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Historia 79734 — capítulo 9

-Cálmate -murmuró Blaise por lo bajo al ver la reacción de su amigo. Tuvo que sujetarlo del brazo cuando amagó a levantarse, estaba seguro que de no haberlo parado en ese momento estaría encima de Weasley rompiéndole la cara.

-No la puede tratar así -dijo entre dientes apretando los puños con fuerza y pegando los brazos al cuerpo. La impotencia de ver esa situación y no poder hacer nada lo hacía transpirar, lo irritaba a los niveles más elevados- Esa maldita comadreja la va a pagar

-Pero ahora no -sentenció- ahora cálmate, eres un Slytherin, piensa en frío, en dos días es el partido y tendrás la oportunidad para hacérselo pagar. Pero por Salazar, Draco, ahora cálmate.

Hermione caminó por los pasillos del castillo prácticamente a ciegas, hacía más de siete años que los transitaba por lo que doblaba a las esquinas casi por inercia, seguramente podría llegar a su Sala Común con los ojos cerrados… aunque en aquel momento no distaba mucho de ello. También por inercia le dio la contraseña a la Dama Gorda que la miraba con preocupación y le hizo algunas preguntas que Hermione no contestó porque simplemente no escuchaba nada de lo que la rodeaba. En la Sala Común había pocos alumnos, los cuales por haberse quedado allí no habían presenciado la discusión del año, y no comprendían a que se debía el estado autómata de la muchacha.

Entró a su habitación e inmediatamente se encerró en el baño. Se apoyó de espaldas a la puerta e intentó pasar en blanco todas las ideas que revoloteaban en su cabeza, acomodarlas de alguna manera. A Hermione le gustaba tener siempre todo en orden: los libros por orden alfabético, su ropa tenía su cajón designado, había acomodado los horarios para estudiar cada materia en sus horas libres y cada una de sus pertenencias siempre estaban acomodadas inmaculadamente, nunca un desperfecto, nunca un peine arriba de la mesa de estudio o una pluma tirada en su mesa de noche. Entonces, ¿cómo se había permitido semejante desorden en su cabeza? ¿Cuándo dejó la primer idea suelta para que ahora se volviese una montaña? Una montaña que había crecido a niveles insospechados y ahora se desbordaba de tal manera que la asfixiaba. Sabía que no tenía que llorar, porque si lloraba se agitaría y le iba costar aún más respirar, lo sabía, pero no podía evitarlo. Como con sus ideas, sabía que estaban ahí hechas un lío, rondándole por la cabeza como desfachatadas, pero no podía acomodarlas, no ahora… y las muy mal nacidas no se irían así sin más. Cerró los ojos y respiró profundamente. Mil imágenes se le pasaron por la cabeza como un flash: Ella riendo en la Sala de Menesteres al ver a Draco. Ella y Draco bailando. Draco tocando la guitarra y cantando para ella. Ella y Draco abrazados. Ella con Harry y Ginny riendo. Ron aguantando la rabia. Ron tratándola de mentirosa. Ron gritándole. Ron tomándola del brazo bruscamente. Ron hecho una furia… Ella destrozada.

Cuando cayó en cuenta tenía la cara empapada, literalmente. Con las mangas de la túnica se secó lo más que pudo, pero se dio cuenta que era en vano, no iba a dejar de llorar, al menos no esa noche. Salió del baño y por suerte su habitación seguía vacía, fue hasta su cama, se desvistió y colocó el pijama, se acostó y tapó con las sábanas hasta el cuello, lanzó un Muffliatoy apoyó tranquila su varita sobre su mesa de noche, corrió los doseles, se abrazo a su almohada y simplemente dejó las lágrimas rodar, sin siquiera ocupar su cabeza en alguien pensamiento, no lo necesitaba, sus ojos ya habían visto demasiado y sabían como reaccionar… y entre sollozos fue perdiendo el conocimiento, entregándose a los únicos brazos que podían brindarle consuelo en ese momento: los de Morfeo.

El amanecer de un nuevo día la despertó con los primeros rayos de Sol. Sus ojos estaban más susceptibles que de costumbre dada la dura noche que habían pasado, por lo que la luz los sensibilizaba. La castaña se los frotó varias veces hasta que se acostumbraron a la luz. Sabía que era sábado, por lo que sus compañeras aprovecharían la falta de clases para dormir un poco más. Tomó una muda de ropa y sus cosas de baño y hacia allí se dirigió. Mientras se llenaba la bañera, repitió el proceso de la mañana anterior y se paró frente al espejo. La imagen distaba tanto a la que le había devuelto hacía sólo 24 horas antes… si bien ya no lloraba, se veían las consecuencias de haberlo hecho durante toda la noche, sus ojos estaban rojos y sus pestañas aún húmedas, sin mencionar las evidentes ojeras que terminaban de adornara. Le dio bronca, bronca verse así, bronca por haber roto la promesa de que nada le arruinaría ese día. Pero esa bronca le hizo formular una nueva promesa, ya no lloraría, ya no sería la idiota de la que todo el mundo se aprovechaba, ya no se iba a dejar afectar por las palabras de Ron y haría como si mismo no existiese y nada hubiera pasado. Se iba a dar ese bendito baño, se iba a arreglar, e iba a enfrentar a todo el colegio con su mejor sonrisa. Y eso hizo…

