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En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 21
—Pobre de Hermione—se compadeció Lily, pensando en lo horrible que debía resultar haberse convertido en un mutante de animal
—Me toca leer—comentó Marlene emocionada, tomando el libro de manos de Edgar— Muy bien, el nombre de este capítulo es: "El diario secretísimo"
—¿El diario secretísimo? —repitió James— No comprendo a qué se refiere…
—Deja que leamos, y así te enterarás—le interrumpió Remus, que se encontraba sonriente a pesar de sentir mucha pena por Hermione.
Comenzaron el capítulo con un "Hermione pasó varias semanas en la enfermería…" y continuaron escuchando como Harry, Lily y Ron la visitaban todos los días, llevándole noticias y los deberes escolares.
—¡Hermione nunca cambia! —rió Sirius divertido, pensando que la chica tenía una oportunidad perfecta para descansar, y en vez de eso, hacía los deberes.
Todos oyeron contentos, como los tres muchachos que no habían ingerido pelo de gato le contaban a Hermione las novedades, que consistían en que Malfoy no era el heredero después de todo. Aquella visita parecía normal, hasta que Ron encontró algo completamente exasperante y divertido.
—Es una tarjeta para desearme que me ponga bien—dijo Hermione, intentando esconderla, pero Ron fue más rápido que ella.
Era una tarjeta de Lockhart. Y la mitad de ella le recordaba a Hermione que é había sido elegido para una de las mejores sonrisas, por la revista Corazón de Bruja.
Todos escucharon con incredulidad aquello. ¿Cómo era posible que Hermione siguiera creyendo en Lockhart? ¿Por qué no se daba cuenta de que era un imbécil?
Lily trató de ocultar su sonrisa ante la cara de Ron, pero no pudo evitar mirar con incredulidad a Hermione.
Un momento después, escucharon como llegaba la señora Pomfrey y le pedía a los chicos que salieran de la enfermería, mientras Ron le preguntaba a los hermanos si ellos estaban de acuerdo con él en que Lockhart era el tipo más idiota que habían conocido en sus vidas.
No solo Harry y Lily estuvieron de acuerdo, toda la sala también.
Pero, mientras iban caminando, pasó algo que no era muy normal que digamos. Escucharon a Filch quejarse por algo, y luego unos gemidos en el baño de chicas en el que común mente habitaba Myrtle.
—¡No me gustaría que pasaran por allí! —comentó Lily algo nerviosa, sabiendo que le pondría los nervios de punta si sus hijos y Ron se vieran expuestos a algún problema.
Pero, a pesar de los deseos de Lily, los tres chicos entraron en los baños, y se encontraron con Myrtle llorando.
—¿Quién es? —preguntó con tristeza—. ¿Vienes a arrojarme alguna otra cosa?
—¿Arrojarle algo? —Repitió McGonagall sin comprender—¿Por qué alguien querría arrojarle algo?
Harry realizó exactamente la misma pregunta que la profesora y luego intento razonar con Myrtle, señalando que a ella no debería de dolerle que le tiraran objetos, ya que era una fantasma.
—Decir eso fue un error, Harry—comentó Lily, negando con la cabeza, sabiendo que la fantasma se ofendería mucho…
Y, como la pelirroja había predicho, Myrtle se enfureció.
—¡Vamos a arrojarle libros a Myrtle, que no puede sentirlo! ¡Diez puntos al que se lo cuele por el estómago! ¡Cincuenta puntos al que le traspase la cabeza! ¡Qué juego tan divertido, pues para mí no lo es!
Algunos sintieron un poco de compasión por la fantasma, pensando que, con su carácter, no debía resultar fácil que los alumnos se burlaran de ella.
Lily sintió un poco de compasión por Myrtle, pero no tenía ni la menor idea de cómo consolarla.
La niña escuchó como Harry le preguntaba quién le había arrojado los libros, y la fantasma contestaba entre sollozos que no sabía.
Y luego, oyeron como la adolecente muerta de la habitación señalaba un libro empapado que estaba en el suelo.
Oyeron como Harry iba a cogerlo, pero Ron no lo dejaba hacerlo, y le advertía que podía ser peligroso.
Arthur se mostró orgulloso después de que Ron explicara que la razón de aquello era que él mismo le había comentado de casos en los que objetos hechizados estaban implicados.
—Sería mucho mejor si le hiciera caso a Ron y dejara ese libro allí…—comenzó Lily, pero no había terminado de hablar, cuando escuchó que Harry ya había levantado el libro.
Harry vio al instante que se trataba de un diario, y la desvaída fecha de la cubierta le indicó que tenía cincuenta años de antigüedad. En la primera página podía leerse, con tinta emborronada, «T.M. Riddle».
Lo que siguió en la sala después de escuchar ese nombre, fue algo muy extraño.
El profesor Dumbledore fue el primero en reaccionar ente él. Tenía muchas preguntas. ¿Cómo había llegado el diario de Tom a manos de un alumno de Hogwarts? ¿Por qué alguien lo había tirado en el baño?
La otra persona que reaccionó ante ese nombre, fue Hagrid. Se tensó notablemente, y sintió una oleada de enfado. Tom Riddle. Aquél estudiante que había arruinado su vida…
— ¿Sucede algo? —Preguntó Lily, percatándose de las caras de Dumbledore y de Hagrid— ¿Profesor Dumbledore?
— ¿Quién ese Riddle? —inquirió Remus, notando también que había algo extraño allí.
—Tom Riddle—comenzó Dumbledore, pausadamente—fue el nombre que tuvo la primera identidad de, el que hoy todos conocemos, como Lord Voldemort.
Ahora sí, todo el mundo reaccionó ante eso. Algunos se estremecieron, y Molly y Marlene soltaron un pequeño grito asustado.
— ¡¿Qué?! —exclamó Sirius anonado— Pero… ¿Cómo?
— ¿Cómo es posible que ese diario esté allí?—susurró Lily asustada.
— ¿Y de dónde viene ese apellido? —quiso saber James, que nunca lo había escuchado— Mis padres jamás me comentaron algo sobre ningún Riddle…
—Ni los míos—añadió Sirius, sabiendo que si eran de una familia importante, él debería de haberlos conocido, o, como mínimo, haberlos oído mencionar—Nunca había escuchado eso…
—Lo que ocurre, muchachos—explicó Dumbledore— es que ese es un apellido muggle. El padre de Voldemort fue muggle.
Aquella revelación dejó silenciados a algunos durante un instante. No podían creerlo.
— ¡Entonces, todo lo que ha hecho es una tremenda hipocresía! —exclamó Lily, después de unos segundos, completamente indignada— Según todo el mundo, él considera inferiores a los muggles y a los hijos de estos… ¿Cómo se atreve?
—Tranquilízate, Lily—suplicó James preocupado— Tranquilízate.
Sin embargo, todos estaban de acuerdo con Lily. Voldemort siempre había alardeado de ser superior por su sangre… y resultaba que era hijo de un muggle.
—Eso quiere decir que no es sangre pura, como siempre ha alardeado, ¿correcto? —murmuró Sirius con desprecio, completamente indignado.
—Es un mago mestizo, para ser más exacto—confirmó el profesor Dumbledore— Y, la familia de la madre de Voldemort, es descendiente de Salazar Slytherin.
Parecía que aquél día sería el momento de las revelaciones.
—Ese diario tiene cincuenta años—susurró Remus—. Sabemos que la Cámara de los Secretos fue abierta hace cincuenta años…
—¡Voldemort es el heredero de Slytherin! —exclamó Frank, pasmado— Jamás lo hubiera imaginado…
—Era por eso por lo que usted se preguntaba cómo, en lugar de quién —murmuró Lily, dirigiéndose al profesor Dumbledore— Si Voldemort fue el heredero de Slytherin en su tiempo, eso no ha cambiado a menos que haya tenido algún hijo a algo así—esperó, pero Dumbledore negó con la cabeza, descartando esa posibilidad— En ese caso, él sería el único que podría abrir la Cámara, pero… ¿ Cómo?
Nadie supo responder a eso. Pero sin duda, aquella era una cuestión preocupante. Muy preocupante.
Finalmente, decidieron que lo mejor sería continuar con la lectura.
Escucharon como Ron observaba el nombre que estaba grabado en el diario, y reaccionaba ante él, diciendo que había ganado un premio por Servicios Especiales al Colegio, y que se había enterado de eso la noche de su castigo con Filch.
—¿Servicios Especiales al Colegio? —Repitió Alice, incrédula— ¿Qué podría haber hecho Voldemort para merecerse un premio por eso?
—Eso, es algo que estoy seguro que todos sabernos en su debido momento—aseguró el profesor Dumbledore, enviándole una mirada discreta, pero tranquilizadora, a Hagrid.
Todos supieron que sería mejor no discutir y no insistir con eso, así que continuaron leyendo.
Lily examinó el diario, pero lo soltó inmediatamente, dejándolo en las manos de Harry.
