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Historia 81837 — capítulo 15

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Había llegado el día, el baile de Halloweensería hoy en la noche y los merodeadores ensayaban una última vez su show. No mentirían, estaban emocionados, tocaría frente a todo Hogwarts y después participarían en el concurso de disfraces, algo que habían planeado desde hace mucho tiempo y cuya agitación apenas contenían.

—¡Ganaremos!— gritó Sirius cantando las ultimas notas de la canción, les había costado mucho buscar una copla para tocar, sus gustos en música eran muy diferentes, y la mayoría de las canciones mágicas eran sosas, (por decirlo educadamente) aburridas y longevas.

Sus amigos vitorearon emocionados, y el pequeño Harry que en el piso se chupaba el dedo, aplaudió riendo.

—¡Esto es genial!— le siguió James, quien con el bajo hacia una serie de acordes difíciles. ¿Qué como habían aprendido a tocar tan bien los merodeadores? Bien no mentirían, y es que la ultima vez que Sirius había sido castigado por Fitch y este lo había llevado a su oficinilla, Sirius curioso había descubierto una revista mágica donde se vendían todo tipo de cosas y como no, la había tomado prestada y después de buscar algo interesante había descubierto una sección donde vendían instrumentos musicales hechizados.

No se hable más, los merodeadores los habían encargado en seguida.

Pero antes de que alguien diga nada, no, no estaban haciendo trampa, porque técnicamente ellos tocaban los instrumentos y después de algún tiempo cuando mejor iban practicando y por ende aprendiendo más, los instrumentos perdían parte de su hechizo. Así que en definitiva no eran tramposos.

—Bueno, debo admitir que no ha ido tan mal— argumentó Lily, que sentada en una silla en la esquina. Se levantó y se acercó al grupo. Sirius le sacó la lengua y James se acercó a ella para abrazarla.

—¡Vamos Lily!— chilló Peter, quien ya se había acercado al grupo junto con Remus, quien cargaba a Harry, —hemos tocado bien, no hay duda de que ganaremos— La muchacha suspiró.

—¿Es que ustedes no tienen ni una pisca de humildad?— cuestionó enojada, Sirius pareció pensárselo.

—Define humildad— contraatacó con una sonrisa, James soltó una carcajada y Lily fulminó con la mirada a su novio que en seguida fingió toser.

—¡Canuto! ¿Cuándo piensas crecer? Deberías ser más maduro, tú comentario ha estado fuera de lugar— dijo con solemnidad James, y Lily después de unos momentos observándolo sonrió autosuficiente, Sirius bufó indignado.

—Sinceramente Cornamenta, te has vuelto todo un mandilón. ¿Ya se te han olvidado las reglas de los merodeadores?— James sólo levantó una ceja y Sirius volteó a observar a su amigo castaño— ¿Lunático?— el aludido sonriendo se aclaró la garganta, Harry lo observó.

—Regla numero 965: Ninguna chica jamás será más importante que tus amigos— dijo sonriendo. Lily rodó los ojos.

—¡Por favor!— murmuró entre dientes.

—Cornamenta, amigo— continuo Sirius. —Yo sé que nosotros— y apunto a Peter, Remus y a él mismo, —jamás podremos darte de los placeres que solo disfrutas con una fémina, ni tampoco podremos procrear contigo al niño chino, pero con nosotros has tenido tu primera borrachera, has roto tu primera regla y un sinfín de cosas más— concluyó su discurso con una enorme sonrisa ladeada al notar la incomodidad de James y Lily con el tema "Sexo y Harry".

—¿Qué tu no piensas en otra cosa que no sea sexo, Black?— le preguntó Lily, furiosa. El aludido pareció pensárselo.

—Bueno y dime tú ¿en que más podría pensar? Soy sexi, rudo y guapo, ninguna mujer se ha quejado conmigo porque soy todo un semental— terminó, sonriendo con autosuficiencia. Lily en cambio adquirió un semblante pensativo.

—Y ahora dime tú. ¿Qué me quisiste dar a entender con ese comentario? Porque lo único que escuche fue blablá, sexi blablá semental… —terminó con una sonrisa de autosuficiencia, Remus, Peter y James soltaron una carcajada al observar el rostro amargado de su amigo.

