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Historia 79734 — capítulo 4
Estaba desquiciada. Si, esa era la palabra: completamente DESQUICIADA. Sólo a una loca semejante se le ocurre siquiera pensar aceptar una propuesta de Malfoy, y ella no sólo lo había pensado sino que había aceptado así sin más. En vez de estar ordenando su baúl, creyó que lo más conveniente era hacer las valijas e instalarse un tiempito en San Mungo. No sabía si reírse o llorar, si ir corriendo a contárselo a alguien o llevárselo hasta la tumba que ella misma se cavaría -El Baile de Fin de Año-. Lo único que sabía es que ya no tenía marcha atrás, y que aunque pudiera ir ahora mismo y decirle a Malfoy que se había arrepentido, jamás le daría al hurón un motivo más para burlarse.
Draco por su parte era la antítesis exacta de Hermione, estaba exultante, las cosas habían salido mejor de lo que planeaba. El mismo pobretón le había servido en bandeja a su amiga, si no anduviera a los besos por los pasillos a la vista de todos, reconocía que le iba a costar un poco más que la santurrona aceptara… pero sólo un poco.Ahora tenía que poner en marcha su plan, tenía que preparar el terreno para que el día del baile la bomba estallara y causara un verdadero destrozo. Tenía que ser cauteloso, ir lento pero a paso firme y seguro. Sonrío y sus ojos brillaron de una manera especial de sólo pensarlo, demostraría lo mortal que podía ser el veneno de una serpiente hasta para un león dorado. Se tiró boca arriba sobre su cama y poso sus manos entrelazadas sobre su pecho, relajado, con el rostro inmutable, lleno de esa paz que hacía mucho no concebía.
Tres semanas tuvo que soportar la pobre Hermione las miradas constantes de Draco en las clases compartidas, o en las comidas en el Gran Salón buscando algún tipo de reacción que ella no llegaba a descubrir, pues lo único que lograba era ponerla nerviosa… ¡Que idiota!, ¿qué otra cosa buscaría Malfoy que molestarla y ponerle nerviosa?, se irritó más todavía al darse cuenta y le dirigió una mirada de odio al rubio volteándose, y dándole el gusto, porque al hacerlo provocó que su sonrisa cínica se plantara en el pálido rostro del muchacho, que no podía creer lo rápido que le resultaba inquietarla y el sumo placer que le daba ver los resultados.
En esas tres semanas, además de sus incómodas miradas, la Gryffindor no tuvo noticias del rubio, a pesar de que le había hecho saber que le enviaría una lechuza. Los primeros días estuvo bastante pendiente de ello, pero al darse cuenta la estupidez que estaba cometiendo, intentó ocupar su cabeza en otra cosa, aunque quedara sólo en intentos.
Era tan evidente la actitud extraña que había tomado en este tiempo, que hasta el poco perceptivo Ron se había dado cuenta de ello. Hermione necesitó un escape y decidió compartir su secreto con Ginny.
-Ginny, tenemos que hablar -le comento a la salida de la clase de Pociones, mientras la agarraba del brazo y se dirigía a los arbustos al lado del lago -me tienes que jurar que no vas a contarle esto a nadie -la colorada asintió -y cuando digo nadie, eso también concierne a Harry y Ron
-Por Merlín, Mione!, te lo juro, pero cuéntame de una vez que me vas a matar con la intriga
-Bueno, es que… -titubeó nerviosa, mordiéndose el labio. Su amiga le clavó la mirada furiosa, ¡ahora hablaba o hablaba! -¡Es difícil Ginevra! -se quejó -iré al baile con Malfoy -escupió sin más rodeos, dejando completamente perpleja a su amiga que parecía había perdido el habla, porque abría y cerraba la boca sin poder articular palabra.
-Mal… ¿Malfoy? -tartamudeo. Su amiga asentía- ¿Draco Malfoy? -necesitaba cerciorarse, pero no se daba cuenta que el tono de su voz se iba elevando hasta que vio los gestos desesperados que le dirigía Hermione para que disimulara.
