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Historia 79734 — capítulo 6
Leyó la nota y sonrió, haciendo caso omiso a los gritos de Ginny para que se la mostrara. Sonrió sabiendo que en cualquier otro momento esas palabras soberbias y autosuficientes la hubieran llevado a profanarle un sin fin de insultos. Draco Malfoy ofreciéndose a ayudarla con una asignatura, obviamente no dejaría pasar un "te estoy haciendo un favor, salvándote la vida" entre líneas, pero eso ahora no le importaba. Intento esconder la sonrisa estúpida que tenia plasmada, y mostrarse indiferente ante este trozo de pergamino al alcanzárselo a Ginny, pero cuando su amiga terminó de leerlo y levantó la vista hacia ella, no pudo disfrazar más nada.
-¿Lo vas a seguir disimulando? -inquirió Ginny ante semejante reacción
-Déjalo ser, Gin -rió divertida, ya no le daba la cara para seguirse engañando -No etiquetemos lo que acaba de pasar, fue un desliz… No quiero crearme ilusiones
-¿Ilusiones con qué? -preguntó con complicidad
-Ya sabes, Ginny, no me hagas hablar -se quejó- Es Malfoy, y no dejará de serlo por más que yo asuma que lo estoy odiando menos
-¿Odiando menos? -la interrumpió -¿nada más?
-Bueno, POR MÁS QUE SIENTA ALGO POR ÉL ¿Feliz?
-Si -esbozó una exagerada sonrisa mostrando todos los dientes
-Que nos llevemos mejor tampoco significa que pueda ser libre de sentir esto por él. Seguramente no me corresponda, sufriré y después qué ¿buscaré a Ron para darle celos? -bromeó. No podía creer que ahora estaba hasta haciendo chistes con aquello. ¿De verdad había asumido que con Malfoy las cosas eran distintas? ¿Así de fácil era?
-No pienses por los demás, ya sabremos lo que pasa por la cabezota de Malfoy. Ahora acuerda ese bendito encuentro, que la lechuza esta esperándote -Y así era. La lechuza tenía esos ojos gris profundos siguiendo los movimientos de la muchacha, parecía estar bajo hipnosis. Cuando las chicas la miraron ululó contenta.
Malfoy:
Por orgullo me encantaría negarme a tener que pasar por esto. Pero tú ganas, me humillo ante ti y te pido ayuda.
¿Mañana a la misma hora que la vez pasada?
H.G
-Tenía que demostrar un poco de resistencia -espetó Hermione viendo como Ginny sacudía la cabeza al leer la nota. -Toma, Nevenka -le habló dulcemente al animal mientras ataba el pergamino dónde había traído el de Draco, y le acariciaba el lomo, ésta se dejo hacer acomodando su cabeza bajo la mano de la castaña.
Como había sido de esperar, pasaron pocos minutos después de que encomendaran a Nevenka llevarle la nota a su dueño para que estuviera de nuevo con otra nota atada a la pata.
Granger,¡no sabes lo bien que se siente que me pidas ayuda! Será mañana
D.M
¿Por qué sonreía como una estúpida ante esa respuesta arrogante del Slytherin? ¿Por qué aunque hubiese pasado un largo rato desde que la había leído seguía con la nota entre sus manos? ¿Por qué tenía tanta ansiedad por dormirse y que el amanecer del nuevo día la despertase? Todas esas preguntas y algunas más alborotaban su mente manteniéndola en vela y dando vueltas en la cama. Cerró los ojos con fuerza deseando que el empeño la trasladara a un profundo sueño, al hacerlo la imagen de unos ojos acero apareció robándole una sonrisa y relajándola, llevándola así lentamente al inconciente.
Un golpe en la cara la despertó de un sobresalto, al despegar los ojos otro golpe volvió a azotarla y la risa de Ginny resonó en su cabeza aturdida. La pelirroja no había encontrado mejor manera de despertarla que con unos sutiles almohadazos.
-Para, Ginny -gritó mientras el tercer almohadazo la alcanzaba- ¡Para ya!
-Buen día, Bella durmiente -la saludó en tono burlón -era hora, hace quince minutos sonó tu despertador
-No lo escuché -musitó en medio de un bostezo
-Si, ya me di cuenta -rió su amiga observándola -Apurate que tienes que arreglarte aún y nos quedaremos sin desayuno.
Hermione acató el pedido de Ginny y se dirigió al baño. Cuando salió de allí el cambio era bastante notable, pero aún se notaba que llevaba la almohada pegada al rostro.
