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Historia 81837 — capítulo 16
Capitulo 16: Siempre seremos Cornamenta, Canuto, Lunático y Colagusano.
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—¡Diablos!— gritó Sirius, aventando la pieza de pollo que comía— ¿Podrías dejar de lanzarme esa mirada cuando como pelirroja? Si no te gusta, no me veas—le reprochó Sirius a Lily, que sentada frente a él, mantenía el ceño fruncido.
—Es que por más que trato de hacerlo, eres tan repugnante comiendo que es imposible ignorarte— le aclaró con voz pausada, Sirius bufó.
—¡Que grosera eres! Ahora hasta repugnante soy…— masculló el aludido. Remus, sentado junto a su amigo, rio divertido, Peter le siguió.
—¡Es que es la verdad! Pareces una aspiradora humana… ¿Qué no aprendiste modales de niño Sirius?— el aludido rodó los ojos.
—¡Por favor pelirroja! La palabra educación no existe en la casa de mi adorada madre—le aclaró en tono plano, aunque Lily pudo ver perfectamente que en los ojos de Black había rencor y odio.
—Aun así—se defendió la pelirroja, —la comida no desaparecerá—concluyó, Sirius rodó los ojos.
—Y a todo esto… ¿Por qué yo soy al único que regañas? Cornamenta tampoco come con educación— contraatacó apuntando a su amigo, quien a un lado de Lily, engullía casi con desesperación un embutidode res. Lily observó a su novio, pero, para desconcierto de Sirius, quien ya sonreía con autosuficiencia, la pelirroja sonrió con cariño. James había terminado de comer y con cierta dificultad (recordemos que traía a Harry dormido en la extraña cosa en forma de semilla) tomo una servilleta y trató de limpiar lo mejor que pudo su la cara.
—Te ha quedado un poco aquí, James— dijo Lily, estirando su dedo y acariciando con ternura la mejilla de su novio, el azabache sonrió y acercándose a ella le murmuró algo en el oído, que hizo que Lily se ruborizara y soltara una risita nerviosa, pronto ambos adolescentes se perdieron en su propio mundo.
—Pero… pero ¿Cómo?— logro articular Sirius, apenas saliendo de su estupefacción al ver la reacción de Lily, Remus le palmeó la espalda.
—El amor vuelve ciego— contestó, como si esa simple respuesta resolviera todo, Sirius bufó.
—¡Y me jode! Cornamenta hace que la leona que vive dentro de Lily se vuelva una gatita sin garras… ¿Por qué yo no puedo hacer eso?—cuestionó a su amigo, Remus sonrió de lado.
—Bueno, si lograras tú, esas reacciones en Lily, Cornamenta te mataría y después te reviviría para volverte a matar—Sirius sonrió.
—Lo malo es que el amor no esta hecho para mí, porque si lo estuviera… Cornamenta tuviera una gran competencia conmigo—murmuró con diversión, Remus negó.
—El amor esta hecho para todos y para nadie Canuto, la diferencia es que aun no llega la mujer que sepa moverte el tapete…—pero Remus no pudo continuar, porque Sirius ya había soltado una gran carcajada.
—El tapete…— murmuró. — ¿Es una de tus muchas frases muggles, Lunático? porque si que son ingeniosos esos muggles— terminó con diversión, Remus negó cansado.
—Ya te llegara el momento— susurró, pero Sirius no hizo ademan alguno de haberlo escuchado. Porque en ese momento comenzaron a entrar un sinfín de lechuzas, cada una con un paquete o una carta entre sus garras.
Entonces Sirius la observo, no era una lechuza bonita, en lo absoluto… era vieja y flácida, sus ojos como túneles oscuros parecían perderse entre el pelaje del mismo color negro. La lechuza volaba con majestuosidad y con pomposidad traía orgullosa entre sus patas lo que parecía ser un sobre.Con elegancia aterrizo en la mesa de las serpientes, frente a un muchacho moreno, bajo y delgado cuyos ojos grises y cabello negro eran los únicos rasgos familiares que compartía con su hermano y que, con una gran sonrisa había tomado el sobre de la pata de la lechuza.
—¿Sirius?— cuestionó Remus, después de leer atentamente la misiva de su madre, que había recibido. —¿Te encuentras bien?— cuestionó de nuevo, Sirius no había hecho alardes de querer leer la carta que su madre le había mandado, cuando era lo primero que hacia cuando el castaño o el azabache Potter recibían correo, asegurando que tenían que compartir con él, el cariño que le había sido negado la mayor parte de su vida. La mirada de su amigo parecía perdida el algún punto muerto del gran salón, y Remus la siguió hasta encontrarse observando al hermano de Sirius en la mesa de las serpientes, leyendo con una sonrisa un pergamino amarillento. Su amigo jamás había demostrado realmente verse afectado por lo poco que parecía ser querido en su familia, pero ahora que lo observaba ver a su hermano de esa manera, no estaba tan seguro de la felicidad que decía tener Sirius, cuando hablaba de su horrible familia y de lo poco que era aceptado. —¿Canuto?— cuestionó otra vez. Sirius por fin pareció salir del mar de pensamientos que parecía tener y entonces sonrió forzadamente a Remus.
