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En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 18

—Es mi turno de leer—comentó Remus, mientras tomaba el libro de las manos de Sirius— ¡Vaya! Este capítulo va a gustarles—añadió, mirando a James y a Sirius—El capítulo se llama**«Las bludger locas».**

— ¡Un capitulo donde hay quidditch! —exclamó James emocionado—Excelente.

Después del desastroso episodio de los duendecillos de Cor­nualles, el profesor Lockhart no había vuelto a llevar a clase seres vivos.

—Seguramente es lo más inteligente que ha hecho en toda su vida—aseguró Marlene con una sonrisa de suficiencia. ¡Lockhart era un idiota, jamás se cansaría de afirmarlo!

Pero, a nadie le hizo mucha gracia un momento después, cuando escucharon que en lugar de las criaturas, Lockhart únicamente leía momentos de sus libros y de su biografía.

—Casi habría preferido a los seres vivos—bufó Frank— Que gran pérdida de tiempo, escuchar a un idiota hablar de su vida.

 Habi­tualmente sacaba a Harry para que lo ayudara en aquellas reconstrucciones;

**Todos sintieron compasión por el muchacho al oír eso. Y sintieron aún más pena por el muchacho, cuando escucharon que el profesor le había hecho representar "****ingenuo pueblerino tran­silvano al que Lockhart había curado de una maldición que le hacía tartamudear"**Pero, aparentemente eso no era todo, sino que también tuvo que hacer de un vampiro, que aparentemente después de conocer a Lockhart, jamás volvió a comer algo que no fuera lechuga.

—Si algo de esto es cierto—murmuró Sirius conteniendo la risa—Iré y le diré a Myrtle la Llorona que quiero casarme con ella.

No era usual que le solicitara ayuda a Lily, seguramente por el hecho de que (a pesar de que Harry se enfadara cada vez que sucedía), la chica seguía frecuentando a Snape algunas veces después de clases para conversar.

—Supongo que le perdonó su actitud hacia Harry—pensó Remus al leer eso, sintiéndose algo disgustado—En ese aspecto se parece mucho a Lily. Sin embargo, a pesar de que el joven de ojos dorados pudo disimular muy bien su disgusto, ni Sirius ni James hicieron lo mismo. Los dos parecían molestos ante aquella información.

… y en una de estas visitas Lily le había comentado las ridiculeces que Lockhart hacía es sus clases, obteniendo como respuesta que Snape tuviera una pequeña**charlacon el profesor, aunque la ojiverde le había pedido que no le comentara nada.

Los dos animagos que había en la Sala ignoraron olímpicamente aquella información. Sin embargo, todos notaban que no les agradaba lo que Remus estaba leyendo.

En la siguiente clase sacó de nuevo a Harry, esta vez para representar a un hombre lobo.

Remus intentó no prestar atención a esa parte de la lectura, pero a pesar de sus intentos, no pudo evitar que le afectara.

—Aúlla fuerte, Harry (eso es...), y en aquel momento, creedme, yo salté tirándolo contra el suelo con una mano, y logré inmovilizarle.

—Sí, claro—refunfuñó James sarcásticamente—Habría que ser muy tonto para creer semejante mentira.

—Si fuera vedad lo que dice—añadió Sirius, dedicándole una sonrisa de apoyo a Remus—Creo que el hombre lobo lo habría despedazado. Lo que nos demuestra, que Lockhart es simplemente un gran, gran inepto.

**Un momento después, escucharon como Lockhart le hacía un hechizo para convertirlo de nuevo en hombre, para que aquél pueblo le recordara "**como el héroe que les libró de la amena­za de los hombres lobo"

—Los hombres lobo no son una amenaza—saltó Lily, sonriéndole a Remus, que al parecer, no estaba pasándola nada bien—La mayoría de ellos son muy agradables en su forma humana.

—Completamente de acuerdo—aseguró Frank.

— ¡Y cuando están en su forma lobuna son mucho más divertidos! —afirmó Sirius solemnemente— Y sobra decir que son infinitamente más agradables que Lockhart o cualquier idiota parecido a él.

Remus sonrió tímidamente ante todas las exclamaciones que soltaban sus compañeros. Naturalmente, al unirse a la Orden todos se habían enterado se su condición, pero nadie le había juzgado ni había dejado de tratarlo con la misma amabilidad de siempre, cosa que para él, significaba mucho.

Así que, como el estado de ánimo del licántropo estaba mucho mejor, cuando se dispuso a leer la tarea que Lockhart les había dejado a los muchachos, (que consistía en hacer un poema de su victoria contra el hombre lobo de la historia), él estaba de mucho mejor humor. Ah, e incluso le causó gracia el premio que ofreció para el mejor poema, ni más ni menos que un ejemplar firmado de su biografía.

—Esa no es una manera nada efectiva de incitarlos a hacer un buen ensayo—rió Arthur—Aunque no es necesario ser muy listo para saber que Hermione se llevará el libro.

Oyeron como Harry, Lily, Hermione y Ron se quedaban en la clase, y se disponían a pedir el permiso para sacar el libro de pociones de la biblioteca.

—No creo que sea muy difícil convencerlo de que firme el permiso—comentó Edgar bastante confiado.

—Esto... ¿Profesor Lockhart? —tartamudeó Hermio­ne—. Yo querría... sacar este libro de la biblioteca.—Le entregó el trozo de papel—. Pero el problema es que está en la Sección Prohibida, así que necesito el permiso por escrito de un profesor. Me ayudaría a comprender lo que explica usted en Una vuelta con los espíritus malignossobre los venenos de efecto retardado.

—Honestamente, dudo mucho que el tipo pueda explicar algo razonable—comentó Alice, frunciendo ligeramente el entrecejo— No comprendo cómo es que sus libros se vendan tan bien…

Todos la observaron y comprendieron a qué se refería esa mueca de suspicacia que tenía en el rostro, pero decidieron que, después de todo, sería mejor no darle mucha importancia a Lockhart en aquél momento.

—¡Ah, Una vuelta con los espíritus malignos! —dijo Lockhart**—**Creo que es mi favorito. ¿Te gustó?

—¡Sí! —dijo Hermione emocionada—. ¡Qué gran idea la suya de atrapar al último con el colador del té...!

Los presentes no pudieron evitar poner los ojos en blanco. Algunos pensaban que Hermione era demasiado inteligente como para creer que Lockhart en realidad había hecho todo lo que presumía. Como había dicho Alice, era toda una sorpresa que sus libros se vendieran tan bien.

Lily tuvo que concentrarse para no poner los ojos en blanco. Estaba segura de que era más creíble el que un elefante y una jirafa tuvieran un bebé, que todo lo que Lockhart decía sobre él.

Sirius sonrió. Le gustaba mucho el humor sarcástico de la pequeña. Resultaba muy divertido escucharla cuando estaba en ese estado de exasperación.

Escucharon contentos como Lockhart le firmaba el permiso a Hermione, pero, para desgracia de todos, los muchachos no se fueron en aquél mismo instante.

—Así que, muchachos —dijo Lockhart dirigiéndose a los hermanos—, mañana se juega el primer partido de quidditchde la temporada, Gryffindor contra Slytherin, ¿no? He oído que son  unos jugadores fundamentales. Yo también fui bus­cador. Me pidieron que entrara en la selección nacional, pero preferí dedicar mi vida a la erradicación de las Fuerzas Oscuras. De todas maneras, si necesitaran unas cuantas cla­ses particulares de entrenamiento, no duden en decírmelo. Siempre me satisface dejar algo de mi experiencia a juga­dores menos dotados...

— ¿Selección nacional? —repitió James con una nota clara de incredulidad en la voz, incredulidad mezclada con un sentimiento de ofensa— Solo alguien con media neurona  en el cerebro te creería eso. ¡Ja! Y ¿Qué fue esa tontería de "me satisface dejar algo de mi experiencia a juga­dores menos dotados" ? —añadió con indignación— Mis hijos están perfectamente dotados, idiota. No dudes que son simplemente mejores que tú en todos los aspectos, ¡Decir que un Potter no está bien dotado en quidditch! ¡Eso es un ultraje! ¡Una tontería! ¿Cómo se atreve? ¡Ya le enseñaré yo lo que es estar bien dotado …!

—Tranquilízate, James—pidió Lily, francamente divertida por la reacción de su esposo—Deja que Remus siga leyendo.

**Este asintió con la cabeza, respirando entrecortadamente. Si había algo que enfadaba a James Potter, era que dudaran las habilidades que él o sus hijos tuvieran en el quidditch.**Pero él era el único que parecía realmente enojado en la Sala, ya que todos los demás estaban divirtiéndose al observar la reacción que tenía.

Harry hizo un ruido indefinido con la garganta y luego salió del aula a toda prisa, detrás de Ron, Hermione y Lily.

Esta última parecía enfadada.

— ¡Y tiene razón de estarlo! —masculló James con fervor. ¡Estúpido Lockhart! ¡Sus comentarios eran cada vez más idiotas!

— ¿Qué te ocurre? —inquirió Harry con curiosidad, sin imaginarse que la chica explotaría de indignación.

— ¡Insinuó que no somos buenos en quidditch! —estalló ella enojada— ¿Quién demonios se cree que es para decir eso? «Me satisface dejar algo de mi experiencia a juga­dores menos dotados» ¡Si, como no! Aunque teniendo el mismo grado de inteligencia que un alfiler, no veo como pueda «dejarnos algo de su experiencia».

En la Sala nadie pudo evitar soltar una sonrisa ante lo que Remus acababa de leer. Ni siquiera James, que parecía estar orgulloso y satisfecho con la reacción de su hija.

— La pequeña es toda una Potter—rió Sirius afectuosamente— ¡Es la niña más hermosa del mundo! Lo de que Lockhart tiene "menos inteligencia que un alfiler" es francamente estupendo…

Lily inspiró aire para tranquilizarse. No sabía por qué la ofendía el hecho de que alguien dudara de las habilidades que su hermano y ella tenían en el quidditch, pero de todos modos, despotricar contra Lockhart la hizo sentir mucho mejor.