-Lo hice lo mejor que pude -argumentó con tristeza. Ginevra rió
-¿Acaso te acostaste hace media hora? Nunca te vi dormir tan profundamente, Herms
-Me dormí al mismo tiempo que tú -mintió- Debe ser producto de mi ataque de llanto -sonrió restándole importancia. Ginny pareció quedar conforme tras aquella respuesta y la tomó del brazo para salir de la habitación.
Draco en cambio llevaba varias horas despierto en su Sala Común contemplando la chimenea. El resto de alumnos de la casa comenzaron a bajar desde sus habitaciones sin inmutarse siquiera de la presencia del platinado, ya que encontrarlo allí antes que nadie era una imagen recurrente, también para Blaise que acababa de hacer su aparición y se sentaba a su lado todavía desperezándose.
-Nunca entenderé como puedes madrugar, a mi cada vez me alcanzan menos las horas que duermo -se quejó mientras se frotaba los ojos con las palmas de las manos fuertemente, como si consiguiera despegárselo de aquella manera.
-Eres un vago -bromeó Draco dedicándole una mirada de soslayo
-No, eso si que no está en duda señor -contestó entre risas -¿Tu que cuentas?, ¿Le escribiste a Granger? -Draco disfrutaba a sobremanera las charlas matutinas con Blaise, lo ponían de buen humor para enfrentarse al día, dado que el moreno siempre se despertaba exultante, pero también le perjudicaba que lo hiciera "con todas las luces" porque debía, como en ese momento, afrontar sus interrogatorios incómodos.
-Si, lo hice -respondió con naturalidad, queriendo restarle importancia para cambiar rápidamente de tema. Pero la mirada inquisidora de su amigo señaló que ni iba a dejarlo en paz hasta que no se explayara -Nos veremos esta tarde, misma hora y mismo lugar, para "estudiar pociones" -Blaise sonrió orgulloso de sí -Yo no entiendo como después de tantos años todavía sigo tus consejos, deberían de pasarme a Hufflepuff
-Por eso mismo, Hermano -le palmeo la espalda -después de tantos años has comprobado que mis consejos son los mejores, y por eso no puedes evitar acatarlos -Draco le pegó un pequeño empujón antes de ponerse de pie
-Sería conveniente que vayamos a desayunar
-¿Tú dices? -le preguntó de manera infantil- Mi cuerpo esta tan a gusto en este sillón. ¡Hey!, espérame Draco! -gritó al ver que su amigo lo dejaba hablando solo y salía rumbo al Gran Salón.
No tardó mucho en alcanzarlo para continuar la marcha a su lado. Llegaron al Gran salón sin mediar palabra pero conteniendo unas inmensas ganas de reírse
-El inmutable rostro del Príncipe de Slytherin -le susurró por lo bajo y Draco no pudo evitar la sonrisa -Parece que Granger tuvo una guerra con las sábanas y le costó soltarse de sus ataduras -bromeó dirigiendo una mirada a la mesa de los Gryffindors incitando a su amigo a mirar también. Y lo comprobó, allí estaba el más enmarañado que de costumbre cabello castaño de Granger, apoyando el mentón sobre su mano mientras luchaba por mantener los ojos abiertos. Una nueva sonrisa asomó por el rostro del Slytherin, que la encontraba tierna en esa situación. Hasta que recibió un codazo en el costado proporcionado por parte de su amigo que forzaba una falsa tos. -Ay, Malfoy, Malfoy. Te tiene irreconocible esa leoncita
-Cállate Blaise -le espetó queriendo mostrarse molesto, pero sin éxito.
Pero la mañana no pasó muy diferente para la pobre Hermione. Ni siquiera la clase de Artimancia, su materia favorita, logró sacarla de ese estado somnoliento. Al menos había dejado de bostezar, pero los párpados amenazaban con cerrarse como sí de persianas se tratase. Por momentos perdía completamente la concentración y se encontraba levantando la mano en situaciones inverosímiles llamando la atención y causando la risa de todos sus compañeros. Además de morirse de vergüenza lo único en lo que pensaba era en que por suerte no compartía esa materia con Ginny, Harry o Ron porque aquella actitud conllevaría a una incontable cantidad de interrogatorios que definitivamente no estaba dispuesta a contestar ahora.
Al finalizar la clase junto todas sus cosas y salió lo más rápido posible de aquél salón. El hambre que tenía no era mayor que el sueño, así que no fue muy difícil decidirse por seguir derecho hasta la Torre Gryffindor y dormir una siesta antes de pasar a almorzar por el Gran Salón.
-¿Una guerra con las sábanas, Granger? -una voz a su espalda llamó su atención. Por más cansada que estuviera podía reconocerla al instante. Volteó respirando profundo e intentando mostrarse lo más entera posible.
