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En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 17
—Así termina el capítulo.—Finalizó James, inusualmente serio.
—Esto no me gusta en lo absoluto—murmuró Lily con un hilo de voz. Se notaba que estaba asustada.
—A mi menos—aseguró Remus con aprensión.
— ¿Creen que Malfoy sepa algo? —Preguntó Alice —Parece estar encantado con el anuncio en la pared…
— Lo dudo—gruñó Moody—Malfoy no tiene suficiente carácter para andar haciendo anuncios, arriesgándose a que alguien lo atrape.
—Entonces ¿Quién escribiría eso en la pared? —inquirió Arthur con preocupación.
—Supongo que nos enteraremos al leer—repuso el profesor Dumbledore, amablemente—Sirius, por favor, si tienes la amabilidad de comenzar con el capitulo…
—Claro profesor—asintió el aludido, mientras sostenía el libro que James le tendía—El capitulo se llama " La Inscripción en el muro "
—¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa?
Argus Filch se abría paso a empujones. Vio a la Señora Norrisy se echó atrás, llevándose horrorizado las manos a la cara.
—Esto no puede ser bueno—suspiró Edgar—Filch adora a la Señora Norris…
Y, como había dicho Edgar, por supuesto que la reacción del conserje no fue nada buena. Se puso a gritar como un loco y a culpar a Lily y a Harry de lo sucedido. Terminó con un dramático y desesperado: ¡Los mataré!
—No tiene ningún derecho a culparlos—protestó Lily enojada— ¡Y mucho menos a amenazarlos! ¿Quién demonios se cree que es?
—¡Argus!
Había llegado Dumbledore, seguido de otros profesores.
Varios parecieron aliviados ante eso. Dumbledore podría controlar la situación. Oyeron como este enviaba a todos los alumnos a sus casas y les pedía a Harry, Lily, Hermione y Ron que fueran con él y con los demás profesores. Escucharon, exasperados, como llegaba Lockhart y ofrecía su despacho para que fueran todos allí.
Cuando entraron hubo gran revuelo en las paredes; algunas de las fotos de Lockhart se escondían de la vista, porque llevaban los rulos puestos.
—Francamente—dijo Sirius interrumpiéndose a sí mismo en la lectura— ¿Alguien conoce algún tipo más idiota que Lockhart?
Todos le dedicaron una sonrisa, que se podía interpretar como un "no" . Lockhart era único, y la razón de eso era que era un completo inepto.
Siguieron oyendo como Filch balbuceaba y decía que Harry y Lily eran los responsables de todo.
Si Dumbledore creía a Filch, los expulsarían sin ninguna duda.
—No pienses eso, Harry—murmuró Remus—El profesor Dumbledore no va a expulsarlos por algo que no hicieron ¿Verdad profesor?
—Por supuesto, Remus—asintió Dumbledore—Independientemente de lo que leemos ahora, estoy seguro de que mi futuro yo está consciente de que unos jóvenes no podrían haber hecho algo así.
Siguieron escuchando como Dumbledore examinaba a la gata, y como Lockhart seguía alardeando estupideces sobre sí mismo.
Pero nadie en la Sala se molestó en insultar a Lockhart, ya que todos estaban pendientes de lo que pasaría con los hermanos Potter. Pero a pesar de eso, la mayoría de los presentes tenían una expresión en el rostro que indicaba que habrían sido dichosos si alguien hubiera golpeado a Lockhart.
Finalmente, Dumbledore se incorporó.
—No está muerta, Argus —dijo con cautela.
Eso resultaba un alivio para todos. La gata no estaba muerta, pero ¿entonces…? ¿Qué le había sucedido?
—¿Que no está muerta? —preguntó Filch entre sollozos—. ¿Y por qué está rígida?
—La han petrificado —explicó Dumbledore.
Dumbledore estaba muy atento a sus propias palabras. Comenzaba a temer que sus teorías sobre qué le había pasado a la gata fueran ciertas. El libro se titulaba, "La Cámara Secreta". El simple hecho de que llevara ese nombre era muy preocupante.
—Pero no podría decir como...
—¡Pregúnteles! —chilló Filch, volviéndose a Harry y a Lily .
— ¡Ellos no hicieron nada! —saltó James, comenzando a enfadarse con el conserje. ¡No podía creer que estuviera culpando a sus hijos!
—Ningún estudiante de segundo curso podría haber hecho esto —dijo Dumbledore con firmeza—. Es magia negra muy avanzada.
El matrimonio Potter le dedicó una leve sonrisa al profesor Dumbledore, al escuchar lo que este decía. Ellos sabían que Dumbledore sabía que los dos niños eran buenos, y que jamás habrían lastimado ni a la gata, ni a ninguna otra criatura.
—¡Lo hicieron ellos! —saltó Filch—. ¡Ya ha visto lo que escribieron en el muro! Ellos encontraron... en la conserjería... Saben que soy, que soy un... —Filch hacía unos gestos horribles—. ¡Saben que soy un squib!
—¡Ellos ni si quiera saben que es un squib! —exclamó Alice indignada—¡No puede acusarlos así!
Aparentemente, el necio del conserje no pensaba igual que Alice, y estaba empecinado en que Harry y Lily eran los culpables de todo, y al final, señaló que ellos habían visto la carta de Embrujorrapid.