-Si, Malfoy, Draco Malfoy… no va a ser Lucius
-Y… lo que me cuentas no me parece mucho más fundado que eso -la castaña la miraba seria -Sin ánimos de ofenderte, amiga -le sonrió borrando todo rastro de enojo -Ahora cuéntame como llegaste a eso, ¡Por las barbas de Merlín, Herms!
Ginny era un espectáculo. La mutación de gestos y gritos ahogados que profería mientras su amiga le relataba la historia, eran más interesantes que la historia en sí.
-¿Y ya arreglaron el encuentro clandestino? -rió cuando la mayor terminó su relato
-No Ginny, ¿no escuchas que te digo que hace tres semanas que estoy esperando la maldita lechuza? -Ginny asintió divertida -Para mi que su idea es dejarme de plantón, si, si, es por eso -se auto respondió
-¿Tu te crees que Malfoy va a dejar pasar el momento así sin más? Te equivocas, Herms. Va a llegar hasta las últimas, hasta no ver la cara de mi hermano desorbitada cuando entres de su brazo no parará… la verdad me gusta su plan, hay que reconocer que no es ningún improvisado, tiene cerebro -Hermione no pudo hacer otra cosa que reír ante ese último comentario. No se arrepentía de haber confiado en Ginny, ahora no sólo se sentía más aliviada por desahogarse, sino también no tan desquiciada… pues al fin de cuentas a su mejor amiga no le parecía una locura lo que iba hacer, sino que hasta se había entusiasmado.
-Entonces, ¿no crees que estoy loca?
-Oh, ¡claro que lo creo!, pero no por esto -explicó riendo- Sin dudas creo que esto es de lo más racional que has hecho en mucho tiempo -Hermione no pudo disimular su cara de confusión. Una cosa es que creyera que no estaba mal, pero otra era que tildara semejante acto de racional.- Fíjate, ¿recuerdas cuándo Harry no me daba ni la hora, y yo estaba tonta y perdidamente enamorada de él? -su amiga asintió- ¿Recuerdas lo que me dijiste?
-Que debías actuar más naturalmente y no quedarte muda o salir corriendo cada vez que lo vieras -ambas rieron al recordar esas situaciones
-Si, pero justamente es lo otro lo que quiero que recuerdes -Hermione intentó hacer memoria, pero se rindió mirando a su amiga a la espera que le dijera algo más- Me aconsejaste que conociera otros chicos, que saliera con alguien… que distanciara un poco -Herms volvió a asentir- ¿No crees que es hora que tomes el mismo consejo? Quizá Ron así se de cuenta lo que esta dejando ir, está demasiado tranquilo sabiéndote a su lado cuando el lo disponga… ¡un susto no le vendría nada mal! Es mi hermano, y me encantaría que fueran felices juntos, pero hasta quizá sin quererlo lo termines olvidando y enamorándote de otro -sonrió
-Ginny, ¿te das cuenta que de quién hablamos es Draco Malfoy?
-No estoy diciendo que vayas a enamorarte de él, o quizá si… el punto es que te des cuenta que hay otros chicos además de Ronald, y que te mereces la oportunidad de conocerlos. Quizá descubras algo en Malfoy, o no, pero no podrás decirte quo lo intentaste
-Es imposible que me enamore de Malfoy, Ginny, descarta esa teoría -reprochó- Tampoco es que lo vaya a conocer mucho en un baile… Ahora mi propósito es provocar en Ron lo mismo que tu en Harry cuando te veía con Dean -bromeó
-Bueno, por algo se empieza -rió Ginny mientras se abalanzaba sobre su amiga y la abrazaba tirándola sobre el césped. Ambas estallaron en sonoras risas hasta que se percataron de la presencia de dos chicos parados frente a ellas
-¿Y a qué se debe tanta risa? Si se puede saber, claro…-simpatizó Harry. A las dos les costó recuperar el aire para poder hablar
-¡A que nos queremos! -canturreó la colorada mirando con complicidad a su amiga y desatando otro estallido de risas. Los chicos se miraron entre ellos, Ron arqueo una ceja y Harry encogió los hombros. "Mujeres" murmuró por lo bajo el pelirrojo y se unieron a la risa de las otras dos.
