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Historia 81837 — capítulo 12

¡Volví! ¿Sorprendidos?

Capítulo dedicado a mi beta Caro ( MrsProngs**). Te aseguro que sin ti este capítulo hubiese durado más en aparecer. ¡Gracias por todo lo que has hecho por mí y la historia!**

Disfruten mucho la lectura.

Lily Evans siempre había sido una persona muy curiosa y observadora, le encantaba investigar y observar a la gente, es por eso que se había dado cuenta que cuando las personas no hallaban ya nada de qué hablar, recurrían a comentarios sobre el clima… sus padres lo habían hecho cuando la profesora McGonagall había hecho su primera vista, siempre era lo mismo. —El clima ha sido bastante fio, ¿no cree? — había dicho su madre para romper el hielo y Lily casi había soltado una carcajada… era gracioso observar que su teoría siempre se cumplía y es por eso que odiaba que las personas trataran de entablar una conversación con ella, haciendo comentarios sobre el clima. Era estúpido, si… muy estúpido quedarse en silencio y al no saber que más decir, hablar sobre el clima era lo mejor.

— ¿No te parece que el clima es perfecto Lily?—le había preguntado James (su acompañante) después de largos minutos sin saber que decir y ella solo había asentido, no pensaba contestarle.

Y es que la cita comenzaba a ser un asco, no estaba resultando bien…al principio, todo había comenzado perfecto, la cena había sido deliciosa y el paisaje era acogedor, James había sabido hacer las cosas bien y habían terminado sentándose en una manta cerca del lago del calamar gigante, y entonces… nada. No había pasado nada, el no había sabido que decir y ella tampoco, James nunca había tenido problemas para declararle su amor y ella nunca había tenido problemas para decir lo que sentía, pero era tan diferente estar con el azabache ahora… era tan diferente saber que diría "Sí" a la pregunta que llevaba años formulándole James, "¿quieres salir conmigo pelirroja?" que sencillamente no sabía que decir…

—Esto es estúpido, Lily—interrumpió James sus pensamientos y ella lo observo curiosa.

—¿A qué te refieres?— cuestiono y el azabache se acercó a ella hasta tomarle de la mano, su tacto hizo que una corriente eléctrica le recorriera, pero no la aparto; en cambio lo observo, los ojos marrones de James brillaron al encontrarse con los suyos.

—A que es estúpido que nos encontremos aquí, dispuestos a intentar una relación pero incapaces de aceptarlo en voz alta—Lily suspiró.

—Eso ha sido algo dramático James… estamos aquí, tienes razón pero ninguno de los dos parece ser capaz de querer decir algo… no por eso, no somos incapaces de aceptarlo—James sonrió.

—Tienes razón, en este momento yo podría declararte mi amor, y lo hare—y se aclaró la garganta—Lily Evans, próximamente Potter,— Lily sonrió sin evitarlo.— Toda mi vida he soñado contigo, he soñado con un "Sí" brotando de tus labios… es por eso que quiero que sepas que siempre contaras conmigo, seré tu amigo cuando lo requieras y tu amante cuando te sientas preparada—Lily no pudo evitar que un ligero rubor le recorriera las mejillas, James sonrió— te amo, ¡Merlín! te amo tanto que estoy seguro que nunca habrán palabras para expresarlo… eres mi pellirroja de fuego, pero también mi diosa imperfecta—Lily sonrió—¿Qué dices Lily?—

La pelirroja pudo darle el "Sí" tan esperado, pero sabía que primero tenía que dejar las cosas en claro.

—No es fácil, no es fácil—dijo en un suspiro y James la observo curioso. —Hasta hace poco yo estaba segura que te odiaba y después de jurar y perjurar que jamás habría nada entre nosotros y que yo solo era un juego para ti… supongo que no es fácil. No es fácil creer que lo que me estas prometiendo es verdad y aun peor, aceptar que he empezado a quererte— James sonrió ante su declaración.

—Te entiendo, hasta hace poco yo gritaba a los cuatro vientos que te amaba y es verdad, pero con tus continuos rechazos jamás sentí que en realidad tú me fueses a decir que si. Supongo que no estaba psicológicamente preparado para esto, para estar tan cerca de ti, para saber que tú quieres corresponderme con la misma intensidad con la que yo te amo— aclaro y Lily rodo los ojos. James a su lado pareció de repente serio, una pregunta se había formado en su cabeza y aunque sabía que la respuesta tal vez le dolería como el demonio, tenía que preguntar. Tenía que hacerlo.