—¡Eso no prueba nada! —estalló Lily poniéndose de pie, indignada—Harry y yo no hicimos nada con su gata, y como ya le dijo mi hermano, no tenemos idea de lo que es un squib.
—Si se me permite hablar, señor director —dijo Snape desde la penumbra, y Harry se asustó aún más, Snape no diría nada que pudiera beneficiarle.
—Espero, por su propio bien, que no diga nada que perjudique a mis hijos—gruñó James entrecerrando los ojos. ¡Snape le pagaría muy caro si se atrevía a hacer algo en contra de sus hijos!
—Los señores Potter y sus amigos simplemente podrían haberse encontrado en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno
**Sirius y James parecían estupefactos ante lo que el primero acababa de leer.**Sin embargo, Lily casi sonrió tenuemente.
— ¿Está defendiendo a los chicos? —inquirió Frank, que parecía muy sorprendido.
—Debe estar haciéndolo por Lily—reflexionó Alice—Recuerden que en el último libro ella y Snape se hicieron amigos…
La suposición de Alice consiguió un bufido de parte de James y Sirius, que no parecían nada contentos ante la perspectiva de que la pequeña Lily y Snape fueranamigos.
—dijo mientras observaba a Lily, aunque adquirió una leve expresión de desprecio en los labios, como si lo pusiera en duda, al momento de dirigirle una fría mirada a Harry—; sin embargo, aquí tenemos una serie de circunstancias sospechosas: ¿por qué se encontraban en el corredor del piso superior? ¿Por qué no estaban en la fiesta de Halloween?
—Ya sabía que de todos modos iba a intentar causar problemas—gruñó James— ¡Bonita manera de demostrar que le importa suamistadcon mi hija!
Sirius estuvo completamente de acuerdo con James. Aquella era una "linda" forma de demostrar su amistad con su pequeña.
Harry, Ron y Hermione se pusieron a dar a la vez una explicación sobre la fiesta de cumpleaños de muerte. Y Lily se limitó a dedicarle una triste mirada a Snape.
—Será mejor que rompas cualquier tipo de relación con el, pequeña—mustió Sirius con la vista fija en el libro—Snape no va a traerte nada bueno…
—Pero ¿por qué no se unieron a la fiesta después? —preguntó Snape. Tenía la vista fija en Harry—. ¿Por qué subieron al corredor?
— ¡Oh, vamos, Severus! —Exclamó Lily con tristeza—Tu sabes que mis hijos no son capases de hacerle eso a ningún ser vivo. ¡Tú lo sabes!
—Porque..., porque... —dijo Harry—, porque estábamos cansados y queríamos ir a la cama.
Muchos comprendieron el por qué Harry no decía la verdad, pero nadie sabía si eso había sido lo más correcto.
—¿Sin cenar? —preguntó Snape.—. No sabía que los fantasmas dieran en sus fiestas comida buena para los vivos.
—Voy a golpear a Quejicus cuando lo vea—farfulló Sirius enfadado, más para sí mismo, que para los demás.
—No teníamos hambre —dijo Ron con voz potente, y las tripas le rugieron en aquel preciso instante.
—Qué mala suerte—exclamó Remus exasperado. No comprendía porque Snape seguía empeñándose en desear causarles problemas a los muchachos.
La desagradable sonrisa de Snape se ensanchó más. Y Lily sintió como la invadía más la tristeza. No podía creer que el odio que Severus le tenía a Harry valía más que la amistad que había entablado con ella.
Remus sintió como surgía el enfado en él. Nadie tenía derecho a hacer sentir triste a su ahijada, y el simple hecho de que Snape lo hiciera, era suficiente para que el joven licántropo (que usualmente no era nada violento) quisiera lanzarle una maldición.
—Tengo la impresión, señor director, de que Potter no está siendo completamente sincero —dijo Snape—. Podría ser una buena idea privarle de determinados privilegios hasta que se avenga a contarnos toda la verdad. Personalmente, creo que debería ser apartado del equipo de quidditchde Gryffindor hasta que decida no mentir.
— ¡El quidditch no tiene nada que ver en esto! —estalló James encolerizado— Además ¿Qué cree, que la profesora McGonagall va a dejar que eso pase? ¡Iluso!
No podía creer cómo aquél imbécil buscaba algún beneficio de la desgracia de sus hijos.
La profesora McGonagall no lo dijo, pero en su interior estaba de acuerdo con James.
—Francamente, Severus —dijo la profesora McGonagall bruscamente—, no veo razón para que el muchacho deje de jugar al quidditch. No tenemos ninguna prueba de que cualquiera de los dos Potter haya hecho algo malo.
Sirius, James y Remus observaron a la profesora con orgullo, sin decir nada, simplemente dedicándole una ancha sonrisa, que la mujer devolvió casi imperceptiblemente.
—Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, Severus —dijo Dumbledore con firmeza.
—Habría pagado por ver la cara que pusieron Snape y Filch en ese momento—rió Gideon.
Snape parecía furioso. Igual que Filch.
—Yo también, hermano—aseguró Fabián con una gran sonrisa, dirigiéndose a Gideon—Yo también…
Un momento después, oyeron como Filch despotricaba algo de "¡Han petrificado a mi gata!" y como Dumbledore le aseguraba que harían una poción y así podrían curarla.
