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Historia 81837 — capítulo 13
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La luna llena se acercaba pronto y Remus cada vez se sentía más cansado y enojado, hastiado de la vida. Se odiaba, y odiaba todo a su alrededor. Nunca había tenido oportunidad de ser alguien normal, pues cuando había sido mordido era un niño pequeño, justo como Harry… un bebe como Harry. Tierno, cariñoso, inocente.
Nunca había pedido ser un hombre lobo, nunca lo había deseado. Pero la vida era así de injusta, y no había ya nada más que hacer. Cuando apenas había sido mordido, había sufrido discriminación de su familia… ¿su primer recuerdo? Una mueca de asco, una mirada de despreció o una de lastima. Todas las personas eran diferentes; estaban aquellas que al enterarse de su condición, simplemente habían cortado lazos, pero también estaban aquellas, que solo le habían dado una mirada de lastima, y eran esas miradas las que más le dolían, las que más recordaba.
Su infancia nunca había sido normal, sus padres jamás lo habían renegado pero habían envejecido muy rápidamente, siempre detrás de él, siempre preocupados, aun sabiendo que ellos también serian repudiados por la sociedad.
El había sufrido, y su autoestima se había visto afectada… había tenido muy poco amor por el mismo, porque había terminado creyendo los insultos que muchos le decían, "eres un monstruo", "la gente como tú, debería estar cien metros bajo tierra". Eran algunos de los mas escuchados.
Y él había terminado amargado y odiado, porque su condición seria la única razón por la que él jamás seria capaz de asistir a Hogwarts, la mejor escuela de magia y hechicera, llena de historia y de fantasías, plagada de esperanza y amor, como las historias que su madre siempre le contaba. Así que cuando Albus Dumbledore se había presentado en su casa, y con una de esas sonrisas patentadas tan suyas, le había abierto los brazos sin prejuicios, dándole la oportunidad de asistir a Hogwarts. Remus había sido el niño mas feliz de la tierra…
Hogwarts había sido el único lugar -aparte de su casa- donde se había sentido querido, aceptado. Y claro, donde había tenido a sus primeros amigos… James, Sirius y Peter, que al enterarse de su condición, no lo habían repudiado, sino mas bien, le habían abierto los brazos y habían hecho todo lo posible por acompañarlo en sus noches de luna llena, las peores noches. Su autoestima, sin duda alguna, había crecido, porque se sentía parte de algo importante e indispensable. Era Lunático, el inteligente y sereno del cuarteto de adolescentes. Podía confiar en sus amigos y ellos podían confiar en él, su misma vida.
—¿Natiko?—cuestionó el pequeño Harry, y Remus saliendo de sus pensamientos, dirigió su mirada al pequeño que sentado frente a él lo observaba con ojos curiosos. Remus compuso una sonrisa y movió la cabeza de un lado a otro, como despejándose.
—¿Si, Harry?—pregunto observando con atención al pequeño.
Sus padres había ido a la "biblioteca", y lo decía entre comillas, porque estaba seguro que James y Lily no precisamente estaban estudiando.
La luna llena seria mañana y aunque se sentía cansado, se había ofrecido a cuidar del pequeño, le gustaba Harry, le gusta pasar tiempo con él. Porque de alguna forma distorsionada se veía en él. Veía a aquel niño de sonrisa traviesa que había sido antes de ser mordido. Y por eso sabia, protegería al niño sin importar que, porque la inocencia de los ojos de Harry seguiría ahí, él pequeño Potter, seguiría siendo feliz y contento mientras Remus pudiera hacer algo.
—¿Tiste?— preguntó el azabache, y Remus, que de nuevo se había sumido en sus pensamientos, le observo dubitativo… ¿Quién decía que los pequeños no tenían empatía? Harry de alguna manera, se había dado cuenta de su estado melancólico y parecía realmente preocupado por él, así que Lunático sonrió aparentando diversión.
—¡Nunca, Harry! Solo me encuentro algo cansado. Solo eso— aclaró, pero Harry siguió observando y Remus se sintió expuesto, transparente. Como si Harry pudiese leer sin problemas su alma, sus ojos. Y de repente Harry comenzó a llorar, así sin más. Y Remus que jamás se había esperado ese tipo de reacción, se levanto apresurado y acercándose al bebe lo cargo y comenzó a mecerlo torpemente.
—Tranquilo, Harry, yo estoy aquí, no temas— decía cual monologo una y otra vez, esperando que el pequeño le entendiera y dejara de llorar. Pero Harry no paraba y con sus grandes ojos verdes, tristes y melancólicos lo observó. Remus no tenía idea que los ojos de un pequeño que apenas había vivido nada, mostrasen tanto dolor, tanta empatía. Pero así eran los ojos de Harry, y parecía que niño trataba de decirle que lo entendía y que lloraba por él.