— ¿Me amas Lily?— cuestionó, y la muchacha desvió la vista, no quería mentirle. No quería hacerlo, porque sabía que la verdad seria dolorosa y aun así debía ser sincera.

—No—susurró. Y James a su lado perdió el color, la muchacha levanto la vista —lo siento… quisiera decir que si, de verdad que quisiera, pero no, no te amo… sin embargo, te quiero, te quiero demasiado… estoy enamorada de ti James, pero aun no te amo como debería— James sin embargo sonrió, escuchar a Lily decir que lo quería, había sido más que suficiente.

—El amor funciona diferente para todos ¿no crees? Yo te amo Lily, yo de verdad te amo en todas tus facetas y he aprendido a querer todos tus defectos, en cambio tú has sido más lenta, estas aprendiendo a amarme a tu manera… analítica, concreta. Supongo que yo siempre seré más osado, más apasionado— Lily sonrió, James parecía conocerla mejor que ella misma.

—Me has llegado a conocer bastante bien, pero ten por seguro James Potter, que te amare, te amare con la misma pación con que tú me amas a mí, de otra manera Harry no podría existir…— James desvió los ojo, y por unos segundos se quedó callado, Lily al acto guardo silencio y lo observo confundida, entonces James habló y Lily tuvo que acercarse un poco para escucharlo.

—Me gustaría que me amaras por mí, que no fuera por obligación— Lily soltó una risita nerviosa, James la volvió a observar.

—Esto no tiene que ver con Harry, jamás ha sido así. Pero Harry es un milagro que me ha hecho abrir los ojos y ver en ti, no solo al inmaduro egocéntrico, sino también a la persona tan humana que se encuentra escondía en ti, aquella amorosa, apasionada, fuerte… llena de vida y energía —

James por unos segundos se quedó callado, absorbiendo las palabras de su pelirroja, hasta que en un acto osado, sonriendo, se recostó en la manta jalando a Lily consigo, sus manos continuaron entrelazadas pero ahora observaban con interés las estrellas. Era tarde, el toque de queda ya había pasado hacia mucho, pero por primera vez a Lily no pareció importarle.

— ¿Te imaginas?—preguntó James y su voz sonó baja, adormilada… mágica. —¿Te imaginas nuestro futuro? Yo sé que seremos muy felices, seremos una familia que se ama, que se quiere. No dudes que siempre estaré a tu lado y te hare tan feliz como sea capaz, jamás te arrepentirás de haberme escogido—Lily apretó su mano.

— ¿Por qué no nos olvidamos del futuro? Vivamos el presente como si no conociéramos el futuro— dijo Lily con una sonrisa determinada.

James lanzo una carcajada al aire y pareció meditar la propuesta hecha por su pelirroja… le gustaba la idea.

—Me parece bien. ¿Sabes? Mis padres tienen razón, la guerra es atroz y está llevándose muchas vidas inocentes, creo que vivir el presente con intensidad es importante, ¿Quién sabe? Mañana podríamos ya no estar aquí—y sus palabras quedaron bailando en el viento, había sido una frase sencilla, pero cargada de sentimiento… de verdad. La guerra estaba absorbiendo muchas vidas y no podía evitar sentir esa incomoda sensación que se alojaba justo en su corazón y que aprisionarle, que parecía decirle que ella no viviría mucho tiempo.

—Tengo miedo— murmuró la pelirroja después de unos minutos de silencio, y James soltando su mano se apoyó en su codo para observar la cara de la muchacha.

— ¿Por qué?— preguntó el azabache, esperando con determinación la respuesta.

Lily suspiro y le dio una tímida sonrisa, entonces pareció pelearse con sus propios pensamientos, sin saber muy bien que decir, hasta que soltando un gran suspiro hablo en un susurro pausado.

—Harry no debería estar aquí. No me mal entiendas, estoy feliz de haberlo conocido, eso sí, pero la verdad es que su llegada a sido bastante inusual. Y esa cicatriz. James no me gusta… podras decir que le da su toque rebelde, pero es tan inusual que solo pudo haber sido creada por una maldición, no quiero pensar que en el futuro algo nos pasara y Harry se quede solo, no quiero, no soportaría que mi niño quedara huerfan…—pero las voz se le quebró y James se acercó a ella.