—La haré yo —acometió Lockhart—. Creo que la he preparado unas cien veces, podría hacerla hasta dormido.
— ¿Por qué no puede mantenerse callado? —inquirió Frank con disgusto.
—Sí, claro—susurró Lily poniendo los ojos en blanco—Hágala usted, y la gata terminará muerta de verdad.
—No podrías haberlo dicho mejor, Lily—rió Remus con afecto.
—Disculpe —dijo Snape con frialdad—, pero creo que el profesor de Pociones de este colegio soy yo.
Por primera vez, todos en la sala, absolutamente todos, agradecieron aquél comentario de Snape.
Finalmente, Dumbledore les anunció a los muchachos que podían irse, y estos obedecieron realmente rápido. Escucharon como, después de que salieron de allí, entraron en un aula vacía.
— ¿Creen que tendría que haberles hablado de la voz que oímos?
—Creo que debiste mencionárselo al profesor Dumbledore—contestó Lily a la pregunta formulada por su hijo—El podría ayudarlos a saber qué es lo que ocurre…
—No —dijo Ron sin dudar—. Oír voces que nadie puede oír no es buena señal, ni siquiera en el mundo de los magos.
—En eso tiene razón—señaló Frank, preocupado—todavía no entiendo qué es lo que ocurre…
—¿Y qué demonios es un squib? —preguntó Harry.
Para sorpresa de Harry, Ron ahogó una risita.
—No tiene nada de gracioso, Ron—gruñó Molly frunciendo levemente el entrecejo, para escuchar después una larga explicación por parte de su hijo se lo que era un squib . Finalizó su aclaración con un "Por eso es un amargado"
—Ron tiene razón—comentó Lily—Filch debe sentirse enfadado por no poder hacer magia… y por eso trata mal a los alumnos.
—Sigue siendo un amargado, pelirroja—dijo Sirius negando con la cabeza—Ese es su carácter natural.
Continuaron leyendo, y escucharon que varias personas habían quedado extrañamente afectadas por lo que le había sucedido a la Señora Norris, por ejemplo, Ginny Weasley, que aparentemente amaba a los gatos.
Molly pareció muy preocupada por eso, no deseaba que su hija estuviera pasándola mal.
—Pobrecita—se apiadó Alice—No debe ser lindo pasar tu primer año de escuela con acontecimientos como esos…
Aquel acto vandálico también había afectado a Hermione.
—Era de esperarse—comentó Marlene comprensivamente.
Ya era habitual en ella pasar mucho tiempo leyendo, pero ahora prácticamente no hacía otra cosa.
Eso, seguramente no suponía un cambio agradable, pensaban muchos, sabiendo que de por sí, Hermione casi siempre estaba con un libro.
—Me gustaba nuestra habitación cuando éramos dos—les dijo Lily a Ron y Harry mientras Hermione seguía enfrascada en sus investigaciones—Pero ahora somos tres: Ella, libros enormes y yo.
Algunos no pudieron evitar soltar una pequeña sonrisa ante el comentario de Lily…
Pero aquella sonrisa no duró mucho, ya que un momento después, todos oyeron como aquél Hufflepuff llamado Justin veía a Harry y salía disparado hacia otro lugar.
—¿Qué le ocurre a ese chico? —refunfuñó Lily frunciendo los labios—Eso fue muy descortés de su parte.
Oyeron como Harry se aproximaba a donde estaban Ron y Lily, y les decía lo que había pasado.
—No sé por qué te preocupa, si siempre has pensado que era un poco idiota —dijo Ron—. Todas esas tonterías sobre lo maravilloso que es Lockhart...
—Muy bien dicho, Ron—aprobó Sirius—Tienes mucha razón, todo aquel que crea que Lockhart es maravilloso, una de dos : O es mujer y solo le interesa su físico, o es, como has dicho muy bien , un idiota.
—Ron tiene razón—le apoyó Lily sonriendo despreocupadamente—No debe molestarte eso.
Pero a pesar de sus palabras, a la chica también le había parecido que Justin se había mantenido lo más alejado posible de donde ella estaba.
Lily resopló con desaprobación ante eso, no le gustaba el curso que iban tomando las cosas.
Un segundo después, escucharon como aparecía Hermione y les comentaba que necesitaba un libro que había dejado en su casa, y que la mayoría de gente ya lo había solicitado en la biblioteca.
—¿Para qué quiere más libros…?
—Para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos, Canuto—aventuró Remus bastante seguro.
—Para lo mismo que el resto de la gente —contestó Hermione—: para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos.
Remus sonrió con suficiencia, mientras Sirius hacía una mueca.
—¿Qué es eso? —preguntó Harry .
—Eso quisiera yo saber. Pero no lo recuerdo —contestó Hermione—. Y no consigo encontrar la historia en ningún otro lado.
—Entre más pronto sepan de qué se trata, será mejor…—murmuró Edgar.
Claro, nadie tuvo muchas esperanzas de que los niños se enteraran de todo en aquél momento, ya que terminaron dirigiéndose a la clase de Historia.
Historia de la Magia era la asignatura más aburrida de todas.
—Cien por ciento de acuerdo—declaró Gideon—Al final siempre terminaba durmiéndome en esa clase…
Escucharon como aquél día había sido exactamente igual que los demás, es decir, muy, muy aburrido. Hasta que ocurrió algo completamente fuera de lo normal.