—¿Que?— dijo, tratando de que su voz sonara plana y carente de sentimientos. Remus frunció el ceño.
—¿Estas… estas bien?— le preguntó, obviamente sin saber como actuar o que decir frente a Sirius. Black arrugo el ceño.
—¿Y por qué no debería de estarlo?— contestó con otra pregunta, Remus se removió incomodo y le lanzo una rápida mirada a Peter que ajeno al intercambio de sus amigos, comía embelesado.
—Te vi…— murmuró, sin saber muy bien como expresarse cuando claramente su amigo se estaba haciendo el loco,—vi como observabas a tu hermano… yo…— titubeó, — tú nos has contado tan poco de tu familia y todo a sido tan poco halagador, que no creí que aun tuvieras sentimientos encontrados… sabes que cuentas conmigo ¿verdad? Conmigo, con James y Peter para lo que sea—terminó, sin saber realmente si había sabido expresarse bien, Sirius frunció el ceño.
—Pero ¿de que hablas? ¡Yo no tengo sentimientos encontrados!— aclaró casi con enojo. —Sé que cuento con ustedes en las buenas y en las malas, pero a mi no me pasa nada, además… ni siquiera observaba a la pequeña serpiente—Remus suspiró, Sirius seguía haciendose el loco.
—Sólo, sólo promete que hablaras con cualquiera de nosotros si necesitas desahogarte— Sirius ladeó la cabeza con cansancio.
—Prometido— dijo después de unos segundos en silencio. —¿Feliz?— Remus asintió. Y ambos se observaron como retándose, hasta que la atención de ambos se vio interrumpida cuando una muchacha de Ravenclaw llamada Veronika, que iba a su mismo curso y era prefecta de su casa, salió llorando del gran comedor.
—¿Qué le ha pasado?— cuestionó Sirius, a quien quisiera escucharlo y contestarle.
—No lo se, lleva un rato armando alboroto en la mesa de Ravenclaw— le dijo James que había dejado de hacerse cariñitos con Lily un tiempo atrás, Remus frunció el ceño.
—Que raro— murmuró, pero no pudo ya decir nada más, porque llego a su mesa Mary, una chica Gryffindor que iba en el mismo curso que ellos, morena y alta.
—Hola— saludó en general, aunque le sonrió con amistad a Lily, quien le correspondió con duda.
—¿Pasa algo Mary?— le preguntó la pelirroja, la aludida negó y entonces observó con una sonrisa ladina a Sirius.
—¿Listo?— el aludido sonrió y asintiendo se levantó, Lily frunció aun más el ceño.
—¿A dónde van a ir?— cuestionó con un tono acusador, ella no era chismosa y siempre había preferido hacerse a un lado cuando se trataba de las citas de Sirius, pero con Mary era diferente, habían compartido dormitorio siete años seguidos y eran amigas a pesar de no tener muchas cosas en común, Mary siempre había sido una persona centrada y carismática a pesar de ser mucho menos mojigata que Lily.
—Sirius y yo iremos a dar un paseo— le contestó su amiga, aunque la sonrisa que ambos adolescentes compartieron dejaba en claro que harían de todo, menos pasear.
—¡Pero tenemos clases!— vociferó Lily a su amiga, la aludida se alzó de hombros.
—¿Y?— le respondió, como si ese simple monosílabo fuese suficiente. Lili rugió y entonces encaró a Sirius.
—¡Tú estas mal Black!— le acusó, Sirius sonrió.
—Estoy empezando a pensar que lo que tú tienes son celos— ella rodó los ojos molesta.
—¡Ustedes dos no pueden faltar a clases así como así!— les aclaró. —Yo soy prefecta y no lo puedo permitir, Remus, tú deberías estar de acuerdo conmigo— acusó a su amigo, que en cambio aun seguía pensativo.
—Me pregunto… ¿Qué le habrá pasado?— murmuró, a nadie en especial y Lily lo observo curiosa.
—¿A quien te refieres?— cuestionó al castaño, quien después de pegar un pequeño salto la observó con el ceño fruncido.
—A Veronika— Lily frunció el ceño, ahora también preocupada por su compañera prefecta de Ravenlaw.
—Algo malo debe de ser, nadie en su sano juicio saldría llorando como magdalena si no fuese algo verdaderamente importante— Remus asintió.
—¿Se refieren a la Ravenclaw?— interrumpió Mary. Lily la observó y asintió.
—¿Sabes algo?— le preguntó.
Mary sonrió con tristeza.
—En realidad si— aclaró suspirando, —recibió una carta de su madre… su padre murió en un ataque de mortifagos— concluyó haciendo una mueca. Y es que las muertes entre los familiares de sus compañeros eran cada vez más normal. Lily suspiro.