—No te pasara nada Lily; no les pasara nada, Harry no se quedara sin su madre. Jamás. Te tendrá en su adolescencia y peleara contigo, y nosotros terminaremos viejos llenos de canas y con nietos a los que consentiremos para el disgusto de Harry. No te preocupes—Lily quiso creerle, de verdad que quiso, James le había hablado seguro, y sus ojos brillaban en el deseo, en la verdad, pero la muchacha no pudo sentir la declaración más irreal, mas imposible.

—Llenos de canas y quebradizos… no me apetece un futuro así—murmuro, tratando de aligerar el ambiente de desesperanza que se había creado entre los dos y James como entendiéndola, soltó una carcajada.

—Bueno, es lo correcto, terminar viejos y juntos… juntos y enamorados, tomados de la mano y sonriéndonos, ese será nuestro futuro, tu vivirás mucho más arriba que treinta años… mucho más —Lily sonrió.

—Lily Evans, la del futuro, tomó una buena decisión cuando te eligió—se elogió divertida.

—Y James Potter supo elegir bien, cuando decidido que tú serias la mujer de su vida—aclaró acercando su rostro al de ella.

Lily había anhelado su labios sobre los de ella, había anhelado volver a sentir la magia que había sentido cuando James la había besado allá en la casa de sus padres y James lo sabía, él también había anhelado besar los labios carnosos de su pelirroja.

Sus narices se tocaron por un segundo y James le dio una suave caricia, no eran necesarias ya más palabras, era el momento de ambos. Era perfecto.

Y entonces el muchacho junto sus labios con los de ella, en un suspiro de necesidad, y con su mano libre la tomo por la cintura, apretujándola contra él. Lily también había suspirado de anhelo y sentándose un poco, había pegado más su cuerpo al de él, llevando ambas manos al rebelde cabello azabache del muchacho, tratando de esa manera, sentirlo más real, más suyo.

El primer beso que se habían dado había sido mágico, especial, pero también temeroso, nervioso. En cambio, este beso era mucho más real, mucho más serio, porque ambos lo querían, lo necesitaba, y es por eso que lo sentían tan histórico, tan especial. Su aliento se entremezclo y de pronto nada fue más existente que aquel beso… solo estaban ellos dos; se necesitaban, se conocían y se querían. Y Lily se dio cuenta que James siempre había dicho la verdad, ambos eran el uno para el otro, ambos se pertenecían más allá de la lógica, de la razón, siempre habían sido el uno para el otro, siempre se habían complementado a la perfección. Ella con su carácter tan voluble, y él con su forma de ser tan absurdamente inmadura, tan infantil.Todo tomaba sentido ahora, todas sus peleas, todos sus gritos… siempre habían tenido una razón de ser y la razón era tan absurdamente sencilla como colosal. Amor. Porque no existía otra forma de llamarlo, no había otra forma de llamar a aquello que ahora los tenía ahí, besándose como si no hubiera mañana, olvidándose de todo su alrededor y sintiendo todo tipo de emociones recorrer su cuerpo. La magia no siempre se hacía con varitas, no siempre se trataba de transformar una taza de té en un ratón, o hacer flotar una pluma, no, la magia también se encontraba en el beso de tu alma gemela, en las sensaciones que te proporcionaban sus labios sobre los tuyos.

Y entonces después de lo que parecieron siglos, ambos se separaron en busca de aire, sus labios estaban hinchados, ella lucía un leve sonrojo y él tenía el cabello aún más desordenado que lo habitual, pero se sentían radiantes, se veían radiantes.

—Merlín—fue todo lo que murmuró James antes de exhalar y levantarse, hasta quedar sentado; Lily hizo lo mismo.

—Gran Merlín— secundo la pelirroja riendo de felicidad.

James sonrió y acercándose, le tomo la cara con ambas manos y beso su frente, Lily sintió aquel cosquilleo que ya comenzaba a volverse la mejor sensación del mundo. James por otro lado, parecía sentirse dentro de su mejor sueño, a lo largo de su adolescencia había probado muchos labios femeninos, todos diferentes, pero todos igual de insípidos. Haber besado a Lily era la mejor sensación de mundo, lo mejor que había sentido... y entonces seis palabras salieron de su boca sin siquiera proponérselo.

— ¿Quieres ser mi novia, Lily Evans?—preguntó.

