Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro · de

En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 30

Lily Ariana Riddle.

La esposa de Lord Voldemort.

Mortífaga.

Toda esa información apenas estaba siendo digerida…

Entonces, de pronto, Voldy tomó el rostro de la muchacha entre sus manos con suma delicadeza y, lentamente, se fundieron en un profundo beso, lleno de amor y de sentimientos…

— ¡¡¡Ah, maldición, maldición, maldición!!! ¡No!

— ¡Canuto, despierta!

—¡¡Maldición, basta, Pequeña, basta!! ¡¡No lo hagas!!

— ¡Sirius! ¡Abre los ojos!

—¡¡Aléjate de ella, maldito degenerado!!

— ¡Creo que no nos hará caso, Remus! —Exclamó James, exasperado— Tendremos que tirarle el agua de ese florero encima...

Esas fueron las palabras que hicieron que Sirius Black despertara de lo que había sido una horrible pesadilla. Se había sumido en aquél espeluznante sueño después de que el día anterior habían terminado de leer.

— ¡Aleja se florero de mí, Remus! —Exclamó Canuto, mientras se sentaba de golpe— ¿Y tú qué me ves, James?

— ¿Que, que te veo? —repitió el joven mago, con voz incrédula— ¡No sé qué demonios te pasa, Sirius! ¡Hace unos momentos estabas gritando como si de pronto Myrtle la Llorona hubiera conseguido encerrarte en sus aseos!

—Lo siento—se disculpó Sirius, tratando de mantener el ritmo de respiración normal—. Tuve una pesadilla…—miró a sus dos amigos por un segundo— que es mejor que no sepan.

Canuto hizo una mueca de solo imaginarse las caras que James y Remus pondrían si él les contaba su sueño…

—Bueno, sea lo que sea que hayas soñado, olvídalo por un momento—comenzó Remus—. Será mejor que te vistas. Comeremos algo y luego seguiremos leyendo el libro.

James, y Remus salieron de allí, para dejar que Sirius se alistara. Mucho más tarde, después de que todos hubieran desayunado y  tomado sus respectivos asientos, Frank tomó el libro, y leyó lo último que habían escuchado la tarde anterior.

—Tenía que volver a verlo y dejarle claro en qué condiciones ella se quedaría con la boca cerrada.—leyó, paral luego anunciar—: Ese fue el final del capítulo.

— ¿Dijo que va a ponerme condiciones para no delatarme? —repitió Sirius, como si no hubiese escuchado por primera vez.

— ¿Qué esperabas? —Rió Remus, mientras sacudía ligeramente la cabeza— Lily es hija de su padre, no podías haber pensado que dejaría de involucrarse…

—Bueno, en eso tienes razón—admitió Sirius, un tanto divertido, mientras una sonrisa se formaba en su rostro—. La chica sabe jugar…

—Me toca leer—suspiró Lily, mientras tomaba el libro de la mano de Frank—. El siguientecapítulo se llama: El boggart del armario ropero.— ¡Genial! —Exclamó James alegremente— ¡Veremos cómo enseñas, profesor Lunático!

Remus se sonrojó al escuchar esas palabras. ¡Por fin se enteraría cómo le iría en su trabajo como profesor!

Lo primero que contó el capítulo, fue que a la hora de desayunar, Lily tomaba algunos panes y bocadillos, los envolvía, y los metía en una mochila.

— ¿Qué vas a hacer con todo eso? —preguntó Harry, alzando las cejas.

—…No sé, me lo llevaré por si más tarde me da hambre—contestó Lily, mientras se encogía de hombros y le rogaba al cielo que esa excusa resultara creíble.

 — ¿No te parece que es mucha comida? —señaló Hermione, mientras examinaba de cerca lo que Lily hacía.

 —No, no creo—replicó ella bruscamente, nerviosa— ¡Ron come tres veces más que yo todos los días, a él nadie le dice nada!

—Creo que no será fácil que te cubra por mucho tiempo, amigo—comentó Edgar, dirigiéndose a Sirius—. Si sigue así de nerviosa, pronto se darán cuenta de que oculta algo.

—Yo creo que sí podrá disimula por algún tiempo—lo contradijo Marlene, confiada—. Solo necesita un poco de práctica.

—Estoy completamente de acuerdo con eso—terció James, ligeramente divertido—. Entre más tiempo pase, más podrá ocultarte, Canuto.

Finalmente, todos concordaran en que había buenas posibilidades de que Lily consiguiera mantener a Sirius escondido, decidieron seguir con la locura. Lo que leyeron a continuación, fue que Malfoy regresó a clases. Y la primera clase, fue de Snape.

—Magnifico—gruñó Sirius de manera sarcástica— ¿Qué mejor manera de comenzar un capítulo que con una clase de Quejicus?

