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Historia 79734 — capítulo 5

Pasado bastante tiempo de que Hermione había abandonado aquella habitación, él seguía clavado exactamente en el mismo lugar donde ella lo dejó.

Si pensaba en el plan, no podía negar que mejor no podía marchar, pero había algo que no le permitía disfrutar de eso como lo debería, algo que le daba vueltas por la cabeza, que le molestaba en el estómago, que le daba electricidad en la piel. Todavía sentía a fuego los labios de la rata bibliotecaria sobre sus mejillas. Todavía, si cerraba los ojos podía ver los de ella clavados en los suyos. Todavía se tocaba la mano sintiendo su piel caliente, la sangre resbalándole. Todavía se odiaba por haberla lastimado, por haber reaccionado así. Todavía no reconocía al Draco Malfoy que estaba cayendo en las redes de su propio plan.

Pero no podía perder el juicio justo ahora, no podía dejarse llevar por un par de confusiones que surcaban su cabeza… debía de estar enfermando. Si, ¡seguro era eso! Ahora se dirigiría al Gran Comedor, cenaría como si nada hubiese pasado, y después evaluaría cual sería el paso a seguir.

Tuvo todo el trayecto desde la Sala de Menesteres hasta el Gran Comedor para pensar una coartada que la justificara, pero estaba sentándose junto a sus amigos cuando se dio cuenta que no había pensado en nada. En nada que no fuera en Malfoy… ¿en dónde tenía la cabeza?, bueno, en realidad eso estaba claro y la pregunta debería ser ¿porqué la tenía ahí? Y es que a decir verdad, no se extrañaba que la actitud de Malfoy la sorprendiera de manera tal, que la hubiese curado con tanta dedicación, que hasta se hubiera ofendido cuando fue ella la que sacó a colación el linaje de sangre. Pero había algo que la sorprendía aún más: su propia actitud… como muchas veces había temblado más por el contacto de su piel con los largos dedos del rubio más que por el dolor de las heridas, como sentía que el tiempo se había aletargado, ¡como se había atrevido a darle un beso! Y aún sabiendo que todo eso era una locura, no podía apartar la vista de la mesa de los Slytherins, esperando ver una cabeza platinada asomarse entre ellos…

-¿Qué diablos te pasó en la mano, Hermione? -gritó Harry sin apartar la vista del vendaje que llevaba la muchacha que se dio cuenta que Ron, Ginny y Seamus también la miraban.

-Ehmm… -titubeó mientras buscaba una excusa creíble en su cabeza -se me cayó un adorno de la señora Pince en la biblioteca y bueno, me lastimé -largó aliviada de encontrar una historia rápido, y que no distaba mucho de lo que había pasado en realidad

-¡Oh, Herms… debes tener más cuidado! -exclamó Ginny mirándola con complicidad. Su amiga no se había tragado el cuento, estaba claro.

-Si, es que iba cargada de libros y no lo vi -siguió argumentando -pero ya estoy bien, llevo la venda sólo por precaución -mintió. Sabía que no eran necesarias, pero Malfoy había sido tan cuidadoso en ponérselas que no quería desechar así su trabajo, se excusó a ella misma.

-No estarás buscando motivos para no ir al baile, ¿no?... eres un tanto kamikaze, permite que te diga -bromeó su mejor amigo. Ella rió

-No Harry, acepté que debería asistir -explicó- además ya hasta he conseguido pareja -Ron se ahogó con el juego de calabaza y casi termina escupiéndolo todo, Ginny la miró sorprendida ¿acaso no era que nadie debía enterarse?, Harry se limitó a sonreír y Seamus que hasta ahora no había emitido comentario pero estaba pendiente de la charla salió corriendo del Gran Salón como si acabara de acordarse de algo.

-¿QUÉ? -gritó Ron cuando terminó de recuperarse tras algunos segundos tosiendo

-Que ya tengo pareja -respondió Hermione pagada de sí misma viendo la reacción en el pelirrojo que ella tanto deseaba -¿Qué tiene de malo? No entiendo

-¿Tan… tan rápido? -tartamudeó

-No voy a dejar pasar el tiempo y que todos los chicos de Hogwarts consigan su pareja, ¿no?

