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La cuna de los Herederos — capítulo 15

XV- Besos

¿Cómo puede ser? ¿Cómo diablos es posible?

Draco sonríe cínicamente para sí mismo. Echa de menos a la prepotente de Hermione y no sabe realmente la razón, pero el sentimiento de que algo le está faltando se hace patente prácticamente cada mañana de los cuatro días que han pasado ya desde que se separaron. Suspira derrotado. Quiere hablar con ella, pero duda de que Hermione quiera hacerlo, ahora ella ha vuelto a su vida grandiosa en Slytherin y seguramente ni siquiera recuerde qué era estar con él, sus peleas… sus besos…

Coge sus libros de pociones y sale de la habitación mientras intenta auto convencerse de que conseguirá hablar con ella.

-¿Qué piensas decirle, Draco? ¿Hermione vuelve, te echo de menos…? -Le aguijonea cruelmente su propia conciencia.

No, no puede decirle eso. Gira un par de pasillos mientras baja de la torre de Gryffindor. Luna lo está esperando en la puerta de la sala común.

Se saludan y enseguida Lovegood guarda silencio cuando siente que Draco está pensando en sus cosas.

La verdad es que no debería decirle nada. Podría no hablar con ella directamente y así quizás en un tiempo, su extraña obsesión por Hermione desaparecería.

Draco sonríe triunfal, sí, eso es lo que hará. ¿Cómo no había pensado antes en ignorarla? ¿Acaso era tan difícil de concebir? ¿No es lo que ella misma está haciendo también desde que se separaron?

Desde que se separaron… Buah, suena como si alguna vez hubieran estado juntos, saliendo… Mira al frente apretando un poco el rostro y endureciéndolo.

-¿Ya has terminado de pensar?

Draco baja la cabeza hacia Luna y sonríe, intentando reconfortarla y cambiar ese extraño mohín que se ha asentado en su boca.

-Estás pensando en ella. -Sentencia la rubia.

Draco da un respingo.

-¿En quién? -Responde con indiferencia.

Por extraño que parezca y seguramente por primera vez en su vida, Luna ríe amargamente.

-¿Crees que no nos hemos dado cuenta de cómo miras a… Granger?

Pronuncia su nombre con antipatía y Draco siente un inesperado pinchazo de disgusto. No le gusta que Luna la desprecie y es extraño, puesto que él hace algo más de un mes también sentía lo mismo. Sabe que el que ha cambiado ha sido él, pero porque ha tenido la oportunidad de conocerla. En eso consistía el Laccio ¿No? En conocerla y descubrir esos pequeños detalles que hacen que la chica no sea realmente deplorable, sino sólo una especie de máscara. Recuerda las primeras discusiones, realmente furiosas, y las pequeñas peleas en las que sólo quedaba patente una gran lucha de egos. Cuando en la feria ella le expuso las desventajas de ser Hermione Granger y cuando creyó que iba a morir si no la besaba en el lago, pero finalmente no lo hizo al creer que si lo hacía acabaría sintiendo algo más por ella… Menuda ironía. Acabó poseyendo sus labios igualmente y aunque quizás ella no lo había notado, también se había llevado algo más de ella aparte de unos cuantos besos… Termina respolando. ¿Estará ella pensando también en él?

-Draco. ¿Estás bien?

El rubio mira a su alrededor y descubre que está dentro del aula de pociones. Ni siquiera se ha dado cuenta del montón de escaleras que han debido bajar.

En el aula Harry, Anna y Ron les esperan. Draco mira hacia atrás, hacia Hermione, pero ella está hablando con Zabini.

No. Definitivamente ella no está pensando en él.

-¿Y dices que golpeó al otro chico?

-Sí, todos lo vieron. -Blaise examina unos segundos el hermoso rostro de la joven. -¿Qué es eso que veo, Granger? ¿Estás contenta por algo? -En su tono se adivina la mofa.

Hermione corta al chico con una mirada fingidamente malévola.