Esta vez, nadie le reprochó a Sirius que se dirigiera así a Snape, por dos razones: la primera, fue que Severus trató de lo más amable a Malfoy, mientras obligaba a Harry y a Ron a hacer su trabajo, y la segunda fue que se estaba comportando de una manera inadecuada con Neville.

— ¡Si le tuviera un poco más de paciencia y se comportara más amable él lo haría muy bien! —exclamó Alice con indignación. ¡Le enfermaba que Snape se dirigiera de esa manera a su Neville!

Pero las exclamaciones contra Snape se detuvieron en cuanto escucharon lo que seguía en el libro.

—¡Eh, Harry! —dijo Seamus—. ¿Has oído? El Profetade esta mañana asegura que han visto a Si­rius Black.

En ese momento todos voltearon a ver a Sirius sin poder evitarlo. Mientras que Canuto pretendía que no había comprendido lo que había escuchado.

Lily soltó accidentalmente el material que estaba utilizando para su poción. Trató de disimular, pero aún así aguzó del oído para escuchar. ¿Habían visto a Black…?

Oyeron como Harry y Ron preguntaban detalles, y la respuesta fue que la había visto una muggle no muy lejos de allí.

«No muy lejos de aquí —pensó Lily nerviosa— ¡Por Dios! ¡Tiene que tener más cuidado!**»

—Lily tiene razón, Canuto—le dijo Remus—. Tienes que tener más cuidado.

Sirius se limitó a encogerse de hombros. ¿Qué podía responder? ¡El cielo sabía que él no tenía ni la menor idea de qué era lo que pasaba por su mente en un futuro!

— ¿Pensando en atrapar a Black tú solo, Potter?

Ese, fue Malfoy. Y, como cada vez que hacía algún comentario, consiguió molestar a las personas de la sala… únicamente, que esta vez nadie había entendido a qué se refería.

Lily alzó las cejas sin darse cuenta. ¿Qué estaba diciendo Malfoy? ¿Por qué Harry estaría pensando en atrapar a Black?

—Yo también me pregunto eso—comentó James en voz baja, mientras fruncía ligeramente el entrecejo.

Malfoy siguió hablando con Harry, y mencionó algo de "buscar venganza" y otro tipo de cosas… que sonaban realmente absurdas.

—No entiendo a qué se refiere con todo eso—exclamó Sirius, exasperado. ¿Por qué no podía comprender qué era lo que sucedía en ese libro?

Para alivio de Sirius, la clase de pociones terminó, y eso significaba que por fin escucharían la primera clase de Lunático.

Nadie pudo evitar sonreír cuando lo escucharon entrar a clase.

—Buenas tardes —dijo—. ¿Podrían, por favor; meter los libros en la mochila? La lección de hoy será práctica.

— ¡Como usted diga, profesor Lunático! ¡Ahora mismo, señor! ¡Nada me honraría más!

—Cállate, James—murmuró Remus, mientras miraba a su amigo dividido entre la exasperación y la diversión.

—No le hagas caso, Remus—rió Lily, negando con la cabeza— ¡James y Sirius son unos niños! Nunca dejarán de hacer chistes—le dedicó una sonrisa al licántropo—. Estoy segura de que serás un gran profesor.

—Gracias, Lily—contestó él, emocionado.

Sin embargo, la alegría de la primera clase se vio interrumpida en el momento en que, como Remus les había pedido, todos los alumnos llegaron a la sala de profesores.

—Snape—gruñó Sirius— ¡Siempre tiene que ser Snape!

Como era de esperarse, lo que hizo Snape fue meterse con Neville, frente a Remus.

— ¡No comprendo por qué ridiculiza así a mi hijo! —Saltó Frank, furioso— ¡No tiene ningún derecho a tratarlo así!

Sin embargo, antes de que todos los demás le dieran la razón a James, oyeron como el Remus del libro le decía a Severus que el planeaba pedirle a Neville que le ayudara para su clase.

—Supongo que intentas levantarle el ánimo…—comentó Sirius— Probablemente no funcionará, pero dicen que la intención es lo que…

—Gracias, Remus—interrumpió Alice, sonriéndole al hombre—. Es muy amable de tu parte que confíes en Neville.

—Eres un gran profesor—le apoyó Lily, sonriente.

—Pero, la clase no ha iniciado aún…

— ¡Cállate, James!

—Lo siento, Lily…

—Como decía, Remus—continuó la pelirroja embarazada—. Serás un gran profesor, y estas demostrándolo desde antes que tu clase comience. ¡Eso es fantástico!

Remus sonrió en respuesta a Alice y a Lily. No sabía que decirles, y estaba ansioso por que comenzara su clase.

Como ya todos habían imaginado, el tema principal de la clase, fue un boggart.

Remus hizo algunas preguntas, y la primera en responder, fue Hermione.

—No me sorprende—rió Sirius, animado.

Luego hizo otra pregunta, y pidió que la respondiera Harry. Y también lo hizo correctamente.