A la bañera llena le agregó unos cuantos tipos de sales diferentes para relajarse. Estuvo casi una hora dentro de la tina, hasta que uno por uno todos los músculos se fueron distendiendo y relajando por completo. Una vez satisfecha con el resultado salió y se dispuso a secarse el cuerpo suavemente y a vestirse, optó por un short vaquero, una camisa manga tres cuartos a cuadros en distintos tonos de marrón y unos borcegos del mismo color. Se colocó bastante poción alisadora y ató su cabello en una cola alta, dejando un mechón grande delante que se lo acomodó como un fleco de lado. Maquilló levemente sus párpados con algunos tonos tierra claros, y aplicó un poco de brillo en sus labios. El resultado era asombroso, un look completamente natural pero cautivante.

Cuando salió a su habitación sus tres compañeras estaban despiertas, aunque aún acostadas. Lavender cotilleaba animadamente con Parvati, por lo que ni siquiera notaron su presencia, y Ginny tuvo que mirarla dos veces para creerse la imagen que sus ojos le devolvían

-Buen día, Gin -la saludó alegremente la castaña- estaré en la Sala común, te espero para el desayuno -le avisó y salió tas la puerta, dejando a su amiga sin poder emitir palabra.

No es que como discutieron ayer Hermione y Ron, a la muchacha nadie la veía como mujer, sino que simplemente anonadaba verla así. Al pisar la Sala Común varios pares de ojos se posaron sorprendidos sobre ella, y le sucedieron algunos acontecimientos divertidos. Neville al verla soltó a Trevor, su rana, que empezó a saltar y croar por toda la sala siendo perseguida por el muchacho queriendo atraparla. Seamus Finnigan volcó todo el contenido de su tintero sobre su amigo Dean Thomas que ni siquiera se percató de esto por mirar a la castaña. Ron, que recién salía de la habitación le erró a un escalón al bajar y cayó sentado en la escalera haciendo tropezar también a Harry que salía atrás. Este fue quien menos suerte tuvo, porque al caer sus anteojos cayeron al piso y un más que distraído Cromac McLaggen los pisó partiéndolos en dos.

Divertido fue para la menor de las Weasley salir de su habitación y encontrarse con esa imagen, obviamente no pudo contener la carcajada y tampoco se preocupó por hacerlo

-Parecen animales -se quejó entre risas moviendo la cabeza como gesto de indignación.

Hermione que estaba sentada en un sillón, con las piernas cruzadas hojeando El Profeta, se levantó de allí para recoger los lentes de Harry y repararlos con su varita, ya que el pobre muchacho seguía sentado en la escalera porque no podía ver nada, y se los alcanzó. El azabache le agradeció antes de fijar su vista en su amiga y abrir los ojos como platos sorprendido por el cambio, no dijo nada pero inmediatamente le dirigió una mirada inquisidora a su novia, pero esta tan sorprendida como él sólo se encogió de hombros como respuesta. Por su parte, Ron todavía no había reaccionado y seguía como en trance mirándola. Hermione lo notó, pero siguiendo su promesa, lo ignoró por completo.

-Chicos, muero de hambre -comentó para romper la tensión que notaba se había formado- los espero en el comedor -informó y se dio vuelta con toda gracia saliendo de su Torre.

Caminaba por los mismos pasillos que la noche anterior habían sido testigos de su estado autista, y si las paredes razonaran seguramente estarían igual de sorprendidas que todos los alumnos que cruzaban a la leona en ese momento. Por un lado, la discusión con Ron había quedado en un segundo plano, y ahora todos hablaban de su cambio, pero aún así no podía dejar de sentirse incómoda por tener tantas miradas encima, era algo a lo que no iba a poder acostumbrarse aún siendo parte del Trío Dorado, la heroína de guerra…

-¿Gra… Granger? -una voz más que familiar a sus espaldas la hizo voltear con una amplia sonrisa

-Malfoy -contestó naturalmente, ignorando la cara de sorpresa del rubio que la miraba de arriba abajo con la boca abierta y los ojos desorbitados

-Menudo cambio, gatita

-Sólo quería sentirme bien -respondió ella encogiéndose de hombros, y no le mintió, porque con ese cambio lo único que buscaba era eso.

-¿Y? ¿Lo lograste? -inquirió provocativo

-Si, pero me siento incómoda bajo tantas miradas -admitió soltando una carcajada del Slytherin

-Como para que no… -comentó con una mirada más que libidinosa volviéndola a recorrer con la mirada

-¡Malfoy! -lo reprendió sonrojada estimulando las risas del chico

-La llevas contigo…-comentó el chico dirigiendo su mirada al pecho de la leona, donde posaba su insignia de Premio Anual. Hermione asintió

-Veo que tú también -respondió con la mirada en la que pendía en la camisa del Sly, él instintivamente se llevó la mano hacia ella.

-Herms, ¡espérame! -otra voz a sus espaldas le llamó la atención, esta vez era su amiga que corría hacia ella agitada, percatándose tarde de la presencia de Draco

-Malfoy -saludó cordialmente intentando disimular su vergüenza de haberlos vuelto a interrumpir, aunque claro estaba que esta vez al menos no cortó un beso.