-Estoy acostumbrada a que los chicos se peguen por mí, así que no me pone demasiado contenta que dos infelices lo hagan intentando llamar mi atención.

El brillo de la astucia se adivina en los ojos del chico. Que lanza una mirada a Slughorn, comprobando que no les está observando mientras hablan.

-¿Infeliz? ¿Así es cómo llamas ahora a Malfoy?

Hermione frunce el ceño y abre la boca para comenzar a rebatirle, pero una chica se acerca a ellos mientras finge que coge algún ingrediente prestado de la mesa de Zabinni.

-¿Alguien habla de Malfoy por aquí? -Pregunta Cho con una voz tan dulce que resulta empalagosa.

-Sólo comentábamos que últimamente se enreda con cualquiera. -Hermione está molesta por lo que oyó hace unos días, pero no cree que Cho haya adelantado mucho con su estúpido intento de conquista.

Chang la observa durante unos segundos con una sonrisa casi leonina en los labios y finalmente coge unas hebras de cabello de ratón volador de los materiales de Blaise.

-Estoy completamente de acuerdo. -Comenta con media sonrisa.

La clase ha acabado hace apenas unos momentos y Hermione procede a guardar sus cosas refunfuñando. ¿Qué se ha creído esa estúpida para hablarle así?

Ha quedado muy muy claro lo que en realidad estaba insinuando, pero si Hermione hubiera dicho algo habría sido como descubrirse a sí misma. ¿Pero por qué de repente Cho se ha encaprichado con Malfoy? ¿Qué es lo que ve en él? ¿Acaso cree conocerlo?

Porque eso sí que no. Hermione es la única que sabe cómo es, cómo puede reaccionar según lo que digas y la única que puede picarle y molestarle hasta la saciedad sin que él se enfade realmente con ella.

Si al menos pudiera hablar con él…

-Hermione. Tenía que hablar contigo sobre lo de ayer… -Zabinni se ha acercado a ella y la castaña finge escucharle mientras con el rabillo del ojo observa a Draco reírse de algo que Potter acaba de decir.

-Sí, dime. -Musitan sus labios.

-La verdad es que prefiero que vayamos a otra parte, porque en realidad quiero pedirte un favor…

Draco levanta la cabeza al oír que alguien le llama suavemente. Por un segundo, Hermione piensa que ha sido ella, pero luego se da cuenta de que están demasiado lejos. Se imagina cómo sería si se acercara y le dijera que quiere hablar con él… Seguramente se reiría, o la ignoraría. Y lo peor es que la culpa es suya. Fue ella la que finalizó su "¿relación?" cuando no quiso besarle.

Quiso decirlo. En el momento en el que lo rechazó quiso gritarle a la cara que ella no era la putita de nadie y cuando él mencionó el amor también quiso arrojarle sus estúpidas ideas a la cara y besarlo hasta que acabara el mundo. Pero no lo hizo. Contra todo pronótico sólo tuvo tiempo de levantar la cabeza y abandonar la sala sabiendo que quizás jamás volverían.

Observa lentamente cómo la persona que le ha llamado no es otra que Cho Chang y una estampida de enfado lucha en su estómago por salir.

El chico no parece exactamente receptivo cuando ella se acerca tanto que cualquier chica podría oler sus intenciones con Draco, pero él no lo hace.

-¿Se puede ser más tonto? -Murmura.

-¿Qué? -Blaise abre los ojos ante el insulto y luego observa que Hermione ni siquiera le estaba escuchando. Está mirando cómo Cho se lleva a Draco casi de la mano. Todo Slytherin conoce esa treta. La joven asiática se acerca a sus conquistas y las convence de ir a "hablar". Al final todo acaba como acaba y a juzgar por la cara de disgusto que tiene Hermione, Blaise acaba de ver cumplidas todas sus sospechas sobre la relación que Hermione ha tenido con el sangre sucia. Blaise siente algo extraño al comprender que a la Slytherin le pueda gustar ese chico.

¿Acaso está celoso? ¡Joder, no lo sabe! Eso es lo peor de todo.

