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En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 20
—…Entonces, tiras la bomba fétida, y luego salen corriendo lo más rápido posible, antes de que Filch, el conserje, los atrape. Es muy sencillo, ahora vamos a ver cómo hacer explotar un salón de clases en menos de diez minutos, mira lo que tienes que hacer es…
— ¡Sirius! —exclamó Lily severamente, negando con la cabeza, desconfiando ligeramente desde el momento en que había divisado a su esposo y al mejor amigo de este, enfrascados en una conversación que mantenían en voz baja con los gemelos Weasley— ¡James! ¿Qué les están diciendo a los niños?
Pero antes de que cualquiera de los dos pudiera decir o negar nada, los dos pequeños pelirrojos comenzaron con una larga explicación.
—…Y entonces, Sirius, que es Canuto, dijo que si queríamos besar a una chica, había que hablar con ella antes, regalarle flores, decirle lo hermosa que se ve, y salir a llevarla a pasear, para luego ir a la torre de Astronomía…—decía Fred con toda claridad.
—Y luego, James, que es Cornamenta, nos dijo cómo ir a conseguir comida de noche, y también dijo que el Whisky de Mantequilla, ¡Oh, no, perdón! Es de Fuego, se encuentra en un lugar donde los chicos van y se ponen muy felices…—añadía George, esforzándose por repetir lo que había escuchado.
—Ahora mismo íbamos a ver cómo hacer explotar un salón entero en poco tiempo…
Los rostros de Sirius y James eran la viva imagen del terror, ya que la expresión que Lily tenía en aquél momento habría asustado incluso a ese personaje ficticio muggle llamado " Terminator ".
Con bastante esfuerzo, la embarazada pelirroja se inclinó hasta quedar a la altura de los gemelos, que sonreían traviesamente y con voz dulce y amable les dijo: —¿Podrían ir a saludar a Remus, queridos? Está por allá, con Alice, Frank y sus tíos Gideon y Fabian…
Los dos pequeños asintieron con la cabeza, le dedicaron una sonrisa a los tres adultos, y, como dos imanes, fueron a donde Lily les había indicado.
—Así que… ¿Hablarles, decirles que son bonitas y luego a la torre de Astronomía? —inquirió Lily , haciendo que los dos merodeadores de encogieran— ¿Y luego, ir a un pub, para tomar Whisky de Fuego, para ponerse muy feliz?
—En mi defensa—comenzó Sirius retrocediendo un paso—Cuando les hablé de la torre de Astronomía no me refería a lo que tu oscura mente está pensando pelirroja…Quería decir que...Que, ¡Que miraran las estrellas! Si, las estrellas, ya sabes, a las chicas les encanta… Y además, solo soy un pobre y guapo mago que está a favor del amor…
—Canuto—susurró James, retrocediendo otro paso—Si en algo valoras tu vida y la mía, haznos un favor y cállate.
—Quiero que salgan de aquí, para que podamos hablar tranquilamente—pidió Lily fríamente, recordando que la habitación estaba llena de niños, y que Ron estaba plácidamente dormido—Ahora mismo.
Sirius y James obedecieron rápidamente, y ambos salieron apresuradamente de la habitación, seguidos por Lily.
Remus se percató de ello, y no pudo evitar preguntarse que habrían hecho esta vez, sintiendo curiosidad por el asunto, se despidió amablemente de los " pequeños clones pelirrojos", como les decía James, y luego salió de la habitación, para luego encontrarse con Lily gritando a todo pulmón.
—… ¿SE DAN CUENTA DE LO QUE HACEN? ¡SON SOLO UNOS NIÑOS! ¿QUE TIENEN EN LA CABEZA? ¡ESTÁN LOCOS, LOS DOS! ¡CÁLLATE SIRIUS! NO TE ATREVAS A PEDIRME QUE ME CALME! ¡TU TAMBIÉN JAMES! ¿POR QUÉ NO PUEDEN COMPORTARSE NUNCA? ¡DESPIDANSE DE TODO EL WHISKY DE FUEGO, LAS BOTELLAS DE HIDROMIEL Y DE CERVEZA DE MANTEQUILLA Y DE LAS ESCOBAS!
—Tranquilízate, Lily—pidió Remus, interviniendo en ayuda de Sirius y James, que parecían haberse quedado sin habla—No tengo idea de qué es lo que hicieron, pero no está bien que te alteres…
—Tienes razón, Remus—suspiró la aludida, en un tono de voz más amable—Voy a regresar con los demás.
Y dirigiéndoles una última mirada severa a James y a Sirius, salió de la habitación.
— ¿No pueden evitar meterse en problemas, chicos? —preguntó Remus con un suspiro—Se ahorrarían muchas regañadas como estas…
—Ahórrate el sermón, Remus—gruñó Sirius de mal humor—¡La pelirroja ya nos regañó lo suficiente!
James se limitó a asentir a las palabras de su amigo, aunque, en su interior, no podía evitar pensar que su esposa se miraba realmente hermosa cuando se enojaba.
Pasados unos momentos, los ánimos ya se habían calmado, y todos se encontraban de nuevo sentados en sus respectivos asientos, listos para continuar leyendo.
—Bueno—dijo Edgar, sin poder ocultar su asombro—El capítulo se llama "La poción multijugos"
—Lo consiguieron—murmuró McGonagall, sin poder ocultar su admiración— ¡Es increíble!
—Realmente sorprendente—le apoyó Moody.
Escucharon como los dos niños se quedaban solos en el despacho, maravillados con todo lo que había.
El profesor sonrió al escuchar eso. A pesar de que él siempre había disfrutado de conocer a muchos alumnos de diferentes generaciones, sin duda alguna, encontraba muy simpáticos a los dos hermanos Potter.
—Eso es muy cierto —comentó Remus— Es un despacho realmente interesante, ver todo eso es una gran experiencia.
—Y lo mejor de todo, es que no importa cuántas veces vayas, siempre habrá algo increíble en la habitación…—añadió Sirius con una sonrisa.
— ¿Experiencia propia? —Inquirió Alice divertida— ¿Cuántas veces fuiste a parar a ese despacho?
—Perdimos la cuenta después de la decimocuarta vez… —recordó James, con algo de nostalgia— ¡Pero fueron visitas geniales! ¿Verdad, profesor?
—Sin duda muy buenos recuerdos, señor Potter —murmuró el profesor Dumbledore, para diversión de muchos, a excepción de la profesora McGonagall, que no pudo evitar negar con ligera desaprobación.
Si Harry no hubiera tenido tanto miedo a ser expulsado del colegio, habría disfrutado observando todo aquello.
—No serán expulsados—aseguró Marlene fervientemente—Estoy completamente segura.
—Estoy completamente de acuerdo contigo—le apoyó Alice—.No hay pruebas de nada, solo simples suposiciones. Todo saldrá bien.
Lily, a pesar de que también estaba muy nerviosa, se dio el tiempo suficiente para observar con atención todo lo que había a su alrededor, era un lugar realmente impresionante.
—El mejor despacho de todos—dijo Sirius con afecto —Recuerdo aquella vez que pasamos la Navidad allí…
— ¿Cómo es posible que terminaran allí en Navidad? —preguntó Molly sorprendida.