James y Lily sonrieron ante eso.

Y la última pregunta, fue para Lily. Fue una duda casi trivial, pero también estuvo bien respondida.

Y segundo después, empezaron con lo más interesante. Remus le preguntó a Neville qué era lo que más temía en el mundo, y su respuesta, le hizo saber a todos que además de ser una buena clase, sería muy informativa.

—El profesor Snape.

—No sé si eso es gracioso, o molesto—comentó Frank, mientras fruncía el entrecejo. No le gustaba que su hijo le temiera a Snape. No tenía por qué hacerlo.

—Bueno, después de todo, es razonable—acotó Sirius—. Quejicus tiene un aire de… ¿Cómo se llamaba ese monstruo de la película muggle que vimos en tu casa aquél día, Pelirroja?

Lily alzó las cejas.

— ¿Te refieres a Chucky ?

—¡Ese mismo!

—Es un muñeco diabólico, Sirius.

—De cualquier forma, se parecen.

Lo que ocurrió en el libro a continuación, hizo que James y Sirius se largaran a reír felizmente.

— ¡Snape…! ¡Vestido… vestido de tu madre! —Sirius señaló a Frank— ¡Es lo mejor que he escuchado en todo el día!

El joven Longbottom no pudo suprimir una sonrisa de suficiencia. Imaginarse a Snape vestido de mujer mayor exentica era realmente divertido.

James estaba riendo con tal emoción, que ni siquiera podía hablar. Simplemente se retorcía en su asiento y se carcajeaba escandalosamente.

Cuando finalmente, los dos muchachos dejaron de reír, escucharon como Remus les indicaba que tenían que cada uno se enfrentaría al boggart, y tendría que usar el hechizo que él les había enseñado para vencerle.

—Muy buen ejercicio—elogió la profesora McGonagall con aprobación, haciendo que Remus se sonrojara.

Harry meditó... ¿qué era lo que más le aterrorizaba en el mundo?

Lily escuchó con atención. Ella quería saber qué era lo que su hijo más temía.

Lo primero que le vino a la mente fue lord Voldemort, un Voldemort que hubiera recuperado su antigua fuerza.

Algunos se estremecieron ante esa perspectiva. Sería horrible que el mago más Tenebroso de aquél tiempo regresara. Sería… terrorífico. Posiblemente sería algo peor que lo que todos ellos estaban viviendo.

Pero antes de haber empezado a planear un posible contraataque contra un boggart-Voldemort, se le apareció una imagen ho­rrible: una mano viscosa, corrompida, que se escondía bajo una capa negra..., una respiración prolongada y ruidosa que salía de una boca oculta... luego un frío tan penetrante que le ahogaba...

—Dementores—susurró Lily, comprendiendo. Su hijo le temía a los dementores. No podía culparlo, eran criaturas horripilantes. Reprimió un suspiro. ¡Cómo le gustaría estar allí para reconfortar a su pequeño Harry!

Seguramente James debió notar que Lily no estaba de muy buen humor, porque le pasó un brazo por los hombros y le dedicó una pequeña sonrisa.

Oyeron como cada alumno se enfrentaba a su miedo, cada uno había tenido su turno, y había llegado el momento de Harry…

— ¡Aquí! —gritó el profesor Lupin de pronto, avanzando rápido.

¡Crac! Una esfera de un blanco plateado que flotaba en el aire, delante de Lupin.

— ¡Oye! —Protestó James— ¿Por qué no dejaste que Harry se enfrentara al boggart?

—Supongo que… bueno, quizá pensé que el temor más grande de Harry sería Voldemort—razonó Remus, con un gesto de disculpa—. La verdad es que no estoy muy seguro.

—Yo creo que esa es una buena razón—terció Alice—. Los demás alumnos se aterrorizarían si vieran a Voldemort apareciendo de la nada.

—¡Muy bien! —dijo el profesor Lupin—.Veamos... cinco puntos para Gryffin­dor por cada uno de los que se han enfrentado al boggart... Diez por Neville, porque lo hizo dos veces. Y cinco por Her­mione, Lily y otros cinco por Harry.

Todos miraron a Remus con una gran sonrisa. Su primera clase había sido todo un éxito. Además de que había sido algo realmente educativo, a diferencia de lo que había sucedido con la mayoría de antiguos profesores en esa asignatura.

—Pero yo no he intervenido —dijo Harry.

Lily le agradeció a su hermano que hiciera esa observación, porque ella tampoco había hecho nada.

Sin embargo, Remus le proporcionó a Harry una muy buena respuesta. Aunque el chico estaba algo angustiado con la idea de que el nuevo profesor no lo creyera capaz.

Remus sonrió con ternura imaginándose al hijo de sus amigos, y estuvo seguro de que el jamás creería que Harry no era capaz.

Finalmente, la clase terminó y los alumnos se fueron.