-Vale, ya lo cojo Granger. No hace falta que vengas.

Hermione frunce los labios con fastidio al ver desaparecer a ambos fuera de la sala y por un segundo, realmente enfadada, coge a Zabinni de un brazo y también lo empuja fuera.

Caminan juntos hasta un extraño pasadizo donde no hay nadie y en ese momento, Hermione chasquea la lengua, molesta.

-¿Qué pasa, Blaise? ¿Por qué me persigues diciéndome que quieres hablar conmigo y luego nunca me dices nada?

-Eso es porque siempre encuentras algo mejor en lo que fijarte. -Le contesta el joven con visible fastidio. Hermione Granger siempre le echará la culpa a otra persona y él ya lleva varios años aguantando esa situación, así que no hace ningún sonido más.

-Habla.

Blaise respira lentamente y finalmente contempla de nuevo sus ojos marrones mirándole con algo muy parecido al aburrimiento.

-Voy a ser claro, Granger. Hace unas semanas no sé por qué comencé a dudar sobre lo que pensaba de ti. Necesito que nos besemos para comprobar si de verdad siento algo o sólo son imaginaciones mías.

Hermione le mira seriamente durante cerca de veinte segundos y finalmente explota y comienza a reírse.

-Venga ya, Blaise… -Suelta una nueva carcajada. -¿Me estás vacilando?

Blaise aprieta el rostro.

-No te estoy vacilando. No creas que me gustaría sentir algo por ti, Granger.

-¿Cómo quieres que te bese? Yo sí que tengo claro que no siento nada por ti… ¿Quieres que pase cómo cuando teníamos once años?

Blaise recuerda fugazmente cuando en primer curso Hermione y él decidieron experimentar su primer beso juntos para así estar preparados cuando llegara ese alguien especial. La situación era un poco estúpida pero Blaise era inocente y ella, aunque ya se comportara con la misma dureza que la posee ahora, también lo era. Sus corazones aún no habían sido corrompidos por el espíritu de los Slytherins y aún ni entendían lo que significaba pertenecer a esa noble casa.

Ese beso había sido el típico primer beso: húmedo y realmente asqueroso y aunque ninguno había vuelto a hacer alusión a él desde esa mañana de la que hacían ya más de seis años, los dos lo habían guardado en su recuerdo.

-Hermione, yo te besé en ese momento cuando me lo pediste, y créeme, NO quería hacerlo. Te agradecería que ahora también me ayudaras a mí.

Hermione lo miró con duda en el rostro.

-¿Y qué pasaría después? ¿Si descubres que en realidad sí que te has enamorado estúpidamente de mí? ¿Vas a perseguirme por todos los pasillos de Hogwarts pidiéndome matrimonio? -Las palabras sardónicas hacen mella en la armadura de Zabinni, la misma armadura que necesitas tener si quieres entrar en Hogwarts.

-Venga Hermione, joder. Cuando antes lo hagamos antes terminaremos. ¿ O acaso estás pensando en…?

-¡Cállate, Blaise! -Le responde automáticamente Hermione mientras une su boca con la del chico.

-Te pido disculpas en el nombre de Hermione… Si hubiera sido yo la que compartía vida contigo jamás me hubiera enfadado contigo.

-Son cosas que pasan… -Malfoy mira hacia el jardín con indiferencia.

Esa chica lo ha llevado hasta una especie de balcón cubierto desde el que se puede observar las montañas. Un sitio perfecto para acosarle.

El caso es que siente que algo se le está escapando. Está seguro de que Cho no es tan tonta como parece y que está fingiendo tanta amistad y simpatía para conseguir algo y lejos de querer aumentar su propio ego, ya de por sí bastante grande, lo que quiere conseguir es a él.

-Pero será mejor que no hablemos más de Granger. Me gustaría que hablásemos de nosotros y de nuestra… amistad.