—Vaya— fue lo único que logro articular.
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Los tres merodeadores: James, Remus y Peter junto con Lily y Harry, caminaban a paso lento hacía la torre de Gryffindor, las clases habían terminado hacía una media hora pero Sirius no había aparecido aun, aunque ninguno estaba preocupado, Black se había ido junto con Mary en la mañana a escondidas de Lily y desde ese momento nadie los había visto.
Lily parecía realmente enojada por la actitud de su amiga y de Sirius.
—Vamos Lily— trató de tranquilizarla James, quien traía cargando a un divertido Harry sobre sus hombros, quien jalándole el cabello a su padre hacia ruidos con la lengua—tranquilízate, no es la primera vez que Sirius falta a clases por irse con alguna mujer— la pelirroja bufó.
—¡Pero es que esa mujer con la que se ha ido es mi amiga!— vociferó acallando al instante los intentos de su novio de tranquilizarla. —¿Dónde se habrán metido esos dos?
—No creo que quieras encontrarlos Lily— aclaró Remus, con una sonrisa—estoy seguro que lo que están haciendo debería de ser censurado lo más posible— concluyó, Lily bufó.
—Grangeas de todos los sabores— dijo James, apenas llegaron al retrato de la dama gorda quien sin decir nada, se hizo a un lado dejándolos entrar. La sala común era un hervidero de personas, muchos Gryffindors se encontraban sentados jugando y platicando entre ellos, así que no prestaron ninguna atención a los merodeadores cuando entraron y ellos caminaron hacia su lugar favorito, cerca de la chimenea.
—¿Quieres jugar ajedrez mágico?— retó Remus a James apenas se sentaron, el azabache asintió y le paso el bebé a Lily. Pronto el juego comenzó y cada quien se perdió en su propio mundo, James y Remus mantenía un juego bastante equilibrado y ninguno de los dos parecía dar su brazo a torcer, Peter después de observar a sus amigos jugar, había suspirado y se había recostado en el sillón mas cercano dormitando, Lily había hecho aparecer unos cuantos carritos muggles y se los había dado a Harry para que jugara, mientras ella con una revista en mano, leía cómodamente.
—Hey, chicos— saludó Sirius, quien después de entrar a la sala común había observado a sus amigos y se había acercado con ellos sonriendo con autosuficiencia a lado de Mary. James y Remus sólo asintieron con la cabeza absortos en su juego, pero Lily en seguida bajo su revista y observó a la pareja con recelo.
—¿Dónde han estado todo el día?— cuestionó molesta, Sirius se alzó de hombros y Mary sonrió con desvergüenza.
—Por aquí, por allá ¿a quien le importa Lily?— le contestó su amiga.
—A mi me importa— contratacó la pelirroja levantándose y acercándose furiosa a la pareja. —¡No pueden faltar a clases así como así!—vociferó, Sirius le sonrió.
—Si mamá, lo sabemos. Pero no te afecta a ti, ósea que no debes preocuparte—dijo para después darle un apretón a la mano de Mary—me voy nena, adiós— la muchacha asintió sonriendo y Sirius se acercó a sus amigos, Lily en cambio siguió observando con coraje a Mary.
—No me lo puedo creer de ti Mary— le reprochó, —Black solo quiere a las mujeres para una cosa, no caigas en su juego Mary— la morena arrugó el ceño.
—Eso ya lo se Lily— aclaró con arrogancia. —En realidad yo tampoco quiero nada serio con él, lo de nosotros es puro s…—
—¡Cállate!— rugió Lily. —No necesito saber lo que haces con el estúpido de Black— Mary la observó casi con odio.
—¡Pues entonces deja de meter tus narices en lo que hago yo con Sirius!— susurró en tono casi histérico. —¡Tú no tienes posición de reclamarme nada, cuando James es igual de mujeriego que Sirius! ¿Quién te asegura que no te esté engañando?— Mary era una persona que no se guardaba lo que sentía, desde siempre Alice, Lily y ella habían sido grandes amigas, claro, no iba negar que Alice y Lily parecían casi hermanas, algo que ella nunca había logrado tener. Porque era (a su manera) diferente a ellas, mucho mas alocada, mas liberal.
—¡Chicas!—saludó Alice acercándose hacia sus amigas, sin darse cuenta de la tensión con la que se observaban. —¡Frank me ha mandado una carta! ¡Oh, déjenme decirles las cosas tan bonitas que ha puesto en ella!—confesó apenas se acercó a sus amigas, pero en seguida perdió la sonrisa y frunció el ceño— ¿pasa algo?— cuestionó. Nadie le contestó.
—Te has pasado de la raya— advirtió Lily a la morena que en cambio alzo las cejas.
—¿Por qué? Si no dije otra cosa más que la verdad— Alice cada vez parecía más confundida.
—¿Qué diablos…?— comenzó a formular Alice, pero en seguida se vio interrumpida.