-Pecas… -respondió él simpáticamente. Simpatía que no pasó desapercibida por ninguna de las dos Gryffindors

-¡Hey!, Hermione también tiene pecas -se quejó e inmediatamente los dos miraron a la castaña. Draco sonrió

-Primero, no te quejes, saliste ganando con el apodo -Ginny asintió recordando la manera en la que se refería a su hermano- Segundo, sé perfectamente que Granger tiene pecas -la castaña se tiñó de rojo de repente, avergonzada y su amiga disimuló una sonrisa- pero para ella tengo otros apodos -comentó con sorna, pero tuvo que explicarse al ver la mirada resentida de la leona- Y no los que estas pensando, Granger… pasamos esa etapa -Hermione arqueó una ceja desconcertada, además se había avergonzado al pensar que el rubio se refería a "impura", "sangre sucia" "rata de biblioteca" o alguno de esos apelativos con los que antes se refería a ella. Pero tenía razón, ya habían pasado esa etapa

-¿Y qué apodos, entonces? -inquirió ella realmente intrigada

-Debes prestar más atención, Granger… me extraña -se burló. Las dos chicas se miraron, una desconcertada y la otra completamente divertida. De repente notaron como el cuerpo de Malfoy se tensó, su semblante endureció y volvió a portar su pose aristocrática- Y la próxima vez ten más cuidado, Granger -advirtió- que aunque intentes disfrazarte me sigues dando asco como para tener que tocarte -Si bien al principio las había sorprendido esta actitud, las dos lo entendieron de inmediato.

-No creas que me ha dado gusto atropellarme contigo, recién termino de bañarme y tendré que hacerlo de nuevo para sacarme el olor a hurón de encima -siseo la muchacha siguiéndole el juego. Draco se relajó al saber que había entendido a que iba

-Lo que sientes no es olor a hurón, sino a la de tu propia sangre, por más que te bañes no te la podrás quitar

-Eres…

-¿Jodidamente perfecto? -le interrumpió presumido

-Oh, si… tienes todas las virtudes que detesto y ninguno de los vicios que admiro -respondió altiva

-¿Te tragaste un libro de aforismos?, rata de biblioteca

-¿Dónde te com pras te el ce re bro? ¿O lo encontraste abandonado en el Callejón Diagon?

  • Pues no, al con tra rio que tu caso, a mi me vino de serie -contestó orgulloso. Hermione se quedó en una pieza al escuchar la respuesta ingeniosa del rubio, no le salían palabras para retrucarle y se aborreció por ello, no podía quedarse callada…

-Eres un imbécil

-Y tú una imberbe

-¿Yo? ¿Imberbe?

-Si, Granger…Tú

-¡Esnob!

-¡Ordinaria!

-¡Déspota!

-¡Adefesio!

-¡Estólido! -Hermione no iba a poder aguantar mucho más el ping-pong en cualquier momento largaba la carcajada

-¡BASTA! -gritó finalmente Ginny fingiendo hartazgo, cuando en realidad, al igual que Harry y Ron estaba de lo más entretenida viendo la pelea de estos dos, pero veía venir que en cualquier momento uno de los dos comenzaría a reír y se iría todo al fango. Inmediatamente Hermione intentó fruncir el ceño y los labios para denotar su supuesta furia, lo que terminó causándole risa a Draco obligándolo a voltearse y seguir su camino.

-¿Qué fue eso? -preguntó Harry carraspeando, aún anonadado por lo que acababa de presenciar

-Eso, fue una discusión con altura -remarcó Hermione dirigiéndose puntualmente a Ron antes de girar sobre sus talones, tomar a Ginny del brazo y encaminarse hacia el Gran Salón para desayunar.

-¿Cómo estas? -preguntó para romper el hielo, además de que sentía verdadera curiosidad. La última vez que la había visto el día anterior había discutido con su hermano frente a todo Hogwarts en un tono muy poco amistoso

-Excelentemente, ¿Tú Gin?

-A mi no tienes que mentirme, Herms -lejos estaba de ser un reproche, sólo quería hacerle notar que contaba con ella para desahogarse, sabía como afectaban a Hermione las discusiones con Ron en general, y dada que esta había sido la más fuerte que habían tenido, no creía que su amiga pudiera tomarse todo lo acontecido muy a la ligera

-Es que no te miento Ginny -le respondió mirándola directamente a los ojos y sonriéndole- Lo de anoche me bastó para aclarar varias cosas en mi cabeza, y darme cuenta que no debo dejarme afectar más, que tengo que ocuparme por mí y por las personas que lo merecen

-Ron es un imbécil, pero no es malo… -intentó defenderlo

-Lo sé, sé que no es malo… pero no es bueno para mí. Cuando me refiero a personas que lo merezcan, me refiero a que lo merezcan según el primer punto… como se comporten conmigo. No puedo ser considerada con Ron hasta que el no lo sea para conmigo -Ginny hizo una mueca extraña. Sabía que su amiga tenía razón y la apoyaba en su decisión, pero no podía negar que la situación le dejaba una sensación amarga, al notarlo Hermione interrumpió antes de que siquiera hablara -Es como dicen una película muggle* "A veces las cosas salen mal y no es culpa de nadie. Hay dos formas de ver el mundo. Puedes ver la tristeza que hay detrás de todas las cosas. O elegir bloquearlo todo, si no dejas que el mundo te afecte, no te partirá el corazón"