Ninguno se percató que cierto rubio los observaba desde tras una de las columnas del castillo.
-Si que te costará romper ese grupito, amigo -irrumpió Blaise- la tienes difícil
-Eso es lo que tú crees, está saliendo todo incluso más fácil de lo que creía -replicó
-¡Wow!, eso si que no se nota…sin ánimos de ofender -se disculpó a ver la furiosa mirada que le dirigía su amigo
-No es mi idea lograrlo de un día para el otro -se defendió. Escupía las palabras con una furia que no iba dirigida al moreno- Lo que fácil viene, fácil se va, deberías saberlo.
-Ya ¿y cuánto crees que tardarás?
-Iré despacio -los ojos se le iluminaban, como cada vez que repasaba su plan -la estocada final será en el baile, ya lo sabes. Debo ser cuidadoso hasta entonces. -Blaise se limitó a asentir con la cabeza y ambos permanecieron en silencio. Había algo en plan de su amigo que no le convencía, además que le parecía absurdo gastar su preciado tiempo en idear algo semejante, era darle demasiada importancia al gheto de Potter.
Después de la cena, se encontraba con Ginny en la Sala Común, ya todos se habían ido a dormir, pero ellas todavía no tenían sueño así que aprovecharon esa soledad para repasar para el examen de Transformaciones que tendrían dentro de dos días. No es que ahora Ginevra le siguiera el ritmo a su amiga en cuanto los estudios, pero en verdad estaba bastante desorientada y un poco de repaso extra no le vendría mal. Tan abocadas a sus libros se encontraban, que ninguna se percató que hacía fácil diez minutos una hermosa lechuza negra golpeaba con su pico una de las ventanas, fue la menor quien la descubrió cuando volteó a mirar el reloj que colgaba en la pared.
-Herms, ¡mira, una lechuza! -exclamó extasiada. Hermione la miró tratando de entender a que se debía tanta efusividad de su parte -¡Debe ser de Malfoy!
-¡¡Shhhh!! ¿Quieres acaso que se enteren todos? -chilló entre dientes furiosa
-¿Viste tu la hora?, deben estar ya en el quinto de sus sueños. Ahora ¿quieres tu ir a buscar esa bendita nota?
Hermione apoyó su pluma en el libro que estaba leyendo y se paró cuidadosamente para no hacer ruido con la silla. Se dirigió a la ventana y apenas la abrió la lechuza se coló por ella y reposo en el respaldo de un sillón. Al acercarse a ella notaron sus plumas algo alborotadas a causa del viento, y Ginny la acarició reconociendo al tacto que el pobre animal se estaba congelando allí afuera. Se quedaron contemplándola de tal modo que casi olvidan por completo la nota, es que sus hermosos ojos grises contrastaban tan espectacularmente con su plumaje negro que no se podía hacer otra cosa que mirarla.
