Los chicos de enfrente — capítulo 40
A ver, una aclaración. Tanto Luna como Hermione se tomaron la poción anticonceptiva a tiempo, no seáis mal pensadas, que enseguida veis embarazos donde no los hay jeje.
Ah, y sí. Theo también era virgen, ya sabéis que nunca se le dieron demasiado bien las chicas, y con su ex prometida nunca pasaron de algunos besos inocentes y siempre por presión, Theo es un chico que debe estar enamorado (por lo menos en mi historia).
Y ahora… veamos quienes están atentas a la historia y pasaron mi pequeño examen.
Y como siempre, mil gracias a:
ahora a leer!
Había pasado ya más de un mes desde que Ginny había aparecido trayendo a Blaise de vuelta con ella. Todo era perfecto entre los seis, se llevaban bien y se divertían estando juntos.
Desde entonces, solo habían tenido un pequeño altercado con Harry, cuando un día fue a recoger a Ginny al ministerio y esta salía con Blaise cogido de la mano.
"-¿qué está pasando Ginny? - preguntó el de la cicatriz mirando a Blaise y sus manos entrelazadas - ¿Qué significa esto?
-bueno… me he enamorado - le contestó Ginny mirando a su novio y sonriéndole feliz.
-pero, hace tres días estabas conmigo… - dijo Harry haciendo que Blaise apretara la mandíbula enfadado - ¡estas enamorada de mi! - gritó Harry comenzando a montar un escándalo. Ginny se puso seria, pero no le contestó, ya que Blaise lo hizo por ella.
-estas molestando a mi chica, así que será mejor que te largues si no quieres que te haga otra bonita cicatriz en la cara. - le dijo tranquilamente pero amenazante.
Harry apretó los puños furioso y miró de nuevo a Ginny.
-¡todas acabareis arrepentidas de juntaros con asquerosos mortífagos!"
Por suerte las cosas no habían pasado a mayores.
Luna había llevado a Theo a conocer a su padre. Él hombre había estado maravillado con el chico en todo momento, pues Luna le había contado muchas cosas sobre él durante los días de trabajo.
"nunca había tenido a nadie tan importante en mi casa… aparte de Harry Potter" comentó el hombre ese día.
"yo no soy nadie, señor" le había contestado Theo
La cosa fue muy bien y desde entonces le habían visitado un par de veces más, aunque Theo insistía en no ir a la hora del té.
Ese sábado había salido el sol, aunque comenzaba a hacer frío y el viento soplaba. Draco y Hermione caminaban por un pueblecito cercano, era de magos. La castaña no sabía dónde estaban ni que hacía allí, pues Draco le había dicho que le tenía una sorpresa.
Aunque caminaba con ella como normalmente, cogiéndola de la cintura con una mano, Hermione podía notarlo nervioso y no entendía la razón. ¿Acaso le preocupaba que no le gustara su sorpresa?
-Hermione… - dijo de repente mientras caminaban - se que no te gusta que te compre nada ni que te haga regalos así porque sí, pero… este regalo, lo disfrutaremos ambos, si tu quieres, claro…
-¿de qué se trata?
Draco caminó un poco más y se detuvo delante de una bonita casa, rodeada de una valla blanca que les llegaba a la altura de la cintura. Sacó un juego de llaves y se lo entregó a Hermione.
-¿Por qué no entras y la ves? - dijo Draco señalando la casa que tenían enfrente.
Hermione miraba a Draco a los ojos sin reaccionar, no podía creer que estaba pasando. Draco le daba las llaves de una casa para que ella entrara. Tomó las llaves intentando relajarse y no adelantar acontecimientos. Puede que simplemente sea otra de las casas de Draco y su sorpresa estaba en el interior. Aunque para nada parecía una casa al estilo de la familia Malfoy. Era demasiado pequeña para serlo.
Hermione abrió la puertecita de la valla con una de las llaves sin decir nada y camino por el jardín. Era un amplio jardín todo verde y de hierba recién plantada, con algunas flores silvestres creciendo sin consentimiento. En uno de los laterales de la casa, había una especie de huerto pequeño vallado aparte y con la tierra recién arada, perfecto para plantar. Delante de la casa, a la derecha había una pequeña piscina de agua limpia y tranquila con algunas tumbonas alrededor.