No sabía por qué, pero el tocar aquél objeto le había dado una mala sensación. Era como… miedo. Y lo peor del asunto, era que no comprendía por qué.
A nadie le hizo gracia aquello. ¿Lily sentiría algo al estar cerca de aquél diario?
Al final, escucharon como los chichos simplemente se iban del baño, y Harry no dejaba el diario. Oyeron cuando se lo llevaron a Hermione, y como ella, emocionada, dijo que aquello podría resultar útil ya que fue escrito hace cincuenta años. Sin embargo, por más que probaron con hechizos y todo, no consiguieron nada.
—Aún sigo sin comprender qué hacía ese diario allí, y cómo llego a manos de un esdtudiante—comentó la profesora McGonagall, frunciendo el entrecejo.
Pero nadie supo que decirle, ya que aquella era la pregunta que se hacían todos.
Continuaron leyendo, y descubrieron como llegaba el día de San Valentín en Hogwarts. Algunas de las chicas sonrieron recordando aquella fecha.
Sin embargo, lo que no fue algo demasiado agradable, fue lo que leyeron que sucedió aquél día. Aparentemente, Lockhart había arreglado todo de manera… ¿romántica? Nadie sabía la expresión que se le podía dar a eso.
Escucharon como aparecían unos enanos, aparentemente enfadados, con alas, y arpas.
—¡Tiene que ser un chiste! —Rió Sirius encantado— ¿De verdad Lockhart hizo eso?
—¡Mis amorosos cupidos portadores de tarjetas!—rió Lockhart—. ¡Durante todo el día de hoy recorrerán el colegio ofreciéndoos felicitaciones de San Valentín! ¡Y la diversión no acaba aquí! Estoy seguro de que mis colegas querrán compartir el espíritu de este día. ¿Por qué no piden al profesor Snape que les enseñe a preparar un filtro amoroso? ¡Aunque el profesor Flitwick, el muy pícaro, sabe más sobre encantamientos de ese tipo que ningún otro mago que haya conocido!
Ahora, ya nadie pudo contener la risa. Lockhart estaba realmente loco.
—De verdad está muy mal si cree que Snape va a preparar algún filtro amoroso…
—¡Tienes razón, Canuto! —Rió James, negando con la cabeza— ¡El tipo está muy loco! ¡Demasiado!
Terminaron de escuchar el desayuno con una gran sonrisa, para después escuchar algo que los dejó a todos pasmados durante un segundo: un enanito que llevaba tarjetas perseguía a Harry.
Sirius y James no pudieron soportarlo. Se largaron a reír como si la vida se les fuera en ello, ante las miradas reprobatorias de Lily y McGonagall.
—Tengo un mensaje musical para entregar a Harry Potter en persona —dijo, rasgando el arpa de manera pavorosa.
Lily tuvo que cubrirse la boca con la mano para no estallar en carcajadas. No quería burlarse de Harry, pero aquello de hacía mucha gracia…
—A cualquiera le daría muchísima gracia…
—¡Cállate, Black!
—¡Solo digo que es gracioso! No te enfades, pelirroja…
—¡Aquí no! —dijo Harry enfadado.
Sin embargo, el que Harry le pidiera que no lo soltara allí, no sirvió de nada. Lo único que pasó fue que a Harry se le cayeron todos los libros, y encima de ellos, cayó una botellita de tinta.
Escucharon como Lily, que aparentemente aún trataba de contener la risa, ayudaba a Harry con sus cosas, pero de pronto, llegaban dos personas: Draco Malfoy, y Percy Weasley.
En lo que Harry se recuperaba de la confusión, oyeron como el enano cantaba la tarjeta del chico.
Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche
y el pelo negro como una pizarra cuando anochece.
Quisiera que fuera mío, porque es glorioso,
el héroe que venció al Señor Tenebroso.
No pudieron evitarlo, a pesar de que sabían que Lily probablemente los golpearía.
Sirius y James comenzaron a reír tanto, que terminaron casi ahogándose en sus respectivos asientos.
—¡El pequeño Harry tiene una admiradora! —Aulló Sirius, aún sin dejar de reír— ¡Jamás pensé que ese día llegaría tan pronto!
—¡Mi hijo es todo un conquistador! —Exclamó James, fingiendo que se limpiaba una lágrima inexistente— ¡Y lo mejor del asunto es que no sabe que lo es! —parecía que estaba a punto de seguir, haciendo una broma al respecto, pero en vez de eso, lo único que dijo fue—: ¡Auch! ¿Lily? ¿Qué…?
—¡Ay! —exclamó Sirius, desconcertado, para luego ver a una pelirroja embarazado sonriendo con suficiencia— ¡Pelirroja! —Murmuró él, indignado— ¡No hay necesidad de que te pongas violenta!
—¡Dejen de reírse de la tarjeta de mi hijo! —les espetó Lily severamente— Deberían de seguir el ejemplo de Remus—señaló al licántropo, que sonreía divertido— O el de Ariana—señaló su vientre, refiriéndose a su hija—¡Dejen de comportarse como niños!
Lily se habría largado a reír, de no haber sido porque en aquél instante, Malfoy cogió algo del suelo, y cuando lo levantó, ella pudo notar que era el diario de Riddle.
—¡Devuélveme eso! —le dijo Harry en voz baja.
—¿Qué habrá escrito aquí Potter? —dijo Malfoy.
—¡Idiota! —gruñó Frank— Eso no es suyo, debería de parar de molestar a las personas como si eso fuera algo divertido.
Ginny miraba alternativamente a Harry y al diario, aterrorizada.
Nadie comprendió eso, aunque la mayoría de los presentes no le dio mucha importancia al aparente horror de la pequeña Weasley… excepto el profesor Dumbledore.
¿Por qué esa niña reaccionaba al notar el diario? Sería mejor que no se apresurara a hacer conjeturas, pero, solo por si acaso, guardaría el dato para más adelante.
—¿No escuchaste, Malfoy? —inquirió Lily, viendo al chico con desprecio— Harry dijo que le devolvieras eso.
—Cuando le haya echado un vistazo —dijo Malfoy.
Escucharon como Harry perdía la paciencia, y le mandaba un " ¡ Expelliarmus!" muy merecido a Malfoy.
—¡Bien hecho, Harry! —exclamó Sirius, sonriendo un poco, sabiendo que el chico seguramente ya habría perdido la paciencia con el idiota de Malfoy.
Pero el rubio aparentemente muy molesto, se desquitó con Ginny.
—¡Me parece que a Potter no le gustó mucho tu felicitación de San Valentín!
Eso consiguió que muchos, entre ellos Arthur, comenzaran a lanzar exclamaciones de indignación en contra de Malfoy. ¡Nada le daba derecho a burlarse así de Ginny!
Ron sacó también su varita mágica, pero Harry se la quitó de un tirón. Ron no tenía necesidad de pasarse la clase de Encantamientos vomitando babosas.
—Harry tiene razón—suspiró Molly, pensando que no era razonable que Ron se metiera en problemas por un niño tan tonto y desagradable como Malfoy.
Finalmente, llegaron a la noche de aquél capítulo. Escucharon como Harry era el primero en subir a su habitación, que en aquél momento se encontraba vacía. También escucharon como el chico revisaba sus cosas, y encontraba el diario de Riddle. Había algo raro en él. Y eso todos lo notaron.
Escucharon que, aunque la mayoría de libros del muchacho habían terminado manchados de tinta, a aquél diario no le había sucedido nada.
Al profesor Dumbledore aquello lo desconcertaba mucho. Ese no era un diario normal, y él lo sabía. Pero entonces, ¿qué clase de magia había en él?
Escucharon como Harry, con curiosidad, escribía en el libro «Mi nombre es Harry Potter.»
A Lily aquello no le gustó en lo más mínimo. Le traía un mal presentimiento… Y tuvo razón en tenerlo, en el momento en el que escuchó que el diario le respondía a Harry.
«Hola, Harry Potter. Mi nombre es Tom Riddle. ¿Cómo ha llegado a tus manos mi diario?»
Oyeron que aquellas palabras también se desvanecían, y que Harry era interrumpido por alguien.
—« Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche… »—cantaba Lily, mientras entraba en la habitación, contenta**(Lily hizo una mueca, y trató de ignorar las caras cómicas y las sonrisas de suficiencia de su esposo, y de Sirius)— ¿Por qué subiste tan rápido, Harry? —Preguntó, sin notar lo que su hermano estaba haciendo— ¿No te enfadaste por lo de la canción, verdad? Es que suena muy bonita, por eso Fred, George y yo la cantamos…(****Ahora fue turno de Molly para rodar los ojos. ¡Fred y George! No deberían estar riéndose de la canción que Ginny escribió para Harry…)**—hizo una pausa, y notó el diario— ¿Qué haces?
Escucharon como Harry le contaba lo que estaba sucediendo con el diario y como Lily se quedaba estupefacta. Oyeron como la niña se sentaba al lado de Harry y miraba lo que hacía, después de que este le explicó de qué estaba hablando con Riddle.