-Claro, es que… -dudó el muchacho, pero en realidad no sabía que decir- ¿Con quién irás?

-No puedo decirlo -espetó la muchacha

-Dime que Krum ha vuelto y juro que me paso a Slytherin -murmuró entre dientes

-No, no es Krum… ¿acaso piensas qué es el único chico capaz de invitarme al baile?, para tu información Ronald, hay chicos en este mismo colegio capaz de hacerlo -le contestó haciendo notar claramente su enojo

-Entonces no entiendo porqué no puedes decirnos quién será -esta vez fue Harry quién intervino

-Es un asunto de él, no mío. Parece que el estar rodeada todo el tiempo de ustedes dos ahuyenta a los chicos que quieren acercarse -rió

-Es bueno saber que nuestro objetivo esta siendo llevado acabo -bromeó Harry mientras recibía un pellizcón de Hermione.

Dejando fuera a Ron, que después de eso no volvió a pronunciar palabra y parecía haberse hundido en su plato de comida, la cena pasó de lo más distendida y divertida. Al finalizar se dispusieron a salir del comedor para dirigirse a su sala común, cuando justo en la puerta, caminaba distraída charlando animadamente con sus amigos y chocó de lleno contra el rubio Slytherin, que al parecer tampoco iba prestando mucha atención a sus pasos.

-Ten cuidado cuando caminas, Granger -le espetó con su tono soberbio de siempre -no vaya a ser que te rompas la otra mano -mencionó sarcástico y la tonta Hermione no pudo evitar una pequeña sonrisa mordiéndose el labio inferior sonrojándose

-¿Porqué no tienes cuidado tu, Malfoy? -la defendió Harry -O la próxima vez chocaras directo conmigo -Draco hizo completos oídos sordos a la amenaza de Potter y se dirigió como si nada a sentarse en su mesa -¿Y tu de que te ríes? -le inquirió a la castaña con todavía un dejo de enojo en la voz

-De Malfoy -contestó con naturalidad -Me causan gracia sus insultos innovadores -bromeó, siendo Ginny la única que captó lo que pasaba y que tuvo que aguantar tanto la sonrisa como el torbellino de preguntas que tenía para hacerle a su amiga, mientras los otros dos se miraban entre sí encogiéndose de hombros.

Ni bien pusieron un pie en la Sala Común, Ginny arrastró a Hermione por un brazo hasta su habitación, sin siquiera despedirse de su novio y su hermano, que quedaron abajo mirándolas desconcertados. Hermione se sentó sobre su cama con actitud divertida, mientras Ginny trababa la puerta y le dedicaba una mirada inquisidora.

-Hermione Jean Granger -sentenció -abres ya tu enorme bocota y me cuentas con detalle lo que ha pasado en esa bendita Sala de Menesteres

-Nada raro, Gin -le contestó haciéndose la desentendida.

-Raro o no, me lo cuentas

Y después de varios titubeos, idas y vueltas, Hermione le contó todo lo que había pasado con Draco horas atrás… bueno, casi todo.

-¿Y? -inquirió la colorada sabiendo que había algo más que su amiga estaba obviando

-Y ¿qué?, eso Ginny…

-Eso no justifica la reacción en la puerta del comedor cuando te cruzaste con él, así que anda, habla de una vez

-Le besé -escupió apenas despegando las palabras y enrojeciéndose completamente por la vergüenza. Ginny abrió los ojos como platos, pero antes que pudiera hacer comentario, Hermione le aclaró -en la mejilla, claro…

-¡Por las barbas de Merlín, Mione! -exclamó atónita

-Que ha sido un beso nomás, no hagas tanto espamento

-¿Qué no haga espamento?, si no hace un día me decías no sé cuantas atrocidades de Malfoy y ahora resulta que le besas la mejilla como amigos de toda la vida -reprochó -Aquí hay algo que sigues tragándote, ¡te conozco como si fueras mi hermana!

-Vale, Gin, pero como que hagas otro comentario de los tuyos, es lo último que te cuento, ¿de acuerdo? -Ginny aceptó sin rodeos, a sabiendas que le costaría mantener su palabra, pero la intriga era mayor.