Hermione alzó la mano.
—Wow—exclamó James sorprendido—Nadie, en todos mis años de Hogwarts levantó la mano ni una sola vez en esa clase…
—Dudo mucho que alguien haya levantado la mano alguna vez en esa clase, desde mucho antes que nosotros entráramos en Hogwarts—repuso Sirius, igual de perplejo que su amigo.
—¿Señorita...?
—Granger, profesor. Pensaba que quizá usted pudiera hablarnos sobre la Cámara de los Secretos —dijo Hermione con voz clara.
—Está será la clase de Historia más interesante de todos los tiempos—comentó Alice sonriente—No creo que vuelva a repetirse algo así…
—Muy bien —dijo él despacio—. Veamos... la Cámara de los Secretos... Todos ustedes saben que Hogwarts fue fundado hace unos mil años por los cuatro brujos más importantes de la época. Las cuatro casas del colegio reciben su nombre de ellos: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Los cuatro juntos construyeron este castillo.
—Siempre me ha gustado escuchar leyendas en grupo—comentó Lily, acurrucándose cerca de James, que la abrazó con ternura—Esto va a ser interesante.
Y por supuesto que resultó realmente interesante.
—Durante algunos años, los fundadores trabajaron conjuntamente en armonía. Pero luego surgieron desacuerdos entre ellos y se produjo una ruptura entre Slytherin y los demás. Slytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Lo desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza. Un día se produjo una seria disputa al respecto entre Slytherin y Gryffindor, y Slytherin abandonó el colegio.
—Lo que demuestra lo estúpido que es—añadió Sirius para sus adentros, con algo de amargura. Estaba pensando que si aquél idiota no hubiera tenido ese tipo de preferencias, su familia no hubiera sido como era.
—Esto es lo que nos dicen las fuentes históricas fidedignas —dijo—. La leyenda nos dice que Slytherin había construido en el castillo una cámara oculta, de la que no sabían nada los otros fundadores.
»Slytherin, según la leyenda, selló la Cámara de los Secretos para que nadie la pudiera abrir hasta que llegara al colegio su auténtico heredero. Sólo el heredero podría abrir la Cámara de los Secretos, desencadenar el horror que contiene y usarlo para librar al colegio de todos los que no tienen derecho a aprender magia.
—Me parece muy triste que alguien piense así—dijo Frank refiriéndose a lo que Slytherin pensaba—Eso deno tener derechoes francamente ridículo.
—Estoy de acuerdo contigo—declaró James—Hay magos que son hijos de muggles mucho más inteligentes que los que son sangre pura.
—Y aquí tenemos una de las pruebas más irrefutables—añadió Sirius dedicándole una sonrisa a Lily—Como tú, pelirroja. O como Hermione.
—Muchas gracias, Sirius—respondió Lily algo apenada, para luego dedicarle una sonrisa—Siempre supe que podías ser encantador si te lo proponías.
—¿De qué hablas? —Inquirió Sirius fingiendo que se ofendía—Yo siempre soy encantador.
—Dije que podías serlo si te lo proponías—remarcó Lily poniendo los ojos en blanco, ¡Sirius nunca cambiaría!—Hazme un favor y no arruines el momento.
**Escucharon como, al final, el profesor Binns aseguraba que aquella historia "**Es un cuento inventado para asustar a los crédulos."
—Es una lástima que el profesor se equivoque con eso—comentó Dumbledore en voz baja. Pensando que probablemente los protagonistas de la historia y todos los futuros estudiantes pasarían grandes problemas por aquella cámara.
Finalmente, todos se concentraron en las palabras que había dicho el fantasma. ¿A qué se refería con**«el horror que contiene» aquella Cámara?**
—¿Qué podrá ser? —reflexionó Remus, intentando concentrarse, pero sin obtener muchos resultados.
Pero, para decepción de todos, el profesor Binns insistía en que aquella leyenda era un cuento absurdo, y se negó a seguir hablando del tema.
Y en cinco minutos, la clase se sumergió de nuevo en su sopor habitual.
· · ·
—Ya sabía que Salazar Slytherin era un viejo chiflado y retorcido
—No encuentro mejores palabras para describirlo—afirmó Fabian con una sonrisa.
—dijo Ron—. Pero lo que no sabía es que hubiera sido él quien empezó todo este asunto de la limpieza de sangre. No me quedaría en su casa aunque me pagaran. Sinceramente, si el Sombrero Seleccionador hubiera querido mandarme a Slytherin, yo me habría vuelto derecho a casa en el tren.
—Es algo parecido a lo que tu dijiste cuando nos conocimos—recordó James, sonriéndole a Sirius, que asintió mientras le devolvía la sonrisa.
Hermione asintió con la cabeza, pero ninguno de los hermanos dijo nada. Tenían el corazón encogido de la angustia.
—Oh, deben estar recordando que el sombrero quiso mandarlos a Slytherin —supuso Lily con preocupación—Pero no deben preocuparse por eso… Ustedes son Gryffindor y aunque hubieran quedado en Slytherin, a nosotros no nos importaría ¿verdad James?
— ¿Qué? —preguntó James considerándolo ligeramente—Bueno, supongo que al principio consideraría desheredarlos… ¡Pero, no! No me importaría en lo más mínimo, cielo —aseguró James rápidamente al darse cuenta de que Lily lo miraba con ganas de arrancarle la cabeza.
