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Se busca novia para mi papá — capítulo 1
Atención: El siguiente relato es de mi creación, pero los personajes son de J. K. Rowling (solo aquellos que no reconozcan me pertenecen) Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Historia especialmente dedicada a: Camiletita
Espero lo disfrutes
En el aeropuerto internacional de la ciudad de Londres, una lluviosa mañana de noviembre, una niña pequeña de 8 años, cabello rubio platinado y de hermosa sonrisa caminaba de la mano de una joven de 25 años de cabello rubio y de un joven de 27 de cabello negro alborotado.
-¿A dónde vamos tía Luna?- le pregunto la pequeña a la mujer a su lado
-Vamos a ver a tu papá, mi cielo- respondió ella de forma maternal pero sencilla
-No hablo de eso tía. Si no de vacaciones. Papá dijo que iríamos de vacaciones
-Iras tu pequeña, tú y tu padre irán a Francia-le dijo joven mientras se detenía y la cargaba en sus brazos-Tu tía Luna y yo nos quedaremos aquí
-Los voy a extrañar mucho tío Harry- dijo abrazándose al pelinegro- ¿Irán a verme en mi cumpleaños?
-Claro pequeña, es un viaje de negocios y en un año estarán de regreso
Luna miraba a su esposo y a su sobrina conmovida. Ella siempre supo lo mucho que él quería tener hijos, pero después de que su cuñada muriera tras el parto, la joven de cabellos rubios se había negado a tener hijos propios y hacerse cargo de esa niña, que era hija de su único hermano.
La rubia diviso a su hermano parado con las maletas cerca de una ventana, su porte siempre distinguido y su cabello rubio platinado. Él miraba a la distancia, pero parecía absorto en sus pensamientos mientras fumaba un cigarro.
Desde que Astoria había muerto su hermano parecía calmar sus nervios en el cigarro. Después de que ella murió en el mundo de Draco Malfoy solo había dos cosas: su trabajo y el amor que sentía por su hija Amethyst.
Así es, Draco Malfoy de 29 años de edad era un rico e importante empresario que por azares del destino había quedado viudo a los 21 años, tras la muerte de su esposa Astoria, quien no solo era 3 años mayor que él, si no que se había embarazado para casarse con él y su gran fortuna. Pero su inoportuna muerte había dejado un gran hueco en el apuesto caballero de ojos grises que, de una forma u otra la había llegado a querer.
Después de hacerle una seña a su marido, la rubia camino hasta donde estaba su hermano y posó una mano en su hombro.
-Draco Lucius Malfoy Lovegood, deja de fumar- le dijo mientras le quitaba el cigarro de la boca y aproveche para inhalarlo ella- un día de esto te matara.
-¿Y me lo dices tú Luna Narcissa Malfoy de Potter?- contesto con una sonrisa sincera el joven de ojos grises-Vamos hermanita, además no está cerca Amy, solo uno y ya.
La chica de ojos azules negó con la cabeza y se sentó en el piso, con la naturalidad que siempre la ha caracterizado.
-¿Estás seguro de que podrás tu solo con la niña y los negocios?- le pregunto la chica mirando de nueva cuenta el lugar donde jugaba su esposo con la pequeña niña- sabes que Harry y yo estaríamos encantados de ir con ustedes.
-Luna, es mi hija. Ya me las arreglare- le contesto él de forma simple- Contratare a una niñera, además después de ocho años, creo que es justo que tu y Harry hagan su propia vida
La rubia palideció de golpe, recordando cierta plática con su marido. Aunque no le sorprendería que su hermano la oyera, después de todo vivían en la misma casa, aun así le preocupaba la reacción que tendría Draco.
-Si- contesto el confirmando su miedo- Los escuche pelear, y perdóname Lu, pero Harry tiene razón. No puedes cuidar mi espalda siempre, es hora de que haga mi camino al lado de mi hija. Mientras nosotros estemos en Francia ustedes pueden arreglar sus diferencias. Y quien sabe, tal vez y ya sea tío cuando regrese.
-Y ¿no crees que es justo que tu rehagas la tuya?- le pregunto la chica
-Yo la hice, tengo a mi hija. No necesito más
La rubia se rio y abrazo a su hermano mientras la bocina anunciaba el vuelo. Harry se acerco con la pequeña que dejo en brazos de su padre y después de darle un apretón de manos, le ayudo a llevar su equipaje hasta el carro que los llevaría al avión.
Draco abordo el gran avión en compañía de su hija, mientras en el aeropuerto se quedaban abrazados Luna y Harry.
-¿Harry?- pregunto ella débilmente, él como respuesta beso su cuello- Pensé en lo que hablamos anoche.
-¿Y qué decidiste?
-Decidí- dijo ella dándose la vuelta y abrazando a su marido- Que quiero tener un bebe
Mientras tanto en Francia
-Herms… Mione… ¡Hermione Granger!- grito una chica de cabello rojo y ojos azules
-¿Qué paso?- dijo la castaña levantándose de golpe
-Levántate es tarde, metete a bañar porque tienes que ir a tu trabajo.
-Hay- se quejo la chica mientras se tapaba la cara con sus cobijas- ¿Para eso me despiertas Ginevra? Sere niñera y no sé cuando llegue el fulano este. Déjame dormir
-Para nada, ya es tarde. Tonks y Lavender se fueron ya a trabajar y yo ya me voy. Si queremos pagar este lugar y seguir con la banda debemos hacer algo útil en las mañanas y eres la única que no lo hace.
-Pero ya lo voy a hacer. De seguro apenas viene saliendo de Londres.
-¡Hermione!
-¡Ya voy!- dijo la de ojos color ámbar levantándose de la cama- Ya te oí, pero esta me la vas a pagar Ginny Weasley.
La castaña se encerró en el baño azotando la puerta para la diversión de su pelirroja amiga, quien le dejo el desayuno con una nota en la mesa. "Vuelvo en la tarde. Ve a trabajar. Si necesitas algo, estaré en la oficina"
Hermione Granger, era una joven de 23 años, hermosa e inteligente. Era hija de una familia acomodada francesa, pero siempre quiso valerse por sí misma y se convirtió en la "rebelde" de la familia. Así que a los 21 años, y después de terminar la universidad antes de tiempo. Se había escapado de su casa y se fue a vivir con sus amigas de toda la vida: Ginny Weasley, Lavender Brown y Nymphadora Tonks. Rentaban un departamento en un suburbio a las afueras de la ciudad y tenían una banda de música llamada "Las Hechiceras" con la que ganan algo de dinero extra.
Realmente todas las demás chicas tenían una vida laboral fija, menos ella. Así que cuando su primo Cedric Diggory la llamó comentándole que un importante empresario londinense que trabajaría con él como socio en su nueva empresa, solicitaba una niñera para su hija de 8 años, con disponibilidad de horario y una muy buena paga. La joven no lo dudo y acepto de inmediato. Al ser prima de Diggory, su trabajo estaba asegurado. ¿Algo más fácil no podía pedir?
Después de todo… ¿Qué tan difícil puede ser cuidar a una niña?
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