año, la acompañaría y bailaría con Draco Malfoy, le daría celos a Ron Weasley, y posiblemente el resto de sus amigos no le dirigiría más la palabra cuando se enteraran… ¡Genial!
Entonces recordó las palabras que no hacía más de media hora le había dedicado a su amigo Neville, "A las chicas no nos gusta esperar y a veces eso nos lleva a tomar decisiones precipitadas" y que sin querer se acababa de convertir en el mejor ejemplo de ello…
N/A: Hasta que apareció el Dramione :P El plan se pone en marcha...¡GRACIAS por los reviews y favoritos!