Ahora si Hermione no ocultó nada, explicó con detalle -con la ilusión que su amiga encontrara una justificación razonable para ello- todo lo que había sentido, cada detalle que había tenido Malfoy para con ella, lo que la llevó a besarlo, y demás. Ginevra cumplió su palabra y no hizo comentario, pero no por la amenaza previa, sino porque en realidad no le salía palabra. Miraba a su amiga como si fuera la primera vez que lo hacía, y parpadeaba nerviosa con rapidez, tenía la boca entreabierta como si esperara que en algún momento las palabras se dignaran a salir por su cuenta. Cuando reaccionó una pequeña sonrisa fue dibujándosele en el rostro lentamente, que terminó por convertirse en una sonora carcajada

-No puedo creerlo -gritó emocionada -¡Te gusta Malfoy!

-Shhh! Habla más bajo, ¿o quieres publicarlo en El Profeta?, y deja de decir estupideces. Que me guste Malfoy es tan inverosímil como encontrarse a Voldemort bailando ballet

-Si, claro, "estupideces", está más que claro, Mione… y si no fuera porque murió el año pasado, pondría las manos en el fuego que desde ahora cambio su pasatiempo y en vez de torturar muggles se dedica a la danza -bromeó

-Yo no veo nada de claro en todo esto y tampoco lo tomo a gracia -musitó ofendida

-No quieres verlo, que es distinto -esta vez Ginny hablaba con seriedad, no estaba jugando, no la estaba cargando como cuando eran chicas y descubrió que le gustaba Ron -No estoy diciendo que estés enamorada, pero tampoco puedes negar que pasa algo

-No puede pasarme nada con Malfoy, Ginny -reprochó más contra ella misma que con lo que decía su amiga, quién lo notó claramente -Nos odiamos durante años, de un día al otro no van a cambiar las cosas

-¿Y si siempre fue así y no es un cambio de un día al otro? -Hermione la miró con desconcierto ¿cuál era el punto? -Quiero decir, quizá siempre existió esa atracción en ambos, pero nunca se permitieron experimentarla porque desde el primer día estuvieron destinados a odiarse, y puede que se aferraran a eso inconscientemente para no dejarse ver lo que había detrás -la castaña estuvo a punto de contestar, pero Ginny volvió a interrumpirla -Hablo de inconcientes, Mione… no digo que lo hacían a sabiendas, y si ves el panorama desde afuera verás que tengo razón. Por algo la primera vez que rompen esa barrera pasa esto, ¿no crees?, detente a pensarlo un segundo -Estaba sorprendida por la clase que acababa de recibir, nunca lo había pensado de ese modo, y aunque le costara reconocerlo no era un concepto tan errado. Pero simplemente no podía ser, no podía haber ni siquiera atracción entre ellos.

-El concepto es bueno -admitió finalmente, pero no iba a dar el brazo a torcer -Pero no creo que sea el caso. Sabes Gin… es Malfoy, tan simple como eso.

-Tan simple y complicado como eso, querrás decir -la corrigió comprensiva -Lo único que te pido, es lo que te dije en la charla anterior que tuvimos… No te cierres, Herms. Que la barrera que los dividió hasta ahora no sea la que te impida experimentar, vívelo por ti misma, no por los colores de las casas o lo que las familias les inculcaron hasta aquí -Comprendió que con esto último se refería sobretodo a Malfoy, y supo a donde quería llegar

-Me limitaré a lo que el baile respecta, Gin -contestó apenada -Malfoy sería un problema que va más allá de lo que podría cargar

-Al menos reconoces que es un problema para ti -sonrió -no estas tan lejos de aceptarlo -finalizó, y vio que de los ojos de su amiga comenzaban a asomar unas brillantes lágrimas, era cierto que Malfoy sobrepasaba lo que estaba dispuesta a cargar, pero sabía que cuando lo reconociera ese no iba a ser impedimento alguno. Se sentó a su lado y la abrazó, Hermione acurrucó su cabeza entre el hombro y la cabeza de su amiga, y en aquel huequito encontró su refugio, aquél en el que tantas veces se había auxiliado mientras la colorada jugaba con sus rulos entre los dedos.