—Bueno, es una larga historia…—rió James, mientras recordaba cómo se habían dado las cosas—Verás, en aquél año fuimos los únicos que se habían quedado en el castillo para Navidad…
—Nosotros, y unos de Slytherin—le corrigió Sirius, que reía animadamente.
—Bueno, si, tienes razón—concedió James— La cuestión es que estábamos algo aburridos, y no teníamos ganas de hacerles bromas a los Slytherin mientras no había nadie además de nosotros y los profesores para verla…
—Así que decidimos ir a las cocinas—continuó Sirius— Bueno, tuvimos que convencer a Remus durante casi media hora…
El aludido casi sonrió al recordar eso, para luego negar con la cabeza. Sus amigos sí que estaban locos.
—Entonces, como ya sabrán, nos encontramos con los elfos domésticos que preparan la comida—prosiguió Sirius— Y como no tenían mucho trabajo, ya que la cena de Navidad estaba lista, los invitamos a unas cervezas de mantequilla que la señora Rosmerta, ya saben, la de las Tres Escobas, nos había enviado como regalo…
—También nos costó un buen rato convencerlos de que se lo tomaran…—recordó James meneando la cabeza divertido.
—Bueno, la cuestión es que a la profesora McGonagall no le hizo mucha gracia cuando encontró la cocina llena de elfos bailando, y a nosotros dentro de ella—finalizó Remus, mientras la profesora en cuestión reprimía una sonrisa.
— ¡Éramos tan jóvenes en aquél entonces! Y si que fue muy divertido…—dijo James con una ancha sonrisa.
—¿En qué curso estaban? —inquirió Arthur bastante divertido.
—Tercero—contestaron los tres merodeadores a la vez, James y Sirius con orgullo, y Remus con una mezcla de resignación y nostalgia.
Escucharon la descripción de la sala, que por supuesto le resultó familiar a todos, y luego oyeron como Harry centraba su atención en un objeto en particular: el Sombrero Seleccionador.
Lily escuchó con atención y no le fue difícil adivinar lo que su hijo pretendía hacer.
Escucharon de las dudas que aparentemente tenía, sobre si él y Lily estaban en la casa adecuada.
—Estás en la casa correcta, Harry—dijo James—Los dos. Tu y Lily, y no importa lo que los demás digan, ambos son Gryffindor, y así lo serán siempre.
—Además, la casa no es la que hace al mago—añadió Lily con ternura—Es tu decisión ser una buena persona, independientemente de a qué casa pertenezcas.
—En eso tienes toda la razón—le apoyó Frank— Cada quien escoge que camino tomar, es cuestión de decisiones.
—Harry—comenzó Lily negando con la cabeza—No creo que sea buen momento para curiosear…
Sin embargo, la chica entendía lo que su hermano pretendía hacer. Ella misma desea hacerlo. No tenía idea de por qué, pero, a pesar de que la idea de bromas, cosas peligrosas y divertidas, y acciones que finalizaran su curiosidad la atraían mucho, sentía que no debía alentar a los demás a hacer cosas riesgosas. Soltó un suspiro casi inaudible antes de que Harry pudiera responder algo.
—Es una niña muy interesante—comentó Remus afectuosamente.
—¿A qué te refieres? —inquirió Sirius.
—A su forma de ser—explicó Remus—Es como una mezcla de Lily y James, pero en diferente sentido a como lo es Harry. Verás, por lo que hemos leído, podemos deducir que a Harry no le atrae la idea de meterse en problemas, a pesar de que frecuentemente está en ellos y sabe cómo manejarlos, eso es parte de su madre, sin duda, mientras que Lily, al parecer, es como James en ese aspecto, le gustan las bromas y la adrenalina…Pero por algún motivo, quizá influencia de Hermione, o genes de su madre, se siente algo culpable cuando desobedece las normas. Son muy parecidos y muy diferentes al mismo tiempo.
—Me sorprende la manera en que puedes describirlos—exclamó Lily, para luego sonreír— ¡Pero tienes razón! No lo había visto así, pero estás bastante acertado…
—Adelante, pruébalo—terminó, encogiéndose de hombros, ante la mirada levemente desconcertada de su hermano—Pero creo que el preguntarle lo que quieres saber, no va a cambiar el hecho de que tu y yo somos de Gryffindor.
James sonrió satisfecho ante las palabras de su hija, ya que tenía razón.
Lily dijo aquello ultimo con una seguridad que casi no sentía, a pesar de que se esforzaba por creer que si el Sombrero había decidido lo indicado al colocarlos en su actual casa.
—No me gusta que se sientan preocupados por eso—comentó Lily—Me gustaría que alguien les dijera que no importa en dónde estén, siguen siendo unos chicos increíbles.
Lily esperó, sintiendo mucha ansiedad en su interior por lo que pasaría a continuación.
Escucharon como Harry se probaba el Sombrero, y escuchaba la muy conocida voz de aquél objeto, que todos habían experimentado alguna vez.
—Siempre he sentido escalofríos por la forma en la que el sombrero le habla a las personas individualmente—murmuró Molly—Aunque yo solo me lo puse una sola vez…
Lily observaba atentamente a su hermano, francamente curiosa sobre lo que ocurría con él y con el sombrero.
Siguieron leyendo, y escucharon con atención lo que Harry le preguntaba al Sombrero, y que este le respondía que él y Lily pudieron haber ido a Slytherin, a pesar de que mantenía su decisión.
—Gracias por tu apoyo, Sombreo—bufó James sarcásticamente al escuchar lo que el extraño sombrero decía.
—Pero también dijo que mantiene su decisión—le recordó Remus comprensivamente a su amigo—Dijo que pudo haber sido, pero no fue.
El corazón de Harry dio un vuelco. Cogió el sombrero por la punta y se lo quitó. Algo mareado, lo dejó de nuevo en el estante.
—Te equivocas —dijo en voz alta al inmóvil sombrero.
James frunció los labios, bastante contrariado por la preocupación de sus hijos. En aquél momento no pudo evitar sentir odio en contra de Voldemort, ya que si él no los hubiera matado, quizá Lily y él podrían estar allí, apoyando a Harry y a Lily, dándoles fuerza para que supieran que todo estaría bien.
—¿Harry? —inquirió Lily algo preocupada, acercándose a hacia el sombrero y observándolo con atención, esperando algún tipo de reacción.
Entonces, un ruido como de arcadas les hizo volverse completamente.
Escucharon como los dos niños se encontraban con un pájaro, aparentemente demasiado enfermo.
—¡Oh, es Fawkes! —exclamó Dumbledore alegremente—Parece que ya es tiempo de que arda…
—Un pájaro muy lindo—recordó Lily, mientras su memoria se iba a una ocasión en donde encontró a la hermosa ave en la oficina del director.
Lily sintió una profunda pena por el animal. Parecía que ya no le quedaban fuerzas, quiso acercarse, pero le asustó la posibilidad de que el ave se alterara.
Pero de pronto, escucharon como el pájaro había comenzado a arder.
—Tienen la misma suerte que James tiene cuando intenta peinarse—rió Sirius, divertido ante la mueca ofendida de su amigo—Esto sería realmente un problema si no supiéramos que es normal en Fawkes… Pero como si lo sabemos…
—Pero ellos no lo saben—murmuró Frank—Recuerda, no tienen ni idea de qué son los Fénix, y mucho menos de cómo son sus patrones de vida.
