Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La cuna de los Herederos · de

La cuna de los Herederos — capítulo 19

XIX- Juntos.

No saben cómo, pero ambos han acabado en su habitación de Hufflepuff y en este momento, lo único que pueden hacer es besarse sin pensar en nada más.

¿Acaso hay algo más en lo que centrar sus pensamientos?

Draco recibe ansioso las caricias de Hermione y ésta a la vez cuenta cada uno de los besos que él deposita en sus labios tan placenteramente.

Sus labios vuelven a encontrarse y un torbellino de imágenes y sentimientos se agrupan en los corazones de los dos chicos. ¿Quién podía decir que acabarían así, juntos?

Después de todas esas discusiones, todas las peleas todas esas miradas de odio… que poco a poco se convirtieron en miradas apasionadas y ahora… enamoradas.

Tras todo eso ahora sólo existen ellos.

Hermione se siente ir lentamente. Se ha abandonado a los besos y las caricias de Draco y nunca se ha sentido tan viva ni tan feliz.

Los labios del rubio resbalan por su cuello, dejando pequeñas marquitas dónde antes estuvieron sus dientes y provocando pequeños escalofríos en la joven.

Tras un par de minutos sin haber variado la posición y sintiendo aún su propia piel de gallina al notar al chico junto a ella, una nueva idea se forma en su mente.

Draco no ha mencionado nada pero… por cómo se está comportando en ese momento parece que no busca sus besos… no solamente, quiere decir.

La idea de algo más en ese momento la paraliza un segundo y la sensación de la mano de Draco traspasando por primera vez la barrera de su ropa la tensan completamente.

Tras respirar un segundo y haciendo acopio de toda su voluntad para separar sus propios labios de los de él, la Slytherin consigue apartarse.

Draco la mira con confusión. ¿Ocurre algo? Una extraña sonrisa de disculpa se forma en el bello rostro de la joven y dicha sonrisa recorre a Draco como una cálida llama. ¡Joder, está enamorado de verdad! Sólo estando enamorado podría sentirse así con si quiera tenerla cerca.

-Es tarde, Draco.

La respuesta de la chica lo deja anonadado durante unos instantes. ¿Ya? Apenas hace unos minutos que han entrado en la habitación.

-¿Ocurre algo?

-No, no… es sólo… estoy cansada, habrá que ir a cenar en un rato y quiero repasar un poco, los exámenes están…

No termina la frase, se miran a los ojos de nuevo.

-¿Estás bien, Hermione? Si ocurre algo puedes…

La chica chasquea la lengua, molesta ante la insistencia del chico.

-Déjalo, tengo que irme. ¿Vale?

-¿Llegas tarde a alguna cita? -Pregunta bromeando, pero hay algo en sus ojos que parece pedir que desmienta esa idea enseguida.

-No quiero hacer esperar a Zabinni. ¿Lo entiendes, no? -El tono que utiliza es algo más duro del que pretendía y obviamente mucho más tosco del esperado por Draco.

La chica se levanta de la cama y Draco también, mirándola irasciblemente. Sólo hacen unos segundos desde que ha pensado que la quería para él y para siempre.

¿Ha ocurrido algo en esos momentos que él se halla perdido?

-Es verdad.Cho Chang me estará esperando en el baño. -Replica con sorna a Hermione, que le da la espalda.

-¡Eso es un golpe bajo! -Exclama a la vez que se da la vuelta y clava sus ojos en su rubio.

-No creo que tan bajo como el tuyo… Y te recuerdo que aún no sé qué demonios fue lo que sucedió entre vosotros…

-Vamos, Malfoy. -interrumpe. -no me irás a representar una escenita sólo porque ahora no me apetece… -esconde la cabeza en un intento de que él no observe el cambio de tonalidad de su rostro. -En fin, porque no quiero hacerlo.

Draco intuye un extraño temblor en la voz de ella y a pesar del tono cortante de su pausada voz, se acerca a ella y toma su rostro entre sus manos haciendo caso omiso a su resistencia.

-¿Y bien? ¿Qué ocurrió? -Le pregunta curiosamente y sin ningún tono de reproche en su voz, ignorando responder al comentario anterior.

Hermione enrojece aún más violentamente y esta vez no intenta ocultarlo, pero sigue mostrando ese orgullo de Slytherin que la caracteriza.

-A veces… los amigos tienen que saber ayudarse. -Le contesta llanamente mientras mira al suelo, como si estuviera distraída.