—Ha sido la mejor clase de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido. ¿No es verdad? —dijo Ron, emo­cionado.

—¡Completamente de acuerdo! —le apoyó Sirius contento de ver como a Remus se le iluminaba el rostro mientras escuchaba esas palabras.

—Tienes toda la razón—asintió Harry.

—El profesor Lunático: el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que Hogwarts ha tenido—declaró James con solemnidad, haciendo que Remus se sintiera aún más emocionado, si eso era posible.

—Parece un profesor muy bueno —dijo Hermione—. Pero me habría gustado haberme enfrentado al boggart yo también.

—Yo creo que eso es completamente posible.

— ¡No arruines el momento, Sirius! —le reprendió Lily— ¡No necesariamente tiene que ser eso!

—No seas tonto, Ron—intervino Lily, mientras ponía los ojos en blanco, aunque, en el fondo, ella sabía que existía la posibilidad de que ese fuera el boggart de su amiga.

Hermione miró a Lily con una sonrisa, para luego mirar a Ron con reproche y, como era de esperarse, comenzaron a discutir.

Lily notó que comenzaba a atardecer, aunque aún no estaba muy oscuro. Se había propuesto visitarlo a él aquella tarde, pero no estaba cienpor ciento segura…

—¡Convéncete, Pequeña! —le animó Sirius— ¡Seguramente estoy muy aburrido! Una visita me animará…

— ¿Lily? —Preguntó Harry con curiosidad— ¿A dónde vas?

La chica no se había dado cuenta de que había comenzado a caminar. Se dio la vuelta, incómoda y buscó rápidamente una excusa que resultara creíble…

—Que diga que tuvo un ataque de nauseas—sugirió James, pensando rápido.

—Eso no funcionará—le advirtió Remus—. No creo que le crean.

—Dejé… unos libros en el aula—dijo rápidamente—, vayan a la sala común, yo los alcanzo después.

—Bueno, es una buena excusa…—razonó Alice—. No creo que sospechen.

Hermione y Ron, que seguían discutiendo, no prestaron atención a esa respuesta, sin embargo, Harry le dedicó a su hermana una mirada llena de curiosidad.

—Me equivoqué—rectificó Alice—. Debí decir: no creo que Hermione y Ron sospechen.

—Harry es muy inteligente—dijo Lily, pensando—. No tardará en darse cuenta de que Ariana le esconde algo.

Lily siguió caminando hasta que los perdió de vista. Estaba comenzando a creer que Harry sospechaba de ella y eso la ponía realmente nerviosa. No era para menos. Después de todo, ella nunca le había ocultado nada a su hermano.

Siguió divagando sobre lo complicada que era su situación, cuando llegó frente al Sauce Boxeador, que mantenía sus ramas en constante movimiento.

—Realmente estás muy loca, Lily—se reclamó, sabiendo que solo alguien muy tonto volvería a entrar en aquél lugar sabiendo quién estaba allí.

Estuvo un buen rato frente al árbol, intentando saber cómo se las arreglaría para entrar sin terminar hecha polvo por los golpes que la planta podía proporcionarle.

En el momento en el que había decidido darse por vencida, cuando yase encaminaba de vuela al castillo, se sorprendió al notar que el perro negro que había visto la primera noche del curso estaba no muy lejos de ella, observándola.

—Apuesto a que estuviste allí todo el tiempo, y no dijiste nada solo para verla intentar entrar—acusó James a Sirius, con una sonrisa.

—No lo sé, Cornamenta—admitió Canuto, encogiéndose de hombros—… Pero es lo más probable.

Antes de que el animal saliera corriendo, como la otra vez, Lily se apresuró a acercarse a él.

—Por favor, no te vayas esta vez…—pidió, mientras se ponía a la altura del animal, y lo observaba detenidamente durante un segundo. Sonrió al reconocer sus ojos grises—. Hola—lo saludó, mientras el perro movía ligeramente la cola, haciendo que la muchacha riera entre dientes.

De pronto, el perro comenzó a caminar en dirección al árbol. No lo hacía con rapidez, como la última vez, sino que caminaba con toda naturalidad, para terminar deteniéndose frente a la enorme planta.

—No me digas que sabes cómo entrar…—dijo Lily, en tono de broma, sorprendiéndose en el momento en el que el perro le dejaba escuchar un ladrido— ¿Eso es un «si»?

—¡Sí!

—No te lo estaba preguntando a ti, Black—rió Lily diveritda.

—Técnicamente, Pelirroja, si me lo está preguntando a mí. Solo contesté su pregunta unos cuantos años antes de que ella la hiciera.

El perro soltó otro ladrido, y a continuación, entró de una forma muy extraña por debajo de las raíces del árbol, exactamente como lo había hecho aquella noche. Las ramas del Sauce Boxeador quedaron quietas, y tranquilas, mientras el perro volvía a salir.