—¡No sabes nada!—vociferó Lily más fuerte de lo necesario ganándose varias miradas, incluso Sirius, que jugaba con Harry a los carritos, las observó.
—¿Y tú sí? Siempre pavoneando tu odio a James… ¿Qué pasa ahora Lily? ¿Dónde quedo todo ese supuesto odió?— la aludida la observó con odio. — ¿Cómo sabes que James no juega contigo?— Lily furiosa sacó su varita.
—¡Cállate!— vociferó, ahora sí que muchos la observaban con atención, Alice se puso entre las dos.
—¡No sé qué diablos les pasa a ustedes dos, pero éste no es el lugar para arreglarlo! ¡Vamos a la habitación!— ordenó y en sus ojos lucia tal determinación que Lily bajo la varita y lanzándole una rápida mirada a Harry se alejó hacía su cuarto, Mary no tardó en seguirla, incluso Alice apresuró el paso.
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—¡Pedito!— vociferó Harry, tratando de llamar la atención de su compañero de juego quien se había quedado observando el lugar donde las tres amigas habían desaparecido. ¿Qué les sucedía? Lily parecía de verdad furiosa y Mary no se quedaba atrás.
—¿Qué niño chino?— contestó, Harry tomó un carrito negro y comenzó a hacer ruidos con la boca.
—Juga—ordenó, Sirius sonrió.
—Claro… claro. Pero dame a mi el carrito negro, ese era mio— pidió, cual niño chiquito estirando su mano hacia Harry, el pequeño negó.
—¡Mio pedito!— Sirius arrugó el ceño y tomó en un fugas movimiento, una parte del carrito.
—¡Dámelo!— vociferó Sirius, y así comenzaron a pelear por el carrito. Harry emitía ruidosos "¡No!" y Sirius definitivamente no se quedaba atrás con su actuación de niño chiquito. Por otro lado, James y Remus definitivamente estaban en el punto cumbre del juego, de repente Remus sonrió e hizo un fluido movimiento.
—Jaque mate— dijo victorioso, James frunció el ceño al ver que su amigo le había ganado.
—Quiero la revancha— murmuró sin aceptar su derrota, Remus asintió dando un sonoro bostezo.
—Será mañana— murmuró estirándose— ¿Por qué no nos vamos ya a dormir?— James pareció de acuerdo y entoncesobservo a su alrededor—vaya— fue lo único que atinó a decir cuando encontró lo que buscaba, a Harry peleando con Sirius, Remus sonrió y levantándose se acercó.
—¡Dámelo ya niño chino!— vociferó Sirius y Harry jaló con mas fuerza lo que parecía ser un juguete.
—¡Sirius!— lo llamó Lupin, el aludido observó a su amigo, y Harry aprovechando la distracción de su contrincante, jaló con fuerza el carrito arrebatándoselo a Sirius, quien bufó molesto.
—¡Eso ha sido trampa, Harry!— reclamó Black, pero el pequeño ya no le hacia caso, ya que ahora babeaba entretenido el carrito. —¡Esto ha sido culpa tuya Lunático!— declaró Sirius, su amigo rodó los ojos.
—No seas inmaduro canuto, vámonos ya a nuestra habitación— el aludido se paró, murmurando algo que nadie pudo realmente entender, James ya había cargado a Harry y se había acercado a despertar a Colagusano*.*
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Alice nunca pensó encontrarse en una situación como aquella, la convivencia con Lily y Mary siempre había sido fantástica, las tres chicas se respetaban y querían a su manera, en su cuarto jamás había habido tal grado de tensión.
—Esta bien— se decidió a hablar Alice. —¿Pueden decirme que diablos pasa con ustedes dos?— ordenó, las aludidas se observaron enojadas.
—Pasa que no puedo creer que Mary haya caído tan bajo y…—la aludida murmuró algo que ninguna logro entender.
—Es que yo no entiendo nada— interrumpió Alice. — ¿Qué has hecho Mary?—la morena suspiró.
—Tú te diste cuenta, no fui a clases porque estuve todo el día con Sirius— Alice se había dado cuenta, pero no sabia cual era el motivo de que su amiga faltase, —y Lily comenzó a inmiscuirse y a reñirme en cuanto llegue ¿Qué diablos le importa a ella? Esta actuando como una hipócrita— aclaro, Lily rugió.
—¡Me meto porque me preocupas! Sirius es un rompecorazones… ¡Él no busca nada serio, Mary!— se defendió, la morena se restregó los ojos cansada.
—¡Ya lo se Lily! Yo tampoco busco nada serio… lo que hay entre nosotros sólo será sexo y más sexo— aclaró, Lily apretó los labios.
—Estas sonando como una cualquiera…
—¡Basta Lily!— intervino Alice.
—¡No! déjala Alice, deja que piense de mí lo que quiera. ¿Qué no ves lo hipócrita que esta siendo? Hasta hace poco no podía soportar que James y sus compinches se acercaran, y ahora anda con ellos por todos lados, pavoneando su amor con James a los cuatro vientos ¿Qué no sabes que James es igual que Sirius?— Lily arrugó el ceño.