-Muy gracioso, Malfoy -espetó mostrando una sonrisa irónica -¿Tienes algo que decirme? Porque de verdad pensar en mi dormitorio es mucho más tentador que tener que mantener una charla contigo en este momento
-Apuesto que si encontrarías tentador tener esta charla conmigo en tu dormitorio -Hermione bufó y revoleó los ojos ante este comentario -Esta bien, podríamos saltearnos lo de la charla si quieres -agregó ampliando su sonrisa arrogante
-La única posibilidad de encontrarme en una habitación contigo será a base de la ayuda que me darás con las pociones -musitó altanera
-Buen punto. Ahora ve a acostarte que suficiente tengo con ayudarte, no encontrarás en mí la paciencia para soportar tus ronquidos -Hermione le dedicó una mirada altiva y se volteó con toda su altanería moviendo el pelo teatralmente, dio dos pasos y volvió la mirada hacia el rubio que la observaba estaqueado en el lugar.
-Nos vemos a las siete -le sonrió sin evitar sonrojarse, al notarlo viró rápidamente y siguió su camino antes que la serpiente lo notara. Pero el estaba muy ocupado intentando comprender porqué estaba tan deseoso de que llegara esa hora que ni siquiera se percató de ello.
Apenas posó la cabeza en la almohada cayó en brazos de Morfeo. Ni siquiera el encuentro hacía unos minutos con Malfoy pudo lidiar con su cansancio, lo cual la alegró. Parecieron minutos pero en realidad había dormido cinco horas cuando la voz de Ginny la despertó.
-Granger, ¿piensas dormir todo el día acaso? -le espetó de una forma digna de una hija de Molly Weasley
-No. Tengo que ver a Malfoy -murmuró mientras se retorcía abrazada a la almohada renegando de tener que despertarse
-Claro. Ahora a la señora le interesa Malfoy nomás -se burló recibiendo un almohadazo de parte de su amiga que aún estaba acostada, y por suerte llegó a atajar gracias a sus reflejos de jugadora de Quidditch -¿A qué hora te encuentras con él? -preguntó entre risas
-A las siete -contestó Hermione cuando aún el sueño hacía estragos en su voz -¿Qué hora es?
-Pasadas las cinco. Ni bien terminó la clase de Transformaciones vine para acá a ver si estabas bien -explicó -Yo preocupada que no te sintieras bien porque habías faltado a clases y tú aquí hablando en sueños como si nada
-¿Hablé en sueños? -inquirió preocupada, en realidad lo que le preocupaba de esto es lo que podría haber llegado a decir. Ginny asintió divertida -¿Qué… qué decía?
-No te preocupes, no llegué a entenderte -admitió con decepción, mientras que Hermione respiraba más tranquila -Ahora vamos, que si bien tienes tiempo, también tienes que arreglarte un poco -Hermione bufó, pero de todos modos se levantó y caminó hasta colocarse frente al espejo. Si bien su aspecto era terrible, había una gran mejora teniendo en cuenta lo que era antes de su siesta reparadora. Ya no tenía los ojos hinchados ni con ojeras, la almohada no había dejado rastros en su cara, y su pelo… bueno, su pelo no tenía arreglo hacía rato. Fue al baño y llenó la bañera para sumergirse en ella durante un rato mientras Ginny le contaba lo que había sucedido en las clases. No pudo negar que después de aquel baño no quedaban ni rastros de la somnolienta Hermione de horas atrás, sonrió y el brillo se reflejó en sus ojos al comprobarlo.
Salió del baño y Ginny la recibía con una sonrisa en el rostro y la ropa lista sobre la cama, Hermione la miro de soslaya sospechando sobre la generosidad de su amiga.
-¿Qué?, ¡Eres una desconfiada!, sólo te preparé la ropa -se quejó al ver la actitud de la castaña
-Ya, es que me tomaste por sorpresa -se disculpó mientras veía que ropa había escogido. La sorprendió aún más el corroborar que no había nada de raro en ello, Una camisa blanca, el blazer del uniforme y la pollera del mismo. Se vistió con rapidez y fue hasta su mesita de noche donde reposaba su cepillo, a el cual miro determinante, como si intentara intimidarlo, Ginny no pudo contener la carcajada frente a esta situación.
-Ven, deja que te ayude -se ofreció tendiendo la mano para que Hermione le pasara el cepillo. Con suma paciencia y tomándose todo su tiempo, la pelirroja logro desenredar uno a uno los mechones del voluminoso cabello de Hermione, tomó un mechón abundante de cada lado y los ató en una colita, se paró frente a ella y sonriendo indicó que ya el trabajo estaba finalizado, la castaña le devolvió el gesto y la abrazó como agradecimiento.