—Pobrecitos—se compadeció Marlene—Seguramente van a espantarse…
Harry profirió un grito de horror y retrocedió hasta el escritorio. Lily se cubrió la boca con las manos, y observó asustada al ave.
Varios hicieron una mueca ante eso. Todos sabían sobre los Fénix, pero verlos no era muy agradable. Escucharon como el Fénix se reducía a cenizas.
— ¡Ay, por Dios! —Exclamó Lily horrorizada— ¿Qué…? ¿Qué fue…?
En eso escucharon como entraba en el despacho, el profesor Dumbledore.
—Profesor —dijo Harry nervioso—, su pájaro..., no pudimos hacer nada..., acaba de arder...
—Es tan inocente… —comentó Marlene con ternura.
Para sorpresa de los hermanos, Dumbledore sonrió.
De igual forma que lo hizo el director que se encontraba en la Sala. Sin duda alguna, aquellos hermanos eran de su completo agrado.
—Ya era hora —dijo—. Hace días que tenía un aspecto horroroso. Yo le decía que se diera prisa.
Sirius sonrió durante un segundo, bastante tentado a hacer una broma sobre lo normal que resultaba hablar con tu ave, pidiéndole que se apresurara a arder en llamas, pero luego recordó que ya había acabado con la paciencia de una pelirroja sentada cerca de él, así que era mejor que se portara bien… Por un tiempo.
—Deben de parecer muy graciosos…—rió Fabian, refiriéndose a las expresiones que seguramente tendrían los hermanos Potter en aquél momento.
—Recuerda que son solo unos niños—repuso Molly— ¡Deben de haberse llevado un susto!
—Fawkeses un fénix, muchachos. Los fénix se prenden fuego cuando les llega el momento de morir, y luego renacen de sus cenizas. Miren...
Oyeron como los chicos miraban a una nueva avecita, que renacía de entre las cenizas.
Era igual de feo que el antiguo. Sin embargo, Lily no pudo evitar sonreírle con ternura al pequeño animal, e incluso sintió un impulso de acariciar su pequeña cabeza.
—Me recuerda a ti—rió Alice, dirigiéndose a Lily—No importa que la criatura sea fea, si es un bebé, le sonríes como si fuera lo más hermoso del mundo.
—Los bebés me dan ternura—dijo Lily encogiéndose de hombros—Siguen siendo bebitos, no importa su aspecto.
—Los Fénix son criaturas increíbles—comentó el profesor Dumbledore— Tienen muchas curiosidades, y son sin duda, unos grandes compañeros.
—Tiene razón, profesor—murmuró Fabian—Son aves muy interesantes, y muy hermosas…
—Cuando tenía doce años, le pedía a mi mamá que me regalara un Fénix…—recordó James de pronto, con algo de nostalgia.
—Oh, nunca supe de eso…—murmuró Lily algo sorprendida.
—Lo que sucede es que al mes siguiente de su 'deseo por los Fénix' salió un nuevo modelo de escoba—aclaró Sirius riendo— ¡Oh, era tan hermosa!
Continuaron leyendo, y todos se mostraron conmovidos cuando Edgar leyó la intervención de Hagrid en el despacho.
—Hagrid…—murmuró Lily sin saber cómo expresar su agradecimiento—Tu… Muchas gracias, de verdad, no sé cómo agradecerte que los defiendas…
—No hay de qué, Lily—repuso el guardabosque, ya bastante ruborizado, para luego dirigirse a Dumbledore— ¡Lo siento, señor! Debí suponer que usted confiaría en los chicos antes de entrar como un demente en su despacho, ensuciando todo con plumas… ¡Perdóneme!
—Hagrid, Hagrid—respondió el profesor amablemente—No tienes que disculparte, entiendo perfectamente tu preocupación por los muchachos, no te preocupes.
—¿Usted no cree que fuimos nosotros, profesor? —repitió Harry.
—No, Harry —dijo Dumbledore, aunque su rostro volvía a ensombrecerse—. Pero aun así quiero hablar con ustedes—.Hizo una pausa y luego continuó—Quiero preguntarles, si hay algo que les gustaría contarme —dijo con amabilidad—. Lo que sea.
—Parece que usted sabe algo más—reflexionó Frank—Como si usted supiera que los chicos escuchan la voz…
El profesor meditó durante un instante esa posibilidad.
—Supongo que es probable—respondió al fin—.Pero hacer conjeturas en estos momentos puede confundirnos aún más, creo que es necesario esperar a contar con más información.
Todos se preguntaban cuando aclararían el misterio que existía entre todo lo que estaba ocurriendo en el Castillo. Todo debía de tener alguna relación… ¿Pero cuál era?
Escucharon como Harry recordaba todos los sucesos que habían ocurrido, hasta finalizar con la duda de si él y su hermana eran parientes de Sytherin…
James hizo un ruido indefinido con la garganta al escuchar eso último, a lo que Lily le acarició el brazo con una mirada tranquilizadora.
—No —respondió Harry—, no tengo nada que contarle.
—Creo que hubiera sido mejor que le dijeras la verdad, Harry…—suspiró Lily, a pesar de que en el fondo comprendía que su hijo estaba asustado, y no era para menos.
Lily esperó un momento más para responder. Por su mente pasaron muchas cosas en aquél momento, pensaba en todos los acontecimientos que había experimentado, en todas las cosas extrañas que estaban sucediendo, y sin embargo…
—Yo tampoco tengo nada que decirle—murmuró en voz baja, sin atreverse a mirar al director a los ojos.
Varios suspiraron desilusionados, de una forma muy parecida a la de Lily hace unos segundos. Estaban seguros de que cuanto antes se enterara el profesor de "la voz" sería mejor para todos.
La gente se apresuró a reservar sitio en el expreso de Hogwarts para volver a casa en Navidad.
—Y no puedo culparlos—dijo Gideon en voz baja—Creo que a nadie le gustaría pasar la Navidad arriesgándose a ser atacado.
Pero algunos se mostraron algo disgustados cuando escucharon que los únicos que parecían no estar dispuestos a irse, eran Malfoy, Crabbe y Goyle.
Lily suspiró resignada. La perspectiva de compartir el castillo con Malfoy y su dúo de imbéciles no le hacía la más mínima gracia.
—A nadie le haría la más mínima gracia, hija—murmuró James comprensivamente—Bueno, aunque si le vemos el lado positivo, hay una amplia posibilidad de bromas que pueden poner en práctica…
—Potter—le reprendió la profesora McGonagall repentinamente severa y alerta ante el comentario del joven—¿Sería tan amable de no incitar a los menores a romper las normas? ¡No importa que esté dirigiéndose a un libro—añadió rápidamente, al darse cuenta de que James la iba a interrumpir.
James se limitó a sonreírle a la profesora y a encogerse de hombros, absteniéndose de responder al notar la mirada que su esposa le dirigía.
Cualquiera con un poco de sentido común sabe que no es sano enfadar mucho a una pelirroja el mismo día, mucho menos si la pelirroja en cuestión está embarazada y susceptiblemente hormonal.
Por otro lado ella y Harry estaban contentos de que la mayor parte de la gente se fuera.