—Tú no lo entiendes, yo estoy segura de James, de su amor hacia mí— se defendió.
—Ilumínanos— ordenó Mary. —¿Cómo es que tu mentalidad cambio tan pronto—
—No puedo— murmuró Lily. —Tendrán que confiar en mí, James demostró que me ama— concluyó, con voz segura, Mary rodó los ojos.
—Secretos, secretos y sólo secretos son los que te rodean a ti Lily ¿y sabes que? No me importa, pero Alice en cambio, ha sido tu amiga desde siempre y la has hecho a un lado— le reprocho, Lily en seguida observó a su amiga, que cabizbaja, se había mantenido al margen de la discusión.
—¿Eso es verdad Alice?— cuestionó, su amiga pareció insegura cuando sus ojos se encontraron, después asintió.
—Te extraño Lily— aclaró, la pelirroja la observó arrepentida.
—Yo no sabía…—
—Y no te culpo— la interrumpió Alice. —James es tu novio ahora y sé que el director te pidió cuidar de Harry, pero extraño a mi mejor amiga— Lily se acercó y sin decir nada, abrazó a Alice, quien feliz, le regreso el abrazo, Mary observaba sonriendo, y cuando vio que ambas amigas se separaban llamó la atención de Lily.
—Escucha Lily, yo se lo que hago y no me importa lo que la gente diga de mí o de Sirius, nosotros solo tenemos sexo y es un acuerdo mutuo, no habrán celos ni inseguridades. Pero podridas por favor ¿tratar de mantener tu distancia?—Lily asintió suspirando.
—Si— murmuró y la morena se acercó para abrazar a sus amigas.
—Ahora a dormir— murmuró Mary separándose del trio y caminando hacia el baño.
—¿Por qué no te sientas mañana con nosotros, Alice?—invitó Lily a su amiga, la aludida sonrió.
—Lily, yo… no se— titubeó, sin saber cómo actuar con los merodeadores presentes, Lily chasqueó la lengua.
—¡Vamos! Que no son tan malos, molestos si, pero no malos— la animó entendiendo las dudas de su amiga, Alice sonrió.
—Yo… está bien Lils— aceptó encantada.
— Al final ha salido algo bueno de mi pequeño desacuerdo con Mary—dijo Lily divertida, Alice negó.
—Ya no le digas nada Lily, Mary esta haciendo mal, te concedo eso, pero al final, es su vida la que esta medio arruinando— Lily asintió suspirando.
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—Pero ¿Qué diablos estas tomando Sirius?— cuestionó Remus, arrebatándole el tarro que traía su amigo, Sirius sonrió y entonces hizo aparecer otra tarro.
—Siéntate conmigo lunático, hace mucho que no tenemos nuestro momento merodeador— Remus frunció el ceño pero terminó sentándose junto a su amigo.
—¿De donde has sacado esto?— cuestionó. — ¿Y que es exactamente?—Sirius sonrió.
—Hoy me he escapado con la bella Mary hacía Hogsmade, y he comprado unos cuantos wiskis de fuego para celebrar un excelente inicio de fin de semana—Remus negó divertido y acomodándose mejor, dio un gran sorbo al tarro que le había quitado a Sirius.
—¡Eh, Cornamenta!— llamó Black a James, quien con cara de fastidio trataba de cambiarle el pañal a Harry, —¡ven a beber con nosotros!— James arrugó el ceño, pero cuando observó a sus amigos sentados y bebiendo, se apresuró en ponerle el pañal a Harry y cuando lo logro, se quitó los guantes que usaba y camino hacia sus amigo con el pequeño en brazos.
—Toma— Sirius ya había hecho aparecer otro tarro y se lo ofrecía a su amigo quien sentándose lo tomó. —Para ti también tengo algo niño chino— le aclaró, e hizo aparecer un pequeño biberón con lo que parecía ser jugo de calabaza. —Disfrútalo—le dijo, dándole el biberón, el bebé lo tomo con gusto.
—¡Colagusano ven que solo faltas tú!—llamó Remus a su rechoncho amigo que los observaba beber desde su cama y quien apenas escucho su nombre, sonrió encantado y se acercó con prisas a sus amigos, Sirius le paso un tarro sonriendo.
—Toma con calma pequeño Colagusano, que no queremos que pase lo de la última vez— advirtió burlón, Peter sonrió apenado y es que la ultima vez que Peter había tomado demasiado, había terminado bailando conga sobre una mesa en las tres escobas. —Creo que ya nos hacia falta nuestro momento merodeador—dijo Sirius después de unos momentos de silencio, Remus asintió.
—Estoy de acuerdo— le dio la razón Remus.
—¿Qué hay entre tú y la chica Mary?— cuestionó James en tono divertido, Sirius se alzó de hombros.