-La has visto un par de veces, ¿no? -se burló por la manera en que recitó de memoria aquél extracto. Hermione rió y asintió -Algún día deberás enseñármela…

-Cuando quieras -No iba a ser la primera vez que viera una película con la menor de los Weasley, desde que le había hecho ver Titanic la pelirroja había adquirido una especie de fascinación por las películas. Ginny le sonrió y la abrazo por los hombros

-Estas realmente guapa, amiga -la elogió juguetonamente

-Lo sé -sonrió esta intentando parecer vanidosa

-Y también estas juntándote mucho con Malfoy -bromeó para terminar de dejar atrás el ambiente tenso y romper en carcajadas. Las cuales fueron como pequeñas dagas para el pelirrojo de ojos azules que caminaba algunos metros detrás de ellas.

El ambiente en el Gran Salón era un alboroto total, dado a que era sábado y al no tener clases los alumnos andaban de acá para allá, además de que, como cargo extra al día siguiente sería el enfrentamiento entre Gryffindor y Slytherin en los campos de Quidditch por la copa de casas. Todo partido de Quidditch causaba revuelo, pero cuando de trataba de los leones y serpientes era tema aparte, no sólo estaba en boca de las casas que jugaban, era un partido del que todos los alumnos estaban pendientes, por lo que la expectativa, la ansiedad y los nervios eran más que palpables. Pero ahora más que nunca Hermione era completamente ajena a todo ello.

Obviamente quería que ganara su casa, porque sabía lo importante que era para Harry y Ginny, sobre todo ese año que sería el último para ellos. Pero el asunto con Ron le había quitado hasta las ganas de asistir al encuentro. Además de que por otro lado había cierto Sly que la distraería y la tendría en velo de que por Merlín no le pasara nada. Era consiente de lo peligroso que era ese deporte, y sobre todo en esos particulares partidos, dónde ambos equipos jugaban a matar o morir -literalmente- y no había excepción: siempre alguien terminaba herido.

Al terminar de desayunar y charlar con algunos de sus compañeros, decidió ir un rato a la biblioteca, mientras Ginny tenía entrenamiento para luego juntarse a orillas del lago para charlar un rato.

Hasta la señora Pince al verla notó el cambio en Hermione y la halagó simpáticamente por ello. La castaña agradeció sonrojada y se adentró a las estanterías. Estaba un poco atrasada con Runas Antiguas, por lo que decidió adentrase en un libro de aquella materia. Cuando por fin lo divisó se frustró al notar a la gran altura en que se encontraba, y por más que se pusiera de puntitas apenas llegaba a rozarlo, estaba pegando pequeños saltitos para alcanzarlo cuando notó que alguien se paraba tras ella y sin mayor esfuerzo lo bajaba y se lo tendía.

-Gracias -murmuró aún sin darse cuenta. Porque cuando lo hizo chocó de frente con un par de ojos grises que brillaban al reflejar los suyos dejándola sin habla

-De nada, Granger… estaba tentado a dejarte sufriendo un poco más, era divertido verte pegando saltitos -se burló

-¿Malfoy? -preguntó aunque sabía perfectamente que se trataba de él, pues a menos que alguien hubiera tomado una poción multijugos no podría verse como el Príncipe de Slytherin

-Que yo sepa… -siguió bromeando. Hermione sonrió y se encaminó hacia los escritorios sabía que Draco la seguiría, y así fue. Se sentó en uno y el rubio lo hizo frente a ella.

-¿Sabes que aquí te pueden ver conmigo, no? -advirtió provocativa

-¿Y eso acaso te preocupa? -respondió él. Bien, esa no era la respuesta que se esperaba, ¿acaso el mundo se había vuelto loco y no se había enterado?

-No, pero pensé que a ti si

-Piensas demasiado, Granger -negó con la cabeza en un gesto de desaprobación- Si me preocupara no lo haría, ¿no crees?, pensé que te había demostrado que era bastante inteligente -bufó- ¿Irás mañana a ver el partido? -Preguntó sin más, desconcertando del todo a la pobre Hermione. Definitivamente: El mundo se había vuelto loco… Draco Malfoy le estaba sacando conversación en la biblioteca del colegio

-Todavía no lo sé -respondió sincera, frunciendo los labios

-¿Por qué?

-No lo sé

-No sabía que ahora la comadreja se llamara así -bromeo el rubio, pero a ella no le causó mucha gracia… por no decir nada.

-Y si sabes que es por él ¿para qué preguntas? -espetó de mala manera

-Mira Granger, si estas furiosa con ese idiota no te descargues conmigo, ¿vale?, yo no soy el saco de arena* de nadie -siseó furioso. Estaba levantándose de la mesa para dar media vuelta e irse, cuando la mano de la leona se posó sobre la suya. Draco levantó la cabeza para mirarla

-Lo siento -el tono de su voz denotaba completa sinceridad en sus palabras -No quería agarrármelas contigo, pero lo nombran y me enervo. De veras lo siento, Draco -Y él se maldijo desde lo más profundo que su nombre sonara tan bien al salir de sus labios y que le bajaran la guardia de aquella manera. Se maldijo por asentir comprensivo y volver a sentarse. Se maldijo por no sólo dejar la mano de la castaña sobre la suya, sino por también haberla sujetado con la suya.