«Alguien intentó tirarlo por el retrete.»
Esas eran las palabras que había puesto Harry.
—¿Cómo es posible que el diario de Riddle pueda… responder? —Preguntó Remus preocupado, a lo que nadie supo cómo responderle.
El único que tenía una teoría todavía no confirmada, era el profesor Dumbledore, pero este no creía que fuera buena idea revelarla todavía. Eso simplemente preocuparía más a los presentes. Finalmente, oyeron como el diario de Riddle le daba una contestación a los muchachos.
«Menos mal que registré mis memorias en algo más duradero que la tinta. Siempre supe que habría gente que no querría que mi diario fuera leído.»
Aquello no estaba bien. Por supuesto que no. Escucharon como Harry le preguntaba al diario si sabía algo sobre la Cámara de los Secretos, y este le respondía afirmativamente. En el diario, Riddle afirmaba que él había atrapado a la persona que había abierto la cámara, y a la misma la habían expulsado.
Escucharon como Lily le decía a su hermano que aquello no le gustaba, que la asustaba, en el momento en el que Harry había escrito que la Cámara había sido abierta de nuevo, y preguntaba quién había sido el culpable en aquella ocasión. Pero antes de que Harry pudiera decirle algo a su hermana, el diario le dio una nueva respuesta.
«Te lo puedo mostrar, si quieres», contestó Riddle. «No necesitas leer mis palabras. Podrás ver dentro de mi memoria lo que ocurrió la noche en que lo capturé.»
—Él inculpó a alguien de haber abierto la Cámara—susurró Lily, horrorizada— Y a esa pobre persona la expulsaron.
—Pero, ¿quién podría haber sido…?—comenzó James, frunciendo el entrecejo.
—Yo... Fui yo.
Fue apenas un susurró débil, y tembloroso. Pero aún así, fue perfectamente audible. Todos voltearon a ver, y se encontraron con Hagrid, que aparentemente estaba realmente afectado en ese momento.
—¿Hagrid? —susurró Remus, algo consternado— ¿Qué quieres decir?
—Yo... yo vine a Hogwarts en aquella época—comenzó Hagrid, mirando al profesor Dumbledore en busca de ayuda, y recibiendo una sonrisa alentadora de su parte—. Estaba en tercero, y… Y Riddle en quinto—parecía que realmente le estaba costando revelar todo eso— Un día, yo estaba tratando de liberar a mi… a mi acro-acromantula—tragó saliva, sin notar todas las caras de incredulidad en la sala— y entonces… entonces…
—Está bien, Hagrid— lo interrumpió Lily, sonriéndole de manera bondadosa— No tienes que contarnos si no quieres—todos los demás asintieron, demostrando que estaban de acuerdo con eso— No te preocupes. Nosotros sabemos que tú jamás habrías hecho eso. Fuiste una víctima más de Voldemort.
El semigigante la miró agradecido. Realmente significaba mucho para él que no le juzgaran por algo que no había hecho. Significaba tanto… que se echó a llorar de manera muy sentimental.
Todos comenzaron a consolarlo, y a darle palabras de apoyo, hasta que finalmente consiguieron calmarlo.
A pesar de que muchos querían hacer uno que otro comentario sobre lo que habían escuchado, se contuvieron, y decidieron seguir leyendo. Prefirieron no importunar más a Hagrid con preguntas.
Sin embargo, lo que escucharon en la lectura no fue nada alentador. Escucharon como Harry le respondía a Riddle un**«Vale.» Y a continuación, pasaba algo muy difícil de describir, lo cual consistía en que los muchachos… entraban , en el libro, de una manera que reconocieron todos, como la forma de entrar en un pensadero.**
Lily sintió de pronto como sus pies tocaban el suelo. Levantó la cabeza, asustada, y notó que Harry estaba junto a ella.
—¿Qué sucedió, Harry? —susurró asustada— ¿Cómo fue que llegamos aquí? — le echó una ojeada al lugar, y supo dónde estaban. Era el despacho de Dumbledore, pero el hombre que estaba sentado en su silla no era él…—¿Harry—preguntó Lily asustada, pero su hermano no le respondía.
Harry estaba parado junto a ella, y observaba aparentemente nervioso a aquél personaje.
—Harry ¿qué pasa? —preguntó Lily, nerviosa, tratando de hablarle a su hermano, pero él no parecía escucharla.
—¿Qué está sucediendo? —preguntó Alice, sorprendida— ¿Por qué Harry no le contesta?
—Es posible que sea un efecto del libro—comentó el profesor Dumbledore— Los dos entraron en la memoria de Riddle—las personas de la sala se estremecieron, nerviosos con esa idea— Pero es posible que estén viéndolo desde distintas… dimensiones. No sé si me explico—por la cara que tenían todos, muy pocos habían comprendido— Bueno, lo que ocurre es que el diario solo pretendía mostrarle la información a Harry, pero Lily también está viéndola. Supongo que por el momento ellos no podrán comunicarse.
Aquella explicación no tranquilizó a nadie, pero no tenían otra alternativa de continuar con la lectura.
Lily notó que Harry ni siquiera la miraba, así que se concentró en el hombre que estaba frente a ellos. Parecía de una edad avanzada, y era calvo. Estaba leyendo algo.
—Lo siento —escuchó decir a Harry—. No quería molestarle...
Lily notó que el hombre le hacía tanto caso a su hermano, como él a ella en su momento. Algo extraño estaba pasando, pero no comprendía qué era…
Vio que Harry se acercó más al escritorio.
— ¿Me-me voy? —preguntó de nuevo su hermano, levantando un poco la voz. Pero el hombre no le hacía caso.
—¿Ese hombre es…?—comenzó Hagrid, imaginándose algo.
—El profesor Dippet—confirmó Dumbledore serenamente.
Siguieron escuchando las descripciones del despacho, que era prácticamente igual que el actual, pero con unas diferencias notables. Al parecer Harry solo podía ver el recuerdo, más no a su hermana. Lily podía ver el recuerdo, y a Harry también, mientras que en el recuerdo nadie parecía notar nada.
Oyeron como, un momento después, Tom Riddle se hacía presente en el despacho, y mantenía una conversación con el director de aquél tiempo. La descripción del muchacho resultaba espeluznante. Muy pocos comprendían cómo era posible que se hubiera transformado en lo que hoy todos conocían. Y muchos temían.
Escucharon como Tom le hablaba al director, que le informaba que no podía acceder a una petición que el muchacho había pedido. Aquella petición consistía en que el joven Tom se quedara en Hogwarts durante las vacaciones, debido a que no quería regresar al orfanato donde había vivido toda su vida. Oyeron como la conversación se desviaba hacia los ataques a los hijos de muggles, y como Riddle preguntaba, aparentemente por simple curiosidad qué pasaría si los ataques cesaran.
Todos en la sala estaban realmente concentrados en la lectura. Resultaba muy interesante escuchar todo eso, pero también, algunos no comprendían como una persona que aún estaba siendo educada, podía resultar tan… inteligente para realizar cosas malas.
Escucharon con atención cuando el director Dippet le preguntaba a Riddle si él tenía conocimiento de algo, pero su respuesta fue…
—No, señor.
Y entonces, volvieron a leer un pequeño comentario desde la percepción de Harry.
…Pero él estaba seguro de que aquel «no» era del mismo tipo que el que él mismo había dado a Dumbledore.
A Lily aquello le causó escalofríos. Recordó que sus dos hijos se habían visto envueltos en la misma situación… pero no. Era diferente. Prefirió seguir escuchando la lectura, y dejar de atormentarse con pensamientos que no le servirían de nada.
Oyeron como Riddle salía de la oficina, y como Lily y Harry lo seguían. Entonces, ocurrió algo que significó una ligera sorpresa para todos. Los dos muchachos, y Voldemort se encontraron con Dumbledore de aquél tiempo. Lo único que el más rejuvenecido profesor decía, era una pregunta de por qué estaba Riddle afuera a esas horas. El muchacho le dio una respuesta simple, pero razonable.
—Bien, pues váyase enseguida a la cama —le dijo Dumbledore—. Es mejor no andar por los pasillos durante estos días, desde que...
Suspiró hondo, dio las buenas noches a Riddle y se marchó.
—En esos días sucedió lo de la persona que murió, ¿verdad? —murmuró Marlene, dirigiéndose al profesor Dumbledore, que asintió con la cabeza.
—Fue una niña—comentó— Y les sorprendería saber, que se trata ni más ni menos, de la que hoy todos conocemos como Myrtle, La Llorona.
—¿Está hablando en serio? —exclamó Sirius, reaccionando en seguida— ¿Myrtle?
Él no era el único sorprendido. Así que Voldemort había sido el responsable de la muerte de aquella fantasma. Era increíble que eso hubiera sucedido.
—No sé por qué, pero siento que usted no le tenía mucha estima a Riddle—comentó Edgar, dirigiéndose al profesor Dumbledore, que asintió con la cabeza.