—Es muy gratificante—confirmó James comprensivamente—Nada como expresar en voz alta lo idiota que es Lockhart. —No creo que lo hiciera con esa intención—comentó Hermione—Quizá solo pretendía ser amable… —Esto es simplemente increíble—murmuró Gideon negando con la cabeza— ¿Cuántas tonterías más tiene que hacer Lockhart para que Hermione se dé cuenta de que es un imbécil?

—Voy a fingir que no escuché eso—declaró Lily, dedicándole a Hermione una mirada de incredulidad— Lo bueno de todo este asunto es que por lo menos conseguimos el permiso…

Hermione asintió, de acuerdo con lo último que Lily había dicho.

—Es increíble —dijo ellaNi siquiera ha mirado de qué libro se trataba.

—Una conducta completamente reprobable en un profesor—dijo McGonagall mientras fruncía el entrecejo— ¡Todavía me cuesta creer que alguien tan… tan incompetente sea profesor.

—Espero que el siguiente año tengan a un buen profesor—comentó Alice — Al paso que vamos, los muchachos no han aprendido nada que valga la pena en esa asignatura…

—Porque es un completo imbécil  (Molly hizo una ligera mueca de desaprobación al oír a su hijo expresarse así, sin embargo, James y Sirius sonrieron encantados)—dijo Ron—. Pero ¿a quién le importa?

 —El no es un completo imbécil —chilló Hermione.

—Claro que lo es—murmuró Fabian, contento de que Ron, Lily y Harry pensaran lo mismo— ¡Y uno muy grande!

Escucharon contentos como la señora Pince les entregaba el libro, y ellos, después de salir a toda prisa de la biblioteca, se dirigieron a los aseos de Myrtle.

— ¿Para qué irían allí? —preguntó Gideon alzando las cejas.

—Pues, si no me equivoco, creo que escogieron ese lugar, porque es allí donde sería menos probable que los buscaran—sugirió Lily—Nadie va allí si puede evitarlo.

—Me parece una buena idea—opinó Alice—Por lo menos no tendrán visitas inesperadas mientras preparan la poción…

Todos pusieron mucha atención en el momento en el que Hermione buscaba la poción en el libro, y la encontraba.

— ¡Estupendo! —mustió Lily tan contenta como Hermione.

Oyeron como Hermione y Lily seguían hablando de los múltiples ingredientes de la poción, que terminaba con "algo de aquellos en los que quisieran convertirse"

—Esa siempre ha sido la parte más desagradable, a mi parecer—dijo James torciendo el gesto.

—Hay que idear una forma para conseguir esa parte—comentó Lily frunciendo el entrecejo—A mi parecer, entre más pronto tengamos los ingredientes, mejor.

Al parecer, Hermione y Lily estaban  muy concentradas examinando todo lo que se encontraba en la poción, mientras Ron miraba a Harry y los dos las miraban a ellas con preocupación. Escucharon como Harry interrumpía tímidamente la concentración de las chicas, y les señalaba que realmente sería muy peligroso i intentar seguir con ese plan.

—¿Se han dado cuenta de algo? —inquirió Frank divertido—Estamos leyendo una situación completamente fuera de lugar, ¡Harry está tratando de convencer a las chicas de que no sigan con el plan!

—Es bastante curioso—comentó el profesor Dumbledore—Supongo que la situación en la que se encuentran los muchachos, hacen que sus perspectivas sobre las reglas cambien…

Lily puso los ojos en blanco y Hermione cerró el libro con un ruido seco.

—Bueno, si van a acobardarse, pues vale —dijo—. Yo no quiero saltarme las normas, pero pienso que aterrorizar a los magos de familia mugglees mucho peor que elaborar un poco de poción. Pero si no tienen interés en averiguar si el heredero es Malfoy, iré derecha a la señora Pince y le devolveré el libro inmediatamente.

—Hermione incitando a los chicos a romper reglas—dijo Sirius con incredulidad en la voz— ¡El mundo se ha vuelto loco! Esto es increíble…

—Pero es razonable—murmuró Lily tranquilamente—Hasta cierto punto, comprendo cómo se siente Hermione, ya que al ser hija de muggles, debe afectarle más todo ese asunto de la pureza de sangre, la criatura de la cámara, y lo demás…

—Viéndolo desde ese punto, tienes razón—concedió Alice sonriéndole a su amiga.

—No creí que fuera a verte nunca intentando persua­dirnos de que incumplamos las normas —dijo Ron

—Creo que es algo que nos sorprendió a todos.

Siguieron escuchando la lectura, que decía como Lily y Hermione continuaban viendo los ingredientes, y como esta última anunciaba que posiblemente, si conseguían todos los ingredientes,  tendían la poción lista en un mes.

—Y eso si la poción está bien preparada—señaló McGonagall, preocupada—Me sigue pareciendo poco probable que unos alumnos de segundo año logren preparar una poción tan complicada…

—Yo estoy segura de que lo lograran—la contradijo Marlene amablemente— ¡Han conseguido ya muchas cosas! Dudo mucho que exista algo que no puedan hacer, si se lo proponen.

—¿Un mes? —dijo Ron—. ¡En ese tiempo, Malfoy puede atacar a la mitad de los hijos de muggles! —Hermione vol­vió a entornar los ojos amenazadoramente—: Pero es el mejor plan que tenemos.

—Supongo que tendremos que esperar a ver qué pasa—suspiró Lily, intentando ser positiva. Aunque realmente le parecía muy difícil que unos niños de doce años consiguieran algo. Era una perspectiva no muy alentadora, la verdad.

—¡Esa es la actitud, Ron! —dijo Lily, para luego echarse a reír—Verás que todo va a salir perfectamente.

—Espero que tenga razón—comentó Molly ligeramente preocupada.

Sin embargo, mientras las dos chicas comprobaban que no había nadie a la vista para poder salir del aseo, Ron susurró a Harry:

—Sería mucho más sencillo que mañana tiraras a Mal­foy de la escoba.

—Yo estoy a favor de esa opción…

— ¡Sirius! —gruñó Molly negando con la cabeza severamente—No está bien que consideren esa posibilidad.

— ¡Ahora viene la parte del quidditch! —exclamó James, claramente emocionado—Esto será increíble…

—Es solo un partido, James—dijo Lily, para luego sonreír ante la mueca de incredulidad que se apoderaba del rostro de su esposo.

—¡Remus! —dijo James de pronto, interrumpiendo el momento en el que su amigo iba a seguir leyendo—¿Crees que podrías resumirnos un poco lo que pasa? Ya sabes, para apreciar más el partido.

El aludido rió, divertido, mientras asentía con la cabeza, mientras Lily rodaba los ojos en dirección a su marido.

—Muy bien—dijo Remus apresurándose a leer mentalmente— A partir de lo último que leímos, solo dice que los chicos estaban algo nerviosos por el partido del sábado, también que jamás habían tenido tantas ganas de vencer a Slytherin… Y luego van a reunirse con el resto del equipo a los vestidores, y Wood, el capitán, les da un discurso…

—Los de Slytherin tienen mejores escobas que no­sotros —comenzó—, eso no se puede negar. Pero nosotros tenemos mejores jugadores sobre las escobas y vamos a hacer que se arrepientan del día en que dejaron que ese pequeño canalla, Malfoy, les comprara un puesto en el equipo.

La mayoría de hombres de la Sala, comenzando por James, aplaudieron estrepitosamente ante las palabras del muchacho, sintiendo como si ellos mismos estuvieran a punto de jugar.

— ¡Grandes palabras! —exclamó Sirius con solemnidad— ¡Que viva Gryffindor!

— ¡Que viva! —le apoyó James, y se pudo percibir una nota de respeto en su voz — ¡Los leones serán campeones! ¡Estas fueron palabras que serán recordadas por generaciones!

Luego escucharon como Wood se acercaba a Harry y le daba un mini discurso que decía "Tienes que co­ger lasnitchantes que Malfoy, o perecer en el intento, por­que hoy tenemos que ganar.".

—Creo que está siendo algo melodramático—rió Fabian.

—No me agrada que presione así a Harry—refunfuñó Lily en voz baja.

Rápidamente, escucharon como comenzaba el partido. James y Sirius no cabían en sí de la emoción.

Lily comenzó rápidamente a buscar la *quaffle,*y estuvo a punto de cogerla, cuando de pronto, una bludgerestuvo a punto de chocar con ella. Sin embargo, consiguió esquivarla, y siguió elevándose en el cielo.

—¿Estás bien, Lily? —gritó Angelina, que pasó cerca de ella en ese momento—¡Ten más cuidado!

Lily se tensó ligeramente… una de las cosas que menos le gustaban del quidditch, era precisamente que era peligroso.

Luego escucharon como Harry también volaba con ganas, muy concentrado  para encontrar la snitch.

—¿Todo bien por ahí, cabeza rajada? —le gritó Malfoy, saliendo disparado por deb para demostrarle la ve­locidad de su escoba.

—Imbécil—gruñó James— ¡El que tengas una buena escoba, no quita que seas un pésimo jugador!

A todos les hubiera encantado escuchar como Harry ponía en su lugar a aquél mocoso, pero aquello no pasó, ya que una bludger estuvo a punto de derribarlo de la escoba. Al parecer, George Weasley, pudo golpearla y mandarla lejos, pero eso no sirvió, porque la pelota regresó, e intentó golpear a Harry de nuevo.

—Esto es extraño—dijo Sirius inmediatamente—¿Qué está sucediendo?

Y, claro, todos se preguntaron lo mismo que Sirius, ya que un segundo después, la bludger volvió con fuerza hacia donde estaba

— ¡Le han hecho algo a la bludger! —exclamó Lily horrorizada.

—Esto no puede ser—murmuró James atropelladamente—¡Es una artimaña!  ¡Deben detener el partido!

Lily también estaba experimentando los mismos problemas que su hermano.

Una de las pesadas pelotas la seguía rápidamente, impidiéndole jugar como era debido. —¡No importa que no puedas jugar como de debe! —saltó Lily aterrorizada—¡Quiero que salgan de ese campo! ¡Ya!

— Las bludger  locas… —susurró Frank de pronto.

—¡Oh, por Merlín! —exclamó Molly—¡Esa pelota puede hacerles daño! ¿Por qué no salen de allí..?

