Los chicos de enfrente — capítulo 28
Hola!! Tenía que actualizar el viernes, pero no tenía clase y empecé antes el finde, así que no estaba en casa y no pude hacerlo.
Pero bueno, aquí estoy con nuevo capítulo.
Solo deciros que en la otra página no es necesario ser usuario para comentar, por si quereis jugar. El link es:
http: // www. fanfiction. net/ s/7132508 /1/ bLos_b_bchicos _b_bde_b _bal_b_blado_b
(sin espacios) no sé si puedo poner aquí esta pag, así que apuntadla que la borraré.
Y mil gracias a:
(me has dado una idea, puede que la ponga al final)
(bienvenida, y buscaré un huequecito)
(es la c, te pondré también en la otra pag! Bss.)
(no es necesario ser usuario para comentar)
Draco Malfoy se encontraba en su mansión. Acababa de dejar a su madre sola, pues se había quedado dormida de nuevo, ya que al parecer lo había pasado mal durante la noche con varios desmayos más. Por lo menos sabía que Memé, su elfina, no la había dejado sola en toda la noche. Era a la única criatura de la casa a la que su madre le tenía algo de cariño.
Cogería algo de desayunar de la nevera y regresaría con su madre. La noche anterior ni siquiera había cenado y estaba algo mareado.
Esa mañana, después de que Theo se fuera, había decidido regresar a casa. Sabía que Hermione se pensaría en abrir algo que viniera de él después de lo que le hizo, así que comprobaría como se encontraba su madre y regresaría lo antes posible para ver si se encontraba más receptiva para escucharle y aceptar sus sinceras disculpas, pues sentía sinceramente el haberla tratado de esa forma.
Cogió un trozo de su tarta preferida, que los elfos sabían que debía haber siempre en la nevera, y subió a comérsela en el cuarto de su madre.
Narcisa despertó poco después, y llamó a su hijo, que leía un libro, sin verlo en realidad, pensando en otra forma de acercarse a Hermione si su plan actual no funcionaba. Solo sabía que si ella le amaba como Theo había escuchado, no descansaría hasta recuperarla.
-Draco… todavía sigues aquí, te dije que fueras a hablar con esa chica - le intentó reprender su madre - te dije que estoy bien.
-quiero estar un rato con mi madre - dijo el rubio sentándose en su cama y cogiendo su mano. El saber que no pasaría mucho tiempo hasta que la perdiera, le hacía no querer separarse de ella.
-cariño, odio verte así - le dijo su madre intentando apretar la mano del chico, pero sin apenas fuerzas para hacerlo - nunca había visto esa expresión en tu mirada, siempre tan fría, ahora es tan desoladora y triste… y es por esa chica. No quiero verte así antes de irme.
-no hables de eso, mamá.
En ese momento Memé se presentó en la habitación.
-ha llegado a la casa la señorita Hermione Granger, solicita hablar con el señor Draco Malfoy - dijo educadamente la elfina.
Draco se levantó como si tuviera un muelle en la cama y casi corrió a la puerta para acudir junto a su chica. El hecho de saber que ella estaba en su casa, que había ido por él, y que seguramente era para que hicieran las paces le producía una sensación indescriptible, su estómago le cosquilleaba y se sentía nervioso, notando que sus manos comenzaban a sudar y que el cuello de su camiseta de manga corta le apretaba.
-espera Draco - le llamó su madre. Draco se detuvo en la puerta - Memé, puedes guiarla al invernadero. Dile que Draco bajará enseguida.
El rubio miró asombrado a su madre.
-¿tu invernadero mamá? Pero… nunca has dejado a nadie entrar allí, ni siquiera a papá o a mí.
-lo sé… pero es un lugar precioso, es mi lugar preferido, y quiero que ella lo vea, le va a encantar, ya verás. - El chico seguía mirándola
- solo quiero ayudar desde aquí. Ahora ve a recuperarla y luego tráemela. - le pidió la rubia mujer.