—Me resultaba un muchacho sumamente intrigante—contó— Sin embargo, jamás imaginé que pudiera llegar a convertirse en lo que es hoy.
Lily siguió a Riddle, y también a su hermano. Estaban caminando y caminando. Finalmente, se detuvieron en lo que Lily reconoció como la mazmorra donde Severus impartía sus clases. Harry pareció decepcionado al notar que no habían llegado a un lugar distinto.
Oyeron como, aparentemente, los tres, Harry, Lily y Riddle, pasaban horas en aquél pasillo, hasta que alguien llegó, hablando en susurros.
—Vamos..., te voy a sacar de aquí ahora..., a la caja...
Hagrid palideció. Iba a vivirlo todo de nuevo. ¿Sería posible que esto estuviera sucediendo otra vez? ¿Qué pensarían los chicos? ¿Creerían que él había sido el culpable de aquella tragedia?
—Todo está bien, Hagrid—lo tranquilizó la profesora McGonagall, formando en su rostro una muy inusual sonrisa.
—Hola, Rubeus —dijo Riddle con voz seria.
Hagrid volvió a estremecerse. No creía poder aguantar todo ello por segunda vez.
Marlene pareció darse cuenta de eso, por lo que prefirió resumir un poco la lectura.
—Lo que pasó a continuación fue que Hagrid y Riddle discutieron durante un segundo—murmuró, tratando de hacer todo más rápido— Pero Riddle insistía, como si no supiera nada, en que la criatura que tenía Hagrid era la culpable.
—Asqueroso hipócrita—se indignó Sirius, molesto. ¡No podía creerlo!
—Tienes razón, Canuto—convino James— Es un asqueroso hipócrita.
—¡No fue él! —gritó el muchacho.—. ¡No sería capaz! ¡Nunca!
Lily notó, con miedo, como Riddle sacaba la varita, y todo se iluminaba, seguramente por un conjuro. Entonces, una puerta se abrió, y Harry profirió un grito ensordecedor, pero Lily no pudo comprender por qué, hasta que lo vio. Entonces gritó también.
Era una criatura muy grande, tenía muchas patas,muchos ojos… era horrible.
Todos comprendieron que aquello era la acromántula mascota de Hagrid. Escucharon como todo terminaba en confusión, y entonces, de pronto, los hermanos volvieron a los dormitorios de los muchachos de Gryffindor.
—Todo está bien, Hagrid—murmuró Lily, notando que Hagrid había comenzado a respirar de manera agitada— Tranquilízate.
—¿Lily? —preguntó Harry, al darse cuenta de que ya había regresado—¡No sabes lo que acabo de ver!
—¡Oh, créeme Harry, sí que lo sabe!
—¡Por Merlín, Sirius! Ya he perdido la cuenta de cuántas veces llevo pidiéndote que te calles y no interrumpas…
—¡Oh, vamos pelirroja! —rió el muchacho, decidido a alivianar la tensión del lugar— ¡Este es un país libre! ¡No puedes impedirme que exprese mi opinión! —entonces, vio la cara que la embarazada ponía— Quise decir, que sí puedes hacerlo—rectificó, al notar que la mujer levantaba la varita— ¡Ya, no te enfades, Lily!
—Déjame adivinar—murmuró la chica, mirando nerviosa unos ojos idénticos a los suyos— ¿Entraste en una especie de recuerdo, específicamente en el despacho del profesor Dumbledore, en el que estaba otro director llamado Dippet, entonces aparecía Tom Riddle y hablaban sobre la Cámara y…?
—Está bien—la cortó Harry, sorprendido— ¿Tú también lo viste?
Lily asintió, con pesar. A ella le hubiera gustado jamás ver eso.
Estuvo a punto de decírselo a Harry, cuando la puerta se abrió y Ron entró en la habitación.
—¡Estána quí! —dijo. — ¿Qué pasa?
Lily sospechó que ella y Harry debían tener muy mal aspecto, porque Ron los miraba preocupado.
Lily también se sintió muy preocupada. ¿En qué medida habría afectado aquello a sus hijos?
Entonces escuchó como Harry contestaba por los dos:
—Fue Hagrid, Ron. Hagrid abrió la Cámara de los Secretos hace cincuenta años.
—Allí termina el capítulo—anunció Marlene, con un hondo suspiro.
—Sí que fue revelador, ¿no creen? —murmuró Sirius, haciendo una ligera mueca— Lo que leímos solo nos dejó claro que Voldemort es y fue un gran maldito desde que era joven.
Quizá muchos lo abrían dicho con otras palabras, pero todos sabían que Sirius tenía razón.
En aquella sala había alguien que no prestaba mucha atención a la lectura, por el simple motivo de que le había afectado demasiado que Harry, Lily y Ron, y seguramente cuando se lo contaran, Hermione, creyeran que él era el que había sido el heredero de Slytherin, pero aún más, que creyeran que él había sido el culpable de aquella niña…
—Hagrid—murmuró Dumbledore en voz bastante baja, lo suficiente para que solo lo escuchara el semigigante que estaba a su lado— No debes permitir que esto te afecte. Nosotros sabemos que tú eres inocente, y estoy seguro de que Harry, Ron, Lily, Hermione y todos en el futuro también lo sabrán— sonrió bondadosamente— Ahora, será mejor que le pongamos atención a la lectura.
—Me toca leer—anunció McGonagall, tomando el libro con elegancia, y diciendo—: El nombre del capítulo es: "Cornelius Fudge"—¿El ministro de magia? —Inquirió James con curiosidad— ¿Cómo entra el ministro de magia en todo esto?—Quizá vaya a presentar opciones para acabar con los ataques—aventuró Marlene, aunque muy poco convencida— Después de todo, se supone que tiene que ayudar en algo, ¿no?
Muy pocos confiaron en aquella teoría, ya que, en la actualidad, el Ministerio de Magia no les había prestado la más mínima ayuda, y eso que estaban en un completo caos. Finalmente, decidieron que lo mejor sería escuchar, y la lectura comenzó.
Como era de esperarse, lo primero que todos escucharon fue un comentario sobre lo que Ron, Lily, Hermione y Harry pensaban acerca de lo que había sucedido en el recuerdo de Riddle.
James sonrió al comprobar que, a pesar que sus hijos, Ron y Hermione sabían que a Hagrid le encantaban las criaturas peligrosas, ellos estaban seguros de que Hagrid jamás habría tratado de matar a nadie. Al final, oyeron como Hermione sugería que quizá podrían visitar a Hagrid y preguntarle…
—¿Cómo demonios van a preguntarle eso? Es decir, sería algo como "¡Hagrid!, eh, mira, solo por curiosidad, ¿recuerdas esa cosa horrible y enorme, sí, aquella especie de araña sobre-desarrollada que fue tu mascota hace cincuenta años? ¿La has dejado salir a tomar aire estos días…?"
— ¿Tendría la bondad de dejar de interrumpirme, Black? ¡No me deja leer!
—Oh, lo siento profesora—se excusó el joven, aunque con una sonrisa enorme en el rostro—. Simplemente quería dar un ejemplo…
—Sería una visita muy cortés —dijo Ron—. Hola, Hagrid, dinos, ¿has estado últimamente dejando en libertad por el castillo a una cosa furiosa y peluda?
Sirius sonrió con suficiencia, mientras la profesora McGonagall hacía lo imposible por no decirle que estaba castigado.
Sin embargo, la profesora logró distraerse bastante en el momento que continuó con la lectura, anunciándole a todos que los muchachos habían decidido no decirle nada a Hagrid si no se presentaba un nuevo ataque.
Lily sonrió, un momento después, cuando la lectura declaró que, gracias al cielo, en las semanas siguientes del curso de sus niños no había ocurrido nada que lamentar, e incluso recibieron una buena noticia.
—¡Así que las mandrágoras ya están casi listas! —Rió Alice contenta— ¡Eso quiere decir que dentro de muy poco tiempo los petrificados estarán bien!
—Y podrán aclarar lo que sucedió y lo que los petrificó—complementó Remus, animado ante aquella perspectiva— Eso quiere decir, que aclararán que ni Harry ni Lily son los herederos de Slytherin.
Un momento más tarde, la profesora McGonagall comenzó a contar sobre que los muchachos de segundo año habían llegado a la época de Semana Santa, por lo que seguramente tendrían que elegir las asignaturas del otro año.
—Lo único que quiero es no tener Pociones —dijo Harry.
—Te comprendo perfectamente, Harry…
— ¡James! —Le reprendió Lily, dedicándola una mirada severa— Sabes que no puede prescindir de ninguna de las asignaturas que ya lleva, y pociones es muy importante, no importa quién sea el profesor—puso los ojos en blanco, exasperada— Sin contar que Severus es muy bueno en la materia.
James ignoró olímpicamente el comentario de su esposa, y se limitó a encogerse de hombros. Aunque quisiera, no podía disimular lo mucho que le molestaba que Lily estuviera a favor de Snape.