—Son muy grandes, sin importar en qué casa estén—afirmó Remus con rotundidad, sin ponerle mucha atención a la platica de sus amigos, dirigiéndose mucho más a los niños, como si ellos pudieran escucharle.
Siguieron escuchando como los dos niños recordaban el día de la selección, y como el sombreo finalmente, había gritado lo que todos deseaban escuchar.
¡GRYFFINDOR!
James y Sirius sonrieron orgullosos ante eso. No había ninguna duda. Los hermanos Potter eran unos Gryffindor y eso nunca iba a cambiar.
Un momento después, oyeron como aquél chico Creevy aparecía, y le decía a Harry que la gente en su clase pensaba algo, pero ninguno pudo escuchar bien lo que estaba diciendo.
—Que soy el heredero de Slytherin, supongo —dijo Harry.
—O que soy yo—finalizó Lily, tratando de no darle mucha importancia al asunto.
—Eso es… ¡Totalmente absurdo! —Saltó James enojado—Mi hijo no es el heredero de Slytherin y mi hija tampoco.
—Tienes razón, James—le apoyó Edgar—Es ridículo.
—No quiero que la gente diga eso—gimió Lily preocupada—¡Los harán sentir mal! Es muy injusto.
—La gente aquí es capaz de creerse cualquier cosa —dijo Ron, con disgusto.
—Eso es muy cierto—afirmó Remus con tristeza—Las personas cada vez creen más en tonterías.
—¿Crees que realmente hay una Cámara de los Secretos? —preguntó Ron a Hermione.
—No lo sé —respondió ella—. Dumbledore no fue capaz de curar a la Señora Norris, y eso me hace sospechar que quienquiera que la atacase no debía de ser... humano.
—Eso es muy probable… y preocupante—señaló Arthur tras considerarlo por unos momentos.
Todos asintieron, ya que estaban de acuerdo con él. ¿Qué podría ser eso que encerraba la Cámara? ¿Y qué tan peligroso era?
Iban escuchando todo eso, cuando de pronto escucharon como los muchachos pasaban por el lugar donde habían encontrado a la Señora Norris.
—No me gusta que vayan por allí—mustió Molly inquieta—Podría ocurrir algo, o no sé… podrían atacarlos. Sería mejor que evitaran ese lugar…
—No hay nada malo en echar un vistazo —dijo Harry poniéndose a gatear en busca de alguna pista.
—Tonto gen Potter—gruñó Lily—Deberían ser un poco más prudentes.
James se limitó a encogerse de hombros, le preocupaba que los muchachos estuvieran vagando solos por el castillo, pero al mismo tiempo, sentía mucha curiosidad por saber qué era lo que ocurría en el Hogwarts futuro.
—¡Esto está chamuscado! —dijo—. ¡Aquí... y aquí!
—¡Ven y mira esto! —dijo Hermione—. Es extraño.
Lo que Hermione había señalado, era un montón de arañas comportándose de manera muy extraña. Muy extraña.
—No lo entiendo—se exasperó Remus— ¿Por qué las arañas actúan así?
Todos estaban tan confundidos como él. Y nadie supo responder a aquella pregunta, a pesar de que todos tenían sus distintas conclusiones.
Luego se percataron de que Ron había retrocedido de manera extraña, y también de que él les contaba que le tenía terror a las arañas.
Varios estuvieron a punto de soltar una leve risa, pero lo pensaron mejor al ver el gesto amenazador de Molly.
Hermione soltó una risita tonta. Y Lily la imitó tratando de ser lo más disimulada posible, pero la verdad le hacía mucha gracia.
A Sirius, James, Gideon y Fabian también les estaba haciendo mucha gracia la situación.
—No tiene nada de divertido —dijo Ron—. Si quieren saberlo, cuando yo tenía tres años, Fred convirtió mi... mi osito de peluche en una araña grande y asquerosa porque yo le había roto su escoba de juguete.
—Los gemelos se superan cada vez más—exclamó Molly sorprendida—Si Ron tenía tres años, los gemelos eran solo un poco mayores… ¡Esto es increíble!
—Y sin duda, es muy genial —rió Fabian con los ojos brillantes — Oh, cuando Freddie y Georgie crezcan serán grandes.
—Sin duda alguna—aseguró Gideon con orgullo.
Un momento más tarde, cuando Lily y Hermione dejaron de reírse, escucharon como Harry señalaba que aquél día el corredor había estado cubierto de agua, que seguramente venía de un baño que estaba cerca, se dispusieron a entrar, pero Ron los detuvo.
—No puedo entrar ahí —dijo Ron bruscamente—, es un aseo de chicas.
Las mujeres de la habitación sonrieron burlonamente ante las muecas que los hombres ponían, e incluso, algunas pusieron los ojos en blanco.
—Pero Ron, si no habrá nadie dentro —dijo Hermione—; aquí es donde está Myrtle la Llorona.(Sirius hizo una mueca) Venga, echemos un vistazo.
—Me parece bien—aceptó Lily, que sonreía por la cara de Ron.
Escucharon como abrían la puerta, y se encontraban con un cuarto de baño realmente deprimente.
—No puede esperar otra cosa si Myrtle vive allí—razonó Marlene.
Escucharon la descripción, y todos quedaron algo desalentados.