Hermione esperaba nerviosa en una sala. Una elfina le había abierto y había ido a buscar a Draco. En unos minutos podría verle por fin. Parecía una sala de recepción. Cuando la gente de normal tenía un recibidor con una mesita para dejar las llaves, un perchero o un espejo como mucho, Draco Malfoy tenía una habitación mucho más grande que su dormitorio, con cómodos sillones, un espejo reluciente, bastantes flores y bonitos estampados por la pared. Desde luego se notaba el lujo por doquier, pero también el buen gusto.
Con un plopla criatura volvió a aparecer.
-sígame por favor, señorita Granger - la elfina le guió por habitaciones, salas, patios y pasillos a lo que parecía un gran invernadero en la parte de atrás de la casa, a Hermione le habría gustado poder hablarle a la criatura sobre sus derechos mientras cruzaban la casa de lado a lado, que no era poco, pero sus nervios le impedían poder tener todo su poder de persuasión con ella, así que lo dejó pasar por esa vez. - espere aquí, por favor, el señor Draco Malfoy enseguida la recibirá.
Memé le abrió la puerta para que pasara al interior de lo que parecía un enorme invernadero. No pudo evitar un chillido de asombro al ver el interior. Un maravilloso olor le inundó las fosas nasales. Conforme caminaba, miles de flores y plantas le hacían cosquillas en los brazos y las piernas, como si buscaran acariciarla. Cientos de colores llenaban el lugar, y miles de mariposas que dejaban un rastró mágico de polvo luminoso inundaban la estancia. Era el lugar más bonito en el que había estado nunca.
-es maravilloso ¿no es cierto?
Hermione se giró sobresaltada. Había olvidado incluso que estaba haciendo allí y que Draco pronto aparecería. Ahí lo tenía, delante de ella, a solo unos centímetros, y solo lo miraba como tonta.
-Draco… - consiguió articular.
-hermione… me alegro tanto de que estés aquí - dijo atreviéndose a cogerla de la mano, nervioso porque ella rechazara el contacto, respiró de nuevo cuando ella no lo hizo.
La chica fue incapaz de contestar más que con una débil sonrisa. Parecía una primera cita de una colegiala con un chico imponente de cursos superiores. No tenía idea de que hacer.
El rubio tiró de su mano y la guió a un banquito de piedra cercano rodeado de rosas y nomeolvides. Hermione se sentó y miró a Draco, que la miraba fijamente a los ojos disfrutando de tenerlos delante de nuevo. Ya nada estaba perdido. Todo estaba bien.
-perdóname, por favor - dijo sin soltar su mano - me comporté como un imbécil.
-sí que lo hiciste - dijo ella - me dolió mucho que me echaras de tu casa, y todo lo que dijiste.
-creo que estaba celoso - dijo él bajando la mirada - de Weasley. Tengo tanto miedo de que decidas volver con él.
Hermione buscó la mirada del chico, agachando un poco su cabeza.
-¿acaso no te dije que Ron ya no era de mi agrado? ¿No te dije que ese día estuve a punto de cometer un error? Te dije que me gustabas tú, y lo hice bajo la poción veritaserum. Debiste confiar en mí…
-lo sé. Me cuesta controlarme cuando se trata de ti. - reconoció levantado sus ojos plata para mirarla de nuevo. Siempre le había pasado, incluso en el colegio sentía la necesidad de insultarla con solo verla cerca - Hermione… cuando creí que te había perdido, me di cuenta de algo… - el chico alargó su mano libre hasta la cara de la chica, acariciando su mejilla - me di cuenta que no puedo vivir sin tocarte, sin tus ojos, sin verte todos los días, sin tus palabras, sin tu cariño… - ella puso su mano libre sobre la que él tenía en su cara y cerró los ojos disfrutando del contacto - sin tus manos y tus labios… - la castaña volvió a mirarle - no puedo imaginar que otra persona que no sea yo pueda llegar a tener todo eso.
-si sientes todo eso… ¿Por qué me pediste que me marchara?
-eso es simple. - dijo el rubio siguiendo con la mirada una mariposa que pasaba cerca, para no tener que mirarla a la cara, le costaba reconocer aquello, aunque ya se lo había dicho una vez. -Tenía mucho miedo de lo que me estabas haciendo. Solo quería alejarte para dejar de sentirme tan débil.