Y Remus sin siquiera estar preparado, sin meditarlo, se observó en los ojos de Harry: un pequeño niño de cabello cobrizo y mirada brillante, que un día cualquiera había sido descuidado y había caminado con pasos torpes hasta las cercanías de un bosque…. Y entonces volvía a observar a aquel niño de cabello cobrizo, una semana después, con los ojos tristes, con la melancolía y la infancia perdida en su mirada.
No supo cuando comenzó… pero de un momento a otro se encontró llorando, llorando con Harry que lo acompañaba en gritos, en dolor. Porque el pequeño parecía haberlo comprendido, haber visto sus sentimientos reprimidos, el niño desconsolado que aun vivía en su alma.
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Sirius Black caminada silbando una canción muggle. Se encontraba feliz. Había tenido unas cuantas citas… ¡cinco en total! Y lo mejor era que le había ganado a Harry, y quería presumirle. Ya quería demostrarle que a Sirius Black nadie le ganaba. Y así con esa alegría entro a la sala común de Gryffindor, saludando a compañeros de cursos inferiores con un asentimiento de cabeza.
Tal vez hubiese sido diferente, si al acercarse a su cuarto no hubiese escuchado los hipidos del pequeño Harry que pocas veces lloraba. Así que preocupado se acercó, ya con precaución, a su cuarto, y con cuidado, abrió la puerta lentamente.
Nadie jamás lo hubiese preparado para la escena con la que se encontró al abrir lo suficiente la puerta para ver en su interior. Lunático y Hady Jenz se encontraban sentados en el piso, el pequeño cargado en los brazos de su amigo, que se aferraba a él con fuerza, con la cara surcada de lágrimas. Sirius jamás había visto a un Lupin así, tan expuesto… tan endiabladamente humano. Harry parecía estar bien, tranquilo, pero también parecía estarlo Remus, se veía -a pesar de tener la cara surcada de lagrimas- en paz, feliz y esa sonrisa tan enorme que portaba su rostro lo delataba.
—Gracias, Harry— emitió Remus en un pequeño susurro estrangulado, pero que Sirius escucho perfectamente, —me siento libre ¿sabes?— le siguió diciendo con los ojos cerrados, —había guardado tanto, había reprimido tanto dolor en mi alma que ya no sabia lo bien que se sentía desahogarse, liberarse del sufrimiento…
Pero Sirius ya no pudo escuchar más, había cerrado la puerta y bajado en pasos calmados. Se había sentido un intruso en aquel acto de solidaridad que mostraban su amigo y su ahijado. Las palabras de Remus habían estado cargadas de sentimiento, de dolor… pero no había sido para él, así que no tenia nada que hacer ni que escuchar. No sabía que había pasado con esos dos, no sabía que había hecho Harry para que su amigo llorara, pero había funcionado.Lunático parecía incluso feliz y a un día de la luna llena esa era una hazaña casi imposible.
Lentamente camino hacia su sillón favorito, aquel frente a la chimenea. No supo cuanto tiempo paso, pero después de algún tiempo, el retrato de la dama gorda se abrió y entraron James y Lily, tomados de la mano, como no, algo despeinados pero sonrientes. Sirius, que había estado meditando, sonrió de lado y agito su mano, llamando la atención de su amigo que se acercó jalando a la pelirroja con sigo.
—Picarones— dijo en forma de saludo. —Al paso que van, el niño chino ya hasta podría haber sido concebido— y soltó una carcajada tan propia de él.
Lily frunció el ceño y acercándose a él le dio un zape en la cabeza. Sirius hizo una mueca.
—¿Has escuchado eso, James?— cuestionó Lily con una sonrisa picara. —El cráneo de Black parece totalmente vacío, ¿escuchaste el eco del golpe?— y acercándose a él, le dio una golpecitos en la cabeza. —¿Hay alguien ahí adentro?— pregunto sonriendo. Sirius se apartó de ella con una mueca y James soltó una carcajada.
—¡Vamos pelirroja! No te portes así conmigo, además ¿para que necesitó cerebro con la belleza endiabladamente arrolladora que poseo?— contradijo con una sonrisa. Lily negó divertida, pero James observó curioso a su amigo.
— ¿Dónde están Harry y Remus?—preguntó.
Sirius pareció de repente perdido entre sus pensamiento e inconscientemente sonrió.
—En el dormitorio, pero no les recomendaría que fueran— contestó.
Lily arrugó el ceño, y una mueca de preocupación contorsionó su cara.
—¿Harry esta bien?— preguntó tranquila, pero levemente preocupada. Sirius al instante asintió.