La amistad que tenía con Ginny iba más allá de todo, no es que no apreciara tener a Harry a su lado, pero por mucho que lo quisiera sabía que no era lo mismo. Harry era el amigo con que siempre podía contar, claro estaba, siempre estaba ahí cuando ella recurría a él, pero a diferencia de Ginny, él no podía ser objetivo cuando de sus dos mejores amigos se trataba. Él quería verlos felices a ambos, y Hermione sabía que era capaz de matar a quien la hiciera llorar, a menos que se tratara de Ron, donde se limitaba a consolarla con un abrazo y un "ya se dará cuenta, Herms, él te quiere". En cambio Ginny era la primera en enfrentar a su hermano cuando lo creía correcto, era la única capaz de decirle las cosas como las pensaba, sin importar ningún carácter externo, sin importar incluso como le cayera su opinión. Si Ginny la tenía que retar la retaba, si la tenía que consolar lo hacía, pero lo que nunca iba a dejar de hacer era decirle la verdad por cruda que fuera. Quizá porque fueran mujeres y podían compartir algo más, o quizá simplemente porque se trataba de Ginny, pero entre ellas no bastaban palabras, conocían los gestos y miradas de su amiga como propios. Por eso no había mentiras entre ellas, no había nada que pudieran ocultarse, y eso había sido así desde que empezaron a ser amigas, desde que notaron que más allá de lo que pasara con el resto, lo de ellas estaba ajeno a eso. Nunca una discusión, nunca un acto con doble intención, siempre actuando con naturalidad, siempre siendo ellas, y así se querían, con todas esas diferencias que las complementaban. Ginny era la que incitaba a Hermione a animarse, mientras que esta era quien le hacía pensar las cosas antes de actuar por impulso. Conocían a la otra incluso mejor que a sí mismas, por eso cuando necesitaban aclarar algo en sus cabezas sabían a quien acudir, a pesar de que como en este caso la respuesta no fuera la que esperaban, aunque en el fondo lo supieran, y por eso le temieran tanto.

Le jodía desde lo más profundo que el maldito Blaise lo conociera tanto. Nadie si quiera era capaz de imaginarse cuánto… Era su mejor amigo desde el momento que habían pisado Hogwarts a pesar de la enemistad de sus padres, por lo que usaba de máscara a Crabble y Goyle, que no eran más que las marionetas sin personalidad que hacían cuanto les pedía por el honor de ser amigo de un Malfoy, motivo suficiente para que Draco no los tomara verdaderamente en cuenta.

Era también una forma de proteger a sus verdaderos amigos, Pansy se había expuesto por sí misma, pero Blaise y Theodore Nott eran tan distintos al Príncipe de Slytherin que nadie que no los conocía lo suficiente creería la fuerte amistad que los unía. Y justamente esas diferencias eran las que Draco admiraba de ellos, los Slytherins de perfil bajo, que pocas veces se metían en problemas y nunca se subían a los trenes de burla atacando resto de los alumnos que generalmente el mismo Draco era quién dirigía. Pero tenían bastante personalidad para no dejarse pasar por alto -no se metían con nadie, pero tampoco nadie se metía con ellos- , para tomar sus propias decisiones y para no poner a Draco en un pedestal y esto es lo que tanto le gustaba al rubio, que con ellos podía ser simplemente Draco, no era necesario mantener su postura aristocrática, y mantener discursos sobre la pureza de sangre, con ellos podía flaquear y mostrar su parte más débil, compartir sus temores, acompañarse para ser fuertes en el futuro poco feliz que tenían marcado.

Cuando Theodore les comunicó que ese año no iba a continuar en Hogwarts, sabían que esto haría menos llevadera dicha estadía, pero también hizo que el lazo de los dos restantes fuera todavía más fuerte a pesar que ellos creían que ello era imposible. Se querían como hermanos y aunque ninguno de los dos lo dijera sabían que el otro sentía lo mismo. Su amistad después de todos estos años no necesitaba de palabras, ni de pasar horas a diario juntos, ambos respetaban sus tiempos y espacios, y sabían que cuando necesitaran del otro, él iba a estar a su disposición, para compartir un Whisky de fuego, aclarar los pensamientos confusos, o simplemente sentarse en la Sala Común frente a la chimenea para ver el fuego arder. Y ninguno de los dos necesitaba más de eso.