Todavía tenía tiempo antes del encuentro con Malfoy, así que aprovechó para hacer un Encantamiento de Extensión Indetectablea su bolso pequeño y poder meter todos los libros que necesitara allí, dado que ya no eran horas de cargar una mochila y no quería dar explicaciones si se encontraba a Harry o Ron. Recordó que además de otras cosas, también había en el ya algunos pergaminos, plumas y pociones de uso común, por lo que asumió contenta que ya estaba lista.
Aunque todavía faltaba un rato, se despidió de Ginny con la excusa de pasar por la biblioteca antes, pero en realidad necesitaba salir de allí para descargar sus ansias… quizá caminar, aunque sea por el castillo, la ayudaría un poco.
Caminaba por un pasillo acompañado de Blaise, no hablaban por el simple hecho que Draco había amenazado echarle un Cruciatus si volvía a nombrar a Granger, aunque ello le costara la expulsión del colegio. Aunque sabía que eran amenazas en vano porque su amigo nunca llegaría a cumplir algo semejante, prefirió no tentar al malhumor del rubio y quedarse callado.
-Debo irme -murmuró Draco mientras se alejaba a pasos más que acelerados sin darle tiempo siquiera a reaccionar. Blaise sonrió al distinguir una melena castaña virar en una esquina, donde "casualmente" también se dirigía su amigo.
Draco camino sigiloso detrás de la muchacha que aún no había notado su presencia. Los separaban diez pasos… cinco… dos y ¡Zaz!. La tomó por la cintura y tapó su boca con la mano para evitar que gritara. No le fue difícil levantarla del suelo y llevarla hasta tras una columna, a pesar que la chica no cesara de patalear. La volvió a posar en el suelo, pero aún tapándole la boca se acercó hasta su oído y susurro:
-Te suelto, pero no gritas ¿vale? -Hermione asintió. Primero por supervivencia y el deseo de respirar cómodamente, y segundo porque había reconocido esa voz y no veía necesario realizar algún tipo de escándalo. Draco quitó la mano que la imposibilitaba y ella se volteó inmediatamente
-¿Era necesario secuestrarme, Malfoy? -le espetó endureciendo el semblante.
-¡Pero si no ha sido un secuestro, Granger! -comentó relajado -Sólo fue una broma a la pasada. ¿Vamos?
-¿A dónde? -preguntó anonadada. ¿Desde cuándo ese buen humor de Malfoy para con ella? ¿"Una broma a la pasada"?
-¿No querías estudiar? ¿O es que ya te has arrepentido? -inquirió con astucia
-¡Oh!, si... no... Claro, eh… ¡Vamos! -tartamudeo nerviosa titubeo. Draco sonrió ante los nervios de la Gryffindor -¿No llevas tus libros? -preguntó al rato mientras caminaban hacia el séptimo piso. Recién entonces había vuelto en sí y pudo observar que Malfoy no traía nada consigo
-Vamos a la Sala de Menesteres, Granger. No encuentro la razón de ir cargado si se puede encontrar todo allí -explicó naturalmente -De todos modos, no veo que tú tampoco traigas los tuyos
-Están aquí -mencionó mientras señalaba su pequeño bolso de cuentas. Draco la contempló perplejo -Encantamiento de Extensión -explicó y Malfoy asintió aludido.
Cuando quisieron darse cuenta ya estaban en el séptimo piso. Draco le dedicó una mirada de soslayo a Hermione que parecía impaciente, y se dirigió hacia el tapete que colgaba en el paredón. Segundos luego se hacía presente la esperada puerta. Hermione no pudo evitar volver a pensar que había deseado Malfoy, cuando se hizo presente frente a su vista exactamente la misma sala que los había alojado antes, pero no se lo iba a preguntar.
Sin mirar atrás caminó directamente hacía el escritorio ubicado en una de las esquinas de la Sala, era similar a los de la biblioteca, además de que también estaba rodeado por algunos estantes donde reposaban cantidad de libros. Apresurada sacó sus útiles y los dispuso sobre la superficie, y se encaminó a leer el nombre de todos aquellos volúmenes de variadas materias. Draco la observaba aún situado al lado de la puerta, no podía negar -ni siquiera a sí mismo- que encontraba fascinante observar a la rata de biblioteca en su hábitat.
-¡Es increíble! -gritó extasiada -¡Este libro no esta siquiera en la biblioteca! -sacudía en su mano un libro grande y de tapa verde musgo enseñándoselo a Malfoy, que se acercó hasta ello para observarlo con detenimiento.