—Nada— aclaró, —y todo, como lo que yo siempre tengo con las mujeres—concluyó con una sonrisa ladina, James negó.
—Eres todo un caso Sirius, pero ya llegara el momento en que una chica llegue a ese corazón de piedra que tienes— le advirtió James, Sirius frunció el ceño.
—¡Óyeme!— se defendió Sirius, —mi corazón no es de piedra— murmuró observando reír a Harry.
—Entonces será de madera— acotó Peter sonriendo, —como la historia que nos conto alguna vez Lunático, aquella donde el protagonista era un niño de madera a quien le crecía la nariz cuando mentía— concluyó, Remus silbó y James soltó una carcajada.
—Si a Sirius le creciera la nariz cada vez que mintiera, estoy seguro que su nariz alcanzaría para un millón de palos de escoba y todavía sobraría— aclaró Remus riendo, Sirius frunció el ceño.
—Dejen de burlarse a mi costa— les advirtió. —Mi corazón es grande y esta lleno de amor, porque aunque no lo crean amo a cada una de las mujeres con las que he tenido citas— James negó.
—Entonces tu concepción del amor esta claramente distorsionada, créeme Canuto*,* cuando de verdad te enamores no abra sensación mas fuerte, querrás permanecer a su lado toda tu vida, dar todo por ella y hacer todo lo que te pida, te enamoraras de sus defectos e incluso te volverás egoísta, porque querrás que solo ella llene tu mundo— aclaró, con voz enamorada, Sirius soltó una carcajada.
—Gracias por abrirme tu corazón Cornamenta, pero no necesito saber las ridiculeces que sientes por Lily— James negó cansado y acomodó a Harry sobre sus piernas. —El amor no está hecho para mí— concluyó animado observando como su amigo acariciaba el cabello del pequeño Harry.
—Ni tampoco para mí— le dio la razón Remus, Peter a su lado asintió.
—Me uno al club— los apoyó, James frunció el ceño a sus tres amigos.
—Ustedes a veces son tan desesperantes— aclaró James, dándole un sorbo a su bebida. —A ustedes tres les llegara el amor, y cuando eso ocurra yo estaré ahí, diciéndoles "se los dije"— advirtió.
—No me digas que ahora adivinas el futuro— murmuró Remus burlón, James sonrió.
—Mi ojo interior ha renacido con todo su potencial— dijo, siguiéndole la broma a su amigo, los cuatro estallaron en carcajadas.
—Mira James— dijo Sirius cuando se pudo tranquilizar, —la pelirroja, tú, Remus, Peter y el niño chino son toda la familia que necesito— Remus y Peter asintieron totalmente de acuerdo.
…
—¿Vieron que la pequeña serpiente recibió correo?— cuestionó Sirius después de que los cuatro amigos quedaran en un profundo silencio, bebiendo y riendo de vez en cuando, Remus frunció el ceño y observó a su amigo, quien claramente ya había tomado más de la cuenta.
—Lo vimos— aclaró, deseoso de que su amigo confesara aquello que lo había molestado.
—Yo no— negó James, Sirius bufó.
—Es que tú estabas con la pelirroja y cuando estas con ella, se pierden en su propio mundo— aclaró Black, —como sea, la lechuza esa que ha pertenecido a la familia desde que yo tengo conciencia, voló hasta su mesa y le entrego un sobre amarillento. La pequeña serpiente pareció muy feliz después de leerlo—aclaró, Remus suspiró.
—¿Y en que te molesta, Sirius? Pensé que ya no querías tener nada que ver con tu familia…— cuestionó Peter, Sirius cerró los ojos y sonrió.
—Estas en lo cierto y sigo pensando lo mismo… es sólo que…— pero no terminó de decir aquello que le molestaba porque terminó perdiéndose en sus propios pensamientos.
—Es tu familia, tu hermano— terminó la frase Remus, cuando por fin entendió aquello que tanto le había molestado a Sirius, podía odiar a su madre o a su padre y estaba bien, porque ellos jamás habían mostrado su amor por él, pero su hermano (la pequeña serpiente, como lo llamaba) lo había acompañado durante todos los años que vivió en la casa de sus padres, Regulus había sido su compañero de juegos, aquel a quien había enseñado a andar y jugar. Sirius le dirigió una mirada melancólica.
—¿Saben? Desde que tengo uso de razón y hasta que el sombrero toco la cabeza de la pequeña serpiente, yo siempre tuve esperanzas de que él eligiera el mismo camino que yo había elegido, porque era tan parecido a mí… siempre tan alegre y moral, su única diferencia era que su carácter era menos osado y mas moldeable a los ojos de mi madre— terminó murmurando las últimas palabras.
—Te has rendido demasiado fácil Canuto—le reprochó James, quien acariciaba aun el cabello del pequeño Harry dormitando en sus piernas. —Ustedes son como mis hermanos, no, son mis hermanos, aunque no nos una ningún lazo de sangre. Pero la pequeña serpiente es tu hermano de sangre, los une una historia juntos… y te rendiste, cuando el cayó en la casa de las serpientes, tú te negaste ha creer que aun había una pequeña esperanza…— concluyó.