Y todo eso se resumía a Zabini ahora parado frente suyo, con una sonrisa en la cara denotando un "te lo dije". Y no, no le había dicho nada, pero sí se lo había dicho, Blaise sabía incluso antes que él mismo lo descubriera lo que iba a pasar, por eso tomaba tan a la ligera su plan, por eso lo había chicaneado con este hasta el hartazgo.

-Vamos, Draco, lárgalo -lo incitó el alto moreno

-Ya te lo he contado todo Blaise ¿de acuerdo?, no sé porque insistes

-Porque te conozco ¿quizá? Va, que si tú no hablas me invitas a sacar mis propias conclusiones

-Haz lo que quieras, no hay conclusiones que sacar -espetó el rubio

-A ver, veamos -murmuro misterioso y pensativo. Se llevo una mano al mentón para teatralizarlo más -Hoy era tu primer encuentro con Granger para poner en marcha el plan, el cual según tus palabras "no podría ir mejor", pero no estás saltando en un pie de felicidad como lo harías si las cosas simplemente fueran así. Cuando la cruzaste en el comedor, quisiste hacerte el rudo como siempre, pero tu actitud no ayudó, estás hecho un flojito -Draco iba a arremeter pero Blaise siguió hablando -Durante la cena estuviste en cualquier lado menos frente a tu plato de comida y desde entonces no has abierto la boca para otra cosa que para inclinar la botella en ella -rió -Lo que me lleva a pensar que tu plan no va tan bien tú dices, y hasta me atrevería a decir que no mientes, porque Granger esta reaccionando como lo deseabas, pero el que esta fallando eres tú -Draco lo miró, y reflejo como se rendía ante el acierto de su amigo- ¿Verdad?, ¿verdad que no me equivoco y te conozco como….? ¡Como si fuera tu mejor amigo! -bromeó y Draco no pudo evitar reír

-Deja ya de premiarte que ni siquiera te he dado la razón

-Oh, si que lo haz hecho, Draco... -lo abrazó por los hombros y le tendió la botella de Whisky -Ahora expláyate, hermano y cuéntale a Zabini las fallas del Principe -si cualquier otro se hubiese atrevido a decirle algo semejante, no habría recibido menos que diez maldiciones por parte de Draco, pero con Blaise no podía hacer otra cosa que reír ante esa clase de comentarios.

Draco no tenía reservas para con él, al contrario que Hermione cuando habló le contó todo de una vez, dejándose completamente al descubierto.

-¿Sabes lo que te voy a decir, no? -inquirió Blaise, que parecía no haberse sorprendido para nada con lo que su amigo le acababa de contar

-No, sino ni me hubiese gastado en contarte el cuento -se quejó Draco, que aunque lo negara sabía perfectamente con lo que arremetería el moreno.

-¿Eres conciente de lo que me has contado, no? -Draco arqueó la ceja desentendido, pero asintió de todas formas -Entonces entiendes lo que esta pasando…

-No -señaló nervioso -Eso es lo que tiene mi cabeza en cualquier parte, no entender porque me sentí así

-Primero, no te sentías, te sientes -le corrigió- y no lo niegues. Y segundo, anda hombre, vas a decirme que no entiendes que lo que te pasa tiene por nombre Hermione Granger y el problema es que no te permites aceptar que ella te gusta, hace siete años que sientes cosas por ella aunque no lo admitas

-¿QUÉ? -gritó -¿Acaso has estado bebiendo desde el mediodía?, deja de decir idioteces

-Primera fase: la negación. No te culpo es todo un proceso aceptarlo

-¿Aceptar qué? -volvió a gritar -Aquí no hay que aceptar nada Zabini, lo que acabas de decir es una locura

-Una locura como que nosotros seamos amigos, ¿no? -al escuchar esto, Draco se calmó inmediatamente -Y no por eso deja de ser cierto. Así que déjate de mariconeadas y acéptalo. Granger no es la única hija de muggles en Hogwarts y sin embargo es con la única que te has ensañado para hacerle la vida imposible, pero no dejas que nadie más lo haga porque te brotas, eso tiene una razón, y la sabes… -Draco se dejó caer en el sillón más cercano intentando controlar su alterada respiración mientras buscaba las palabras para contestarle a su amigo, necesitaba decirle algo que no le pudiera refutar