—Es algo lógico—comentó Arthur—Entre menos personas hayan, es menos tensión y menos momentos incómodos. Seguramente los alumnos deben verlos de manera indiscreta, tratando de averiguar algo…
—Gente idiota sin nada que hacer —gruñó Sirius molesto— ¿Nadie puede tomarse la molestia de investigar o si quiera pensar antes de actuar?
—Y lo dices por lo mucho que tú piensas antes de actuar…—murmuró Remus con algo de sarcasmo, pero al ver la cara que ponía Sirius se apresuró a explicarse—. No estoy diciendo que las personas estén bien. Pero al final de cuentas, simplemente son niños. Y están asustados. No los justifico, pero estoy intentando entenderlos, a pesar de que resulte frustrante lo tontas que son sus teorías.
Fred y George, sin embargo, encontraban todo aquello muy divertido.
— ¡Cómo no! —dijo Molly con resignación. ¿Habría algo en este mundo que sus hijos no consideraran divertido?
Escucharon como aquellos gemelos iban por los pasillos gritando y bromeando sobre el tema.
—Abran paso a los herederos de Slytherin, aquí llega el brujo y la hechicera malvados de veras...
James, Sirius, Gideon, Fabian, e incluso Remus sonrieron ante eso, divertidos por los gemelos.
Mientras que Molly adquiría un gesto de desaprobación.
—No está bien que bromeen con esas cosas—dijo.
Lily disfrutaba haciendo bromas con ellos, ya que pensaba que no iba a conseguir nada frustrándose, así que cuando iba caminando por los pasillos, y otros alumnos la observaban o susurraban, ella se limitaba a sonreírles y saludarles con la mano. Esto la divertía mucho, y era, de alguna forma, una manera de vengarse por el mal rato que les estaban haciendo pasar a ella y a Harry.
—Me parece muy bien que haga eso—rió Sirius— ¡Vaya susto que se deben llevar los tontos que de verdad creen que alguno de los dos es el heredero!
—Creo que no debería de hacer eso—le contradijo Lily algo preocupada— Entre menos atención les ponga, mejor, eso es verdad, pero creo que debería de ignorarlos por completo.
—Pues yo creo que es estupendo, Lily—repuso Sirius encogiéndose de hombros—Los demás van a pensar lo que quieran de todos modos, ¿no? Así que lo mejor que puede hacer es divertirse.
Una tarde, Fred y George iban de tras de Harry con aspecto de campesinos asustados, mientras que Lily los observaba divertida.
Escucharon que a Percy aquello no le hacía ninguna gracia.
Molly no pudo evitar sonreír satisfecha ante eso.
—Deberían escucharlo—murmuró la pelirroja Weasley, casi para sí misma.
—Quítate del camino, Percy —decía Fred—. Harry tiene prisa.
—Sí, va a la Cámara de los Secretos a tomar el té con su colmilludo sirviente —decía George, riéndose.
— ¡Ja! Esa estuvo muy buena…—alabó Fabian divertido—Ir a tomar el té con la colmilluda mascota de la Serpiente Slytherin…
— ¿Qué dijiste? —Preguntó Remus, sintiendo un repentino interés por las palabras de Fabian— ¿Podrías repetir lo que dijiste, por favor?
Varios lo miraron interrogantes, incluido el aludido, que respondió bastante extrañado.
—Emm… Que estuvo muy divertido lo de ir a tomar té con la mascota de Slytherin…
Remus parecía estar muy concentrado en algo, mientras nadie le quitaba la mirada de encima.
—¡Eso es! —exclamó de pronto, sobresaltando a todos.
—¿Puedes explicarnos qué demonios te pasa? —quiso saber Sirius con impaciencia.
—¡Todo concuerda! ¿No lo ven? —explicó Remus emocionado— Es el monstro de Slytherin ¿no? Y la casa de Slytherin está simbolizada por una serpiente, Harry y Lily saben hablar parsel… ¡Todo concuerda!
La comprensión relució en el rostro de todos los demás, pero también salió a flote una nueva preocupación.
—Una serpiente—susurró Lily— No sé cómo no nos dimos cuenta antes… es por eso que pueden escucharla, pero ¿qué clase de serpiente es capaz de petrificar personas, animales y fantasmas?
Nadie supo responder a eso. Pero todos tenían la misma inquietud. Ahora que sabían lo que albergaba la Cámara, ninguno podía evitar desear que las personas del libro se enteraran pronto, para no correr el riesgo de que alguien más sufriera un ataque.
—Eres un genio, Remus—murmuró James antes de que Edgar siguiera con la lectura— Te juro que lo eres…
El licántropo se limitó a sonreír, agradecido por el elogio de su amigo.
Siguieron con la lectura, y escucharon como había llegado ya la navidad. Oyeron esa mañana, Hermione entraba en la habitación de los chicos.
Lily entró justo de tras de ella, también ya vestida, y con dos paquetes entre los brazos. Sonrió al ver a Harry y Ron cubiertos con sus sábanas, más dormidos que despiertos.
—Yo siempre he creído que es muy injusto que las chicas si puedan entrar en la habitación de los chicos, pero nosotros ni siquiera podemos subir las escaleras…
— ¿Y para qué se supone que quieres entrar a la habitación de las chicas, Sirius? —inquirió Lily poniendo los ojos en blanco.
—No importa lo que yo pretenda, pelirroja—rió Sirius despreocupadamente—Simplemente creo que deberíamos tener igualdad.
—Sí, claro—replicó Lily sarcásticamente en voz baja, para luego echarse a reír— Pues a mí la norma no me molesta en lo más mínimo.
—¡Despierten! —dijo Hermione en voz alta.
—Hermione, Lily..., saben que no pueden entrar aquí —dijo Ron, protegiéndose los ojos de la luz.
—Un "buenos días" no estaría mal, Ron—reprendió Molly negando con la cabeza. ¡Los chicos nunca cambiarían! Eran todo un caso…
—Feliz Navidad a ti también —le dijo Hermione, arrojándole su regalo—. Me he levantado hace casi una hora, para añadir más crisopos a la poción. Ya está lista.
—Es admirable —murmuró la profesora McGonagall— ¡Una poción multijugos! Ni más, ni menos. Realmente admirable.
—Serán unos grandes magos cuando crezcan—afirmó Edgar.
—Ya lo son desde ahora—repuso Lily, sintiendo orgullo por los chicos. No únicamente por sus hijos, sino también por Hermione y Ron.
—Espero que funcione—comentó Lily, mientras le pasaba sus respectivos regalos a los chicos— Que tu mejor amiga te levante temprano el día de Navidad para ir a un dulce concierto del llanto de Myrtle no es una forma muy estimulante de comenzar el día…
—Nadie podría discutir eso—rió Sirius, pensando en lo escalofriante que sería estar desde temprano con Myrtle escuchándola llorar.
Escucharon como Harry, ahora más despierto, les preguntaba si estaban seguras, a lo que Hermione respondía afirmativamente, para luego decir que sería mejor que lo hicieran aquella misma noche.
—Después de la cena—añadió Lily, sentándose en la orilla de la cama de Harry— No sé ustedes, pero quiero disfrutar mi cena de Navidad antes de ir a sonsacarle la información a Malfoy.
En aquel momento, Hedwigaterrizó en el dormitorio, llevando en el pico un paquete muy pequeño.