-Sabes que voy a decirte que es un idiota -Hermione asintió- pero no por ello voy a dejar de decírtelo: La comadreja es el ser más idiota que he conocido en mi vida. No vale ni tus nervios, gatita. Pasa de él… ayer cruzo una línea

-¿Lo escuchaste todo, verdad? -Sabía la respuesta, pero que se lo confirmara abiertamente la hacía sentir más que avergonzada.

-Todo el colegio lo escuchó, Granger -sonrió amargado- Pero te prometo que se arrepentirá de cada una de las cosas que te ha dicho, eso como que me llamo Draco Malfoy

-No cometas ninguna locura, Malfoy... por favor -Maldita sea, volvía a ser Malfoy ¿pero por que carajos se dejaba afectar por ello? siempre habían sido Malfoy y Granger.

-Yo no haré nada, vas a ser tu -volvió a sonreír, pero esta vez arrogante

-¿De que hablas?

-Oye, ¿qué ya te has olvidado de nuestro plan? -rió

-¡Ah, eso! -Exclamó con cierto desgano- Ya te lo dije el otro día, el plan pasó como a un segundo plano

-Si, pero también habías dicho que Weasley no te afectaba, y aquí estamos -touché

-Pero no me afecta de la misma manera -reconoció- No me dolió por amor a él, me dolió por amor propio. Yo siempre di lo mejor de mí por él, como por Harry y escuchar que el piensa esas cosas de mi es más que doloroso. Sé que para muchos soy la rata de biblioteca, la santurrona Granger, la insufrible sabelotodo -Draco sintió una especie de punzada al reconocer que más de una vez la había llamado así- pero una cosa es que lo piensen los que no te conocen, porque de verdad no te afecta… pero que lo piense uno de tus mejores amigos, que te conoce desde los once años, con él que has pasado tantas cosas que debería de conocerte mejor que nadie… eso es terriblemente insoportable -Al terminar de hablar era notorio el nudo que se había formado en su garganta. Como si evitara que las lágrimas empezaran a salir, Draco apretó con más fuerza su mano

-Eso sólo demuestra que realmente no te conoce. Yo no soy quien para hacer acto de valores cuando de ti se trata -reconoció- Pero entonces formaba parte de los que no te conocían, y aunque no haga mucho que trato contigo, fue lo suficiente para darme cuenta de que no eres ninguna de esas cosas… bueno, a veces puedes ser un poco insoportable, pero es parte del encanto -bromeó guiñándole un ojo intentando recomponer el clima. El no era un gran reconfortante y no era partidario del sentimentalismo. Gracias a Blaise había aprendido a utilizar el humor como vía de escape en esos momentos.

-Gracias -agradeció sin ruborizarse, pero si regalándole la más sincera de sus sonrisas

-Así me gusta, Granger -sonrió también- Ahora, ¿iras al partido? O necesitas otra charla para que te convenza

-¿Y por qué tanto interés en que vaya?

-Quiero que veas con tus propios ojos como les ganamos -bromeó, pero ante la mirada de felina asesina, optó por retractarse- Mentira, pero me gustaría saber que estas ahí

-¿Aunque no simpatice para tu casa?

-¿Podrías al menos simpatizar por mí? -¿Por qué rayos le estaba diciendo eso?

-Pero eres el buscador, si te va mal a ti le irá mal a mi casa -hablaba con cierta arrogancia, lo que al rubio le resultaba sumamente provocativo.

-Buen razonamiento… -reconoció teatralizando un gesto de tristeza

-Aunque…

-¿Aunque? -inquirió ansioso

-Podría desear que tu atrapes la snich, pero igual les ganemos en puntos -explicó

-Eso es cruel… pero justo. Podré vivir con ello, aunque creo que van a pasar las dos cosas, atrapare la snich y ganaremos. -Se jactó- Pero es tu deseo -Hermione sonrió satisfecha- ¿Eso confirma que irás?

-Podré vivir con ello… -imitó el tono de voz del rubio y esbozó una enorme sonrisa. Draco correspondió al gesto, y luego se puso de pie. Sin soltar su mano se inclinó sobre la mesa acercándose más a ella

-Por cierto, mañana no vayas así vestida porque me desconcentrarás -Hermione no tardó un pestañeo en sonrojarse por completo- Este cambio es lo único positivo que ha provocado esa comadreja… -Y sin más la soltó para incorporarse y salir de la biblioteca, dejando allí a una Hermione completamente estupefacta, con un libro enfrente que jamás abrió y una sonrisa que parecía no caber en su cara.

A la salida de la biblioteca un moreno de ojos verdes había observado el acercamiento hacia la leona por parte de su amigo, al que ahora esperaba allí.