-Puede que me atraiga físicamente -admitió -pero no más que eso. Al fin de cuentas fue la primera vez que estuvimos tan cerca, y bueno… después de todo es una mujer -intentó argumentarse, pero Blaise soltó una sonora carcajada

-A mi puedes decirme lo que te plazca, pero mintiéndote a ti mismo no ganas nada -le sentenció, dejando atrás toda pasada broma -Tienes la posibilidad de experimentar algo por tu cuenta sin que nadie te lo ordene, no dejes que tus estúpidas teorías te censuren -le palmeó el hombro, y dando un último sorbo a la botella subió hacia su habitación, dejando a un aún más confundido Draco Malfoy con la vista clavada en el fuego de la chimenea, pero mirando directo a unos ojos color chocolate.

Pasó una semana completa antes de tener noticias de Nevenka. Se habían cruzado en las tres clases que compartían a la semana -dos de Pociones y una de Encantamientos- y había sido todo sumamente extraño, para ellos claro, porque sus dos amigos parecían disfrutar todo aquello.

-Vale, niégamelo -la acorraló Ginny en uno de los recreos después de la clase de Pociones del lunes

-¿De qué hablas? -inquirió verdaderamente desconcertada

-Hermione Jane Granger, atrévete a decirme que no te pasa nada con Malfoy

-Ginevra Molly Weasley, no me pasa nada con Malfoy

-Claro, ¿y yo soy estúpida? -preguntó sarcásticamente -vi como esperaste a que Draco terminara su poción para ir a entregar la tuya y cruzártelo en el escritorio del Profesor Slughorn -Hermione sintió palidecer ¿cómo rayos se había fijado en ello?

-No sabes lo que dices. Yo… yo sólo tardé porque quería corroborar que estuviera todo en perfectas condiciones -mintió, ahora caía en cuenta en la idiotez en la que había caído ¿esperar a Malfoy para verlo de cerca? Las cosas no andaban bien.

-La próxima vez aunque sea disimula, Draco -le aconsejó el moreno en el mismo lugar que las dos Gryffindor habían tenido su charla el día anterior

-¿De qué hablas? -esta vez inquirió el Slytherin… si lo hubieran planeado no hubieran tenido conversaciones tan similares

-De Granger ¿qué otra cosa? -Draco miró al piso, sabía que si miraba a su amigo a los ojos no habría excusa válida, aunque así tampoco corría ventaja -vi con mis propios ojos -Blaise se señalo sus brillantes ojos verdes abriéndolos exageradamente -como parecía que se ponían de acuerdo para pasar por el estrecho pasillo entre los bancos y tener excusa para rozarse. ¡Si hasta sonríes, idiota! -se burló riendo jocosamente

-No sé de que hablas… te habrá parecido -mintió sonrojándose -Ni siquiera recuerdo haber pasado al lado suyo -Blaise rió más fuerte

-Claro, y tampoco recuerdas que no dejaste de mirarla toda la clase, ¿verdad?, y que cuando quisiste convertir tu pato en conejo, lo único que lograste fue colarle las orejas y la cola, porque tu bella Granger se le dio por estornudar y llamó demasiado tu atención -seguía riendo, gozaba cada palabra. Le encantaba ver a su amigo así, pero le daba rabia que no aceptase lo que le pasaba, entonces aprovechaba para burlarse al máximo hasta que saltara

-No es mi bella Granger -sentenció poniéndole fin a la conversación.

-Te esta mirando -le murmuró Ginny por lo bajo en medio de la clase de Pociones del jueves

-Basta Ginny, intento concentrarme -chilló la castaña mientras revolvía nerviosa su caldero

-Deja de mirarla, se van a dar cuenta hasta Potter y Weasley

-¡Que me importan esos dos! -contestó quitándole importancia y sin quitar la vista de Hermione -Es divertido verla cuando se pone nerviosa, parece que su poción no va bien…

-Por la forma en que se ríe su compañera ella también lo ha notado -comentó -Yo no entiendo como la tuya marcha perfecto si no le has quitado la vista de encima a Granger

-La sé de memoria

-Herms, date por vencida, esa poción no tiene arreglo -le aconsejó la colorada al verla desesperada revolver mientras revisaba en el libro cual había sido su error, o buscando alguna solución. El problema no era solamente el color violeta cuando debía ser nacarado, sino que se había tornado un tanto chiclosa para tener que finalizar en estado de vapor saturado. Ginny abandono la suya cuando vio las burbujas enormes que se estaban formando, y antes que explotara optó por apagar su caldero.

