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Mi príncipe rubio de ojos claros — capítulo 1
Hermione se sentía agotada. Habían sido meses muy duros para ella; meses en los que había tenido que batallar para sobrevivir; meses en los que se alegraba de ver un delicioso plato de comida caliente. Sin embargo esos meses de asistencia habían rendido frutos, Voldemort había caído.
Hermione no podía sentirse más orgullosa de si misma; desde el preciso instante en que un hombre anciano de rostro amable se había parado frente a su puerta hacía ya muchos años, supo que ella sería una buena bruja, supo que sería recordada por la comunidad mágica y desde luego que a pesar de su inseguridad, podría sentirse orgullosa de si misma.
Había cambiado de una manera que sorprendería a cualquiera. Hermione Granger había dejado que la guerra la cambiara.
Ahora lo único que quería, era ir a tomar el té con sus padres, quitarles el hechizo Obvliatey tener la oportunidad de estar en familia, sin preocupaciones. Como antes de Voldemort. Como antes de la guerra.
La noche hacía visible su manto sobre Londres. La castaña antes mencionada caminaba entre sus callejones, sintiéndose más cerca de sus padres a cada paso que daba. Ensayaba mentalmente las palabras que diría, ensayando el conjuro que les devolvería sus recuerdos.
Cuando llego, la casa estaba tal y como la recordaba; los muebles en la misma posición, los colores de las paredes e incluso aquel tapiz que su madre había prometido quitar desde hacía mas de diez años. Sonrió tímidamente.
Señores Granger -Llamo Hermione ansiosa.
Espero algunos segundos antes de tener respuesta. Y una vez que la tubo se sintió la joven mas afortunada del planeta.
-¿Quién esta ahí?
La voz tenía un timbre tremendamente familiar; el timbre de su padre. Oyó sus pasos bajando las escaleras e inconscientemente se hechó el pelo para atrás. Los segundos parecían ser horas y el crujir de la madera le hacía querer correr a abrazarlo, reprimiendo su impulso únicamente por el hecho de que tan solo lograría dejarlo desconcertado.
Perdido entre sus pensamientos no se dio cuenta de que cinco sombras habían entrado a su casa; cinco sombras que no traían nada mas aparte de malas intenciones. Cada una de ellas varita en mano, esperando el momento preciso para actuar, esperando el momento preciso para atacar al indefenso muggle que bajaba sin tener conocimiento o siquiera alguna sospecha de su horrible futuro.
Cada segundo aumentaba la emoción de los presentes. Después de todo, esos segundos eran los que definirían si lo planeado por meses daría frutos.
El señor Granger al fin terminó de bajar, sin embargo, cuando Hermione ya se disponía a abrazarlo un rayo color verde le llego directo al pecho. Murió sin haber podido recordar a su hija.
Hermione se volteó varita en mano, furiosa como no lo había estado por meses. Detrás de ella se encontraba Bellatrix Lestrange.
Casi se cae del susto.Hermione estaba paralizada. Se debatía entre dejarse caer y llorar la muerte de su padre, matar a la sádica pelinegra o simplemente salir corriendo. Estaba realmente asustaba y parecía haber entrado en un shok. Finalmente levantó su varita y gritó:
-¡Expelliarmus!
El hechizo no tubo el efecto que se esperaba, Bellatrix lo esquivó con la facilidad con la que segundos atrás había matado a su adorado padre.
-¿La sangre sucia se quedó sin palabras? - la cuestionó Bellatrix con tono infantil.
Hermione no se movió, sentía la sangre hervir en sus sienes, sin embargo se quedo tranquila, quieta. Sin dejarse dominar por los múltiples acontecimientos pasados recientemente.
-¿Hermione? -La silueta de su madre apareció por la cocina.
La castaña corrió a abrazar a su madre con lágrimas en los ojos. Se preguntaba una y otra vez porque había tenido que intervenir justo en aquel momento. Así mismo le parecía curioso que la hubiese llamado por su nombre ¿Acaso no la había olvidado?
-¿Mamá? ¿No me.. -Tomo aire -olvidaste?
-Nunca podría olvidarte, eres mi hija -Varias lagrimas cayeron por sus
mejillas y madre e hija se disponían a abrasarse olvidándose de todo
cuando un rayo verde llego inesperadamente al pecho de su madre.
Hermione apenas tubo tiempo de
Nuevamente un rayo verde salió de la varita de Bellatrix, sin embargo
un enmascarado al que Hermione lo reconoció como Malfoy lo detuvo.
-Sin su familia, su vida es miserable, dejémosla que sufra tía -La
pelinegra asintió sonriente y con una sonrisa desapareció, justo unos
segundos antes de que los aurores llegaran a llevárselos a todos,
incluyendo a Malfoy.