Fred Weasley fue de inmediato en ayuda de la pelinegra, que se encontraba sumamente desconcertada.

 Lily se agachó para que Fred golpeara la bludger.

—¡Ya está! —gritó Fred contento, pero se equivocaba: como si fuera atraída por Lily, la blud­gervolvió a perseguirla y ella se vio obligada a alejarse a toda velocidad.

—Esto es muy extraño—dijo Arthur—No comprendo qué sucede.

Lily se limitó a observar a su esposo, muy preocupada.

Siguieron escuchando lo que sucedía con los muchachos, hasta que el amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, anunciaba el resultado del partido hasta aquél momento.

«Slytherin en cabeza por seis a cero.»

James y Sirius ni siquiera tuvieron tiempo para lamentar profundamente la ventaja de Slytherin, ya que ambos estaban demasiado preocupados como para prestarle atención a eso.

Escucharon como los dos chicos estaban comenzando a enfadarse, ya que con Fred y George junto a ellos, era muy difícil que pudieran jugar.

—Alguien... está... manipulando... estas... bludger... —gru­ñó Fred.

—¡No puedo creer que los de Slytherin hagan esto! —estalló James furioso.

—¿Qué le hace pensar que ellos tienen que ver con lo que está pasando, Potter? —inquirió la profesora McGonagall, que se encontraba claramente preocupada.

—¡Oh, vamos, profesora! —intervino Sirius—Los únicos interesados en que Gryffindor pierda son ellos, creo que si atamos cabos, no es muy difícil darnos cuenta…

—La cuestión no es quién lo hizo—le interrumpió Lily—¡El problema es que las pelotas pueden lastimarlos gravemente!

Escucharon como, ¡por fin!, paraban el partido, y los de Gryffindor se reunían a exponer lo que estaba sucediendo. Angelina y los gemelos Weasley estaban sugiriendo que se parara el partido…

—Escuchen —les dijo Harry—, contigo, George,  volando todo el rato a mi lado, la úni­ca posibilidad que tengo de atrapar la snitches que se me meta por la manga. Vuelve a proteger al resto del equipo y deja que me las arregle solo con esa bludgerloca.

—Aléjate de mi, James, a menos que quieras que te eche una maldición—masculló Lily con voz gélida.

—¿Por qué? —preguntó este, sorprendido.

—¡Todo esto es tu culpa! —saltó Lily enfurecida—¿De quién crees que salió eso de 'el quidditch es lo más importante' ? ¡Pues no salió de mi! Así que no es difícil suponer que la heredó de ti…

—En ese caso, yo también puedo arreglármelas sola—intervino Lily, observando a Harry con preocupación.

En aquél momento, la pelirroja embarazada se cubría el rostro con las manos en señal de exasperación. ¿Por qué tenían que ocurrirles ese tipo de cosas a sus hijos?

—Eso no está a discusión—declaró Harry con rotundidad.

La chica estuvo a punto de protestar, pero estaba tan enojada, que no salían palabras de su boca.

—¡No importa el estúpido partido! —exclamó Lily enfadada—¡Oh, por Merlín! ¡Que alguien lo haga entrar en razón! ¡Y tú Lily, ni se te ocurra intentar hacer lo mismo que Harry!

—Yo voy a quedarme contigo, Lily—declaró Fred—La bludger va a destrozarte, así que a menos que eso es lo que pretendas…

Escucharon como Wood contemplaba directamente a Harry, y la expresión de decisión que había en su rostro.

—Bien —dijo—.George, ya lo escuchaste..., deja que se enfrente él solo a la bludger. Vuelve a proteger al resto del equipo, Fred, tu quédate con Lily.

—Tonto aficionado del estúpido quidditch—gruñó Lily entre dientes, y nadie se atrevió a contradecirla.

Ni si quiera James, que, a pesar de ser un fanático completamente loco por el deporte, no podía dejar de pensar que le importaba más el bienestar de sus hijos, y eso significaba, que tampoco estaba de acuerdo con el hecho de que Harry estuviera desptrotegido.

Lily estaba simplemente furiosa. Ella no deseaba que su hermano estuviera expuesto a ser golpeado con una pelota descontrolada. Gruñendo enfurruñada, regresó al campo en compañía de Fred.

—Por lo menos ella no está completamente expuesta—suspiró Molly.

Oyeron como Harry se las arreglaba para manejar la bludger con gran habilidad, mientras buscaba la snitch.

—Por lo menos, tenemos la certeza de que mi ahijado es el mejor buscador del universo—dijo Sirius, dividido entre la preocupación y el orgullo que sentía en aquél momento por Harry.

—¿Haciendo prácticas de ballet, Potter? —le gritó Mal­foy.

—Estúpido, estúpido, estúpido, estúpido, estúpido.

—Ya sabemos que es un idiota, James, haz el favor de dejar de interrumpir.

Una ola de emoción se apoderó de todos cuando escucharon que Harry había visto la snitch dorada…

Volaba a tan sólo unos centímetros por encima de la oreja izquierda de Malfoy... pero Malfoy, que estaba muy ocupado riéndose de Harry, no la había visto.

—¿Mencioné que Malfoy era un estúpido? —inquirió James con regocijo —¡Idiota!

Oyeron como Harry se quedaba quiero durante un segundo…

¡PLAM!

La bludgerlo alcanzó por fin, le golpeó en el codo, y Harry sintió que le había roto el brazo.

—¡Oh, no! —gimió Lily angustiada.

—Tranquila, Lily, podría haber sido peor…

— ¡No te atrevas a decirme que me tranquilice Sirius! ¡Oh, cállate! ¡Cállate! ¡Si vuelves a decir una sola palabra más, te juro que voy a enviarte una maldición!

Ante eso, el joven animago se encogió en su asiento, y decidió que era mejor no enojar a la pelirroja en aquél momento.

Escucharon como Harry, con mucho dolor, se concentraba únicamente en Malfoy. Oyeron como se apresuraba hacia y como cogía rápidamente la snitch, pero como se sujetaba únicamente a la escoba por medio de las piernas, por lo que cayó…

Lily gimió asustada. ¡Su hijo podía herirse gravemente!

Con un golpe seco chocó contra el barro y salió rodando, ya sin la escoba.

—Ajá —dijo sin fuerzas—, hemos ganado. Y se desmayó.

—¡HARRY JAMES POTTER! —estalló Lily hecha una furia—¡¿CASI TE MATAS, Y LO ÚNICO QUE DICES ES QUE HAN GANADO?! ¿EN QUE DIABLOS ESTAS PENSANDO? ¡OH, ESTARAS CASTIGADO DURANTE MUCHO, MUCHO, MUCHO TIEMPO! ¡Y USTEDES! —añadió, dirigiendo una mirada asesina en dirección a su esposo, y a Sirius, que parecían estar a punto de celebrar la victoria—¡NO SE ATREVAN A DECIR NADA!

Lily corrió desesperada hacia donde estaba su hermano. Se encontraba dividida entre la preocupación y las ganas de golpearlo.

—Te comprendo perfectamente—dijo Lily, que respiraba entrecortadamente.

¿Por qué había tenido que ser tan temerariamente estúpido? Asustada, se inclinó junto a él sin saber qué hacer.

— ¿Harry? —preguntó desesperada—¡Diablos! Despierta… ¿Por qué te arriesgas tanto? ¡Vamos! Contéstame…

—Espero que esté bien... —murmuró Alice, algo preocupada.

Lily seguía intentando reanimar a su hermano, cuando de pronto sintió que alguien la apartaba de un empujón.

Todos quedaron perplejos ante eso.

La niña vio como Harry volvía en sí, y como su hermano veía con horror unos dientes, que brillaron…

—Oh, esto sí que es muy mala suerte…—murmuró Fabian llevándose las manos a la cabeza.

—¡Oh, no, usted no! —gimió Harry.

—¡Si, que alguien lo dentenga! —exclamó Sirius, sabiendo que Lockhart no arreglaría absolutamente nada.

—No sabe lo que dice —explicó Lockhart —. Que nadie se preocupe: voy a inmovilizarle el brazo.

—¿Alguien puede alejar a ese idiota de mi hijo? —inquirió James—¡Va a arruinarle el brazo mucho más!

Oyeron como Harry intentaba convencer al profesor que no hiciera nada, pero los intentos del muchacho fueron en vano. Incluso, para horror de Harry, se escuchó un**«¡clic!» que le pareció familiar…**

—No quiero que hagas fotos, Colin —dijo alzando la voz.

—¡Que imprudente es ese niño! —dijo Marlene frunciendo el entrecejo—No es momento para sacarle fotos a nadie…

—Profesor, creo que no es buena idea que usted se encargue…—dijo Lily intentando ayudar a su hermano.

—¡Por supuesto que no es buena idea, pequeña! —exclamó Sirius—¡Nadie que esté en su sano juicio le permitiría a Súper Imbécil curar a cualquiera!

—¿Por qué no me envían a la enfermería? —masculló Harry.

—Eso es exactamente lo que deberían de hacer—señaló la profesora McGonagall severamente.

Pero Lockhart no escuchó a nadie. Oyeron como le hacía algún extraño conjuro a Harry y…

—¡Profesor! —exclamó Lily, consternada ante lo que veía.

—No me gusta cómo suena eso—gimió Lily angustiada.

En el momento en que escucharon las sensaciones que Harry tenía en el brazo, todos se alarmaron considerablemente.

El brazo ya no le dolía... pero tampoco le daba la sensación de que fuera un brazo.

—¿Qué demonios le hizo al brazo de mi ahijado? —inquirió Sirius enojado, mientras todos los demás se unían lanzar insultos contra Lockhart.

—¡Ah! —dijo Lockhart—. Sí, bueno, algunas veces ocu­rre esto. Así que, Harry, ahora debes ir a la enfer­mería. Ah, señor Weasley, señorita Granger, ayúdenle. Si, tú también ve, Lily…

Otra de las personas que se encontraban visiblemente enfadada en la Sala, era la profesora McGonagall, que parecía estar echando chispas por los ojos. No lograba comprender como podía existir alguien tan incompetente.