-No, creo que ya casi la tengo -insistió con una positividad utópica, pues cada vez se iba tornando peor -¿Me alcanzas la vainilla por favor?

-¿No le has puesto ya? -preguntó su amiga mientras se la alcanzaba dudosa

-Si, pero creo que mi error fue que no le puse suficiente -explicó mientras destapaba el frasquito

-No es peligroso que se lo pongas después de que le echaste las semi… -no terminó la frase cuando Hermione vertió la primer gota de la esencia y absolutamente toda la poción estallaba y caía de lleno encima de las dos muchachas. Ginny le hubiese tirado un torbellino de hechizos de no ser que la cara que le dedicó su amiga le dio la bastante pena como para controlarse, además de que algo distrajo demasiado su atención: en la otra punta de la sala, entre los alumnos de verde, había sólo dos que no se reían por lo acontecido. Sonrió para sus adentros al descubrirlo.

Tuvieron que faltar al resto de asignaturas con las que cargaban ese día, dado que les llevó toda la tarde quitarse los restos de poción -o intento de…- tras varios baños y hechizos que surgieron efecto recién a la hora de la cena. Por suerte al menos podrían comer con los chicos, ya que apenas los habían visto en el desayudo, ya que la primer clase del día había sido Pociones, y luego del incidente, a pesar de los insistentes gritos de Ron y Harry desde la Sala Común, ninguna había accedido siquiera a asomarse.

Al salir de la habitación vieron que ninguno de sus compañeros se encontraba allí, por lo que se apuraron a llegar al Gran Salón para encontrar un lugar. Por suerte los chicos le habían apartado uno a cada uno junto a ellos.

-Es la primera vez que te pasa algo así, ¿en dónde tenías la cabeza, Hermione? -atacó Ron sorprendiendo a todos con su actitud

-Sobre mis hombros -espetó furiosa -no soy perfecta ¿sabes Ronald?

-La Amortentia es una poción muy difícil. Yo tuve que apagar el caldero, porque estaba a punto de correr la misma suerte -la defendió Ginny

-Es verdad -asintió Harry- tras de ti explotaron los calderos de Seamus y de una Slytherin -ahora si se sentía un poco consolada, ¿una Slytherin? Eso le hubiese gustado verlo -El único que pudo elaborarla fue Malfoy, ni siquiera su compañero de banco, aunque también estuvo cerca… -Hermione sintió una rara sensación al escucharlo nombrar. Era normal que se hablara de él entre sus amigos, pero no pudo evitar tensarse, la única en notarlo fue Ginny

-Hubiera dado cualquier cosa porque se le explotara el caldero en la cara a él -soltó Ron, quién parecía no tener un gran día

-Lamento informarte que no va a darte ese gusto, Ronald -todos clavaron su mirada en ella -No era el predilecto de Snape porque sí, es realmente bueno con las mezclas -lo defendió

-¿Estas defendiendo al hurón? -el volumen de voz en Ron había subido drásticamente

-No defiendo ni critico a nadie, Ronald -nunca lo había llamado tantas veces por su nombre -sólo soy objetiva, no te vendría mal practicarlo un poco

-Y a ti no te vendría mal practicar esa maldita poción, porque te recuerdo que estará incluida en los exámenes -atacó al no poder defenderse ante lo que la castaña le había dicho

-Sé muy bien lo que tengo que hacer -espetó sin bajar el volumen con el que se dirigía su amigo -mejor fíjate en lo que haces tú, porque tampoco pudiste llevarla a cabo

-Al menos la mía no estalló

-Y yo al menos puedo hacer los trabajos de todas las asignaturas por mi cuenta -reclamó poniéndose de pie -que te ayude tu Lav Lav

Tuvo que contar hasta cien para calmarse y no salir corriendo tras ella, o lo que sería peor ir a darle lo que se merece a esa maldita comadreja colorada, pero por suerte, de él ya se estaba ocupando su propia hermana. No apreció que había cerrado las manos como puños y las presionaba con la misma fuerza que lo hacía con su mandíbula

-Afloja que vas a lastimarte a ti mismo -le susurró por lo bajo Blaise, que también había observado toda la escena, a pesar de que desde allí no llegaron a oír el motivo de la discusión

-Sólo yo puedo hacerla enojar así -se quejó el rubio más tranquilo -¿Hasta ese derecho me quitan?