-Por Merlín, hermano, ¿me explicas que acaba de pasar? -interrogó ni bien se encontró con el rubio

-Nada -respondió mientras caminaba a paso acelerado sin siquiera mirarlo a la cara

-Lo que vi no fue nada -reprochó

-Y si lo viste, ¿para qué preguntas? -se quejó parando su andar y ahora si mirando directamente a Blaise

-¡Salazar!, Draco… ¿tanto mal humor?, cuándo estabas con Granger no parecías tan irritado

-¿Puedes terminarla? -soltó con furia

-¿Qué mierda te pasa, idiota?

-Nada

-Si por nada me tratas así, sabes donde puedes irte ahora mismo, ¿no? -espetó siendo ahora él quien empezaba a caminar

-Blaise, espera… lo siento -bufó en medio de un suspiro frenándolo al tomarlo por el brazo- De veras no sé que mierda me pasa…-se pasó nervioso la mano por el cabello despeinándolo

-Si en vez de ponerte a la defensiva me contaras por ahí podría ayudarte -le dijo sin dejar de denotar cierto resentimiento en su voz

-Es que sé lo que me vas a decir, y justamente es lo que no tengo ganas de escuchar

-Si sabes que lo que te voy a decir no te va a gustar, es porque lo admites

-¿Ves lo que te digo? -Se quejó- vale, ya déjalo… olvídate

-¡Joder, Draco!, ¿puedes dejar de comportarte como un crío? -Blaise podía ser comprensivo, y divertido, pero tenía su personalidad, y cuando había que hablar enserio y hacerse cargo de sus acciones era el primero en hacerlo, por eso es que le molestaba tanto la actitud del rubio de huir a sus problemas. A Draco las palabras de Blaise lo golpearon como balde de agua fría, si había alguien que podía hacerlo reaccionar era él… además de Theo -Dale, cuéntame…

-Estoy haciendo las cosas mal, Blaise -admitió- pero no puedo evitarlo. No sé que tiene, es como un imán, ¿entiendes? -Blaise asintió- Siempre lo fue en realidad, era simplemente imposible que al pasar por su lado me retuviera de insultarla o hacerla enfadar, y ahora es lo mismo pero al revés, me es imposible no intentar reconfortarla o hacerla sonreír. Siempre me afectó ver llorar a las mujeres, pero con Herm… Granger es distinto, me afecta hasta saber que está mal aunque por fuera demuestre todo lo contrario… si hasta la he convencido que vaya al partido de Quidditch, porque a mi me haría bien verla… ¿entiendes que estoy completamente jodido?

-No estas jodido, Drake* -rió Blaise, comprensivo- A ver, dime que crees que te iba a decir que tanto iba a molestarte

-Que estoy enamorado de ella -escupió sin más

-¿Y lo estas?

-No, sólo somos amigos, y ese sentimiento ya es demasiado perturbador para mí

-Perdona que disienta contigo, pero te resulta perturbador porque sabes que ni siquiera se limita en una amistad, que entiendo también te descolocaría -explicó- Pero tu amiga es Pansy, y nunca despertó algo similar a lo que estas pasando -Draco bajó la cabeza al sentirse tocado por esas palabras… el maldito cabrón tenía razón- ¿Irá?

-¿Eh? -inquirió desconcertado.

-Granger, ¿irá al partido?

-Ah, si -respondió al asimilar la pregunta- Pero por su casa, obviamente

-Algo es algo -simpatizó el moreno- espero que no te distraiga, porque por más enamoramiento no te salvarás de mi castigo -bromeó recibiendo a cambio una mirada asesina por parte de su amigo. Rió -Hablando de Quidditch, ya se hace la hora de entrenar…

-No, los leoncitos todavía están utilizando el campo, tienen como otra hora -comentó desanimado. Le vendría bien descargarse un poco surcando el aire con su escoba.

-Bueno, podemos ir a molestar un rato, ¿no crees? -propuso guiñándole un ojo y dedicándole una sonrisa más que digna de las serpientes. Draco ni siquiera tuvo que asentir.

Caminaron juntos hasta el campo de Quidditch, donde se encontraron -como esperaban- con el equipo de Gryffindor entrenando. Como hasta el momento -y no iba a cambiar justo en el último año- Harry era el buscador y capitán de los leones, en ese momento volaba alrededor de sus jugadores corrigiéndolos y marcándoles nuevas técnicas. Ginny Weasley los vio ni bien pisaron las gradas y los saludó cortésmente con un movimiento de cabeza, al que ellos respondieron.

-Pecas esta empezando a caerme bien -comentó Draco extrañado por el gesto de la muchacha, mientras Blaise lo había tomado como algo natural.

La pelirroja ocupaba uno de los tres lugares de Cazador, junto a la castaña Demelza Robins y Dennis Creevey -el pequeño hermano del difunto Colin-. El rubiecín era la nueva incorporación junto con la hermosa morocha Sophia Rykiel, la bateadora que ya había formado un harén de admiradores de sus ojos verdes, pero su corazón ya había sido conquistado por su compañero de puesto Jimmy Peakes que intimidaba a más de uno con su sola presencia.

La misma Ginny parecía disfrutar con sumo placer de cada pelota que lograba filtrar por el arco que intentaba proteger su hermano Ron.

-Si va a atajar así mañana, la tendremos más que fácil -murmuró Blaise divertido de ver como los cazadores se hacían un festín con el arco.