-No me extraña que sea de Draco -chistó la colorada- Ahora hazme el favor de fijarte que dice
Hermione abrió esa nota con la misma torpeza que había utilizado para con la de la profesora McGonagall. La releyó varias veces sin hacer comentario alguno, ni reflejar ningún signo de nada en su cara, lo que exasperó a su ansiosa amiga y le arrebató el papel de las manos, leyendo su contenido en voz alta y con cierto dramatismo romántico:
Granger:
Mañana martes a las siete, antes de la cena, en el 7mo piso
Confirma con Nevenka
D.M
-¿Nevenka? -irrumpió Ginny apenas terminó de leer
-Supongo que se trata de la lechuza
-Eso lo sé, Mione. Pero sólo a Malfoy se le ocurre llamar así a su lechuza -comentó mientras reía acariciando al animal en cuestión
-A mi me gusta -se quejó llamando la atención de su amiga -Es el nombre de la Diosa Griega de la música
-No creo que Malfoy tuviera en cuenta eso cuándo se lo puso…
-No creo que se le haya ocurrido por otro motivo que no fuera ese -su voz sonó un tanto a protesta, lo que le causó suma gracia a Ginny
-Oh, Hermione Granger ya esta defendiendo a Draco Malfoy -canturreó divertida
-¡¡Calla, Ginny!! Defiendo el nombre de la lechuza, lejos estoy de congeniar con Malfoy… además "Pigwidgeon" -terminó en tono despectivo, endureciendo el semblante de su amiga que la miraba seria y con el entrecejo fruncido
-Al menos Pigwidgeon es un nombre divertido, va con su personalidad -argumentó triunfante -Ahora tienes cosas más importantes que hacer que pelear por el nombre de una lechuza… ¡Confirma esa cita!
-No puedo hacerlo -murmuró mirando al piso sabiendo la reacción que causaría en su amiga
-No, otra vez tus ataques de moralidad no, Granger!, vas a confirmar esa cita como que me llamo Ginevra Weasley
-Lo siento, Penélope Clearwater, pero no puedo. Tengo clase de Runas -explicó
-Bueno, pero sí sólo es eso, postérgale para el otro día y listo -Hermione la miró por unos segundos evaluando la sugerencia de su amiga. Cuándo se convenció de aceptarla, volvió hacia el escritorio donde se encontraban sus cosas, tomó un pedazo de pergamino y escribió:
Malfoy:
Mañana a esa hora tengo una clase recuperatoria de Runas, ¿tendrás inconveniente en pasarlo al Miércoles a la misma hora?
H.G
Ató la nota a la pata de Nevenka, le dio unas golosinas para lechuza y volvió a abrirle la ventana por la que desapareció perdiéndose en la oscuridad de la noche. No saben cuánto tiempo pasó, pero podían asegurar que no más de diez minutos cuando la lechuza volvía a golpear la ventana
-¿Se habrá perdido? -inquirió Hermione dada la extrañeza de su vuelta tan rápida. Pero esa teoría se disipó al ver que la caligrafía plasmada en el papel no era la suya, sino que del Slytherin… no era difícil distinguir esas letras estrechas y pequeñas pero sumamente prolijas, casi dibujadas.
Si lo hay, tengo entrenamiento de Quidditch. Dime que el Jueves estarás libre, es mi última oferta.
D.M
-¡Encima presume como si estuviese haciéndome un favor! -se quejó Hermione
-Mione, por mucho que te cueste aceptarlo, te lo esta haciendo -se burló Ginny mientras la castaña bufaba, dándole (a su manera) la razón. Cogió otro trozo de pergamino y presionando la pluma con furia contra el, respondió:
El Jueves está bien. Nos vemos ahí en a la hora indicada
H.G
-¿Porqué querrá verme en el séptimo piso? -dudó Hermione mientras le volvía a abrir la ventana a Nevenka
-¿La Sala de Menesteres, quizá? -Ginny le guiñó el ojo, y ella aceptó que tenía razón. Miró el reloj y al devolverle la mirada a su amiga no hicieron falta palabras para decidirse a ir a dormir.
Esos dos días pasaron más rápido de lo que podía imaginar, de repente se vio entrando a las mazamorras para tener su clase de Pociones, lo que significaba que ya era Jueves. En el aula no había rastro de aquella cabellera rubia que esperaba encontrar. Estaba acomodando sus cosas en el pupitre que compartía con Ginny cuando esta le proporciono un seco codazo en el costado, Hermione la miro rabiosa cuando la colorada le señalo con la cabeza a alguien que ingresaba en ese momento al aula y ella inconcientemente miró, ¿para qué? si sabia a quien iba a encontrar, pero ella miró igual, miró y choco de lleno en esos ojos hielo que también la miraban, y de repente sintió palidecer, como si le hubiese bajado la presión y cada uno de los músculos se le tensó nervioso. Ginny largó una risita al ver la reacción de su amiga, la que se vengó devolviéndole el codazo.