Para sorpresa de Hermione, Draco no hace ningún comentario en alusión a su escueta respuesta y con un último gesto, aún con sus mejillas rozando sus dedos; Draco se aproxima y deposita un casto beso en la comisura de sus labios antes de separarse del todo.

-Vayamos a cenar.

La cena ha sido definitivamente incómoda para Draco Malfoy. Ninguno de sus amigos le ha dirigido la palabra y se ha sentido distraído toda la hora, por lo que casi no ha tocado la comida, pero a pesar de su aparente distracción, ha observado claramente cómo Anna Vilder ha cenado sola, apartada de todo Gryffindor que no dejaban de lanzarle miradas recelosas y hacer sagaces comentarios sobre ella.

En Gryffindor no se perdona a un traidor.

¿Es esa la razón por la que todos están tan fríos con él? ¿Lo consideran un traidor?

Seguramente no más de lo que él mismo se siente uno. Draco daría lo que fuera en ese instante para cambiar todos esos días de duda e ignorancia a Luna. Lo daría todo menos una cosa.

Sabe que si unas horas antes hubiera elegido a sus amigos en vez de a Hermione, ellos y todos lo apoyarían en ese momento.

¿Pero cómo? ¿De qué manera podría abandonar su felicidad?

Ellos son sus amigos. ¡Deberían entenderlo! Harry y Luna se levantan de sus sillas y Draco reacciona, yendo tras ellos.

-¡Harry! ¡Luna!

Harry ni se inmuta, orgulloso, pero Luna vacila y finalmente se gira y observa a Draco. Ante la mirada severa del niño que sobrevivió, Luna termina decantándose por volver sobre sus pasos y quedarse frente al rubio.

-¿Merece la pena? -Si no fuera por la voz suave y dulce que pronuncia las palabras, Draco ni siquiera sabría que han salido de los labios de su amiga. Se tensa al escuchar las palabras, pero al observar unos segundos a la chica y comprender que la frase no tiene ningún tono de despecho ni maldad acaba asintiendo con la cabeza.

-Es una chica afortunada. -La rubia se gira pero Draco la detiene de nuevo.

-Si la conocierais, si de verdad supierais cómo es.

Harry aprieta la mandíbula a unos metros de él.

-Sabes que lo intenté, Draco. Quise confiar por primera vez… pero no ha salido bien y no quiero volver a intentarlo.

Luna se queda callada, pero el rubio está seguro de que comparte la misma opinión de Harry.

-No necesitas nuestra aprobación para seguir haciendo lo que haces.

-No, no la necesito. -Interrumpe Draco. -Pero la quiero. No soporto que me odiéis simplemente por el hecho de estar con alguien que no os agrada. Sólo ha sido un malentendido.

Harry va a hablar, pero Luna extiende la mano en señal de interrupción y mira a los ojos a Draco muy… ¿Sinceramente?

-No te odiamos. Sabes que no estamos de acuerdo pero nunca te vamos a odiar, Draco. Eres nuestro amigo y queremos lo mejor para ti.

-Lo mejor para mi es estar junto a ella. -Dictamina sobriamente.

-Entonces no hay más que decir.

Los dos amigos abandonan la sala dejando injustamente solo a Draco, que siente cómo una gran piedra baja por su garganta y se asienta en su estómago. Siente una rabia irracional hacia sus amigos. Si alguno de ellos estuviera saliendo con alguien, él lo apoyaría.

¿No apoyó a Harry cuando dijo haberse enamorado de una de las chicas del equipo de Ravenclaw? ¿No le ayudó en todo momento cuando rompieron?

No es justo.

Cabizbajo, el joven Malfoy abandona el comedor ignorando que Hermione lo sigue con los ojos tristes y tremendamente vacíos.

La Slytherin aprieta los dientes para soportar el dolor en el antebrazo. Sólo faltan unos pasos para poder entrar al baño.

Pesadamente empuja la puerta e irrumpe en el lavabo respirando entrecortadamente. Está vacío, afortunadamente.

Con el terror dibujado en el rostro, se levanta la manga de la túnica lentamente.

Sabe lo que encontrará debajo, pero aun así no deja de sorprenderse al comprobar la oscura marca con forma de calavera que yace en su brazo.

Respira de nuevo intentando mantener la calma y cuando de nuevo vuelve a contemplar la marca, esta parece más tenue… menos oscura y por suerte… menos dolorosa.