Cho pone la mano en el pecho de Draco y éste la mira con cautela en los ojos, pero sin apartarse. No es que no le parezca guapa y puede que en su interior incluso simpática, pero que básicamente se regale casi le molesta. A él le gusta tener que trabajarse a las chicas, tener que insistir y luego sí, disfrutar. Justo como pasó con Hermione.

¿Por qué la imagen de la castaña Slytherin se asienta en su mente justo cuando los labios de Cho Chang se posan sobre los suyos?

Tras unos segundos de confusión, Draco abre los ojos de nuevo y la imagen de Hermione vuelve a aparecer. En su mente ella no sale sonriendo, sino seria, casi enfadada. Exactamente como es Hermione y exactamente como él quiere que sea.

Aparta a Cho con las manos y tal vez con demasiada brusquedad se aleja de ella.

-Lo siento, Cho, pero no me gustas. -Murmura sin pretender hacer daño a la muchacha.

Se da la vuelta y comienza a andar por el pasillo pero una mano lo retiene y al girarse, el hermoso rostro de la chica está contraído en una mueca de furia.

-¿Cómo te atreves asqueroso sangre sucia? ¿Cómo te atreves a despreciar a alguien como yo?

Por un segundo el chico se extraña al oír la forma de hablar de la chica, menudo cambio, pero luego recapacita. ¿De qué se extraña? La careta era obvia y él consigue enfurecer aún más a la chica al mostrar su sonrisa más sardónica.

-¿Vas a reunirte con ella, no? Me rechazas a mí y vas a arrastrarte por la frígida de Granger…

Draco siente un impulso de carcajearse al escuchar el apelativo "frígida" dirigido a Hermione. La verdad es que ha podido parecerle cualquier cosa, pero la manera con la que respondía a sus besos e incluso pedía más no eran propios de una frígida, en absoluto.

-La verdad, Chang… Sí. Voy a buscar a Hermione y a besarla, como debería estar haciendo ahora mismo en vez de estar aquí. Si me permites… -El rubio vuelve a girarse y esta vez no se da la vuelta ante la repentina estampida de insultos dirigidos a ella, Hermione e incluso Harry y Luna.

Otra serpiente chiflada. Draco empieza a dudar de que ese sea uno más de los requisitos para lograr entrar en Slytherin. Ahora se le plantea un nuevo problema. ¿Dónde puede estar Granger? Aún no tiene preparado lo que le dirá y la verdad es que no piensa hacerlo, dejará que sus palabras fluyan solas y si ella le rechaza no podrá ser porque él no lo haya intentado.

Es probable que no se haya alejado mucho aún del aula de pociones así que procede a comenzar su búsqueda.

¿Estará el estúpido de Malfoy con la zorra de Chang? Sí, seguramente. Son tal para cual.

Hermione se encuentra pensando en eso mientras siente cómo el cuerpo de Zabinni se tensa contra el suyo mientras sus labios se acarician. No es desagradable, pero la verdad, ni siquiera se asemeja al puro fuego que siente cuando besa a Draco. Con él todo es extremo, salvaje… Justo lo que ella necesita. Nunca podría salir con Blaise y la verdad, cree que él también se acabará dando cuenta tarde o temprano.

Durante unos segundos más siente los labios del chico contra los suyos, pero finalmente se apartan y los dos se miran.

-¿Y bien? -Pregunta la Slytherin alzando las cejas.

Zabinni se queda pensando unos momentos mientras su mente trabaja a toda velocidad. ¿Es eso lo que tenía que sentir o no era eso exactamente? La última vez que había besado a alguien de quien estuviera enamorado… ¿Había sido así?

-Pues… no, la verdad es que… nada…

Hermione lo mira sarcásticamente.

-¿Debería sentirme ofendida?

Ambos acaban riéndose. Ahora Zabinni piensa que ha sido una tontería y que con ese beso no ha logrado nada, pero el brillo que ve en los ojos de Hermione al observar cómo un chico rubio platino acaba de entrar por el pasillo y se dirige hacia ellos lo hace cambiar de opinión.

Sí, a ella sí que le ha servido para algo.

Gracias por los comentarios. Un gran abrazo :)