—No parece un lugar muy acogedor—comentó Frank sin encontrar los adjetivos para describir lo que pensaba.
—No lo es—confirmó Alice haciendo una mueca—Oír a Mytle llorar hace que te sientas realmente mal.
Hermione fue hasta el último retrete.—Hola, Myrtle, ¿qué tal?
Myrtle la Lloronaestaba sobre la cisterna del retrete, reventándose un grano de la barbilla.
—Eso sin contar lo desagradable que puede llegar a ser—añadió Alice, adquiriendo la misma expresión de disgusto en el rostro que todos los demás.
—Esto es un aseo de chicas —dijo, mirando con recelo a Harry y Ron—. Y ellos no son chicas.
— ¡No me digas! —exclamó James con sarcasmo, logrando que varios sonrieran— ¡Ya empezaba a preguntarme por qué en vez de Harryna, todos le decían Harry a mi hijo…
—No —confirmó Hermione—. Sólo queríamos enseñarles lo... lo bien que se está aquí.
—Y lo bonito que es—añadió Lily amablemente.
—Y lo deprimente que se vuelve mientras pasan los minutos—rió Alice, recordando todo a la perfección.
—Pregúntale si vio algo —dijo Harry a Hermione, en voz baja.
Todos esperaron emocionados, pero…
—¿Qué murmuras? —le preguntó Myrtle, mirándole.
—Oh, genial—masculló Lily con fastidio y decepción—No conseguirán nada. Nada.
—Nada —se apresuró a decir Harry—. Queríamos preguntar...
—¡Me gustaría que la gente dejara de hablar a mis espaldas! —dijo Myrtle—. Tengo sentimientos, ¿saben?, aunque esté muerta.
—O, creeme, si hay algo que todo el mundo sabe, además de que lloras todo el tiempo, es que tienes muchos sentimientos—aseguró Sirius, con una mueca de disgusto bastante pronunciada.
—Tranquilízate, por favor—pidió Lily, sabiendo de antemano que la fantasma no les diría absolutamente nada.
—Sera mejor que busquen información en otra parte—murmuró Remus exasperado—Tener que aguantar una fantasma deprimida no va a ayudarles.
—Y además de deprimida, fastidiosa, obsesiva y psicópata—añadió Sirius estremeciéndose ligeramente.
Oyeron, algo impacientes, como Harry le preguntaba si había visto algo, y la respuesta de la chica fue muy inesperada.
—No me fijé —dijo Myrtle—. Me dolió tanto lo que dijo Peeves, que vine aquí e intenté suicidarme. Luego, claro, recordé que estoy..., que estoy...
—¿Intentó suicidarse? —repitió James incrédulo—Tienes razón en lo de psicópata , Canuto.
—Muerta ya —dijo Ron, con la intención de ayudar.
Quizá la intención de Ron había sido buena, pero, para desgracia de todos, la fantasma comenzó a llorar de manera deprimente.
—Mejor busquen en la biblioteca o en otro lugar más productivo—sugirió McGonagall—Definitivamente encontraran más información allí, que con Myrtle.
Finalmente, se dispusieron a salir, pero mientras iban caminando…
—¡RON!
Percy Weasley se había detenido al final de las escaleras, con una expresión de susto en la cara.
—De seguro pensó algo indecoroso al ver salir a su hermanito pequeño de un baño de chicas—rió Gideon negando con la cabeza—Ese chico se parece mucho a ti, Molly.
La interpelada sonrió para sí misma, pensando con afecto en su hijo.
—¡Esos son los aseos de las chicas! —gritó—. ¿Qué estás haciendo?
—Bueno, creo que se olvidó temporalmente de que él es un hombre, así que por eso estaba allí…
—¡Por favor, Black! Ahórrese sus chistes y póngale atención a la lectura, ¿quiere?
—¡Está bien, profesora! —rió Sirius, sin el mínimo atisbo de arrepentimiento— ¡No se moleste conmigo!
—Sólo echaba un vistazo —dijo Ron, encogiéndose de hombros—. Buscando pistas, ya sabes...
—No debiste decir eso, Ron—comentó Fabian, comenzando a reír tan animadamente como su hermano.
Percy parecía a punto de estallar. A los chicos les recordó mucho a la señora Weasley.
Arthur le sonrió tiernamente a su esposa, le parecía bien que uno de sus hijos se pareciera a ella, aunque eso significara que a la hora de enojarse, resultaría una furia.
—Márchense... fuera... de aquí... —dijo, caminando hacia ellos—. ¿No se dan cuenta de lo que podría parecer, volver a este lugar mientras todos están cenando?
—En eso tiene algo de razón—reflexionó Lily con pesar, haciendo algunas conjeturas—Algunos idiotas podrían creer que pretenden hacer algo malo.
—¿Por qué no podemos estar aquí? —repuso Ron acaloradamente—. ¡Escucha, nosotros no le hemos tocado un pelo a ese gato!
—Yo estoy de acuerdo con Ron—murmuró Sirius interrumpiéndose a si mismo— ¿Por qué van a dejar de ir a donde quieran, si ellos no han hecho nada malo?
—Creo que es algo discutible—admitió Lily—Simplemente creo que entre menos personas crean estupideces como que alguno de mis hijos es el heredero de Slytherin, mejor.