—Interesante…—susurró Lily, viendo al animal con sorpresa— ¿Cómo lo hiciste?

El perro se movió de un lado a otro, aparentemente señalando el árbol.

Lily se acercó a él, y notó que había un extraño nudo en el tronco, extrañamente hundido frente al lugar en el que el enorme animal se encontraba.

— ¿Ese nudo hizo que el árbol se calmara? —inquirió Lily, con curiosidad, mientras se inclinaba para revisarlo— Increíble—admitió, dirigiéndose al perro, que la miraba con algo que parecía ser satisfacción, para luego entrar en el agujero que daba paso al túnel que se escondía de tras de aquél extraño árbol.

Lily no tardó en seguirlo, aún no muy convencida de que estuviera haciendo algo bueno y aún no estando segura si debería de enfadarse por el hecho de que el perro hubiera conseguido hacer en un minuto lo que ella llevaba un buen tiempointentando.

—Eres muy inteligente—comentó, mientras caminaba junto al gran animal—, supongo que élte habrá enseñado bien…( —¡Ya lo creo! —rió Sirius con ánimo.)—suspiró, meneando la cabeza, para luego cambiar de tema—. ¿Sabes? Yo debería estar enfadada contigo—. Aun en la oscuridad, el perro la miró interrogante— ¡Me dejaste sola cuando vine a buscarte! —Explicó Lily con reproche— ¡No sé dónde te metiste, pero me hubiera gustado que no hubieras desaparecido! No fue un gesto muy amable de tu parte, la verdad…

—Completamente de acuerdo con Lily, Sirius—afirmó James, negando con la cabeza como si su amigo hubiera hecho algo muy malo—. ¡Fuiste sumamente descortés!

Y entonces, antes de seguir, se dio cuenta de lo que estaba haciendo.

Estaba hablando con un perro. Esa realidad la golpeó con tanta fuerza que decidió quedarse un momento parada en donde estaba. ¿Había comenzado a volverse loca, o algo así? Eso sería de lo más razonable…

Lentamente, le vino a la cabeza el recuerdo de cuando ella le había dicho a Harry, en el Caldero Chorreante, que hablar consigo mismo era un síntoma claro de locura…

«Bueno—pensó Lily con ironía—, créeme que hablar contigo mismo, Harry, es mucho mejor que estar aquí quejándome de lo descortés que se portó el perro conmigo…»

—Creo que sí está volviéndose loca…—comentó Sirius seriamente.

—¡Está hablando contigo! —replicó Remus indignado— ¡Tú tienes la culpa!

Casi sin darse cuenta, siguió caminando, y claramente se dio cuenta de cómo el perro la miraba extrañado.

—Tuve un momento de reflexión—le explicó, sin saber por qué sentía que el animal podía comprenderla—. Creo que estoy volviéndome loca…—añadió, queriendo que su acompañante la entendiera mejor.

Finalmente, escucharon como Lily y Sirius llegaban al tramo de escaleras, y como ambos lo subían. Aparentemente, la escalera que se había roto bajo el peso de la muchacha seguía estando así, pero, afortunadamente, los dos seres que se encontraban en la Casa de los Gritos se percataron de ello.

Al final, entraron a la vieja y polvorienta habitación que contaba con la cama con dosel.

Lily se arrodilló en el suelo, para luego poner su mochila frente a ella. Comenzó a sacar los panes que había conseguido sacar del Gran comedor.

—Te recomiendo que te comas la mitad antes de que él venga—comentó, dirigiéndose al perro, que había desaparecido de su alcance vista. Sin embargo, Lily sabía que aún seguía allí, por el simple hecho de que sentía otra presencia en la habitación—. Puede que seas su mascota, pero creo que no tendrá en consideración eso a la hora de comenzar a comer…

—Te equivocas—dijo una voz divertida, que venía detrás de Lily—. Yo siempre comparto todo con él.

—Si a mi hija le da un infarto por tu culpa, te haré personalmente responsable, Black.

— ¡Lo siento mucho, Lily! —Se disculpó Sirius, tratando de no sonreír, sabiendo que si una sonrisa se formaba en su rostro, la pelirroja embarazada le enviaría una maldición o algo por el estilo.

Naturalmente, a la joven Potter aparentemente casi le dio un ataque. Oyeron como la chica daba un salto y miraba al Sirius del libro con horror.

— ¿Qué demonios te pasa, Black? —gritó Lily, indignada, respirando apresuradamente— ¿Pretendes matarme de un susto, o algo así?

A Lily le sorprendió, (e indignó aún más), ver que lo único que Black hacía era reírse de manera realmente descarada. Parecía estar pasando unmomento de pura diversión, como si de pronto un payaso muy bueno hubiera aparecido frente a él.

Sirius sonrió, imaginándose la escena. Bueno, al menos tenía asegurado de que habrían momentos de diversión después de salir de Azkaban.