Hermione recordó, mientras recorría con la boca abierta ese precioso jardín, algo que ella dijo mucho tiempo atrás, cuando acompañó a Draco a ver casas:
*"*Necesitaríamos una casa más modesta, algo más pequeña para que fuera más fácil de llevar, ya que por supuesto no tendríamos elfos. Aunque con un jardín grande, para que jugaran nuestros hijos y disfrutáramos nosotros, me encantaría tener mi propio espacio verde, y plantar miles de flores. (…) no estaría mal que tuviera una piscina… aunque por supuesto se podría pasar sin ella, pero nuestros hijos disfrutarían tanto, podrían invitar a sus amigos…"
Miró a Draco, que la seguía de cerca sonriendo. No podía creer que hubiera recreado el jardín que ella había imaginado. Le miró de frente pero, por mucho que su boca se movía no emitía ningún sonido.
-Hermione - dijo él, ahora más tranquilo, acariciando su mejilla - entra en la casa - le pidió.
Hermione utilizó la otra llave para abrir la bonita puerta blanca. Cuando la atravesó encontró un pequeño recibidor que daba paso a un amplio y luminoso salón en la derecha, con grandes ventanales, todo estaba vacío, pero la chica podía imaginarse perfectamente que iría en cada lugar. Había una bonita chimenea de leña al fondo. Al otro lado del recibidor, y a través de una puerta, había una cocina, no muy grande, pero espaciosa, con una puerta que seguramente daba al jardín. Debajo de las escaleras había un amplio cuarto de baño.
Sin perder detalle de lo que veía a su alrededor subió las escaleras que llevaban al piso superior. Frente a estas había un gran portón doble, y pegado a las escaleras había un largo pasillo con varias puertas más cerradas. Decidió aventurarse primero al portón de enfrente, las abrió y retrocedió de nuevo tapándose la boca, chocando con Draco a su espalda. Se dio la vuelta sobresaltada.
-¿te gusta?
- preguntó el chico.
Hermione volvió a darse la vuelta y caminó al interior de la sala. No era una habitación muy grande, pero no podía verse ni un solo trozo de pared, pues miles de libros la envolvían.
-es maravilloso…
- susurró Hermione, por fin.
Draco la invitó a pasar a través del pasillo y Hermione lo hizo, abriendo la primera de las puertas, enfrentada con la barandilla de la escalera. Era bastante grande, estaba toda vacía y en el fondo había un gran ventanal que daba a la parte de atrás de la casa. Continuó por el pasillo y encontró dos habitaciones enfrentadas. Abrió una de ellas. Era de las mismas dimensiones que la anterior, solo que esta en lugar de un ventanal tenía un pequeño balcón por donde entraba el sol en esos momentos y otra puerta que daba a un pequeño baño. La habitación de enfrente era idéntica.
-estas dos - explicó Draco señalando las puertas enfrentadas - son las habitaciones de los niños, que mientras podremos utilizar como habitación de invitados para cuando vengan los chicos. La de antes sería la sala de estudio y juego - dijo señalando la anterior - y esta… - caminó hasta la habitación que había al fondo del pasillo - es nuestra habitación.
La habitación era bastante más grande que las otras, tenía una ventana al fondo, a un lado una puerta que daba a un baño algo más grande que los anteriores, y al otro lado, una espaciosa terraza que daba al jardín principal.
-y este - continuó Draco abriendo una puerta que había también en el pasillo, junto a la habitación - será mi despacho…
Era una habitación acogedora, y muy luminosa también. Toda desamueblada, por supuesto.
Hermione volvió a recordar aquel lejano día y volvió a oír sus propias palabras, que ahora podía ver hechas realidad:
"- (…) necesitaríamos tres habitaciones, pues una sería la habitación de estudio de los niños, también la de juegos claro, no tendrán que ser como yo y estar todo el día entre libros, también podrán divertirse
-también necesitaremos una biblioteca.
-bueno, una sala con algunos libros estaría bien - dijo Hermione soñadora.
-yo necesitaría un estudio para trabajar, así podría cuidar de los niños mientras tú vas al ministerio.
-escuché que las mujeres de los hombres ricos no trabajan…
-se que tu jamás dejarías tu trabajo, Hermione, no caeré en tu trampa "
-Draco… - consiguió articular por fin Hermione - ¿qué significa todo esto?
-te estoy pidiendo que nos vayamos a vivir juntos, Hermione - dijo Draco cogiéndole las manos. Notó que le temblaban.
-has recreado la casa de mis sueños… - murmuró notando que su emoción quería salir en forma de lágrimas de felicidad.
-y eso no es todo… - Draco estaba serio, pues aunque no lo aparentara, estaba nervioso. La soltó para meter su mano en el bolsillo del pantalón y sacar una cajita pequeña forrada en terciopelo azul marino - quiero que te cases conmigo - le dijo abriendo la cajita y dejando ver un precioso anillo de oro blanco con diamantes engarzados en él. Parecía muy sencillo, pero la chica sabía que sería carísimo.