— ¡Me encanta su lechuza! —exclamó Alice entusiasmada— ¡Me encantaría tener una así!
—Hola —dijo contento Harry—, ¿me hablas de nuevo?
Todos sonrieron por la intromisión de la lechuza. Sin duda, Hedwig era especial.
Pero la sonrisa que habían adquirido todos se enfrío en cuanto escucharon el regalo que los Dursley habían enviado.
— ¡¿Un mondadientes y una nota para que no regresen durante el verano?! —Estalló Lily indignada— ¿Cómo puedes ser así, Petunia?
—Tranquilízate, Lily—pidió James, aunque también se notaba muy molesto— No quiero que te enojes demasiado, podría hacerte daño.
Lily suspiró e intentó tranquilizarse, teniendo éxito. Estaba intentando concentrarse en que no valía la pena enfurecerse con Petunia, todavía. Ya después podría exponerle lo molesta que estaba por la manera en que ella y su extremadamente desagradable esposo trataban a sus hijos.
Los ánimos terminaron de tranquilizarse cuando Lily escuchó de los otros regalos que sus hijos habían recibido, y no pudo evitar sentirse agradecida con los que los habían enviado, que eran nada más y nada menos que Hagrid, Ron, Hermione, e incluso Molly.
Pero ni ella ni Hagrid permitieron que los Potter agradecieran, diciendo que era todo un placer.
En toda la habitación, solo habían dos personas que no estaban completamente felices en aquél momento, y eran Remus y Sirius.
Los dos se preguntaban por qué entre todos esos regalos no había ninguno de ellos. ¿Qué habría pasado? ¿Por qué no enviaban regalos, tarjetas o alguna otra cosa a sus ahijados? ¿Estarían muertos ellos también?
La incertidumbre los frustraba mucho y los demás presentes debieron notarlo, ya que se apresuraron a continuar con la lectura.
Nadie podía dejar de asistir a la comida de Navidad en Hogwarts, aunque estuviera atemorizado por tener que tomar luego la poción multijugos.
—Eso es completamente verdad—declaró Sirius, en un intento de alivianar su propia tensión— No importa que tengas que hacerte pasar por un idiota después, la cena de Navidad es tan deliciosa que al final vas a terminar olvidando lo que vas a hacer.
Harry y Ron apenas habían terminado su tercer trozo de tarta de Navidad y Lily ni siquiera se había terminado el primero, cuando Hermione les hizo salir del salón con ella para ultimar los planes.
— ¡Estoy muriéndome de hambre, Hermione! —exclamó Lily enfurruñada mientras caminaba—Ron y Harry se tragaron tres trozos de tarta, ¡tres! Yo solo me comí uno…
—No entiendo como algunas personas pueden comer tanto—rió Lily—Harry y Ron parecen James y Sirius en una cena de navidad…Bueno, claro que ellos comerían mucho más… especialmente Sirius.
Los dos mencionados se limitaron a sonreír, ambos sin ningún argumento para rebatir eso. Ya que los dos sabían que lo que Lily decía era verdad, en las comidas de Navidad (y en muchas otras) ambos parecían un pozo sin fondo.
Escucharon como Hermione decía que aún les hacía falta conseguir algo de Crabbe y Goyle, mientras iban caminando. Después les recordó que tenían que asegurarse de que no aparecieran mientras interrogaban a Malfoy.
—Les daré mis respetos si consiguen hacer eso—aseguró Gideon, sintiendo una mezcla de admiración y diversión.
—Hermione, yo ya tengo un cabello de quien me voy a convertir—le recordó Lily con paciencia— Y como por mi parte eso ya está solucionado y sigo muriéndome de hambre, creo que iré por algo de comer… ¡Está bien, está bien! —aceptó, al ver la cara que su amiga ponía— Los ayudaré a conseguir lo que necesiten, pero necesito que me ayudes a idear una forma de conseguir algo de Crabbe y Goyle…
—Me pregunto en quién se convertirá la pequeña…—comentó Sirius en voz baja— Y también cómo habrá conseguido el objeto que pertenece a esa persona…
Escucharon el plan de Hermione, que consistía en hacer que Crabbe y Goyle probaran unos pastelillos rellenos de poción para dormir, que haría que cayeran inconscientes. Después simplemente habría que meterlos en algún armario.
—Parece un buen plan… —reflexionó Frank impresionado. Hasta ahora, los cuatro chicos habían demostrado tener la suficiente inteligencia y destreza que tenía un Auror ya capacitado.
—Funcionará—afirmó James con toda seguridad— No tengo ninguna duda de que todo saldrá como lo planearon.
—Espero que tengas razón—dijo Molly algo nerviosa.
Lily asintió, mientras seguía caminando. No pudo evitar dedicarles una mirada de anhelo a los pastelillos, pero sacudió la cabeza rápidamente y se concentró en el plan.
No importaba que tuviese mucha hambre, la idea de romper las reglas la emocionaba, no podía negarlo. Era simplemente como una atracción imaginaria que sentía hacia hacer algo arriesgado, divertido, y hasta cierto punto, necesario.
James no pudo sentirse más identificado con su hija en ese momento. Sonrió al darse cuenta de que Lily era como él en ese aspecto.
Sirius también sonreía. Adoraba a Harry con toda su vida, pero no podía evitar pensar que su ahijado no tenía el mismo gusto por los problemas que James, a pesar de que si se veía envuelto mucho en ellos.
A diferencia de su pequeña, que parecía estar entusiasmada con la idea de romper algunas reglas.
Toda una merodeadora**, pensó Sirius para sí mismo, con una sonrisa.**
—Lo tengo—aseguró Lily asintiendo con la cabeza— Será sencillo, solo habrá que dejarlos a la vista y se los comerán.
Harry y Ron las miraron incrédulos.
—Algo que cualquiera haría en su lugar—rió Remus— No cualquier tipo de chica planea cosas con tanta precisión, y ¡ellas dos lo hacen como si fuera algo normal!
**—**Hermione, no creo...
—Lily, podría salir muy mal...
— ¡Vamos! ¿Dónde está el entusiasmo? —Inquirió James negando con la cabeza— La vida no es la misma sin un poco de riesgo…
—Solo están siendo sensatos, James—señaló Lily— A mí me parece que es mejor que se comporten como se debe, y que extremen precauciones.
Pero Hermione los miró con expresión severa, como la que habían visto a veces adoptar a la profesora McGonagall.
Muchos no pudieron evitar reír animadamente, e incluso McGonagall sonrió un poco ante eso.
—La poción no nos servirá de nada si no tenemos unos pelos de Crabbe y Goyle —dijo con severidad—. Quieren interrogar a Malfoy, ¿no?
A Lily tampoco le había hecho gracia que dudaran tanto del plan. Dijeran lo que dijeran, estaba muy bien organizado, así que imitó a Hermione, y les dedicó una mirada enojada a Harry y Ron.
—Ustedes fueron los primeros en proponer a Malfoy como el heredero de Slytherin, ¿recuerdan? —enfatizó cruzándose de brazos— Todo saldrá bien. Sus mentes negativas solo consiguen preocuparnos, así que díganme ¿van a seguir con esto o no?
—Parece que las chicas tienen el mando en este momento—rió Frank divertido.