—Sinceramente no le veo la gracia—masculló Lily, ofendida, más para sí misma que para él. Sin embargo, el hombre respondió.

—Perdona—se disculpó, dejando de reír, pero aun conservando una sonrisa sin la más mínima señal de arrepentimiento.

—No has cambiado nada, Sirius—comentó James, sorprendido—. Parece que sigues siendo el mismo de… ahora.

—Descuida—repuso Lily, encogiéndose de hombros, para luego mirarlo de manera cautelosa, y notar que únicamente estaban ellos dos en la habitación— ¿Dónde está el perro?

Para Lily no pasó inadvertido que era la segunda vez que pronunciaba esa pregunta. Y, por supuesto, le resultó una pregunta realmente estúpida, como la primera vez que la había formulado.

—Seguramente andará por allí…—respondió Black, sin darle mayor importancia al asunto.

—Ah—Lily no supo que otra cosa responder. Se limitó a recoger la comida que había llevado hasta allí, para colocarla sobre la vieja cama.

— ¿Por qué lo hiciste? —preguntó él, de pronto, sin preámbulos, cruzándose de brazos, claramente  esperando una respuesta.

Lily no volteó a verlo.

—No sé si lo sepas, pero comer ratas no es nada saludable, y es muy poco higiénico—respondió en voz baja, teniendo el ligero presentimiento de que no era eso lo que él quería saber. Finalmente, prefirió pensar que lo que él había querido saber era por qué había traído la comida.

—Creo que la pregunta debió ser: «¿Por qué te callaste y no le dijiste a nadie que yo estaba aquí?» —rectificó Black, aún esperando una respuesta. La curiosidad era casi palpable en su voz.

Sirius se comprendía perfectamente. No debía resultar fácil asimilar que la joven Potter le estuviera ayudando.

Lily soltó un pequeño suspiro antes de responder. Era de esperarse que él quisiera saber eso.

—Pudiste haberme matado—dijo al fin, queriendo explicarse bien—. Yo no tenía varita—prosiguió, sintiendo claramente como el pequeño trozo de madera en cuestión se encontraba en su bolsillo. Después de todo, no era tan inconsciente—, para ti pudo resultar completamente fácil acabar conmigo, nadie lo habría descubierto hasta un tiempo después…—levantó el rostro y lo miró directamente a los ojos— Pero no lo hiciste.

A Lily le pareció que Black no podía creer ni una sola palabra de lo que estaba oyendo.

— ¿Así que tengo que suponer que solo estás encubriéndome porque te sientes agradecida contigo? —inquirió, alzando las cejas.

—Es una actitud de su madre—comentó Remus—. Debiste haberlo imaginado…

—Así es—suspiró Lily, pensando que tenía que haber algo malo con su cabeza, para luego mirar a Black de manera perspicaz—. Pero eso no quiere decir que no vaya a pedirte nada a cambio.

James sonrió. Su hija estaba haciéndole honor a su apellido en ese momento.

A contra de todo pronóstico, él sonrió, e hizo un gesto de cabeza indicándole a Lily que continuara.

—Primero que nada—comenzó—, y si es verdad que no quieres matarme—Lily tuvo que hacer un esfuerzo por poner los ojos en blanco, aún incrédula—, entonces dime, ¿por qué viniste a Hogwarts después de escapar de Azkaban?

El lazó un suspiro al aire, y  miró a Lily con un gesto de disculpa.

—Tendrás que delatarme, Pequeña—dijo—, porque no tengo intenciones de contarte eso.

Lily lo miró enfadada. Así que ella sí tenía que callarse y no decirle a nadie que lo había visto, pero él no podía responderle una simple pregunta…

—Está bien—gruñó, mirándolo con reproche. No se rendiría tan fácil hasta sacarle un poco de información—. Entonces dime por qué te enviaron Azkaban, en primer lugar.

—Creo que al final del día terminarás trayendo a los dementores aquí…—comentó Black, dando a entender que tampoco respondería esa pregunta.

—¡Hubiera sido mejor que sí le contaras, Sirius! —le dijo James con reproche— ¡Estoy muriendo de curiosidad por saber cómo pasaron las cosas!

Canuto no hizo más que encogerse de hombros. A decir verdad, a él también le habría gustado que su otro yo le contara a la chica por qué había terminado en Azkaban.

—¿Quieres matarme de frustración? —inquirió Lily, abandonando toda precaución. No le importaba que Black fuera un prófugo, de todas maneras, el hombre conseguía exasperarla más de lo que lo hacía  la gente común ( —A todos nos ha pasado eso—comentó Lily con comprensión.), así que dejaría salir todo su enfado en él— ¡Lo único que te estoy pidiendo es que me digas qué haces aquí, y qué hiciste para terminar en prisión!  

¿Era acaso muy difícil que él le respondiera eso? ¡Bastaba con un mínimo esfuerzo de su parte!