Y aunque sabía que ella diría que sí, no pudo evitar sentirse nervioso. Lily solo le sonrió.

—Por siempre— dijo alto y claro. No había dicho un "si" pero sus palabras habían sonado más reales, más profundas… y James le soltó la cara y volvió a acercar sus labios a los de ella, quien acepto gustosa el beso.

— ¿Entonces?—preguntó Sirius por enésima vez a su amigo azabache que sentado junto a él y con una estúpida sonrisa de enamorado cambiaba a Harry bajo la mirada escrutadora de sus tres amigos.

— ¿Entonces qué?— murmuro divertido, Sirius entrecerró los ojos.

— ¡No te hagas el chistosito! Queremos saber que paso ayer entre tú y Evans, por lo que me di cuenta, regresaron muy tarde y tú no tenías un muy buen aspecto—y movió las cejas sugestivamente, James frunció los labios.

— ¿Me esperaste despierto? Eso es un poco extremo Canuto…— Sirius pareció enojado.

—No podía dormir—murmuró. —Tuve una pesadilla— James soltó una carcajada, seguido por Remus.

— ¿Pesadilla?—preguntó el licántropo.

Sirius asintió y entonces observo enojado a Harry.

—No volveré a cuidar más a tu hijo, te lo digo desde ahora, Cornamenta. El niño chino puede parecer un angelito pero muy dentro de él, es un verdadero canijo… ¡Diablos! que ni en mis sueños me ha dejado conquistar ¿Estas feliz Hady Jenz? También me quitaste a la modelo muggle con la que estaba soñando…—cuestionó con voz desdeñosa y James le lanzo una mirada interrogadora a Remus, que solo se alzó de hombros y le murmuro un —ignóralo— James asintió.

—Ha sido mágico— dijo, ya sin poderse contenerse y sus amigos le sonrieron, incluso Sirius dejo de lanzarle miradas retadoras al pequeño, que en cambio sonreía burlón. —Hemos hablado de todo, de nosotros, de Harry, y nos hemos besado…—y su mirada de repente pareció perdida.

Remus sonrió y Peter también lo hizo. Entonces James tomo a Harry entre sus brazos y comenzó a lanzarlo en el aire, el niño rió feliz y James pronto comenzó a bailar con él.

— ¡Tú existencia ha llegado a estar fuera de peligro Harry! Tu mamá, Evans, ha aceptado ser… (Redoble de tambores por favor) ¡Mi novia!—gritó a los cuatro vientos y sus amigos al escucharlo pronto se unieron al alboroto. Era sublime, era único e imposible y digno de celebrar.

— ¡Evans y Potter! — grito Sirius haciendo aparecer un enorme corazón con sus nombres y una flecha que lo traspasó en el acto haciendo que el globo tronara y miles de papelitos salieran de él.

Lily sonreía incluso sin darse cuenta y en su mente revivía una y otra vez la noche anterior y los besos de James. Mientras esperaba que bajaran de su dormitorio, Alice ya la había puesto ante interrogatorio y ahora sabía que oficialmente James y ella eran pareja, y ella se encontraba feliz. Quería a James y se había dado cuenta que estar juntos era lo correcto. Siempre lo había sido. Nunca había habido una segunda opción, nunca había existido la oportunidad de escoger a otra persona. Y estaba segura de que si Harry no hubiese aparecido, y la vida los llevara por diferentes caminos y terminaran casándose con otras personas… al final, al final terminarían juntos.

—¡Evans!—gritó Sirius desde las escaleras y la muchacha pego un brinco antes de observar bajar a Sirius, su boca se abrió en una perfecta "O", era i-m-p-o-s-i-b-l-e… Sirius bajaba las escaleras luciendo orgulloso una camisa totalmente blanca pero que mostraba logotipos de grandes enunciados de colores chillones… "¡Por fin lo has logrado Potter!" "James y Lily" "¿Cuándo es la boda?" decían algunos de los anuncios de la playera que cambiaban cada cierto tiempo, Lily gimió y cuando Sirius estuvo lo suficientemente cerca, la atrapo en un fuerte abrazo.

— ¡Bienvenida a la familia pelirroja!— vociferó soltando a la muchacha, que roja como un tomate balbuceo palabras entre dientes. Pronto Remus -que cargaba a Harry- Peter y James bajaron, este último con una enorme sonrisa y los otros tres con camisas iguales a las de Sirius. Remus fue el primero en acercarse.