Hermione se llevó la mano a la boca para tapar el temblor de su labio y la otra a su pecho, pues su corazón latía desbocado. Lo que no pudo ocultar fueron las lágrimas que comenzaron a caer de sus ojos.
-no ahora por supuesto - continuó Draco preocupado al verla llorar - sé que es pronto, solo quiero… que seas mi prometida, no digo que… - pero se calló cuando la castaña se abalanzó sobre él rodeando su cuello, y haciendo caer a ambos al suelo.
-claro que si, Draco - murmuró ella entre sollozos y escondiendo su cara en el blanco cuello de él, sin importarle que ambos estuvieran en el suelo - quiero vivir contigo y… - Hermione se separó y se arrodillo en el suelo frente a él, extendiendo su mano - y quiero casarme contigo.
Draco sonrió feliz, sacando el anillo de su estuche, para ponerlo con manos temblorosas, enel dedo de Hermione, sellando así un silencioso pacto de amor y compromiso.
-nunca pensé que pediría la mano de alguien tirado en el suelo de un pasillo… - comentó Draco
- ha sido divertido.
Hermione se lanzó de nuevo a sus brazos riendo, completamente feliz
Pasearon un rato más por la casa cogidos de la mano, imaginando que pondrían en cada lugar.
-tenemos que comenzar a comprar los muebles, así nos mudaremos lo antes posible. Estoy desenado estar contigo a solas… - le decía Draco.
-pero los muebles los compraremos a medias - dijo Hermione.
-de eso nada, este es mi regalo y van incluidos los muebles. El dinero es cosa mía.
-pero…
-pero nada, Hermione - dijo Draco serio. La castaña se resignó y cambió de tema.
-no sé cómo voy a decirle a las chicas que me voy de casa, ahora les será más complicado pagar el alquiler… - decía la castaña, culpable.
-no creo que Theo y Blaise tarden mucho en sacarlas de allí… - comentó el chico.
-¿Cómo? - dijo Hermione sonriendo - ¿acaso sabes algo?
-claro que no, no sé nada - dijo con cara de saber bastantes cosas.
-vamos… dímelo ¿Qué sabes? - insistió ella cogiéndole del brazo mientras paseaban por el jardín.
-tu mejor preocúpate de cómo les contarás que pronto serás la señora Malfoy…
-por Merlín, es cierto. ¿Cómo les diré que me caso? - se preguntó mirando su anillo, era precioso. - ¿y a mis padres?
-eso ya es asunto tuyo…
-¿es que no me ayudarás?
-no - dijo él sin más, quitándole importancia.
-¡Draco! - le riñó ella en broma, pues sabía que solo jugaba.
Y siguieron discutiendo, riendo y charlando hasta que comenzó a anochecer y decidieron volver a casa.
Se aparecieron en casa de los chicos. Blaise hacía la cena en ese momento y Theo salía del baño.
-bueno, allá voy… - dijo Hermione más para sí misma que para los demás - ¡hasta mañana! - se despidió saliendo de la casa, olvidando incluso despedirse de su novio por los nervios.
En cuanto cerró la puerta, los otros dos rodearon a Draco.
-¿y? - preguntó Blaise con emoción contenida.
-¿Cómo fue?
- preguntó Theo.
-aceptó - soltó Draco, respirando por fin aliviado.
-¡si! - gritaron los otros dos, haciendo gestos de victoria alrededor de su amigo
Cuando Hermione abrió la puerta de su casa, justo Ginny le reñía a Luna.
-si comes eso ahora, no cenarás Luna. ¡Haré la cena enseguida!
-tengo hambre… - le respondió Luna - hola Hermione ¿Qué tal fue la sorpresa?
-si - se interesó Ginny - ¿de qué se trataba?
-pues… fue una gran sorpresa - reconoció Hermione - ¿Por qué mejor no nos sentamos?
Luna se dejó caer al suelo, justo donde estaba. Le encantaba tirarse en cualquier lugar. Sus amigas la imitaron resignadas a no sentarse en el sofá como la gente normal.
-Draco mandó construir la casa de mis sueños - les contó Hermione sin poder evitar la sonrisa que se formaba en su cara - me pidió que viviéramos juntos.
Luna y Ginny soltaron un gran chillido de emoción y se abalanzaron sobre Hermione dándole la enhorabuena.
En el piso de enfrente, alguien comentó al escuchar los gritos "ya les ha contado…"
-pero eso es genial, Hermione - dijo Ginny.
-si… pero que pasa con nuestro pisito ¿y la mesa? - dijo Luna preocupada.