—No, no quiero matarte de ningún modo—respondió él. Su tono de voz había cambiado. En aquél momento sonaba claramente contrariado y tenso— Y no voy a decirte nada, así que puedes ir preparando tu garganta para gritarle a todo el mundo que estoy aquí.

La actitud de Sirius en el libro era muy extraña y desconcertaba a muchos, especialmente, a él mismo.

¿Qué sería lo que había pasado para que él se mostrara tan cauteloso a la hora de responder esas preguntas?

—Sabes que no voy a hacerlo—le acusó Lily con resentimiento.

— ¿Y por qué no habrías de hacerlo? —la cuestionó él, más desconcertado que antes.

—Porque soy estúpida—gruñó, sin pensar, para luego darse cuenta de lo que estaba diciendo. ¡Maldición! Debía controlar sus pensamientos para no decirlos en voz alta…

—No eres estúpida—la contradijo él, y, por alguna extraña razón, a Lily le pareció que su tono de voz era sincero—. De hecho, has estado haciendo preguntas adecuadas… Que de cualquier modo no te voy a responder.

James suspiró, intrigado. ¡Cómo le hubiera gustado poder saber lo que su amigo estaba pensando en ese futuro tan extraño!

— ¿Puedo pedirte una cosa más? —preguntó Lily, aún sin darse por vencida. Había superado su enfado de una manera extrañamente rápida, pero aún no estaba tranquila.

Él asintió con la cabeza.

—Te prometo que no voy a decir absolutamente nada sobre ti…—comenzó Lily, hablando  bastante despacio— Si tú me prometes que no lastimarás a nadie. En especial, a mi hermano.

Sirius sonrió. Sabía que podía cumplir fácilmente esa promesa.

El hizo una pausa, y luego le sonrió.

 —Te prometo que no lastimaré a ningún alumno, a ningún maestro, ni  a tu hermano—declaró él. Aparentemente estaba escogiendo cuidadosamente sus palabras, como si temiera incluir a alguien que en definitiva si quería lastimar.

 Esa fue la primera vez, que Lily le dedicó una sonrisa a Sirius Black. Y los dos estaban perfectamente consientes de ello.

—Gracias—suspiró Lily, sintiéndose más tranquila—. Puedes estar seguro de que nadie aquí sabrá que te encontré aquí.

—Eso sí tengo suerte y no te descubren, Pequeña…—rió Sirius, tratando de animarse y de olvidar lo confuso que resultaba su futuro.

—Cuento con ello—sonrió él. Parecía mucho más relajado que hacía unos instantes.

Lily, que aún conservaba la pequeña sonrisa en el rostro, decidió que sería mejor irse. Se le había pasado el tiempo de una manera sorprendentemente rápida.

—Tengo que regresar—le informó a Black, mientras caminaba hacia la puerta—. Nos vemos.

Se peguntó si esa sería una buena forma de despedirse de él… Porque, después de todo, ella pensaba regresar, de eso estaba segura.

— ¡Espera! —la detuvo él, haciendo que la chica se quedara parada en las escaleras y se volteara a verlo—. Gracias por la comida.

Parecía realmente honesto en su agradecimiento.

—Está bien—repuso Lily, restándole importancia al asunto— Solo no olvides que la mitad es para el perro…

—Canuto—la interrumpió Black, y a Lily le pareció distinguir un poco de burla en sus palabras—. Se llama Canuto.

Oyeron como lo único que la joven Potter hacía era asentir con la cabeza, al no encontrar otra manera de cómo reaccionar.

Escucharon como Lily caminaba por el túnel, y, de pronto, se encontraba de nuevo con el travieso perro de Sirius.

—Honestamente, Canuto—rió James—, creo que para estar viviendo en la Casa de los Gritos no la estas pasando nada mal en ese momento…

— ¿Dónde te habías metido? —le reprendió Lily, observándolo con dureza— ¡Me dejaste sola de nuevo!

El perro ladró, y Lily interpretó el gesto como si el animal hubiera empezado a reírse en su propia cara.

—Bien dicen que las cosas, en este caso mascotas, se parecen mucho a sus dueños…—bufó Lily, mientras ponía los ojos en blanco. Luego notó que el perro la miraba interrogante— ¡Eres igualito a Black! —le explicó, haciendo gestos con las manos— ¡Incluso tienes los ojos parecidos a los de él!

El perro volvió a ladrar, y parecía, al igual que su amo, estar divirtiéndose por la exasperación de Lily.

Finalmente, escucharon como los dos llegaban al final del túnel, donde Lily estaba disponiéndose a salir.

Lo único que le pareció extraño a la muchacha, fue que el perro se quedó quieto unos metros antes de la salida.