—Imposible —dijo Ron con tristeza—. Seguiremos con todas las materias que tenemos ahora. Si no, yo me libraría de Defensa Contra las Artes Oscuras.
—Nadie puede negar que es razonable que no quiera seguir con defensa—comentó Gideon— ¡Con un profesor como Lockhart! De cualquier modo no aprenderían nada, y ya no tendrían que aguantar al "inepto que tiñe su cabello con productos muggles."
— ¡Oh, vamos chicos! —Bufó Lily, mientras ponía los ojos en blanco— Pociones es muy importante, y el profesor Snape es muy buen profesor—Harry hizo una mueca ante eso— En el caso de Defensa Contra las Artes Oscuras…, bueno, en eso sí estoy de acuerdo contigo, Ron.
Sirius y James sonrieron con suficiencia ante eso, pasando por alto la primera parte de la oración de la pequeña, y centrándose en la parte de Defensa.
Un momento más tarde, comenzaron a leer una parte que hizo que James y Sirius ensancharan sus respectivas sonrisas: el quidditch.
Lily y Harry iban regresando al castillo, después de un arduo entrenamiento de quidditch, ya que al día siguiente sería uno de los partidos más esperados: Gryffindor contra Hufflepuff. Estaban muy cerca de ganar la copa…
La profesora McGonagall no pudo evitar sonreír ante eso. Aparentemente, aquél año la copa de quidditch sería para Gryffindor, y eso le causaba un placer infinito.
Pero el placer de todos no duró mucho.
Lily se aterrorizó en el momento en el que escuchó que, después de que su hija y su hijo se despidieran para ir a sus respectivos dormitorios, el pequeño Neville Lonbottom le dio una muy mala noticia a Harry.
Aparentemente, alguien había estado husmeando en la habitación de los chicos de Gryffindor, y se había llevado algo.
—… el diario de Riddle —dijo Harry a Ron en voz baja.
Alice también estaba muy nerviosa por eso. A pesar de que sintió mucha alegría al oír como la profesora McGonagall mencionaba a su hijo, lo que había ocurrido no era bueno.
— ¿Quién podía haberse llevado el diario? —Susurró Marlene sin comprender— No entiendo cómo pudo ser…
—Tuvo que ser alguien de Gryffindor—puntualizó Moody— Y también tuvo que saber que Potter tenía el diario.
—Pero, eso suena ilógico…—murmuró Frank, con preocupación— ¿Quién querría arrebatarle el diario a Harry, y más si es de Gryffindor?
—Quizá… bueno, podría haber sido la misma persona que se lo tiró a Myrtle—aventuró Sirius— Por alguna razón, quiso deshacerse de él…
—Pero eso vuelve más complicado el asunto, Sirius—señaló Lily—. Si había una persona que quería deshacerse del diario, ¿entonces por qué se lo robó a Harry?
Aquella era una cuestión que tendría que quedar pendiente. Nadie podía contestar a ciencia cierta cada una de esas preguntas.
Un momento más tarde, después de oír como a Hermione y a Lily aquello las había dejado horrorizadas, todos prestaron atención al razonamiento que hacía la primera de ellas, que era el mismo que habían hecho en la sala: la persona que había robado el diario, era de Gryffindor.
—En efecto —confirmó Harry.
Sin saber muy bien por qué, Lily recordó un pequeño acontecimiento que había sucedido antes de que ella y Harry partieran al entrenamiento de quidditch.
— ¿Ginny? —Había preguntado, al ver como la pelirroja subía las escaleras de los dormitorios, pero no en la dirección de los que pertenecían a las chicas— ¿Estás bien?
— ¿Eh…?—le había respondido ella, parándose de golpe, parecía nerviosa— Sí, Lily. Solo voy a… a ver si Ron está en su habitación.
—Oh, bueno, creo que el no está allí, pero no tardará mucho en regresar…—le había dedicado una sonrisa normal, y luego se había percatado de que ya habían pasado varios minutos— ¡Oh! Nos vemos luego, Ginny. Si llego tarde Wood va a matarme—terminó, saludándole con la mano, para luego marcharse corriendo.
Lily estaba ensimismada en sus pensamientos, cuando cayó en cuenta de algo. ¡Quizá Ginny había visto algo! Y si así había sido, tendrían más pistas… Aunque esa perspectiva se desvaneció rápido. Si Ginny hubiera visto algo, seguramente se lo hubiera contado cuando regresaba del entrenamiento…
—Yo también pienso lo mismo—comentó Alice— Dudo mucho que Ginny consiguiera ver algo. Seguramente ella fue a buscar a Ron, y al no encontrarlo le fue, entonces en ese momento aprovecharon para robar el diario.
—Es una lástima que Ginny no consiguiera notar algo…—murmuró Sirius, desanimado—. Quizá así tendríamos más pistas…
—Yo no lo veo de la misma manera que tú, Sirius—le contradijo Molly, sin alterarse, ya que sabía que el merodeador no estaba viendo las cosas desde el mismo ángulo que ella— Para mí es un alivio que Ginny no se encontrara con la persona que se llevó el diario—soltó un suspiro—. Quizá si se la hubiera encontrado, le habría hecho daño…
—Oh… lo siento, Molly—se disculpó Sirius, apenado— no pensé en eso…
—Aunque, la persona que se llevó el diario es un estudiante—intervino Lily, contenta de que Sirius se mostrara ligeramente maduro—, así que dudo mucho que pudiera hacerle algo a Ginny. Aunque estoy de acuerdo contigo—añadió— si el diario está alejado igual que la persona que se lo llevó, quizá sea mejor.
James también sonrió, contento de ver como Lily razonaba las cosas. ¡Cómo adoraba a su esposa! Mientras la profesora McGonagall leía, el se divertía mucho examinando las expresiones de su pelirroja embarazada, especialmente cuando mencionó que había llegado la hora para el partido contra Hufflepuff.
Sirius se divirtió mucho imaginándose la escena del Gran Comedor, con el capitán del equipo apremiando a todos para que comieran y finalmente levantándolos para anunciar que el partido comenzaría dentro de poco. Con cada palabra que la profesora McGonagall pronunciaba, el veía en su imaginación todo. Estaba tan concentrado, que no salió de sus pensamientos, hasta que notó que todos se tensaban.
No comprendió la razón de eso, hasta que escuchó bien lo que McGonagall decía.
—Matar esta vez... Déjame desgarrar... Despedazar...
— ¡Es la voz! —Saltó Fabian, nervioso— Parece que va a atacar a alguien otra vez…
—Es muy extraño, ¿no les parece? —murmuró Remus, mientras analizaba la situación— Los ataques paran en el momento en el que los chicos tienen el diario, pero luego roban el diario, y el monstruo de Slytherin vuelve a las andanzas.
—Pero sigo pensando que eso no tiene sentido—terció Lily, frunciendo el entrecejo— ¿Por qué robaron el diario de nuevo, si habían intentado antes deshacerse de el?
Lily notó como Harry soltaba un grito, y sobresaltaba a Hermione y a Ron. Ella no podía hablar. Aquella voz la asustaba, y mucho.
— ¡La voz! —Oyó que decía Harry—. Acabo de oírla de nuevo, ¿ustedes no?
—Ellos no pueden escucharla, cariño—susurró Lily con nerviosismo. Aquella voz otra vez. No le gustaba escucharla en el libro, ni mucho menos que sus hijos pudieran oírla.
—Yo si la escucho, Harry—susurró Lily, en lo que Ron negaba con la cabeza, y Hermione se llevaba una mano a la frente.
— ¡Lo descubrió! —Exclamó Arthur emocionado— Hermione sabe que la criatura que habita en la Cámara es una serpiente…
—Me alegra que ya lo sepan—suspiró Lily—, si tienen la suficiente información, tal vez puedan decírselo a algún profesor, y las cosas se solucionen…
Sin embargo, Hermione no explicó mayor cosa, simplemente exclamó un " ¡Tengo que ir a la biblioteca!" , bastante común en ella, para luego dejar solos a los muchachos.
Después de que Harry, Lily y Ron se resignaran a que Hermione no les diría nada, hasta que confirmara lo que había descubierto, oyeron como Harry y Lily se dirigían a la torre de Gryffindor para tomar sus respectivas escobas.
— ¿Qué crees que sea eso que Hermione descubrió, Harry? —preguntó Lily, una vez que los dos regresaban al campo.
—No lo sé—admitió él—. Pero espero que nos lo diga pronto—hizo una pausa—, pensé que no tendríamos que volver a escuchar la voz. Me gustaría saber de donde proviene.
—Ese es otro problema—comentó Frank—. Sabemos que lo que habita en la Cámara es una serpiente, pero, ¿cómo hace para movilizarse por el castillo? Hasta ahora nadie lo ha visto, y los que lo hicieron terminaron petrificados…—exhaló aire, contrariado— No lo entiendo.