Al ponerse en pie, Harry se sintió extrañamente asimé­trico. Armándose de valor, miró hacia su lado derecho. Lo que vio casi le hace volver a desmayarse.

—¡Estúpido Lockhart!

Todos estaban completamente de acuerdo con esa afirmación. ¿Qué era lo que el imbécil había hecho?

Lily esperó expectante, deseando enterarse de una vez qué le había sucedido al brazo de su hijo.

Lockhart no le había recompuesto los huesos: se los ha­bía quitado.

—Este es uno de esos momentos en los que yo estaría encantado de poder golpear a ese idiota—comentó Sirius, completamente estupefacto. ¿Cómo era posible que existiera alguien tan… estúpidamente inepto?

—Creo que cualquiera lo estaría, Canuto—aseguró Remus—¡Es increíble! Cada vez que pienso que ya no puede ser más estúpido, se su pera a si mismo…

A la señora Pomfrey aquello no le hizo gracia. —A nadie que pueda razonar le haría gracia—murmuró Alice. Oyeron como la enfermera se hacía cargo de la situación, mientras le aseguraba a Harry que sería doloroso para él recuperar los huesos.

Todos sintieron una gran compasión por Harry en aquél momento y la mitad de los presentes, soltaron insultos contra 'el Súper Imbécil' , como lo había bautizado Sirius.

Lo que hizo que todos se quedaran completamente estupefactos, fue el momento en el que Hermione se atrevió a defender a Lockhart.

—Cualquiera puede cometer un error —dijo Hermio­ne.

—Sí, claro, un error—bufó Fabian—Sería mejor que aceptaras que es un completo inútil, Hermione…

—En ese caso—comentó Lily dirigiéndose a Hermione—sería más apropiado decir que cualquiera puede ser un idiota…

Hubo algunas risas por el comentario de la chica, ya que todos se encontraban de acuerdo con ella.

Sin embargo, cuando escucharon que Harry tendría que tomar**«Crecehuesos»****, todos se sintieron realmente mal por él.**

—Harry va a pasar una noche muy larga…—suspiró Lily.

Un segundo después, la tristeza desapareció en el momento en el que los chicos oyeron que llegaba el equipo de Gryffindor a la enfermería, y todos felicitaban a Harry, mientras le contaban lo molestos que estaban los de Slytherin.

A pesar de que Lily parecía estar dispuesta a matarlos, James y Sirius no pudieron reprimir una sonrisa ante eso. Ambos estaban muy contentos por haber ganado el partido.

Sin embargo, lo que había parecido estar a punto de ser una maravillosa fiesta, no se llevó a cabo, ya que la señora Pomfrey los mandó a todos a salir de la enfermería.

 —Espero que no te arriesgues más por hoy—dijo Lily de modo de despedida—Nos vemos mañana, ya verás que tu brazo se mejora pronto…

Oyeron como la escena del libro cambiaba a muchas horas después, cuando Harry estaba dormido en su cama, y sentía un gran dolor en el brazo, pero también había notado como alguien le ponía una esponja en la frente.

—Oh, un gesto muy amable…—murmuró Lily agradecida.

—¡Fuera! —gritó, y luego, al reconocer al intruso, excla­mó—: ¡Dobby!

—¿Dobby? —inquirió Frank desconcertado—¿Qué hace Dobby allí?

—Harry Potter y su hermana han vuelto al colegio —susurró triste—. Dobby avisó y avisó a Harry y Lily Potter. ¡Ah, señor! ¿Por qué no volvieron a casa Harry Potter cuando perdieron el tren?

—¡Así que fue él! —exclamó James perplejo—No logro entenderlo…

—Creo que Dobby sabe algo sobre la Cámara—murmuró Remus, deteniéndose a pensar— ¡Era eso lo que quería advertirles!

—Podrías tener razón—reconoció Frank—parece algo muy probable…

Escucharon como Dobby le contaba a Harry que había estado vigilando para hechizar la entrada al andén, y luego había tenido que quemarse los dedos con la plancha.

Todos se quedaron atónitos ante eso, nadie conseguía dejar de preguntarse por qué el elfo haría eso…!

—Solo intentaba ayudarlos…—dijo Lily agradecida, mientras escuchaba el relato de Dobby.

—¡Dobby se llevó semejante disgusto cuando se enteró de que Harry y Lily Potter estaban en Hogwarts, que se le quemó la cena de su señor! Dobby nunca había recibido tales azotes, señor...

—¿Azotes? —repitió Alice escandalizada—¿Sólo por quemar la comida? ¿Qué clase de persona haría eso?

—Me pregunto quiénes serán sus amos…—dijo Edgar con curiosidad—No deben ser muy buenas personas, viendo la forma en la que tratan a Dobby…

Oyeron como Dobby seguía hablando, pero cometía un terrible error al usar la expresión "sus bludger" en el momento en el que se refirió a lo que había sucedido en el partido de quidditch.

—¿Sus bludger? —repitió James comenzando a enfadarse—¡Fue él! ¡El hechizó la bola!

Escucharon como Harry, enfadado, le cuestionaba a Dobby por qué había hecho eso, y el elfo únicamente había sabido responder "****¡Dobby sólo quería ocasionar a Harry y Lily Potter el daño suficiente para que los enviaran a casa!"

—¿Por qué se empeña en hacerlo? —inquirió Lily algo exasperada—¿Por qué no desea que se queden en el colegio?

Escucharon como Harry seguía interrogando al elfo, y este le respondía apresuradamente,  y, sin percatarse de lo que revelaba, dejó escapar una información muy valiosa.

…en Hogwarts, van a ocurrir cosas terri­bles, tal vez están ocurriendo ya, y Dobby no puede consen­tir que Harry y Lily  Potter permanezcan aquí ahora que la historia va a repetirse, ahora que la Cámara de los Secretos ha vuel­to a abrirse...

Nadie dijo nada durante unos segundos, pero era obvio que todos estaban sintiendo compasión por el elfo.

Por otra parte, lo último que Dobby había dicho sobre la Cámara había conseguido afectar mucho a los presentes, especialmente a Hagrid, que se removía incomodo en su asiento.

—Ha vuelto a abrirse…—repitió Lily en un susurró.

El profesor Dumbledore estaba tratando de encontrar una explicación coherente para descifrar cómo había sido abierta la Cámara nuevamente. Eso era sin duda lo más preocupante por el momento.

Escucharon como Dobby se castigaba a sí mismo, golpeándose con una jarra de agua.

Escucharon como Harry le hacía muchas preguntas al elfo, entre ellas, la de ¿En qué les afectaba a ellos que la Cámara se abriera? Es decir, eso sería algo sin duda terrible, pero ni Harry ni Lily eran hijos de muggles…

—Lo mismo me pregunto yo…—dijo Sirius seriamente—Tiene que haber algo más en el fondo de todo esto.

—¿Quién es, Dobby? —le preguntó Harry—. ¿Quién la ha abierto? ¿Quién la abrió la última vez?

Hagrid sintió un desagradable remolino en el estomago en aquél momento. De pronto, comenzó a recordar todo lo que había pasado cuando él tenía tan solo trece años… Recordaba cómo se había sentido, y jamás olvidaría que en aquellos momentos, la única persona que creyó en él, había sido el profesor Dumbledore…

Dobby no contestó directamente ninguna de las preguntas de Harry, y este, ya desesperado, le dijo que ni él ni Lily se irían de Hogwarts, ya que su mejor amiga sí era de familia muggle.

Varios se tensaron al escuchar las palabras de Harry, pensando que tenía razón. Hermione corría peligro, y eso resultaba algo inaceptable para los presentes, que ya le habían cogido aprecio a la niña.

Escucharon como Dobby no decía nada más, y, de pronto, los dos escuchaban que alguien iba por allí, lo que causó que Dobby desapareciera.

—¿Quién será a esas horas? —quiso saber Alice con curiosidad.

Dumbledore entró en el dormitorio.

Así que era Dumbledore el que estaba allí. Todos comenzaron a preguntarse qué era lo que estaba sucediendo. Y se mostraron muy curiosos cuando oyeron que la profesora McGonagall y él llevaban algo que parecía una estatua.

—¿Una estatua? —susurró McGonagall—No será que…

— ¿Han petrificado a alguien más? —finalizó Marlene con un ligero temblor en la voz.

—¡Oh,Merlín! —exclamó Molly preocupada—Espero que no sea eso…

Sin embargo, cuando escucharon que la señora Pomfrey preguntar a Dumbledore qué era lo que había sucedido, la respuesta de él no fue nada alentadora.

—Otra agresión —explicó Dumbledore—. Minerva lo ha encontrado en las escaleras.

—¿Quién habrá sido? —inquirió Lily angustiada.

Todos los demás estaban igual que ella. ¿Cómo era todo eso posible?

—Tenía a su lado un racimo de uvas —dijo la profesora McGonagall—. Suponemos que intentaba llegar hasta aquí para visitar a Potter.

Todos se tensaron en aquél instante. Alguien había sido atacado, y ese alguien era conocido de Harry. Probablemente un amigo de él…

¿Quién habría sido? Esa pregunta fue respondida muy rápido.

Era Colin Creevey. Tenía los ojos muy abiertos y sus manos sujetaban la cámara de fotos encima del pecho.

—Pobre chico—dijo Alice sintiendo pena por él.

—Tiene solo once años…—murmuró Lily con tristeza, pensando que era tan solo un año menor que sus hijos. Y que encima había tratado de visitar a Harry…

— ¿Cree que pudo sacar una foto a su atacante? —le preguntó la profesora McGonagall.

—¿Alcanzaría a hacerlo? —susurró la profesora McGonagall asustada. Nunca hubiera pensado que a uno de sus alumnos… ¡Era simplemente algo espantoso lo que había sucedido!

Escucharon como Dumbledore abría la cámara, pero lo único que pudieron apreciar, fue lo que percibió Harry…

…le llegó el olor agrio del plástico quemado.

—¿Cómo es posible..? —susurró Sirius sorprendido.

Pero nadie supo cómo responderle, ya que todos tenían la misma duda. ¿Qué había ocasionado eso? ¿Cuál era aquél horror del que había hablado el profesor Binns?