Sirius bufó.
—¿Y que querían que hiciera?— cuestionó en tono acusador. —Reg eligió su camino, prefirió la salida fácil, como el mísero astuto y cobarde que es…—continuó acusando a su hermano como nunca lo había hecho.
—Te decepciono— adivino Remus, después de que Sirius dejara de acusar a su hermano. —Admítelo Canuto, es tu hermano y eso no lo podrás cambiar… eligió su camino, tú mismo lo has dicho, pero aun así los une tanta historia juntos que no has dejado de preocuparte por él, porque lo extrañas…— atinó a decir antes de que Sirius murmurara algo entre dientes y diera un enorme sorbo a su tarro.
—Diablos ¡sí!— gritó, aventando el tarro contra la pared. —Me duele, el futuro de Regulus está marcado, y cuando salga de Hogwarts nuestros caminos se van a separar…— murmuró, apareciendo otro wiski de fuego. —Es duro saber que definitivamente jamás volveremos hacer aquellos hermanos Black que se escondía bajo la mesa cada vez que su madre trataba de enseñarles algo que para ella era fundamental— concluyó y terminó perdiéndose de nuevo en sus pensamientos.
—Sólo para que lo sepas—le aclaró James después de unos segundos en silencio, Sirius lo observó, —tu corazón no es de piedra y no es malo dejar de ser de vez en cuando el estúpido arrogante que eres para convertirte en un humano— terminó con una sonrisa, Sirius le sonrió y Remus levanto su tarro.
—Por la amistad— brindó, los tres merodeadores pronto le siguieron.
—Porque pese a todo, pese a la guerra y el futuro tan desalentador que tengamos, siempre seremos Cornamenta, Canuto, Lunático y Colagusano—avivó Sirius, sus amigos chocaron sus tarros de nuevo, sellando una promesa.
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"¡Oh mi dulce pelirroja de fuego!".
Lily se despertó de un sobresalto al escuchar los estruendosos gritos que pretendían ser cantos, y que provenían de afuera de su habitación, Alice en la cama vecina mantenía una expresión anonadada.
—¿Qué esta pasando?— cuestionó la pelinegra murmurando un Lumusque alumbro la habitación en seguida.
—¡Eres tan ardiente, que con una sola mirada derretirías el polo norte!— se volvieron a escuchar los estruendosos gritos, ahora acompañados por un desafinado violín.
—No lo sé— contestó Lily. —Pero lo averiguare— afirmó bajándose de la cama y poniéndose unas pantuflas, Alice la siguió.
—¿Cómo es que Mary aun sigue durmiendo?— cuestionó, observando la cama de su amiga, Lily se alzó de hombros.
—Mañana es fin de semana, así que no dudes que puso algún encantamiento insonorizado para no despertarse por ningún ruido— se aventuro a especular la pelirroja, la verdad es que poco le importaba por que su amiga no despertaba porque había vuelto a escuchar los desafinados acordes y cantos.
—¡Tu cabello, de ese rojo pación relampaguea como mil rayos de lujuria!— esta vez la estruendosa voz, estaba acompañada por una desafinada arpa.
—Oh cielos— murmuró Lily apenada y a paso apresurado abrió la puerta de su dormitorio, muchas personas en pijama ya se encontraban fuera de sus habitación y reían divertidos, Lily no se detuvo y seguida de cerca por Alice se dirigió hasta las escaleras que daban a la sala común.
—¡Ja!— soltó Alice riendo sin parar, al ver la escena con la que se encontraron, y es que los merodeadores y Harry habían hecho un escenario con una mesa, los cinco (porque incluso Harry se encontraba allí) traían sus batas puestas y los cuatro merodeadores parecían de verdad borrachos, James sostenía su varita y era más que obvio que él era el que cantaba las frases tan desafinadas (ahora Lily sabía porque Sirius había sido el cantante de su banda), Sirius sostenía el violín tan desafinado como el arpa que sostenía Remus y Harry tocaba sin ton ni son un tambor de juguete mientras Peter saltaba sin cesar por la sala común.
Lily de verdad que quiso morirse cuando James, a pesar de estar borracho y nada cuerdo fijo su vista en Lily y le sonrió.
—¡Mi pelirrojaaaa!— Vociferó, Alice no paraba de reír. —¡Te he traído… ssserenata!— le aclaró, como si no fuese ya demasiado obvio. —Yo missssmito escribííííí la canciónnn, se llama, redobles por favor mini Cornamenta— le dijo al pequeño Harry, quien comenzó a tocar sin ton ni son su tamborcito. —Mi diosssa de fuego— concluyó por sobre los tamborazos de Harry, Lily se restregó la mano en su cara.
—No...—murmuró sin salir de su bochorno.