—Ya lo comprenderemos, Frank—aseguró Alice, acariciando el brazo de su esposo—. Ten paciencia. Estoy segura de que no pasará mucho tiempo para que comprendamos todo.
Lily estaba segura de que Alice tenía razón sobre eso, pero, no sabía por qué, aquello no le daba un buen presentimiento.
La profesora McGonagall siguió narrando como los chicos llegaban al campo, pero eran recibidos con una noticia nada agradable.
— ¡¿Cómo que suspendieron el partido?! —Exclamó James perplejo— Pero… ¡La Copa! —Comenzó a hacer ademanes con las manos, desesperado— ¿Qué fue lo que sucedió?
Lily bufó, exasperada. En aquél momento el quidditch no era lo más importante, sino cuál era la razón de que el partido hubiera sido suspendido. ¿Qué habría sido tan grave…?
—No tengo la menor idea de qué fue lo que sucedió, Potter—contestó McGonagall, en un tono de voz que sugería que la respuesta era de lo más obvia— Si me deja seguir leyendo, le aseguro que nos enteraremos pronto.
Sin esperar réplica del joven mago, que en aquél momento continuaba con un gesto de consternación en el rostro, la mujer continuó leyendo, explicando como su "yo del futuro" les pedía a Harry, Ron y Lily que por favor fueran con ella, y sin más, los dirigió a la enfermería.
A Harry le dio un brinco el corazón. La profesora McGonagall abrió la puerta y entraron en la enfermería.
Oyeron como una muchacha Ravenclaw de quinto era atendida por la señora Pomfrey. Mientras que en la cama de al lado, junto a ella estaba..
— ¡Hermione! —gimió Ron.
Aquél simple nombre, causó que los presentes se desenfocaran un momento de la lectura.
— ¿Hermione? —Repitió Lily, pasmada en su asiento, con los ojos muy abiertos— ¡No… No puede ser!
—No puedo creerlo—susurró Molly, cubriéndose la boca con las manos— ¡Oh, por Merlín! ¡No puedo creer que haya sucedido!
—A los chicos esto les afectará mucho—comentó Remus con pesar—. Será muy difícil para ellos…—se imaginó lo que el sentiría si algo así le sucediera a sus amigos— Pero sé que ella se pondrá bien.
—Hace un rato leímos que las mandrágoras estarán listas dentro de pronto—les recordó Sirius, tratando de no mostrarse insensible, ya que lo que le había ocurrido a Hermione era horrible— Yo sé que Hermione estará bien dentro de poco.
—Las encontraron junto a la biblioteca —dijo la profesora McGonagall—. Supongo que no pueden explicarlo. Esto estaba en el suelo, junto a ellas...
Lily a penas ponía atención a lo que la profesora decía. Hermione… No podía creer que la hubieran petrificado. Sintió como sus ojos comenzaban a picarle, y se apresuró a frotárselos frenéticamente con las manos. No quería llorar. Levantó la cabeza para darse cuenta de que la profesora levantaba un espejo pequeño y redondo.
—¿Un espejo? —repitió Frank, fijándose en la mención del objeto por un segundo.
—Quizá sea solo una simple coincidencia—aventuró Marlene—. Dudo mucho que un espejo ayudara a alguien a sobrevivir en contra de una serpiente.
Continuaron escuchando como la profesora les mostraba el espejo a los muchachos, y ninguno de los tres lo reconocía.
Molly se sintió un poco mal, momentos después, cuando oyó que ya todos estaban en la sala común, y que Percy se encontraba decaído. Le hubiera gustado poder estar allí para levantarle el ánimo a su hijo.
—Percy está asustado —dijo—. Esa chica de Ravenclaw.., Penélope Clearwater..., es prefecta. Supongo que Percy creía que el monstruo no se atrevería a atacar a un prefecto.
**—**Dudo mucho que a la serpiente le interese si eres prefecto o no —comentó Arthur, sintiendo compasión por su hijo—. Aunque, ninguno de ustedes sufrirá ningún daño, teniendo en cuenta que son "sangre limpia" —frunció los labios al pronunciar esa expresión.
…Harry sólo escuchaba a medias. No parecía poder olvidar la imagen de Hermione, como esculpida en piedra.
Lily se sintió muy mal por sus hijos, y también por Ron. ¡Era algo tan estúpido que alguien inocente tuviera que pagar por los problemas de tolerancia que había tenido un tipo de hace miles de años! Suspiró. No podía esperar para que todo aquello terminara.
Lily se sentó en una esquina de la sala común. No tenía ni idea de qué hacer. En sus ojos aún veía a Hermione en la enfermería. Vio que Harry y Ron se acercaban a ella, y se ponían a conversar.
— ¿Qué vamos a hacer? —Oyó que le decía Ron a Harry al oído—. ¿Crees que sospechan de Hagrid?
—Yo jamás sospecharía de ti, Hagrid—aseguró Dumbledore de una manera serena—. Y sé que tú lo sabes—el semigigante asintió débilmente con la cabeza.
—Ninguno de los profesores sospecharía tampoco de ti, Hagrid—aseguró McGonagall, mirando con compasión al guardabosques—. Sabemos que no sería capaz de lastimar a nadie de manera intencional.
Gideon, que estaba cerca del semigigante, le dio unas cuantas palmaditas de apoyo en el brazo.
Todos sabían que esto estaba resultando difícil para Hagrid.
—Tenemos que ir a hablar con él —dijo Harry, decidido—. No creo que esta vez sea él, pero si fue el que lo liberó la última vez, también sabrá llegar hasta la Cámara de los Secretos, y algo es algo.
No tengo ni la menor idea de cómo abrirla, Harry —susurró Hagrid, tristemente— No lo sé ahora, ni lo supe cuando estaba en tercero.
La profesora McGonagall decidió que sería mejor seguir leyendo antes de que Hagrid se derrumbara, así que continuó, anunciando que, para que ninguno de los tres chicos fuera descubierto por algún profesor, usarían algo que no habían mencionado hace mucho: la capa de invisibilidad de James.
Al merodeador se le iluminó el rostro cuando escuchó eso. ¡Al fin, su hermosa capa sería usada!
—Me pregunto por qué tardaron tanto en usarla—comentó Sirius, sonriendo un poco— ¡Por, Merlín! Creo que tendremos que darles a nuestros queridos personajes del libro unas clases de cómo hacer bromas…
—¡De eso nada, Sirius! —le reprendió Lily, mientras ponía los ojos en blanco, recordando que al inicio de el capítulo anterior se había enojado con su esposo, y con él, por los "consejos" que les habían dado a Fred y George. ¡No quería ni imaginarse a ese par hablando con sus hijos y con los amigos de estos sobre bromas!
Más adelante, cuando escucharon como los tres niños se refugiaban en la capa para ir a buscar a Hagrid, todos adoptaron un semblante más serio.
Hagrid se sentía preocupado. Incluso pudo notar que su personalidad del libro también lo estaba, en el momento en el que Harry, Lily y Ron se encontraron con ella.
Todos habían estado esperando escuchar alguna conversación importante en aquél momento, pero ni siquiera habían comenzado con el tema de la Cámara, cuando fueron interrumpidos.
Oyeron como los tres niños corrían y se escondían en un armario. Alguien saludo a Hagrid, y todos se sintieron un poco más tranquilos en cuanto supieron quién era.
— ¿Para qué iría a ver a Hagrid a esas horas de la noche, profesor? —inquirió Remus, que aparentemente no estaba tan tranquilo como los demás.
— ¿Qué tienes? —quiso saber James, notando que su amigo estaba pensando en algo.
—Bueno, hasta ahora no hemos leído nada del ministro de Magia, y se supone que el capítulo es sobre el…—la comprensión relució en los rostros de los presentes, y los pensamientos de Remus se vieron confirmados un momento después: Después de Dumbledore, fue mencionado Cornelius Fudge.
—¡Es el jefe de mi padre! —musitó Ron—. ¡Cornelius Fudge, el ministro de Magia!
—Oh, espero que la visita de Fudge no sea para lo que me estoy imaginando—le susurró Alice a Frank, bastante nerviosa.
—Tranquila cariño—suspiró el hombre, acariciándole la mejía—. Sea lo que sea que ocurre, todo va a arreglarse—le sonrió, tratando de infundirle ánimos—, estoy seguro.
Harry dio un codazo a Ron para que se callara. Pero no le dio a él.
— ¡Esas eran mis costillas! —susurró Lily enojada, quedándose sin aliento por unos segundos.
Sirius no pudo evitar reírse, y su risa resultó completamente inoportuna y fuera de lugar. Todos voltearon a verlo, algo extrañados, pero finalmente, el joven se encogió de hombros y adquirió esa caracterísitca sonrisa suya.
Finalmente, todos acabaron inmersos en la conversación que se llevaba a cabo en el libro. Hagrid, había le había dicho ya al ministro que él era completamente inocente, y Dumbledore le había respaldado.