-Lástima que no nos sirva para pociones -torció la boca en un gesto que parecía lamentar no poder ponerse a leerlo allí mismo
-Podemos separarlo para leerlo cuando tengamos tiempo -opinó Hermione con pocas ganas de soltarlo
-¡Vale!, llévatelo, pareces una niña de cinco en una casa de juguetes aferrada a una muñeca -bromeó Draco haciéndola sonrojar -No pasará nada, cuanto más luego lo devuelves -La castaña se convenció y asintió mientras lo guardaba en su pequeño bolso -Eso sí, cuando lo termines me lo prestas -advirtió dedicándole un divertido guiño de ojo.
-No sabía que te gustaban los libros -comentó sin salir de su asombro
-Que no sea una rata de biblioteca como tú no significa que no me guste disfrutar de un buen libro -expuso autosuficiente, provocando un leve rubor en el rostro de la castaña. Era obvio que Draco también sentía cierta afición por los libros, luego de ella era el alumno con mejores notas en Hogwarts, y sus conocimientos no los iba a incorporar por simple osmosis.
El Slytherin se acercó a la biblioteca y tomó uno de los libros como si supiese de toda la vida que se encontraba allí, Hermione lo miró atónita mientras el rubio se sentaba a su lado.
-Si vuelve a estallarte el caldero en medio de los EXTASIS, me dará tanta risa no podré concentrarme en mi elaboración, así que ¿te parece comenzar con Amortentia? -sugirió Draco, y Hermione asintió avergonzada recordando el episodio donde ella y Ginny terminaron completamente cubiertas de su "intento de poción"
-El profesor eres tú, así que te sigo -ironizó frunciendo los labios
-¡Oh, Granger!, no alimentes mi ego, sabes lo peligroso que es
-¿Todavía puedes ser más egocéntrico? ¿Te cabe en el cuerpo? -se burló y el muchacho bufó soberbio.
-Concéntrate -espetó intentando desviar la atención de Hermione -enciende tu caldero -La castaña optó por evitar su enojo, y acceder a sus órdenes.
Se hablaban lo justo y necesario. Hermione estaba concentrada en observar que la elaboración fuera encaminada y en las indicaciones que el rubio le daba. Mientras que la concentración de este la ganaba la muchacha, contemplaba cada mueca y gesto de su parte, como se mordía la lengua contando las gotas de vainilla antes de verter los pétalos blancos, o como fruncía la nariz mientras hacía esfuerzo machacando las semillas de sésamo. Cuando quisieron acordar la poción estaba lista para simplemente dejar reposar, un leve vapor circulaba en halos alrededor del caldero.
-¿A qué huele? -la incentivó Malfoy. Ella recordaba lo que había olfateado la última vez, y lo repitió como loro
-Hierba recién cortada, pergamino nuevo… -algo la tomo por sorpresa, interrumpiendo su discurso -y menta. ¿Tú? -preguntó apurada, quería salir del estupor ¡Olía a Menta! Draco no estaba muy convencido, pero accedió y se acercó al caldero de la chica
-Hojas de otoño, leña, chocolate y vainilla -enumeró naturalmente, aunque se había percatado de aquél detalle, no se lo demostraría justamente a ella… ya tendría tiempo para preocuparse. -Diez puntos para Gryffindor -Hermione esbozó una sonrisa digna de la niña de cinco años que hacía mención Draco -¿Quieres que te haga preguntas así te das el gusto de levantar la mano?
-No es necesario -rió sonrojada -Serías un buen profesor, Malfoy
-Supongo que no tengo mucha alternativa -murmuró cabizbajo encogiéndose de hombros
-¿A qué te refieres? -Hermione se acercó aún más al rubio, evidentemente extrañada
-A eso -escupió con rabia -Un ex mortífago no tiene muchas variantes laborales luego de Hogwarts ¿no crees? -La castaña no supo que contestar, Malfoy tenía razón pero afirmárselo sería algo muy cruel de su parte -Nunca pensé que quería hacer al terminar mis estudios -explicó, y la muchacha escuchó con atención -Creo que tenía asumido que seguiría con los negocios de mi padre -torció la boca en un gesto de desagrado -Pero ahora esa ni siquiera es una opción a evaluar. Sería hipócrita si entrase a la escuela de Aurors, y en cualquier cosa que tenga que ver el Ministerio nunca voy a ser bien visto -Hermione notó como la voz salía más rasposa y los ojos tenían un brillo distinto: no era por orgullo como normalmente, esta vez eran lágrimas. Draco no sabía porque estaba contándole todo eso a la sabelotodo, pero cuando comenzó a hacerlo se sintió tan bien que se dejó continuar. -Así que supongo que ser profesor aquí no será tan mala idea, ¿no crees?