-Siempre que este Weasley en el arco la tendremos fácil -replicó Draco con su sonrisa de lado- Me dan más que temer las mujeres, son realmente buenas

-Nada que una de mis bludgers no pueda impedir -sonrió el moreno

-Espero no te tiemble el bate si tienes que darle a la comadreja menor

-Ahí arriba no distingo rostros, sólo esas asquerosas túnicas escarlata -Draco sonrió con sorna ante el comentario de su amigo, podía dar fé de eso- Aunque parece que su mismo hermano nos ha hecho el favor -comentó llamando la atención del rubio que se sorprendió ante la imagen

-¿Viste cómo fue? -inquirió sorprendido de ver a la muchacha en cuestión tirada en el piso, con la cabeza sangrando y la escoba partida en dos.

-El idiota de la comadreja le tiro con la Quaffle después de que se burló por un gol, le pegó en la cabeza y el resto lo viste… cayó y se estrelló la escoba contra el campo

-Presiento que Potty esta enojado -comentó al ver al azabache gritándole a Ron mientras sostenía la cabeza de su novia, quién parecía quejarse por los gritos.

El campo de juego se había vuelto en un tremendo descontrol, mientras Harry y Ron discutían, Sophia y Demelza habían sujetado a Ginny y como podían intentaban arrastrarla hasta la enfermería, puesto que todos los hombres parecían haber olvidado a la víctima del accidente y ocupaban toda su atención a la discusión. Blaise le lanzó una mirada a Draco y enseguida entendió a lo que se refería, ambos se incorporaron y volvieron al castillo para interceptar a las chicas en uno de los pasillos.

-No tenemos tiempo para perder ahora con ustedes -espetó Sophia al notar las dos serpientes que se le acercaban. Si bien era dos años más chica conocía de primera mano el prontuario de aquellos dos, y no dejó pasar oportunidad de demostrar su carácter. Draco se limitó a mirarla de arriba abajo, lástima que fuera una Gryffindor, pensó.

-No vinimos a pelear, vimos lo que pasó -explicó Blaise- Dejen que las ayudemos a cargar a Weasley

-¿Y desde cuando ustedes dos se dedican a las obras de caridad? -esta vez la que habló fue Demelza

-Déjalas Blaise, uno quiere ayudar y te ofenden… orgullosos Gryffindors tenían que ser

-Esto no tiene que ver con el orgullo, sino con la confianza -replicó la castaña

-¿Y no confían en nosotros ni para llevar a Pecas a la enfermería? -Inquirió dramáticamente Draco- ¡Si que estamos jodidos, hermano!

-¡Dejen de discutir! -Se quejó Ginny haciendo un esfuerzo descomunal por sostener la cabeza erguida- Dejen que me lleven, me podrán cargar y no tendrán que arrastrarme hasta allí. Les agradezco la molestia chicas, pero ellos serán de más ayuda -Draco sonrió orgulloso

-Pero…-Sophia estaba por quejarse pero Ginny volvió a interrumpir

-Yo confío en ellos, chicas -aseguró- pero por favor, ni una palabra de esto a ninguno de los chicos -Las dos asintieron con desgano y mientras los chicos se colocaban a ambos lados de la pelirroja volvieron a las afueras del castillo

-Deja, yo la cargo -le sugirió Blaise a Draco que se lo quedó mirando- Es liviana, será mucho más práctico y sobre todo llegaremos más rápido -Draco asintió dedicándole una mirada llena de picardía a su amigo. Blaise hizo caso omiso a esto y tomó en sus brazos a la Weasley menor que casi por instinto ocultó el rostro entre el pecho del moreno.

-Voy a avisarle a Granger -anunció el rubio- Parece que los otros dos idiotas seguirán perdiendo tiempo discutiendo y alguien se tiene que encargar de ella -Esta vez el que asintió fue Blaise.

No sabía porqué, pero corría. Corrió lo más rápido que le dieron las piernas para llegar a la biblioteca. Cuando llego tuvo que sujetarse del marco de la puerta de entrada para normalizar su respiración y desde allí diviso a la castaña que estaba buscando. Sin esperar más volvió a correr hasta llegar a ella. Al verlo así, lo menos que hizo Hermione fue sobresaltarse

-Pecas -mencionó entrecortadamente por su respiración irregular- Blaise la esta llevando a la enfermería

-¿Qué? -gritó exaltada. Si la señora Pince no hubiera salido en ese momento estaría echándolos a patadas por el ruido- ¿Qué le paso?

-Está bien -le aseguró Draco antes que nada. Hermione se puso de pie y caminaron juntos saliendo de allí- El pobretón le pegó con una Quaffle

-¿Qué Ron qué? -volvió a gritar

-Le pegó con una Quaffle -le repitió

-Si si, ¿pero como?... ¿Por qué?, ¿Porqué Blaise? -y hubiera seguido preguntando si Draco no la interrumpía para empezar a responder

-Cómo, no lo vi, pero creo que simplemente se la tiró -esperó ver la respuesta de la leona que fue abrir enormemente sus ojos- Por que, porque Pecas se burlaba de él, ¿mencioné que me cae bien esa chica? -Hermione le miró de soslayo- Y Blaise… Blaise la esta llevando porque su novio y su hermano estaban muy ocupados discutiendo y la dejaron a merced de dos niñatas del equipo -La leona volvió a abrir los ojos de una manera que no era posible creerla capaz- es más creo que ni siquiera se percataron que se la habían llevado -se corrigió son sorna, aumentando la bronca de Hermione hacia esos dos insensibles.