—Mira, Albus —dijo Fudge, incómodo—. Hagrid tiene antecedentes. El Ministerio tiene que hacer algo... El consejo escolar se ha puesto en contacto...
—¡Eso es indignante! —estalló Lily enojada—¿ Está diciendo que va a ir allí, a importunar a Hagrid sin tener ninguna prueba, únicamente porque tiene antecedentes? ¡Ni siquiera fue culpable de lo que se le acusó!
—Ya deberíamos de hacernos a la idea de que si el Ministerio actual no nos es de mucha ayuda, el de un futuro tampoco será un apoyo con quien se pueda razonar—comentó Sirius amargamente.
—Aun así, Cornelius, insisto en que echar a Hagrid no va a solucionar nada —dijo Dumbledore.
Hagrid se encogió en su asiento, nervioso. ¿Qué pasaría? ¿Lo echarían de Hogwarts? Ese había sido siempre su único hogar…
Sin embargo, Fudge simplemente daba excusas, y más excusas, lo cual hacía que los presentes se sintieran realmente indignados. ¡Qué valiente ministro de Magia estaba resultando!
Parecía que todo quedaría allí, simplemente con indignación por parte de los presentes, hasta que Fudge murmuró que "se llevaría a Hagrid, por un corto tiempo". En ese momento, fue cuando todos sintieron miedo. ¿A dónde se llevarían a Hagrid?
—¿No será a Azkaban? —dijo Hagrid con voz ronca.
—No pueden llevarme a Azkaban, ¿o si, profesor? —inquirió Hagrid con voz temblorosa, bastante nervioso.
—Me temo… que no sé en qué circunstancias nos encontramos en el futuro, Hagrid—respondió el profesor Dumbledore pausadamente— Pero puedes estar seguro de que haré lo que esté en mis manos para evitarlo o para conseguir que salgas de allí lo más rápido posible.
Pero antes de que alguien pudiera seguir criticando a Fudge por ser tan incompetente, en el libro apareció alguien que no mejoró en lo más mínimo el estado de ánimo de nadie.
— ¿Alguien podría explicarme, en el nombre del quidditch, y de las prendas más íntimas de Merlín, qué demonios está haciendo Lucius "Imbécil" Malfoy allí?
—No tengo ni idea, Canuto, pero podemos estar seguros de que no es para nada bueno…—respondió James, negando con la cabeza: Malfoy simplemente vería como complicar la situación.
La afirmación y el curso de los pensamientos de James no pudieron estar más alejados de la verdad.
—Es lamentable, Dumbledore —dijo el señor Malfoy, sacando un rollo de pergamino—, pero el consejo escolar ha pensado que es hora de que usted abandone. Aquí traigo una orden de cese, y aquí están las doce firmas. Me temo que este asunto se le ha escapado de las manos. ¿Cuántos ataques ha habido ya? Otros dos esta tarde, ¿no es cierto? A este ritmo, no quedarán en Hogwarts alumnos de familia muggle, y todos sabemos el gran perjuicio que ello supondría para el colegio.
—¡Es un…! ¡Arrgh! —Lily no encontraba las palabras para describirlo. ¡No podía creerlo! A ese hombre no le importaba en lo más mínimo la suerte de los hijos de muggles, y lo único que hacía era eliminar la única protección que tenían…
—¿Imbécil, idiota, estúpido, bastardo, maldito…?—sugirió Sirius, tratando de ayudar a Lily con los insultos que no había llegado a pronunciar.
—Profesor, si usted se va… las cosas empeoraran considerablemente—murmuró Remus preocupado, observando al hombre, que en aquél momento se encontraba en silencio, con expresión serena.
—¡No podemos permitirlo, Albus! —saltó McGonagall, consternada— El joven Lupin tiene razón, los ataques crecerán, y no podremos hacer mayor cosa para impedirlo…
—Tranquilízate, Minerva—pidió el hombre amablemente—. No puedo asegurar que no vaya a tener que irme, pero estoy seguro de que no será por mucho tiempo—sus ojos azules brillaron por un momento—. Ahora, por favor, les suplico que continuemos con la lectura.
—¡Puede quitar a Dumbledore! —chilló Hagrid—. ¡Lléveselo, y los alumnos de familia muggleno tendrán ni una oportunidad! ¡Y habrá más asesinatos!
Todos se estremecieron ante esa posibilidad. ¿Asesinatos? ¿Qué sucedería si asesinaban a alguien en Hogwarts?
—Sería terrible—susurró Lily para sí misma. De solo imaginar que eso sucediera, o que hubiera sucedido en la época en la que ella estudiaba, no podía evitar pensar que un acontecimiento así la hubiera marcado de por vida. No quería que a sus hijos les ocurriera algo así. Estaba pensando en eso, en el que sintió como alguien le pasaba un brazo por los hombros, se dio la vuelta y comprobó que era James. Sonrió al verlo. Se sentía muy reconfortada cuando él estaba cerca.
—Cálmate, Hagrid —le dijo bruscamente Dumbledore. Luego se dirigió a Malfoy—. Si el consejo escolar quiere mi renuncia, Lucius, me iré. —Hizo una pausa. —Sin embargo —hablaba muy claro y despacio—, sólo abandonaré de verdad el colegio cuando no me quede nadie fiel. Y Hogwarts siempre ayudará al que lo pida.
—Bonito discurso, señor—comentó Edgar, sonriéndole débilmente al anciano profesor—. Y lo será aún más si molesta a Lucius Malfoy.
Dumbledore le sonrió al joven, en respuesta.
…Durante un instante, Harry estuvo convencido de que Dumbledore les había guiñado un ojo, mirando hacia el rincón donde Ron y él estaban ocultos.
— ¿A cuántas personas habrá chantajeado Malfoy para que lo dejaran sacarlo del colegio? —Murmuró James con desprecio—. Porque ese cuento de que todos lo han pedido y bla-ba-bla, no se lo creería ni la madre de Sirius…
El aludido sonrió, encantado.
— ¿La madre de Sirius? —repitió Alice, sin comprender— Creo que no te entiendo…
—Es una larga y feliz historia—rió Sirius, recordando—, pero no es momento de contarla.
Aunque, a pesar de no ser momento para contarla, sí lo era para recordarla.
Querido James:
Espero que estés bien, Cornamenta, porque yo no lo estoy. Mi madre, la vieja loca, cada vez me desespera mil veces más. Esta vez se pasó tres horas regañándome porque le pinté el cabello de rosa a Regulus. Antes de que digas "Canuto, no podemos usar magia fuera del colegio" te diré que no usé magia. Simplemente salí unos minutos a y conseguí un poco de eso que las chicas muggles se echan en el cabello para teñirlo, (¿cómo es que se llama?). Bueno, la cuestión es que no le ha parado la boca dese entonces. ¡Ya no lo soporto! Para colmo, después, durante el almuerzo, se pasó hablando sobre por qué los muggles y los hijos de estos no sirven para nada…
Creo que voy a volverme loco si vuelvo a escucharla diciéndome que soy una vergüenza para su sangre… ¡Ayúdame!
Envíame unas ranas de chocolate,
Sirius.
P.D. También dile a tu madre que me prepare una tarta de melaza. Ah, y dado que te estoy pidiendo ayuda, me veo obligado a confesarte que fui yo el que hizo que las ranas de chocolate de Evans se transformaran en sapos de verdad.
Sirius había terminado de escribir aquella carta, deseoso de que James le respondiera cuento antes. ¡Y vaya que su deseo fue cumplido! Su amigo no se demoró ni dos días en responderle.
Finalmente, los dos habían armado un plan maestro para que Sirius pudiera escapar de aquella casa, y ese plan consistía, en que James visitara Grimmauld Place.
—¿Qué demonios le dijiste a tu madre para que me dejara entrar en tu casa? —había preguntado James, mientras le ayudaba a su amigo a meter todo apresuradamente en una maleta.
—Bueno Cornamenta, digamos que tuve que recurrir a medidas desesperadas…—admitió Sirius, sonriendo—. Verás, le dije que tu padre y tu madre se habían peleado porque tu padre estaba a favor de los muggles, y tu madre no—rodó los ojos, como si aquella idea fuera absurda—. Finalmente, la convencí de que tú habías salido huyendo de tu casa, ya que tampoco querías obedecer a tu padre en sus creencias de que los muggles son como nosotros—no pudo más, explotó en una sonora carcajada—. Así que, henos aquí. Ah, y también le dije que tenías un complejo de sensatez joven Eso quiere decir que eres mucho más razonable que tus padres**— sonrió con suficiencia— y fue algo inventado por mí.**
— ¿Te creyó? —inquirió James estupefacto, sentándose durante un momento— Eso es lo más… no-creíble que he escuchado en toda mi vida—prorrumpió en una carcajada como la que había soltado su amigo un minuto antes— ¡Buena esa, Canuto! ¡No puedo creer que te haya creído!
Finalmente, aquélla noche, esos dos jóvenes habían salido furtivamente de la casa, para que al día siguiente, Sirius Orion Black fuera eliminado del tapiz de la antiquísima y noble casa de los Black.