— ¿Tú también Remus?—exclamo en un bufido la pelirroja, el aludido se alzó de hombros mientras le pasaba a Harry a Lily.

—No olvides que también yo soy un merodeador… felicidades Lily, felicidades a los dos— y le dio un cariñoso abrazo que la muchacha le correspondió.

—Bienvenida, Evans—murmuró Peter y la abrazó algo incómodo, la muchacha le correspondió también incomoda. Y cuando Peter se separó, James se adelantó hasta quedar frente a ella y le sonrió.

—Buenos días, Lily—

La pelirroja acomodo a Harry a un costado y correspondió a la sonrisa.

—Buenos días a ti también, James— dijo. Y acercándose a él se quedó observándolo. Ambos se observaban con esa misma sonrisa de enamorados y por un momento pareció que solo existían ellos dos.

— ¡Oh por los calzones de Merlín! ¿Piensan besarse, o ya nos vamos a largar a comer?—gritó Sirius. James soltó una carcajada y tomando a Lily por la barbilla, la beso. Ella algo sonrojada correspondió con efusividad. Y cuando ambos se separaron Sirius silbó y aplaudió, Peter pronto le siguió, y para sorpresa de todos, Harry comenzó a aplaudir y a reír también, ambos padres lo observaron interrogantes.

— ¡Mamá y papá besan de nevo!—grito, y Remus acercándose le acaricio el cabello.

—Perece que el pequeño Harry extrañaba que sus padres demostraran cuanto se aman—aclaró. Y Lily y James se sonrieron pensando que en el futuro en realidad si se amaban de verdad. —Pero será mejor que nos vayamos ya, Sirius comienza a observar como psicópata la almohada del sillón. El hambre comienza a hacerlo delirar—

Y James tomando la mano de Lily entrelazo sus dedos con los de ella, después asintió a Remus.

Decir que el gran comedor se sorprendió al ver entrar a la pareja tomada de la mano y leer alguna de las muchas frases de las camisas de los merodeadores seria decir el eufemismo del año. Era simplemente surreal que al fin James haya logrado conquistar a la pelirroja tan tozuda que más de una vez lo había rechazado.

—Se ven muy bien juntos—dijo Alice en cuanto los merodeadores y Lily se sentaron ignorando todas las miradas. James asintió.

—Es que somos el uno para el otro— Alice asintió y poco a poco el comedor volvió a la normalidad. Harry comiendo su ya común puré de papas, Sirius, Peter y James comiendo como aspiradoras, Lily regañándolos y Remus ignorándolos. Hasta que a su mesa se acercó Clare, la primera cita que Sirius había tenido.

—Hola Sirius—saludó y el aludido rápidamente se aclaró la garganta y le sonrió. La muchacha rápidamente desvió la mirada a la nueva pareja. —Felicidades…— dijo más por cortesía que por otra cosa. —De todos modos, yo solo vengo a decirte que la cita de ayer fue genial— y entonces desvió la mirada hacia Harry ignorando de nuevo a Sirius que refunfuñando ya se había cruzado de brazos ante la atenta mirada de sus compañeros. —Ayer me divertí mucho contigo Harry, eres una hermosa compañía. En fin, mis amigas y yo iremos a Hogsmade la siguiente salida, y nos encantaría que nos acompañaras a tomar un helado… no te preocupes James que lo cuidaremos con nuestra propia vida ¿Qué dices Harry, me acompañarías?— el niño la observo con atención y sonriendo asintió.

—Sip, sesi y adiente— la muchacha pareció derretirse y acercándose le beso la cabeza y se alejó dando saltitos. Ahora si sus amigos parecieron sorprendidos y observaron estupefactos a Harry que había vuelto toda su atención a su postre y que ignoraba la mirada asesina de Sirius. Lily estaba a punto de preguntar a Sirius qué diablos pasaba; pero se vio interrumpida con una nueva visita.

— ¿James?—Pregunto Sam, una Gryffindor de sexto curso y James la observo.

— ¿Sí?— cuestionó. Sam le sonrió.

—Yo sé que es un poco apresurado, pero mis amigas y yo tendremos una hora libre a las tres de la tarde, ustedes estarán en clases ¿no? Quería saber si me prestarías a Harry, haremos un picnic cerca de lago y me encantaría que el pequeño nos acompañara— y ahora se acercó a Harry y lo cargo ante la mirada sorprendida de James y Lily. Harry sonrió.