—Así es como debería de ser siempre—opinó Alice— Las cosas mejorarían si nos hicieran caso…
—Completamente de acuerdo—aseguró Lily, dedicándole una mirada de suficiencia a James.
Finalmente escucharon como Hermione decía que ella había cogido un cabello de Millicent Bulstrode cuando esta había tratado de estrangularla.
Varios hicieron un ruido despectivo ante la muchacha mencionada por Hermione. Lo poco que habían leído sobre ella les demostraba que no era una persona muy agradable.
—Y yo seré Pansy Parkinson—murmuró Lily con una mueca de desagrado— Ya conseguí uno de sus cabellos. Fue más simple de lo que imaginé, a decir verdad. Solo tuve que acercarme un poco al salir de la clase de pociones y enredar accidentalmentemi varita en su cabello.
Alice hizo un ruido despectivo ante la mención de esa chica. Ella jamás olvidaría que había sido desagradable con su Neville en la primera clase de vuelo.
Escucharon que los muchachos habían conseguido con éxito los cabellos de Crabbe y de Goyle, y también que se dirigieron hacia los aseos de Myrtle La Llorona, en donde Hermione les mostró la poción, que tenía un aspecto desagradable.
—Asco—musitó James arrugando la nariz— Aún recuerdo la última vez que probé la poción multijugos…
—En cuanto la hayamos bebido, dispondremos de una hora antes de volver a convertirnos en nosotros mismos—indicó Hermione.
—Siento que están olvidando algo…—comentó Lily, intuitivamente, sin estar muy segura de a qué se refería.
Cuando todos los demás la miraron interrogante, ella se limitó a encogerse de hombros y seguir escuchando la lectura.
Oyeron como echaban los cabellos en los distintos vasos de poción, y cada uno tomaba uno.
Después de que cada uno estuviera dentro de un retrete separado, todo comenzó.
Todos escuchaban atentamente lo que sucedía, y, por supuesto, ninguno dejó de mostrar su asombro, mientras iban leyendo cada parte de la transformación, desde que los chicos habían dejado caer los cabellos en la poción, hasta la sensación que experimentaron al probarla, cada uno en un retrete diferente.
—Si la poción ya de por si es asquerosa, no quiero ni imaginarme el sabor que tiene con cabellos de Slytherin dentro—murmuró Sirius con desagrado.
Todo concluyó tan repentinamente como había comenzado.
Harry abrió su puerta y se acercó al espejo quebrado. Goyle le devolvió la mirada con ojos apagados y hundidos en las cuencas.
La profesora McGonagall aún no salía de la impresión de saber que alguien de segundo curso consiguiera hacer una poción nivel EXTASIS.
Sin duda alguna, estos cuatro chicos llegarían muy lejos algún día.
Se abrió la puerta de Ron.
Escucharon como el chico parecía ahora un gorila.
—Tan apuesto como su padre—rió James sarcásticamente— Y no dudo que al igual que él, también este se convierta en un mortífago al crecer.
Después de un minuto, escucharon abrirse el cerrojo de la puerta de Lily.
—Oh, Dios—.Dijo, mientras se miraba en el espejo y encontraba el rostro exacto de Pansy Parkinson— Voy a necesitar terapia después de esto.
— ¿Terapia? —repitieron James y Sirius sin comprender.
—Son unas sesiones que hace la gente con algún tipo de problema—explicó Lily— Ya saben, algún trauma o algo así.
—Ahhh… ya comprendo—murmuró Sirius con compasión— ¡Pobre la pequeña! Seguramente es razonable que convertirse en esa niña le haga necesitar esas cosas muggles.
— ¿Terpapa? —repitió Ron, erróneamente.
—Olvídalo—suspiró Lily, mientras se miraba con odio al espejo— De todas las niñas que hay en este mundo, tenía que ser precisamente Parkinson la que se lleva bien con Malfoy… ¡Maldición!
— ¡No maldigas, Lily! —exclamó Lily reprobatoriamente, como si su hija estuviera allí.
—Mejor que nos vayamos —dijo Harry—. Aún hay que averiguar dónde está sala común de Slytherin. Espero que demos con alguien a quien podamos seguir hasta allí.
— ¡Eso era lo que estaban olvidando! —exclamó Lily— No averiguaron dónde era la sala común de Slytherin…
—Confiemos en que puedan encontrarla pronto… —murmuró Remus, ligeramente preocupado—No puede ser tan difícil.
Escucharon con toda normalidad como Harry golpeaba la puerta de Hermione, pero la chica no contestaba. Y luego, anunció que sería mejor que se marcharan sin ella.
Todos intercambiaron miradas pensando en lo mismo, si Hermione decía que no podía ir, eso quería decir que…
—Algo salió mal—murmuró Frank sorprendido— Pero, ¿qué pudo ser? Las transformaciones de Harry, Lily y Ron quedaron bien…
—Oh, espero que esté bien—murmuró Molly preocupada— Aunque no puedo imaginar que fue lo que salió mal.
—Yo tampoco—admitió James— Tiene que haber sido algo relacionado con el cabello de la chica Bulstrode, ya que la poción funcionó perfectamente bien…
— ¿Qué sucedió, Hermione? —quiso saber Lily preocupada. Algo tenía que haber salido mal para que su amiga no quisiera salir…
— ¡Váyanse ya, Lily! ¡No pierdan más tiempo!
—Será mejor que no pierdan más tiempo—opinó Lily, comenzando a ponerse algo nerviosa.
Escucharon como, finalmente, los muchachos obedecían a Hermione y se marchaban.
Todos siguieron escuchando con ansias, sin hacer ningún tipo de interrupción, hasta la parte en que se encontraron a la muchacha que salía de las mazmorras.
—Perdona —le dijo Ron—, se nos ha olvidado por dónde se va a nuestra sala común.
—Lo único bueno de esto es que por lo menos nadie podrá negar que en verdad eran Crabbe y Goyle… —rió Sirius, divertido por la absurda pregunta de Ron.
—Me parece que no os entiendo —dijo la chica muy tiesa—. ¿Nuestra sala común? Yo soy de Ravenclaw.
Lily sintió el impulso de comenzar a darse golpes contra la pared al escuchar la respuesta de la chica. Tenían que ser más cuidadosos de ahora en adelante. Bueno, si había que verle el lado positivo a las cosas, al menos nadie podría negar que vieron a los auténticos Crabbe y Goyle.
Sirius sonrió al escuchar eso. Tomando con gracia la coincidencia de pensamientos entre él y la pequeña.
—La próxima vez hay que asegurarnos de que sea un Slytherin—dijo Lily, indicándoles a Harry y a Ron que continuaran caminando.
Escucharon como seguían caminando y buscando, pero no se encontraron con nadie, hasta pasado un buen tiempo, pero tuvieron mala suerte: Ron se había equivocado, el chico era Percy.
— ¡Percy no debería de andar por los pasillos en la noche! —murmuró Molly preocupada— No es seguro.
Todos la observaron con comprensión, sabiendo que cualquiera estaría preocupado por sus hijos en una situación como la que se encontraba el castillo del libro.
—Vayan a sus dormitorios—dijo Percy con severidad—. En estos días no es muy prudente merodear por los corredores.
—Debería de seguir sus propios consejos—señaló Molly, todavía angustiada. ¡Su hijo no hacía bien al estar saliendo por allí en medio de la noche!