Mientras Sirius había estado recordando todo aquello, los sucesos del libro apenas si habían avanzado. Lo único de relevancia que había pasado, fue el último dialogo pronunciado por Hagrid, antes de que él, y los otros hombres que se encontraban en la cabaña salieran a la fría noche.
—Si alguien quisiera desentrañar este embrollo, lo único que tendría que hacer es seguir a las arañas. Ellas lo conducirían. Eso es todo lo que tengo que decir.
—¿Seguir a las arañas? —repitió Lily, sin comprender— ¿En qué los ayudarían las arañas?
—Aragog—explicó Hagrid, comprendiéndose a sí mismo.
—¿Tu acromántula mascota? —preguntó Remus, entendiendo todo de pronto—. ¡Lo que pretendes es que ella les cuente la verdad! ¿No es cierto? —el semigigante asintió con la cabeza—. Bueno, creo que podemos confiar en que eso funcione.
—Solo espero que sea rápido—suspiró Molly, recordando el terror que le tenía Ron a las arañas.
La puerta se cerró de un golpe y Ron se quitó la capa invisible.
—En menudo embrollo estamos metidos —dijo con voz ronca—. Sin Dumbledore. Podrían cerrar el colegio esta misma noche. Sin él, habrá un ataque cada día.
Aquella perspectiva era muy poco alentadora, pero lo único que no podían perder, era la esperanza de que todo se arreglara.
¡Volví! Pensé en saludarlos a todos con un "¡hola!" muy feliz, pero quise que por esta vez, fuera algo distinto. Después de semanas sin hacer una nota de autor, ¡aquí estoy de nuevo! No tienen la más remota idea de cuánto los extrañé a todos. Creo que ya se dieron cuenta, pero ¡todos los capítulos anteriores están completamente editados! :D Les recomiendo que los lean (sé que casi nadie lo hará) , ya que, aunque técnicamente siguen siendo los mismos capítulos que antes, los he cambiado un poco. E incluso, en algunos, he agregado pequeñas escenas. También me gustaría comentarles que, mientras reescribía el fic, me di cuenta de que hay varios errores, y cosas que quizá no quedaron muy claras, así que voy a explicarlas a continuación. También comentaré alguna que otra cosa.
—Desde el principio de la historia, y como ya se dieron cuenta, Alastor "Ojoloco" Moody estuvo incluido entre las personas que leían los libros. Bueno, en algunos de sus comentarios, yo escribía algo así como "—¿Qué? —preguntó Ojoloco ", pero esto es un error . Estuve leyendo mis libros, y me di cuenta de que a Moody nunca le dijeron "Ojoloco" hasta después de que Bellatrix y otros mortífagos hicieron que Frank y Alice Longbottom se volvieran locos, y eso ocurrió después de la muerte de los Potter. Por ende, (y ya lo he corregido), ahora cada vez que Ojoloco diga algo, lo llamaré únicamente " Moody ".
—Alice Longbottom y Lily Potter son amigas en esta historia, pero eso no ocurrió mientras estudiaban en Hogwarts, porque no estuvieron en el mismo año. Simplemente se hicieron amigas por medio de la Orden.
—Estamos muy cerca de comenzar el tercer libro (¡Aleluya!), y en él hacen aparición Sirius, y Remus. Solo por si acaso alguien se lo pregunta, toda la Orden tiene conocimiento de que Remus es un hombre-lobo, así que eso no será una sorpresa.
—No se dejen guiar por los "rumores" que corren en el libro sobre la existencia de Lily Ariana, la cual SÍ es hija de James y Lily. Lo que ocurrió con ella se revelará con el tiempo. Y sobre el embarazo de Lily (la madre), he de decir que ella, antes de la lectura, no tenía idea de si iba a tener un niño, una niña, o quintillizos, lo único que sabía era que si su bebé era un niño, le pondría "Harry James". Por eso se sorprendió cuando escuchó que también tenía una hija, y que nadie en el futuro sabía de ella. Si hay alguna duda sobre esto, ¡ánimo, pregunten! :D
—El collar que tiene Lily A., sí, ese que dice "Ariana" y puede abrirse, perteneció a la hermana de Dumbledore, (yo sé que esto ya lo sabíanxD), pero por el momento , no tiene una importancia trascendental para la historia, así que sólo lo mencionaré ocasionalmente. Ah, y Dumbledore se lo regaló a Lily por Navidad, y eso fue simplemente porque le nació hacerlo, aunque prefirió dejar el regalo en el anonimato.
—Hay algunas ocasiones en las que Sirius hace bromas sobre lo "obsesionado" que es James por el quidditch, y la enorme emoción que le pone e los entrenamientos, y esto quizá da a entender que Sirius estuvo en el equipo, pero eso no fue así .
—En el principio del la historia, Elphias Doge y Dedalus Diggle estaban incluídos en la lectura, pero como hacían muy pocas aportaciones decidí sacarlos. Ahora, si leen, notarán que ya no están más.
—Lily (madre) considera extremadamente confuso dirigirse a su hija como "Lily" por lo que desde este capítulo, ha decidido que se referirá a ella como "Ariana".
—De ahora en adelante, trataré de poner mucha menos perspectiva de Harry. Eso quiere decir que sus emociones, pensamientos y conclusiones serán escuchados desde otro punto de vista, que es el de las personas que leen en la sala.
—Habrá escenas reescritas, narradas desde el punto de vista de Lily A., en este capítulo podemos ver eso en la parte en la que los chicos entran en la memoria de Riddle por medio del diario. Fue algo así como mitad percepción de Lily, mitad percepción de los chicos de la sala.
—Los últimos dos puntos, son porque de verdad quiero evitar a toda costa caer en el citado excesivo, ya que si han leído las nuevas normas, comprobarán que eso es amonestado como si se tratara de un caso de plagio. Y eso es lo último que a mí me gustaría.
*—Las personalidades de los personajes, tanto de los libros, como de los que leen, no cambiarán en lo absoluto de lo que todos conocemos por medio del libro, esto a excepción de los que no tenemos muchas referencias, como Marlene McKinnon, o Gideon y Fabian Prewett. En el caso de Lily, bueno como Remus dijo una vez en uno de los capítulos anteriores:**" —A su forma de ser—explicó Remus—Es como una mezcla de Lily y James, pero en diferente sentido a como lo es Harry. Verás, por lo que hemos leído, podemos deducir que a Harry no le atrae la idea de meterse en problemas, a pesar de que frecuentemente está en ellos y sabe cómo manejarlos, eso es parte de su madre, sin duda, mientras que Lily, al parecer, es como James en ese aspecto, le gustan las bromas y la adrenalina…Pero por algún motivo, quizá influencia de Hermione, o genes de su madre, se siente algo culpable cuando desobedece las normas. Son muy parecidos y muy diferentes al mismo tiempo."*Esto quiere decir, que quizá Lily se comporte de manera "estilo Hermione" algunas veces, pero es porque no le queda de otra. En el fondo, la idea de bromear y hacer travesuras le atrae.
—En algunas partes de la historia, me he referido a James y a Sirius como animagos, algo así como "—¡No puedo creerlo, James! —exclamó el animago sonriente". Bueno, quiero aclarar que esto es simplemente una forma de referirme a los muchachos de vez en cuando, pero en la sala no se sabe que ellos pueden convertirse en animales. Se enterarán de esto hasta el tercer libro.
—¡Ya llegamos a los 200 favoritos! :D ¡No puedo creerlo! Créanme que me encantaría poder venir y regalarles a cada uno de ustedes una caja entera de Ranas de Chocolate, y además una Saeta de Fuego. ¡Gracias, mil gracias! ¡Los quiero a todos!
—Este punto es para*, verás, leí tu comentario en el capítulo pasado, pero no sé por qué Potterfics no me deja contestarlo u.u ¡Te prometo que en cuanto pueda lo responderé! ¡Muchísimas gracias por darme tu opinión!*
—Para complementar todo, me gustaría recomendarles un fic :D se llama "Sirius Black, y mi huída de Azkaban", de DanBlack. Es una historia muy buena contada desde el punto de vista de Sirius, a partir del tercer libro. ¡A mí me gusta mucho! Aquí les dejo el link: http://potterfics.com/historias/82694 :)
Bien, aquí terminamos con mi Gran Nota de Autor Aplausos. Lo siento si los aburrí, pero ¡compréndanme! Hace mucho que no me comunicaba con ustedes y demás quería dejar todo en claro. Si tienen alguna duda, como dije, por favor háganmela saber. Ah, y si encontraron algún otro error, también ;) Ahora, solo me queda pedirles que me dejen sus opiniones sobre el capítulo. Créanme que los he extrañado mucho, y sé que hay 200 hermosas personas atrás de un monitor que pueden darme su comentario. ¡Los espero!
Ahora sí, ¡Travesura Realizada! ¡Nos leemos pronto!