—¡Mi pelirroja el tan buena que me causa congoja!... ¡Te amo tanto que me cortaría un acetato! ¡Sus ojos verdes como los del gato montes, brillan como dos luceros mantequilleros!...
Lily tenía los ojos abiertos y Alice a su lado ya se había caído al suelo de la risa, entonces la pelirroja por fin pareció caer de nuevo en la realidady se acercó con rapidez hacia su serenata.
—¡Alto, alto!— gritó cuando se acercó lo suficiente, James paró en seco y la observó sonriendo.
—¡Lily flor! ¿Te gussssta?— le cuestionó y Lily rugió molesta, era obvio que James y sus compinches no estaban en sus cinco sentidos, y ella no podría descarrilar su ira sobre ellos aun.
—¡Sí, sí!— vociferó desesperada por hacer que los merodeadores terminaran de cantar y tocar, incluso se acercó a Harry y lo tomó entre sus brazos— ¡Por favor, bajen de ahí!—rogó, James asintió y tambaleante trató de bajarse, no lo logro, perdió el equilibrio y agarrándose de Sirius (quien era el que estaba más cerca) cayo al pisoen un gran estruendo, llevándose a su amigo con él, Lily medio grito y medio suspiro de alegría.
Remus aun seguía con las manos en el arpa y de vez en cuando tocaba, sin darse cuenta que sus dos amigos habían caído al piso, no obstante, el pequeño Peter si que se había dado cuenta y tambaleante se acercó a ellos y tratando de ayudarles, estiro la mano hacía Sirius, cayó al piso también, después de que su mal equilibrio le traicionara al agacharse.
—¡Merlín!— murmuró Lily, cuando vio que los tres se encontraban bien y que observaban ningún punto en común con una estúpida sonrisa de borrachos. Entonces Lily cada vez había adquirido más lucidez y volteándose encaro a los Gryffindor que reían divertidos. —¡A sus camas en este mismo momento!—ordenó adoptando su papel de prefecta. —¡Al menos que quieran una detención!— les advirtió y poco a poco los estudiantes empezaron a caminar hacia sus dormitorios riendo divertidos. Al final sólo quedaron ella, los merodeadores, Harry y Alice quien ya se había levantado del suelo y soltaba pequeñas risitas.
—¡Pero que gesto tan romántico, James!—alagó divertida al muchacho, quien sonrió bonachón.
—¡Essss que la amo taaaanto!— Murmuró entre dientes James, Alice sonrió y encaró a su amiga, quien con el ceño fruncido arrullaba a Harry tratando de calmarse.
—¡No me lo puedo creer!— rugió sacando a flote su carácter y se acercó enojada a James. —¡Esto es lo más insensato que han hecho James y compañía les riñó, aun siendo consiente que ninguno le prestaba realmente atención. —¿Cómo se les ocurre beber a estas horas y en su cuarto? ¡Eres un insensato James!—el aludido sonrió, y jalo la mano de Sirius quien con las piernas enredadas a las de él, tenia una mirada asustada.
—Canuto, creo que me morííííí— Lily frunció el ceño. —¡Estoy observando a un ángel!— vociferó apuntando a Lily. La aludida sonrió encantarada y Alice murmuro un "¡Que tierno!". Pero Sirius negó con rapidez.
—Esssse no esss un ángel Cornamenta, esss el verdadero monssstruo esquizofrénico de misss pesadillasss— aclaró, Alice soltó una enorme carcajada y Lily le dio una patada a Sirius.
—¡Que no Canuto!—rebatió James. —Esss un ángel ¿a qué sssí Lunático?—llamo a su amigo, pero éste ya se había quedado totalmente dormido encima de la arpa.
Pasaron unos cuantos minutos de peleas entre los dos amigos antes de que cayeran también dormidos, Peter hacia mucho había sucumbido y Lily se había dejado caer en un sillón con el pequeño Harry quien parecía de verdad cansado y con Alice escuchando divertida como James juraba que Lily era un ángel y Sirius que era un monstruo.
—¿Lily?— llamó Alice a su amiga, ella la observó. —Definitivamente mañana almorzare con ustedes—aseveró riendo divertida, la pelirroja suspiró agotada.
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Hola! Ya sé que ha pasado mucho desde mi última actualización, pero entre una cosa y otra el capítulo no ha estado hasta hoy, espero que lo largo del capítulo recompense un poco la historia.
Aclaro, que no pienso hacer nada de drama romántico con Sirius y Mary, ella sólo fue un tipo de puente para la plática de Alice y Lily. Pensé que era necesario un poco de momento de chicas y un momento merodeador. Le dedique también un momento a Sirius, que al pobre casi lo tengo en un pedestal, era necesario hacerlo un poco más humano.
Bueno, me despido hasta la siguiente actualización. Cuídense mucho y díganme que les pareció el capítulo.
PD. Gracias a todos los que comentaron! Y claro, me dieron recomendaciones de libros, han sido de mucha ayuda. Por cierto, ya conteste los comentarios del capítulo anterior.