Ya ha pasado. Al menos el dolor físico, pero en su mente las imágenes se agolpan.

Debería huir ahora que puede. ¿Pero sería eso justo para ella misma? ¿Y Draco?

La puerta se abre con un estruendo y Cho Chang entra en la sala. Al reconocer a Hermione se queda quieta un momento, dudando si entrar o volver a irse.

Finalmente vuelve a avanzar hacia delante y se acerca un poco más a Hermione que la contempla con expresión arrogante.

-¿Qué tal, Granger? ¿Has superado la ruptura ya? ¿Quién será tu próxima víctima?

Desconfiadamente, Hermione mantiene su mirada.

-¿De qué hablas, Cho? Me parece que el rechazo te sienta mal… comienzas a desvariar…

-El sangre sucia… ¿No ha escogido finalmente a sus amigos antes que a su nueva novia?

No pasan tres segundos hasta que Cho está siendo apuntada con la varita de Hermione, de la cual comienzan a salir chispas al igual que de sus ojos.

-Si vuelves a llamarle eso te juro que…

-¿Sangre sucia? Qué raro, Hermioni… -comenta Chang con voz empalagosa. -Creía que antes era tu adjetivo favorito… Especialmente a la hora de referirte a él.

Hermione se tiene que tragar sus palabras y tras bajar la cabeza y guardar la varita, finalmente una débil risa escapa de su garganta.

Cho la mira desconcertada hasta que finalmente Granger alza la cabeza y sus ojos destellan odio. Un odio que sólo puede ser sentido por un Slytherin.

-Harías bien buscando a alguien que te aguante ahora que al menos eres… agraciada, o si no,no pasaran muchos años hasta que todos se den cuenta de que estás podrida por dentro.

Cuando Hermione se retira ante la mirada atónita de Cho no puede evitar sentir una corriente de satisfacción, pero ésta se ve ensombrecida cuando ya en la puerta, su antigua amiga se dirige a ella:

-¿Es eso lo que has hecho tú? Él también se dará cuenta pronto de que no eres ninguna santa.

Las horas han pasado muertas sobre Hermione desde la conversación con Cho y por fin, por fin va a encontrarse con la única persona con la que desea estar en ese momento.

La joven se encuentra sentada en uno de los mullidos sofás de la habitación de Hufflepuff y mientras espera a que esa puerta se abra y él entre por ella no cesa de experimentar imágenes en su mente. El tiempo ha pasado muy rápido, no se ha dado cuenta de todo lo que ha vivido hasta que ya era tarde. El pesimismo flota en su corazón, pero finalmente y para ella misma, sonríe.

Ha hecho la elección correcta.

Él es la elección correcta.

La puerta se abre y un chico rubio y alto entra en la sala. Mira a la joven, la cual ya le está esperando y un nerviosismo increíble se adueña de su corazón. De sus corazones.

Hermione recuerda cada palabra, cada gesto que él le ha dedicado. Y eso hace que lentamente sonría y se dirija hacia él para entrelazarse en sus brazos.

Lo siente tan cercano y a la vez, no sabe por qué es como si ya no estuvieran juntos.

-¿Estás bien? -pregunta Draco al observar que Hermione se aferra a él tan fuertemente y cuando la mira hubiera jurado ver unas pequeñas lágrimas resbalando por sus mejillas. Pero tras un nuevo vistazo, ya no hay nada.

Ella guarda silencio y tras unos instantes lo besa. El chico le devuelve el beso, confuso.

-¿Qué ocurre, Hermione? -Le pregunta tras conseguir separarse un poco de ella.

-Bésame. -le suplica volviendo a unirse a él con tanta fuerza que caen en la cama.

Draco no vuelve a intentar preguntar nada, sino que sigue la orden de la chica y se dedica a disfrutar de los pocos momentos que le quedan con ella. Falta muy poco para que su estancia en Hogwarts acabe y entonces…

-Hermione.

La chica abandona el cuello del chico para mirarlo. No quiere hablar. Sólo quiere sentirlo ahí.

-¿Quéee…? -Murmura.

-¿Qué va a pasar cuando acabemos el curso? ¿Qué vas a hacer?

-No sé… supongo que me da igual.

Draco se incorpora un poco y la mira a los ojos.

-¿Y si nos escapamos? Tú y yo, juntos para siempre.

-Estás loco. -Comenta Hermione sonriendo al imaginarse la escena. Él no sabe todo lo que daría por irse con él. Pero no es tan fácil.