-¿todavía… te sientes así si estoy cerca? - dijo ella preocupada. El la miró y una agradable sonrisa apareció en su cara, que terminó de tranquilizar a la chica.
-he descubierto que el amor no es una debilidad, sino una fortaleza. Cuando te perdí me sentía capaz de hacer cualquier cosa para que me perdonarás. Juró que pensaba tirar tu puerta abajo, pero tienes una buena bruja por amiga…
Hermione rió por fin.
-yo también tuve mi parte de culpa, te dije cosas… horribles sin pensar en como tu te sentirías. Draco… no sé si esto que nos pasa está bien, sé que es muy extraño, solo sé que he descubierto que te necesito cerca de mí, y que voy a volver a arriesgarme y a poner mi integridad emocional de nuevo en peligro.
-¿estás dispuesta a perdonarme y a dejar que te enamore de nuevo? - preguntó el sonriendo.
-no tienes que hacerlo de nuevo Draco… - dijo ella atreviéndose a coger la cara del chico entre sus manos - ya estoy enamorada de ti… - se arriesgó a decir, sabiendo que él podría asustarse, pero también sabiendo que necesitaba saber que pensaba él sobre ellos.
El rubio sonrió. Una sonrisa radiante que Hermione jamás había visto cruzar ese rostro.
-te amo Hermione Granger.
Ella también sonrió feliz antes de recibir los anhelados labios del chico, que la besaron urgentemente, para volverse tiernos y delicados segundos después. Draco se separó para mirarla a los ojos, pero todavía con sus narices rozándose suavemente.
-siento todo lo que te he hecho pasar. - El chico acarició su hombro herido - te he hecho daño, físico y emocional. Voy a aprender a controlarme.
Ella miró la cicatriz que ahora él acariciaba.
-se ve horrenda. En un tiempo más podré taparla con algún hechizo. - no iba a negar que eso había sido culpa del chico, pues aunque era ella la que se había aparecido mal, él fue quien la puso tan nerviosa para no poder controlarse. - Más te vale controlarte señor Malfoy, porque jamás quiero volver a pasar por algo así - dijo entre divertida y sincera.
Él no sonrió, pues la situación por la que le hizo pasar no era algo que le hiciera especial gracia. Decidió cambiar a un tema que también le preocupaba: su madre.
-tengo que contarte algo sobre mi familia - ella puso mala cara, sabía que no le iba a gustar ese tema, pues aunque Draco ahora era alguien bueno, su familia era algo distinto - se que no te gusta el tema, pero es importante para mí contarte algo que todavía no me he atrevido a decir a nadie.
-claro, dime - contentó relajándose un poco, pues si era algo que a él le perturbaba, sería comprensiva en el tema.
-se que odias a mi padre. Yo también le odio, o le odiaba… - se pasó la mano por la cara frustrado - bueno, todavía no lo tengo claro del todo. El caso es que el día en que, bueno, que discutimos ¿recuerdas que mi madre nos encontró?
-seguro tuviste problemas. Me reconoció ¿verdad?
-sí que lo hizo, y me acusó de haber traído a casa a quien metió a Lucius en Azkaban - Draco la cogió de la mano - sin siquiera darme cuenta, te defendí a ti - la castaña sonrió - y ella enseguida comprendió que me pasaba, incluso antes de que yo lo hiciera.
-gracias - la castaña le apretó la mano - por defenderme - añadió.
-mi madre se derrumbó al recordar a mi padre - continuó él - y… me contó la historia del día en que él se unió a Voldemort - al decir su nombre, notó un pequeño pinchazo en su antebrazo, donde años atrás había estado dibujada la marca tenebrosa. Tembló al decir lo siguiente, y ella lo notó en su mano - él lo hizo por mí, porque yo viviera, que llegara a nacer, pues mi madre estaba embarazada.
-¿y no había otra opción? ¿No pudieron huir? - hermione se resistía a pensar en Lucius como un protector de su familia, obligado a unirse al señor tenebroso.