—Te ha ganado Canuto, acéptalo— le dijo Remus palmeándole la espalda al primogénito Black, quien sólo frunció el ceño.

—Pues si les soy sincero, doy gracias a Dios que no sea yo el que este enamorado de la pelirroja aquí presente, que con ese carácter tan malvado terminaría totalmente mandilón— y le dirigió una mirada a James, que en cambio frunció el ceño.

—¿De nuevo con eso? ¡Yo soy todo un hombre, Canuto!— el aludido sonrió burlón.

—¿A sí?— ironizó sacando su varita. —Pruébalo— lo retó, James ya se había soltado de Lily y comenzaba a sacar su varita. Lily en seguida le dio un golpe a James en el brazo.

—¡Ustedes dos no van pelear frente a mi presencia! Tal vez a Remus no le importe y guste de saltarse ciertos protocolos que tenemos como prefectos, pero yo no y si alguno de los dos lanza cualquier hechizo los mando directito con el director— les advirtió, amenazadora. James pareció desinflase y entonces después de un largo suspiro guardo su varita, Sirius no tardo en seguirlo.

—Lo que dije, si seguimos juntándonos contigo no solo James terminara de mandilón y controlado, sino que también nosotros tres—murmuró Sirius, Lily sólo sonrío contenta.

—Pues ya deja de refunfuñar y mejor guarden todos sus cuchitriles que ya faltan horas para el baile de navidad, y aun no tengo listo el disfraz de Harry— los merodeadores se sonrieron. Habían tardado mucho en buscar los trajes perfectos pero lo habían logrado. Incluso Lily había participado al final y ahora estaban seguros que ganarían también el concursó de disfraces.

—Además, tengo que buscar a la linda Katy— y dirigió una mirada triunfal a Harry— MI CITA—concluyó.

—Y yo también debo buscar a Lira— murmuró el castaño, sus tres amigos rieron a costa del licántropo.

—Aun no puedo creer que hayas aceptado salir con la pequeña Lira— le dijo James, él aludido se ruborizo.

—No sean ridículos, no es tan pequeña— murmuró sin mucha convicción.

—Va en tercero amigo— aclaró Sirius con voz burlona, Remus rodo los ojos.

—Bueno… ¿y que querían que hiciera? Ella parecía tan nerviosa cuando me lo pregunto que yo no pude decirle que no— aclaró molesto.

—Pues a mí me parece muy bien que Remus haya sido educado con la niña, ustedes, trio de orangutanes debería aprender un poco de él. En especial tú Sirius, que cuando esa niñita de segundo año se te acerco no pudiste rechazarla más mal— le regañó. Aun recordaba ese día y le llenaba de coraje.

—¡Claro que no la rechace mal!— se defendió el aludido, Lily lo fulminó con la mirada y entonces separándose de James (quien ya había vuelto a tomar su mano) hizo aparecer un espejo y comenzó a observarse en él con admiración adquiriendo a la vez una pose patentada de Sirius.

—¿Salir conmigo?—cuestionó, fingiendo la voz burlona y grave de Black. —Pero nena ¿no vez cuantos años tengo yo?— aun se observaba en el espejo, —quiero decir. Mírame. Y tu aunque eres bonita aun eres muy pequeña ¿Por qué no me llamas en algunos años cuando la mujer que habita dentro de ti despierte?— concluyó rematando la imitación con un —no eres tú, soy yo—James, Remus, Peter y Harry rieron con fuerzamientras Sirius fruncía el ceño.

—¡No seas exagerada! Además no estamos hablando de mí— se hizo escuchar por sobre las risas, —sino de Remus y su pequeña cita a quien tú le atribuyes, fue por educación. Escucha pelirroja, yo conozco a mi amigo desde hace años y he podido notar en el algún tipo de fetiche por las jóvenes torpes… ¡Y no me contradigas Lunático!— se adelantó observando a su amigo, quien cerró la boca y frunció el ceño. — Tú sabes que es cierto— terminó triunfal, Remus frunció el ceño.

—¡Pues si en esas estamos tu no te quedas atrás! Con tu fetiche por las estúpidas con buen cuerpo— concluyó sonriendo, Sirius también le sonrió. Ninguno realmente se había enojado ya que lo que decían era absolutamente verdad.