-no te preocupes por eso ahora Luna, no será de inmediato - le explicó Hermione - aunque hay otra cosa… - Hermione, en lugar de contarles que se iba a casar, extendió su mano mostrándoles el anillo que Draco le había regalado.
Esta vez el chillido de emoción fue mucho más fuerte y largo que el anterior mientras las amigas se abrazaban emocionadas, casi rodando por el suelo.
En el piso de enfrente… "ahora es cuando les ha dicho" comentó otro.
-te vas a casar Hermione, ¡es maravilloso! - exclamó Ginny sin soltar el cuello de su amiga.
Mientras, Luna se había puesto a llorar.
-Luna cariño… - dijo Hermione rodeándola por los hombros - ¿Qué ocurre?
-no es nada. Es que estoy feliz por ti. - dijo ella haciendo aparecer un pañuelo para sonarse la nariz - últimamente estoy un poco sensible…
Sus amigas la consolaron un rato.
-por cierto
- dijo Luna secándose ya las lágrimas y tranquilizándose - ¿a vosotras os ha venido el periodo este mes? - les preguntó inocentemente.
-por supuesto ¿por qué lo pre…? ¡Oh no! - dijo Ginny - ¡Luna! Llevas días comiendo como si se fuera a acabar la comida en la tierra, estás demasiado sensible, la otra mañana tenías nauseas, y no te ha venido el periodo…
Hermione abrió los ojos comprendiendo lo que su amiga quería decir.
-Luna - la castaña decidió ser directa, pues era un tema serio - ¿has tenido relaciones sexuales con Theo?
-bueno si… una vez ¿por qué?
-¿tomaste poción anticonceptiva? - le preguntó Ginny.
-si… bueno, Theo me la dio, pero no me la tomé en el momento, quería investigar un poco sobre ella - Luna vio las caras de sus amigas y quiso excusarse - pero la tomé dos días después, lo prometo.
Ginny se tapó la boca y con la otra mano acarició el pelo de su amiga comprensivamente.
-Luna… - comenzó Hermione cogiendo su mano - la poción solo hace efecto durante las primeras veinticuatro horas…
-¿quieres decir… - comenzó Luna entendiendo lo que sus amigas trataban de decirle - …que posiblemente esté embarazada?
-Está bien - dijo Ginny respirando hondo - enseguida saldremos de dudas - y sacó su varita.
-no me digas que hay un conjuro para saber si se está embarazada - dijo Hermione ¿Por qué ella no sabía eso?
-claro, son conjuros caseros Hermione, no creo que los encontraras en ningún libro de Hogwarts - le dijo viendo su cara.
-¿y tu como lo conoces? - preguntó Luna mientras Ginny se subía las mangas preparándose.
-lo sé por las historias de mamá. Me contaba que cada vez que creía estar embarazada, los hermanos que había hasta el momento y papá se sentaban alrededor de ella mientras realizaba el hechizo para saber si tendrían un nuevo miembro en la familia - relató la pelirroja - me contó tantas veces esas historias que soy capaz de realizar ese conjuro a la perfección.
Luna se levantó un poco su camiseta dejando ver su vientre.
-adelante, hazlo - dijo entre preocupada y nerviosa.
-está bien, a los minutos de decir el conjuro aparecerán de mi varita unas chispas. Si son blancas - le explicó - es que no estás embarazada, si son verdes… lo estás. ¿Preparada?
- Luna asintió - ¡mater ingravesco! - dijo tocando con la punta de la varita el vientre de Luna.
Separó la varita y la mantuvo en el centro mientras todas esperaban a que las chispas salieran de la varita. Pasaron dos minutos cuando la varita de Ginny comenzó a temblar y de ella comenzaron a salir chispas.
-son… - murmuró Hermione.
-estoy embarazada - dijo Luna mientras todas observaban las chispas verdes salir de la varita. - estoy embarazada - repitió sonriendo, haciendo sonreír a sus amigas, que la abrazaron felices y volviendo a chillar emocionadas.
"y ahora… ¿Qué les ha contado?" preguntó el último, en la casa de enfrente, al escuchar de nuevo los gritos que llegaban por su balcón.
Vale, lo siento, os mentí ahí arriba, pero es que no se os escapa una, y quería darle un poco de emoción al estado de Luna y al capítulo.
En cuanto a Hermione no os mentí, ella sí que se tomó la poción en su momento, lo prometo.
y… ¿Cómo creéis que se lo tomará Theo? ¿Mal, porque pensará que va a ser un mal padre, como lo fue el señor Nott con él? ¿o lo tomará bien, pues espera un hijo con la mujer de su vida?
Muchos besos!