-la otra opción, era morir - ella bajó la mirada al pensar en que si se hubieran negado, ahora ella no tendría a ese chico delante. - después de estar con Voldemort, es cierto que cambió para mal, se hizo un verdadero mortífago, creyendo de verdad todo lo que Voldemort dijera. Sé que merece estar donde está, pero también es cierto que alguna vez él me quiso.
-¿Por qué me estas contando todo esto?
-bueno… a lo que quiero llegar es a que comprendas que un día, hace mucho tiempo, mi padre tuvo sentimientos. Sobre todo hacia mi madre - miró a la chica, intentando acostumbrarse a pensar que lo suyo era normal, que la quería, y que hasta su padre había llegado a tener ese tipo de sentimientos
- de jóvenes ellos… hicieron algo muy irresponsable…
Hermione solo escuchaba por respeto al chico del que se había enamorado, no le interesaba saber nada sobre los padres de este, ahora mismo querría estar disfrutando de su compañía haciendo cualquier otra cosa, pero la cara de preocupación de Draco le decía que era algo importante y debía escucharlo sinceramente. Se esforzó por hacerlo.
-¿Qué hicieron, Draco?
-se trata de un hechizo muy antiguo, que no aparece en ningún libro, pero que desgraciadamente mi padre conocía. Se llama en cuerpo y alma - Draco pensó en el hechizo y se dijo que su padre había sido muy estúpido. Él jamás haría ese tipo de hechizo con Hermione, si a él le pasaba algo, no podría soportar el saber que también a ella le pasaría, querría que ella siguiera viviendo feliz aunque él no estuviera. Aunque si a Hermione le pasara algo, definitivamente se iría con ella. El rubio perdió el hilo de los que estaba diciendo, ya que los ojos de la chica mirándolo fijamente, esperando que continuara, lo habían capturado. Se acercó un poco a su cara, hasta que notó su aliento en su boca. La tenía, ella estaba con él y, aunque sonara al antiguo Draco, era de él. Le acarició el pelo y no atrapó sus labios hasta que ella se rindió cerrando los ojos. El simple gesto de rozar su piel le hacía sentir en las subes, algo que jamás le había pasado.
Hermione jamás le habría interrumpido en ese momento, pues le encantaba sentir las mariposas de su estómago mientras él la besaba y le acariciaba como jamás Draco Malfoy había hecho, y ella lo sabía. Se sentía única y especial junto a él. Pero también sentía curiosidad. Al fin y al cabo ella seguía siendo Hermione, la que necesitaba saber de cualquier cosa, aprenderlo todo, y el hecho de que hubiera nombrado un hechizo que ella no conocía la molestaba y la intrigaba a partes iguales. Se separó de él delicadamente, y apoyando su frente en la del rubio, le instó a continuar.
-¿en qué consiste ese hechizo? - Draco volvió a la realidad, de la que se había ido sin darse cuenta. Se sintió tonto. Sus emociones jamás le habían distraído de una conversación.
-como dice el nombre, se trata de unirse en cuerpo y alma. Mis padres se unieron de tal forma que todo lo que le pase a uno, le pasará al otro.
Hermione comprendió al instante.
-por eso tu madre está enferma ¿verdad?
-mi padre ya no aguanta la presencia de los dementores, y los desmayos los sufre también Narcisa. Pero… hay algo más.
La mirada del chico la asustó, supo que era algo serio y que le preocupaba enormemente. Le abrazó para darle fuerzas, y Draco, para nada acostumbrado a semejantes muestras de afecto y de cariño, solo le rodeo la cintura cerrando los ojos.
-¿qué más hay?
-mi padre… - si en este momento Draco no hubiera parado para serenarse unos segundos, se le habría quebrado la voz, pero no lo hizo - va a recibir el beso del dementor…
Mientras… dos chicas y un chico regresaban a casa. Pensaban que su amiga ya habría tenido bastante tiempo para pensar y serenarse un poco, y si no era así, más valía estar a su lado.
Ginny abrió la puerta de casa con las llaves, haciendo más ruido del normal, para que Hermione supiera que ya estaban en casa. Luna y Theo le siguieron al interior.