—¿Qué significa esto, Albus? —preguntó McGonagall.

—Significa —contestó Dumbledore— que es verdad que han abierto de nuevo la Cámara de los Secretos.

Un estremecimiento general se apoderó de la Sala, todos estaban angustiados en aquél momento. ¡Ya era algo completamente oficial! Todos sabían que eso probablemente pasaría, pero jamás se imaginaron… Resultaba horrible pensar lo que estaba sucediendo…

—Pero, Albus..., ¿quién...?

La profesora McGonagall le puso mucha atención a su propia pregunta. ¿Quién habría abierto la Cámara? ¿Quién?

—La cuestión no es quién—dijo Dumbledore, mirando a Colin—; la cuestión es cómo.

Todos voltearon a ver al profesor Dumbledore en aquél momento, perplejos.

Ya que, a excepción del anciano profesor, nadie más había comprendido lo que el Dumbledore del futuro había querido decir.

—Así se acabó el capitulo—dijo Remus tranquilamente, sin tener una idea muy concreta de cómo tenía que reaccionar. — ¿Qué quiso decir con eso de que la cuestión era cómo , profesor? —inquirió Sirius con mucha curiosidad, deseando entender qué era lo que sucedía en el castillo.

—A mi me sonó a que usted sabe quien abrió la Cámara—opinó Lily dirigiéndose al profesor—Y que por alguna razón, usted cree que es la misma persona, pero que no sabe cómo consiguió hacerlo de nuevo…

—Me sorprende que puedas interpretarme tan fácilmente, y con tanta exactitud, Lily—murmuró el profesor amablemente, en forma de confirmación—Me temo que tienes razón, pero no deseo revelar todavía mis teorías. Así que será mejor que continuemos leyendo.

—El capítulo se llama "El club de duelo" —leyó Edgar, sabiendo que todos estaban ansiosos por comenzar a leer y enterarse de más.

Al despertar Harry la mañana del domingo, halló su bra­zo otra vez articulado, aunque muy rígido.

Lily pensó que eso era una buena noticia, al menos. Suspiró aliviada de pensar que Harry ya no tendría ese problema.

Siguieron escuchando como Harry buscaba a Ron, Lily y Hermione, pero, a pesar de que pensó que estarían en la sala común de Gryffindor, no estaban allí.

—¿Dónde estarán? —murmuró Molly algo inquieta, no le gustaba que los muchachos anduvieran por el castillo sabiendo que podían ser atacados.

Escucharon como Harry se encontraba con Percy Weasley, y este le daba una idea de en dónde podrían estar los chicos: en los aseos de Myrtle. Oyeron como Harry se dirigía hacia allá, e intentaba entrar en un retrete, donde pudo ver a Hermione.

 —¡Harry! —dijo ella—. Vaya susto que nos has dado. Entra. ¿Cómo está tu brazo?

Leyeron como Harry afirmaba que estaba mejor, y entraba también en el retrete, donde estaba todo acomodado sobre un inodoro que tenía fuegos transportables y sumergibles.

—Parece que lo han armado todo muy bien—comentó McGonagall sorprendida.

—Creo que están completamente decididos a conseguir información—murmuró Alice asombrada—Son unos chicos francamente sorprendente.

Continuaron descubriendo que los chicos habían comenzado con la poción allí, y que además, cuando Harry se disponía a contar lo de Colin, los chicos lo sorprendieron con una noticia.

 —Ya lo sabemos, oímos a la profesora McGonagall ha­blar con el profesor Flitwick esta mañana. Por eso pensa­mos que era mejor darnos prisa.

—¿Hay algo de lo cual estos chicos no se enteren? —rió Remus negando con la cabeza.

—Al parecer no—respondió James sonriente—Siento que resolverán todo este misterio antes de lo que pensamos…

 Harry también les contó todo lo que Dobby le había dicho... y lo que no le había querido decir.

Después, todos escucharon como Hermione preguntaba pasmada que si la Cámara de los Secretos ya había sido abierta antes, mientras escucharon como Ron asentía entusiasmado que Lucius Malfoy seguramente ya habría abierto la Cámara y ahora le había explicado a Draco cómo hacerlo.

—No creo que sea probable que Lucius Malfoy le haya dicho nada a su hijo—reflexionó Frank—Sin embargo, creo que lo que sí es preocupante, es cómo le hace monstruo para que nadie lo vea…

—Tienes razón—asintió Lily con nerviosismo—Pero si los pocos que han logrado verlo, están petrificados, no veo cómo podamos averiguar eso…

 —Quizá pueda volverse invisible —dijo Hermione—. O quizá pueda disfrazarse, hacerse pasar por una armadura o algo así.

—Esa es una buena teoría—apuntó Alice—Creo que es probable que eso suceda…

**—**Disfrazarse… —meditó Remus por un momento—No sé por qué, pero no me convence…

Siguieron escuchando la lectura, y oyeron como todo el colegio se había enterado de lo de Colin, y como los niños de primer año estaban realmente asustados. —Pobrecitos—se apiadó Marlene, pensando en los niños, y en que debía ser realmente una situación muy difícil para ellos.

 Ginny Weasley,estaba consternada.

—¡Mi pobre niña! —exclamó  Molly con compasión y preocupación— Debe de estarla pasando realmente muy mal…

 Por desgracia, la poción estaba a medio acabar. Aún ne­cesitaban el cuerno de bicornio y la piel de serpiente arbó­rea africana, y el único lugar del que podrían sacarlos era el armario privado de Snape.

—Eso será todo un reto—dijo Sirius risueño—¡Robar el armario de Quejicus!

—¿Podrías dejar de llamarlo así? —pidió Lily algo molesta.

—Como quieras, pelirroja—contestó Sirius encogiéndose de hombros. Pensando que sería mejor no molestarla, ya que estaba experimentando mucha presión…

Y la presión aumentó en el momento en el que escucharon el plan que Hermione había tramado para robar el ingrediente. Según ella, todo sería rápido y ella misma se encargaría del robo.

—Parece un plan bastante arriesgado…—comenzó Molly preocupada.

— ¿Pero que más pueden hacer, hermanita? —inquirió Gideon—A mi me parece que todo saldrá bien.

 Harry sonrió tímidamente. Provocar un tumulto en la clase Snape era tan arriesgado como pegarle un puñetazo en el ojo a un dragón dormido.

—Creo que exageras un poco, Harry—rió Sirius animado, pensando en lo que él haría de estar en las clases de Quejicus—.No puede ser tan malo… ¡Incluso será divertido!

A Lily tampoco la había hecho mucha gracia la idea, pero, a diferencia de Harry, sus motivos eran que ella le tenía estima a Snape, y no le agradaba causar problemas en su clase.

James y Sirius fingieron no haber escuchado eso, pero en el fondo, era perceptible que no les daba nada de gusto cada vez que alguien señalaba el afecto que existía entre la pequeña Potter, y Snape.

A pesar de que a ninguno de los Merodeadores les había hecho gracia lo que habían escuchado un segundo antes, los dos se emocionaron muchísimo en el momento en el que oyeron cómo Harry comenzaba con el plan.

Harry se agachó rápidamente y se escondió detrás de su caldero, se sacó de un bolsillo una de las bengalas del doctor Filibuster, y le dio un golpe con la varita.

—Esto será memorable—mustió James sonriendo encantando. ¡La primera broma así que realizaban sus hijos, y en clase de Snape!

—Sin duda alguna—le apoyó Sirius contento. Estaba realmente emocionado.

 La bengala se puso a silbar y echar chispas. Harry se levantó, y la lanzó al aire. Aterrizó dentro del caldero de Goyle.

Remus sonrió tenuemente ante eso, recordando las bromas que él y sus amigos hacían cuando iban al colegio.

Sirius y James no cabían en sí mismos de la emoción. Parecía que en cualquier momento, cualquiera de los dos se pondría a saltar de pura diversión.

Muy pocos pudieron resistirse a reír ante eso.

—¡Excelente! —decía Fabian a carcajadas—Simplemente excelente…

Lily no pudo evitar reír ante las caras que ponían los Slytherin y tampoco podía negar que estaba divirtiéndose mucho.

El resto de lo ocurrido fue historia. La confusión fue algo realmente increíble, y por supuesto, muy divertido. Escucharon como Hermione salía, y después de unos minutos, regresaba.

— ¡Bien! —celebró James—Han conseguido los ingrediente que faltaban, y han hecho una broma estupenda… Claro, Snape no estaba nada contento. Y eso hacía que Sirius y James estuvieran encantados.

—Si averiguo quién ha arrojado esto —susurró Sna­pe—, me aseguraré de que lo expulsen.

Oyeron como Harry notaba que Snape lo estaba observando, y luego escucharon felizmente como sonaba la campana, y todos los chicos salían.

—Sabe que fui yo —dijo—. Podría jurarlo. 

—Pero no tiene ninguna prueba para inculparte—dijo Sirius radiante—¡Así que aunque sepa que fuiste tú, no podrá demostrarlo!

—Tranquilízate, Harry—murmuró Lily con calma—Aunque sepa que fuiste tú, no tiene pruebas…

Sirius****sonrió. Esos momentos en los que él coincidía con la pequeña, o con Harry en la lectura eran simplemente geniales.

Hermione echó al caldero los nuevos ingredientes.

 —Estará lista dentro de dos semanas —dijo contenta.

—Impresionante—dijo la profesora McGonagall francamente sorprendida—Dudo mucho que alguna vez un alumno consiguiera preparar una poción así siendo menor de dieciséis años… Más tarde, escucharon como se corría la noticia de que iba a haber un nuevo club de duelo,  y algunos estudiantes estaban muy emocionados con él.

—¿Por qué? ¿Acaso piensas que se va a batir el mons­truo de Slytherin? —preguntó Ron, aunque también él leía con interés el cartel.

—Un club de duelo no suena nada mal... —dijo Frank—Me pregunto quién lo habrá organizado…

—Me conformo con que no tengamos que soportar al Súper Imbécil—mustió Sirius tranquilamente.

Oyeron como Harry, Ron y las chicas, consideraban la idea, y se disponían a asistir, aquella noche, a las ocho.