—Mientras que Cornamenta, en cambio tiene algún tipo de fetiche por las desquiciadas con temperamento de mil demonios— aclaró Sirius sin ver la mirada oscura que le mandaba la pelirroja, —y Peter…—pensó por un momento— bueno, para ser sinceros Peter acepta a toda mujer interesada en él— cuestiono y por lo bajo murmuro "aunque por el momento ninguna haya mostrado interés".

—¿Fetiche por las desquiciadas?— le preguntó Lily a Black, apuntándolo con la varita. El pobre muchacho en seguida perdió el color.

—Pero tú eres la excepción bella flor de primavera— aclaró con voz angelical, claramente Lily no se la creyó y murmuro un hechizo entre dientes. Y el cabello de Sirius comenzó a caer ante la mirada divertida de sus amigos.

—¡Joder!— gritó y a su espalda el pequeño Harry que reía también grito "¡Joder!" —¿Y se supone que tu eres responsable y buena alumna? ¡Te acusare!— ella solo le sonrió.

—Y dime Black— dijo en tono casual —¿a quién crees que le creerán? A mí que soy prefecta, buena alumna y jamás he roto un plato o a ti, un rompedor de reglas con una reputación asquerosa entre los maestros— concluyó dulcemente. Sirius parpadeó impresionado.

—Merlín— dijo observando a su amigo azabache. —Hemos creado a un monstruo.

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Dumbledore sonrió con gusto al observar el Gran Comedor ahora sin mesa alguna y lleno de estudiantes, todos disfrazados, tenia que admitir que algunos de los trajes eran verdaderamente originales, como aquel muchacho hijo de muggles que venia vestido de un televisor, pero también pululaban los clichés: hombres lobos, duendes, dragones.

La fiesta era todo un éxito, los estudiantes bailaban al son de la música, reían y botaneaban divirtiéndose como adolescentes que eran. Y entonces dándole un pequeño vistazo a su reloj se levanto de su silla y murmurando un "sonuros" se hizo escuchar entre la música, al instante todos los estudiantes le prestaron atención.

—Buenas noches jóvenes, antes que nada deseó que estén pasando una velada magnifica. Ahora les pido por favor su atención, ya que comenzara el concurso de talentos— terminó y guardó su varita, entonces el escenario que hasta el momento había permanecido oscuro, se lleno de luces de colores y apareció la profesora Hotch.

—¡Buenas noches queridos! ¿Por qué no damos inicio ya con el concurso de talentos? Muchos de sus amigos y compañeros ya están inquietos por salir a demostrar lo que saben hacer. Pero antes quisiera presentarles a nuestro jurado compuesto por: Albus Dumbledore, Pomona Sprout y como invitada especial k— terminó, y la cantante bruja morena que hasta el momento había estado callada se levantó y saludó sonriente. —Ahora, sin nada más que decir, nuestro primer numero de la noche se llama "amigas"— y entonces en el escenario salieron dos niñas que claramente eran de primer año y que a capela comenzaron a cantar.

Y así, por largo tiempo uno a uno, fueron pasando los talentos de Hogwarts mostrando un gran popurrí de colores y gustos. Los más populares hasta el momento eran: el chico Slytherinque tocando una flauta había hecho bailar a una serpiente, unas chicas Ravenclaw que habían bailado con poca ropa y un chico muggle que había enseñado a todos "electricidad" con un extraño artefacto y una patata, había podido hacer luz.

Pero también estaban aquellos que no habían hecho más que el ridículo, como el chico que había cantado y que incuso había rotó un vidrio o aquel que había dicho el abecedario repitiendo.

—Ahora con ustedes… ¡los merodeadores!— presentó Hutch bajando del escenario, el cual se lleno de humo.

Los merodeadores salieron a escenario, y gritos femeninos no se hicieron esperar.

Remus detrás de la batería, Peter con el teclado, James con el bajo y Sirius (vaya sorpresa) frente al micrófono y claro el pequeño Harry a la izquierda de Black con un pequeño micrófono a su altura. Los cinco personajes lucían cual estrellas de rock, con ropajes muggles negros y esa aura oscura y rebelde.