-Creo que al contrario, es una excelente idea -sonrió intentándole contagiar su positivismo. De repente en la mesa aparecieron unos platos con comida y una jarra con jugo de calabaza. Ambos se miraron atónitos.
-¿Tenías hambre, Granger? -rió socarronamente
-Sólo pensé que ya debía ser la hora de la cena -se avergonzó -Pero creo que ahora no es necesario que bajemos al Comedor -Draco asintió mientras tomaba un sándwich
-¿Tu ya has pensado que harás después de aquí? -para sorpresa de Hermione, el rubio estaba más que dispuesto a seguir la charla.
-Me gustaría trabajar en el Ministerio, en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica o el de Control y Regulación de Criaturas Mágica…
-Hermione Granger, la defensora de las causas perdidas -rió- no sé porque no me extraña
-Y a mi no me extraña que no te extrañe -sonrió -Aunque ser profesora aquí también me tienta
-Oh no, ya te soporte siete años como compañera, sería demasiado para mi -se burló
-Al menos relájate que no te quitaré el puesto, no iría por Pociones -La conversación transcurría tan natural y cómodamente que asustaba
-¿Y a ti quién te dijo que yo sí? Podría interesarme otra asignatura
-Claro, Defensa Contra las Artes Oscuras -asintió al comprender a dónde quería llegar el Slytherin -Pero te veo mejor con pociones, has sido un gran profesor hoy, lograste que me saliera la Amortentia en el primer intento
-Me extraña Granger, elaborar Amortentia es tan sencillo como montar en escoba -su afán arrogante se volvió a hacer notar
-Entonces me sorprende aún más, no sé montar escoba -dijo jocosa, pero Malfoy no se rió, se quedó estaqueado mirándola con los ojos abiertos como platos
-¿Me jodes, Granger? -Hermione negó con la cabeza medio entre avergonzada y medio conteniendo la risa -¿Tus tres mejores amigos están en el equipo de Quidditch y tú siquiera sabes montar una escoba?
-No Malfoy, pero tampoco es algo que me quite el sueño -espetó defendiendo inconcientemente a sus amigos.
**-**Eso tiene arreglo -sonrió -guarda tus cosas
-¿Para?
-Guarda tus cosas, y calla -ordenó -y hazle caso a tu profesor si no quieres que te quite puntos -desdeño y Hermione se limitó a obedecer conteniendo risas. Apenas terminó de guardar el último libro en su bolso, cuando Malfoy la tomó del brazo y la arrastró hasta la salida.
Los pasillos del castillo estaban completamente vacíos. Hermione no quiso ni imaginar la hora que sería y sólo deseo que Ginny hubiese tenido una buena idea para cubrirla durante su ausencia. Iba a abrir la boca, pero Malfoy fue más rápido y llevándose un dedo a los labios le indicó que guardara silencio y ella simplemente accedió. Caminaban casi en cuclillas para no hacer ruido, a cualquiera que los viera de afuera le hubiese resultado más que divertida la escena. Se encontraban en la puerta que daba a los jardines cuando Hermione no pudo guardar más silencio
-¿Estas loco, Malfoy? No podemos salir del castillo a estas horas, en realidad no deberíamos estar siquiera fuera de nuestros dormitorios, nos llegan a encontrar y… -Malfoy le tapó la boca impaciente
-Simplemente no nos encontraran ¿vale?
-¿Y como estas tan seguro de ello? -reprochó
-¿Puedes confiar en mí? -Draco rió en su interior, justo él pidiéndole a Granger que confiara. Hermione se encontró más rara aún asintiendo y tomándolo de la mano para seguirlo. Estaba hecha una completa kamikaze ¿confiar en Draco Malfoy? Dejo su bolso orillado al lado de la puerta y salieron al patio. Caminaron por el verde césped hasta que el rubio se quedó parado y le sonrió -Vas a tener que hacer magia por mi -Hermione arqueó una ceja extrañada -No puedo usar mi varita ¿recuerdas? -la castaña asintió -Primero conjura un Caeca Temporalisnos hará invisibles por un rato -explicó al ver su cara de desconcierto.