Una vez estuvieron allí, comenzaron a platicar sobre el asunto, preguntándose quién sería el profesor que impartiría las clases.

—Con tal de que no sea... —Harry empezó una frase que terminó en un gemido: Gilderoy Lockhart se encaminaba a la tarima y lo acompañaba nada menos que Snape.

—Oh, fantástico—gruñó Sirius exasperado—Súper Idiota y Súper Imbécil van a enseñarles.

—Severus es bastante bueno en duelos—dijo Lily tranquilamente, sabiendo que lo que decía era verdad—Creo que él si podría enseñarles algo.

—Pero eso no cambia que sea un idiota, pelirroja—repuso Sirius con impaciencia.

—La idea del club de duelo es muy buena—murmuró Remus, ignorando los insultos de Sirius, pero estando de acuerdo con él—Pero…Bien, podríamos decir que  funcionaría si el que instruyera no fuera Lockhart.

»Permítanme que les presente a mi ayudante, el profesor Snape —dijo Lockhart—. Él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar. Pero no quiero que se preocupen los más jóvenes: no se quedarán sin profesor de Pociones, ¡no teman!

—¡No, no se quedarán sin profesor de pociones! —aseguró Sirius sonriente—¡Pero si el idiota de Lockhart sigue abriendo la boca, seguramente se quedarán sin profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!

—¡Pero, espera! —añadió James riendo—¡Eso es una buena noticia! Una de las mejores cosas que podrían pasar, es que Lockhart se largara muy lejos…

Escucharon como Lockhart y Snape se preparaban para batirse…

—Apuesto cinco galeones a que Snape gana—declaró Gideon sonriente.

— ¡Gideon! —le reprendió Molly—Tú no tienes cinco galeones.

— ¡Ya lo sé, Molly! —repuso el aludido sin dejar de sonreír—pero no hay que ser muy listo para deducir quién va a ganar… ¿Alguien toma la apuesta?

—Lo siento, amigo—mustió Sirius divertido—Pero todos aquí sabemos que Lockhart no va a terminar muy bien…

 —Una..., dos... y tres.

Todos esperaron, emocionados, queriendo saber lo que iba a pasar, aunque sabiendo ya de antemano que Snape sería el vencedor.

Snape gritó:

—¡Expelliarmus!

Lockhart despe­gó en el aire, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó hasta quedar tendido en el suelo.

Varios rieron, imaginándose la escena. Ver a Lockhart derrotado sin duda sería muy divertido. ¡Realmente divertido! Quizá así aprendería la lección de dejar de ser un presumido inepto.

Luego escucharon como Lockhart decidía que sería mejor poner a los alumnos en parejas, y continuaron con la clase.

Claro, James y Sirius se molestaron bastante, cuando escucharon como Snape no permitía que Harry, Ron, Lily y Hermione hicieran parejas entre ellos.

—Me parece que no —dijo Snape—. Señor Malfoy, aquí. Veamos qué puedes hacer con el famoso Potter. La señorita Granger que se ponga con Bulstrode. Y usted, señorita Potter—añadió con un casi imperceptible gesto de disculpa—vaya con la señorita Parkinson.

Muchos bufaron exasperados. ¿Por qué Snape siempre encontraba una manera de fastidiar a Harry?

Malfoy se acercó pavoneándose y sonriendo.

—Creo que llamaré a este pequeño engendro "Idiota Júnior" …

—Me parece perfecto, Sirius—dijo Remus divertido—Pero haz el favor de dejar de interrumpir.

En dirección hacia Lily, se dirigía una chica de Slytherin, Pansy Parkinson, sonriendo desagradablemente.

Lily gruñó para sus adentros.

Escucharon como Lockhart les pedía que se prepararan, y les anunciaba que cuando el contara a tres, comenzaran con los hechizos.

Sin embargo, Malfoy no obedeció aquella instrucción y atacó a Harry antes de tiempo.

—¡Tramposo! —exclamó Lily indignada—¡No es justo!

Harry se tambaleó pero aguantó, y sin perder tiempo, dirigió contra Malfoy su varita, diciendo:

—¡Rictusempra!

— ¡Eso es, Harry! —gritó James triunfante—¡Muéstrale a ese imbécil quien es el mejor!

—¡Ese es mi ahijado! —decía Sirius con orgullo.

Lily, por otra parte, también  lanzaba hechizos a diestra y siniestra, tratando de derribar a Parkinson.

—¡Tu puedes, Lily! —le animó Alice, recordando que en el curso anterior, aquella chica, Parkinson, se había burlado de su Neville en la primera clase de vuelo.

Sin embargo, Lily tenía que reconocer que a pesar de que Parkinson era una completa inútil, no era tan mala en cuestión de hechizos, así que las dos estaban batiéndose con todo lo que tenían.

Escucharon como los duelos seguían, y como Harry había vuelto a derribar a Malfoy.

 Harry no volvió a atacar, por­que le parecía que no era deportivo hacerle a Malfoy más encantamientos mientras estaba en el suelo,

—Yo no haría eso…—comenzó James.

—¡No digas eso, James! —le contradijo Lily—Está muy bien que no ataque mientras el otro no puede defenderse, demuestra que es una persona correcta.

—Pero Malfoy no lo es—señaló Sirius interviniendo—El Idiota Junior no desperdiciaría oportunidad para atacar, simplemente no es de fiar.

—Eso no quiere decir que Harry tenga que ser como él—replicó Lily con rotundidad.

pero fue un error.

James evitó decir algo, para no molestar a su esposa, pero no pudo evitar gruñir ante eso.

Escucharon como aquello continuaba, y, con indignación, oyeron como Malfoy había atacado a Harry, y, finalmente, leyeron como Lockhart y Snape daban por finalizados los duelos.

A pesar de que había intentado no hacerlo, Lily sonreía triunfante con algo de arrogancia en dirección a Parkinson, que estaba tendida en el suelo, levantándose, dirigiéndole a la ojiverde miradas envenenadas.

—Creo que a veces, Lily se parece bastante a ti, Cornamenta—comentó Remus afectuosamente—O por lo menos me recuerda a cómo eras tú, cuando niño…

—Quizá tengas razón—concedió James pensando en ello—Pero creo que al final, ambos tienen un poco de Lily y de mi…

 Pero Hermione y Millicent Bulstrode no se habían detenido: Millicent tenía a Hermione agarrada del cuello y la hacía gemir de dolor.

Todas las mujeres de la Sala sintieron preocupación por Hermione en aquél instante.

— ¡Que alguien la ayude! —gimió Marlene.  Harry se acercó de un salto y apartó a Millicent. Fue difícil, porque era mucho más robusta que él.

—Eso me suena a una versión de tu cuñado en femenino, pelirroja—comentó Sirius sin poder evitar sonreír— ¿Cómo es que se llama? Vernon… Si, como una versión femenina de Vernon.

A pesar de saber que no era correcto, Lily rió animadamente por el comentario de Sirius, seguida de muchos otros de los presentes.

Al final, lo que sucedió fue que Lockhart decidió que sería mejor mostrarles cómo se hacía todo con un par de voluntarios, y sugirió que esos fueran Neville y Justin.

—Mala idea, profesor Lockhart —dijo Snape—.Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas.

— ¡No te metas con mi hijo! —gruñó Frank molesto—¡No tienes derecho a ridiculizarlo así!

— ¿Quién demonios se cree que es? —estalló Alice furiosa—¿Por qué trata así a mi Neville?

Todos soltaron un gruñido desaprobación, nadie conseguía comprender por qué Snape trataba tan mal a Neville.

—. ¿Qué tal Malfoy y Potter? —dijo Snape con una sonrisa malvada.

—Insufrible, e idiota, Quejicus—gruñó Sirius en voz baja , para no molestar a Lily.

 Lily le dedicó una mirada exasperada a Severus. La molestaba mucho la actitud que él tenía hacia su hermano, no entendía por qué se empeñaba en molestarle.

Escucharon como Lockhart aceptaba encantado, y como subían los dos muchachos a la tarima-

Lily se acercó a la tarima, bastante enojada. Severus estaba dándole consejos a Malfoy mientras el gran inútil de Lockhart no hacía nada por Harry.

—Es francamente frustrante—dijo Lily entre dientes, realmente molesta—Espero que este dichoso club de duelo no dure mucho más.

—¿Asustado? —murmuró Malfoy, de forma que Lock­hart no pudiera oírle.

—¡Por supuesto que no! —saltó James, desando que Malfoy no saliera bien parado del duelo—.¡Mi hijo no te teme ni un poco!

 —Eso quisieras tú —le dijo Harry torciendo la boca.

—¡Eso es, Harry! —vitoreó Sirius, que estaba deseando exactamente lo mismo que James.

Malfoy levantó rápidamente la varita y bramó:

—¡Serpensortia!

Todos comprendieron en aquél momento que aquello no sería bueno, y oyeron como, en consecuencia de aquél hechizo, aparecía una serpiente.

—¡Oh, por Merlín! —se preocupó Molly tomando con fuerza la mano de su esposo.

 —No te muevas, Potter —dijo Snape sin hacer nada, disfrutando de la visión de Harry.

—¡Ya deja de presunciones y controla la situación, Severus! —exclamó Lily, ya harta de toda esa situación. ¡Solo quería que todo eso se acabara de una vez!

 Lily suspiró aliviada, estaba deseando ver a aquella serpiente lo más lejos posible de su hermano. Sin embargo, le habría gustado mucho que Severus dejara de disfrutar el momento, ya que para ella, era obvio que él la estaba pasando muy bien.

En aquél momento, escucharon como el imbécil de Lockhart se entrometía en lo que no le interesaba, o en lo que no podía solucionar, intentó hechizar a la serpiente, y lo único que consiguió fue molestar mucho a la serpiente, que estuvo a punto de tirársele encima a aquél alumno de Hufflepuff, Justin.

— ¡Incompetente, Incompetente, incompetente! —gritó McGonagall furiosa—¿Cómo se le ocurre hacer eso? ¡Está poniendo en riesgo la seguridad de los alumnos!