-¿No quieres?

-Claro que sí. Pero… ¿Para siempre? ¿Te parece que nos aguantaríamos tanto el uno al otro? -Apoya su mano en el pecho del chico, sin dejar relucir que el tema la está afectando.

-Siempre que sintamos que no nos soportamos, podemos dejar de hablar y pasar a la práctica.

Sonriendo pícaramente, el chico se apoya sobre la chica y los besos comienzan otra vez, pero esta vez más intensamente. Esta vez con un nuevo propósito.

Hermione siente los suaves dedos de Draco deslizarse por su camiseta, pero esta vez no opone resistencia y sigue besándolo con pasión.

Dios… se siente tan bien estar con él. Cómo si todo se relevara a un segundo plano, cómo si no hubiera nadie más en Hogwarts, en el mundo que no fuera ellos. ¿Alguna vez había sentido eso por alguien?

Draco la acaricia frenéticamente. Es curioso pero a pesar de tenerla en esos momentos entre sus brazos, no puede deshacerse del pensamiento de que ella va a desaparecer en cualquier segundo. Sus abrazos intentan retenerla a su lado. Le parece tan estúpidamente etérea en ese momento…

Pero ella no se irá. ¿No? -Sus ojos chocolate no revelan ninguna emoción, como de costumbre. La fija solidez de sus ojos parece especialmente impuesta para que él no pueda leer nada. Pero su corazón latiendo ante la cercanía del chico lo tranquilizan. ¿No esperaría transformar a la gran Princesa de Slytherin en un osito de peluche tan fácilmente, no?

De momento se conforma con tenerla para él y poder saborear todas esas exquisitas sensaciones que ella le provoca y que realmente acaba de descubrir.

El chico se deja llevar una vez más y saborea sus labios a la vez que introduce su mano derecha en la camiseta de Hermione. Toca su sujetador y se dispone a desabrocharlo por fin cuando… de pronto siente que ella se ha quedado quieta.

Sobresaltado, el chico se aparta de pronto. ¿Qué ha hecho ahora?

-¿Qué pasa? -le pregunta con voz ronca.

-Nada. -Niega Hermione, pero se aparta de Draco y se queda sentada en la cama, mirando al lado opuesto a donde él se encuentra.

-¿Qué he hecho?

-Nada. No has hecho nada… pero sé por dónde ibas…

-¿Por dónde iba de qué? -Hermione enrojece violentamente y Draco sonríe al observar su cara de enfado. -Ah… Bueno… no creo que tenga nada de malo, nos queremos… ¿No es natural?

Nos queremos… Hermione no puede evitar devolverle la sonrisa a pesar de seguir aparentemente enfada. Es verdad. Ella lo ama por encima de todo lo racional e irracional y por increíble que parezca después de tantos años de dolor, él también a ella.

-Es que… -sus mejillas arden cuando alza la cabeza con gesto de superioridad, como toda una Granger. -Ahora no me apetece. No es el momento.

Draco entorna los ojos, extrañado.

-Anda dime… ¿Qué pasa?

Draco se propone averiguar el porqué de la negativa de la chica, ahora más por diversión que por otro motivo y la curiosidad le pica en la nariz.

Granger rehúye su mirada todo lo posible. Está siendo humillante y lo peor es que sabe que no tardará en llegar a la conclusión correcta.

-¿Por qué tanto misterio? Vamos ni que fueras… -La frase se queda congelada en su boca antes de poder terminar la frase. Así que eso es lo que pasa. Esa es la verdadera razón por la que la chica se pone rígida cada vez que siente que él quiere algo más que besos.

-¿Te sorprendes de algo, Malfoy? -Hermione rompe el silencio con una pregunta cínica. Se siente realmente estúpida al tener que admitir su virginidad. Normalmente es un tema que decide evitar, que cada uno piense lo que quiera sobre ella.

-Pensaba que tú…

-Ya sé, querías que ambos fuéramos desvirgados a la vez ahora mismo. ¿No?

Draco contiene una sonrisa. Está enfadada y es la primera vez que aprecia cuánto le gusta ella en ese estado.

-Tienes razón, es justo lo que pretendía. -Se acerca a ella y observa sus ojos infundiéndole sus pensamientos. -Me encanta cuando te comportas como una niña…

Ella frunce el ceño ante el comentario y empuja a Draco hasta tumbarlo de nuevo.