—Pues tú lo haces —señaló Ron.
—Yo —dijo Percy, dándose importancia— soy un prefecto. Nadie va a atacarme.
—No debería confiarse—dijo Alice negando con la cabeza— Siempre es mejor estar bien preparado y ser precavido para todo, a menos que quieras meterte en problemas.
Repentinamente, resonó una voz. Draco Malfoy caminaba hacia ellos.
—No creí que diría esto nunca, ¡Pero es una suerte que aparezca! —exclamó Sirius, sintiendo alivio.
—Bueno, ahora solo falta que sean rápidos, y se dirijan a un lugar donde puedan hablar—suspiró Lily, deseando que se apresuraran. No quería ni imaginarse lo que pasaría si alguien descubría que habían utilizado una poción multijugos para intentar entrar clandestinamente en la sala común de Slytherin.
—Están allí—dijo él, mirándolos, su mirada se detuvo en Lily por un momento, pero luego siguió caminando—.Los estaba buscando, quería enseñarles algo realmente divertido.
—Dudo mucho que sea algo agradable si es él en que va enseñarlo—opinó Gideon, de una forma algo despectiva.
Arthur no pudo evitar ocultar su incomodidad y enfado en contra del pequeño Malfoy. Ni él, ni mucho menos su padre, serían jamás de su agrado.
Escucharon como Percy y Malfoy discutían durante un segundo, para después escuchar como el chico Malfoy anunciaba que se irían a de allí. Ya después, cuando estaba con Lily, Harry y Ron, comenzó a despotricar contra Percy.
—Ese Peter Weasley...
—Percy —le corrigió Ron.
—Vamos Ron—dijo Sirius algo impaciente— ¡Recuerda que debes comportarte como un idiota!
Lily estuvo a punto de darle una patada. Se prometió a sí misma que la próxima vez que necesitaran utilizar la poción multijugos, ella misma se aseguraría que se aprendieran las personalidades de las víctimas de suplantación.
—Eso es algo que debieron hacer desde el principio—opinó Lily— ¡Y no habrá próxima vez! Sería el colmo que necesitaran poción multijugos más adelante…
Pero a pesar de la obvia desaprobación de la pelirroja, James y Sirius no pudieron evitar sonreír con la idea de más utilización de poción multijugos, para distintos fines.
—Como sea —dijo Malfoy— ¿Y qué haces aquí, Pansy? ¿No se suponía que ibas a pasar las fiestas en tu casa?
Por un momento el ambiente se tensó, y todos esperaron atentos a escuchar la respuesta de Lily.
Lily, intentando sonar convincente respondió:
—Bueno, si, iba a pasar Navidad en mi casa, lo que ocurre es que olvidé algunas cosas…
Muriéndose de la ansiedad, Lily esperó la respuesta de Malfoy, esperando que no sospechara nada.
Pero al parecer, este estaba satisfecho con la respuesta de la chica.
Todos soltaron un suspiro de tranquilidad. Al parecer, por ahora todo estaba yendo bien. Escucharon como todos se dirigían a la sala común de Slytherin, y al llegar allí, como Malfoy pronunciaba la contraseña:****«¡Sangre limpia!»
—Eso es tan deshonesto—gruñó Marlene— No todos son Sangre limpia en Slytherin, hay muchos mestizos.
—Y lo peor de todo, es que gozan ridiculizando a los que según ellos, son "impuros" —añadió Lily, sintiendo un profundo pesar en aquél momento, dejando que su memoria vagara a algunos de los momentos menos agradables de sus momentos de estudiante.
Oyeron como Malfoy les pedía que esperaran allí, mientras anunciaba que iría a traer algo que deseaba enseñarles.
—Estoy seguro de que sea lo que sea, será algo desagradable…
—Todos estamos de acuerdo con eso Sirius, pero deja que Edgar siga leyendo, ¡quiero saber en qué termina todo esto!
—Lo que tú digas, pelirroja—asintió el mencionado, sonriente.
—Recuerden: le sacamos la información, y nos largamos de aquí—susurró Lily, que se encontraba en medio de Harry y Ron.
—Y te faltó añadir que entre más pronto, mejor—agregó James, complementando la frase de su hija.
Oyeron como Malfoy regresaba, y le daba a Ron un recorte de periódico. Lo único que supieron era que el pelirrojo parecía horrorizado.
—Esto no se oye bien—negó Remus, con algo de preocupación— Si Malfoy está feliz, quiere decir que el recorte dice algo muy malo…
INVESTIGACIÓN EN EL MINISTERIO DE MAGIA
Arthur Weasley, director del Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia, ha sido multado hoy con cincuenta galeones por embrujar un automóvilmuggle.
El mencionado se encogió en su asiento ante la mirada fulminante de su esposa. ¡Cincuenta galeones! Eso era mucho dinero, y sabía perfectamente que le costaría mucho pagarlo…
El señor Lucius Malfoy, miembro del Consejo Escolar del Colegio Hogwarts de Magia, ha pedido hoy la dimisión del señor Weasley.
—Idiota.
—Estúpido.
—Imbécil.
—¿Cómo se atreve a aprovecharse así de la situación? —exclamó Lily indignada— ¡Es muy injusto!
— ¡No puedo creer lo estúpido e inmoral que es ese hombre!—gruñó Frank.
El señor Weasley no ha querido hacer declaraciones, si bien su esposa amenazó a los periodistas diciéndoles que si no se marchaban, les arrojaría el fantasma de la familia.
—¡Bien hecho, Molly! —la felicitó Sirius sonriente— ¡Eso es! Deberías haberles echado el fantasma de todos modos, pero bueno, las amenazas bastan…
—¡Estupendo, hermanita! —rieron Gideon y Fabian alegremente, los dos al mismo tiempo.
—¿Y bien? —dijo Malfoy impaciente, cuando Harry le devolvió el recorte—. ¿No les parece divertido?
—Repugnante, sería un término más adecuado—opinó Marlene fríamente.
Todos siguieron escuchando con indignación lo que Malfoy hijo decía, desde los comentarios despectivos hacia Arthur y a los Weasley, hasta las burlas sobre Colin, y los comentarios venenosos sobre Harry y Lily.
Pero todos se quedaron decepcionados al escuchar que Malfoy no tenía ni la menor idea de quién era el verdadero heredero de Slytherin, a pesar de que ninguno de ellos había tenido muchas esperanzas de que en verdad lo fuera.
—Me gustaría saber quién es —dijo Malfoy, petulante—. Podría ayudarle.
Lily maldijo mentalmente. Estaban tan en blanco como antes, sin saber absolutamente nada sobre el heredero.
—Pero al menos ahora tienen la certeza de que no es Malfoy—señaló Remus, viéndole el lado bueno a la situación.
Harry, pensando rápido, dijo:
—Tienes que tener una idea de quién hay detrás de todo esto.
Pero la respuesta de Malfoy fue negativa, de nuevo. Sin embargo, se dispuso a compartir con los muchachos sobre lo que su padre le había contado.
Solo había una persona que había palidecido al escuchar lo último leído por Edgar. Hagrid intentó con todas sus fuerzas no recordar lo que había sucedido en su época de colegio.
Sucedió hace cincuenta años, y por tanto antes de su época, él lo sabe todo sobre aquello.