 Harry no supo por qué lo hizo, ni siquiera fue consciente de ello. Sólo percibió que gritaba absurdamente a la serpiente: «¡Déjale!»

—¡Oh, es cierto! —dijo Sirius de pronto—Ya no recordaba que hablaba pársel…

—Esto no es bueno—murmuró Lily angustiada—Ahora todos creerán que él es el autentico heredero de Slytherin...

Todos se tensaron en aquél momento, sabiendo que Lily tenía razón.

Escucharon como la serpiente le obedecía, pero también como Justin, que se oía asustado, se enfrentaba a Harry.

—¿A qué crees que jugamos? —gritó.

—¡Acaba de ayudarle! —saltó Molly algo ofuscada.

—Supongo que, al no entender lo que Harry dijo, los demás no saben cómo reaccionar…—aventuró Frank frunciendo el entrecejo.

—¡Oh, maldita sea! —gruñó James—Esto sí que será un problema.

 —¿A qué se refiere? —inquirió Lily algo molesta por la falta de gratitud que había tenido Justin hacia su hermano.

—Ella también lo entendió…—murmuró Remus, deteniéndose a pensar por un momento. Tenía la extraña sensación de que había algo que estaban pasando por alto, algo obvio, que sin embargo no salía a la luz.

Oyeron como Ron se apresuraba hacia Harry y como trataba de convencerlo de que se fueran rápido de allí, cosa que hicieron. Después de salir a toda prisa, escucharon como se metían en un aula vacía para hablar.

—Hablas pársel. ¿Por qué no nos lo habías dicho?

—No entiendo que quieres decir—murmuró Lily desconcertada—Yo le entendí perfectamente…

 — ¿Tu también? —preguntó Ron asombrado—¿Tu también hablas pársel?

—Aún no entiendo cómo es que pueden hablar esa lengua—comentó Frank—No veo a qué se deba…

—Yo tampoco lo entiendo—susurró James algo preocupado—Y para ser sincero, me asusta no saber  los motivos que lo provoca…

 —¿Que hablamos qué? —dijo Harry.

—Y ellos ni siquiera lo comprenden—susurró Lily, nerviosa. No entendía qué era lo que había causado que sus niños hablaran aquella lengua.

—¡Pársel!—dijo Ron—. ¡Pueden hablar con las serpientes!

Dicho de esa manera se escuchaba realmente preocupante.

—Lo sabíamos —dijo Harry—. Quiero decir, que ésta es la se­gunda vez que lo hacemos. Una vez, accidentalmente, le echamos una boa constrictor a mi primo Dudley en el zoológico... 

—Todavía lo recuerdo—comentó Lily con voz risueña—Y cuando el vidrio se desvaneció ¡Oh, sí! Fue genial… y ella estaba muy contenta.

—Lo mejor de todo fue la parte en la que a Petunia casi le da un ataque de nervios…—murmuró Sirius tratando de aligerar el ambiente—¡Fue tan divertido!

El joven Canuto consiguió su propósito, ya que todos en la Sala rieron levemente, todos, a excepción de Lily, que seguía estando preocupada.

Finalmente, escucharon como Ron les hacía pensar  y comprender que aquello estaba mal, y Harry no entendía lo que pasaba.

—¿Hablé en otra lengua? Pero no comprendo... ¿Cómo podemos  hablar en una lengua sin saber que la conocemos?

—Siempre me ha parecido algo extraña la capacidad que tienen las personas de hablar así…—comentó Marlene en voz baja—Es bastante sorprendente.

—Pues a mí me parece que todo esto es muy tonto—dijo Lily ya completamente enfadada—Si lo que dices es cierto, y nadie más comprendió lo que Harry decía ¿Qué pruebas tiene Justin o cualquier otra persona para asustarse? ¡No es como si Harry estuviera haciendo algo grave!

Ron volvió a negar con la cabeza, haciendo que Lily se sintiera tentada a arrojarle un objeto pesado a la cabeza.

James comprendió perfectamente cómo se sentía su hija, y se sintió muy preocupado por ella. No le gustaba que la capacidad de hablar parsel les trajera problemas a ninguno de los dos.

Harry no alcanzaba a comprender qué era tan terrible.

—¿Me quieres decir qué hay de malo en impedir que una serpiente grande y asquerosa arranque a Justin la ca­beza de un mordisco? —preguntó.

Lily se sintió muy triste por su hijo. Comprendía que ni él ni Lily entendían qué era lo que tenía de malo aquella situación, pero el problema recaía en el asunto de Slytherin, de la misma manera en que Hermione se los hizo saber.

 —Exactamente —dijo Ron—. Y ahora todo el colegio va a pensar que ustedes son  sus tatara-tatara-tatara-tataranietos o algo así.

 —Pero no lo somos—dijo Harry, sintiendo un inexplicable terror.

James también estaba seguro de que no lo eran. ¡No podían serlo! Era algo completamente imposible…

—Nosotros no podemos descender de él—susurró Lily sin poder creerlo—Es simplemente imposible…

—Les costará mucho demostrarlo —dijo Hermione—. Él vivió hace unos mil años, así que bien podrían serlo. —No, en eso está equivocada—negó James rotundamente, haciendo públicos sus pensamientos—Mi hija tiene razón, es imposible…

Escucharon como Harry y Lily pasaban la noche, los dos reflexionando sobre lo que había pasado.

También oyeron, al día siguiente, como Harry estaba realmente frustrado por lo que había sucedido con Justin.

— ¡Por Dios, Harry! —dijo Hermione, exasperada—. Si es tan importante para ti, ve a buscar a Justin.

— ¿Creen que eso sea prudente? —preguntó Alice—Quiero decir, tal vez sería mejor que se quedara en la Sala común…

—A mi parecer, creo que no estaría mal que intentara aclarar las cosas—opinó Fabian.

—Yo estoy de acuerdo con Alice—dijo Arthur sopesando el asunto—Sería mejor que permaneciera con Ron y Hermione, no creo que las cosas puedan arreglarse mucho…

 Lily tuvo un mal presentimiento en el momento en el que su hermano asentía con la cabeza, pero intentó distraerse observando cómo Ron derribaba una de las torres de Hermione, seguramente él ganaría aquella partida de ajedrez.

 De forma que Harry se levantó y salió por el retrato, preguntándose dónde estaría Justin.

—No me parece bien que ande solo por el castillo—comentó Molly algo nerviosa—Debería extremar más precauciones…

Alice, Lily, Marlene y McGonagall asintieron, estando de acuerdo con eso.

Escucharon como Harry salía en busca del muchacho, y su búsqueda lo llevaba a la biblioteca, donde se encontró con varios alumnos de Hufflepuff que estaban hablando, oyeron que se había acercado para escucharlos…

—Así que —decía un muchacho corpulento— le dije a Justin que se ocultara en nuestro dormitorio. Quiero decir que si Potter lo ha señalado como su próxima víctima, es mejor que se deje ver poco durante una temporada. 

—¿Qué estupidez está diciendo ese chico? —saltó Lily bastante alterada—¿Está insinuando…? ¿Está diciendo…? ¡Está acusando a mi hijo!

—¡No puedo creer que alguien sea tan imbécil! —bramó Sirius, repentinamente enojado—¿Quién se cree para andar diciendo que mi ahijado es el heredero de Slytherin? ¡No tiene ninguna prueba de ello!

—¿Entonces estás convencido de que el heredero es Potter, Ernie? —preguntó asustada una chica. 

—¡Por supuesto que no lo es! —gritó James furioso—¡NO LOES! — ¡Su hijo no era descendiente de Slytherin, y no comprendía cómo alguien podía insinuarlo sin ni siquiera tener pruebas!

—Hannah —le dijo el chico—, sabe hablar pársel. Todo el mundo sabe que ésa es la marca de un mago tenebroso. Al mismo Slytherin lo llama­ban «lengua de serpiente».

—¿Y eso que demuestra? —inquirió Remus molesto—¡No es suficiente para inculpar a nadie!

Todos estaban comenzando a enfadarse con aquél chisco de Hufflepuff, pero haciendo uso de un gran esfuerzo, le permitieron a Edgar continuar con la lectura.

—¿Recuerdan lo que apareció escrito en la pared? «Te­man, enemigos del heredero.» Potter estaba enemistado con Filch. A continuación, el gato de Filch resulta agredido. Ese chico de primero, Creevey, molestó a Potter en el partido de quidditch, sacándole fotos mientras estaba tendido en el barro. Y entonces aparece Creevey petrificado.

—¡Oh, Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! —bramó Lily, comenzando a adquirir el color de su cabello—¡Deja de insinuar idioteces sobre mi hijo!

Nadie comprendía como alguien podía hacer semejantes acusaciones sin tener nada seguro. ¡Era indignante! Demasiado..

Esto molestaba especialmente a James y a Lily, que aparentemente estaban a punto de explotar.

—Pero —repuso Hannah, vacilando— parece tan majo... y, bueno, fueron él  y su hermana quienes hicieron desaparecer a Quien-ustedes-saben. No puede ser tan malo.Además, yo conozco a Lily Potter, y siempre ha sido muy linda conmigo…

— ¡Si, escúchenla! Ella parece ser un poco razonable…—dijo Alice.

Sin embargo, la explicación que dio el chico robusto de Hufflepuff fue desesperadamente tonta. Había insinuado que la razón de que Voldemort había tratado de matar a los Potter, era porque no deseaba que alguien le arrebatara el lugar de "Mago Tenebroso"

—¡Idiota, imbécil, descerebrado, inepto, estúpido!

—Tranquilízate, Sirius, el chico no puede oírte, ya sé que es todo lo que dijiste, pero tranquilo…

—¿Cómo quieres que me tranquilice? ¡Ese inepto está acusando a mi ahijado y a su hermana de idioteces! ¿Qué clase de estúpido hace eso? ¡Incluso podría ser pariente de Lockhart, por decir semejantes tonterías…!

 Harry no pudo aguantar más y salió de detrás de la es­tantería, carraspeando sonoramente.  

Oyeron como Harry decía que necesitaba hablar con aquél chico, Justin, y también como los alumnos de Hufflepuff se quedaban helados.

—¿Para qué lo buscas? —le preguntó Ernie, con voz tré­mula.