—Claro que si pelirroja, Lunático no dejaría que le pasara algo. Más bien, lo que pasa es que tío postizo y sobrino postizo están teniendo su pequeño momento familiar— Lily y James se observaron curiosos.
—¿Que?— preguntó James a su amigo. Él se alzó de hombros y palmeo el lugar a lado suyo.
—Simplemente déjenlos solos, y siéntense con su pobre Canuto. Desde que andan de novios se han olvidado de su amigo.
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Lily observaba con atención a Remus, sentado frente a ella. Parecía más pálido y cansado que de costumbre, pero una sonrisa tímida y sincera se posaba en sus labios al observar a Harry dibujar. La luna llena seria esta noche y Remus no tardaría en levantarse e irse caminando cabizbajo y melancólico a la enfermería.
—¿Qué te sucede, Remus?—preguntó Lily en tono conciliador.
Remus la observó, y por un momento en sus ojos se vio reflejado el conocimiento.
—Nada Lily, solo… solo estoy cansado— murmuró, y la pelirroja le sonrió.
—Puedo acompañarte a la enfermería si quieres—propuso.
Remus pareció de repente nervioso.
—No hace falta— dijo, tal vez demasiado rápido. —Yo… yo iré en unos momentos— Lily asintió y de repente tuvo una idea.
—Aunque sigo sin entender que piensan hacer esta noche para no poder cuidar a Harry, no me malinterpreten, me gusta la idea de que al menos por una noche duerma conmigo, pero James no me ha querido decir nada de sus planes para esta noche. Solo espero que no terminen enrollándose con las chicas— argumentó la pelirroja.
Remus frente a ella pareció nervioso. Aún recordaba la charla que había tenido con James en la mañana:
"—yo no le diré nada a Lily sobre tu pequeño problema peludo si eso es lo que te preocupa, es algo muy tuyo, algo que tu deberías decirle, si confías en ella y la conoces como yo la conozco te darás cuenta, que ella te aceptara así como eres—"
Lo había dicho serio. Remus había estado nervioso con James, temeroso de que le fuese a decir sobre su condición a su ahora novia, y aunque su mejor amigo le había dejado en claro que no lo haría, su comentario sin duda alguna había sido un reproche que entre líneas, era muy fácil de leer "confía en Lily".
—Te quiero, Remus— dijo Lily, y el aludido salto de su asiento, claramente sorprendido por el comentario. Observo a Lily estupefacto, ella rodo los ojos divertida.
—Te quiero como amigo— aclaró pronunciando levemente más fuerte la palabra "amigo". —Eres un gran amigo, comprensivo… dispuesto a ayudarme en cualquier problema, a aconsejarme cuando te lo pido y a escucharme cuando solo necesito desahogarme. Gracias, gracias por tu amistad— Y Remus le había observado con una leve sonrisa.
—Gracias—contestó después de un momento. —Tu también eres una gran amiga— aclaró sintiendo la culpa florecer en el.
—Sabes que puedes confiar en mi, ¿verdad? Yo siempre estaré aquí para ti— dijo en un susurro la pelirroja, y tomando un libro que descansaba en un costado suyo, comenzó a leerlo tranquila. Remus por otro lado se había puesto pálido y la culpa se cernía sobre él con impaciencia.
—Soy un licántropo— había dicho sin pensarlo después de largos minutos teniendo una batalla interna, y en seguida se había arrepentido. No quería que Lily lo repudiara, pero la muchacha solo dio vuelta a la página de su libro. Remus por un momento pensó que no había sido escuchado, pero eso era imposible ya que había hablado lo suficientemente fuerte. Y aun así Lily se quedo callada por unos minutos más.
—Me parece bien, Remus— masculló tan tranquila como nunca. Remus la observó estupefacto.
—Lily— dijo. —¿Acaso escuchaste lo que te dije?— cuestionó dubitativo. La pelirroja asintió con la cabeza.
—Si lo hice. Y ya te lo dije. Me parece bien— y continúo enfrascada en su libro como si nada. Remus la observaba firmemente incapaz de creer la reacción tan absolutamente anormal de Lily Evans ante su licantropía.
—¿Acaso no sabes lo que es un licántropo?— preguntó aun sorprendido.
Lily suspiró y puso su libro a un costado, entonces le sonrió orgullosa, feliz y sus ojos brillaron en la compresión, en el orgullo por su amigo que por no entendió ninguno de esos sentimientos.
—Se lo que es, Remus, y te aseguro que no me importa que tu seas un licántropo. Eres mi amigo y te conozco. Si piensas que mi concepto de ti ha cambiado, estas muy equivocado— y entonces cargo a Harry que se había quedado dormido en el piso. —Estoy muy orgullosa de ti— terminó con una enorme sonrisa. El muchacho la observo atento y estupefacto.