—¡Nosotros somos los merodeadores!—se presentó Sirius y al instante apareció un gran cartel acompañado de gritos femeninos donde se leía: "¡Te amamos Sirius!" Pero al mismo tiempo apareció también un cartelón que rivalizaba con el de Sirius pero que en cambió, decía: "¡Eres un amor Harry!". Sirius fingió no verlo. —Cantaremos una canción muggle llamada Bad Things— aplausos se escucharon y entonces una enorme tela apareció detrás de los merodeadores y comenzó a mostrar imágenes de los merodeadores, en poses casi provocadoras.

Y así, los primeros acordes del bajo se escucharon.

—[…] I wanna do bad things with you— cantaba Sirius, su voz, aunque calmada era varonil e incitaba al peligro. Sobra decir que las personas ya habían comenzado a vitorear, y muchas adolescentes gritaban acaloradas.

Entonces, cuando la canción estaba casi en su punto culminante Sirius guardo silencio y con ello todos los instrumentos (menos el bajo) y Harry desde su lugar, dijo trabajosamente.

—Bad things— entonces Sirius comenzó a cantar de nuevo dando por terminada la canción.

—¡Gracias a todos ustedes! Yo soy Sirius y estoy disponible para cualquier fémina que requiera de mi Bad thi…—pero antes de terminar siquiera con la frase, Hotch ya se había levantado y lo había hecho callar con una mirada de advertencia.

Cuando los merodeadores bajaron, Lily ya los esperaba sonriendo.

—Felicidades— los alagó y entonces beso a James quien le correspondió emocionado, cuando se separaron la muchacha cargo a Harry y dirigió una rápida mirada a Sirius.

—Te alegrara saber que bastantes mujeres estaban ya hablando de ti—Sirius sonrió.

—¡Ah sido fantástico!— rugió Peter, —la gente nos amó— terminó y pareció que todos estuvieron de acuerdo con él.

—¿Y cómo no? si somos los merodeadores— concluyó James quitándole a Harry a Lily para cargarlo en sus hombros.

Y entonces los seis adolescentes se encaminaron hacia los vestidores, tenían que ponerse sus disfraces.

El concurso de talentos fue todo un éxito y cuando acabo los tres jueces se reunieron para deliberar, mientras Hotch incitaba a los alumnos a seguir bailando jurando que dentro de unos minutos se anunciaría al ganador del concurso de talentos y al de disfraces.

Cuando Lily y los merodeadores entraron, llamaron en seguida la atención y más de uno rio divertido y sorprendido por el disfraz tan poco común que traían los merodeadores.

Lily en realidad lucia un simple disfraz de princesa, pero en cambio los merodeadores parecían haberse esforzado de verdad con el suyo. Y poco a poco fueron llamando la atención de las personas.

¿Qué cual era su disfraz? Bueno, en realidad se podría decir que habían parodiado a personajes influyentes, queridos y odiados que aun vivían.

James Potter lucia una larga barba blanca falsa, sombrero puntiagudo y una túnica morada con enormes estrellitas y lunas. Definitivamente, James no era otro más que Albus Dumbledore, a quien desde la mesa de jueces le brillaban los ojos.

Remus Lupin por el contrarió parecía mucho mas robusto de lo que era, estaba casi calvó, tenía un pie de palo y un ojo mágico falso. Claro, Remus Lupin no era otro más que Ojo loco Moddy, gran amigo del director.

Sirius Black por otro lado lucia una túnica totalmente negra y portaba una mascara blanca, haciendo alusión a los mortifagos, al lado oscuro pero con la leve diferencia de que su mascara (aunque blanca) era de payaso y sus manos y pies se encontraba encadenados, aludiendo a la esclavitud de los mortifagos.

Peter, por otro lado, portaba una túnica verde y estaba pintado haciendo alusión a una serpiente.

Harry en cambio, lucia una pequeña túnica de gryffindor, que cambiaba cada cierto tiempo a los colores de Ravenclaw y hufflepuff (olvidando por completo a la casa Sliteryn) claramente, era una forma de mostrar unidad.

Una chica pronto se acercó al grupo y se aferro al brazo de Sirius. La muchacha en cuestión traía muy poca ropa y lucia una peluca blanca, Sirius por un momento la observó dudoso hasta que recordó que la chica en cuestión, era su cita.