—Mmm… déjame pensar, va a invitarlo a una parrillada y va cocinarlo secretamente para luego comérselo—sugirió James sarcásticamente— ¡Pues quiere hablar con él, idiota!

 —Quería explicarle lo que sucedió realmente con la ser­piente en el club de duelo —dijo Harry.

Y desde allí, se desató todo. Ernie no dejó que Harry dijera o explicara nada, mientras señalaba que lo único que él había notado, había sido que hablaba pársel, y que además de le había echado una serpiente encima a su compañero.

—¡El no se la echó! —gritó Hagrid indignado—¡El jamás lo haría!

Harry dijo exactamente lo mismo que Hagrid, pero el tonto chico estaba empecinado en culparlo, y además, le dijo de manera que no venía de ningún modo al caso, que sus antepasados eran magos.

—¿A quién diablos le importa qué tipo de sangre tengas? —bramó Lily encolerizada—¡Mi hijo no va a hacerte daño!

—He oído que odias a esos mugglescon los que vives —dijo Ernie.

—¡Hermione es de familia muggle y es su mejor amiga! —exclamó Frank frustrado—¿Nadie se ha detenido a pensar en eso?

 —No es posible vivir con los Dursley sin odiarlos —dijo Harry—. Me gustaría que lo intentaras.

—Seguramente no aguantaría ni un poco—dijo Sirius en tono despectivo. ¡No podía creer que aquello estuviera pasando…

 Ernie estuvo a punto de replicar, pero una voz lo interrumpió.

— ¿Tienes algún problema con mi hermano? —inquirió Lily, que, guiándose por su intuición, había decidido ir a buscar a Harry, y se había encontrado con que este discutía con el chico de Hufflepuff. Se posó justo al lado de Harry, y esperaba la respuesta de Ernie alzando las cejas.

Los de Hufflepuff parecieron palidecer un poco más ante la reciente llegada de Lily.

—Idiotas—gruñó James, bastante enfadado.

 —Fue él quien vino a buscar a Justin—respondió Ernie entrecortadamente.

— ¿Y qué con eso? —preguntó Lily mordazmente—Si vino a buscarlo, es para aclarar las cosas con él, no veo por qué a ti tenga que afectarte.

Sirius, James, Remus, Gideon y Fabian sonrieron ligeramente, satisfechos por la respuesta que había dado la niña.

—Es un compañero nuestro—dijo Ernie—y por lo tanto, nosotros no podemos permitir que tu hermano intente dañarlo…

—¡El no estaba intentando dañar a nadie! —exclamó Molly muy molesta—¡Solo intentó ayudar al chico!

— ¿Dañarlo? —repitió Lily comenzando a enfadarse de verdad—¡Lo que hizo fue evitar que la serpiente lo mordiera!

—Eso dices tú—apuntó Ernie, con la voz ligeramente temblorosa.

—Lo digo como es—replicó Lily, ignorando los intentos que Harry hacía por persuadirla que se fueran de allí y que no valía la pena desgastarse con ellos—. O dime, ¿escuchaste cuando Harry le dijo a la serpiente que se le echara encima a tu amigo? ¿No, verdad? ¿Entonces? ¿En qué te vasas para decir que Harry quiso hacerle daño?

—¡Eso es! ¡La pequeña tiene toda la razón del mundo! —señaló Sirius—¡Está hablando vasado en puras suposiciones estúpidas!

—Tu hermano se delató al hablar pársel  delante de todos—dijo Ernie muy seguro—Nadie más que el heredero podría hablar esa lengua. ¡Es la prueba!

—¡Eso no es verdad! —murmuró Lily ya cansada de la situación—Es un don poco común, si, pero no es exclusivo.

Pero Lily ya había perdido toda su paciencia.

—¡Algo completamente razonable!

—¿Estás seguro que él es el único que puede hablar esa lengua? —quiso saber, su voz zona fría, gélida y hasta cierto punto, espeluznante.

Harry temió por un momento que su hermana fuera a atacar al chico de Hufflepuff, ya que había levantado la varita,

—¡Oh, no! —murmuró McGonagall—¡No será conveniente que comience une pelea con el muchacho!

—Sin embargo, no puede culparla si lo hace profesora—repuso Edgar—Escuchar acusaciones así no pone de buenas a nadie…

 Sin embargo el conjuro que ella dijo no fue uno de ataque…

 —¡Serpensortia! —exclamó, apuntando hacia el suelo.

—¿Para qué utilizó eso? —preguntó Fabian sin comprender.

—Seguramente quiere demostrarles que ella también puede entender a la serpiente—gimió Lily negando con la cabeza— ¡No debió hacer eso!

—No creo que ella tenga la intención de aclararle nada a los Hufflepuff—reflexionó Remus—Creo, más bien, que simplemente quiere dejar en claro que Harry no está solo.

De pronto, como había ocurrido el día anterior, una serpiente apareció en el suelo.

Los chicos de Hufflepuff estuvieron a punto de proferir un grito, pero no pudieron decir mayor cosa, ya que Lily dijo en voz perfectamente audible  «¡Acércate!» y el reptil en cuestión, la observó durante un minuto para luego obedecer a su orden.

Lily frunció los labios, preocupada. No podía evitar sentir miedo de la habilidad que sus hijos tenían para comunicarse con las serpientes.

James notó la angustia de su esposa, y sutilmente la abrazo con fuerza, sonriéndole tranquilizadoramente.

Un segundo después, Lily la desvaneció con el mismo hechizo que había utilizado el profesor Snape

Dio media vuelta y salió de la biblioteca, provocando una mirada reprobatoria de la señora Pince, que estaba sacando brillo a la cubierta dorada de un gran libro de hechizos.

Harry no tardó en seguirla, y juntos salieron de allí. Ambos iban simplemente furiosos.

—Nadie puede culparlos por estarlo—dijo Marlene comprensivamente.

—Estúpido, ignorante que cree que todo es como él dice…—iba mascullando Lily entre dientes,

—Buenos insultos, pequeña—aprobó Sirius satisfecho.

… hasta que finalmente se dio cuenta de que Harry estaba en peor estado que ella. Decidió guardar silencio por un momento, para poder tranquilizarse bien.

Edgar continuó leyendo, mencionando como los hermanos se habían encontrado con Hagrid, y este parecía algo desconcertado por las recientes muertes de los gallos. Esto también causo desconcierto entre los presentes, que no podían imaginarse quién o qué mataría a un simple gallo. Al final, decidieron que era mejor no preocuparse demasiado por eso en aquél momento y continuaron con la lectura.

Escucharon como seguían caminando, pero de pronto se tropezaban con algo, y todos fueron presa del horror cuando comprendieron qué era…

Rígido y frío, con una mirada de horror en el rostro, yacía Justin Finch-Fletchley.

—Esto no puede ser cierto—exclamó Lily horrorizada— ¿Por qué tenía que ocurrir esto? ¡Justo ahora!

—Amor, tranquila—dijo James preocupado—Escúchame, sé que esto es una situación muy inquietante, pero recuerda que estás embarazada y no te hace bien alterarte.

Lily asintió con la cabeza, pero aún seguía muy preocupada. Y no era la única. Todos los demás se mostraron muy angustiados ante lo que Edgar acababa de leer.

 Y eso no era todo.

—¿Aún hay más? —preguntó Arthur con pesar.

A todos les dio un vuelco al corazón cuando escucharon que, junto a Justin, estaba Nick Casi Decapitado.

— ¿Un fantasma? —susurró McGonagall—¿Pero qué clase de criatura le haría daño a un fantasma?

Sin embargo, esa pregunta no obtuvo respuesta alguna. Los presentes simplemente se encontraban completamente atónitos.

Lily se quedó petrificada un instante, observando los cuerpos sin poder pronunciar ninguna palabra.

 —Harry…—susurró asustada, al fin. Los dos hermanos se miraron por un momento.

Pero antes de que pudieran irse, ocurrió algo que lo empeoró todo: Peeves.

—¡No, no, no! ¿Por qué tenía que aparecer Peeves? —gimió Molly negando con la cabeza.

—¡AGRESIÓN! ¡AGRESIÓN! ¡SALVESE QUIEN PUEDA! AGREESIÓÓÓÓN!

—¡Cállate! —gritaron todos en la Sala, desesperados.

Ahora los hermanos Potter sí que se habían metido en un grave problema.

Escucharon como el lugar se llenaba, y como las puertas se abrían para darle paso a muchos estudiantes, que comprobaron consternados lo que había sucedido, también escucharon como llegaba corriendo, la profesora McGonagall.

—Tiene que hacer algo, profesora—susurró Lily con voz suplicante—¡Esto es increíble!

La profesora McGonagall se limitó a  esperar, con todas sus fuerzas, que ella lograra hacer algo para arreglar el asunto... Aunque no poseía muchas esperanzas.

—¡Los han cogido con las manos en la masa! —gritó Ernie, señalando con el dedo a los hermanos.

—¡Silencio, idiota! —exclamó James, sintiendo como la rabia se apoderaba de él. Sus hijos estaban en un gran problema, y él no estaba allí para defenderlos… Esto lo hacía sentir simplemente miserable.

—¡Ya vale, Macmillan! —dijo McGonagall.

—¡Gracias por callar a ese chico, profesora!

—No hay de que, señor Lupin.

Siguieron escuchando la lectura, de cómo habían sacado a los cuerpos del lugar y todo lo demás, el ambiente se encontraba muy tenso en aquél momento, así que nadie comentaba mayor cosa.

Escucharon como la profesora los llevaba hacia el despacho de Dumbledore, y mientras Harry trataba de explicarse, pero ella lo cortaba diciéndole que no podía hacer nada.

— ¿Usted les cree, verdad? —inquirió Sirius en dirección a la profesora.

—No puedo asegurar lo que mi futuro yo siente, pero si de algo estoy segura, es que ninguno de los dos fue responsable de lo ocurrido, Black.

Escucharon como los dos niños, aparentemente aterrados, se dejaban llevar por la profesora, pasaban frente a la gárgola, y se detenían en un lugar asombroso.…Aquello debía de ser la vivienda de Dumbledore.