Nunca se había arrepentido tanto de sentarse en los primeros bancos, a mitad de la clase se sentía tentada de irse al fondo junto con Harry y Ron. Como pequeñas dagas podía sentir las miradas de Malfoy en su nuca "así nunca va terminar la poción en tiempo y forma" pensó quejosa, segundos después cayó en cuenta y se lo reprochó a ella misma "*¿y desde cuando me importa como le vaya a Malfoy con las pociones?".*Por suerte la preparación indicaba que la mezcla se revolviera con énfasis, porque en ese momento no era capaz de hacerlo con suavidad. El color y la consistencia era exactamente lo que el libro indicaba, y divisó que Ginny iba bastante encaminada, lo que terminó de tranquilizarla. Faltaban diez minutos para que la clase terminara y ella ya estaba en el escritorio de Slughorn entregándole un frasquito con su poción terminada, al voltearse para volver a su pupitre casi choca con Malfoy que también llevaba en manos su muestra terminada, y según pudo observar en perfectas condiciones… "lo subestimé".
El resto de las clases transcurrieron en normalidad, salvando comentarios de Ginny que no hacían más que ponerla nerviosa. No sabía con precisión que le generaba esos nervios, suponía que se debía a la idea de estar sola con Malfoy en una sala dónde nadie más que ellos iban a poder entrar y que básicamente a menos que pudiera defenderse estaba en completas manos de su enemigo de toda la vida… Si, eso era motivo suficiente para estar nerviosa.
Después de su clase de Artimancia fue hasta su habitación a dejar la mochila, y a penas tuvo tiempo de saludar a Ginny antes de salir hacia el encuentro del Slytherin. Llegó hasta el lugar indicado casi sin aliento y Draco ya estaba allí, apoyado sobre una pared con esa pose aristocrática que tanto lo caracterizaba, pasándose la mano por el pelo.
-Puntual Granger, así me gusta.
-Me parece justo que cumplamos con lo que se pacta, ¿no? -contestó en tono soberbio. Draco sonrío
-También me gusta esa actitud -espetó antes de situarse frente al paredón y fijar su vista en él. Como era de esperar, momentos después hacía aparición una puerta.- ¿Pasas, Granger? -la invitó abriendo la puerta y haciendo un movimiento teatral con la mano. Hermione puso los ojos en blanco e ingresó a la sala.
No sabía que había pedido el hurón con exactitud, pero el lugar disponía de absolutamente todas las comodidades, tanto para ensayar un baile, como para estudiar, o simplemente pasar un rato de distensión. Lo miró con tal sorpresa que el muchacho no pudo hacer más que sonreír pagado de sí mismo.
-Bueno, hurón -irrumpió la muchacha -¿vamos a ensayar o qué?
-¿Tanto apuro, Granger? ¿O acaso me tienes miedo? -siseo con su tono seductor. Hermione se mordió el labio y sacudió la cabeza
-Guárdate las insinuaciones para Parkinson
-¿La gatita esta celosa acaso? -se burló, acortando distancia
-Ensayamos o me voy ya, Malfoy
-Está bien, está bien -reconoció poniendo las manos a la altura de la cabeza -aunque reconozco que te pones sexy cuando te enojas -sonrió de lado. Hermione estaba volteándose hacia la puerta cuando la sujeto del brazo -Ensayemos.
Inconcientemente Draco bajo la mano que sujetaba el brazo de Hermione y la tomó de la mano llevándole hasta el centro de lo que simulaba ser una pista de baile. Sacó su varita y la dirigió al aire, pero la castaña lo paró en seco con la mano que tenía libre.