—Eso es lo que dije a Ginny —dijo Percy con contundencia—, pero ella todavía cree que te van a expulsar. No la he visto nunca tan afectada, llorando amargamente.
—Mi pobre hija—se compadeció Molly, deseando poder reconfortarla—Debe estar muy preocupada…
—A ti no te preocupa Ginny —replicó Ron—, a ti sólo te preocupa que yo eche a perder tus posibilidades de ser Representante del Colegio.
—¡Ron! —regañó Molly enojada—¡No digas eso!
—Pero es probable que tenga razón—comentó Sirius en voz baja.
—¡Cállate tu también! —le espetó Molly, mientras su piel iba adquiriendo una tonalidad roja.
Después de escuchar como Ron le restaba cinco puntos a Gryffindor por el comentario de Ron, todos escucharon como los muchachos regresaban a la sala común, y además, se ponían a cavilar quién odiaría tanto a los hijos de muggles y a los squibs.
—Sería alguien que detestara a los de familia muggle y squibs—señaló Frank.
—Seguramente alguien de Slytherin—puntualizó James.
—Pensemos —dijo Harry con simulado desconcierto—. ¿Conocemos a alguien que piense que los que vienen de familia muggleson escoria?
—No creo que sea Malfoy—negó Alice, adivinando lo que quería decir—De seguro es alguien más…
Lily negó con la cabeza, no creía que Malfoy fuera el heredero, era muy poco probable. Si, el detestaba a las personas de familia*muggle,*pero Lily pensaba que Malfoy era demasiado cobarde como para abrir la Cámara.
—Ella tiene razón—dijo Moody razonando la poca información que había soltado el libro hasta ahora—Tiene que ser alguien más, alguien que pase desapercibido…
Hermione miró hacia atrás, poco convencida.
—¡Naturalmente! —dijo Ron—. Ya lo oyeron: «¡Los próximos serán los sangre sucia!» Venga, no hay más que ver su asquerosa cara de rata para saber que es él...
—Estoy casi convencido de que no es Malfoy—comentó Gideon con una sonrisa—Pero no discuto lo de que el pequeño mocoso tiene cara de rata.
Eso hizo reír emocionados a varios.
—¿Malfoy, el heredero de Slytherin? —dijo escépticamente Hermione.
—Lo más probable es que si lo fuera, estaría allí contándoselo a todo el mundo—dijo Arthur con una mueca de disgusto—Es algo típico de los Malfoy.
—¡Podrían haber conservado durante siglos la llave de la Cámara de los Secretos! —dijo Ron—. Pasándosela de padres a hijos...
— ¿La llave? —repitió Frank prestando atención a eso—No sé ustedes, pero a mí me parece poco probable que la Cámara pueda abrirse con una llave…
—Seguramente se necesitará una prueba de que eres el heredero—supuso Remus— O algo así. Pero estoy de acuerdo contigo, no es probable que usaran una llave.
—Bueno —dijo cautamente Hermione—, supongo que puede ser.
—¿Pero cómo van a probarlo? —inquirió James, tratando de encontrar alguna manera— Dudo mucho que Malfoy quiera ir y decirles, "miren, soy yo" , así que la veo muy difícil…
—Pero ¿cómo podríamos demostrarlo? —preguntó Harry.
James sonrió.
—Ese sería el mayor problema—señaló Edgar—Demostrarlo. Deberán conseguir pruebas que respalden lo que dicen…
—No veo como puedan hacerlo—admitió Alice con pesar.
—Habría una manera —dijo Hermione—. Por supuesto, sería difícil. Y peligroso, muy peligroso. Calculo que quebrantaríamos unas cincuenta normas del colegio.
—Creo que sería mejor buscar otra alternativa—dijo apresuradamente la profesora McGonagall— ¿Qué clase de método necesitaría romper cincuenta normas del colegio?
—No tengo ni idea, profesora—respondió James divertido—Pero sea lo que será, será algo increíble.
—Y peligroso—resopló Lily comenzando a inquietarse—Hermione dijo que seríamuy, muy peligroso**. Lo cual quiere decir que no me agrada la idea.**
—Ni a mi—le apoyó Molly, que no entendía por qué los muchachos no podían tener un año normal.
—Si, dentro de un mes más o menos, te parece que podrías empezar a explicárnoslo, háznoslo saber, ¿vale? —dijo Ron, airado.
Algunos sonrieron por la actitud de Ron. Nadie podía negar que él era muy divertido.
—De acuerdo —repuso fríamente Hermione—. Lo que tendríamos que hacer es entrar en la sala común de Slytherin y hacerle a Malfoy algunas preguntas sin que sospeche que somos nosotros.
— ¿Escuché bien? ¿Está insinuando que entren en la sala común de Slytherin? —inquirió James sorprendido.
—Sí, eso es lo que está diciendo James—respondió Sirius igual de pasmado— Una gran hazaña, sin duda, pero ¿Cómo planea que lo hagan?
—No creo que eso sea posible—dijo Molly—Entrar en la sala de Slytherin ¡No me parece buena idea!
—Sí, si es posible, Molly—la contradijo Alice, recordando sus experiencias de auror—Pero francamente, no creo que Hermione esté sugiriendo… Será mejor que sigas leyendo, Sirius, quiero ver que propone.
Este asintió con la cabeza, y continuó leyendo algo emocionado.