—Esto es extraño—dijo Frank frunciendo el ceño— ¿Por qué sabe Malfoy todo sobre la Cámara?
—Allí hay gato encerrado…—dijo Lily, prácticamente para sí misma.
— ¿Gato encerrado? —repitió James sin comprender.
—Olvídalo—dijo Lily restándole importancia— Es una expresión muggle.
Pero sé algo: la última vez que se abrió la Cámara de los Secretos, murió un sangre sucia.
Todos abrieron los ojos horrorizados, especialmente Hagrid.
El guardabosques parecía estar aferrándose a su asiento, pero para su alivio, todos parecían bastante concentrados como para notarlo.
Todos, excepto el profesor Dumbledore, que le dedicó una sonrisa tranquilizadora al semi gigante.
Así que supongo que sólo es cuestión de tiempo que muera otro esta vez... Espero que sea Granger —dijo con deleite.
Ahora sí, la Sala entera estalló en exclamaciones de indignación.
Todos estaban muy consternados y enfadados con Malfoy.
— ¡¿Cómo se atreve?! —gritó Lily furiosa— ¡Tiene doce años! ¿Qué clase de niño de doce años le desea la muerte a otra persona?
— ¡Todo esto es por la crianza que le ha dado su padre! —exclamó Molly indignada— ¡Pero esto ha llegado al límite!
— ¡Idiota, imbécil, pedazo de animal asqueroso,…!
— ¡Engendro del demonio! ¿Quién diablos se cree para decir semejantes cosas?
Lily juntó las manos con fuerza y utilizó todo su autocontrol para no decirle a Malfoy lo que se merecía. Ya se vengaría después, estando en su cuerpo. Sentía tanta indignación, que ni siquiera pudo hacer un simple sonido ante las palabras de Malfoy.
Todos la comprendían perfectamente. ¡Era completamente indignante que Malfoy dijera ese tipo de cosas!
—Quienquiera que fuera el que abrió la Cámara, lo expulsaron —dijo Malfoy—. Aún debe de estar en Azkaban.
Hagrid se encogió un poco más en su asiento, deseando literalmente que se finalizara el tema de conversación que tenían los muchachos del libro.
— ¿En Azkaban? —preguntó Harry, sin entender.
—La prisión de los magos—aclaró Remus instintivamente, como cada vez que James o Sirius hacían preguntas sobre objetos muggle.
Escucharon como Malfoy repetía exactamente lo mismo que había dicho Remus, pero, después, en aquél momento, leyeron que la hora que los chicos tenían se estaba acabando…
— ¡Es hora de irse! —exclamó Arthur— Los efectos de la poción están acabándose…
—Necesito algo para el estómago —gruñó Ron, y sin más preámbulos echaron a correr a lo largo de la sala común de Slytherin.
Muchos esperaron que aquello no resultara sospechoso, aunque, sinceramente, a nadie le interesaba lo que pensara Malfoy de sus amigotes. Lo único que importaba, era que no descubrieran ni a Harry ni a Lily, ni a Ron.
—Iré a ver que no hagan algo estúpido—le dijo Lily a Malfoy, apresurándose a ir detrás de su hermano y de Ron.
Finalmente, escucharon como salían rápidamente, y regresaban a los aseos de Myrtle.
—¡Uff! Que alivio que ya están fuera de allí…—suspiró Alice.
—Sí, un poco más y los hubieran descubierto…—asintió Lily, negando con la cabeza, mientras se preguntaba si era coincidencia que sus hijos tuvieran que pasar por situaciones arriesgadas durante la estancia que tenían en Hogwarts, o era simplemente mala suerte.
—Bueno, no ha sido completamente inútil —dijo Ron—. Ya sé que todavía no hemos averiguado quién ha cometido las agresiones, pero sabemos que no ha sido el idiota de Malfoy.
—Me pregunto quién será el verdadero heredero…—comentó Alice, intentando reflexionar sobre el asunto, sin mucho éxito.
Lily se sonreía a sí misma en el otro pedazo de espejo. ¡Era ella de nuevo!
—Comprendo que estés feliz, hija—rió Lily, animada.
Pero su ánimo bajó un poco en el momento en el que los tres chicos trataron de hablar con Hermione, y ella les pidió que se marcharan, de nuevo.
—Oh, había olvidado que Hermione había tenido problemas con la poción… —murmuró Molly , algo preocupada por la chica.
Después, escucharon como, del retrete de la niña, salía Myrtle La Llorona , y estaba aparentemente muy contenta.
—¿Myrtle contenta? —repitió Sirius con un escalofrío— Esto sí que debe ser algo malo…
—¿Qué pasa? —preguntó Ron, vacilante—. ¿Todavía te queda la nariz de Millicent o algo así?
—¡Eso sería muy gracios… aah, no, no! Quiero decir, eso sería terrible…—rectificó Fabian, al ver la mirada de advertencia que Molly le dirigía.
Entonces, oyeron como Hermione salía, llorando, y además se descubría la cara..
Lily se cubrió la boca con las manos y abrió mucho los ojos, completamente sorprendida.
—¿Qué sucedió? —susurró Marlene, sin comprender la reacción de la niña, pero imaginándose que debía habar sucedido algo muy malo…
Tenía la cara cubierta de pelo negro. Los ojos se le habían puesto amarillos y unas orejas puntiagudas le sobresalían de la cabeza.
Eso dejó pasmados a todos durante un segundo. No podían creer lo que escuchaban, pero ¿cómo había podido ser? La poción había funcionado muy bien con Harry, Lily y Ron… A menos que el cabello…
—¡Era un pelo de gato! —maulló—. ¡Mi-Millicent Bulstrode debe de tener un gato! ¡Y la poción no está pensada para transformarse en animal!
¡Hola! Sip, yo de nuevo aquí :D Tengo que darles dos noticias, una buena y la otra no tan buena. ¿Con cuál quieren que empiece? Bueno, como no tengo ni idea de qué es lo que prefieren, comenzaré con la buena…
¿Recuerdan que estábamos en un "Periodo de Prueba" en lo que se decidía si la historia podía continuar, o no, en Potterfics?
¡Pues les tengo que decir… que sí podemos continuar aquí! Moderación me ha dado permiso :D
Ahora vamos con la noticia no tan buena:
Hay una condición para que el fic siga, y es que tengo que modificar todos los capítulos anteriores, ya que si entran en la categoría de "Citado excesivo"
Lo que tengo que hacer es:
-Poner más opiniones de los chicos del pasado
-Menos partes literales del libro
-Más perspectiva de "Lily" pequeña.
Así que tardaré un poco en actualizar con un nuevo capítulo. Si no estoy mal, los capítulos modificados se parecerán mucho a este, (estoy esperando a que me informen si así esta correcto)
Ahora vamos con las que sí son malas noticias (al menos para mí, lo son :l)
Verán,esta semana que comienza, es mi semana de exámenes finales, por lo que tendré que decirle "Adiós" a mi computadora por estos adías :'( Así que empezarán a ver los cambios al finalizar esta semana (si tengo suerte ;3)
Bien, eso es todo. Espero que el capítulo les haya gustado, y me encantaría ver qué opinan de él.
¡Nos veremos dentro de un tiempo!
Travesura Realizada.