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Se busca novia para mi papá — capítulo 2
Atención: El siguiente relato es de mi creación, pero los personajes son de J. K. Rowling (solo aquellos que no reconozcan me pertenecen) Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Historia especialmente dedicada a: Camiletita
Espero lo disfrutes
Hermione salió del baño con una toalla blanca cubriendo a duras penas su cuerpo mojado, mientras con otra se secaba el cabello.
Con paso lento camino hasta su armario, para buscar que ponerse. Su primo le había comentado que la primera reunión laboral seria en su oficina y con todos los accionistas de la empresa, por lo que "sutilmente" le había sugerido usar un traje sastre.
Lo malo es que ella no tenía de ese tipo, así que haciendo uso del abuso de confianza que existía con sus amigas, se puso a rebuscar entre sus cosas para ver que se podía poner.
Para su mala suerte, lo mejor que encontró en su armario fue un conjunto de mezclilla en color negro de chaleco y pantalón, ligeramente acampanado. El cual completo con una camisa color uva que encontró en uno de los cajones de Tonks, una pañoleta plateada de Ginny y una bolsa negra de Lavender. Sus accesorios al igual que sus zapatillas fueron en tono plateado. Se recogió de forma casual el cabello, en una coleta alta, dejando algunos mechones sueltos que enmarcaban su rostro y opto por un maquillaje discreto.
Antes de salir, se aseguro de verse en el espejo y una vez que se sintió satisfecha con u imagen y al ver que ya estaba cerca de ser la hora de su reunión, tomo las llaves de su departamento, las guardo en su bolsa junto con algunos objetos más y salió.
Afuera tomo un taxi que la llevo en su oficina.
Mientras viajaba, se preguntaba qué clase de viejo amargado sería su jefe.
Cuando el avión por fin aterrizo en la ciudad de Paris, Draco Malfoy descendió tomando a su hija de la mano. En la sala del aeropuerto, ya los estaba esperando una chica del hotel Beauxbatons.
-Buenos días señor Malfoy- se presento la joven de cabello negro- Mi nombre es Collete Leblanc. Me encargaron acompañarlos al hotel a instalarse y después escoltarlos hasta las oficinas del corporativo DG.
Draco asintió con la cabeza y siguió a la joven.
Al subir a la parte trasera del auto del hotel, acomodo a su hija en sus piernas para que pudiera admirar el paisaje, mientras el acariciaba su cabello. A pesar de que la niña era idéntica a su padre, le recordaba mucho a su madre. Esa sonrisa que ponía y sobre todo la forma en que se mordía los labios cuando sabía que iban a castigarla. Esas eran las cosas que a Draco, lo habían enamorado de Astoria Greengrass, pese a que sabía, que ella iba tras la fortuna Malfoy.
La pequeña estaba maravillada por todo lo que veía, sonreía animadamente y señalaba los lugares que mas habían atraído su joven atención, arrancándole a su padre varias promesas de llevarla a recorrer a pie, todos esos "bellos y mágicos" lugares.
-Al tío Harry y a la tía Luna, les encantaría este lugar- comento la pequeña en voz alta- ellos prometieron venir a visitarnos.
-Entonces, ten seguro que cumplirán esa promesa, mi vida- le respondió su padre con cariño- Sabes lo mucho que te aman esos dos.
Y así siguieron el camino por las bellas calles parisinas.
En las oficinas centrales de las empresas mercantiles DG (Diggory-Granger) ya se encontraban los directivos preparando todo para la llegada del importante accionista ingles, Draco Malfoy y su hija, para quien, habían instalado el día anterior una sala de juegos.
Cuando Hermione llego, su primo la regañó, en primer lugar por haber llegado tarde cuando debía asegurarse de que todo en el área infantil estaba listo y en perfecto funcionamiento y en segundo por su "informal" atuendo y por no haber previsto llevar ropa cómoda para poder entretener a la niña.
Dos puntos que a la castaña, la tomaron sin cuidado, después de todo. Solo iba a saludar al empresario ese y después se iría a jugar. ¿Qué importancia tenía su ropa? Después de todo, esos eran asuntos que a la niña la tendrían sin cuidado.
Cerca de las 2 de la tarde,los reunieron a todos en el lobby. Hermione se acababa de retocar su maquillaje y miraba sus pies, en un vano intento de ocultar su fastidio.
-Comportate- le susurró su primo, al pasar a su lado.
Todos se pararon derechos, cuando vieron que una limusina negra aparcaba en la entrada de la empresa, pero cuando bajaron, Hermione se quedo con la boca abierta.
El "viejo amargado" que ella pensó encontrar, era en realidad un súper bombom rubio, de cuidada figura y muy bien vestido. Era bastante atractivo y de no ser porque la niña que llevaba de la mano, era su vivo retrato… jamás hubiera pensado que era él.
Su padrino y mejor amigo de su padre, Remus Lupin, la saco de su trance con un leve codazo.
Para todos los socios de la empresa, era demasiado importante ese contrato como para que Hermione lo echara a perder. Ella hizo un mohín discreto, pero cuando la pequeña estuvo lo bastante cerca, se agacho para estar a su altura.
-Hola princesa,- le dijo ella con una sonrisa- ¿Cómo estás?
-Bien- respondió la niña algo seria- ¿Quién eres?
-Soy Hermione Granger, seré tu niñera, así que puedes decir Hermy ¿Cuál es tu nombre?
- Amethyst Malfoy- le contesto la pequeña sonriendo- pero todos me dicen Amy
Hermione y la niña se habían olvidado por un momento de donde estaban y de que todos la miraban, a la castaña con ganas de medio matarla, y a la rubia con ternura. Pero solo el padre de la niña veía conmovido la escena.
Aparte de Luna, jamás había visto que la niña congeniara con otra mujer…
Cedric carraspeo para atraer la atención de la joven, ella levanto su mirada a regañadientes, pero al ver que el señor Malfoy estaba parado frente a ella se ruborizo.
-Señor, perdóneme. Mi nombre es Hermione Jean Granger- le dijo ella estirando su brazo- soy la niñera. En verdad lo siento, me distraje con la niña y no lo vi
-Descuide señorita- le respondió el estrechando su mano- Es ella quien debe aprobarla y no yo.
Pero mientras se presentaban los gélidos ojos grises de él se fundían con las doradas orbes de ella, con un brillo que solo un niño podía apreciar.
Fue en ese momento, que Amy decidió que quería tener una mamá. Pero no quería a cualquier persona para ese puesto. Si no, que la quería a ella, a su niñera... a Hermione Granger.
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