-Caeca Temporalis -murmuró Hermione señalándose a ella y a Malfoy y viendo como al instante desaparecían. Sin duda la capa de Harry era mucho más práctica
-Estoy aquí -siseo el rubio a sus espaldas haciéndola dar un respingo. La muchacha lo tomó del brazo para no volver a perderlo -Ahora llama a mi escoba
-¿Eh? No, te has vuelto completamente loco
-Vamos, Granger, ya estamos invisibles. Te arriesgaste hasta aquí no vas a dejar que te lleve a dar unas vueltas en escoba
-Prométeme que conducirás tú
-Por supuesto, no arriesgaría mi Nimbus a que la estrelles contra el piso -bromeó. Hermione se sintió conforme con la respuesta
-Accio Escoba Malfoy! - gritó y en segundos la escoba se veía suspendida en el aire, suponiendo que era Malfoy quien la sostenía, volvió a tomar su varita para encantar también el vehículo -No verte me pone nerviosa -se quejó y escuchó una risita por parte del rubio
-Sujétate de mi cintura -le indicó a medida que la guiaba sujetándola -Esta es la escoba -señalo golpeándola suavemente -intenta montarla -parecía más complicado que lo que resultó. Instantes después estaba sentada en la escoba sujeta a la cintura de Malfoy como si la vida se fuera en ello.
-Sé que quieres tocarme, pero no es necesario que me apreses tanto -bromeó el chico pero ella no aflojo ni un poco el agarre -¿Lista? -Hermione murmuro algo imposible de entender, pero Malfoy lo tomó como un sí y despegó. Al principio Hermione apretaba los ojos con fuerza, pero al sentir el viento revolotear entre su pelo y como la brisa golpeaba su rostro se animo a abrirlos lentamente y la invadió una grata sensación de júbilo. Soltó un profundo suspiro que Malfoy pudo percibir a la perfección y sonrió relajado que la chica no podía divisarlo.
-Gracias -le susurró suavemente al oído mientras daban vueltas en el aire.
El rubio sintió una electrificante correntada que nada tenía que ver con el aire que sobrevolaban, electricidad que se incrementó al notar la cabeza de la muchacha acomodarse relajada entre su espalda y su cuello quedando inmóvil, aforrándose aún más a su cintura, largando suspiros tras cada maniobra que la tomaba por sorpresa. Fue disminuyendo lentamente la velocidad para volver a tierra y aterrizar cuidadosamente.
-Pasa adelante -le indicó Draco pero notó que la muchacha no se inmutaba -Dame el gusto -le pidió casi suplicante
-¿Es un atentado suicida? -dijo en broma, pero no tan en broma
-Confío en tu inteligencia, Granger. Y confió en mí como profesor sobre todo -Hermione pareció dudar, pero su valor Gryffindor la ayudo a acceder. Nuevamente ayudada por Malfoy lograron que montara en la escoba invisible sin problemas.
-¿Y ahora? -inquirió denotando su total nerviosismo en la voz
-Ahora deja de pensar y siente, Granger. Siéntete allí arriba y subirás, yo te ayudare a dominarla -Y dicho esto, Draco la abordó con sus brazos tomando la escoba por delante de ella sosteniéndola sobre sus manos. Hermione se sobresaltó y junto con ella la escoba dio un respingo y se separó del suelo -La próxima vez sé más delicada, por favor -podría haber seguido hablando para ponerla más nerviosa pero una brisa lo embriago de un sutil aroma a vainilla, y de repente su rostro dio de lleno con el pelo de la muchacha, y ni siquiera tuvo el coraje para quejarse
-¿Lo estoy haciendo bien? -preguntó nerviosa sacándolo de sus pensamientos
-¿Tú que sientes? -repreguntó -eso es lo que vale, además no parece que fuéramos a estrellarnos
-Tomo eso como un sí -rió la muchacha aún nerviosa, no tanto ya por el vuelo porque sabía que Draco la tenía bajo control, sino por justamente tenerlo encima suyo, con la respiración en su nuca.
Surcaron el cielo perdiendo la cuenta de cuanto tiempo llevaban haciéndolo, pero como si de Cenicienta se tratara y ya hubiesen dado las doce, de un momento al otro el cielo se cubrió completamente de nubes negras y empezó a llover con furia. Malfoy se impuso a ella y tomó con fuerza la escoba para un aterrizaje seguro. No habían llegado al piso cuando sus cuerpos se volvieron visibles.
Estaban lejos de la entrada al castillo y la lluvia era cada vez más fuerte, corrían y reían a más no podes por la situación al mismo tiempo quedándose sin aire a los pocos metros, pero ya no les importaba mojarse. Ahora el rubio también era un niño de cinco, y se reía como hacía tiempo. Llegaron a la entrada y se quedaron unos instantes antes de ingresar, intentando recobrar la compostura y la respiración, sujetándose la panza, quebrados en dos luego de una sesión intensiva de risas. Hermione tuvo que taparse la boca con fuerza para no seguir riéndose una vez dentro del castillo, pero era casi imposible de contener, lo que llevaba a Draco a apretar los labios y no imitarla.