—Hermione—dijo Lily intuyendo lo que su amiga estaba sugiriendo— ¿Te refieres a…?
—Exactamente—confirmó ella contenta.
—Y ¿Cómo demonios vamos a hacerla? —preguntó Lily casi para sí misma— Va a costarnos mucho, pero sí, tienes razón, es lo mejor para hacernos pasar por alguien de Slytherin…
—Pero eso es imposible —dijo Harry algo desconcertado por la conversación de su amiga y su hermana, mientras Ron se reía.
Lily comprendió en ese momento lo que su hija y Hermione planeaban hacer, y, a pesar de que parecía un buen plan…
—Muchas cosas pueden salir mal—pensó en voz alta—Creo que será mejor buscar otra alternativa.
—Pienso igual que tu—murmuró Alice, comprendiendo que su amiga ya había descubierto lo que las chicas proponían—Es demasiado arriesgado.
—¿Saben? —comentó Gideon, que todavía no había asimilado en qué consistía "el plan" — No me gustan las conversaciones en las que no tengo idea de lo que están hablando…
—Oh, lo sentimos Gideon—se disculpó Lily apresuradamente— ¿Puedes seguir leyendo, por favor, Sirius?
—No, no lo es —repuso Hermione—. Lo único que nos haría falta es una poción multijugos.
—Ya entendí—mustió Gideon en voz baja—Pero no puedo creer que quieran hacer eso… ¡Es magia muy avanzada!
—Algo podría salir mal—exclamó McGonagall—No están suficientemente preparados para prepararla…
—Yo creo que lo lograrán—opinó Sirius emocionado— Y me parece un plan estupendo.
—A mí también me gusta la idea—asintió James contento—Será toda una experiencia… ¡Ni siquiera nosotros entramos nunca en la sala común de Slytherin!
—Si se detuvieran a analizar las cosas—señaló Remus, dirigiéndose a James y a Sirius—Se darían cuenta de los muchos riesgos que hay. Como por ejemplo el hecho de que al no tener suficientes conocimientos para preparar la poción, algo podría salir mal, y podrían descubrirlos…
Sin embargo, las palabras del joven licántropo no disminuyeron la emoción y la confianza de los dos magos. Sentían la misma emoción que tendrían de haber sido ellos los que planearan entrar en la sala de los Slytherin.
—¿Qué es eso? —preguntaron a la vez Harry y Ron.
Esa pregunta hizo que Lily se sintiera aún más preocupada. Parecía muy improbable que los chicos consiguieran hacer la poción multijugos.
Lily no pudo evitar poner los ojos en blanco. No sería fácil preparar la poción.
¡Por supuesto que no sería fácil preparar la poción! ¡Solo tenían doce años, doce! Aquella poción era realmente muy complicada.
—Snape la mencionó en clase hace unas semanas—. Aclaró Hermione.
—¿Piensas que no tenemos nada mejor que hacer en la clase de Pociones que escuchar a Snape? —dijo Ron.
Sirius y James sonrieron con complicidad. Sin embargo, ni Molly, ni McGonagall ni Lily encontraban aquello gracioso y las expresiones de las tres se tornaron severas.
—Si lo escucharas, no tendrías tantos problemas al hacer los trabajos—replicó Lily mordazmente, haciendo que su amigo ruborizara ligeramente. —Explícales qué es, Hermione—añadió sonriéndole a su amiga.
Ahora las chicas sí que sonrieron, a pesar de que James y Sirius pusieron los ojos en blanco.
—Esa poción lo transforma a uno en otra persona. Nos podríamos convertir en tres estudiantes de Slytherin. Seguramente Malfoy nos diría algo.
—Sí, supongo que tiene razón—reflexionó Remus— Sin contar las muchas cosas que podrían salir mal, me parece un buen plan.
—Esto del multijugosme parece un poco peligroso —dijo Ron—. ¿Y si nos quedamos para siempre convertidos en tres de Slytherin?
—Eso no pasaría—aseguró Frank con confianza—Solo te haces pasar por otra persona más o menos una hora…
—El efecto se pasa después de un rato —dijo Hermione—, pero lo realmente difícil será conseguir la receta. Snape dijo que se encontraba en un libro llamado Moste Potente Potionsque se encuentra en la Sección Prohibida de la biblioteca.
Todos sabían que el problema con eso, sería conseguir un permiso de un profesor para sacar ese libro. ¿Qué excusa se dispondrían a dar?
—Será difícil explicar para qué queremos ese libro si no es para hacer alguna de las pociones.
—Tendrían que encontrar un profesor que se creyera la mentira que seguro van a inventar—señaló Sirius, comenzando a pensar en una persona en particular…
—Creo —dijo Hermione— que si consiguiéramos dar la impresión de que estábamos interesados únicamente en la teoría, tendríamos alguna posibilidad...
—No te fastidia... ningún profesor se va a tragar eso —dijo Ron—. Tendría que ser muy tonto...
Todos en la Sala dejaron escapar una sonrisa. Ya sabían quién sería el profesor que los muchachos escogerían.
—Creo—dijo Lily con una traviesa sonrisa—que tengo una idea de a quién podríamos pedirle el permiso.
—Fin del capítulo—anunció Sirius, sonriendo ante el último dialogo que leyó—Ahora solo queda esperar a que puedan conseguir la receta de la poción.