-Sin música -ordenó -Primero fijemos los pasos -explicó al ver la cara del chico después de su primera orden, luego de esto obedeció sin protestar y volvió a guardar la varita en su túnica. Ninguno de los dos parecía saber como seguir, aunque sus miradas parecían tirarle indirectas al otro para que diera el primer paso.
Draco fue quien rompió el hielo colocando ambas manos sobre la cintura de la Gryffindor, quiso pasar por alto la descarga eléctrica que le recorrió por los brazos, pero entonces reconoció que era la primera vez en siete años que la tocaba, al levantar la vista observó las pecas que la muchacha tenía dispersas por la nariz y se le escapó una suave sonrisa. En Hermione la sensación no fue muy distinta, el tacto del rubio le provocó un raro escalofrío por la columna que se prolongó por el resto del cuerpo cuando sus fríos ojos se posaron en los suyos.
-La mano, Draco -le señalo pidiéndole que extendiera una y la colocara sobre la suya, no se dio cuenta que lo había llamado por su nombre. Draco sacudió la cabeza confundido, y accedió al pedido de la chica mientras ella posaba la otra en su hombro -Lo que sigue es fácil -explicó -como en un cuadrado, uno, dos, tres cuatro -contaba a medida que daba pasos y él se ingeniaba para seguirle -uno, dos, tres, cuatro…
"Uno, dos, tres, cuatro" contaba el rubio para sí mismo mirando sus pies para no perderse "Uno, dos, tres, cuatro" iba subiendo la mirada a medida que iba tomándose confianza, "Uno, dos, tres, cuatro… se sabe mover bien la sangre sucia…Uno, dos, tres, cuatro… seguramente debajo esa falda hasta las rodillas esconde unas buenas piernas…*Uno, dos, tres, cuatro… ¿eso es olor a vainilla?... Uno, dos, tres, cuatro… si, es vainilla…. Uno, dos, tres, cuatro… ¿porqué nunca me percaté en sus labios realmente deseables, o en sus ojos?, son realmente raros… cuatro…¿cuatro?, ¿dónde tienes la cabeza, Malfoy, por Merlín!".*Y al verse perdido en la cuenta decidió improvisar y hacer girar a la castaña de manera imprevista, esta se asustó de tal manera que ahogó en un grito y al extender el brazo para mantener el equilibrio golpeo algo que la hizo gritar aún más fuerza.
-¡Qué no es para tanto Granger! -se quejó pensando que tanto espamento se debía sólo al susto. Poco tardo en divisar que la chica estaba en cuclillas sujetándose una mano contra el pecho y ¿sollozando? -¡Mierda, Granger! -bramó abalanzándose hacia ella. La chica levantó la cabeza con cuidado, dejando ver las lágrimas surcando su rostro, y rápidamente volvió la vista hacia su mano herida llena de sangre. Draco se la tomó con delicadeza alejándola de ella para poder examinarla. Se podían divisar pequeños trocitos de cristal clavados en toda la superficie de la palma, un escalofrió por la impresión lo hizo estremecer.
-No hace falta que te manches, Malfoy -murmuró con apenas un hilo de voz
-¿De que hablas? -Draco ni siquiera era capaz de retirar la vista de la mano herida, y tampoco se empeñaba mucho en entender a que se refería con eso
-¡A mi sangre sucia, Malfoy! -ahogó en un grito que al rubio sorprendió por completo -no hace falta que pases por esto -volvió al tono anterior, denotando todas las lagrimas que tenía amontonadas en la garganta
-No digas idioteces ¿me haces el favor? -ahora fue el turno del muchacho de levantar el volumen de la voz -No es momento de discusiones adolescentes -Hermione dudó por un instante si estaba escuchando de verdad eso, o había perdido tanta sangre que se había desmayado y era todo un sueño. Fuera cual fuera la realidad, no pudo evitar sonreírle. Malfoy reparó en esto y se serenó -Ahora deja que me ocupe de eso, antes de que tu mano se infecte de verdad
Al poco tiempo trajo consigo una especie de botiquín lleno de frasquitos rotulados con distintas pociones y algunas gasas y vendas. Tenía la respiración entrecortada, lo que develaba que había hecho todo corriendo.