—¿Como?— dijo sin saber que más articular.
Lily se alzó de hombros y soltó una carcajada natural y alegre.
—Ya lo sabía, Remus—aclaro, el muchacho la observo con los ojos abiertos. —Lo supe desde hace como cuatro años, supongo que siempre he sido muy suspicaz. Pero nunca te lo dije, porque sabía que tú odiabas esa parte de ti, lo había visto en tus ojos. El miedo. Siempre el temor de ser descubierto. Preferí guardar silencio y regalarte mi amistad. Y concluí que si tú alguna vez llegabas a confiar en mí lo suficiente, me lo dirías. Y yo te respondería que me parecía bien porque es la verdad, no me importa lo que eres— y entonces rio divertida, Harry en sus brazos suspiró.
Remus no salía de su asombro, era simplemente increíble que Lily Evans haya sabido su secreto y lo protegiera, lo cuidara a su manera. Siempre en las sombras.
—Era de esperar— había terminado de decir el licántropo con una sonrisa. ¿Qué mas se podía decir en una situación así? En realidad había sido más bien ingenuo al pensar que la mejor bruja de su generación no se daría cuenta. Lily le sonrió, pero en seguida su expresión cambio y adopto una mirada determinada.
—Tu no eres un monstruo Remus— dijo de repente seria, — no lo eres, tu no tuviste la culpa de lo que te paso y la gente que diga lo contrario o que piense lo contrario de lo que te he dicho, se las vera conmigo y mi varita— Remus, contrario a lo que ella pensaba, sonrió mostrando todos sus dientes.
—Ya lo se Lily, hace poco y con una pequeña ayuda me di cuenta— y le lanzo una mirada rápida a Harry que no paso desapercibida por la pelirroja, pero que no hizo ningún comentario. —Sólo espero que nunca se me llegue a olvidar— y le sonrió. Lily le correspondió.
—Yo me encargare de que no se te olvide, Lupin, y si algún día llega a pasar, entonces tu serás el que conocerá mi varita— dijo sonriendo, pero claramente se noto la advertencia en su voz. El muchacho se rió, aunque muy dentro de él ,sintió puro temor por la pelirroja.
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La sala común se encontraba casi totalmente solitaria. Era noche y ya pasaba un poco del toque de queda, pero cuatro personas aún ocupaban un cómodo lugar frente a la chimenea.
Lily observaba con una sonrisa a los tres merodeadores restantes, que frente a ella se preparaban para acompañar a su amigo licántropo. James a su lado se levanto perezosamente y beso la cabeza de Harry que aun dormía en el regazo de su pelirroja, para después darle un beso a su novia.
—Nos vemos, Lily— dijo, y le hizo una señal a sus dos amigos que frente a él se levantaron con pereza. Sirius le sonrió.
—No esperes a tu amor despierta, pelirroja, que no llegaremos pronto— la muchacha le sonrió.
—Solo espero que no se pasen la noche con chicas— y entonces observó peligrosamente a James, que reprimiendo un escalofrió, negó con rapidez.
—¡Merlín pelirroja! ¿Acaso crees que me atrevería a engañarte?— ella lanzo una carcajada y separándose de Harry lo acomodo en el sillón, entonces, comenzó a acompañar a los chicos hacia la trampilla que llevaba a la salida.
—Remus los necesita, dense prisa— los tres merodeadores le observaron recelosos, ella alzo una ceja.
—Ya me lo dijo, Remus quiero decir, ya me dijo que él es un hombre lobo— los tres merodeadores pararon en seco y la observaron sorprendidos. Ella se alzó de hombros restándole importancia.
—Aunque ya lo sabía, soy muy inteligente ¿saben? Pero no hay tiempo de que se sorprendan, Remus los necesita— y a empujones los llevo hacia la trampilla.
—¡Cuídense chicos!—gritó y se dio la vuelta sin ver como desaparecían tras la capa de invisibilidad de James.
A veces la vida era injusta, simplemente llegaba a ser una mierda para mucha gente. Pero para Remus que siempre había pensado que jamás encontraría su lugar en el mundo, había dejado de serlo. Su vida ya no le sabia tan amarga, porque contaba con amigos que lo apreciaban por lo que era. Y que le querían aun sabiendo su secreto.
¿Qué tal esta el capitulo? Un poco melancólico ¿verdad? Pero supongo que lo que escribimos refleja como nos sentimos y el día que termine el capitulo parecía que todo me salía mal… en fin, fue un mal día.
Pero prometo que el siguiente será divertido, con mas escenas de celos de Sirius y tal vez de James hacia Lily… no lo se. Tratare de actualizar pronto!
Que tengan un fantástico fin de semana
PD. conteste todos sus comentarios del capitulo anterioro, por si quieren checarlos.