Se miraron por unos segundos, estaban empapados de pies a cabeza, lo que los hizo estallar en risas nuevamente. Era como si la lluvia los hubiese embriagado. Hermione corrió hacia la puerta y tomó su bolsito a cuentas, del cual sacó una toalla sonriendo de oreja a oreja
-Granger ¿Qué hacías con una toalla allí dentro?
-Te sorprenderías de saber todo lo que hay aquí -comentó orgullosa -ahora toma, y sécate -le sugirió tirándole la toalla. El Slytherin la cazó en el aire y se secó un poco el rostro y las manos, aunque no sirviera de mucho y volvió a tendérsela. Hermione la secó con un movimiento de varita e imitó al muchacho, aunque tuviera que repetir la acción cada cinco segundos porque los mechones de su pelo escurrían gruesas gotas por su rostro volviéndola a mojar. Draco se acercó a paso firme y le quitó la toalla de las manos, ella se quedó inmóvil mirándolo expectante, el volver a tenerlo cerca le tensaba el estómago. El rubio tomo el cabello de la castaña con delicadeza y lo envolvió en la toalla apretándolo para que absorbiera todo el agua posible. Luego con la mano le secó las pocas gotas que aún surcaban por su rostro, y el contacto con su piel le dio un escalofrió. Volvió a tomar la toalla y se la pasó por el cuello, corriendo además también completamente el pelo de allí y dejándoselo al descubierto. El escalofrío ahora se contagió en Hermione cuando sintió los fríos pero sumamente suaves labios de la serpiente rozándole el cuello y dejándole un ligero beso tras la oreja. Algo le llevaba a repetir esa acción en sus labios, pero perdieron demasiado tiempo mirándose y un ruido cercano los obligó a esconderse. Draco la arrastró tras la columna más cercana aprisionándola contra su cuerpo, Hermione todavía no se había recuperado del estremecimiento anterior cuando la respiración agitada del muchacho la terminó de conmocionar. Escucharon los pasos frenarse cerca de ellos y a la Gryffindor no le costó reconocer la voz de Seamus Finnigan dirigiéndose a alguien más. El rubio la apretó aún más contra él, pudiendo sentir perfectamente su anatomía tras la ropa mojada. Sintió más frío al contacto.
Seamus no tardó mucho más en perderse de vista, pero ninguno de los dos atinó siquiera a moverse.
-Sólo era cuestión que te animaras -siseo el rubio de repente -a volar, digo…
-Si, gracias fue hermoso -sonrió con los ojos brillantes -Ahora es tu turno de que te animes a dejarlo volar a él -susurró colocándole la mano en el pecho, justo encima del corazón. Dicho esto posó un suave beso en su mejilla y se dio vuelta encaminándose a las escaleras directo a su Sala Común. Y Draco quedó allí, estaqueado con la mano en la mejilla donde todavía sentía el beso de la castaña y por alguna extraña razón, con una sincera sonrisa que sabía no sería capaz de ocultar.
*N /A:*Voy usar este fic para darme algunos gustitos personales, que en este capítulo empiezan a hacerse más notables. Ya un gusto personal es escribir un Fic Dramione, obviamente, porque JK no nos dio ese honor... pero también lo hago con algunos no tan "notorios" quizá, como por ejemplo, enseñarle a volar a Hermione. Sé que en ninguna parte del libro hace mención que no sepa o que le de miedo, pero tampoco que encuentre algo emocionante en ello, y creo que es algo que como escribí en este capítulo sería algo que disfrutaría sumamente. Otro de los gustos que me doy es empezar a "limpiar" un poco la imagen de Draco, siempre sostuve que es un personaje lleno de miedos e inseguridades, y esas son las cosas que lo hacen reaccionar de la forma en que lo hace... nadie es malo porque sí!, en este capítulo ya lo menciono con respecto a su futuro, pero no será la última conversación que tengan ;). La amistad con Ginny y Blaise ya dije en el capítulo anterior lo que me significaba (me alegra que les haya gustado ese lazo), y por último, estoy metiendo un poquito, aunque muy secundariamente a Seamus, porque es un personaje que me gustó desde el primer momento y para mi gusto podría haber sido explotado de mayor manera. Aclaro, será un personaje secundario... pero va a tener más lugar quizá que Neville, que es lo que se da generalmente!Me alegra que se hayan sumado nuevos seguidores a la historia, y que mis fieles sigan ahí, espero no fallarles :D