-¿Dónde conseguiste eso? -inquirió impresionada Hermione, de verdad había sido rápido y ese era un botiquín digno de la enfermería del castillo.
-Estamos en la Sala Multipropósito -respondió como si aquello fuera obvio- no hice más que desearlo -sonrió antes de volver la vista a la mano de ella. La tomó con sumo cuidado, y con una pinza extrajo uno a uno los pequeños cristales, de vez en cuando Hermione daba un respingo de dolor, pero sabía que el chico lo hacía lo mejor que podía por lo que no se quejaba, mientras que Draco prefería no reparar en las reacciones de la chica para hacer todo el trabajo "duro" de una vez. Terminada la extirpación, prosiguió a pasarle una gasa con un líquido naranja -Es para terminar de limpiarla -le explicó y Hermione asintió mientras apretaba los labios. -Es lo último, lo prometo -le murmuró compasivo- con esto ya no dolerá -le indicaba mientras le mostraba una nueva gasa, esta vez teñida de verde. Al primer contacto no pudo evitar gemir del dolor, pero al pasar los segundos no sólo ya no sentía el dolor de la poción, sino que tampoco el de los cortes, de inmediato la respiración volvió a su normalidad y dejó de temblar, al notarlo, Draco también sintió que dejaba una mochila pesada atrás. Ahora la curación era más tranquila, no había nervios por parte de ninguno, y podían actuar con mayor tranquilidad, con un toque de varita, el Slytherin fue cerrando de a uno los cortes de la Gryffindor, y aunque no quedaran más que marcas apenas pequeñas y casi imperceptibles a la vista, se cercioró vendándole cuidadosamente la mano -¿Eres zurda o diestra? -irrumpió rompiendo el silencio que los tenía envueltos desde hacía un rato
-Diestra -contestó sorprendida por la pregunta que acababa de recibir, en realidad estaba sorprendida por toda la situación en la que se encontraba
-Estarás un poco incómoda, quizá -mencionó el chico mostrándole que la mano vendada era la derecha y haciendo una mueca de preocupación con la boca
-No es nada -aseguró- he sufrido cosas peores… mañana ya ni me molestará, has hecho un gran trabajo -sonrió en modo de agradecimiento, sin pensar que recibiría la misma respuesta del otro lado- Es mejor que me vaya, con todo esto ya debe ser la hora de cenar -Draco le tendió la mano y la sujeto por la cintura para ayudar a pararse, pero no emitió palabra- Adiós Malfoy -por un segundo titubeó en darle un beso en la mejilla para saludarlo, pero inmediatamente se volvió atrás y se encaminó hacia la puerta
-Lo siento -se disculpó dando los pasos que ella había caminado y volviendo a acortar distancia, esta vez lejos de provocarla. Se veía sinceridad en sus ojos, y ella sabía que en esos ojos transparentes podía confiar.
-Gracias -contestó ella enseñándole la mano herida y le depositándole un suave beso en la mejilla antes de volverse a la puerta -Esperaré a Nevenka…
**N/A:**Buenas!. Acá les traigo el cuarto capítulo de esta historia que ya va empezando a tomar color ¿no?. El primer encuentro Dramione en la Sala de menesteres... ¿que pasará después de esto? :OEspero recibir sus opiniones, los reviews vienen decreciendo en cada capítulo, pero aumentan quienes la agragan a sus favoritos, lo que me da la señal que hay gente del otro lado!! jajaja
Me contaron que a Belatrix Lastrange le gusta hacerle visitar a la gente que lee y no comenta.... yo que ustedes tomo la precaución :p