— ¿Vas a quedarte aquí? —le preguntó Lily, mientras el animal movía hacia abajo la cabeza—Está bien…—la muchacha se acercó a él, y se inclinó a su altura—. Te recomiendo que te apresures a regresar, quizá Black te haya dejado algo de comer—le sonrió—. Nos vemos luego, Canuto.

Lo que siguió fue simple: Lily terminó de despedirse de Sirius, y luego salió del túnel. Simplemente estaba caminando, hasta que se encontró con alguien tan repentinamente que no pudo contener un grito de sorpresa.

— ¡Profesor Lupin! —exclamó Lily, pasmada. El maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras estaba frente a ella, y parecía muy sorprendido de encontrársela allí.

El encontrase a alguien sorpresivamente después de ir al Sauce Boxeador se estaba haciendo muy mala costumbre.

— ¿Lily? —Respondió él, desconcertado— ¿Estás bien…?

Lily le sonrió a Remus. Ella estaba segura de que el padrino de su hija se preocuparía tanto por ella como por Harry en ese futuro. Y aunque no podía leerle la mente, sabía que él siempre estaría allí para ellos.

—S-sí, estoy bien, señor—afirmó Lily, mirando con nerviosismo al profesor. Tenía que comenzar a buscar maneras de no encontrarse con nadie después de ver a Black… ¿Por qué tenía tanta mala suerte?

— ¿Y qué haces aquí sola? —preguntó el profesor Lupin. En su voz no había enfado, simplemente se podía distinguir curiosidad e incluso… preocupación—. No es seguro salir a los jardines después de clases… ¿Dónde está Harry?

—Lo… lo siento, profesor—se apresuró a decir Lily. Se estaba poniendo realmente muy nerviosa. Tenía el ligero presentimiento de que el profesor Lupin era una de esas personas que no se podían engañar con facilidad, así que sería mejor evitar que él le preguntara qué era lo que había estado haciendo—. Mi hermano está con Ron y Hermione, en la sala común…

Él sonrió, como si de pronto hubiera visto algo que Lily no era capaz de divisar.

—Será mejor que te apresures a ir con ellos, entonces—dijo Lupin después de un minuto—. Nos vemos en la siguiente clase, Lily.

—Adiós, profesor—respondió la muchacha en voz baja, para luego concentrarse en caminar y no parecer demasiado culpable al mismo tiempo.

Cuando estuvo a punto de llegar a las escaleras, se volteó, pero el profesor Lupin ya no estaba allí.

Suspiró. Encubrir a Black no sería una tarea fácil.

¡Capítulo Nuevo! :D ¿No aman esa sensación de nueva actualización? Porque a mí me encanta xD

Antes que nada, quiero decirles que espero que hayan pasado unas muy felices fiestas, de verdad. ¡Feliz comienzo del 2012!

Ahora, quiero disculparme con ustedes. Lamento mucho la tardanza, pero entiéndanme, mis deberes me mantienen ocupada.

Sé que había dicho que aquí estarían dos capítulos del libro original, pero no pude por esta razón: Esto que acaban de leer, ya lo tenía escrito hace unos cuatro días, pero cuando le estaba haciendo las últimas modificaciones, olvidé guardarlo y se borró. (Soy estúpida, lo sé). Por más que intenté recuperarlo, no sé que hice que no me funcionaba, así que tuve que volverlo a escribir. Espero que no haya perdido su esencia. Y, como tuve que reescribirlo, perdí el tiempo que tenía para escribir el otro capítulo T_T

Entrando ya en lo que leyeron: Como prometí, Canuto hizo una nueva aparición :) Espero que les haya agradado.

Estos últimos días he estado pensando mucho, y he comenzado a imaginarme la pareja Sirius/Ariana. Y hay muchas razones que hacen que me guste, entre ellas**que ya me he imaginado la cara de James cuando se entere xD se oye carcajada interminable No sé, siento que sería algo incluso más razonable que el romance de Stephenie Meyer, en Crepúsculo.

La verdad es que no sé por qué estoy diciendo eso aquí xD Solo quería comentarles esto, porque creo que mi mente se despeja más si lo escribo todo(?). Sin embargo, recuerden: esto es solo una idea, no tengo nada, nada claro aún.

Pero, independientemente de lo que yo decida, en este libro (el Prisionero) no hay romance. Ni enamoramientos. No sé, pero creo que aún no es tiempo.

Algo más: ¿Recuerdan el concurso Navideño? ¡Participé! Y adivinen qué. ¡Obtuve el puesto número 22! :D No entré en el Top 10, pero fue mi primer concurso, y estoy muy satisfecha con el resultado. Les dejo el link, por si quieren leerlo: http://www.potterfics.com/historias/94225

Lo último que diré, es que espero que me perdonen por mi broma del día de los inocentes xD No pude evitarlo, creo que Sirius, James, Fred y George se apoderaron de mi (?) Bueno, al menos puedo decir que sé que estarían orgullosos…

¿Un comentario? :)

¡Travesura Realizada!