-Hermione, hemos vuelto - dijo dirigiéndose hacia la habitación de la castaña, imaginando que allí estaría. Todos hicieron silencio aguardando la respuesta y cuando no lo hizo sus dos amiga fueron a buscarla y Theo se llevó la mano al pelo preocupado, pues seguramente había leído la nota que ÉL le había dado. Cuando las chicas se enteraran, por lo menos una querría matarle.
-no está… - dijo Luna volviendo, y miró suspicaz a su novio.
-¿a no? - intentó disimular este.
Ginny se temió que Draco hubiera conseguido interceptarla de alguna forma para Merlín sabe que, así que decidió ir a preguntarle a él directamente. Volvió a abrir la puerta y llamó a la puerta de enfrente.
-Theo - dijo Luna entre molesta y divertida - ¿puedo saber que has hecho?
El chico se lo contó, pero lo hizo en la habitación de la rubia y con la puerta cerrada para que su compañera no pudiera matarlo cuando se enterara de todo.
Blaise le abrió la puerta a la insistente pelirroja. El moreno llevaba solo un pantalón corto, pues tenía demasiado calor, y tenía la tele encendida, señal de que la había estado viendo segundo antes.
-hola - dijo serio. En otro momento se habría sentido esperanzado de que ella estuviera allí, pero sabía sus motivos.
Ginny se sintió algo cohibida al encontrarse con él, algo que nunca le había pasado, ella no era cortada. Aún así, lo disimuló bien.
-¿Dónde está Malfoy? - dijo entrando a su casa sin permiso. El moreno cerró la puerta mientras ella revisaba la estancia.
-en su casa - contestó este sinceramente.
-y ¿Dónde está hermione? - el chico suspiró.
-en su casa…
-¿Qué? - la chica caminó de nuevo hacia la puerta, pero una mano morena sujetó la suya, haciéndola parar, y no porque él le hubiera impedido seguir caminando por el tirón. El simple contacto la hizo quedarse estática. Hacía mucho que él no la tocaba, o por lo menos le había parecido una eternidad.
-¿Por qué no te ocupas de tus propios problemas?
Ginny se giró para enfrentarle, todavía con la mano de él sujetando la suya.
-yo no tengo problemas… - dijo fríamente.
El chico rió amargamente.
-me alegro de que no me consideres un problema.
La pelirroja tiró de su mano para recuperarla. Blaise la miró dolido y ella se sintió mal al tener esa mirada encima. Bajó la mirada suspirando.
-¿por qué no podemos estar como antes?
-te refieres a cuando todavía no sabías que te quería.
La pelirroja se sintió molesta ante sus palabras, por lo que no subió su mirada al contestar.
-cuando éramos amigos y lo pasábamos bien sin preocuparnos por nada.
-¿te refieres a cuando nos besábamos por divertirnos? ¿acaso habrías preferido que acabara en tu cama, para que cuando me marchara acabaras llorando entre las sábanas?
La chica le miró por fin, sorprendida.
-como sabes…
-no puedo evitar querer más, Ginny. Te quiero para mí - el chico no quería seguir escuchándola y entrar en una nueva discusión - hasta que te des cuenta… - el chico abrió la puerta, invitándola a salir.
La pequeña de los Weasley se sintió ofendida de que él la echara de su casa, cuando ella lo había hecho en más de una ocasión al contrario. Estaba probando su propia medicina, estaba probando la frialdad con que ella trataba al mundo masculino.
Entró en su casa dando un portazo, Luna salió a contarle que había pasado, pero solo alcanzó a ver el portazo de la puerta de la pelirroja.
Theo, que se había rezagado, temiendo por su vida, salió tras ella.
-será mejor que cada cosa, siga su curso - sentenció suavemente la rubia.
¿Qué pasará en el siguiente capítulo? ¿Cuál será la primera reacción de Hermione cuando Draco le diga que su madre quiere hablar con ella? querrá huir y pensará que Draco ha montado todo eso para que su madre pueda matarla tranquilamente, lo hará encantada, todo por ver feliz al rubio, aceptará hablar con ella solo con un hechizo protector de por medio, ya veremos…
Si os dais cuenta, de mi comentario podéis comentar bastante sin saltarnos las normas, ya que… solo es un comentario mío.
Besitos!!