-¿Insinúas que hay alguna relación entre mi comportamiento y mi virginidad? Perdona por no haberla regalado al primer chico que pasaba y por ser, al parecer, bastante más madura y responsable de lo que tú piensas… Pero la verdad es que ahora que lo dices, seguro que si voy a mi sala común algún chico me ayuda a perder…

No logra terminar la frase porque los labios de Draco ya están ahí, besándola con fiereza.

-Los chicos que no sean yo, tienen prohibida la mirada a miterritorio personal.

-¿Territorio? -Se separa de él, habiéndose disipado su enfado. -Relájate. Si yo soy tu territorio eso quiere decir que admites ser de mi propiedad.

-Completamente.

Un nuevo beso y ambos se tumban de nuevo.

-Por cierto… ¿A cuántas chicas tendréque… aleccionar… por haber abusado de mis préstamos?

La sonrisa pícara vuelve a aparecer tan naturalmente en los labios de Draco que Hermione siente que su pecho se expande para poder guardar debidamente tanta felicidad repentina provocada por él. Por su mera existencia ya se siente afortunada.

-A… Stephanie Johnson… a Niruna Gonder… a…

-A Harry Potter. -Le interrumpe ella acariciando su cabello.

-Harry nunca quiso nada serio, no merece la pena. Está olvidado.

Ambos se ríena la vez.

-Estoy segura de que te estás inventando a esas chicas. O al menos lo espero por su bien.

-¿De qué manera vas a aleccionarlas?

Hermione se queda en silencio mirando a los ojos de Draco y cuando éste se dispone a repetirle la pregunta para sacarla de su ensoñación, ni siquiera le da tiempo a pronunciar la primera palabra porque ella ya está exponiendo las suyas:

-Te amo, Draco.

La respiración del chico comienza a hacerse algo más pesada y siente la magia fluir por su interior, como si quisiera hacer corazoncitos flotantes para celebrar las palabras de ella, lo cual resultaría seriamente cursi.

-Ya lo sabía.

Ante la mueca de disgusto de la chica, él sólo puede fundir sus labios con los de ella y desear que con sólo eso, la muchacha pueda olvidar todo lo malo que le ha pasado en la vida, y ser feliz. Ser feliz con él, dure lo que dure y pase lo que pase. Pero siempre y cuando continúen juntos.

-No hace falta que hagamos nada. Dormiré igual de bien sólo con saber que tú estás aquí conmigo. Juntos.

Hermione se acomoda junto a él.

-Espero que eso no se lo digas a todas las chicas.

-Tú eres especial, Hermione.

-Ey, eso es lo que les digo yo y siempre se lo creen. Tú también eres especial, Draco.

Unas simples carcajadas y Hermione aprieta su pequeño cuerpo al de Draco, deseando poder sentirse segura hasta dentro de unas horas al menos. Olvidando todo, su familia, sus "amigos", la marca punzando en su antebrazo. Olvidándolo todo menos a él y queriéndole, queriéndole como nunca ha querido a nadie.

-Juntos. -Piensan los dos a la vez.

El apuesto Slytherin recuerda la conversación que unas horas antes ha tenido con ella y le da una patada a la madera de su cama, sin importarle despertar a los demás inútiles de su habitación.

Hermione siempre ha sido especialmente cabezota, pero desde que se enamoró del sangre sucia Malfoy esa cabezonería ha aumentado hasta anteponer a todo su mundo la felicidad de Draco.

Lo han discutido durante casi una hora. ¿Qué debería hacer Hermione? ¿Irse? ¿Quedarse?

¿Seguir amando a Draco? Pero finalmente la solución ha surgido para pesar de ambos.

Eso no lo puede cambiar nadie aunque ese momento Blaise lo daría todo por hacerlo. Por quedarse con ella.

Siente las sienes palpitar de dolor. Ha bebido demasiado y el hidromiel comienza incluso a hacer estragos en su conciencia, alterándola.¿Pero cómo si no soportarlo?

Hermione daba demasiadas razones para irse y él las daba para que se quedara.

Hermione decía que el señor tenebroso la necesitaba, que no podía decepcionar a su familia y lo que en el fondo estaba queriendo decir era que no quería joderle más la vida a Malfoy. Bastante había tenido ya con quitarle a sus amigos y estaba convencida de que cuando ella se fuera, ellos volverían con él.

Pues menudos amigos de mierda, eso es lo que opinaba Blaise.