—Nena— la saludó. —Luces hermosa. ¿De que te has disfrazado?— ella soltó una risita.

—Soy una Veela, Siripuchi— le aclaró, Sirius hizo un gesto por el apodo pero no dijo nada, en cambió, tras un leve asentimiento a sus amigos, se fue con la muchacha.

Lily bufo indignada.

—¿Una veela? ¿Qué diablos tiene esa chica en el cerebro? Es el disfraz mas estúpido que he escuchado—James le dedico una mirada incrédula.

—Lily, cielo… tú traes un vestido de princesa con corona y tiara ¿y el disfraz de la cita de Sirius era ridículo?—dijo sin pensar, pero al ver el rostro enfurecido de Lily en seguida supo que había dicho algo que no debía.

—¿A sí? ¿Crees que mi disfraz es ridículo James? ¡Pues entonces no me hables ya más!— vociferó molesta y a paso seguro se dio la vuelta enojada, James tardo unos minutos en reaccionar y cuando lo hizo murmuró un rápido "cuiden de Harry" y corrió buscando por la dirección donde la pelirroja se había perdido. Remus suspiró y entonces se encaminó con Peter y Harry hacia las sillas más cercanas.

—Ahora si que la armo Cornamenta ¿verdad?—cuestionó Peter, Remus asintió pero antes siquiera de decir una cosa más, una pequeña figurita se plantó frente a él. Traía puesto un disfraz de sirena y sonreía a Remus.

—Hola— dijo. El aludido la observó con atención, hasta que cayó en la cuenta de que se suponía que él tenía una cita con una chica de tercero.

—Hola— le saludó, y entonces al ver que ella no le decía nada, suspiró. — ¿Quieres tomar algo?— la chica asintió al instante y Remus se levantó del asiento y entrego a Harry a Pete,r que en seguida frunció el ceño.

—Buscare a Lily y le pediré que venga por Harry, mientras tanto tu encárgate de él Colagusano— le ordenó alejándose con la adolescente que ansiosa ya le había tomado la mano.

Harry en seguida se removió incomodo, y Peter lo puso en la silla que antes ocupaba su amigo.

—Tranquilo Harry, en unos momentos vendrá Lily por ti— le dijo frunciendo ligeramente el ceño cuando el niño hizo un puchero. — ¿Por qué no te gusta mi presencia?— le cuestionó después de unos minutos en silencio. Harry no le dirigió ni una mirada. —No lo entiendo Harry y eso me desespera ¿te trato mal en el futuro?—cuestionó de nuevo, pero el niño parecía dispuesto a ignorarlo, Peter suspiró. —Hay muchas cosas que no entiendo, y sé que voy muchos pasos detrás de Remus, James y Sirius. Porque no soy ni apuesto ni carismático, como ellos. Más bien soy sólo el pequeño amigo a quien nadie toma en cuenta, soy sólo… Peter—murmuró sin saber realmente porque seguía diciéndolo esas cosas a Harry, —es así, siempre seré sólo el pequeño y gordito Peter. Algunas veces… algunas veces me gustaría ser mucho más, ser mejor que James o Sirius, pero no puedo, no soy tan valiente. Yo… yo haría cualquier cosa por ser más grande que cualquiera de ellos, estar a su nivel— terminó, en un susurro, y Harry por fin se digno a observarlo y entonces sin ningún motivo comenzó a llorar, Peter lo observo torpemente. ¿Qué era lo que había dicho? Y antes siquiera de tratar de calmar al bebé, Lily Evans apareció en escena y cargo a Harry.

—Yo me encargare ya de él Peter, gracias— le dijo con una sincera sonrisa, el adolescente asintió observando como Lily se alejaba con el pequeño.

—Cualquier cosa para tener poder— murmuró, mientras se levantaba de su lugar y caminaba hacia la mesa de los bocadillos.