—Edes una diosa— dijo en forma de saludo, Sam le beso la mejilla.

— ¿Nos acompañarías Harry? Mis amigas quieren conocerte—Harry lo meditó.

— ¿Gapas?—pregunto y Sam asintió.

—Son muy guapas, si— entonces Harry asintó y Sam pego un chillido.

— ¡Fantástico! Iré a buscarlo a las tres ¡Gracias James!— y dejando a Harry de nuevo en su lugar se alejó saltando. Ahora sí que no entendían nada, y antes siquiera de pedir explicaciones a Sirius, se acercó una muchacha, que también era muy conocida por ser una de las citas comunes de Sirius, ella ni siquiera saludo a nadie.

— ¿Harry?—pregunto al niño y el pequeño dejo que la muchacha lo alzara, pronto le dio un beso mojado cerca de los labios. Y la muchacha sonrió — ¡Hermoso! Ayer me la pase genial contigo y cuando necesites una compañera de juego no dudes en buscarme ¿de acuerdo?— Harry asintió y la muchacha volvió a dejar a Harry en su lugar antes de alejarse.

Por unos minutos nadie hablo hasta que Lily rechino los dientes.

—De acuerdo Black ¿Qué diablos esta pasado?—cuestionó Lily, cortante y furiosa.

Sirius, que hasta el momento refunfuñaba cosas como "Cría cuervos y te sacaran los ojos" enfocó su vista a Lily y pareció explotar.

—Me pasa que tu querido hijo me ha engañado Evans, ayer se robó a mis tres citas y en vez de tener la tan anhelada sesión de besos que me correspondía, MIS citas se la han pasado jugando con el Niño chino… ¡y yo he acabado jugando con una pelota en el piso!

Lily quiso de verdad enojarse y golpear a Sirius, pero le fue imposible, y sin más soltó una carcajada. Pronto James, Peter y Remus le siguieron. Sirius refunfuño molesto.

— ¡No es gracioso! Este pequeñajo es todo un manipulador, se supo aprovechar de su ternura y su carita de inocente…—

Pero Lily soltó una carcajada aún más fuerte ganándose algunas miradas por parte de sus compañeros.

—Lo normal sería regañarte, pero parece que Harry ya te ha castigado lo suficiente, Black—aseveró Lily cuando se pudo controlar.

Sirius refunfuño y se cruzó de brazos, Remus se levantó.

—Será mejor que nos vayamos ya, tenemos clase con Minny y ya saben que ella no nos dejara entrar si llegamos tarde…—

Lily asintió y tomando su mochila observo su interior y arrugo el ceño después de unos segundos.

—Creo que he olvidado mi libro chicos ¿Por qué no nos vemos en el aula? Solo voy por el libro a la torre de Gryffindor…—asevero levantándose, James al instante le siguió.

—Te acompaño Lily. Lunático, ¿podrías llevarte a Harry? no creo que Sirius este muy dispuesto a llevarlo—

Remus asintió y Lily y James pronto comenzaron a caminar hacia la torre de Gryffindor.

Tal vez Lily esperaba solo ir por su libro, pero no James, que aprovechando que los pasillos ya se encontraban totalmente solos jaló a Lily al primer pasillo oscuro que encontró y la besó. La muchacha correspondió gustosa. No les importo el llegar tarde, que el libro de la pelirroja aun siguiera en la torre Gryffindor.

Ahora parecía que tendrían que hacer un gran esfuerzo para no besarse a la primera oportunidad.

Muy bien, tengo miles de excusas por la tardanza, pero no desperdiciare mi pequeño espacio excusándome. Simple y sencillamente la preparatoria me absorbió y hasta ahora he tenido un poco de tiempo…

Solo me resta perdió disculpas… ¡miles de disculpas! Solo espero que no me abandonéis, y comentéis que tal les ha parecido mi regreso.

Gracias a todos los que me dejaban comentarios diciéndome que continuara la historia… ustedes fueron un gran aliciente. Aunque quiero que les quede claro que no pienso abandonar la historia y ahora que por fin casi estoy de vacaciones (salgo el jueves) podre dedicarle mucho más esmero y tiempo a la historia.

Ahora sí, acepto todo tipo de reprimendas y reclamos… ¡los merezco!