Caminaban tan rápido que cuando quisieron acordar ya estaban en la puerta de la enfermería. Blaise esperaba afuera caminando de un lado hacia el otro. Hermione corrió hasta su encuentro

-¡Blaise!, ¿cómo esta?

-Bien, la enfermera dice que sólo fue el impacto de la Quaffle, que en la caída no se hizo nada -explicó- tiene un pequeño corte en la frente, pero no es nada. Le dieron una poción para que duerma.

-Entonces, no puedo entrar… -más que una pregunta fue una afirmación, sabía cuan estricta se ponía Madame Pomfrey cuando la indicación era "descansar"

-Correcto -confirmó el ojiverde- No hasta que despierte al menos…

Casi por inercia y desesperación Hermione se abrazó al cuerpo de Draco que la miraba atónito. Blaise perdió las ganas de reír cuando sintió los sollozos de la Gryffindor y se alejó un poco para darles algo de privacidad.

-¡Hey!, ¿Qué pasa?, ya escuchaste a Blaise, esta bien, no tenes que preocuparte -intentó consolarla mientras le acariciaba el cabello

-No… no es eso -murmuró entre las lágrimas

-¿Entonces?

-No puedo más, Draco -instintivamente se abrazó más al cuerpo del chico- Te juro que intento, pero no puedo más

-Tu eres fuerte, Granger… ¿dónde está la leona, eh?

-No sé, debe haber muerto en la guerra -Draco sintió una especie de punzada y le levantó el rostro por el mentón

-Nunca… pero NUNCA vuelvas a repetir eso, ¿está? -Sentenció clavando sus profundos ojos grises en los suyos, semejante intimidación no le permitió otra cosa que asistir- eres una de las personas más valientes y fuertes que conozco, hazte cargo de ello, levanta la cabeza y corta la cabeza de quien se interponga en tu camino -Hermione se sintió más que reconfortada en esas palabras. Quizá necesitaba que alguien le pusiera un freno y le cantara las cosas sin ningún tipo de anestesia, o quizá que fuera Draco el que le dijera eso tenía otro peso para ella… de todas formas le regaló una sonrisa, un beso en la mejilla y apretó más su agarre. Para no estar acostumbrado a brindar consuelos, le pareció que el resultado había sido más que positivo, o al menos había salido conforme con su recompensa.

Lentamente se fueron soltando de su agarre, pero en ningún momento la sonrisa se les borró del rostro. Blaise supuso que ya podía acercarse y en una acción juguetona le hizo cosquillas en el pelo a la castaña, quien se lo agradeció con una pequeña risita. Todavía estaba quitándose las lágrimas del rostro con la manga de su túnica cuando unos gritos la hicieron alterar.

-¡Aléjense de ella YA!

N/A:

() La película Muggle a la que hace referencia Hermione se llama "El Mundo de Leland" (Hermosa película por cierto)(*)Cuando digo saco de arena, me refiero a lo que para los muggles sería un saco de Boxeo... pero dado que los magos no conocen el deporte...() Dado a que Draco originalmente se pronuncia " Dreico ", Drake vendría a ser un diminutivo del nombre: " Dreik "

Ahora sí, Hoooola a todos! jajaja. Espero que les haya gustado el capítulo... ha sido bastante tranquilo, a decir verdad, pero la razón es que en realidad es la mitad de lo que iba a ser en un comienzo, pero visto a que me iba a quedar demasiado largo (con el partido de Quidditch y todo lo que ello conllevara) decidí partirlo en dos, y así y todo quedó bastante extenso :P**Intenté poner un poquito más de Blaise, y sin dudas también tendrá bastante participación en el capítulo siguiente. Sé que es en vano que les pida que le tengan piedad a Ron, pero bueno, lo hago de todos modos! jajaja

Gracias por las lecturas y comentarios, no saben lo que me alegra leerlas, son hermosos sus comentarios, son las mejores lectoras ♥

drakenaydendramione : La bendita página no me dejó contestarte el comentario, así que lo hago por aquí :p Me alegra muchísimo que pese a la extención y todo te haya gustado tanto el capítulo como para que lo consideraras tu favorito, y te inspirara a escribir un comentario longitudinalmente acorde con el capítulo jajajaja.

Sabes? hice lo mismo que tú con la canción, cuando la releía puse play para tener la banda sonora de fondo :p. Que bueno encontrar otra Feltson por aquí!, yo soy tan o más Feltson que Dramione

(con eso te digo todo), y soy una convencida de que el tema "Time isn't healling" lo compuso para la bella Emma! :P

Es bueno q me hagas saber que llevo un buen ritmo, dado que lo que más me preocupa, al tratarse de estos particulares personajes, es terminar cayendo en un OoC =/

Me sacaste una enorme sonrisa con tu comentario :D

Un beso enorme!

rnrn