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Lily bailaba con Harry viéndose divertida, mientras James sentado en una silla, los observaba con envidia, claro admitía que había hablado sin pensar y era justó que Lily estuviese enojada con él, pero es que aun así, en realidad creía que no se merecía tal castigo, como el estar sentado refunfuñado y amargado tomando ponche mientras su cita bailaba con su hijo del futuro "al menos eso aleja a los estúpidos admiradores que tiene" dijo una voz en su interior, pero James no pudo más que refunfuñar, Lily en verdad se había enojado con él. Y después de rogarle que le perdonara ella dijo que estaría a prueba por toda la noche. Pero de ahí a dejarlo sentado solo, ere muy egoísta de su parte. Por otro lado, también veía a Sirius dándose el lote con la muchacha Veela en una esquina y a Remus bailando cortésmente con la muchachita enamorada de él, incluso Peter había encontrado compañía con una chica y ambos platicaban cortésmente.

—Atención a todos por favor— llamó el director, y todos guardaron silencio, Albus estaba parado sobre el escenario y les sonreía, a su lado se encontraban las dos jueces. —Ahora nombraremos a los ganadores de ambos concursos y les pediremos que pasen por favor para recibir un caluroso aplauso de todos sus compañeros— y entonces el director volteó a ver a celestina que se aclaró la garganta.

—El ganador del concurso de talentos es el grupo de… ¡Los merodeadores!— vociferó.

Y James rápidamente se levanto y se acercó hacia Lily para quitarle a Harry, pronto se le unieron sus tres amigos sonriendo felices y juntos subieron al escenario.

La gente aplaudió feliz de los ganadores.

—Muchas felicidades jóvenes— les dijo Albus, y luego le dirigió una mirada brillante a James.

—Debo decir, señor Potter, que ese disfraz le sienta muy bien— James infló el pecho y sonrió burlón.

Entonces Pomona tomo el micrófono y anuncio a los ganadores del concurso de disfraces. Esta vez no fueron los merodeadores, sino más bien, cuatro jóvenes de Ravenclaw que habían hecho un disfraz alucinante de un Colacuerno húngaro.

Y entonces el baile de disfraces continuo, y James, recordaron su frustración, se fue a sentar con Harry. Lily llego después de unos momentos.

—¡Mi bebé!— vociferó, —felicidades Harry— lo felicitó.

—Lily por favor perdóname, yo no quise decir que tu disfraz era ridículo—le rogó James, pero la muchacha le dirigió una mirada severa. —esta bien… si dije que tú disfraz es ridículo pero era como un elogio…— Lily suspiró y convocando una silla se sentó junto a James.

—Ya deja de justificarte— le advirtió claramente enojada. —Yo sé que mi disfraz es un perfecto cliché y que en cierta manera también es absurdo, pero me gusta… y no sólo por el típico: Soy una princesa. Si no, más bien por el sentido oculto que yo le encuentro: Grandeza e inocencia. Ya no soy una niña, ahora las cosas me saben y tienen un color diferente, conozco el blanco y el negro y se del dolor y sufrimiento que atraviesa mi mundo. Y lo odio, es así de sencillo. De niña siempre leía historias de princesas y soñaba con llegar a ser una. Y en cierta manera me recuerda mi niñez, los cuentos que mi padre me leía, las galletas que mi madre preparaba…—concluyó, con un suspiró, Harry observó a su madre con atención y separándose de su padre jalo un rizo de la pelirroja, llamando su atención.

—¿Tiste?— preguntó, Lily le sonrió y negó mientras lo cargaba. James sólo la observaba con atención.

—Perdóname, Lily —dijo al fin. —Yo no sabía lo que significaba para ti, tu disfraz—murmuró. Lily sólo sonrió y le tomo la mano para jalarlo a la pista de baile.

Y James lo supo, Lily ya lo había perdonado.

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Nuevo capítulo listo! Por cierto… ¡gracias a todos los que han comentado! Aun no contesto todos los comentarios pero prometo hacerlo pronto.

La canción se llama: Bad Things y la canta Jace Everett. Escogi la canción porque creo que es perfecta para alguien como los merodeadores ya que habla de peligro, de lujuria. Mmm ¿Qué más? A sí, muchas gracias por todos sus aportes, espero que los disfraces hayan estado a la altura.

Les quiero contar algo: Tengo un reto para este nuevo año y debo leer al menos ciento veinte libros. Así que si ustedes me recomiendan algunos para empezar a cumplir mi reto, se los agradecería mucho.

¡Nos vemos en la siguiente actualización!

Cuidase