-Ve por otro -la cara de Draco era un mismísimo signo de interrogación -Ten otro derecho sobre ella, sabes a que me refiero -Draco bajo la vista "touché" -Deja de darle vueltas al asunto, hazte cargo y envíale una nota

-¿Con que excusa?

-¿Necesitas una excusa? -rió -¿No ensayaban para el baile?, u ofrécete para ayudarla con Pociones, luego de lo de hoy y tan cerca del examen como estamos no creo que se niegue -Draco sonrió de lado, satisfecho con la idea de su amigo.

Hacían fácil quince minutos Ginny estaba golpeando la puerta de su propio dormitorio. Un simple movimiento de varita solucionaría todo el asunto, pero quería respetar un poco a su amiga y que fuera ella quien la dejara entrar. Ya se estaba cansando y evaluando la posibilidad del "Alohamora" cuando la puerta se destrabo desde adentro. Ingreso despacio, que le hubiera dado lugar no conllevaba a que la invadiera de repente.

La habitación estaba a oscuras salvo por una llamita de fuego con la que Hermione jugueteaba, como hacía siempre que se veía desbordada. Era como si intentase mantener algo bajo su control, ya que no podía hacerlo con sus propios sentimientos. Llevaba ojeras del llanto y de sus pestañeas aún pendían algunas lágrimas que se aferraban a no caer. Ginny se acercó lento, se recostó a su lado y la abrazo. No sabe cuantos minutos consoló los llantos de su amiga, pero tampoco le importó, sólo se limito a acariciarle el pelo.

-¿Qué rayos le pasa a tu hermano? -susurró entre sollozos

-¡Es un idiota!, No sé, pero nunca lo había visto a Harry tan enojado con él -comentó

-No quiero que se peleen por mi culpa

-No es tu culpa, Herms -le dijo- ya Harry es grande para saber como reaccionar por convicción propia, y menos mal que no sabe que estas hecha un mar de lágrimas -bromeó con tono despectivo robándole una sonrisa a su amiga. Se quedaron en silencio unos minutos más contemplando aquella llama que la castaña seguía dominando hasta que unos golpecitos en la ventana la hicieron sobresaltar y perder el control sobre ella que cayó sobre la cama. Hermione ahogó en un grito, pero Ginny llegó a reaccionar

-¡Aquamenti! -gritó y apagó el fuego antes que llegase a propagarse, pero fue lo suficiente para que quemara una aureola de la colcha -¡Va a haber que cambiarla! -comentó al observar las consecuencias

-¡Merlín!, hoy si que no es mi día… -se quejó dirigiéndose hasta la ventana donde los golpes seguían insistiendo. Se le escapó una sonrisa al ver que se trataba de Nevenka, la lechuza negra de Malfoy

-Bueno, quizá no sea todo negativo esta noche, ¿no? -comentó divertida al ver entrar al animal. Al que también reconoció de inmediato. Hermione le devolvió la sonrisa, y nerviosa desenrolló el pergamino.

Granger: Veo que tienes problemas con las

 Pociones.

Si quieres mi ayuda espero a Nevenka con fecha y hora para encontrarnos, el lugar lo conocemos.

Ya hablaremos**sobre como me lo agradeces.

D.M

*N/A : Y? qué les pareció?. Las confusiones están tomando fuerza, y sus amigos están colaborando bastante para que esto suceda, no creen? este capítulo lo enfoque bastante a Ginny y Blaise, van a tener más intervenciones en esta historia :)*Qué dicen, aceptará Hermione la invitación de Draco? Cómo tomará Draco una negativa de su parte? y si acepta, qué pasará?