Ante todas esas razones, él respondía que faltaba poco para el fin del curso y que si se enteraban de lo que pretendía al escaparse y ponerse a las órdenes de Voldemort, acabaría sus días en Azkaban. ¡Incluso había argumentado que le jodería el corazón a Malfoy! Cuando en realidad quería decir que se lo jodería a él…

¿Había hecho bien negando sus sentimientos ese día? ¿Había hecho bien entregándole a Malfoy, la chica en bandeja? ¿Estaba haciendo bien?

Es increíble pero él, Blaise Zabinni, un Slytherin de diecisiete años y con aptitudes para futuro mortífago… está casi orgulloso de ver a Hermione feliz con Draco Malfoy.

¡La chica a la que quiere con un maldito sangre sucia!

Pero es lo que ella quiere, así que…

Blaise respira y se acerca a la ventana. Son las cinco de la mañana y en su interior desea con todas sus fuerzas que no lo haga, que se quede con su sangre sucia y no se exponga al peligro… que se mantenga a salvo.

Pero tras distinguir una figura plateada surcando la noche, sabe que sus ruegos son en vano.

Apenas unos minutos antes, Hermione se deshace del fuerte abrazo de Draco y su corazón se fisura al observar cómo él se aferra a ella.

Por un segundo decide echarse atrás, pero no, esa no es la solución. Afrontará sus problemas como la adulta que ya es.

No sucumbe a tocar por última vez el rostro de Draco, pero sí a observarlo de nuevo. Grabando su rostro en su conciencia y rezando porque vuelvan a encontrarse cuanto antes.

-Volveremos a vernos, te lo juro. -Susurra demasiado bajo para oírse ella misma.

Las lágrimas bajan por sus mejillas y su corazón se fisura un poco más cuando con un papel, escribe a vuela pluma:

Ha sido divertido, Malfoy.

Hasta pronto.

Sí. Es lo mejor, que él piense que todo fue un divertimiento de instituto. ¿Quién sabe cuándo volverá a verlo? Podrán pasar incluso años. Es mejor que él no piense en ella en ese tiempo, pero ojalá que no la olvide. Por Merlín… ¡No me olvides, Draco! Es lo que grita su corazón.

Como último detalle para al menos asegurarse que lo verá de nuevo, Hermione abre el famoso armario y saca la Saeta Plateada de él.

El mayor tesoro de Draco Malfoy, robado por una Slytherin. Sí, eso le enfadará muchísimo, pero le dará al menos una excusa ya que en algún momento tendrá que devolvérsela. Las escobas pertenecen a sus magos, algo parecido a las varitas pero con más hostilidad por parte de la escoba al cambiar de dueño.

Acaricia la bonita Saeta recordando los tiernos y a la vez incómodos momentos que vivió con él volando… ¿Acaso va a pasarse cada minuto que no esté con Draco pensando en él?

Abre la puertecita del balcón y silenciosamente dirige su más sentida mirada al chico que aún duerme en la cama. En su cama. Recorre sus rasgos angulosos yadultos, sus ojos cerrados suavemente, su cabello extendido en la almohada, rodeando el óvalo de su pálido rostro… Los labios oscuros y finos. Su pecho subiendo y bajando debido a sus tranquilas respiraciones mientras piensa que ella continúa junto a él…

Aparta la mirada sin poder soportarlo un segundo más. Está a sólo un segundo de volver y acurrucarse junto a él, pero no puede hacerlo.

Se sube en la escoba y con el corazón definitivamente roto comienza a volar.

La Princesa de Slytherin se pierde en la noche con la firme promesa de volver. De volver a él.

Trágico final… Bueno, pues así ha acabado mi historia. Espero que os haya gustado y emocionado al igual que me ha pasado a mí mientras la escribía. Muchas muchísimas gracias a todas y todos aquellos que me habéis seguido, de cerca, de lejos… Un gran saludo a todos y como he ido prometiendo una sorpresa, aquí os la dejo:

Es muy muy muy probable que haga una segunda parte, por lo que esta historia no acaba así y estos dos personajes a los que ya supongo que todos hemos cogido cariño, volverán a encontrarse en una nueva historia que aún no tiene fecha de publicación… no me atrevo a establecer ningún período de tiempo así que tendréis que seguirme un poquito la pista ^^

Muchas gracias a todos los que me habéis seguido desde el principio y a los que se han unido por el camino.

Nos vemos pronto. Un besazo!